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La burocracia sindical en Cannes


Como representantes de burocracia sindical viajaron, junto a la comitiva kirchnerista, Gerardo Martínez y Hugo Yasky.
El primero, de la CGT, es Secretario General del UOCRA. Mientras paseaba por Cannes las patotas de su sindicato atacaban en Lomas de Zamora (una vez más) salvajemente a los trabajadores de la construcción que se organizan en el SITRAIC, en oposición a su política descaradamente propatronal.
El segundo, Hugo Yasky, conduce una de las fracciones de la burocracia de CTA, y se muestra cada vez más cercano a la burocracia empresaria y asesina de la CGT, al tiempo que apoya sin condicionamientos todas y cada una de las políticas del gobierno de Cristina Fernández.
Ambos, Martínez y Yasky, acompañaron a Cristina Fernández en distintas reuniones en Francia (ver foto). Ambos, son representantes de la podrida burocracia sindical que debemos combatir y expulsar de todos nuestros sindicatos.

Salario de pobreza y fiesta patronal


Las cámaras patronales, la burocracia sindical de la CGT y la CTA, y el gobierno kirchnerista se reunieron para fijar un nuevo salario mínimo, que, otra vez, será insuficiente para cubrir las necesidades de las familias trabajadoras. Mientras tanto, los empresarios siguen de fiesta en fiesta, brindando por los negocios que les garantiza el gobierno de Cristina Fernández.

El viernes 26 de agosto se reunió el Consejo del Salario, dónde se encuentran funcionarios del gobierno, con las cúpulas de la burocracia sindical y las cámaras patronales, para actualizar el salario mínimo.
De entrada, la burocracia de la CGT y la fracción de la CTA conducida por Yasky, habían acordado exigir un aumento del 41%, para llevar el mínimo de $1.840 a $2.600. Muy similar a la posición de la burocracia de Micheli (que se lamentó de no haber podido ingresar a la reunión) que pedía $2.640.
Las cámaras patronales, por su parte, siempre interesadas en mantener los salarios lo más deprimidos posible, ofrecían un miserable incremento del 18%.
Más allá de las diferencias que se presentaban de antemano, unas pocas horas de negociación fueron suficientes para que patrones y burócratas, junto con los ministros kirchneristas, alcanzaran un acuerdo. El porcentaje final, bastante más cercano a la propuesta patronal que a la del dúo Moyano-Yasky, fue 25%, lo que dejará el salario mínimo en $2.300.
Como viene sucediendo año tras año, el acuerdo fue celebrado por todas las partes. Gobierno, patrones y burócratas se mostraron conformes. El vicepresidente de la UIA, Daniel Funes de Rioja destacó que “primó el camino de lo posible”, mientras que Yasky festejó que “se logró un importante avance para seguir sosteniendo la reactivación económica”. Al cierre de la negociación, Cristina Fernández felicitó a los empresarios y a los jefes de la burocracia sindical y aprovechó para hacer campaña. “Los dirigentes han estado a la altura de lo que la sociedad espera de ellos (…) Es el mejor salario mínimo de América Latina, el de mejor poder adquisitivo”, dijo.
No dijo, en cambio, que el salario mínimo sigue estando muy lejos de alcanzar para cubrir las necesidades básicas de los trabajadores. Tan lejos queda que, una vez más, el acuerdo contempla la posibilidad de que una familia, aún con dos de sus miembros trabajando “en blanco” no alcance ni sumando ambos salarios a cubrir el valor de la canasta familiar, que supera los $5.500.   
No dijo tampoco, que queda afuera del acuerdo la enorme cantidad de trabajadores “en negro”(1), que según las propias estadísticas oficiales supera el 30% y que, en muchos casos, continuarán cobrando salarios menores al mínimo, a cambio de interminables jornadas de trabajo.
El acuerdo establece, en definitiva, un nuevo salario mínimo de pobreza, firmado a pedir de las patronales y que queda lejos de servir para resolver las necesidades del pueblo trabajador. 

La fiesta patronal
El jueves 1 de septiembre, algunos días después del Consejo del Salario, patrones, funcionarios estatales y burócratas sindicales volvieron a encontrarse en los festejos por el “Día de la Industria”. En las 160 mesas de la cena de lujo organizada por la UIA se juntaron líderes empresarios como Biolcati (Sociedad Rural), Jaime Campos (AEA), Carlos Wagner (Construcción), Víctor Klima (Volkswagen), Rattazzi (Fiat), Madanes (Aluar y Fate), Eurnekian (Aeropuertos), con gobernadores y ministros como Boudou, Aníbal Fernández, De Vido, Randazzo, Tomada, Gioja, Capitanich, Urtubey y Schiaretti, el presidente de la corte suprema Ricardo Lorenzetti, jefes de la burocracia cegetista como Moyano y Piumato, dirigentes de la oposición patronal como Binner y Bonfatti, y la presidenta Cristina Fernández.
“Hace una década era muy difícil imaginar un tiempo como el actual”, fueron las palabras de agradecimiento hacia el kirchnerismo del titular de la UIA, De Mendiguren, que sintetizaron el pensamiento de buena parte de los empresarios presentes. Posteriormente, tomaron la palabra en el acto patronal, Cristina Fernández y Moyano, quienes también se cruzaron elogios.
El optimismo patronal, que se viene expresando en los últimos años, está basado en las excelentes ganancias obtenidas durante la gestión kirchnerista. Ganancias que, desde luego, han obtenido sobre explotación de la clase trabajadora, amparados en las ventajas ofrecidas por el gobierno y sus aliados de la burocracia sindical. Los bajos salarios, el trabajo “en negro”, la tercerización, la contratación por agencia, las facilidades para despedir o suspender trabajadores, los subsidios por cientos de millones de pesos a distintas empresas, el aval para perseguir y reprimir al activismo obrero independiente, son algunos de los puntos de la larga lista de políticas propatronales del kirchnerismo.
La fiesta patronal, que se sostiene sobre las espaldas de la clase trabajadora, y de la que son parte los funcionarios de estado y la burocracia sindical, desborda de optimismo por estos días. Y no es para menos, cuando son ellos, los patrones, los verdaderos ganadores del “modelo” kirchnerista.

NOTAS:
1) El Instituto de Estudios y Formación (IEF) de la CTA, que dirige el economista Claudio Lozano (aliado de Micheli en la interna burocrática de la Central y parte del frente patronal que comandan Binner, Juez y Stolbizer), estima que la canasta familiar (cuatro personas), para la región metropolitana de Buenos Aires, supera los $5.500. Por otra parte, señala que el trabajo en negro a nivel nacional se alza por encima del 40%.

Elecciones primarias: Van por otros cuatro años de represión y flexibilización


El kirchnerismo obtuvo un triunfo contundente frente a las otras listas patronales en las elecciones internas obligatorias del pasado 14 de agosto, lo que le asegura prácticamente su continuidad al frente del gobierno en el próximo período.

