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Punteros, asesinos y paladines de la corrupción, en las listas del kirchnerismo


El kirchnerismo busca presentarse a sí mismo como una variante “progresista” del PJ y como responsable de una supuesta “renovación” en la política nacional. Bien lejos de esta realidad, como es sabido, las listas del Frente para la Victoria kirchnerista estuvieron plagadas de punteros, asesinos y corruptos, un clásico del peronismo.

El gobierno nacional se viene esforzando para sostener su imagen como una fuerza “popular, nacional, progresista, y democrática”. Dicen que sus oponentes, la mayoría del mismo tronco peronista, o aliados de sus referentes, como Duhalde y Rodríguez Saá, son “la derecha”. Además, insisten en que han estimulado una supuesta “renovación” en la política argentina, dando paso a las nuevas generaciones. Sin embargo, basta con pegar un vistazo a los nombres de quienes ocuparán bancas y despachos a partir del 10 de diciembre de este año para desmentirlo.
En la provincia de Buenos Aires, fue electo diputado Mario Oporto, ladero de Juan Carlos Rousselot en Morón, en una de las intendencias más corruptas de la historia; subsecretario de Carlos Menem y funcionario de Ruckauf y, finalmente, funcionario de Scioli. Graciela Giannetassio, bien conocida por los docentes bonaerenses, en los ’70 fue funcionaria municipal en Florencio Varela; en los ’80 en Lomas de Zamora; con Menem fue diputada y, con Duhalde, ministra de educación provincial y nacional. José María Díaz Bancalari, senador menemista y espada kirchnerista, obtuvo su reelección, mientras debutará en la cámara Facundo Moyano, hijo del burócrata de la CGT y burócrata él mismo en el gremio de los peajes.
Ni hablar de los municipios, donde representaron al Frente para la Victoria, como candidatos triunfantes, personajes como Fernando Espinoza en La Matanza; Julio Pereyra en Florencio Varela o Raúl Othacehé en Merlo. Ninguno difiere mucho de otras variantes que obtuvieron triunfos aislados, como Vicente López, donde Jorge Macri, primo de Mauricio y candidato de Duhalde, le ganó al histórico Enrique “Japonés” García, o San Isidro, que prefirió al radical-peronista Gustavo Posse, que iba con Alfonsín y De Narváez.
En las gobernaciones, además del reelecto bonaerense Daniel Scioli, en Jujuy, Eduardo Fellner, reemplazará a su segundo, Walter Barrionuevo. En una especie de enroque, el ex gobernador llegará al congreso como senador, junto a Liliana Fellner, la hermana del nuevo gobernador que, recordemos, ya lo fue en 2003, cuando abrió la cuenta de asesinatos en la represión a movilizaciones del kirchnerismo, con el fusilamiento de José Luis Cuéllar frente a la comisaría de Libertador Gral. San Martín. Sergio Urribarri en Entre Ríos, el socio de la Barrick Gold, José Luis Gioja, en San Juan o Gildo Insfran, el formoseño fusilador de los Qom, fueron reelectos, todos con amplísimas mayorías en sus legislaturas. Poca diferencia hay con los puntanos Rodríguez Saá, que conservaron el dominio de San Luis.
En el senado nacional, representando al kirchnerismo, se sentarán codo con codo personajes como Aníbal Fernández y Carlos Menem, quien finalmente alcanzó su reelección como senador, gracias a su acuerdo con el Frente para la Victoria.
En definitiva, lejos de la pretendida “renovación” que dice estar implementando el kirchnerismo, salta a la vista por todos los ángulos como los mismos punteros, asesinos y corruptos que llevan décadas gobernando contra el pueblo trabajador son los que siguen, hoy día, al frente de la gestión peronista que encabeza Cristina Fernández.

Carlos Soria, represor y kirchnerista


Ex menemista, ex duhaldista y, ahora, kirchnerista, Carlos Soria se impuso en las últimas elecciones, encabezando las listas del Frente para la Victoria, y será el próximo gobernador de Río Negro.

El 25 de septiembre, Carlos Soria, referente local del Frente para la Victoria, se impuso sobre el candidato de la UCR y será el próximo gobernador de Río Negro, provincia que desde el ´83 fue gobernada ininterrumpidamente por el radicalismo.
Soria es un gran modelo de dirigente peronista. Fue diputado nacional en los ´90, acompañando al menemismo, y, posteriormente, ministro de Justicia y Seguridad en la Provincia de Buenos Aires, durante la gobernación de Duhalde. Cuando este fue presidente, Soria se desempeñó como jefe de la SIDE, cargo que ocupaba al momento de los asesinatos de Kosteki y Santillán, lo que lo ubica, al igual que a Aníbal Fernández, como uno de los principales responsables de los fusilamientos en el Puente Pueyrredón el 26 de junio de 2002.
Por si quedaran dudas sobre la orientación política de este referente peronista, ahora kirchnerista, puede mencionarse su relación con el histórico criminal de guerra nazi Erich Priebke, que se asilaba en Argentina, con quien ha compartido cenas, como quedó documentado en fotográficamente.
Su campaña electoral, que hizo eje en la “mano dura”, no está demás decirlo, fue apuntalada por la visita de ministros y referentes del gobierno como Boudou, Randazzo y Alicia Kirchner. El encargado de felicitarlo y destacar su victoria tras la elección fue su antiguo compañero durante el gobierno de Duahlde, Aníbal Fernández. “Soria se está alzando con cerca de 14 puntos de diferencia. Un resultado histórico (…) desde hace 28 años, desde el regreso de la democracia, que gobernaba el radicalismo esa provincia”.
Soria, por su parte, en pocas palabras explicó el funcionamiento del peronismo y defendió su alineamiento actual con el kirchnerismo. “Si vos me decís por quién siento más afecto, si por Kirchner o por Duhalde, lejos, lejos por Duhalde siento mucho más afecto. Me hizo dos veces ministro, mirá la confianza que me tendrá. Me llevó de diputado por la provincia de Buenos Aires, mirá si me quiere. Pero yo no tengo confusión: hoy el poder se llama Cristina Kirchner”.(1)
Carlos Soria se suma de esta forma a la larga lista de asesinos y represores que integran el gobierno de Cristina Fernández. Un kirchnerista con todas las letras.
NOTAS:
1) www.cronista.com

Desfile de candidatos: Cristina Fernández – Amado Boudou


En este número, presentamos a los dos candidatos elegidos para protagonizar el tercer mandato consecutivo del peronismo en su versión kirchnerista. Ella, multimillonaria y con dos décadas de vivir suntuosamente de sus cargos públicos, apela a la mística de su viudez y a una historia oficial que está muy lejos de la verdad. Él, apenas millonario, y uno de los golden boys de los ’90, recorre el camino del oportunismo político en su Harley Davidson. Con ustedes, los candidatos del Frente para la Victoria, modelos de capitalistas:

Cristina Fernández – Amado Boudou
Cristina Elisabet Fernández estudiaba derecho en su ciudad natal, La Plata, cuando, en 1974, conoció a Néstor Kirchner. El santacruceño militaba en la FURN, una agrupación universitaria que, poco después, se fundiría en la JUP (Juventud Universitaria Peronista). Ella, en cambio, no tenía mayor compromiso militante. En lo que sí coincidía con su novio era en el rechazo a la lucha armada, a contrapelo de la “leyenda montonera” que se esforzaría en instalar años más tarde.
En 1977, abrieron un estudio jurídico en Río Gallegos que rápidamente prosperó, gracias a los lucrativos negocios inmobiliarios de los inversores que patrocinaban. Hasta 1983, Cristina Fernández no tuvo actividad militante, ni se involucró, como abogada, en ninguna defensa política ni vinculada a la represión de la dictadura.
Por el contrario, los Kirchner hicieron negocios con las autoridades militares de su ciudad y provincia, como lo prueban las fotografías de Néstor junto al general Oscar Guerrero, mano derecha de Camps, al que ambos expresaron su apoyo durante la guerra de las Malvinas, que publicó la revista Noticias hace unos años; o la solicitada que Cristina Fernández firmó, junto a su marido, en 1981, celebrando vivir en “un estado de derecho” y agradeciendo al jefe de la policía y a los funcionarios provinciales de la dictadura su apoyo frente a un “apriete” que sufrieron debido a un juicio en el que intervenían algunos “pesados”.
En la misma época, por poner un ejemplo de su “experiencia en la defensa de los DDHH”, el estudio jurídico Fernández-Kirchner defendió a un policía federal que fue condenado a 18 años de prisión por violación de menores.
A partir de 1983, Cristina acompañó a su marido en el regreso a la actividad política en el PJ, donde se alinearon con el sector “renovador” de Cafiero, Menem y Grosso. En 1987, Kirchner fue electo intendente de Río Gallegos. Con el cargo de Secretaria Legal y Técnica, Cristina comenzó su carrera como funcionaria. Dos años después, Cristina ya era diputada nacional, y, en 1995, mientras su marido asumía la primera gobernación, fue electa senadora. Renunció en 1997, pero para quedarse en el congreso con un nuevo mandato como diputada. Volvió al senado en 2001. Ya con su esposo en la presidencia, repitió el mandato, como senadora de la provincia de Buenos Aires, en 2005, tras romper el pacto con Eduardo Duhalde, que los había llevado a la casa rosada. Cuando asumió la presidencia, en diciembre de 2007, llevaba, como su marido, más de 20 años viviendo de cargos públicos.
En esas dos décadas de cargo en cargo, amasó una fortuna. Su patrimonio, de casi 80 millones de pesos, la coloca hoy entre las 20 mujeres más poderosas del mundo, en el ranking Forbes, y le permite disfrutar de lo que más le gusta, la ropa, las carteras y las joyas de firma, mientras el INDEC admite que un 30% de los argentinos padecen las condiciones de hiperexplotación y los salarios de miseria de un trabajo en “negro”  y las consultoras privadas elevan esa cifra al 44%.
Puesta a elegir a dedo su segundo en la fórmula, optó por su joven y carilindo ministro de Economía, el marplatense Amado Boudou. Aimé, como le dijeron siempre en su agropecuaria familia, aprendió a jugar al golf en el Mar del Plata Golf Club, y ahora despunta el vicio en el Darling Tenis Club, de Puerto Madero, cerca del condominio donde vive con su novia.
Empezó su carrera empresarial en la costa, donde para fines de los ’80 era el gerente de la recolectora de residuos Venturino Eshiur, mientras, a la noche, se entretenía como disc jockey de la discoteca Frisco Bay y organizaba mega recitales en la playa. Después de quebrar Venturino, fundó su propia empresa en el mismo rubro, Ecoplata, con la que hizo negocios con varios intendentes de la zona, mientras cursaba la carrera de economía y militaba en UPAU, el brazo universitario de la UCEDE, junto a Sergio Massa y Ricardo Echegaray.
Fue secretario de Hacienda y Finanzas del partido de La Costa entre 2003 y 2005, durante la primera intendencia del peronista Juan de Jesús, y, ya en Buenos Aires, hizo carrera en la ANSES, donde llegó a ser su titular. Allí se reencontró con Sergio Massa, y, como él y varios “jóvenes brillantes” provenientes del partido del ingeniero Alsogaray, se recicló en el kirchnerismo.
El 8 de julio de 2009 asumió el cargo de ministro de Economía, en reemplazo de Carlos Fernández, última etapa antes de ser consagrado como vicepresidente de Cristina Fernández para las elecciones de octubre.
Su patrimonio personal, como el de todos los funcionarios, ha crecido exponencialmente en muy poco tiempo. Según su última declaración jurada, aumentó un 65% desde 2009, con U$S145.000 ahorrados, y el paquete de acciones de una empresa inmobiliaria, Habitat Natural. Además de su querida Harley Davidson y el departamento en Puerto Madero, tiene un Fiat Adventure, un Audi y un Honda Civic.
Siguiendo una orden expresa de Néstor Kirchner, y aprovechando su experiencia juvenil en el mundo del espectáculo, desde que entró al gobierno nacional, Amado empezó a organizar reuniones político-musicales en la tradicional confitería de San Telmo Puerto Rico, bautizadas “Peña La Époka”. Allí, los miércoles, funcionarios y figuras del espectáculo ligados al kirchnerismo, mezclan política y diversión con selectos invitados, como el barra brava Cristian Favale, asesino de Mariano Ferreyra, que subió a Facebook la foto en la que un sonriente Boudou lo abrazaba, mirando a la cámara.
Cristina y Amado, los candidatos del oficialismo, van por cuatro años más de explotación y represión.

