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El Revolucionario Nº 54


Sumario:

-Editorial: El pago de la deuda no lo discuten
-El kirchnerismo, garante de la miseria del pueblo trabajador
-Más subsidios y beneficios para los empresarios del campo
-Su plan es el pago de la deuda
-Redrado y el Banco Central
-El “Partido de la Justicia”
-El negocio de Telecom
-Moyano expande sus negocios
-Las luchas de los trabajadores: Metalúrgicos, mineros, ceramistas, choferes...
-Lucha docente: Quieren entregar el salario en las paritarias
-Despidos en la Ciudad de Buenos Aires
-Los trabajadores se enfrentan a la burocracia sindical
-La organización política de los trabajadores
-Chile: Empresario, multimillonario y presidente
-Ahora, EEUU va por Yemen
-Haití: Se abre una nueva fase de la ocupación militar
-Desfile de Burócratas: Eduardo López y Darío Perillo

Editorial: El pago de la deuda no lo discuten

La clase dominante argentina debate una sola cosa: cómo pagar la deuda externa, cómo satisfacer a los acreedores internacionales.
Con la iniciativa del gobierno de los Kirchner, a través de la creación del “Fondo del Bicentenario”, funcionarios, opositores, periodistas, banqueros y empresarios de todo tipo manifestaron el acuerdo de que, ante todo, hay que pagar la deuda. Después, discuten si es con reservas o no, con la creación de una partida especial o con lo ya presupuestado, toda o una parte de la deuda, con decreto de necesidad y urgencia mediante o sin él... Por lo tanto, todas las discusiones que protagonizan y las diferencias que esgrimen, sumando el vistoso ingrediente de la remoción de Redrado al frente del Banco Central, son secundarias. En lo fundamental, todos los políticos burgueses están de acuerdo: hay que pagar la deuda.
Es demostrativo de la naturaleza de un gobierno capitalista de un país atrasado y dependiente como Argentina, el hecho de que los mismos que gritaron a los cuatro vientos que no pagarían la deuda a costa del hambre del pueblo, hoy estén decretando, como necesario y urgente, dicho pago. Es claro que ni el gobierno de los Kirchner, ni ningún otro gobierno capitalista que lo suceda, puede romper la dependencia con el imperialismo que representa el pago de la deuda. Como muestra, casi tres décadas de gobiernos democráticos de distinto signo político que han pagado ininterrumpidamente.
Son millones de pesos que, lejos de volver hacia el pueblo trabajador, van hacia los imperialistas en concepto de pago de deuda. Mientras discuten cómo saquear tantos millones, al lado de todo este despilfarro, la otra realidad: la de la clase trabajadora.
La mitad de los trabajadores recibe menos del mínimo de hambre legitimado oficialmente, la tercera parte trabaja en negro y no cuenta con cobertura social... la desocupación y la subocupación azotan a otra buena parte de la clase trabajadora. En suma, mientras los capitalistas y sus defensores pagan, y debaten cómo seguir pagando una deuda que no es del pueblo, el pueblo trabajador vive sumido en la pobreza y plagado de privaciones, como el acceso a la salud y a la educación. Y el horizonte no se presenta muy esperanzador bajo el gobierno de Cristina Fernández: aumento record de alimentos en enero, una inflación que superará ampliamente el 20% anual y las negociaciones salariales, en manos de la burocracia sindical.
La simple cancelación de la deuda, o mejor dicho de sus intereses, es una demostración más que clara de a quiénes representa el gobierno y a quiénes defiende. Mientras se crea un fondo especial para los usureros internacionales, en Argentina se incrementa la desigualdad social. Una minoría privilegiada disfruta de la tercera parte de las riquezas producidas (por los trabajadores) y la inmensa mayoría del pueblo pobre (todos trabajadores) apenas, de una ínfima porción de ellas. Para revertir la mala situación de la clase trabajadora, no hay “Fondo del Bicentenario”, ni decretos de necesidad y urgencia.
Ningún gobierno de la burguesía detendrá la sangría y la dependencia que implica el endeudamiento externo. Los capitalistas locales están indisolublemente ligados al capital extranjero. Desconocer la deuda y, consecuentemente, su pago, es desconocer a sus socios capitalistas más poderosos, equivale a firmar su certificado de defunción. Pueden debatir en cuántas cuotas pagan, con qué fondos, cuánto más se endeudan, etc., etc. Sólo pueden discutir aspectos secundarios, supeditados a la imposición del pago. Nada más.
La clase trabajadora es la única que no tiene nada que perder y sí, en cambio, mucho que ganar desconociendo los acuerdos firmados por sus explotadores con los imperialistas. Solamente un gobierno de los trabajadores puede enterrar de una vez y para siempre el flagelo de una deuda que sólo representa privaciones para el pueblo trabajador.

El kirchnerismo, garante de la miseria del pueblo trabajador

Después de casi tres años, el INDEC hizo públicos los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) dónde se pone en cifras, inocultables incluso para el intervenido organismo, cómo en los últimos años, bajo el gobierno kirchnerista, se ha profundizado la concentración de la riqueza a costa de avanzar sobre el salario de los trabajadores.