Cristina Fernández se impuso por amplio margen en las internas, superando el 50% de los votos. Quedó a un paso, de esta forma, de conseguir el triunfo en octubre que le permita gobernar por cuatro años más.
Varios fueron los pilares sobre los que se apoyó el kirchnerismo para su estabilidad y fortalecimiento.
Por un lado, contó con el respaldo mayoritario de la estructura del PJ, tanto en la provincia de Buenos Aires, a través del gobernador Scioli y de intendentes y punteros del conurbano, como a nivel nacional, donde contó con la colaboración de los históricos caudillos provinciales, como Gioja, Capitanich, Insfrán y Menem, entre otros. Para todos ellos, indudablemente, el kirchnerismo fue la mejor opción para conservar su poder y continuar con sus negociados.
Similar fue la situación en las filas de la burocracia cegetista. Si bien varios expresaron su malestar por los pocos lugares que les cedieron en las listas oficiales, finalmente, su apoyo se volcó hacia la candidatura de Cristina Fernández, con la expectativa de que la continuidad kirchnerista les permita sostener su poder al frente de las conducciones sindicales y, fundamentalmente, sus millonarios negocios.
El empresariado, tanto de las grandes empresas como de las PyMES, tanto de la industria como del campo, también se ha inclinado mayoritariamente a favor de un nuevo gobierno kirchnerista, descartando otras alternativas patronales que, en otras oportunidades, se mostraron menos efectivas a la hora de administrar sus “negocios comunes”. Se basaron, sin dudas, para tomar su decisión, en un balance de sus ganancias en los últimos años. El gobierno de Néstor Kirchner, y su continuidad en la gestión de Cristina Fernández, le ha devuelto la legitimidad a las instituciones del sistema, ha conseguido una cierta “estabilidad”, en relación con los niveles de confrontación de comienzos de la década pasada y, fundamentalmente, ha garantizado las herramientas necesarias para la prosperidad de los negocios de los capitalistas: facilidad para explotar trabajo “en negro”, para tercerizar, o contratar trabajadores de forma temporaria, millonarios subsidios para expandir sus negocios, amplias facilidades para explotar las riquezas del país, como el caso de la minería, etc. Esta orientación ha podido ser sostenida, además, porque nuestro país agroexportador, cuyo principal recurso es la exportación de commodities, como la soja, aún no ha sido azotado en la misma medida que otros países por la crisis capitalista mundial, permitiendo el mantenimiento de los negocios de los  capitalistas que operan en Argentina. Todo esto se ha traducido para unos y otros, patrones grandes y chicos, locales y multinacionales, en millonarias ganancias. Esto se constata también con el empresariado rural (al que el kirchnerismo supo tildar de “oligarquía gorila”) que en su mayoría está más que satisfecho con los negocios realizados durante la gestión kirchnerista y, en muchos casos, incluso, se ha deslizado desde la “oposición” hacia la integración al proyecto capitalista de los Kirchner. Es el lo que pasa, por ejemplo, con sectores de la Federación Agraria o lo que se pudo ver, incluso, en la Sociedad Rural de Córdoba, dónde mientras compartía un acto con Amado Boudou, el dirigente de la entidad patronal, Eduardo Ballesteros, confesó que al empresariado rural “le está yendo bien y (…) si seguimos con la demanda de alimentos en el mundo como se va incrementando con el pasar del tiempo nos va a ir cada vez mejor”. (1)
El recurso para la relegitimación de esta opción patronal, ha sido, una vez más, la apelación al pueblo, que se vio forzado, como en toda elección propia del régimen democrático burgués, a elegir entre una serie de candidatos patronales. Esto, en un marco de clara hegemonía de la clase capitalista, en donde los trabajadores no hemos logrado aún desarrollar una opción revolucionaria que genere expectativas en el pueblo trabajador señalando la posibilidad de apostar a un cambio real, al que no se llegará por la vía electoral.
Así las cosas, el pueblo trabajador, el mismo que sufre la flexibilización y la represión, estaba conminado a “elegir” entre los líderes de los partidos capitalistas. Y en este marco, lo impresentable del grueso de los candidatos de la oposición contribuyó a orientar su apoyo al gobierno actual, cuyo discurso promete mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y los sectores populares, y que ha sido efectivo a la hora de generar expectativas y de logar ocultar la realidad. Una realidad que demuestra que muy poco ha mejorado la situación del pueblo trabajador, que sigue padeciendo la falta de vivienda, la desocupación, los bajos salarios y la flexibilización laboral, tras ocho años en los cuales la actividad económica ha crecido de forma sostenida (según el propio oficialismo gusta propagandizar), se han pagado miles de millones de dólares de deuda externa y los empresarios y los funcionarios estatales se han enriquecido de forma escandalosa.
Todo hace preveer, por lo tanto, que después de las elecciones primarias será el kirchnerismo el encargado de seguir gobernando contra el pueblo en los próximos años. Y en las últimas semanas ha dado algunas muestras de lo que se viene: el salario mínimo de pobreza acordado con la burocracia y las patronales, y la represión a los que luchan, con la que sigue matando a quienes se disponen a pelear por los derechos más elementales que le son negados como la vivienda, como sucedió en Ledesma.
Por otra parte, según trascendió(2), el ministro Boudou prometió en reuniones con las distintas cúpulas empresarias, que entre las prioridades del nuevo gobierno estará el retorno al mercado de capitales, con lo que profundizará el endeudamiento externo. “Profundizar el modelo” que no es otra cosa que seguir gobernando en defensa de los negocios empresarios y contra el pueblo trabajador. 
Ante la persistencia del gobierno de la flexibilización y de la represión, los trabajadores tenemos planteada la tarea de avanzar en la organización y la lucha independiente, para resistir las medidas antipopulares del gobierno kirchnerista y abonar la construcción de una salida de fondo para el pueblo trabajador.

NOTAS:
1) http://www.andigital.com.ar/
2) Por ejemplo, Clarín, viernes 2 de septiembre

La burocracia, de lleno en la interna patronal

Mientras distintos grupos de trabajadores se organizan y luchan por salario, la burocracia sindical, en todas sus variantes, se encuentra sumergida de lleno en la rosca electoral buscando encontrar un lugar para sus candidatos en las listas de los principales partidos patronales.



Cada dos años, con cada proceso electoral, la burocracia sindical se mete a fondo en las internas de los partidos patronales. No puede sorprender de ninguno de ellos. No, de la cúpula cegetista, apéndice histórico del PJ en el movimiento obrero. Tampoco de la burocracia “progre” de la CTA, que en sus veinte años de historia ha participado de distintos armados electorales y ha contribuido a encumbrar más de una experiencia propatronal, como la Alianza (UCR-Frepaso) y el kirchnerismo. Ante estas elecciones, la participación en distintos partidos patronales ha conducido a divisiones en ambas centrales, tanto en la CGT, cuya fractura lleva ya varios años, como la más reciente de la CTA.

Dentro de la CGT, el grupo mayoritario, que encabeza Moyano, se mantiene firme en su apoyo al gobierno kirchnerista. Junto a él se ubican sus soldados más fieles como Viviani, Recalde, Plaini y Schimd. La aspiración actual del burócrata camionero pasa por poder continuar ubicando gente propia (incluso sonaba el nombre de su hijo Facundo, jefe del sindicato de trabajadores de peajes) en el congreso y en cuanto espacio de poder tenga a su alcance.

Distanciado hace tiempo del kirchnerismo, Gerónimo Venegas, de la UATRE, impulsa la candidatura presidencial de Eduardo Duhalde. Lo mismo hace el burócrata gastronómico y jefe de la CGT Azul y Blanca, Luis Barrionuevo, que logró ubicar a su mujer como candidata a gobernadora de la provincia de Buenos Aires.

Dentro de la CTA, el grupo de Yasky viene reforzando a pasos agigantados su alianza con el kirchnerismo, al tiempo que profundiza sus “relaciones amistosas” con la CGT de Moyano. A principios de mayo, junto con Maldonado, Baradel, Depetri y Frondizi, entre otros, fue recibido en la Casa Rosada por Cristina Fernández y los ministros Tomada y Boudou. Políticamente, Yasky se organiza junto al kirchnerista de Morón, Martín Sabbatella.

La otra fracción de la burocracia de la CTA, que encabezan De Gennaro y Lozano, se agrupó bajo el nombre de Corriente Nacional por la Unidad Popular, e impulsa Proyecto Sur, mientras sueña con instalar la fórmula Binner-De Gennaro para competir en las presidenciales.

Más allá de sus diferencias, que van desde las posturas “progre” de los De Gennaro-Yasky hasta el perfil empresarial de los Moyano-Barrionuevo, todos estos exponentes de la burocracia sindical comparten su decisión de conducir al movimiento obrero detrás de las alternativas patronales y son, por tanto, enemigos de la clase trabajadora.