Editorial: Contra la farsa electoral y el gobierno de millonarios y represores, profundicemos la lucha y la organización del pueblo trabajador


Este año, las elecciones marcan el ritmo de la agenda política. Es una agenda armada por la clase capitalista, puesto que las elecciones les permiten legitimar fuertemente sus instituciones y sus partidos. Ese, sin dudas, es uno de sus principales objetivos y razones de ser.
Es por eso que todos los dirigentes de los partidos patronales y sus medios de comunicación celebran, independientemente de haber resultado ganadores o perdedores y de sus posibles internas, la “fiesta de la democracia”. Hablan, unos y otros, de la fiesta de su democracia, esa que les permite mantener la dominación y la explotación sobre la clase trabajadora, con la legitimidad que les brinda el voto.
Con el resultado de las internas abiertas y obligatorias de agosto, que terminaron con un contundente triunfo de Cristina Fernández, el kirchnerismo tiene casi asegurados otros cuatro años más al frente del gobierno. Cuatro años más en los cuales, prometen, se profundizará el “modelo”. Empresarios y funcionarios de gobierno tienen, por lo tanto, motivos de sobra para celebrar.
En estos ocho años, el kirchnerismo se ha convertido de forma acelerada en un gobierno de millonarios. Así lo demuestran, sin ir muy lejos, los patrimonios declarados por los propios funcionarios gubernamentales, que demuestran que año tras año vienen amasando fortunas a partir de los negociados que realizan a un ritmo que nada tiene que envidiarle a los estafadores y delincuentes de la era menemista, representados en figuras como María Julia Alsogaray, Carlos Grosso o el propio Menem.
Como decíamos, también esperan la profundización del “modelo” los capitalistas que han visto recuperados sus márgenes de ganancia en los últimos años. En ese sentido se han pronunciado la mayor parte de los dirigentes de las cámaras patronales, como la UIA.
Todo el lujo en el que viven los capitalistas y los funcionarios de sus gobiernos, y las fortunas que atesoran en sus cuentas bancarias, tienen como contracara la continuidad de la miseria para una parte importante del pueblo trabajador. Es claro como ocho años de crecimiento económico, tan propagandizado desde el gobierno, que si han servido para llenar los bolsillos de los empresarios, los ministros, los jueces y la familia Kirchner, no han sido suficientes para avanzar en la resolución de los problemas populares más elementales.
Así lo demuestran, incluso, varias de las propias estadísticas oficiales. La Encuesta Permanente de Hogares que elabora el INDEC, intervenido desde hace años para elaborar datos a la medida del kirchnerismo, muestra que más de un tercio de los trabajadores sigue “en negro”, padeciendo las peores condiciones de explotación, con jornadas laborales interminables y salarios de pobreza.  
Por otra parte, algunos de los datos del censo del año pasado (del que todavía no se han informado varios de los aspectos más sensibles) también han sido difundidos por el INDEC en los últimos días y señalan, entre otras cosas, que en pleno siglo XXI casi la mitad de las familias del país continúa sin acceso a servicios básicos como son las redes cloacales y de gas natural. Esto se suma al problema de vivienda que padece el pueblo trabajador, frente al cual el kirchnerismo, lejos de avanzar con soluciones, responde con represión y muerte para quienes se organizan y pelean por conseguir tierras, como sucedió el año pasado en el Indoamericano o hace algunas semanas en Ledesma.
Claro que ninguno de los candidatos de los partidos patronales, que se disputan el poder en las elecciones, resolverá esta situación. Todos ellos, se llamen Cristina Fernández, Duhalde, Alfonsín, Macri, Binner o Rodríguez Saá, son representantes de la clase capitalista y, como tales, siempre priorizarán la defensa de la propiedad y la ganancia empresaria.
Los únicos que podemos efectivamente terminar con la explotación y la miseria, propias del sistema capitalista, somos los trabajadores. Debemos impulsar, por lo tanto, pacientemente pero sin tregua, la organización independiente y desde la bases del pueblo trabajador. Avanzar en la organización desde nuestros lugares trabajo, recuperando los cuerpos delegados y comisiones internas; en las facultades y las escuelas, en los barrios, impulsando, desde cada lugar, la lucha para avanzar con nuestras reivindicaciones: salario, vivienda, educación, salud… En los últimos años, en más de una oportunidad, hemos demostrado que con la organización de base y con la lucha se puede imponer una agenda donde la clase trabajadora cobre protagonismo, y que es posible torcerle el brazo a las patronales y al gobierno.
Y al mismo tiempo, con la profundización de la lucha y de la organización de base, los trabajadores tenemos planteada una tarea imprescindible: avanzar en la construcción del partido revolucionario, herramienta fundamental que debe darse nuestra clase para poder combatir a los capitalistas y su estado, hasta terminar con la miseria y la explotación de este sistema.  

Elecciones primarias: Van por otros cuatro años de represión y flexibilización


El kirchnerismo obtuvo un triunfo contundente frente a las otras listas patronales en las elecciones internas obligatorias del pasado 14 de agosto, lo que le asegura prácticamente su continuidad al frente del gobierno en el próximo período.

Cristina Fernández se impuso por amplio margen en las internas, superando el 50% de los votos. Quedó a un paso, de esta forma, de conseguir el triunfo en octubre que le permita gobernar por cuatro años más.
Varios fueron los pilares sobre los que se apoyó el kirchnerismo para su estabilidad y fortalecimiento.
Por un lado, contó con el respaldo mayoritario de la estructura del PJ, tanto en la provincia de Buenos Aires, a través del gobernador Scioli y de intendentes y punteros del conurbano, como a nivel nacional, donde contó con la colaboración de los históricos caudillos provinciales, como Gioja, Capitanich, Insfrán y Menem, entre otros. Para todos ellos, indudablemente, el kirchnerismo fue la mejor opción para conservar su poder y continuar con sus negociados.
Similar fue la situación en las filas de la burocracia cegetista. Si bien varios expresaron su malestar por los pocos lugares que les cedieron en las listas oficiales, finalmente, su apoyo se volcó hacia la candidatura de Cristina Fernández, con la expectativa de que la continuidad kirchnerista les permita sostener su poder al frente de las conducciones sindicales y, fundamentalmente, sus millonarios negocios.
El empresariado, tanto de las grandes empresas como de las PyMES, tanto de la industria como del campo, también se ha inclinado mayoritariamente a favor de un nuevo gobierno kirchnerista, descartando otras alternativas patronales que, en otras oportunidades, se mostraron menos efectivas a la hora de administrar sus “negocios comunes”. Se basaron, sin dudas, para tomar su decisión, en un balance de sus ganancias en los últimos años. El gobierno de Néstor Kirchner, y su continuidad en la gestión de Cristina Fernández, le ha devuelto la legitimidad a las instituciones del sistema, ha conseguido una cierta “estabilidad”, en relación con los niveles de confrontación de comienzos de la década pasada y, fundamentalmente, ha garantizado las herramientas necesarias para la prosperidad de los negocios de los capitalistas: facilidad para explotar trabajo “en negro”, para tercerizar, o contratar trabajadores de forma temporaria, millonarios subsidios para expandir sus negocios, amplias facilidades para explotar las riquezas del país, como el caso de la minería, etc. Esta orientación ha podido ser sostenida, además, porque nuestro país agroexportador, cuyo principal recurso es la exportación de commodities, como la soja, aún no ha sido azotado en la misma medida que otros países por la crisis capitalista mundial, permitiendo el mantenimiento de los negocios de los  capitalistas que operan en Argentina. Todo esto se ha traducido para unos y otros, patrones grandes y chicos, locales y multinacionales, en millonarias ganancias. Esto se constata también con el empresariado rural (al que el kirchnerismo supo tildar de “oligarquía gorila”) que en su mayoría está más que satisfecho con los negocios realizados durante la gestión kirchnerista y, en muchos casos, incluso, se ha deslizado desde la “oposición” hacia la integración al proyecto capitalista de los Kirchner. Es el lo que pasa, por ejemplo, con sectores de la Federación Agraria o lo que se pudo ver, incluso, en la Sociedad Rural de Córdoba, dónde mientras compartía un acto con Amado Boudou, el dirigente de la entidad patronal, Eduardo Ballesteros, confesó que al empresariado rural “le está yendo bien y (…) si seguimos con la demanda de alimentos en el mundo como se va incrementando con el pasar del tiempo nos va a ir cada vez mejor”. (1)
El recurso para la relegitimación de esta opción patronal, ha sido, una vez más, la apelación al pueblo, que se vio forzado, como en toda elección propia del régimen democrático burgués, a elegir entre una serie de candidatos patronales. Esto, en un marco de clara hegemonía de la clase capitalista, en donde los trabajadores no hemos logrado aún desarrollar una opción revolucionaria que genere expectativas en el pueblo trabajador señalando la posibilidad de apostar a un cambio real, al que no se llegará por la vía electoral.
Así las cosas, el pueblo trabajador, el mismo que sufre la flexibilización y la represión, estaba conminado a “elegir” entre los líderes de los partidos capitalistas. Y en este marco, lo impresentable del grueso de los candidatos de la oposición contribuyó a orientar su apoyo al gobierno actual, cuyo discurso promete mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y los sectores populares, y que ha sido efectivo a la hora de generar expectativas y de logar ocultar la realidad. Una realidad que demuestra que muy poco ha mejorado la situación del pueblo trabajador, que sigue padeciendo la falta de vivienda, la desocupación, los bajos salarios y la flexibilización laboral, tras ocho años en los cuales la actividad económica ha crecido de forma sostenida (según el propio oficialismo gusta propagandizar), se han pagado miles de millones de dólares de deuda externa y los empresarios y los funcionarios estatales se han enriquecido de forma escandalosa.
Todo hace preveer, por lo tanto, que después de las elecciones primarias será el kirchnerismo el encargado de seguir gobernando contra el pueblo en los próximos años. Y en las últimas semanas ha dado algunas muestras de lo que se viene: el salario mínimo de pobreza acordado con la burocracia y las patronales, y la represión a los que luchan, con la que sigue matando a quienes se disponen a pelear por los derechos más elementales que le son negados como la vivienda, como sucedió en Ledesma.
Por otra parte, según trascendió(2), el ministro Boudou prometió en reuniones con las distintas cúpulas empresarias, que entre las prioridades del nuevo gobierno estará el retorno al mercado de capitales, con lo que profundizará el endeudamiento externo. “Profundizar el modelo” que no es otra cosa que seguir gobernando en defensa de los negocios empresarios y contra el pueblo trabajador. 
Ante la persistencia del gobierno de la flexibilización y de la represión, los trabajadores tenemos planteada la tarea de avanzar en la organización y la lucha independiente, para resistir las medidas antipopulares del gobierno kirchnerista y abonar la construcción de una salida de fondo para el pueblo trabajador.