Las cifras son sólo una demostración fría de lo que se vive a diario en el país: los salarios deteriorados por la inflación año tras año, el crecimiento del trabajo en negro, la profundización de la tercerización y la flexibilización laboral. Estas premisas, garantizadas eficazmente por los gobiernos kirchneristas, son las que han permitido al empresariado local y extranjero mejorar su rentabilidad para expandir sus ganancias, en el período que va desde 2002 hasta la actualidad. Estos números publicados son una demostración más de cuál ha sido la base sobre la que se ha consolidado el tan promocionado crecimiento de los últimos años.
De los datos presentados en la encuesta se desprende, por ejemplo, que la mitad de “los que trabajan” (dentro de esta categoría se incluye el heterogéneo grupo de trabajadores en blanco y en negro, cuentapropistas e, incluso, patrones) ganan menos de $1.500 por mes. Dentro de este grupo, 6 millones recibe ingresos mensuales menores a $1.200 y 3 millones, menos de $660. Siguiendo siempre con algunas de las cifras presentadas se afirma que “la brecha entre los que más y menos ganan” se agrandó en el último año (la diferencia pasó de 23,4 veces a 26,2) al mismo tiempo que se especifica que el 10% más rico se apropió del 32,9% de los ingresos mientras que el 10% más pobre sólo alcanza al 1,3%.
Éstas, como señalábamos, son sólo algunas rápidas imágenes detrás de la cuales se oculta, en realidad, la dura situación que atraviesan las familias trabajadoras a diario. Así, el sostenido aumento en los precios de los alquileres o de la canasta básica de alimentos viene castigando, año tras año, a los trabajadores. Así mismo, todas las medidas que el kirchnerismo planea para sostener “el modelo” y agrandar la caja, incluyen o traen aparejadas un aumento de la inflación. Ese es caso, por ejemplo, del aumento de las tarifas de los servicios como el gas, la luz o los transportes.
Y qué duda cabe de que los planes del gobierno estarán puestos en función de continuar garantizando las crecientes ganancias para el empresariado. La UIA ya celebró, por ejemplo, la designación de una de sus funcionarias más cercanas, Mercedes Marcó del Pont, al frente el Banco Central. En la entidad empresaria esperan que se les facilite el acceso al crédito y se mejore su competitividad a través del manejo del tipo de cambio. Y todo esto, claro está, garantizando en, primer lugar, la continuidad del pago de la deuda externa.
La burocracia sindical, por su parte, alineada ya sea con el kirchnerismo o con alguna otra fracción empresaria, ha jugado un rol central en este proceso de ajuste sobre la clase trabajadora y está dispuesta a seguir cumpliendo con su parte, como garante de la conciliación. Así como en 2009 cerraron como un gran triunfo el hecho de llevar escalonadamente el salario mínimo a unos míseros $1.500, las figuras más destacadas de la burocracia cegetista prometen al gobierno y al empresariado en general un año “sin conflictividad”. El kirchnerista Omar Viviani, por ejemplo, aseguró que en 2010 “va a haber discusiones paritarias, pero no va a ser nada conflictivo como no lo fue otros años”. Más claro todavía en sus proyecciones fue su jefe, el líder de la CGT, Hugo Moyano, cuando al ser consultado sobre el pedido de la UIA de que los aumentos salariales no superaran el 15%, destacó que “no va a pasar absolutamente nada, como no ha pasado nada en los últimos seis años. Los gremios han logrado un grado de madurez importante y los empresarios también”. Nada distinto puede esperarse de la burocracia de la CTA que, en una nueva señal de apoyo al gobierno, se sumó a los que salieron a celebrar la designación de Marcó del Pont como una “señal positiva”. Con el kirchnerismo al mando de la administración y la burocracia sindical como un aliado central, los capitalistas argentinos han logrado consolidar un período de ganancias extraordinarias, que en muchos casos no se ha visto debilitado ni aún frente a la crisis económica internacional. Ése, y no otro, es el crecimiento que el gobierno de los Kirchner ha anunciado a los cuatro vientos durante los últimos años y que se ha consolidado, siempre, sobre las espaldas del pueblo trabajador.

Más subsidios y beneficios para los empresarios del campo



Lejos de los encendidos discursos que hablaban de “dos modelos de país” antagónicos, allá por 2008 cuando el kirchnerismo se enfrentaba por las retenciones con los empresarios del campo, el gobierno sigue sumando subsidios y beneficios para satisfacer las demandas de los grandes, medianos y pequeños capitalistas rurales.
Así, en el transcurso del mes de enero, ante algunos tibios amagues de la mesa de enlace rural de retomar el conflicto, el gobierno de Cristina Fernández se apuró a lanzar una nueva tanda de beneficios para el sector. En conjunto con la todavía presidenta del Banco Nación, Mercedes Marcó del Pont, anunció el lanzamiento de una línea de “crédito barato”, subsidiado por el gobierno nacional. Pocos días después, ante la presión de los grandes propietarios, el ministro de agricultura, Julián Domínguez, oficializó la apertura de las exportaciones de trigo para un millón de toneladas, asegurándoles la venta de toda su producción.
Desde el empresariado rural, se celebraron las medidas, aunque, desde luego, aprovecharán el momento para seguir negociando en su favor. “Fueron más anuncios, ahora esperamos que se cumplan”, sintetizó, sabiéndose ganador, el jefe de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati.
A la vista está, por lo tanto, que el kirchnerismo seguirá haciendo todo lo posible para favorecer los negocios (también) del empresariado rural.