Elecciones en comercio: Moyano vs Cavallieri. Ambos, contra los trabajadores

El 31 de mayo se realizaron las elecciones en el Sindicato de Empleados de Comercio de Capital. A la lista del burócrata y eterno secretario general, se le opuso la del burócrata y secretario gremial, Oscar Nieva, el hombre de Moyano. Como era de esperarse, ganó Cavallieri.

La interna en el sindicato de comercio es una disputa de poder más entre los sectores de la burocracia sindical empresaria de la CGT. Es, también, un reflejo de la interna que se desarrolla dentro del peronismo.

Moyano logró armar una lista adicta para presentarse en las elecciones internas. Esta jugada es parte integrante de su disputa permanente sobre la masa de afiliados. Es que el sindicato de comercio es el que mayor cantidad de afiliados posee en todo el país, y, por ende, es una importante fuente de financiamiento a través de los descuentos sindicales y, a la vez, tiene un peso considerable entre los congresales de la CGT. Así, esta pelea es parte de los preparativos para la elección del próximo secretario general de la central que se deberá realizar el año próximo. Metiendo varios congresales que le responden, Moyano sigue corroyendo el poder del histórico jefe de comercio.

Es claro que ninguna de estas bandas es alternativa para los trabajadores de comercio. Moyano y Cavallieri son capitalistas multimillonarios, dueños de fastuosas propiedades, campos, empresas y están enredados en innumerables negociados(1).

Los trabajadores de comercio, los que cotidianamente padecen los bajos salarios y la precarización laboral que se extiende sobre el sector, son los únicos que pueden ponerse de pie, organizándose desde abajo, para ofrecer una alternativa de independencia que enfrente a las patronales negreras y la burocracia sindical cómplice.

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NOTAS:

1) Para más información sobre Moyano y Cavallieri, ver la sección “Desfile de Burócratas”, disponible en http://blog-otr.blogspot.com/

Subte: Los manejos burocráticos de la conducción de la AGTSyP

Después de las elecciones para elegir la comisión directiva del sindicato del subte, la conducción de la AGTSyP, liderada por Roberto Pianelli, continúa acentuando su paso a las filas de la burocracia de la CTA.


En el subte se sigue profundizando una regresiva tendencia en cuanto a organización antiburocrática. Los trabajadores del subte supieron ser el punto de referencia de la lucha antiburocrática cuando decidieron enfrentarse a la burocracia de la UTA para derrotarla en Metrovías. En ese camino, construyeron un Cuerpo de Delegados antiburocrático y combativo, que impulsó y respetó, ante todo, a las asambleas de base y la democracia de los trabajadores. Y en ese mismo camino, conquistaron también, la reducción de la jornada laboral, como triunfo más significativo producto de la lucha. Por eso, los trabajadores del subte se transformaron en un ejemplo para el conjunto de la clase trabajadora.

En los últimos tiempos, un importante sector se terminó de orientar hacia el lado de la burocracia, tanto política como metodológicamente.

Roberto Pianelli, secretario general de la AGTSyP, se asoció con Hugo Yasky en las elecciones de la CTA y, posteriormente, fue más lejos aún y manifestó su apoyo al Ministro de Trabajo, Tomada, para que acceda a la jefatura de gobierno en la ciudad de Buenos Aires. Hechos que marcan su alineamiento con el kirchnerismo.

Con la negativa a reconocer la representación de la minoría, que obtuvo la tercera parte de los votos en las elecciones, (representación que fue aprobada en asamblea) y con la reciente firma de un acuerdo salarial sin consultar a los trabajadores, Pianelli sigue profundizando su rol burocrático.

A más de un mes de realizadas las elecciones, aún no hay ninguna resolución en cuanto a la representación de la minoría y se pretende seguir dilatando el asunto. Al mejor estilo UTA, avaló un aumento del 23%, respetando la pauta acordada por Moyano, hasta marzo de 2012. Encima, este acuerdo que nunca fue consultado en las bases, mucho menos en asamblea. Siendo consecuente con sus vínculos cada vez más íntimos con la burocracia sindical, gente que responde a Pianelli persigue, amenaza y patotea a los compañeros que se oponen a su política y que apoyaron a la lista de oposición a su candidatura. Una actitud típica de la más repudiable burocracia sindical.

Sobre este escenario, se hace más necesario que nunca avanzar en el debate, las reuniones, la coordinación y la organización de todos los compañeros que se oponen a la política que está desarrollando la actual comisión directiva en el subte para avanzar en la recuperación de las mejores tradiciones de organización y lucha que supieron protagonizar los trabajadores del subte.

1º de mayo: Los actos de la burocracia

La burocracia sindical está metida de lleno en la campaña electoral, negociando lugares en las listas y participando activamente del armado de las distintas variantes patronales. En ese marco, los actos que organizaron para el 1° de mayo, lejos de plantearse como aporte a lucha de los trabajadores, tuvieron como objetivo principal la demostración de fuerzas y la campaña de cara a octubre.

El viernes 29 de abril, Moyano organizó un acto sobre la 9 de Julio que contó con la presencia del gabinete nacional casi en pleno y del gobernador Daniel Scioli, entre otros funcionarios y dirigentes peronistas. El discurso del burócrata cegetista se orientó casi exclusivamente a elogiar la gestión kirchnerista y a reclamarle a Cristina Fernández que confirme su reelección.

El otro que se encolumna detrás del kirchnerismo es Hugo Yasky, uno de los burócratas que conduce la CTA, y que convocó a su acto en el Luna Park. Días antes, Yasky y Moyano, ambos burócratas kirchneristas, se cruzaron elogios. A través de una carta el jefe de la CGT y su aliado Piumato expresaron su deseo de alcanzar “la ansiada unidad de ambas centrales en un futuro no muy lejano”. Yasky les devolvió el saludo, replicando que para “profundizar el modelo” es central la “unidad en acción” con la CGT.

La CTA de Micheli, por su parte, que en marzo había invitado a un congreso de trabajadores, entre otros, al candidato de la UCR, Ricardo Alfonsín, organizó su acto con el rejunte propatronal de Solanas (Proyecto Sur).

En definitiva para los burócratas de todos los colores, el 1° de mayo no fue más que una buena oportunidad para seguir haciendo campaña y pidiendo un lugarcito en las listas patronales para las próximas elecciones.

El rol de la burocracia docente

Frente a la represión, en el congreso de ADOSAC, los maestros santacruceños no dudaron en llamar y organizar el paro provincial, encontrando apoyo y solidaridad en una buena parte del pueblo trabajador de Santa Cruz. Pero el congreso provincial fue por más y le exigió a la CTERA un paro de alcance nacional.

Es un hecho que la represión a los trabajadores de la educación sureños, generó bronca e indignación en todo el país. Pero la burocracia sindical docente, alineada en su inmensa mayoría con el kirchnerismo, se encargó de aplacarla y de encarrilarla emitiendo tibios comunicados y declaraciones, cumpliendo, así, su rol al pie de la letra. Por eso, se negó a llamar a toda la docencia del país a parar en apoyo a los trabajadores en lucha y se limitó a pedir el “esclarecimiento de los hechos”. En la Capital Federal, la dirección celeste de la UTE, en lugar de hacerse eco del reclamo de los docentes del sur, se contentó con declarar el “estado de alerta”. Similar, fue la reacción de la conducción del SUTEBA.

Evidentemente, la burocracia celeste ni siquiera se hace cargo de las palabras de su jefe máximo, Hugo Yasky, quien, cuando el fusilamiento de nuestro compañero Carlos Fuentealba, declaró que “el límite es la represión”. Si ni la CTERA, ni ninguna de las CTA, convoca a la lucha ante estos hechos represivos contra los trabajadores, es evidente que con su política están dando vía libre a la represión de su gobierno. Situación que los hace tan responsables como el gobierno, la policía y la patota sindical.

El aislamiento de la lucha de los docentes de Santa Cruz y la inacción frente a la represión oficialista, es una de las tantas consecuencias directas del alineamiento de la conducción sindical con un gobierno patronal como es el que regentea el kirchnerismo, tanto a nivel nacional con Cristina Fernández al frente, como a nivel provincial con Daniel Peralta. En los hechos, la CTERA está apostando a la derrota de la lucha en el sur del país.

