EL KIRCHNERISMO ES EL GOBIERNO DE LAS TERCERIZADAS, LAS PATOTAS Y LA REPRESIÓN

Si bien el gobierno de los Kirchner intenta desligarse del asesinato de Mariano Ferreyra, es el responsable de la extensión de la flexibilización laboral, con la tercerización y el trabajo en negro a la cabeza, de las patotas sindicales sostenidas desde el oficialismo y de la represión a la lucha del pueblo, que ya se cobró la vida de siete compañeros.

Una vez más en el gobierno kirchnerista, la represión se cobró la vida de otro compañero en movilizaciones y luchas populares. Mariano Ferreyra se suma así a la lista que ya integran Cuellar, Erazo, Fuentealba, Vargas, Carrasco y Cárdenas. Todos, asesinados por luchar, ya sea por salario, por reincorporaciones o contra la represión, es decir, en pocas palabras, por luchar contra el ajuste y la opresión a las que el gobierno kirchnerista somete al pueblo trabajador.
En esta ocasión fue la burocracia de la Unión Ferroviaria, comandada por Pedraza, la que se encargó de reprimir a los trabajadores tercerizados y a las organizaciones que se solidarizaban con el conflicto, y que intentaban cortar las vías en reclamo por reincorporaciones y pase a planta. Como es costumbre, la burocracia se apoyó en la utilización de matones y barrabravas para organizar su patota, y en la coordinación y el trabajo conjunto con la policía, que se encargó de liberar la zona para su accionar.
Como sucediera también ante el fusilamiento del docente Carlos Fuentealba en Neuquén, el kirchnerismo buscó desde un primer momento despegarse de la represión, haciendo circular la versión, en esta oportunidad, de que se había tratado de infiltrados del duhaldismo y de grupos que “hace mucho tiempo que buscan un muerto en la Argentina y como no lo pueden lograr desde la democracia, aparecen bandas”. Lo mismo hizo el jefe de la CGT, Hugo Moyano, que se apuró a soltarle la mano a Pedraza, señalando que “no va a la CGT; se retiró hace un año”. Y consultado sobre la responsabilidad de la CGT en el asesinato de Ferreyra, ironizó: “nosotros no nos enteramos de lo que pasa en cada organización gremial. No somos Jesucristo, que está en todos lados”.
Sin embargo, más allá de que unos y otros intenten desligarse, la responsabilidad del gobierno en la represión es innegable. Así se evidenció, como señaláramos, por ejemplo, en el accionar de la policía, que operó de conjunto con la patota de la burocracia que disparó contra los trabajadores.
Pero, fundamentalmente, lo que se pone de manifiesto una vez más, es el rol de esta burocracia sindical peronista que lleva ya varias décadas al frente de los sindicatos. Esa misma burocracia, encabezada hoy claramente por Hugo Moyano, que ha acrecentado su poder y sus negocios en los últimos años y sobre la cual el kirchnerismo se ha apoyado a la hora de fortalecerse en el gobierno.
De conjunto, en los últimos años, el kirchnerismo y la burocracia han sostenido e, incluso, profundizado la flexibilización laboral: aumento del trabajo en negro, la tercerización, el trabajo temporario y por agencia, los contratos “basura”… Todo un tendal de medidas y políticas proempresarias, destinadas a garantizar los negociados de los capitalistas en el país.
Ésta es, entonces, la burocracia sindical peronista, que ha crecido al amparo del kirchnerismo. La misma que dirime sus internas o enfrenta a los trabajadores que no se le subordinan siempre con los mismos métodos: patota, aprietes, golpizas y tiros. Y en esto, no caben matices entre ellos. La patota que enfrentó a los trabajadores ferroviarios, bien podría haber sido la patota de Moyano, Viviani, Barrionuevo, Roberto Fernández, Caló, Gerardo Martínez… si el conflicto se hubiese dado en alguno de sus gremios. Son los métodos históricos de la burocracia. Así han defendido y defenderán sus negocios y su poder ante cualquier intento de oposición. Las declaraciones y las acusaciones cruzadas de los acusados del crimen muestran también como, lejos de la improvisación, la burocracia sostiene un vínculo permanente y estrecho con barras y matones, que son parte de su estructura y constituyen su fuerza de choque, siempre lista para actuar, bajo su dirección, a la hora de enfrentar a los trabajadores.
Por otra parte, la lucha de los tercerizados del Roca, que a pesar de llevar varios meses ya en conflicto sólo adquirió trascendencia mediática con el asesinato de Ferreyra, pone en evidencia nuevamente el carácter antiobrero y proempresario de la burocracia sindical. Y esto ya no sólo por sus acuerdos y su colaboración con las distintas patronales, garantizando la estabilidad y la no conflictividad en cada empresa, a cambio de todo tipo de prebendas, como ha hecho tradicionalmente la burocracia sindical, sino cada vez más siendo ellos mismos parte de la patronal. Así pasa con la relación de la Unión Ferroviaria y Pedraza, con las empresas que tercerizan a los trabajadores ferroviarios.
Esta es la burocracia sindical, lo repetimos una vez más, que el kirchnerismo ha alimentado en los últimos años. Burocracia que ha enfrentado y enfrentará cualquier intento de organización independiente que pretenda cuestionarla. Los trabajadores debemos profundizar nuestra organización y combatividad para barrer de los sindicatos a estos asesinos y parásitos, agentes de la patronal y el gobierno, y hacer de cada gremio una herramienta de lucha para los trabajadores.