El debate sobre el Fondo del Bicentenario

Su plan es el pago de la deuda


En torno al debate sobre la creación del llamado “Fondo del Bicentenario”, con el primordial fin de garantizar el pago de la deuda, el gobierno y toda la “oposición” vuelven a demostrar su completo acuerdo sobre la necesidad de cancelar los vencimientos, aunque difieran en las formas en que deben hacerlo.

Desde que el gobierno de los Kirchner realizó el vergonzoso pago de 10 mil millones de dólares al FMI, en efectivo y por adelantado, insiste en su supuesta política de desendeudamiento. Sin embargo, toda la deuda argentina se mantiene en el orden de los u$s200 mil millones, incluyendo la del Club de Paris y la que está en default, que nunca entran en los cómputos oficiales.
Desde el mismísimo momento de su asunción, después de afirmar que no pagaría la deuda a costa del hambre del pueblo, el gobierno se dedicó a pagar y a refinanciar puntualmente todos los vencimientos, generando, así, más y más endeudamiento. En el camino, saqueó los fondos de la ANSeS e incremento el endeudamiento con el Banco Central.(1)
Ahora, con la creación del Fondo del Bicentenario, un fondo especial de u$s6.500 millones conformado con las reservas del Banco Central, se propone dar un paso más en su plan de pago compulsivo de la deuda, para tener acceso a los créditos que los capitalistas locales, y sus propias necesidades políticas, le reclaman. Además, satisface los reclamos de los impacientes acreedores internacionales.
Nada nuevo hay en la política kirchnerista. Sólo profundiza su plan de pagos, intentando arremeter con cualquier escollo que se le presente.

Redrado, afuera
Martín Redrado, el ex presidente del Banco Central, oponiéndose a la creación del Fondo del Bicentenario con reservas, primero, y a acatar el decreto que lo removió de su cargo, después, pretendió erigirse en una especie de símbolo de la oposición, en una especie de clon de Julio Cobos. Sin embargo, toda su actitud no puede pasar de una pose.
Redrado apoyó todas y cada una de las medidas kirchneristas a la hora de garantizar el pago de la deuda. Desde el desembolso de los u$s10 mil millones, hasta las modificaciones de la carta orgánica del banco que presidía, para disponer de más recursos para cancelar los vencimientos que correspondieran.
De repente, sin mediar explicación alguna, intentó oficiar como el defensor de las reservas “del país” (que no son más que las reservas de los empresarios que administran el estado). Pero en realidad, como otros tantos, aprovecha el momento de desgaste del kirchnerismo, después de haberle rendido un tributo fiel, para ir en busca de nuevos horizontes.
Entonces, a pesar de lo que digan, Redrado, sin más, es uno de los exponentes del pago compulsivo de la deuda bajo el gobierno de los Kirchner, que ya cumplió su función.

El rol de la oposición
Todo el arco opositor, ante todo, se manifiesta de acuerdo con pagar la deuda externa, “honrar las obligaciones externas”, como dicen. Es que los principales críticos del gobierno no cuestionan en ningún momento la necesidad del pago, sino el cómo hacerlo, de dónde obtener los recursos. Cuestionan la forma, no el contenido.
Toda la carga está puesta sobre la legitimidad del uso de las reservas, que cambió la actitud de muchos cuando el gobierno abrió la puerta a la posibilidad de compartir con las provincias parte de los fondos del central. Es decir, cuando los invitó a compartir el saqueo. Así, como exponentes de los “críticos”, el “socialista” Hermes Binner defiende “el derecho del gobierno de tener injerencia en el uso de reservas” y la arista Fabiana Ríos explica que “el gobierno tiene el derecho en términos políticos de elegir la forma para financiar su funcionamiento y el pago de deuda”. De este modo, con algo de plata fresca oficiando de “zanahoria”, el gobierno ya cosechó el apoyo de la mayoría de los gobernadores.(2) Por otro lado, y como la voz representante del antikirchnerismo, Mauricio Macri es claro y plantea, sin más, que la deuda “se tiene que pagar con superávit”, es decir ajustando aún más al pueblo.(3) A otros, como Stolbizer, les molesta que las decisiones se instrumenten a través de decretos y no con la mediación del congreso... puras formalidades.
Entre toda esta maraña de fieles pagadores de deuda, se distingue el grupo que dirigen Claudio Lozano y Fernando “Pino” Solanas. Pero no por su actitud de principio ante el pago de la deuda, sino por esforzarse en diferenciar una supuesta deuda “legal” de otra “ilegal”. Proyecto Sur propone pagar sólo la deuda “legal”, la “legitima”, la “no investigada”. Explican que habría que “frenar el pago de toda la deuda investigada que tenga algún trámite judicial iniciado” y que “en donde no haya un juicio iniciado, hay que revisar todo, suspender el pago de capital y seguir abonando los intereses, hasta que termine la investigación”. Como vemos, el planteo es “seguir abonando los intereses” y, una vez que los jueces y los legisladores dictaminen lo único que pueden dictaminar, es decir que la deuda hay que pagarla, entonces sí, podrán pagar y ajustar al pueblo sin cargo de conciencia, en nombre de la legalidad.
Así, los principales representantes del capitalismo argentino prometen no sacar los pies del plato y “honrar la deuda”, que siempre implica condenar al hambre al pueblo trabajador.