Paritarias: Moyano y el gobierno acuerdan el techo salarial

Como ya es costumbre en el gobierno kirchnerista, el jefe de la CGT se adelantó a la mayor parte de las paritarias y firmó un acuerdo salarial que quedará por debajo de los índices de inflación, buscando fijar un techo para las negociaciones en los otros gremios y garantizar, de esta forma, la continuidad del ajuste sobre la clase trabajadora.


Una vez más, Moyano adelantó varios meses la mesa de negociaciones paritarias de su gremio para hacer público el anuncio del porcentaje que busca establecer como “referencia” para los restantes gremios. O lo que es lo mismo, busca poner un techo a los aumentos salariales. Techo que, como ha sucedido en los últimos años, se encuentra por debajo de todas las estimaciones de inflación, garantizando, por lo tanto, la continuidad del ajuste sobre el salario.

El acuerdo fue firmado entre patronal y burocracia en la Casa Rosada, en presencia de la presidenta Cristina Fernández y de los ministros Boudou y Tomada. Desde el gobierno, desde luego, se saludó efusivamente la jugada del burócrata camionero, que le da continuidad a este modelo de ajuste que el kirchnerismo y la burocracia sindical han venido aplicando durante los últimos años y que golpea el salario de los trabajadores. El ministro Boudou (candidato impulsado por Moyano y lo conducción cegetista para jefe de gobierno porteño) lo elogió diciendo que es “un muy buen acuerdo (…) un acuerdo muy racional, que da previsibilidad, en un país que está creciendo. Tiene que ver con la realidad de la Argentina”.

En el mismo sentido se pronunciaron desde la patronal, lo que demuestra a las claras, la comunión de intereses de esta alianza antiobrera de empresarios, gobierno y burocracia, a la hora de ajustar sobre los trabajadores. Luis Morales, el presidente de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Carga (FADEEAC) celebró las virtudes del acuerdo y de los métodos antidemocráticos de la burocracia: “Estuvo muy contenta la presidenta, porque creo que fue un acuerdo en el cual no hubo ningún comentario, no se manejó ningún tipo de inconveniente, no hubo ningún tipo de asamblea en ninguna empresa. Se hizo con absoluta reserva y seriedad, fue un arreglo muy importante y la presidenta estaba conforme”.

El acuerdo firmado por el jefe de la CGT, para los camioneros, fija un aumento para todo el año, en cuotas, y con el compromiso de no reabrir la negociación. En concreto, será un 12% de aumento en julio, 6% desde noviembre y 6% más en marzo de 2012, es decir un total del 24% para dentro de un año, que alcanzan apenas el 27% con el agregado de un plus vacacional.

La burda entrega de Moyano fue aprovechada por sus coyunturales adversarios dentro de la burocracia sindical, para salir a denunciar al jefe de la CGT. Eso hicieron Barrionuevo, Cavallieri y Lescano, entre otros. “Lo felicito a Moyano por el 24% de aumento que consiguió para todo el año. La verdad es que no creo que nadie más firme por ese porcentaje”, ironizó el secretario general de Luz y Fuerza. Claro, que sus dichos no son más que pirotecnia verbal en el marco de sus disputas con la conducción de la CGT, ya que ninguno de ellos (que cuentan con una tradición burocrática y antiobrera tan amplia como la de Moyano) planea defender verdaderamente los intereses ni el salario de los trabajadores.

Con este nuevo acuerdo, por lo tanto, el gobierno de Cristina Fernández y la burocracia sindical, buscan avanzar con un nuevo ajuste sobre la clase trabajadora. Con la garantía de que la inflación seguirá destruyendo los salarios mes tras mes, los empresarios tienen asegurada la continuidad y la prosperidad de sus millonarios negociados.

Como quedó demostrado el año pasado con el ejemplo de los obreros de la alimentación que rompieron el techo salarial, que el único camino que tenemos los trabajadores para enfrentar el ajuste que aplican el kirchnerismo y la burocracia sindical está en profundizar la organización independiente y avanzar con las medidas de lucha que sean necesarias para romper con su techo salarial y comenzar a dar impulso a la lucha por la recuperación del salario.


El paro que no fue

El 17 de marzo, Moyano, por boca de sus seguidores más fieles como Viviani, Recalde y Schimd, anunció un paro y una movilización a Plaza de Mayo que fue levantada al día siguiente. El objetivo de realizar una demostración de sus fuerzas estaba cumplido.

Por un lado, Moyano y su gente buscan reclamar lugares de peso dentro de las listas electorales del kirchnerismo. En un marco en el cual las huestes del gobierno están en plena disputa de cara al armado electoral, la burocracia buscó recordarle a Cristina Fernández que ha jugado un rol protagónico en los últimos años y que es imprescindible de cara un futuro gobierno que planee continuar con el ajuste sobre los trabajadores (como, sin dudas, planea el kirchnerismo). Su objetivo de máxima, en este plano, es ubicar a Recalde como vice de Cristina Fernández, además de varios puestos clave en las listas de la provincia de Buenos Aires y otras provincias.

Por otra parte, Moyano quiere garantías de que cuenta con la protección firme del gobierno frente a las investigaciones judiciales en su contra, por algunas de las tantas estafas y negociados sucios del camionero, como el de los medicamentos truchos. Y en ese sentido, quiere demostrar también que, como sucediera con Venegas y a diferencia de Zanola y de Pedraza, cuenta con varios aliados leales que están dispuestos a defenderlo.

Al cierre del mes de marzo, con la firma de la paritaria de camioneros en Casa Rosada y el acuerdo de la suba del mínimo no imponible para Ganancias (también en Casa Rosada), Moyano y Cristina Fernández confirmaron que su alianza sigue firme. El gobierno apuesta por la continuidad de la burocracia moyanista para seguir controlando al movimiento obrero y la burocracia apuesta por el kirchnerismo como el gobierno patronal que defienda su poder y también sus negociados y sus millones.

Ambos demostraron que uno de los objetivos centrales de su alianza estratégica se mantiene tan firme como el primer día: profundizar el ajuste sobre la clase trabajadora.

La CTA, en otro armado patronal

La fracción de la CTA que encabeza Pablo Micheli organizó un congreso en Mar del Plata, que se convirtió en un desfile de candidatos de los partidos patronales, que en plena campaña, aprovecharon el encuentro para avanzar con los armados electorales que buscarán poner de pie una “nueva” alternativa progresista y propatronal, al mejor estilo de La Alianza.


A poco de andar, la CTA de Micheli mostró con toda claridad su verdadera política. Después de haber hecho campaña criticando al gobierno nacional y planteando la independencia de los trabajadores, puso en evidencia, una vez más, su verdadero carácter burocrático.

Hemos remarcado varias veces que la participación en los armados políticos de los partidos patronales, ha sido una de prioridades, desde siempre, de la conducción de la CTA. De hecho, la actual división entre el bando de Yasky y el Micheli/De Gennaro no se debe a diferencias de fondo, ni de principios, sino que, por el contrario, es una consecuencia de que, en esta oportunidad, se han inclinado por distintas alternativas políticas, ambas igualmente antiobreras. Hugo Yasky, junto a sus aliados Martín Sabbatella y Carlos Heller, se decidió por mantenerse en el apoyo al gobierno kirchnerista. Mientras tanto, Víctor De Gennaro y Pablo Micheli, acompañados, entre otros, por Claudio Lozano, optaron por pasarse a la “oposición” y se encolumnan tras Pino Solanas en Proyecto Sur.

En este marco, la fracción que encabeza Micheli realizó un congreso en la ciudad de Mar del Plata. Se votó, entre otras cosas, la convocatoria a un paro nacional para el 8 de junio, en coincidencia con las mil marchas de los jubilados que reclaman el 82% móvil para las jubilaciones. Esta medida es, claramente, parte de la campaña que comienza a desplegar la gente de Micheli y no forma parte de ningún plan de lucha concreto que busque conquistar las reivindicaciones de los trabajadores.