NOTAS:
1) http://www.andigital.com.ar/
2) Por ejemplo, Clarín, viernes 2 de septiembre

El patrimonio de los funcionarios: Un gobierno de millonarios


Mientras el conjunto de los trabajadores lucha para pagar el alquiler, y la inflación convierte la leche, la carne o el pan en lujos que hay que racionar, la presidenta y sus ministros exhiben descaradamente sus patrimonios, que crecen a la par de sus negocios.

Los Kirchner no eran pobres cuando llegaron a la Rosada. A fuerza de negocios durante la dictadura y la gobernación santacruceña, admitían un patrimonio de casi 7 millones de pesos. Desde entonces, tomando en cuenta sólo lo confesado en las declaraciones juradas, lo multiplicaron por 10, superando hoy los 70 millones y medio de pesos. Así, Cristina y su fallecido marido son los presidentes más ricos que ha tenido Argentina. Superan por lejos a Carlos Menem, con otro récord: esa fortuna, sólo comparable a la de otra viuda ex presidenta, Isabel Perón, la ubicó entre las “top 20” del ranking de la revista Forbes de mujeres más poderosas del mundo.
En 2010, el incremento patrimonial fue del 27%, que pretenden explicar con el rendimiento de los plazos fijos y los dividendos de las acciones.
Cristina Fernández tiene un piso de 160 m2 en La Recoleta; seis casas en la Patagonia (la de El Calafate tiene 2.100 m2); seis terrenos y cuatro locales comerciales en Río Gallegos; una 4x4 Honda CRV, modelo 2009; 18 plazos fijos por 21 millones de pesos y uno por más de 3 millones de dólares, además de los paquetes accionarios de empresas turísticas como CO.MA. SA, Hotesur y el 45% de la sociedad Los Sauces SA, propietaria del hotel en el centro turístico del glaciar Perito Moreno.
Además de las rentas, la presidenta cuenta con un sueldo de u$s53.275 al año, más la pensión de su marido, otros u$19.048 anuales.
El ejemplo es seguido por todos sus ministros. Amado Boudou, ministro de Economía y escolta en la candidatura, aumentó su patrimonio en un 65% desde 2009, pasando de $887.561 a $1.466.030. Lo explica por el rendimiento de los 145.000 dólares que tiene ahorrados, y las ganancias de su empresa inmobiliaria, Habitat Natural. Este año, vendió su moto BMW ADV, valuada en $91.000, y compró un Fiat Adventure por $110.750. Conserva su moto Harley Davidson, un Audi y un Honda Civic. Tiene un departamento en Puerto Madero, alquilado, y vive con su novia en el complejo Madero Centre, del mismo barrio.
El ministro de Defensa, Arturo Puricelli, incrementó sus bienes en un 64%, con 36.000 hectáreas patagónicas, miles de ovejas y centenares de vacas y una propiedad de 1.250 m2 con una casa de 400 m2 en Los Antiguos.
Siguen en el ranking la ministra de Seguridad, Nilda Garré, cuyos bienes crecieron un 62%, y el de Agricultura, Julián Domínguez, con un aumento del 41%. El ministro más rico es Luis Manzur, de Salud, que, aunque sólo incrementó su fortuna en un 32%, posee un patrimonio de $6.722.827. Los bienes del ministro de Planificación, Julio De Vido, ascendieron un 23%, aunque buena parte está a nombre de su mujer, como una casa en un club de Zárate de casi un millón y medio de pesos; una chacra y una Toyota Land Crusier, de $270.000.
Héctor Timerman hizo crecer sus bienes en un 18%; Florencio Randazzo en un 12% y Aníbal Fernández en un 15%. Tomada y Débora Giorgi no son menos, con casas de lujo, yates y departamentos en Punta del Este. 
Otros con fortunas florecientes son los jefes de la Secretaría de Inteligencia. Héctor Icazuriaga declara un patrimonio 23 veces superior al que tenía hace un año. Su segundo, Francisco Larcher, multiplicó por 11. Pero el campeón es el director de la ANSeS, Diego Bossio, con un crecimiento del 107% en su fortuna.
El kirchnerismo dice que éste es un gobierno “popular” que enfrenta la “derecha” de los monopolios y los patrones del campo, mientras la presidenta y sus funcionarios son especuladores financieros, rentistas y terratenientes millonarios que nadan en lujos desmedidos y muestran que son capitalistas modelo.

Desfile de candidatos: Eduardo Duhalde y Alberto Rodríguez Saá


A continuación, presentamos a dos clásicos de la disputa presidencial. Alberto Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde, millonarios y eternos funcionarios, protagonistas hace décadas de la política nacional, son dos versiones de diferente perfil de las variantes que el peronismo acumula en su seno.

Eduardo Duhalde
En 1973, Eduardo Duhalde ya era concejal en Lomas de Zamora. Luego fue intendente y de nuevo concejal, en 1983. Se integró al sector “renovador” del peronismo, con Menem, Cafiero y De La Sota, y en 1987 llegó al congreso nacional.
Su aceitado aparato fue el principal apoyo de Menem en la interna con Cafiero y De La Sota. Juntos, el riojano y el bonaerense ganaron la presidencia en 1989.
Poco después, anunció que competiría por la gobernación bonaerense en 1991. Su gestión se caracterizó por el clientelismo y por el alto nivel de corrupción, todo con un férreo manejo del aparato policial, comandado por Pedro Klodzyck, al que llamó “El mejor jefe de la mejor policía del mundo”.
En 1994, encabezó la lista de constituyentes del PJ, y, tras la reforma constitucional para la reelección de Menem, obtuvo la propia como gobernador.
Su triunfo en 1995, con casi el 60% de los votos, contrastó con el 23% del peronismo en la Capital. Se posicionó como el hombre fuerte del PJ, y comenzó a confrontar con Menem. Aunque derrotado en las elecciones legislativas de 1997 por la Alianza UCR-Frepaso, unificó tras de sí a Ruckauf, Solá, los barones del conurbano y los gobernadores que se despegaban del desprestigiado Menem, Kirchner incluido.
En 1999, lanzó su fórmula junto a Palito Ortega, con Ruckauf como gobernador. El fracaso de una operación propagandística concebida por su asesor Durán Barba, que desembocó en la Masacre de Ramallo(1), lo dejó fuera de carrera, y protagonizó la peor derrota de la historia del PJ frente a De La Rúa-Álvarez. Entonces, anunció su primer “retiro definitivo” de la política. Pero en octubre de 2001 juró como senador nacional, y, tras la crisis de diciembre, fue el quinto presidente elegido en trece días por la Asamblea Legislativa.
En las elecciones adelantadas tras la represión en Puente Pueyrredón, sobraban los pretendientes peronistas a la presidencia. Después de descartar a Reutemann y De La Sota, Duhalde impulsó a Kirchner, que asumió con medio gabinete duhaldista, incluyendo todo el equipo económico, comandado por Roberto Lavagna. Posteriormente, Duhalde anunció su segundo y “definitivo retiro”.
Pronto rompió con el kirchnerismo, y, tras el triunfo de Unión PJ-PRO en las elecciones de 2009, anunció su nueva candidatura presidencial.
Autor de frases célebres, como “Este país está condenado al éxito”, o “el que depositó dólares, recibirá dólares”, su nombre está indefectiblemente unido a los asesinatos de Maxi y Darío, al narcotráfico, a los negociados, y a la “maldita policía”.