Qué implica el pago de la deuda
Este año, los vencimientos de deuda rondan los u$s16.500 millones. El gobierno tiene asegurada la cancelación de unos u$s10.000 millones. Para el resto, el Fondo del Bicentenario con reservas del Banco Central.
Pese a lo que repitan incansablemente los dirigentes de la “oposición”, el problema no es utilizar reservas para el pago de la deuda. El problema es el pago de la deuda en sí mismo. Por más vueltas que se le dé al asunto, por más planes alternativos que se propongan, la sola decisión de seguir y seguir pagando acarrea más ajuste sobre los trabajadores y el pueblo.
Si los vencimientos se refinancian, se incrementan los intereses, es decir, más deuda. Si se busca financiamiento externo, se aceptan tasas de interés altísimas, es decir, más deuda. Si se paga con superávit, es necesario recortar el gasto social o incrementar los ingresos, vía más impuestos o a través de una mayor inflación... Cualquier salida va contra los intereses de los trabajadores y el pueblo, que no pueden destinar millones a una banda de especuladores cargando sobre sus espaldas el peso del superávit.
El problema de la deuda no se reduce a una cuestión de legalidad o ilegalidad. Es una cuestión de clases sociales. La deuda es responsabilidad de los capitalistas locales y sus gobiernos. Ellos se han enriquecido y han hecho negocios con este mecanismo. La clase trabajadora no tiene ninguna responsabilidad en esta historia de saqueos y estafas. Por eso, solamente los trabajadores, cuando seamos gobierno, podremos poner fin al flagelo de la deuda, desconociéndola. Es la única solución posible.
...
NOTAS:
1) La deuda con la ANSeS asciende a u$s20 mil millones, mientras que con el BCRA supera los u$s26 mil millones.
2) Ya se manifestaron a favor de la conformación del Fondo del Bicentenario: Binner (Santa Fe), Schiaretti (Córdoba), Colombi (Corrientes), Sapag (Neuquén), Urtubey (Salta), Gioja (San Juan), Ríos (Tierra del Fuego), Capitanich (Chaco), Alperovich (Tucumán), y Uribarri (Entre Ríos), entre otros.
3) Con matices, la posición de Macri es la misma de Das Neves (Chubut) y Rodríguez Saá (San Luis), que plantean que la deuda debe pagarse con superávit o financiamiento externo.

***

El culebrón del verano

El culebrón del verano

Martín Redrado, presidente del BCRA, se negó a obedecer un DNU de la presidenta, que ordenaba poner a su disposición 6.500 millones de dólares de las reservas para el pago de la deuda externa. El gobierno le exigió la renuncia. Redrado no dimitió. El ex Golden Boy menemista se convirtió en protagonista del culebrón del verano, desbancando de las primeras planas los funerales de Sandro y las vicisitudes del jet-set en las playas de moda, para que, finalmente, nada cambiara.

Cristina Kirchner convocó de urgencia al gabinete (algunos llegaron en short y ojotas) para firmar un nuevo DNU (decreto de necesidad y urgencia) que removía a Redrado del cargo. El “rebelde” exigió una decisión legislativa. Con el congreso en receso y ninguna intención presidencial de convocarlo, la discusión viró al debate de su autoconvocatoria. La defensa del rubio economista aglutinó a toda la oposición, que, con pocos matices, lo encumbró como modelo de resistencia a la “prepotencia kirchnerista”.
Llegaron apoyos de Federico Pinedo y otros del PRO, la UCR, el Partido Socialista y Prat Gay de la Coalición Cívica. Pino Solanas dijo que el pedido de renuncia era un “disparate” y acusó al gobierno de “alterar el estado de derecho, la continuidad jurídica”. Felipe Solá enfatizó que “el kirchnerismo se ha convertido en una máquina de atropellar las instituciones”. Elisa Carrió dijo que “La presidenta Kirchner se está poniendo en una posición de abuso de poder y exponiendo a un juicio político”, y un sector de la izquierda convocó a un acto frente al Banco Central para colocar “un candado en la puerta, como símbolo de la protesta”, lo que motivó que el diario Clarín titulara “Un apoyo inesperado”.
Mientras tanto, se desató el sainete judicial. El gobernador de San Luis, Rodríguez Saá, planteó ante la Corte la nulidad del DNU que ordenaba la disponibilidad de las reservas para el pago de la deuda. Causas similares fueron iniciadas por la UCR y el PRO. Solanas y Lozano denunciaron a la presidenta y a Boudou y batieron el parche sobre la distinción entre “deuda legítima” e “ilegítima”, admitiendo que hay una parte “legal” de la dependencia, junto a un coro de peronistas ex kirchneristas como Donda y Bonasso. En respuesta, el ex PC y ex Frente Grande Eduardo Barcesat acusó a Redrado por malversación de fondos públicos.
Redrado interpuso un recurso de amparo y la jueza en lo contencioso administrativo, María José Sarmiento, anuló el DNU que lo echó. Aníbal Fernández puso un patrullero frente a la casa de la jueza y mandó a un comisario, un sábado, para entregarle la apelación. Como fracasó, la presentación se hizo, el mismo día, en el domicilio de uno de los camaristas, más amable. Redrado amenazó con difundir la lista de “amigos del gobierno” que compraron millones de dólares en plena crisis, especulando con datos privilegiados.
En el ámbito internacional, un juez norteamericano aprovechó el anuncio del uso de reservas para embargar fondos en EEUU, que ya no eran intocables. El descuido le costó el cargo al Procurador General del Tesoro, el ex juez Guglielmino, aunque las malas lenguas dicen que no fue ajena la falta de eficiencia para disciplinar a sus ex colegas del fuero contencioso.
La convocatoria de la comisión bicameral dejó de lado el debate por la autoconvocatoria del congreso. Al mismo tiempo que la cámara contencioso administrativa dictaba un confuso fallo que sumió a periodistas y opinólogos en un pantano de interpretaciones, la comisión empezó a funcionar. Apenas 48 horas antes que se expidiera recomendando la remoción, Redrado anunció que, ahora sí, presentaba su “renuncia indeclinable, con la satisfacción del deber cumplido”. Para cerrar el círculo, Aníbal Fernández fue el encargado de retrucar: “La renuncia no existe”…
El final era cantado. Redrado volverá a alguna consultora privada. El BCRA tiene nueva presidenta. El gobierno seguirá pagando compulsivamente la deuda, a costa del pueblo trabajador, sin arte ni parte en este entuerto. Finalmente, queda claro que todos, aunque se acusen y peleen, coinciden en una cosa: Pagar la deuda.