Pero en el congreso de la CTA, la convocatoria al paro estuvo lejos de ser lo más relevante. La actividad principal, en los dos días que duró el encuentro, estuvo marcada por la vista de varios de los principales dirigentes de la “oposición”. Margarita Stolbizer, Roy Cortina, Eduardo Macaluse, Victoria Donda y Graciela Ocaña desfilaron, a su turno, por las tribunas. Si hasta Ricardo Alfonsín tuvo su lugar para hacer campaña en el congreso organizado por Micheli. Y fue el propio Micheli el que se encargó de callar a los congresales que se indignaron ante semejante concurrencia antiobrera. “Seamos tolerantes, no los invitamos para agredirlos (…) Por favor, están a favor de la personería gremial. Hay que ser tolerantes”, gritó desde el escenario.

En los hechos, por lo tanto, el encuentro de Mar del Plata sirvió como acto de campaña para los principales dirigentes del arco progresista de la “oposición”. Y también para que unos y otros aprovecharan para continuar discutiendo sobre posibles armados, frentes y alianzas varias, de cara a las elecciones de octubre. Claro que en el bando de Micheli no son meros espectadores de estos armados sino que, por el contrario, participan activamente en la formación de esta “nueva” alternativa política propatronal. Por caso, el economista de la CTA, Claudio Lozano, ya está lanzado como precandidato a jefe de gobierno porteño por el rejunte que viene armando Pino Solanas, bajo el nombre de Proyecto Sur (Pino Solanas, Libres del Sur, y el MST, entre otros). Lozano, por lo tanto, no perdió el tiempo y aprovechó el congreso para sacarse una foto con la ex ministra de salud kirchnerista, y protegida de Elisa Carrió, Graciela Ocaña, y para avanzar con las discusiones de cara al armado de la fórmula para las elecciones de la ciudad de Buenos Aires. “La idea de ir juntos de alguna manera está definida. Aunque lo que no está definido es el orden”, celebró el economista como balance de sus gestiones en el congreso.

De esta forma, a paso acelerado, andan los que ayudaron otrora a encumbrar al gobierno progre de La Alianza, que avanzó con más ajuste sobre los trabajadores y avaló la flexibilización laboral. Los mismos que se esforzaron durante años por contribuir a la legitimación del antipopular e igualmente ajustador gobierno kirchnerista. Esos mismos son los que ahora, pretendidamente en defensa de los trabajadores, avanzan en la construcción de un “nueva” estafa progresista, que será, como siempre ha sido, profundamente propatronal y antiobrera.

Venegas y Pedraza, dos botones de muestra

El secretario de la UATRE, Gerónimo “Momo” Venegas(1), fue detenido por orden del juez Oyarbide, en el marco de la investigación de los medicamentos truchos, que, entre otros, tiene preso a Zanola, secretario general de La Bancaria. Al instante, todo el aparato de su sindicato y de las 62 Organizaciones salió a defenderlo, al mismo tiempo que la oposición denunciaba una “operación política del gobierno” y la burocracia cegetista celebraba una reunión de urgencia para emitir un comunicado reclamando su libertad. Es que, en el negociado multimillonario de las obras sociales sindicales, los medicamentos truchos y vencidos o la falsificación de troqueles para recaudar, Zanola y Venegas no están solos. En cuestión de horas, Venegas fue excarcelado, para alivio de todos.

En cambio, cuando José Pedraza salió esposado de su lujoso piso en Puerto Madero, y su detención, junto a su lugarteniente el “Gallego” Fernández y el patotero Alcorcel, se sumó a los siete ejecutores del crimen de Mariano Ferreyra presos desde el año pasado, todos miraron para otro lado. Ni la CGT ni otros gremios se pronunciaron, pese a los esfuerzos de la Unión Ferroviaria por sumar adhesiones a su jefe. Hasta el propio Venegas se diferenció: “Mi caso es totalmente distinto, todo el mundo sabe que es un hecho político y no tengo nada que ver”, dijo a Radio 10.

Para el pueblo trabajador, no hay diferencias. Dos burócratas sindicales, socios históricos de los gobiernos y las patronales, empresarios ellos mismos, que lucran con la vida de los trabajadores y matan obreros, haciendo negocios a costa de su salud o con los tiros de su patota.



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NOTAS:

1) Más información sobre Venegas, Zanola y Pedraza, y otros exponentes de la burocracia sindical, disponible en la sección Desfile de burócratas, en http://blog-otr.blogspot.com

Pianelli con Yasky y con Tomada

La orientación que hace ya mucho tiempo viene desarrollando Pianelli, quien encabeza el sector mayoritario en el cuerpo de delegados del subte y de la comisión directiva provisoria, tiene sus serias y graves implicancias políticas. Su alianza con la burocracia kirchnerista de Yasky, que devino en la maniobra burocrática que adhirió a la AGTSyP a la CTA y en su candidatura a secretario general de la CTA capital, implicó, también, el acercamiento al kirchnerismo y puso en evidencia sus ambiciones personales de ascenso en una estructura sindical burocrática como es la CTA.

Por eso, ahora Pianelli se mete de lleno en la interna del PJ kirchnerista apoyando, nada más y nada menos, que al ministro de trabajo Carlos Tomada en su precandidatura a jefe de gobierno porteño.

Justamente a Tomada, ex abogado del asesino Pedraza, garante del trabajo en negro y de la flexibilización laboral, negador del pase a planta permanente de los trabajadores tercerizados… Justamente a Tomada, que firma acuerdos con la patota de la UTA, que se niega a concederle el reconocimiento pleno a la AGTSyP, que no duda en calificar cada huelga del subte como “injustificada e ilegítima” por pretender “privar a centenares de miles de ciudadanos del servicio público de transporte”.

No caben dudas que el ministro de trabajo es un enemigo declarado de la clase trabajadora. Por eso, es preciso que en el subte se luche contra quienes, como Pianelli, pretenden ir detrás, no sólo de Yasky, sino aún peor, de Carlos Tomada, un representante y defensor de las patronales.

Paritarias docentes: Salarios de pobreza, otra vez a espaldas de los trabajadores

Sin convocar a la participación y el debate de los trabajadores, la burocracia docente cerró un nuevo acuerdo que mantiene los salarios mínimos bien lejos de los valores de la canasta familiar.


El acuerdo nacional

A principios de febrero, las conducciones nacionales docentes de CTERA, CEA, UDA, AMET y SADOP planteaban llevar el mínimo salarial a $2.500, lo que implicaba una suba del 35%, con la condición de volver a negociar en julio, lo que el ministro de educación calificó de “inaceptable”: “Está lejos de lo que nosotros estamos pensando”. Y agregó: “Lo que no puede ocurrir es que las clases no empiecen, así que no hay modo de no arreglar”. Conocedor del terreno, Sileoni se mostraba confiadísimo en lograr un acuerdo, a sabiendas que, desde hace años, tales direcciones no ofrecen mayor resistencia, dado que son aliadas del gobierno.

El acuerdo pactado implica llevar el salario de bolsillo de $1.840 a $2.250, más $90 de incentivo docente que se pagará en dos etapas, $50 a partir de marzo y los $40 restantes desde julio, para alcanzar, a fin de año, un total de $2.340. De esta manera, la pauta salarial acordada representa un incremento del 27% con respecto al sueldo inicial del año anterior.

Así, las burocracias docentes vuelven a cerrar un acuerdo, dicho sea de paso, inconsulto, que raya la pobreza, lejos del valor de la canasta familiar y, como en años anteriores, por debajo de los niveles de inflación proyectados. Y, además, aceptando (y reclamando) más sumas en negro, que forman actualmente casi el 50% del salario docente e impactan negativamente en el escalafón, y firmando un acuerdo que garantiza paz social al gobierno durante todo 2011.