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Empresarios y burócratas, unidos en homenaje a Kirchner
Lejos del clima de “tensión” que se presentaba públicamente en las últimas semanas, a raíz de la avanzada de Moyano en varios frentes(1), los máximos representantes de las cámaras empresarias y de la burocracia sindical, demostraron una vez más que las diferencias que los separan no son más que tenues matices. Y que, a la hora de hacer una defensa del capitalismo, de su democracia y sus instituciones, o simplemente de homenajear a uno de sus exponentes más importantes, como en este caso, Néstor Kirchner, se encuentran en la misma trinchera.
Así, un día después de la muerte de Kirchner, tomaron un café en una de las sedes de Camioneros, Hugo Moyano, Héctor Méndez e Ignacio De Mendiguren. Allí decidieron, hacer público su encuentro, acompañado de una declaración en defensa de las instituciones y de la gobernabilidad. “En una situación como ésta, hay que dar el ejemplo de retomar las conversaciones (…) El mensaje que tiene que ser para la sociedad del sector trabajador y del sector empresario es que juntos garanticen al gobierno y a la sociedad una paz social imprescindible en este momento”, anunciaron desde la UIA, como símbolo de sus acuerdos.
En el mismo sentido, en los principales diarios del país, patronal y burocracia metalúrgica publicaron una solicitada, de página completa. Con las firmas de Antonio Caló, por la UOM, y Juan Carlos Lascurain, por la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina, y bajo el título de “Los trabajadores e industriales metalúrgicos expresamos nuestro profundo pesar por el fallecimiento del ex Presidente Néstor Kirchner”, el texto, en sus pocas palabras, señalaba su “enorme valoración y aprecio por el Dr. Néstor Kirchner (…), defensor de los trabajadores y de la industria nacional”, así como su “firme decisión de acompañar a la Presidenta de la Nación en su voluntad de reindustrializar el país”.
Empresarios y burócratas unidos nuevamente en defensa y apoyo de sus instituciones y su gobierno.

NOTAS:
1) Ver “Moyano avanza en el PJ y consolida su poder”, en ER N°62, octubre de 2010

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La burocracia de la CTA, también con Kirchner
Yasky y Micheli, que encabezan las dos listas burocráticas que aún se disputan la conducción de la CTA, mostraron sus acuerdos y se encontraron en el homenaje que ambos le rindieron a Kirchner.

Pablo Micheli: “Su muerte es una pérdida muy importante. Fue un apasionado de las ideas políticas, un militante con convicciones en la defensa de la institucionalidad democrática. Nuestra preocupación ahora es porque se murió el más democrático del PJ (…) un luchador por la unidad latinoamericana”.

Hugo Yasky: “Sentí algo parecido a lo que sentí en el ´75 (sic) cuando murió Perón. Es un momento difícil (…) Kirchner marcó un cambio de época en la Argentina. Llegó casi sin aviso a la Casa Rosada, con apenas un puñado de votos, y produjo un vuelco que le devolvió a la política la toma de decisiones (…) fue un estadista y un militante (…) un compañero que pudo ser una cosa y otra y que nunca estuvo lejos del resto de los compañeros”.