Alberto Rodríguez Saá
Alberto Rodríguez Saá dice que desciende de Juan Saá, caudillo federal del siglo XIX, y del cacique ranquel Painé. Su abuelo “El Pampa” fue gobernador y senador tres veces. Junto a su hermano mayor “El Adolfo”, “El Alberto” hegemoniza la política provincial hace décadas. Fue senador nacional desde 1983 hasta 1994.
Regresó en 2000, y de inmediato renovó su banca. Desde 2003 es gobernador de su provincia, donde firmó un convenio con el gurú neoyorquino de la “seguridad”, William Bratton, para que el Manhattan Institute asesore a la policía.
Fascinado por la farándula, tuvo amores con actrices como Leonor Benedetto, Andrea Del Boca y Esther Goris; la periodista Anabela Ascar, ex mujer de Héctor Ricardo García; la vedette Adriana Aguirre, y, ahora, la modelo Delfina Frers, heredera de una familia relacionada al yachting y ex esposa del magnate Eduardo Blaquier. A todas (y a Ricardo Fort, dicen las malas lenguas) las fascina con aviones privados, autos de alta gama, joyas y regalos obscenamente caros.
Su patrimonio, como el de su hermano, ha merecido denuncias por enriquecimiento ilícito. A pesar de su proclamada prosapia familiar, la fortuna que ostentan sólo se explica por la media docena de gobernaciones y cargos públicos en que se han alternado por décadas. Esos millones le permiten “excentricidades”, como dedicarse al estudio de los Ovnis con su amigo Fabio Zerpa, pintar cuadros que paga para exhibir en Europa, y divagar sobre un “universo paralelo” que llama “Xilium”, habitado por extraterrestres que se comunican telepáticamente.
Durante su actual gobernación, sobran los escándalos de “El Alberto”. En julio de 2010, acusó a todos sus ministros de “falta de compromiso” y les pidió masivamente la renuncia, pero no por decreto, sino a través del diario La República, uno de los que maneja. Los negocios inmobiliarios son su fuerte, y para concretarlos ha recurrido a masivas expropiaciones y brutales desalojos policiales, como en Estancia Grande, un predio de 220 hectáreas destinado a lujoso barrio privado. Es propietario de enormes latifundios, como la estancia Los Cedros, donde hasta la CGT ha denunciado que los peones padecen un régimen esclavista.
Se candidateó a presidente en 2007 y repite ahora, prometiendo para el país el “modelo San Luis”, con sus faraónicas obras públicas, multitudes de pobres reclutados por planes sociales y una infernal propaganda sobre sus autopistas y zonas wi-fi, en una provincia donde el mal de Chagas es endémico y el nepotismo es ley.

La batalla de las candidaturas

Se vienen las elecciones, y todo el arco de la política burguesa está inmerso en la batalla de las alianzas, candidaturas y demás enjuagues para asegurarse, cada uno, una porción de poder.


Con el escenario preelectoral signado por una fuerte preponderancia en las encuestas de la presidenta Cristina Fernández, todos en el oficialismo y la oposición batallan para ubicarse mejor en el inminente recambio de cargos y poder.

En el peronismo kirchnerista, la principal discusión giró, por largas semanas, en torno de las llamadas “colectoras”. Los intendentes Alberto Descalzo, de Ituzaingó, y Hugo Curto, de Tres de Febrero, encabezaron el reclamo de los “barones del conurbano”, temerosos de perder votos frente a listas paralelas, que impulsen la candidatura oficial de Cristina Fernández por fuera del control de su aparato local. Martín Sabbatella, cuyo anuncio de que apoyaría a la presidenta pero confrontaría con Scioli y el peronismo provincial desató las protestas, fue tildado de “oportunista”, “paracaidista” y otros epítetos no tan desacertados, pero que suenan cuando menos curiosos de boca de quienes, como los intendentes bonaerenses, nunca han tenido objeciones de conciencia a la hora de saltar del peronismo ortodoxo al renovador; de allí al menemismo, al duhaldismo; al kirchnerismo; a la fenecida alianza PJ-PRO y nuevamente al kirchnerismo.

Pero, como suele suceder en el peronismo, la sangre no llegó al río. En la reunión del peronismo bonaerense en Sierra de los Padres, bajo la presidencia de Hugo Moyano y con la presencia de Daniel Scioli, las “colectoras” quedaron fuera de agenda. Como por arte de magia, después de una reunión de intendentes nucleados en la Federación Argentina de Municipios, los mismos que instalaron la discusión salieron con una sonrisa beatífica a decir que todo era una exageración, porque, en palabras del intendente de Florencio Varela, Julio Pereyra, el asunto “fue más instalado en la publicación de los medios que en las discusiones que tenemos nosotros” y remató: “falta mucho tiempo para que se cierren las listas”, es decir, hay tiempo para seguir rosqueando.

Por el lado del peronismo no kirchnerista, las cosas no parecen muy halagüeñas. Carlos Reutemann afirmó que “no será candidato a nada”. Aunque desde el duhaldismo reafirmaron que el ex corredor sigue dentro de su espacio, y que “...otra cosa es que no participe, por razones que uno entiende”, como dijo, críptico, Duhalde, el oficialismo insinuó que su prescindencia es señal de apoyo.

Eduardo Duhalde ha reconocido que la variopinta “oposición” no consigue encontrar un postulante que pueda enfrentar con éxito a Cristina Fernández. Sin bajarse de su posición como precandidato por el peronismo no kirchnerista, donde compite con Alberto Rodríguez Saá y aguardan expectantes Mario Das Neves y Felipe Solá, declaró hace poco que: “no han terminado de barajarse las cartas”, y, en lo que algunos entendieron como un guiño para el oficialismo, que: “Es el liderazgo el que aglutina, y eso nace del pueblo, mas allá de nuestros intentos”.

A la luz del intento santafesino de unificar la interna del PJ sumando las huestes kirchneristas y antikirchneristas, toda una ratificación de que no está totalmente fuera del panorama la posibilidad de un acuerdo de todas las variantes peronistas.

Otro que mide sus posibilidades y estudia alternativas varias, mientras lanza candidatos propios en algunas provincias, es el jefe del PRO, Mauricio Macri. “Es el mejor de la nueva política” dijo Duhalde, que no para de elogiar al jefe de gobierno, mientras intenta convencerlo de que se sume a la interna del peronismo no kirchnerista.

En el segundo partido más importante de la burguesía, el radicalismo, se perfilan tres precandidatos: el vicepresidente de Cristina Kirchner, Julio Cobos; Ricardo Alfonsín, que cada día mejora en reproducir la voz y gestos de su padre, y el senador Ernesto Sanz, que maneja el aparato nacional de la UCR. Los dos últimos ya han acordado ir a una pre-interna radical, instancia en la que Cobos dijo no, gracias, apostando a la popularidad extrapartidaria residual de su recordado “voto negativo”. Claro que no están cerradas las puertas a un nuevo acuerdo que reviva al desaparecido Acuerdo Cívico y Social, lo que colocaría al santafesino “socialista” Hermes Binner en posición de disputar la candidatura presidencial, con o sin el apoyo de Elisa Carrió, a la que desesperadamente tratan de realinear sus ex compañeros de ruta.

En el espacio del “progresismo”, por una parte se postula Pino Solanas, que ya cerró acuerdos electorales con el cordobés Luis Juez, con el MST, con la pata de la burocracia de la CTA que encabezan Víctor De Genaro y Claudio Lozano y con Patria Libre/Libres del Sur, y dialoga con la ex radical Margarita Stolbizer para sumar el GEN a Proyecto Sur. Por la otra, desde su reducto moronense, avanza el proyecto sabbatellista, apoyado explícitamente por la “intelectualidad kirchnerista”, como se vio en la solicitada firmada por unos 300 artistas, miembros de Carta Abierta y otras “personalidades”, que se publicó en varios diarios nacionales(1).

Así, a medida que se acortan los tiempos, vemos cómo se calientan las negociaciones, se apuran los acuerdos, se cierran los tratos, sin que se discutan ideas ni principios, sino la manera de asegurarse un lugar más o menos importante, según el caso, al abrigo del poder y del reparto de sus negocios.



...

NOTAS:

1) Entre ellos, Víctor Heredia, Juan Gelman, Roberto “Tito” Cossa, Teresa Parodi, Arturo Bonín, Federico Luppi, José Pablo Feinmann, Liliana Herrero, León Ferrari, Horacio González, Miguel Rep, Ricardo Forster, Florencia Peña, Luis Luque, Hugo Arana, Mercedes Morán, Hugo Varsky, Cecilia Roth, Federico Schuster, Esteban Prol, Horacio Fontova, Daniel Tognetti y “Chango” Farías Gómez.

El “trabajo esclavo” y la flexibilización kirchnerista

Muchos parecen sorprendidos ante la difusión de las investigaciones y los resultados de los allanamientos que confirmaron la existencia de trabajo infantil y las duras condiciones de explotación que sufren los trabajadores rurales. Sin embargo, lejos de ser una novedad, esta situación se repite a lo largo y ancho del país y constituye la expresión más extrema de las políticas de flexibilización y mayor explotación que se han extendido en los últimos años, bajo la gestión kirchnerista.




En las últimas décadas, todos y cada uno de los gobiernos han avanzado de distintas formas sobre la condiciones de trabajo, barriendo en muchos casos con los derechos laborales más elementales, en beneficio de los negocios de la clase capitalista en su conjunto, que ha podido con mayor facilidad (ya sea amparada en la legislación o aprovechando la complicidad estatal y de la burocracia sindical) despedir, suspender, contratar en negro, tercerizar actividades de las cuales antes debía hacerse cargo, imponer jornadas laborales que, en muchos casos, superan ampliamente las 12 horas, valerse de trabajo infantil y aprovecharse de la contratación temporaria de trabajadores, entre tantas otras formas de flexibilización y de explotación que la clase trabajadora debe padecer a diario en nuestro país.

El odio y la bronca que ya de por sí genera está situación se multiplican al escuchar a Cristina Fernández y sus funcionarios repetir descaradamente a cada momento que desde el gobierno se ha avanzado en la “construcción de trabajo genuino”. Es que a la legislación sancionada en los años del menemismo y de la Alianza, le siguió la política económica y laboral sostenida en los casi ocho años de gobierno kirchnerista, que ha contribuido enormemente a generalizar y a profundizar esta escandalosa situación.

Desde luego, esta realidad de brutal explotación de la cual se valen muchos capitalistas para facturar millonarias ganancias, y que desde el gobierno y los medios han dado en llamar “trabajo esclavo”, no es padecida únicamente por los trabajadores rurales. Los salarios de miseria, trabajadores que son engañados por sus patrones, que deben vivir hacinados en sus mismos lugares de trabajo, con jornadas laborales que pueden superar las 15 o 16 horas diarias, sin respetar las medidas de seguridad o condiciones de higiene más elementales son moneda corriente en las más diversas actividades. Entre los trabajadores rurales, en la desfloración del maíz o la zafra del poroto, como se hizo público recientemente, en criaderos o en la actividad frutícola, dónde se explota de forma muy extendida el trabajo infantil. Pero también padecen condiciones laborales muy similares los trabajadores textiles o de la construcción, entre otros.