Pese al acuerdo entre la CTERA y el gobierno nacional, no iniciarán las clases y harán paros los maestros de Santa Cruz, Chaco, Santiago del Estero, Catamarca y Entre Ríos, ante la falta de convocatoria a paritarias y en desacuerdo con la oferta, mientras que, al cierre de esta edición, los sindicatos de Tierra del Fuego y Jujuy decidían si aceptaban o no las propuestas salariales de sus gobiernos.



El acuerdo en provincia de Bs. As.

El planteo original de SUTEBA (CTERA-CTA), como del resto de los sindicatos que componen el Frente Docente (FEB, UDA, AMET y SADOP) era, tal como a nivel nacional, llevar el salario inicial para aquel maestro que recién empieza a $2.500 y de una vez. Eso significaba una suba del 30%, dado que en provincia el sueldo inicial está por encima del nacional, exigencia que en sí misma es mala puesto que, en cifras, está muy lejos de lo que un trabajador precisa para cubrir todas las necesidades de su familia.

Esta propuesta, además, no representa lo reclamado por los trabajadores de la educación, sencillamente porque fue hecha por los técnicos del Frente Docente sin participación ni debate de la base. Por otra parte, la burocracia aspiraba a un acuerdo semestral, la eliminación del impuesto a las ganancias para los docentes que alcanzan la 4ª categoría y del tope en el salario familiar.

Como era de esperarse, a último momento, las conducciones arreglaron con el gobierno. El acuerdo consiste en que el salario inicial para el maestro sin antigüedad será de $2.340 en marzo y $2.400 desde julio, esto es una suba del 26% hasta 2012. 0 sea, ni $2.500, ni el 30%, en cuotas, nada de revisión salarial en julio, y ninguna solución sobre el mínimo no imponible y el salario familiar. De este modo, buena e importante parte de los reclamos no tuvieron respuesta.

Nuevamente, la burocracia celeste de Baradel selló un mal acuerdo, que no es ni siquiera lo propuesto por ella, al que las escuelas no fueron convocadas a participar ni antes ni después. El resto, pura formalidad. Mientras la burocracia declaraba a la prensa que se había arreglado y que el lunes comenzaban las clases, las asambleas funcionaron como un simulacro de participación, donde se decidía lo que ya estaba resuelto de antemano.



El acuerdo en Capital

El acuerdo alcanzado por la UTE (CTERA-CTA) y los demás sindicatos con el gobierno de Macri también es anual y lleva el salario inicial a $2.410 en marzo y $2.525 a partir de julio, a cobrar en abril y agosto respectivamente. Si bien el incremento representa un 31%, sólo el 26% es remunerativo, lo que significa, por parte de la conducción sindical, continuar avalando el pago en negro, pues buena proporción de las cifras que componen el sueldo estarán por fuera del básico.

Por lo demás, la participación que la burocracia progresista de López dio a los docentes en la elaboración del pliego de reclamos así como en la aceptación de la oferta, fue nula o a lo sumo ficticia, tal como en provincia de Bs. As. Posando falsamente de democrático, el secretario general de la UTE repetía en los medios que iba a consultar a las bases antes de aceptar o rechazar nada. Sin embargo, en el plenario de delegados convocado para el viernes 25 a las 18 horas ni siquiera se conocía la opinión de los docentes porteños, aprovechando que el gobierno de Macri dio a conocer la oferta salarial unos minutos antes de la hora pautada para dar inicio al plenario. Por lo tanto, no existió ninguna asamblea docente que discutiera el tema, los mandatos de los delegados habían perdido su vigencia, y la Celeste se apresuraba a aceptar la oferta, mientras coreaba “Néstor vive”, cuando algún compañero denunciaba la política antieducativa del gobierno nacional.



Más allá de la coyuntura

Las fechas imponen la agenda salarial en el sector, pero el movimiento docente tiene una tarea importante y central que desarrollar: barrer con su burocracia, la que constituye una traba concreta para impulsar la lucha por los derechos postergados, dado que no es independiente del gobierno ni democrática.

Para eso, se plantea levantar propuestas sindicales antiburocráticas allí donde no existan, el fortalecimiento de las existentes, la unidad de acción, la disputa de los cuerpos de delegados, el desarrollo de una política en la base que organice más y mejor a las escuelas, abriendo de ese modo canales a mayor participación y compromiso de los docentes ante un gobierno que posterga la escuela pública y una conducción entreguista que desmoviliza a los trabajadores, al no plantearse la lucha seriamente.

En suma, mostrar una perspectiva clara de que recuperar el sindicato y organizarlo sobre bases democráticas es realmente posible, y es lo que se impone como tarea para las agrupaciones opositoras y clasistas así como para todos los compañeros que rechazan los métodos burocráticos de la Celeste.

DESFILE DE BURÓCRATAS

En esta oportunidad, dos patoteros de la CGT, expertos en armar grupos de choque para amedrentar y golpear trabajadores, que se alinearon con el kirchnerismo, siempre serviciales con las patronales.


Pablo Díaz

Pablo Díaz es un hombre clave de la burocracia sindical de la Unión Ferroviaria (UF), luego de Pedraza y el “Gallego” Fernández. Se trata del responsable del cuerpo de delegados en la zona sur del Gran Buenos Aires. Es, como denunciara un trabajador del Roca, “el que, cuando hay un acto va a buscarte y te dice: ‘Loco, subite al micro que te damos el pancho y la Coca y tenés que ir a la movilización. Y si no vas, te vamos a suspender’”.

Al momento del inicio del conflicto, de 6.000 operarios que trabajaban en el tren, 1.500 eran tercerizados. El reclamo por el pase a planta data de tiempo e incluyó varias medidas de lucha. Nadie puede desconocerlo. Mucho menos Díaz, que era el representante sindical que decidía “quién entra y quien sale de planta” ante UGOFE, un consorcio empresarial que nació a instancias del kirchnerismo y que opera por orden de la secretaría de Transporte de la Nación. Su función era contratar empresas de obras y servicios y definir quiénes son los trabajadores que pasan a planta. Esas tercerizadas, varias de las cuales son dirigidas por familiares de los burócratas, son cooperativas truchas que pagan la mitad de sueldo la misma tarea por la que un trabajador de planta cobra el doble. La diferencia es subsidio estatal que los rentistas embolsan. Un cuadro de situación que muestra una responsabilidad ineludible de la triple alianza antiobrera, en la que gobierno, empresarios y burócratas ejercen juntos la superexplotación de los obreros.

Díaz, además, se encargaba de reclutar fuerzas de choque, compuesta por hombres del ferrocarril y barrabravas, que defienden con aprietes y balas los privilegios de la burocracia de Pedraza. “Mientras nosotros estemos acá, no vamos a permitir ningún corte de vías”. “Lo único que hacemos es defender nuestra fuente de trabajo. Lo que no hacen la policía y los jueces, (…) lo vamos a hacer nosotros”, decía, exponiendo la connivencia que existen entre el estado y la burocracia.

Pablo Díaz, reclutador y organizador de la patota que asesinó a Ferreyra e hirió a otros tres compañeros, es un claro enemigo de la clase obrera, al igual que toda la podrida lista verde de la UF.



Carlos García

Carlos García es, desde 2008, interventor de la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA) en Santa Cruz Sur. Fue puesto directamente por la central, dado que, según sus propias palabras “la UOCRA, del único que está al servicio, es del secretario general nacional Gerardo Martínez y de los trabajadores”.