Nuevas coincidencias

La burocracia sindical de la CGT y la CTA vuelve a manifestar acuerdo en relación a la política del gobierno de los Kirchner. Ahora, celebran la designación de Marcó del Pont al frente del Banco Central.

“…su designación en el Banco Central constituye un hito histórico en la vida de esa importante entidad. Habrá que bucear en el tiempo para encontrar algún precedente de alguien tan claramente comprometido con la causa nacional y popular a la cabeza del Banco Central”. Comunicado de prensa del 03/02.

“La designación de Marcó del Pont es una primera señal positiva que rompe con la tradición de estas últimas décadas de poner al frente de ese organismo a tecnócratas salidos de las incubadoras del neoliberalismo”, declaró el secretario general de la CTA, Yasky.

El “Partido de la Justicia”

Néstor Kirchner, gran propagandista de la “independencia del poder judicial”, según él, recuperada gracias a sus decisiones, como la “renovación” de la Corte, acuñó ahora la expresión “partido judicial”, dedicada a los jueces que, “junto a Clarín, Cobos, parte de la oposición y los medios” integran una “conspiración destituyente”. Aníbal Fernández incorporó la idea de inmediato, que hoy aparece en los discursos del riñón kirchnerista, incluyendo títulos como la nota de tapa de la Revista Veintitrés: “Los jueces ultracatólicos que favorecen a represores y empresarios”.
La mayoría de esos jueces “derechistas, ultramontanos y reaccionarios” estuvieron en funciones por años y cumplieron a pies juntillas con el ejecutivo de turno. Es que los jueces, lejos de la imagen sacralizada del que “dice el derecho” y sólo “habla por sus sentencias”, no son lerdos para advertir los periódicos recambios de las fracciones burguesas en la gerencia del estado. Sin rubores ni conflictos éticos, saben anticiparse, y se acomodan cuando ven que va a cambiar el viento.
Aunque esto se ve en todos los fueros, es más evidente en los que tienen injerencia en temas de voltaje político, como los federales, encargados de enjuiciar funcionarios, o los contencioso administrativos, competentes en lo vinculado a la validez de los actos administrativos de gobierno.
Más de un juez “de la servilleta” de Corach, como Romilda Servini de Cubría o Norberto Oyarbide, adhirieron entusiastas al gobierno radical-peronista de la Alianza, luego juraron fidelidad al duhaldismo, y más tarde se esforzaron por satisfacer al kirchnerismo. Ahora, previsores, abandonan a su amo decadente y se preparan para estar al servicio del que venga.
El mismo proceso de “deskirchnerización” muestran los que nombró este gobierno, como los integrantes más nuevos de la Corte. Lorenzetti hasta fue mencionado como posible compañero de fórmula de Cobos, mientras Zaffaroni, Argibay y Highton ya abjuraron de los Kirchner con tanta facilidad como lo hicieron, antes, Fayt con los radicales o Maqueda con el duhaldismo, al que seguramente ahora volverá, obediente.
Es que, más allá de los gobiernos, el poder judicial sabe que es el garante de la legitimidad del sistema, sin que incómodas ideas de justicia o igualdad interfieran en su principal tarea, siempre al servicio de los que representen a la clase explotadora en cada etapa.

El negocio de Telecom

Ante el panorama de la venta de una parte de Telecom, varios grupos empresarios locales se mueven deseosos de quedarse con el jugoso negocio, mientras el gobierno amenaza con una “estatización” si la empresa no se decide a vender.