Es decir, varias de las actividades que han sido motor del “crecimiento económico” del que tanto ha hablado el kirchnerismo en los últimos años se han basado fundamentalmente en estas condiciones de brutal explotación de la clase trabajadora.



El kirchnerismo “descubre” la explotación en el campo

Los allanamientos que se han realizado en varios campos de la provincia de Buenos Aires, en las zonas de San Pedro, Miramar, Mar del Plata y Lobería, y que son propiedad de varias empresas, entre ellas la multinacional Nidera S.A., dedicada al desflore de maíz, dieron muestras de las condiciones de brutal explotación a las que son sometidos cientos de trabajadores rurales.

El mecanismo de explotación incluye en este caso el reclutamiento de los trabajadores en otras provincias, como Formosa o Santiago del Estero, que pasan en vivir hacinados en contenedores o pequeñas piezas, sin baños, sin agua potable y sin los elementos de seguridad para trabajar más elementales (muchos de los cuales, incluso, era vendidos por la propia empresa).

El kirchnerismo, a través de su voceros y escribas, inundó Canal 7, Página/12, Miradas al Sur y cuanto medio tuvo a su alcance para instalar la denuncia de este tema, buscando no sólo desligarse de su inobjetable responsabilidad en esta situación de brutal explotación de los trabajadores, sino incluso intentando aparecer como denunciante.

De forma completamente oportunista (como es su costumbre) el gobierno, busca utilizar estas campañas mediáticas pensando en la disputa electoral del año que comienza e intentando sacar partida en su enfrentamiento con parte del empresariado rural. Así, quiere aparecer como defensor de los derechos de los trabajadores cuando en realidad, durante su gestión se han extendido todas las formas de precarización laboral, se ha incrementado el trabajo en negro y se ha profundizado la explotación sobre la clase trabajadora.



Gobierno, empresarios y burocracia

La comunión entre gobierno, empresarios y burocracia se hace presente claramente ante esta realidad de flexibilización generalizada y brutal explotación, de la cual estas tres patas de la “alianza antiobrera” son responsables.

Desde el estado, fundamentalmente desde el gobierno, a través de las políticas impulsadas desde sus ministerios, pero también en conjunto con los poderes judiciales y legislativo, se avala y se da impulso a estas condiciones de explotación que se son aprovechadas por los capitalistas de todo tipo, siempre con la complicidad de la burocracia sindical.

En las últimas semanas, ante la difusión pública que alcanzó el tema del “trabajo esclavo”, todos han salido descaradamente a desligar su responsabilidad ante esta realidad. Los ministros Tomada y Julián Domínguez organizaron una reunión con los referentes de la Mesa de Enlace que reúne a las principales cámaras patronales del campo, luego de la cual todos salieron a denunciar la situación, como si nada tuvieran que ver. “Queremos un diálogo permanente con un fin concreto, que es erradicar el trabajo en negro y, por supuesto, las condiciones de servidumbre que la Justicia está investigando”, adelantó Tomada. “Es repugnante que exista trabajo esclavo en el campo”, repitió descaradamente Buzzi, representante de los empresarios de las ultraexplotadoras PyMES del campo. Desde la burocracia de la UATRE, el burócrata duhaldista y aliado de las patronales agrarias, Gerónimo Venegas, se comprometió a hacer público un informe con datos que “surgen de la permanente campaña contra el trabajo rural informal e infantil que se lleva adelante desde hace años”.

De esta forma descarada, los máximos responsables (patrones, gobierno y burocracia) de la brutal explotación que sufren los trabajadores rurales, los mismos que sacan provecho de esta situación, haciendo sus negocios a costa de la salud y la vida de los peones rurales, intentan despegarse, se muestran sorprendidos como si nada supieran de esta realidad o, incluso, se disfrazan de defensores de los derechos de los trabajadores.

Que nadie lo dude: los empresarios no tienen límites a la hora de profundizar la explotación sobre la clase trabajadora cuando de multiplicar sus ganancias se trata. Y el kirchnerismo, como buen gobierno patronal, ha preparado el terreno como pocos para dar rienda suelta a la explotación capitalista.

El estado nacional y los funcionarios del kirchnerismo en la cúspide del narcotráfico

Con los escándalos de la detención en España del avión con casi una tonelada de cocaína y la aparición del concejal kirchnerista con 700 kilos de droga, se evidencian nuevamente los vínculos del gobierno y de las fuerzas represivas con el negocio del narcotráfico.




En su discurso, el gobierno kirchnerista dice ser el primer enemigo de la droga y acusa a sus oponentes circunstanciales como el duhaldismo de ser quienes manejan el negocio del narcotráfico. Dice también que convirtió a las fuerzas armadas en “democráticas” y “transparentes” y, de hecho, “premió” a Nilda Garré por su dirección del ministerio de defensa, dándole un nuevo ministerio de mayor exposición, el de seguridad(1).

En la práctica, ese discurso de “lucha contra la droga”, con el que se llena la boca el “mano dura” Scioli, es el slogan por medio del cual despliegan las fuerzas represivas por todo el país, con lo que avanzan en la represión contra los sectores populares.

Pero además, como lo muestran los sucesivos escándalos, es entre los políticos del gobierno y en el aparato del estado, principalmente en sus fuerzas represivas, por donde pasa el gran negocio del narcotráfico.

Decenas de ejemplos han evidenciado el manejo de la droga por parte de las fuerzas represivas, tanto de la policía, como de los militares (incluyendo la condena para el hijo del comodoro Beltrame por el caso Southern Winds), y también de los políticos (por caso, el financiamiento de la última campaña de Cristina Fernández con los aportes de la efedrina).Y éste, entre tantos otros negocios, como la venta de armas del ejército encabezado por Garré, el caso de las valijas de Antonini, el caso Skanska, los negociados de Jaime, etc.

Así, los escándalos actuales no hacen más que dar una línea de continuidad a una práctica habitual (aunque negada) en el gobierno peronista y el estado que administra.

Tal es el caso de Héctor “Palmita” Palma, miembro del PJ formoseño y hombre de su gobernador Insfrán, quien llegó a su puesto de concejal candidateándose en las listas del Frente para la Victoria. Al dirigente kirchnerista le descubrieron nada menos que 700 kilos de cocaína de gran pureza, cuyo precio superaría los $100 millones. Ante la evidencia, el consejo deliberante local hizo una rápida maniobra para evitar un juicio político (y la extensión del escándalo) destituyéndolo automáticamente.

Y es también el caso del contrabando de casi una tonelada de cocaína a España, en el cual está involucrada la fuerza aérea. En esta oportunidad el caso de narcotráfico se abre a partir de la detención del hijo del brigadier Miret, ex funcionario de la dictadura y de dos hijos del ex jefe de la fuerza aérea menemista, uno de ellos ex funcionario del PAMI hasta iniciada la gestión kirchnerista. En el caso están involucrados altos mandos de la fuerza. Por eso, ya debió renunciar el comodoro Jorge Ayerdi, jefe de la base aérea de Morón en donde estaba el avión narco y se cree que habrían subido la millonaria carga. También se han visto obligados a llamar a declarar a decenas de oficiales, mientras se profundizan las internas de la fuerza (circula, por ejemplo, un mail firmado por esposas de militares que, para cubrirse, señalan nombres de otros involucrados). Aún así, el nuevo ministro de defensa, Arturo Puricelli, dijo que “a nadie le puede caber la duda de que la Fuerza Aérea no está involucrada, ni rozada”, buscando, inútilmente, sacarse de encima la brasa caliente que le dejó Garré, anterior responsable de esa cartera.

En fin, mientras la droga hace desastres, sobre todo entre la juventud más pobre, son los hombres del gobierno peronista y de las fuerzas represivas quienes, convertidos en grandes capitalistas de la droga, están en la primera línea del negocio del narcotráfico y amasan con él fortunas millonarias.



NOTAS:

1) Ver “La seguridad de los ricos es la inseguridad y el control de los pobres”, es este mismo número de ER, pág. 8

Nuevo viaje de negocios

El kirchnerismo organizó una nueva gira plagada de lujos, en busca de nuevos negocios para su gobierno, un puñado de empresarios amigos y prometiendo, como ya es tradición, ser custodio de las ganancias de las multinacionales que inviertan en el país.






En la segunda mitad de enero, Cristina Fernández visitó Kuwait, Qatar y Turquía, acompañada por gobernadores, como Urtubey y Urribarri, y ministros, con Julio De Vido a la cabeza. Como es costumbre en éstas oportunidades, la numerosa comitiva fue nutrida, además, por varios de los más importantes empresarios del país con “buena llegada” al gobierno: estuvieron, entre otros, representantes del Grupo Cirigliano (Grupo Plaza, TBA), Eduardo Eurnekian (Aeropuertos Argentina 2000), Carlos Bulgheroni (Pan American Energy), Eduardo Elsztain (IRSA) y Federico Nicholson (Ledesma).

La gira kirchnerista tuvo dos objetivos principales. Por un lado, ofrecer negocios a los capitalistas extranjeros, tras el pomposo título de “buscar atraer inversiones”. Con este fin, Cristina Fernández participó en foros de negocios, organizó encuentros con representantes de las empresas más importantes de la región y se reunió con miembros de los fondos de inversiones, como la Autoridad de Inversiones de Kuwait y Fondo de Desarrollo Económico Árabe. Allí, la presidenta repitió nuevamente que “somos una buena oportunidad de negocios (…), un país absolutamente confiable y previsible”. Y, ante los empresarios que la escuchaban, prometió mantener “todas y cada una de las políticas macroeconómicas que mantuvieron el resurgimiento”.

Es decir, aseguró que su gobierno será garante de la continuidad de los bajos salarios y la flexibilización laboral, que pesan sobre los trabajadores, así como también de las ventajas impositivas y los subsidios, de los que gozan los capitalistas. Y en materia de defensa de los intereses de los empresarios extranjeros, el kirchnerismo habla con el respaldo que le dan su intervención para reprimir a los trabajadores en el conflicto con la patronal yanqui de Kraft, su defensa de los negociados de la minera canadiense Barrick Gold, que saquea los recursos naturales del país, al tiempo que arrasa con pueblos enteros, amparado en la falta de regulación ambiental impulsada por el gobierno, o los millonarios subsidios otorgados a General Motors en el país, por sólo nombrar algunos de los casos más escandalosos en los cuales el kirchnerismo ha salido como defensor de las empresas extranjeras.