El gobernador Peralta y los empresarios del sector ligados al kirchnerismo como Báez, dueños de la obra pública, tienen en García un garante de la superexplotación obrera, con bajos salarios y condiciones precarias, del empleo en negro extendido en gran escala, y de los despidos con paz social. Por caso, en 2008 frenaba una denuncia por irregularidades en la seguridad de los obreros ocupados en la ampliación del municipio, porque el intendente Belloni “es un compañero”. Además, maneja una patota que se la pasa amenazando luchadores y ha formado una guardia imperial que interviene con violencia en todo conflicto sindical o social ajeno, siempre con la venia del poder y la policía, que nunca tiene “orden para actuar”. Ya en 2007, las empresas de Báez liberaban a los trabajadores de las obras y les pagaban doble para ir a formar cordón alrededor de la gobernación e impedir la llegada de las manifestaciones. En los años posteriores, hacían la protección a la legislatura, toda vez que el oficialismo impulsaba medidas antipopulares como la reforma previsional, atacando a los estatales que marcharon contra ella en diciembre último. En octubre pasado, se metían en las elecciones del gremio de comercio golpeando a la lista opositora, que protestaba en la sede sindical. En febrero, ante la postura de la ADOSAC de no iniciar las clases por la falta de propuesta del ejecutivo, el rentista advertía: “Si no inician las clases este año tal como está previsto, vamos a armar una carpa en la puerta…”. Insólito.

Para reducir costo político, el gobierno ha usado cada vez más a la patota sindical para reprimir la protesta. Más que normalizador de la UOCRA, García parece el interventor provincial, dispuesto a defender a ultranza, igual que Martínez, el orden de explotación kirchnerista.

CTA: Dos conducciones burocráticas

Después del escandaloso fraude de las elecciones en la CTA, Hugo Yasky y Pablo Micheli se autoproclaman secretarios generales de la central. Así, tras varios meses de disputas, la CTA tiene, ahora, dos conducciones burocráticas, propatronales y antiobreras.


Hace más de cuatro meses que los dos bandos burocráticos de la CTA vienen disputándose el control de la central. Tras el escandaloso fraude, sobre el que hasta Moyano ironizó diciendo que “la CTA no es tan democrática como dice”, Yasky y Micheli continúan proclamándose como ganadores, pero, sin embargo, ninguno logra imponerse sobre el otro.

Por eso, la CTA tiene ahora dos conducciones. La del sector de Yasky, que se encuentra alineada con el gobierno kirchnerista, y la de Micheli, encolumnada tras el proyecto de “Pino” Solanas. En concreto, la sede de la CTA se encuentra ocupada por los dos “secretarios generales”. Cada uno tiene su propio despacho de secretario general en el edificio de la calle Piedras, desde donde firman comunicados y declaraciones en nombre de toda la central.

Para sostener su lugar, Yasky se apoya en la prórroga del mandato que les concedieron sus amigos del ministerio de trabajo en el mes de noviembre, desconoce las elecciones complementarias hechas por Micheli (a las que calificó de “truchísimas y vergonzosas”), y está a la espera de las elecciones que su sector convoca para el 16 de marzo. Micheli, por su parte, se apoya en el fraude de las primeras elecciones de septiembre (también “truchísimas y vergonzosas”) que lo dieron como ganador, en el rechazo judicial hacia una resolución cautelar promovida por el yaskysmo, y en la votación complementaria de diciembre, en la que se presentó él solo.

Pese a todas estas idas y venidas y a las discusiones que encaran ambos dirigentes, lo cierto es que tanto Yasky como Micheli están a la espera de un aval estatal para dirimir el conflicto. No está de más recordar que antes de realizar las elecciones, ambos sectores firmaron un acta que establecía que ellos mismos resolverían los diferendos que se pudieran presentar (evidentemente sabían que habría un fraude descomunal como el que ambos llevaron adelante), sin la necesidad de la intervención estatal. Para eso, conformaron un tribunal arbitral, que a esta altura de los hechos ya demostró, sobradamente, su inutilidad. Jactándose de este acuerdo, los jefes de la CTA pretendían demostrar su supuesta independencia del estado.

El fraude fue tan grande que ellos mismos debieron reconocer que hubo “irregularidades” en, por lo menos, tres provincias enteras y en unas cincuenta mesas de todo el país. Acordaron que debían realizarse elecciones complementarias, pero no estuvieron de acuerdo en cómo y cuándo realizarlas. Entonces, se profundizó la crisis en la conducción de la CTA y, al poco tiempo de estallar la disputa post electoral, el estado comenzó a jugar un papel determinante en la interna burocrática. Primero, fue la prórroga que el ministerio de trabajo le concedió a la conducción anterior, encabezada por Yasky y de la que Micheli es parte integrante. Después vinieron las innumerables instancias judiciales en las que buscan ampararse ambos dirigentes: “Somos la nueva conducción de la CTA. No sólo ya lo dijo la gente con su voto sino que ahora lo refleja el fallo judicial”, argumenta Micheli. “Nuestro mandato está prorrogado y Micheli no tiene reconocimiento alguno por parte de la Justicia. Es el juez a cargo quien debe dar sentencia, hasta ese momento debemos esperar”, afirma Yasky.

De este modo, la conducción de la CTA, que tanto se jacta de su supuesta independencia del estado, depende, justamente del estado, de sus ministerios y de su justicia, para resolver el problema de quién dirige la central.

Todo este escándalo, que pone en evidencia el carácter fraudulento y de dependencia estatal de la conducción de la CTA, no nos puede hacer perder de vista que ambos sectores, tanto el de Yasky como el de Micheli, son parte de la burocracia sindical argentina, por su apoyo a proyectos políticos patronales, por su persecución hacia el activismo independiente y por su falta de democracia interna.

Encolumnados detrás de algún proyecto capitalista (Yasky con el kirchnerismo, Micheli/De Gennaro con “Pino Solanas”), persiguen y atacan constantemente a las comisiones internas, a los cuerpos de delegados y a las agrupaciones que levantan la independencia de clase como bandera fundamental.

Por eso, mientras Yasky y Micheli están a la espera de una resolución judicial, los trabajadores debemos continuar con la organización independiente y la coordinación de los sectores antiburocráticos para avanzar en la lucha contra la burocracia de la CTA, personificada en las figuras de Yasky, de Micheli y de todos sus socios.

Sigue el escándalo en la CTA

Luego del escandaloso fraude perpetrado por ambos bandos burocráticos en las pasadas elecciones de la CTA, las maniobras para decidir quién administra el aparato de la central continúan, siempre a espaldas de los trabajadores.

“Estamos viviendo un proceso de crisis”, declaró Hugo Yasky, como aclarando la cosa. Es que ahora, la burocracia pinosolanista de Micheli ha decidido convocar a elecciones complementarias para el jueves 9 de diciembre. Elecciones que la burocracia kirchnerista de Yasky desconoce y propone celebrar en marzo.
Después del histórico fraude mutuo del 23 de septiembre, y ante la virtual acefalía de la central, el gobierno decidió intervenir prorrogando el mandato de Yasky, vencido el 30 de septiembre, hasta nuevo aviso.
Después de haber acordado realizar las elecciones complementarias en tres provincias y en casi 50 mesas distribuidas por el país, los burócratas no se ponen de acuerdo en cuándo hacerlas. Es que por estos días están preparando una nueva estafa. Eso es evidente. Con razón, Yasky acusa a Micheli porque “están preparando un nuevo fraude”. Por su parte, Micheli dice que Yasky le tiene “terror a la decisión popular”, es decir, a sus punteros, como Milagro Sala, y que “le sienta recontra cómodo el traje de interventor que le puso Tomada”.
La reunión de la mesa nacional en la que deberían haber consensuado una fecha para las nuevas elecciones fracasó porque el bando de Yasky no dio quórum. Sólo fueron los 17 hombres de Micheli, que decidieron convocar unilateralmente a las elecciones de diciembre. Sin embargo, el sector yaskysta desconoce esa resolución argumentando que para que sesione esa mesa debe contar con, al menos, 18 miembros. Pero la gente de Yasky tampoco reúne esa cantidad, al igual que Micheli cuenta con 17 bancas. Encima Yasky convoca a una reunión de la mesa nacional… el mismo día que Micheli llama a votar en la central. Un escándalo pocas veces visto.
Lo cierto es que la interna de la CTA es reflejo de la interna de parte del progresismo entorno al apoyo que brindarán a tal o cual partido patronal. Por un lado, el PJ kirchnerista; por el otro, Proyecto Sur y un amplio abanico de posibles aliados. Lo cierto es, también, que la crisis de la central se va a resolver entre cuatro paredes durante las extensas negociaciones entre ambos bandos de la burocracia, o bien con un nuevo fraude electoral, que ya están preparando.
La clase trabajadora nada bueno puede esperar de esta disputa en la CTA. Se imponga quien se imponga, mantendrá un modelo sindical, cada vez más burocrático.