Telecom y Telefónica llegaron a la Argentina en la década del ‘90 durante el gobierno del PJ, conducido por esos días por Carlos Menem, con la privatización de la compañía estatal ENTel(1). Desde entonces, realizaron extraordinarios negocios en el país, potenciados por un dominio monopólico del mercado (que varios parecen descubrir recién ahora), la explosión del negocio de la telefonía celular e Internet, por no mencionar el futuro prometedor para su emprendimiento que abriría la nueva ley de medios en el campo de las telecomunicaciones. El año pasado, por ejemplo, la empresa Telecom Argentina, cuya propiedad se reparten Telecom Italia y la familia Werthein, de buena llegada al gobierno, declaró ganancias superiores a los $1.000 millones.
La reciente compra, en Europa, de una parte de la empresa Telecom Italia por parte de Telefónica, abrió la puerta para que varios grupos empresarios locales, interesados en quedarse con el multimillonario y prometedor negocio, presionaran al gobierno para que se lanzara la denuncia por actividad monopólica. Basta con ver cuáles son las empresas que están en carrera para quedarse con la parte de la telefónica en cuestión, para saber cuál es la magnitud del negocio y las posibilidades que ofrece esta empresa. Ya firmaron una carta ratificando su voluntad de compra y están en discusión directa con Telecom Italia, Irsa (de Eduardo Elsztain), Eduardo Eurnekian junto con un grupo de empresarios de diversos rubros y Genevieve Financial Corp., una empresa conformada en Panamá de accionistas desconocidos. Las ofertas de compra por la porción de la empresa que es propiedad de Telecom Italia llegarían hasta los 900 millones de dólares. También se había anotado, en un principio, entre los interesados, el Grupo Clarín.
De la misma forma en la que se había movido el gobierno de Zapatero ante la compra de Aerolíneas Argentinas del grupo Marsans, las autoridades italianas, hasta el propio Berlusconi, se pronunciaron a favor de la empresa local y elevaron reclamos pidiendo la intervención de diversos organismos de comercio internacional y del parlamento europeo, con el único fin de asegurar que la venta de Telecom sea un gran negocio para el capital italiano.
Al mismo tiempo, el gobierno kirchnerista, ante la posibilidad de que se demore o entorpezca el negocio, salió a anunciar, en boca del ministro de planificación Julio De Vido, que no descarta la posibilidad de estatizar esa porción de la empresa, siguiendo el modelo de Aerolíneas(2).
Sea como sea, está más que claro que el cambio de dueños en Telecom no implicará ningún ejercicio de soberanía como intentarán presentarlo los voceros del gobierno. Todavía está fresco el caso de Paraná Metal “salvada” por el empresario kirchnerista Cristóbal López, hoy nuevamente en conflicto con sus trabajadores ante el intento de profundizar las suspensiones y el incumplimiento en el pago de los salarios. Sí será, por el contrario, un gran negocio para la empresa italiana, que tendrá garantizada una venta a un precio multimillonario. Y también lo será para el grupo empresario que, amparado por el gobierno, se quede con Telecom y con su extraordinaria facturación.
……
Notas:
1) A poco de iniciado su gobierno, Menem nombró a María Julia Alsogaray como interventora de ENTel hasta que se concretara la privatización. Durante ese breve período, la deuda de la empresa aumentó en un 122% (llegando a superar los u$s2.000 millones). Esta deuda, que tuvo entre sus principales acreedores a los grupos Pérez Companc y Techint, fue absorbida en su totalidad por el estado nacional antes de entregar la empresa a Telecom y Telefónica.
2) No está de más recordar que la compra de Aerolíneas Argentinas, que aún no está cerrada formalmente, implicó que el estado argentino se hiciera cargo de una multimillonaria deuda generada por el vaciamiento de la empresa por parte de su anterior propietario, el grupo español Marsans. Actualmente está dirigida por el hijo del abogado de la CGT Héctor Recalde, y no son pocas las denuncias de corrupción que ya pesan sobre la nueva administración.

Moyano expande sus negocios


Al tiempo que continúa apostando por su alianza con el gobierno kirchnerista, el jefe máximo de la burocracia sindical argentina, Secretario General de la CGT y vice-presidente del PJ, Hugo Moyano, expande sus negocios a un ritmo que seguramente es la envidia de más de un empresario local.
Ya sea desde la conducción del sindicato de camioneros, la obra social o por cuenta propia, Moyano hace crecer el listado de empresas a su cargo. Entre sus últimos lanzamientos está la ART Caminos Protegidos, que se suma a la aseguradora del mismo nombre que ya está en funcionamiento. Ambas están dirigidas por su hijo, Pablo Moyano, Secretario General de gremio de camioneros.
También se dio a conocer recientemente que el gobierno asignó a un hombre de Moyano, Oscar Vecslir, al frente de la Administración General de Puertos (AGP). Con este puesto de dirección, el jefe de la CGT avanza un paso más sobre el control de la actividad portuaria, ya que desde hace algunos años es dueño de la empresa IVETRA que emite un “certificado de transporte” a todo camión que ingrese en la terminal. Por el cobro de la cuota se estima que esta empresa levantaría unos u$s7 millones por año. En la dirección de IVETRA, además del flamante interventor de la AGP, está uno de los abogados del sindicato de camioneros, Daniel Llermanos(1).
La lista de emprendimientos, sigue con la empresa constructora Aconra, dirigida por su mujer, Liliana Zulet, y su hija. Esta constructora es la que está llevando adelante la obra de remodelación del Sanatorio Antártida, dónde los ritmos de producción impuestos por Moyano para terminar la obra a tiempo se cobraron la vida del obrero Roberto Céspedes de 35 años(2). También fue noticia en este verano el lujoso hotel que, a través del sindicato, regentea Moyano, en una de las más exclusivas playas de Pinamar, dónde la habitación más barata cuesta $630 la noche. También dentro de la actividad hotelera, circuló fuerte el rumor, que fue argumentado primero y negado después por el propio Moyano, de que el jefe de la CGT estaría pensando en adquirir un hotel en Punta del Este, ciudad de veraneo predilecta del empresariado y la farándula local.
Mientras florece en el país el trabajo en negro, al tiempo que la inflación y el ajuste avanzan en el deterioro del salario, Moyano, jefe de la CGT, modelo del burócrata-empresario, ha sabido aprovechar su alianza con el kirchnerismo para poner en pie un amplio complejo empresarial, desde el cual factura millones de pesos al año.
…….
Notas:
1) En los ’90, Daniel Llermanos era juez en Lomas de Zamora. Saltó a la fama como “el juez de la muzzarella contaminada” por una serie de mediáticos allanamientos. En 1997, varios empresarios demostraron, con cámaras ocultas, que después de los allanamientos venía un pedido de coima para “dormir las causas”. Fue candidato a diputado por PAIS, el partido del peronista J. O. Bordón y se casó con la ultrakirchnerista ex directora de canal 7 Rosario Lufrano. Hace años es, además de abogado del sindicato y la federación de camioneros, el letrado de confianza de Moyano, que le encomendó, por ejemplo, la defensa de “Madonna” Quiroz después del tiroteo en San Vicente.
2) Ver Moyano mata obreros y ruega a dios. ER N°53