El otro objetivo del viaje, estuvo centrado en la oportunidad de abrir nuevos negocios para los capitalistas locales que viajaron en la comitiva presidencial. En este sentido, como nos tiene acostumbrados este gobierno, Cristina Fernández y sus ministros funcionaron como representantes directos del grupo de empresarios locales. Entre lo poco que trascendió, por ejemplo, se habla de un millonario convenio para la importación de gas firmado por el ministro De Vido, y que tuvo como intermediario al Grupo Cirigliano, que ya cuenta con importantes negocios, vinculados al transporte, en la región.

En pocas palabras, bien lejos de las necesidades del pueblo trabajador y, como es su costumbre, sin escatimar en lujos, Cristina Fernández organizó una nueva gira que, sin dudas, rendirá millones para sus negocios, los de sus empresarios amigos y los del capital internacional.

La persecución política del gobierno kirchnerista

La empresa UGOFE y la secretaría de transporte de la nación, responsables también del asesinato de Mariano Ferreyra, lejos de ser condenados, hoy son los denunciantes en una causa por “extorsión” contra Jorge Hospital y Omar Merino, trabajadores del Ferrocarril y militantes del PO pertenecientes a la agrupación Causa Ferroviaria; Eduardo Belliboni, dirigente del Polo Obrero y Miguel Morales, trabajador tercerizado del Ferrocarril Roca despedido y militante de Causa Ferroviaria. Estos compañeros son acusados de este “delito” por haber realizado un corte de vías el 23 de diciembre pasado en reclamo del pase a planta de los trabajadores tercerizados, habiendo sido incluso detenidos, Hospital y Merino durante un día.


Al juez federal que dictó el procesamiento le bastó la versión de los policías que actuaron ese día en el corte y cuya responsabilidad y participación en la causa Ferreyra han sido probadas.

De este modo, la resolución del juez fue muy sencilla. Los testimonios de la policía alcanzaron para determinar que estos compañeros participaron del corte y como el corte se hizo en reclamo al gobierno y a la empresa para que cumpliera con su compromiso, para este juez se trata, no de un justo reclamo de los trabajadores sino de un delito de extorsión: “al obligar a otro, bajo intimidación, a hacer algo contra su voluntad”.

Por esta razón cualquier tipo de reclamo de los trabajadores será entendido por las empresas y el gobierno como extorsión ya que jamás tendrán la “voluntad” de responder a las necesidades de los trabajadores y el pueblo.

Una lógica similar es la que llevó a la justicia a resolver que la causa iniciada contra tres estudiantes universitarios, militantes del PTS, que participaron en los cortes de Callao y Corrientes en apoyo a los trabajadores de Kraft, no sería una contravención sino una causa penal, con lo que se resolvió su elevo al juzgado federal.

La represión y persecución política por parte del gobierno, también se evidenció en Tartagal, tras un corte de ruta en reclamo de vivienda en donde participaba la CTD Aníbal Verón. Esta represión dejó un saldo de al menos doce detenidos que, al momento del cierre de esta edición, aún siguen presos y otros cinco luchadores con pedido de captura.

Este hecho pasa a aumentar la lista de presos políticos del gobierno kirchnerista, que actualmente integran Roberto Martino, Karina Germano, José Villalba y Carlos Olivera. Todos ellos, presos por su participación política en la lucha del pueblo.

Editorial: Mariano Ferreyra, luchador del pueblo. Néstor Kirchner, verdugo del pueblo.


Con una semana de diferencia murieron Mariano Ferreyra y Néstor Kirchner. Uno, compañero asesinado por las balas de la burocracia sindical peronista cuando participaba de la lucha de los trabajadores del ferrocarril Roca contra la tercerización y los despidos. El otro, jefe del PJ y del actual gobierno, multimillonario a costa del pueblo, que fue velado en la Casa Rosada, homenajeado por empresarios, dirigentes políticos patronales, la burocracia sindical de la CGT y la CTA y hasta el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama.
El contraste marca la realidad y desnuda los antagonismos irreconciliables dentro de este sistema: una vida de lujos y abundancia para los servidores de los capitalistas, frente al ajuste y la represión que padece el pueblo trabajador.
Cuando estaba aún fresca la sangre de un nuevo caído en la lucha popular, el séptimo asesinado en movilizaciones en lo que va de kirchnerismo, la muerte de Néstor Kirchner corrió el eje de la atención mediática y aglutinó a toda la primera plana del capitalismo argentino para rendir homenaje a un fiel  representante de la clase dominante.
Kirchneristas, peronistas disidentes y radicales, medios de comunicación, burócratas sindicales y referentes progresistas; todos salieron a dar su respaldo a las instituciones de la democracia burguesa y a reivindicar a Kirchner por haber conseguido la “gobernabilidad”, es decir, por haber traído estabilidad a la burguesía luego del convulsionado período de luchas abierto en el 2001.
Como sucediera con Raúl Alfonsín, la muerte de Kirchner fue utilizada como un gigantesco acto político  y campaña de prensa, para exaltar su imagen como “demócrata”, “defensor de los derechos humanos”, “promotor de la distribución de la riqueza”, y demás barbaridades que, bien lejos de representar la realidad, buscan generar un mito, engañar y confundir al pueblo trabajador en base a mentiras y más mentiras.
Poco de popular y de defensor de los intereses de la clase trabajadora, puede tener alguien que, como Kirchner, hizo su carrera política ascendiendo al interior del PJ. De intendente de Río Gallegos, pasó a ser gobernador (menemista) de Santa Cruz en los años ’90, hasta que, finalmente, en 2003, designado por su padrino político, Eduardo Duhalde, alcanzó la presidencia.
Desde todos los cargos que ocupó, Néstor Kirchner se encargó de realizar escandalosos negociados aprovechando fondos públicos, tierras fiscales y todo tipo de ventajas que ofrece el poder. Así, en algunos pocos años, habiendo iniciado su carrera de negocios en plena dictadura militar con “emprendimientos” inmobiliarios, en pocos años multiplicó su patrimonio varias veces, alcanzando una escandalosa fortuna, a través de negociados desde el estado, en un país de millones de pobres e indigentes. Así, lejos de su pretendida “austeridad” y estilo “desalineado”, Kirchner amasó millones a costa del pueblo. Sin ir más lejos, en su última declaración patrimonial del año 2009 asumió, junto a Cristina Fernández, ser poseedor de una fortuna que superaba los $55 millones.
En sus años en la presidencia, más allá de su fachada “popular”, Kirchner fue el garante del ajuste sobre el pueblo trabajador. Deterioro del salario, corroído por la inflación, impulso de la flexibilización laboral en todas sus posibilidades, subsidios y privilegios para empresarios de todo tipo, pago de la deuda externa y cumplimiento de las directivas yanquis, como la colaboración militar en la invasión a Haití, ajuste sobre los presupuestos de salud y educación, hasta un estado de vaciamiento y precariedad sin precedentes, aumento de la represión, con más de mil muertos por el gatillo fácil, siete asesinados en movilizaciones y luchas populares, presos políticos y miles de procesados por luchar…
Es decir, el kirchnerismo organizó un decorado con algunas medidas que no modificaron en lo sustancial las condiciones de vida del pueblo trabajador, como la “asignación universal”, la “movilidad jubilatoria”, la “ley de medios” o el “fútbol para todos”, que acompañado de un discurso “progresista”, le permitió preparar el terreno para avanzar con más ajuste y más represión sobre el pueblo trabajador. Y, todo esto, al tiempo que el matrimonio presidencial, sus funcionarios y amigos hacían crecer sus fortunas en varios millones, garantizando también, desde luego, grandes ganancias para la clase capitalista local y extranjera que, en estos últimos años, como los Kirchner mismos gustan decir “han ganado plata como nunca”.
De este modo Kirchner había logrado posicionarse como el dirigente más importante de la burguesía argentina. Por eso, con su muerte, la disputa por el poder al interior del PJ promete agudizarse en los próximos meses, de cara a las elecciones de 2011. De más está decir, que nada bueno podrá salir para la clase trabajadora como resultado de las luchas internas dentro del partido que mejor representa a la clase capitalista en nuestro país.
Como ha sido un férreo defensor de los capitalistas, todas las usinas mediáticas del sistema, tanto las oficialistas como las opositoras, se unieron para hacer una cobertura sensiblera, llamando a la compasión y afirmando que todos deberíamos sentirnos afectados por la muerte de Kirchner. Ya casi no hablan de Mariano Ferreyra y mucho menos recogen la tragedia cotidiana de los muertos de frío, de hambre, o de quienes son asesinados diariamente por medio del gatillo fácil. No piensan en sus familias ni en su situación miserable… pero eso sí, nos llaman a consustanciarnos con la muerte de uno de los máximos enemigos del pueblo trabajador.
Pero nosotros no estamos con ellos, sino contra ellos. Reconocemos a nuestros verdugos, a quienes, como Kirchner, son los responsables políticos del ajuste, el hambre, la desocupación, el gatillo fácil y el asesinato de nuestros compañeros de lucha.
Estamos del otro lado, del lado de quienes, como Mariano Ferreyra, entregan su tiempo y su esfuerzo, y a veces hasta su vida, para alcanzar una nueva sociedad. Estamos, como Mariano Ferreyra, en el camino que está aprendiendo a construir el pueblo trabajador, organizándose desde las bases, librando cotidianamente una lucha contra este sistema de explotación, contra los punteros del PJ en los barrios, contra los burócratas sindicales en nuestro trabajo, contra las políticas proempresarias de los gobiernos de turno. Estamos, en una palabra, con el pueblo trabajador y su lucha.

¡Mariano Ferreyra: PRESENTE!

EL KIRCHNERISMO ES EL GOBIERNO DE LAS TERCERIZADAS, LAS PATOTAS Y LA REPRESIÓN

Si bien el gobierno de los Kirchner intenta desligarse del asesinato de Mariano Ferreyra, es el responsable de la extensión de la flexibilización laboral, con la tercerización y el trabajo en negro a la cabeza, de las patotas sindicales sostenidas desde el oficialismo y de la represión a la lucha del pueblo, que ya se cobró la vida de siete compañeros.