CTA: Los burócratas, de campaña patronal

Mientras continúan con su disputa para definir quién quedará al frente de la central, los dos bandos burocráticos de la CTA, participan de lleno en las campañas de los distintos partidos patronales.
Hugo Yasky, participó del Encuentro Sindical Iberoamericano que se realizó en Mar del Plata, dónde junto al ministro de trabajo Carlos Tomada y el jefe de la CGT, Hugo Moyano, hizo campaña a favor del pacto social que impulsa el kirchnerismo, y que promete más ajuste para la clase trabajadora.
Por su parte, Víctor De Gennaro, referente político del bando que encabeza Pablo Micheli, quien gusta hablar de la “independencia de la central de los partidos patronales”, participó de un acto de Proyecto Sur, dónde abrazado a Pino Solanas, lanzó la precandidatura para jefe de gobierno porteño de Claudio Lozano, otro integrante del bando de Micheli, y economista de la central. “Estoy dispuesto a acompañar en cualquier candidatura”, aclaró De Gennaro. Enviaron su adhesión o, directamente, participaron de la actividad, políticos de probada tradición antipopular como Roy Cortina, Graciela Ocaña, Rubén Giustiniani y Margarita Stolbizer, entre otros ex aliancistas y ex kirchneristas.
A la vista está que nada nuevo propone la burocracia de la CTA. Como lo han hecho históricamente, buscarán encarrilar a los trabajadores tras alguna alternativa política patronal, que como sucediera ya con la Alianza y el kirchnerismo en los últimos años, sólo traerá más explotación y miseria para el pueblo trabajador.

Hasta echar a la burocracia del ferrocarril

Está fuera de toda discusión el claro rol antiobrero de la burocracia asesina de la Unión Ferroviaria. La lista verde es la responsable directa del asesinato de Mariano Ferreyra, a manos de sus patotas a sueldo. La complicidad del gobierno y la empresa en este crimen están sobradamente demostrados con la cantidad de llamadas entre burócratas y empresarios el día del asesinato, con los permisos concedidos por la patronal a las patotas para que reprimieran a los trabajadores, por la complicidad de la policía...
Sus vínculos con el gobierno de los Kirchner son inocultables: recientemente, compartieron la reinauguración de la sede central del sindicato, viajaron juntos a China para hacer negocios, estuvieron presentes en el acto de Moyano en River, y, ante la muerte de Kirchner expresó “su incondicional solidaridad con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, ratificando (como el mejor homenaje que es posible rendir al compañero Néstor) la inquebrantable voluntad de seguir aportando a la continuidad y profundización del proceso histórico que ambos lideraron”.
La relación con la patronal es tan íntima que la burocracia llega a ser la patronal misma como dueña del Belgrano Cargas y de la empresa tercerizadora “Unión Mercosur”.
Como si esto fuera poco, intentó realizar un paro cuando se produjo la detención del burócrata Pablo Díaz. Cuando se conoció el compromiso del pase a planta permanente de los tercerizados, la burocracia en su conjunto, la de Pedraza (Unión Ferroviaria) y la de Maturano (La Fraternidad), y la propia patronal lanzaron un paro patronal en repudio al ingreso de los compañeros a la empresa.
A todas vistas, está más que claro que hay que organizarse desde abajo y luchar hasta derribar a la rancia burocracia ferroviaria.

Miguel Díaz


Miguel Ángel Díaz es el titular de la Unión de Docentes de Buenos Aires (UDocBA), un sindicato minúsculo e híper burocrático, enrolado en la CGT. Además, es miembro de la Confederación Nacional de Trabajadores de la Educación (CONTEDUC), a la que también pertenecen los sindicatos AMET (docentes técnicos) y SADOP (docentes privados) de la provincia de Buenos Aires. Fue reelecto en 2009, con lista única.
Díaz era afiliado a SUTEBA y militante de la lista Azul y Blanca. Hoy encabeza un sindicato que vino cobrando renombre en el ámbito docente durante el último tiempo, a partir de la pérdida de importantes seccionales opositoras de SUTEBA. Su estrategia de inserción en el gremio es con prebendas, que van desde licencias gremiales de varios días por asistir a marchas, hasta permanentes, para salir a cazar afiliados. Entre los miembros de su Comisión Directiva, hay conocidos punteros del PJ como el secretario de interior y titular de la seccional de Berisso, Miguel Miraz, un acérrimo apologista de la dictadura militar y reivindicador de las FFAA.
Cuando la Celeste de CTERA, bajo la conducción de Mary Sánchez, decidió separarse en los ‘90 de la CGT, Díaz, a instancias del gobernador Duhalde, creó UDocBA, con el cual apoyó entonces la reforma educativa en la provincia. En tanto, gracias a UPCN, conseguía que le asignaran un código de descuento.
Si bien es cierto que su origen y perfil político está más bien vinculado al duhaldismo, es igualmente cierto que UDocBA forma parte de una estrategia de la CGT kirchnerista. Moyano apoyó activamente medidas de este sindicato, con el fin de instalarse en un rubro que no controla, en el marco de su posible desembarco como candidato a gobernador. Y Díaz, que es un buen oportunista, viene aprovechando el estrecho compromiso entre Scioli y las burocracias del Frente Gremial, especialmente de SUTEBA, el sindicato mayoritario, sumidas en un inmovilismo funcional que le deja el campo allanado a este rentista para aparecer ante la docencia como combativo.
Ninguna confianza puede despertar Díaz, gran burócrata de un sindicato ínfimo.

Hugo Godoy


Hugo “cachorro” Godoy, titular de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), provincia de Buenos Aires, fue el secretario de la CTA bonaerense hasta septiembre, cuando perdió las elecciones ante Baradel, de quien supo ser su compañero y aliado por largos años.
Los gobiernos siempre aplicaron severos ajustes a los estatales, y han avasallado sus derechos precarizando las condiciones laborales con cantidad de trabajadores fuera de planta, como ocurre en Salud, o mediante la figura del “mensualizado” en el sector educación; además, han pauperizado el salario y es histórico el pago en negro. Y han podido avanzar de tal modo por contar con aliados como Godoy, uno de los encargados de legitimar año a año los sucesivos acuerdos a la baja y las entregas del salario, tal como UPCN (el gremio cegetista), aunque con perfil progresista y discurso combativo. Recientemente, mientras pedía apertura de paritaria al gobierno, Godoy declaraba: “La inflación de este año va a estar cerca del 30%. Ya el año pasado nos hizo perder porque el aumento que otorgó fue del 9% cuando la inflación en 2009 fue del 16% (…) Los aumentos salariales corren detrás de los aumentos del costo de vida”, como si él no fuera garante de tal situación.
El ataque contra la oposición que enfrenta la política negrera y flexibilizadora del gobierno es un hecho. Probó en varias ocasiones, hasta que lo logró, dividir la seccional Gran Buenos Aires Sur en manos de la oposición, para intentar debilitar su fuerza, pero su lista no se impuso. Con igual fin, en elecciones de delegados para la junta interna del ministerio de salud, infló los padrones agregando dependencias por fuera de la sede, fraude que tampoco prosperó.
Pero la oposición crece y se extiende en ATE. Seccionales, internas, agrupaciones y delegados vienen realizando plenarios conjuntos, coordinando acciones, y organizando el activismo antiburocrático que plantea el combate contra el gobierno, en pos de forjar una dirección alternativa, clasista y de lucha, a la burocracia. Sólo así se puede quebrar a la patronal y avanzar en las conquistas de los trabajadores estatales.