Las luchas de los trabajadores

Metalúrgicos, mineros, ceramistas, choferes...


En medio de tanta pelea entre el gobierno y la “oposición”, se desarrolla, sin tanto ruido, la lucha de los trabajadores contra el empresariado.

La burocracia sindical se prepara para una etapa de reuniones paritarias en las que, como es costumbre, entregará los sueldos de los trabajadores negociando subas salariales por debajo de la inflación prevista y en cómodas cuotas para los empresarios.
La única opción para la clase trabajadora es luchar por salario, sin la tutela, con independencia, de la burocracia sindical.
Sin dudas, un puesto de avanzada ocupan los trabajadores que cuentan con comisiones internas o cuerpos de delegados antiburocráticos, como ocurre en el Subte, en Kraft, en Zanón o en Fate.
Sin embargo, los conflictos por salario, mejores condiciones laborales y contra el atropello patronal se suceden en todas partes, una y otra vez.
Ante la decisión de la empresa Bosch de despedir a todos los trabajadores por cierre, los obreros resolvieron ocupar la planta. Lo hicieron durante diez días, sumando el corte de San Martín y General Paz. Finalmente, la lucha permitió la contratación de todos los empleados como efectivos por la nueva firma, Río Bravo, aunque se perdieron conquistas como la antigüedad o los adicionales y se impusieron turnos rotativos y bajas de categorías y, aún, hay una veintena de obreros sin reincorporar. Evidentemente, en la ex Bosch se impone la organización y la lucha por recuperar las conquistas perdidas.
Por otro lado, los obreros despedidos de Tenaris-Siat se organizan y luchan por su reincorporación en Valentín Alsina. Los trabajadores de la maternidad Sardá se mantienen en pie de lucha y realizando medidas de fuerza y ceses de actividades en reclamo de aumento salarial, entre otras reivindicaciones. Los obreros de la cerámica neuquina Stefani siguen luchando por la defensa de los puestos de trabajo y por el pago de los salarios adeudados. Los mineros jujeños de la Compañía Minera Aguilar, luchan, pese a la negativa de la burocracia y a los despidos, con paros y cortes de ruta por la reducción de la jornada laboral a... 8 horas. Los trabajadores del diario Crítica se encuentran movilizados en reclamo de sueldos adeudados y recomposición salarial. Los trabajadores de Crónica se organizan y paran contra los despidos. Los obreros de la empresa minera Barrick Veladero en San Juan, obtuvieron un aumento del básico superior al 20%, después de varios meses de lucha y de que las asambleas eligieran a los delegados paritarios. Los trabajadores del frigorífico Ríoplatense cortan la ruta contra los despidos patronales. Con un paro total, los colectiveros de la empresa Ciudad Córdoba, detuvieron los despidos instrumentados por la compañía...
Experiencias y ejemplos, abundan.
Para mejorar los salarios y las condiciones laborales, la tarea de cada trabajador honesto es avanzar en la organización y la lucha independiente de la clase trabajadora, en cada lugar de trabajo, en cada sindicato.

Lucha docente

Quieren entregar el salario en las paritarias

Con el comienzo de la paritaria nacional queda demostrado que la burocracia sindical no está dispuesta a reclamar el salario que les corresponde a los trabajadores de la educación, ni el gobierno está dispuesto a ceder ni un metro. Solamente la organización y la lucha de los docentes puede revertir este estado de cosas, desarrollando el paro y la movilización por un salario igual a la canasta familiar.