Una vez más en el gobierno kirchnerista, la represión se cobró la vida de otro compañero en movilizaciones y luchas populares. Mariano Ferreyra se suma así a la lista que ya integran Cuellar, Erazo, Fuentealba, Vargas, Carrasco y Cárdenas. Todos, asesinados por luchar, ya sea por salario, por reincorporaciones o contra la represión, es decir, en pocas palabras, por luchar contra el ajuste y la opresión a las que el gobierno kirchnerista somete al pueblo trabajador.
En esta ocasión fue la burocracia de la Unión Ferroviaria, comandada por Pedraza, la que se encargó de reprimir a los trabajadores tercerizados y a las organizaciones que se solidarizaban con el conflicto, y que intentaban cortar las vías en reclamo por reincorporaciones y pase a planta. Como es costumbre, la burocracia se apoyó en la utilización de matones y barrabravas para organizar su patota, y en la coordinación y el trabajo conjunto con la policía, que se encargó de liberar la zona para su accionar.
Como sucediera también ante el fusilamiento del docente Carlos Fuentealba en Neuquén, el kirchnerismo buscó desde un primer momento despegarse de la represión, haciendo circular la versión, en esta oportunidad, de que se había tratado de infiltrados del duhaldismo y de grupos que “hace mucho tiempo que buscan un muerto en la Argentina y como no lo pueden lograr desde la democracia, aparecen bandas”. Lo mismo hizo el jefe de la CGT, Hugo Moyano, que se apuró a soltarle la mano a Pedraza, señalando que “no va a la CGT; se retiró hace un año”. Y consultado sobre la responsabilidad de la CGT en el asesinato de Ferreyra, ironizó: “nosotros no nos enteramos de lo que pasa en cada organización gremial. No somos Jesucristo, que está en todos lados”.
Sin embargo, más allá de que unos y otros intenten desligarse, la responsabilidad del gobierno en la represión es innegable. Así se evidenció, como señaláramos, por ejemplo, en el accionar de la policía, que operó de conjunto con la patota de la burocracia que disparó contra los trabajadores.
Pero, fundamentalmente, lo que se pone de manifiesto una vez más, es el rol de esta burocracia sindical peronista que lleva ya varias décadas al frente de los sindicatos. Esa misma burocracia, encabezada hoy claramente por Hugo Moyano, que ha acrecentado su poder y sus negocios en los últimos años y sobre la cual el kirchnerismo se ha apoyado a la hora de fortalecerse en el gobierno.
De conjunto, en los últimos años, el kirchnerismo y la burocracia han sostenido e, incluso, profundizado la flexibilización laboral: aumento del trabajo en negro, la tercerización, el trabajo temporario y por agencia, los contratos “basura”… Todo un tendal de medidas y políticas proempresarias, destinadas a garantizar los negociados de los capitalistas en el país.
Ésta es, entonces, la burocracia sindical peronista, que ha crecido al amparo del kirchnerismo. La misma que dirime sus internas o enfrenta a los trabajadores que no se le subordinan siempre con los mismos métodos: patota, aprietes, golpizas y tiros. Y en esto, no caben matices entre ellos. La patota que enfrentó a los trabajadores ferroviarios, bien podría haber sido la patota de Moyano, Viviani, Barrionuevo, Roberto Fernández, Caló, Gerardo Martínez… si el conflicto se hubiese dado en alguno de sus gremios. Son los métodos históricos de la burocracia. Así han defendido y defenderán sus negocios y su poder ante cualquier intento de oposición. Las declaraciones y las acusaciones cruzadas de los acusados del crimen muestran también como, lejos de la improvisación, la burocracia sostiene un vínculo permanente y estrecho con barras y matones, que son parte de su estructura y constituyen su fuerza de choque, siempre lista para actuar, bajo su dirección, a la hora de enfrentar a los trabajadores.
Por otra parte, la lucha de los tercerizados del Roca, que a pesar de llevar varios meses ya en conflicto sólo adquirió trascendencia mediática con el asesinato de Ferreyra, pone en evidencia nuevamente el carácter antiobrero y proempresario de la burocracia sindical. Y esto ya no sólo por sus acuerdos y su colaboración con las distintas patronales, garantizando la estabilidad y la no conflictividad en cada empresa, a cambio de todo tipo de prebendas, como ha hecho tradicionalmente la burocracia sindical, sino cada vez más siendo ellos mismos parte de la patronal. Así pasa con la relación de la Unión Ferroviaria y Pedraza, con las empresas que tercerizan a los trabajadores ferroviarios.
Esta es la burocracia sindical, lo repetimos una vez más, que el kirchnerismo ha alimentado en los últimos años. Burocracia que ha enfrentado y enfrentará cualquier intento de organización independiente que pretenda cuestionarla. Los trabajadores debemos profundizar nuestra organización y combatividad para barrer de los sindicatos a estos asesinos y parásitos, agentes de la patronal y el gobierno, y hacer de cada gremio una herramienta de lucha para los trabajadores.

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Empresarios y burócratas, unidos en homenaje a Kirchner
Lejos del clima de “tensión” que se presentaba públicamente en las últimas semanas, a raíz de la avanzada de Moyano en varios frentes(1), los máximos representantes de las cámaras empresarias y de la burocracia sindical, demostraron una vez más que las diferencias que los separan no son más que tenues matices. Y que, a la hora de hacer una defensa del capitalismo, de su democracia y sus instituciones, o simplemente de homenajear a uno de sus exponentes más importantes, como en este caso, Néstor Kirchner, se encuentran en la misma trinchera.
Así, un día después de la muerte de Kirchner, tomaron un café en una de las sedes de Camioneros, Hugo Moyano, Héctor Méndez e Ignacio De Mendiguren. Allí decidieron, hacer público su encuentro, acompañado de una declaración en defensa de las instituciones y de la gobernabilidad. “En una situación como ésta, hay que dar el ejemplo de retomar las conversaciones (…) El mensaje que tiene que ser para la sociedad del sector trabajador y del sector empresario es que juntos garanticen al gobierno y a la sociedad una paz social imprescindible en este momento”, anunciaron desde la UIA, como símbolo de sus acuerdos.
En el mismo sentido, en los principales diarios del país, patronal y burocracia metalúrgica publicaron una solicitada, de página completa. Con las firmas de Antonio Caló, por la UOM, y Juan Carlos Lascurain, por la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina, y bajo el título de “Los trabajadores e industriales metalúrgicos expresamos nuestro profundo pesar por el fallecimiento del ex Presidente Néstor Kirchner”, el texto, en sus pocas palabras, señalaba su “enorme valoración y aprecio por el Dr. Néstor Kirchner (…), defensor de los trabajadores y de la industria nacional”, así como su “firme decisión de acompañar a la Presidenta de la Nación en su voluntad de reindustrializar el país”.
Empresarios y burócratas unidos nuevamente en defensa y apoyo de sus instituciones y su gobierno.

NOTAS:
1) Ver “Moyano avanza en el PJ y consolida su poder”, en ER N°62, octubre de 2010

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La burocracia de la CTA, también con Kirchner
Yasky y Micheli, que encabezan las dos listas burocráticas que aún se disputan la conducción de la CTA, mostraron sus acuerdos y se encontraron en el homenaje que ambos le rindieron a Kirchner.

Pablo Micheli: “Su muerte es una pérdida muy importante. Fue un apasionado de las ideas políticas, un militante con convicciones en la defensa de la institucionalidad democrática. Nuestra preocupación ahora es porque se murió el más democrático del PJ (…) un luchador por la unidad latinoamericana”.

Hugo Yasky: “Sentí algo parecido a lo que sentí en el ´75 (sic) cuando murió Perón. Es un momento difícil (…) Kirchner marcó un cambio de época en la Argentina. Llegó casi sin aviso a la Casa Rosada, con apenas un puñado de votos, y produjo un vuelco que le devolvió a la política la toma de decisiones (…) fue un estadista y un militante (…) un compañero que pudo ser una cosa y otra y que nunca estuvo lejos del resto de los compañeros”.

Mafia de los medicamentos: Los negocios del kirchnerismo y sus amigos

Varias causas judiciales, como la de los medicamentos “truchos” y el lavado de dinero para aportes de campaña, dan apenas una muestra de los fabulosos negocios entre empresarios, funcionarios del gobierno y burócratas sindicales. Los une una historia con secuestros, asesinatos, traiciones, y, sobre todo, mucha, mucha plata en juego.


El 13 de agosto de 2008, Clarín tituló “Desaparecen en forma misteriosa tres jóvenes empresarios”. Al día siguiente, se informó el hallazgo, en General Rodríguez, de los cuerpos acribillados de Sebastián Forza (34), Damián Ferrón (37) y Leopoldo Bina (35). Las primeras versiones sugerían una “venganza de narcos mexicanos” por alguna deuda impaga en el tráfico de efedrina, pero, con el tiempo, se fue develando una trama de negocios multimillonarios que mezcla adulteración de medicamentos, estafas con troqueles “truchos”, narcodinero para campañas electorales y negocios en Venezuela.

Las causas por el triple crimen, la “mafia de los medicamentos” y los “aportes de campaña”, muestran apenas un orillo de la criminalidad que vincula empresarios, burócratas sindicales, funcionarios nacionales y provinciales, agentes de la SIDE y la DEA y narcotraficantes.

La causa por los homicidios, a pesar de las presiones oficialistas, señala a narcoempresarios como Ibar Esteban Pérez Corradi, Martín Lanatta y Marcelo Abasto, todos vinculados al PJ de Quilmes, la tierra del jefe de gabinete Fernández, lugar donde fueron secuestrados Forza y sus amigos. Cada vez se hace más explícita la relación del triple crimen con los aportes con dinero “sucio” a la campaña “Cristina 2007” y los negociados entre droguerías, funcionarios oficiales y sindicatos, como Camioneros y La Bancaria.

En la única entrevista periodística que se conoce de Forza, hecha tres meses antes de su muerte, admitió que, en la campaña del kirchnerismo, se blanqueó dinero del narcotráfico, a través de Héctor Capaccioli, el responsable de la recaudación, y el empresario Néstor Lorenzo, que hoy está preso junto al burócrata bancario Juan José Zanola y una decena más de personas, por la adulteración de medicamentos. En esa causa, el fiscal viene pidiendo al juez Norberto Oyarbide que ponga fecha para citar a indagatoria a Capaccioli, quien, a la vez, es el principal imputado en otro expediente que investiga el lavado de dinero a través de los aportes de campaña. Es que, en un allanamiento en la casa de Lorenzo, en busca de troqueles truchos y constancias de reintegros del APE (Administración de Programas Especiales) por tratamientos complejos inexistentes, se encontraron comprobantes de aportes de Gabriel Brito (un empresario también detenido) y de Julio Posse, un ex espía de la SIDE y de la DEA, que, a su vez, resulta ser el nexo entre Lorenzo y los asesinos de Forza, Ferrón y Bina(1).

