La batalla de las candidaturas

Se vienen las elecciones, y todo el arco de la política burguesa está inmerso en la batalla de las alianzas, candidaturas y demás enjuagues para asegurarse, cada uno, una porción de poder.


Con el escenario preelectoral signado por una fuerte preponderancia en las encuestas de la presidenta Cristina Fernández, todos en el oficialismo y la oposición batallan para ubicarse mejor en el inminente recambio de cargos y poder.

En el peronismo kirchnerista, la principal discusión giró, por largas semanas, en torno de las llamadas “colectoras”. Los intendentes Alberto Descalzo, de Ituzaingó, y Hugo Curto, de Tres de Febrero, encabezaron el reclamo de los “barones del conurbano”, temerosos de perder votos frente a listas paralelas, que impulsen la candidatura oficial de Cristina Fernández por fuera del control de su aparato local. Martín Sabbatella, cuyo anuncio de que apoyaría a la presidenta pero confrontaría con Scioli y el peronismo provincial desató las protestas, fue tildado de “oportunista”, “paracaidista” y otros epítetos no tan desacertados, pero que suenan cuando menos curiosos de boca de quienes, como los intendentes bonaerenses, nunca han tenido objeciones de conciencia a la hora de saltar del peronismo ortodoxo al renovador; de allí al menemismo, al duhaldismo; al kirchnerismo; a la fenecida alianza PJ-PRO y nuevamente al kirchnerismo.

Pero, como suele suceder en el peronismo, la sangre no llegó al río. En la reunión del peronismo bonaerense en Sierra de los Padres, bajo la presidencia de Hugo Moyano y con la presencia de Daniel Scioli, las “colectoras” quedaron fuera de agenda. Como por arte de magia, después de una reunión de intendentes nucleados en la Federación Argentina de Municipios, los mismos que instalaron la discusión salieron con una sonrisa beatífica a decir que todo era una exageración, porque, en palabras del intendente de Florencio Varela, Julio Pereyra, el asunto “fue más instalado en la publicación de los medios que en las discusiones que tenemos nosotros” y remató: “falta mucho tiempo para que se cierren las listas”, es decir, hay tiempo para seguir rosqueando.

Por el lado del peronismo no kirchnerista, las cosas no parecen muy halagüeñas. Carlos Reutemann afirmó que “no será candidato a nada”. Aunque desde el duhaldismo reafirmaron que el ex corredor sigue dentro de su espacio, y que “...otra cosa es que no participe, por razones que uno entiende”, como dijo, críptico, Duhalde, el oficialismo insinuó que su prescindencia es señal de apoyo.

Eduardo Duhalde ha reconocido que la variopinta “oposición” no consigue encontrar un postulante que pueda enfrentar con éxito a Cristina Fernández. Sin bajarse de su posición como precandidato por el peronismo no kirchnerista, donde compite con Alberto Rodríguez Saá y aguardan expectantes Mario Das Neves y Felipe Solá, declaró hace poco que: “no han terminado de barajarse las cartas”, y, en lo que algunos entendieron como un guiño para el oficialismo, que: “Es el liderazgo el que aglutina, y eso nace del pueblo, mas allá de nuestros intentos”.

A la luz del intento santafesino de unificar la interna del PJ sumando las huestes kirchneristas y antikirchneristas, toda una ratificación de que no está totalmente fuera del panorama la posibilidad de un acuerdo de todas las variantes peronistas.

Otro que mide sus posibilidades y estudia alternativas varias, mientras lanza candidatos propios en algunas provincias, es el jefe del PRO, Mauricio Macri. “Es el mejor de la nueva política” dijo Duhalde, que no para de elogiar al jefe de gobierno, mientras intenta convencerlo de que se sume a la interna del peronismo no kirchnerista.

En el segundo partido más importante de la burguesía, el radicalismo, se perfilan tres precandidatos: el vicepresidente de Cristina Kirchner, Julio Cobos; Ricardo Alfonsín, que cada día mejora en reproducir la voz y gestos de su padre, y el senador Ernesto Sanz, que maneja el aparato nacional de la UCR. Los dos últimos ya han acordado ir a una pre-interna radical, instancia en la que Cobos dijo no, gracias, apostando a la popularidad extrapartidaria residual de su recordado “voto negativo”. Claro que no están cerradas las puertas a un nuevo acuerdo que reviva al desaparecido Acuerdo Cívico y Social, lo que colocaría al santafesino “socialista” Hermes Binner en posición de disputar la candidatura presidencial, con o sin el apoyo de Elisa Carrió, a la que desesperadamente tratan de realinear sus ex compañeros de ruta.

En el espacio del “progresismo”, por una parte se postula Pino Solanas, que ya cerró acuerdos electorales con el cordobés Luis Juez, con el MST, con la pata de la burocracia de la CTA que encabezan Víctor De Genaro y Claudio Lozano y con Patria Libre/Libres del Sur, y dialoga con la ex radical Margarita Stolbizer para sumar el GEN a Proyecto Sur. Por la otra, desde su reducto moronense, avanza el proyecto sabbatellista, apoyado explícitamente por la “intelectualidad kirchnerista”, como se vio en la solicitada firmada por unos 300 artistas, miembros de Carta Abierta y otras “personalidades”, que se publicó en varios diarios nacionales(1).

Así, a medida que se acortan los tiempos, vemos cómo se calientan las negociaciones, se apuran los acuerdos, se cierran los tratos, sin que se discutan ideas ni principios, sino la manera de asegurarse un lugar más o menos importante, según el caso, al abrigo del poder y del reparto de sus negocios.



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NOTAS:

1) Entre ellos, Víctor Heredia, Juan Gelman, Roberto “Tito” Cossa, Teresa Parodi, Arturo Bonín, Federico Luppi, José Pablo Feinmann, Liliana Herrero, León Ferrari, Horacio González, Miguel Rep, Ricardo Forster, Florencia Peña, Luis Luque, Hugo Arana, Mercedes Morán, Hugo Varsky, Cecilia Roth, Federico Schuster, Esteban Prol, Horacio Fontova, Daniel Tognetti y “Chango” Farías Gómez.