Hugo Moyano viene eludiendo el procesamiento y la cárcel, pese a ser uno de los primeros imputados en la denuncia que hizo su archienemigo, Juan Pablo “Pata” Medina (UOCRA La Plata), en 2006. No extraña que Lorenzo, en reportajes recientes desde el pabellón de Marcos Paz, se queje amargamente de que el jefe camionero siga libre, ni que “pase la factura” al kirchnerismo, que prefirió proteger al nuevo titular del PJ bonaerense antes que a su ex socio. Lorenzo lamenta, también, que el gobierno no cumplió con el pago por su contribución de un millón de pesos para la campaña electoral, recaudada por él entre los narcoempresarios, que era la instalación de una planta de biotecnología en Venezuela.

Los “protagonistas” de la causa por los aportes, son más o menos los mismos: Capaccioli, Lorenzo, otros empresarios farmacéuticos como Gabriel Brito y Carlos Torres, y el hombre de la DEA, Julio César Posse.

Burócratas sindicales, funcionarios y empresarios, como siempre, unidos, esta vez en una trama que devela en qué consisten los negocios del kirchnerismo, que recurre a cualquier medio para llenarse los bolsillos.




NOTAS:

1) Sobre el funcionamiento de la “mafia de los medicamentos”, ver Otro negocio de la triple alianza antiobrera, en ER Nº51, septiembre de 2009.

RADICALES Y PERONISTAS EN LA CARRERA ELECTORAL

Siguen las pujas por el control del PJ y la elección de sus próximos candidatos, mientras la UCR debate su menú de alianzas. Por uno y otro lado, pugnan por sus intereses y buscan la mejor forma de conservar sus privilegios.

Después de la pausa impuesta por su carótida, Néstor Kirchner insiste en su proyecto de reasumir la jefatura del PJ y encabezar la fórmula presidencial. Pero Carlos Reutemann, Eduardo Duhalde, Francisco de Narváez, Daniel Scioli y hasta Mauricio Macri están en la carrera presidencial, y siguen anotados, con poca chance, Rodríguez Saá y Das Neves.
Tras el silencio que se impuso cuando mandó al PJ a “meterse la candidatura en el fondo del culo”, el académico santafesino volvió al ruedo para anunciar que: “en 2011, tendremos que estar contentos si no se afanan la Casa Rosada y la Plaza de Mayo”. Con su formidable capacidad para recular, de inmediato aclaró que no le respetaron el contexto, porque se refería a Hugo Moyano y no al matrimonio presidencial. Como sea, el camionero, manteniendo la calidad del debate, respondió: “Reutemann es un imbécil, un 'bobi' que no tiene noción de lo que dice, de lo que hace. Estamos acostumbrados a que diga boludeces”. Pero el entredicho colocó al ex piloto segundo en las encuestas, al punto que De Narváez anunció que, sin renunciar al plan de máxima de su propia candidatura (va tercero), estaría dispuesto a ser su vicepresidente o acompañarlo como candidato a gobernador en la provincia de Buenos Aires.
La precandidatura de Daniel Scioli no es idea suya, sino que es evaluada como el “plan B” del kirchnerismo, para el caso de que el desgaste del gobierno nacional se acelere a punto tal que impida el retorno de Néstor Kirchner al sillón que hoy ocupa su mujer.
Duhalde, híper activo desde que anunció su desembarco oficial para “rescatar al PJ”, está dedicado a reflotar su aparato clientelar en la provincia, dando nuevo impulso al sistema de las manzaneras, y se apoya en la sólida base sindical de sus incondicionales, como Gerónimo “Momo” Venegas (Uatre-62 Organizaciones) y Luis Barrionuevo (Gastronómicos-CGT Azul y Blanca).
El chubutense Das Neves, casi artesanalmente, trata de instalar su figura fuera de los límites provinciales, con escasos apoyos, como el del entrerriano Jorge Busti.
Una de las últimas novedades en la interna del PJ la instaló Jorge Macri, cuando aseguró que su primo Mauricio podría vencer a Kirchner con el apoyo del PJ disidente, propuesta que enseguida aplaudió el ex recaudador fiscal bonaerense Santiago Montoya, despedido cuando se negó a ocupar una “candidatura testimonial”. Pero, por su edad, Mauricio Macri tiene la posibilidad de ser reelecto como jefe de gobierno y, a diferencia de Reutemann, reservarse para la presidencial de 2015, oportunidad en la que cobraría los apoyos que pudiera dar en 2011, por ejemplo, al propio Reutemann. Y, como si fuera poco, reapareció Menem.
En el Acuerdo Cívico y Social, no es menor el desbarajuste. Julio Cobos, que encabeza las encuestas nacionales de intención de voto, fue fulminado por Elisa Carrió, que rompería el acuerdo si el vicepresidente es candidato. “Quieren repetir el error que cometieron cuando fueron con Lavagna”, dijo. Pero Cobos fue aclamado por el congreso de la UCR en San Nicolás, cuando apareció para cenar. En cambio, Ricardo Alfonsín dijo que le gustaría formar un frente de centroizquierda con “Pino” Solanas, Claudio Lozano y Martín Sabbatella. Los otros socios, los “socialistas” Binner y Giustiniani, están discutiendo con el ex kirchnerista Luis Juez, mientras que Margarita Stolbizer, del GEN, anunció que quisiera formar un frente opositor con todos ellos, más Julio Cobos, “para evitar un ballottage entre Kirchner y Duhalde o De Narváez”.
Seguiremos viendo, en los próximos meses, cómo se acomodan, acuerdan y pelean, según lo que mejor les convenga para seguir llenando sus bolsillos al ritmo del empobrecimiento de los trabajadores.

DISPUTAS POR LOS PLANES DENTRO DEL KIRCHNERISMO

Los millones de pesos contemplados en el plan de cooperativas “Argentina Trabaja”, anunciado por Cristina Fernández en 2009, serán repartidos entre los intendentes del conurbano y las organizaciones que responden al gobierno. Ya se han abierto entre ellos, sin embargo, las disputas por su distribución.

La derrota que el kirchnerismo sufrió en la provincia de Buenos Aires en las elecciones de junio pasado, que le valieron acusaciones de “traición” a varios intendentes, llevaron preocupación al gobierno, que, desde entonces, evalúa cómo recuperar el terreno perdido, pensando en las presidenciales de 2011. En ese sentido, se han lanzado medidas como la “asignación universal” o el “fútbol para todos”. Dentro de este marco, en septiembre del año pasado el gobierno de Cristina Fernández anunció un plan de cooperativas que, según se dijo, le daría trabajo a 300.000 desocupados por un año, con un ingreso de $1.300 por mes. Pero el objetivo es consolidar el apoyo de los intendentes del conurbano y de las organizaciones sociales kirchneristas, a través del reparto de millones de pesos, fortaleciendo la estructura clientelar del gobierno en los distritos más importantes del país, como parte de la planificación de la contienda electoral.
Pasados varios meses del anuncio, y cuando desde gobierno explicitaron ya descaradamente que nada le darán a las organizaciones que no se alinean con el kirchnerismo, independientemente de los cortes y las movilizaciones, se hizo pública la disputa entre los intendentes que se sostienen afines al gobierno y algunos dirigentes de las organizaciones sociales kirchneristas por el manejo de los millones de pesos en juego.
Dentro del reparto inicial, los principales beneficiados fueron los intendentes kirchneristas y el Movimiento Evita (PJ), de Emilio Pérsico. También se hizo con una buena cantidad de planes el ex diputado del Frente para la Victoria Edgardo Depetri, dirigente del Frente Transversal y miembro de la mesa nacional de la CTA.
Del otro lado, Luis D´Elia (FTV-CTA) encabezó el grupo de los kirchneristas que se mostraron disgustados por cómo resultó el reparto de planes. “El que avisa no traiciona”, amenazó. “Si esto no cambia, en marzo van a haber 70, 80 mil tipos saliendo a la calle a reclamar. En el gobierno no nos escuchan, nos mienten. Estamos desbordados”. Hugo Curto, intendente de Tres de Febrero, fue el encargado de responder a las acusaciones de D´Elia diciendo que “los intendentes somos gente elegida por el voto popular y acompañamos una decisión del gobierno. No manejamos el dinero, manejamos la organización”. A los pocos días, sin embargo, D´Elia fue recibido en el ministerio de Desarrollo Social que dirige Alicia Kirchner para intentar resolver la interna. A la salida de la reunión, el jefe de la FTV (Federación de Tierra y Vivienda) anunció que le pidió a la ministra una mayor participación en el reparto de planes. Y para demostrar que todavía está dispuesto a seguir apoyando al gobierno si se aceptan sus reclamos, confesó: “yo le creo a Alicia, no tengo porqué no creerle, es una compañera de ruta”.
Un párrafo aparte merecen las organizaciones que fueron parte del gobierno hasta hace unos pocos meses y contribuyeron a la consolidación del kirchnerismo, pero que ahora intentan ubicarse entre los que lo enfrentan. Y todo esto como si no hubiesen sido ellos mismos los que usufructuaron los millones de pesos bajados desde este mismo gobierno y no hubiesen nutrido sus filas con funcionarios de todo tipo. Es el caso de Libres del Sur, y de su grupo Barrios de Pie, dirigido por Tumini y Ceballos, que ahora denuncia el funcionamiento del ministerio de Desarrollo Social, del cual el propio Ceballos formó parte entre 2004 y diciembre de 2008, como director Nacional de Asistencia Comunitaria y subsecretario de Organización y Capacitación Popular. “Esto es la política clientelar del PJ”, explican intentando marcar incomprensibles diferencias entre la actualidad del gobierno, con lo que era dos años atrás.
El gobierno trabaja en el armado del plan para intentar reconstruir el poder perdido en el último tiempo. Apuesta para ello, a consolidar el apoyo de los intendentes del conurbano y de las organizaciones sociales que han crecido a su sombra en los últimos años a fuerza de millones de pesos. Y hoy, ante la evidente debilidad del kirchnerismo, son sus mismos aliados, como D´Elia, los que le ponen un precio cada vez más alto a su apoyo al “proyecto nacional y popular del gobierno”. Todos ellos se benefician negociando con la miseria del pueblo trabajador.