“En el año del Bicentenario hemos alcanzado el 6 por ciento del PBI en inversión educativa”, festeja el ministerio de educación. ¿Quiere decir que mejoró la penosa situación de la escuela pública? ¿Acaso los maestros dejaron de percibir salarios de pobreza? ¿Será que los alumnos dejaron de ver a la escuela como el lugar donde van a comer? ¿Entonces ya no se pierden días de clase porque los edificios no están aptos para enseñar y aprender? Nada de esto. La educación pública sigue en crisis pese a las palabras ministeriales.
Pero hay más. El ministro de educación, Alberto Sileone, expresó son claridad su postura ante el tímido reclamo salarial de los sindicatos docentes. Para el ministro, la propuesta de un aumento del 20% “es disparatada y completamente inaceptable, no tiene que ver con la realidad del país”, además pidió “manejar cifras que sean sensatas”. Evidentemente, para el gobierno es “inaceptable” e “insensato” que los docentes tengan un incremento salarial, aun por debajo de la inflación proyectada para 2010, y nada tendría que ver con “la realidad del país” que su gobierno esté decidido a destinar más de u$s15 mil millones al pago de la deuda.
Los cinco sindicatos docentes con “representación” nacional (CTERA, UDA, AMET, SADOP y CEA) piden un salario inicial de $1.900, es decir un aumento que aún queda por debajo de las proyecciones de inflación para este año, y cuyas cifras pasarán a engordar las sumas en negro del recibo de sueldo. El gobierno ya demostró su negativa a conceder tal aumento. Los gobiernos provinciales le siguen el paso, como quedó demostrado en provincia y Ciudad de Bs. As., donde unilateralmente suspendieron la mesa de negociación.
El alineamiento de la conducción de la CTERA con el gobierno nacional es vergonzante. Nada se puede esperar de esa mesa de negociación.
De no mediar la organización y la lucha de los trabajadores de la educación, con independencia de la burocracia, los negociadores volverán a rubricar un acuerdo que deparará un nuevo año de sacrificios y privaciones para los docentes y sus familias.
Habrá que llenar las asambleas para denunciar a la burocracia y para impulsar la organización y las movilizaciones por mejores salarios. Entre tanto, habrá que seguir avanzando en la lucha contra la burocracia para que la defensa de la escuela pública y de los docentes quede en manos de los propios trabajadores.

Despidos en la Ciudad de Buenos Aires

El gobierno de Macri lleva adelante más de mil despidos, entre contratados y efectivos. Evidentemente, este plan de achicamiento es parte del acuerdo sellado con la burocracia de SUTECBA, que implicaría el pase a planta permanente de todos los contratados por el gobierno de la Ciudad. Esto, en caso de concretarse y previa “evaluación” de los empleados y siempre y cuando reine la “paz social”.
Todo está armado para que el gobierno y la burocracia avancen con los despidos, presentando falsamente a los trabajadores despedidos, cuando la situación lo amerite, como “ñoquis”. El pase a planta ya debería haber comenzado a implementarse. Pero no, el gobierno prefirió comenzar con los despidos.
La organización y la lucha contra los despidos no puede quedar en manos de la burocracia del SUTECBA (que los pactó con el macrismo), ni en la de ATE que realiza tímidas medidas y juega para el kirchnerismo. Son los trabajadores de la ciudad, organizados desde las bases, desde cada lugar de trabajo, quienes deben impulsar la movilización y la lucha contra este nuevo ataque gubernamental.

Movimiento obrero

Los trabajadores se enfrentan a la burocracia sindical


Con el ejemplo y la experiencia de las luchas de los trabajadores del subte y de Kraft, comienza a proyectarse un proceso de organización y lucha con independencia, y hasta en contra, de la burocracia sindical de la CGT y la CTA.

La clase trabajadora argentina hace ya demasiados años se encuentra encorsetada bajo las direcciones burocráticas de la CGT de Moyano y la CTA de Yasky.
Es evidente, y no se puede negar, que ambas centrales encarnan dos variantes de política sindical. La primera, abierta y desvergonzadamente propatronal, que se enorgullece a la hora de agasajar con un asado a la embajadora norteamericana, que cuenta entre sus filas a personajes como Zanola, Daer o el propio clan Moyano, que conforma, en suma, una burocracia empresarial. Por su parte, la CTA lleva adelante su política de una forma más sutil, podríamos decir. Sus dirigentes no ostentan lujos y utilizan, según el caso, un discurso más combativo y hasta de independencia política. Al lado de la CGT, se presenta como la burocracia progresista.
Sin embargo, pese a estas diferencias en las formas, las direcciones sindicales que responden a la política tanto de la CGT como de la CTA conforman la burocracia sindical argentina, una corriente marcadamente antiobrera y defensora del capitalismo. Una corriente que apuesta a la institucionalidad del régimen y no a la movilización y a los métodos de lucha de la clase obrera. Ambas organizaciones no dudan en encolumnarse tras un proyecto burgués, como quedó demostrado con los apoyos a los gobiernos de Menem, de De la Rua, de Duhalde, o de los Kirchner. Y cuando no apoyan a tal o cual gobierno, siempre encuentran su “alternativa” política en algún candidato del sistema. Así, lejos de constituirse en una organización independiente de la clase trabajadora, se fusionan con los capitalistas echando por la borda cualquier atisbo de independencia política. Por eso, ninguna central vacila a la hora de atacar a los trabajadores, a los delegados, a las comisiones internas o a las seccionales opositoras antiburocráticas, en sociedad con el gobierno y el empresariado.
Los sistemáticos intentos de corromper a los delegados rebeldes, las proscripciones de listas, el fraude y la patota son las armas predilectas de la burocracia de ambas vertientes. Ahí tenemos el fraude de la CTA en la seccional La Plata del SUTEBA, o la patota del SMATA y la UOM en Córdoba, cargando contra delegados opositores.
Como explicábamos en nuestro número anterior “La confrontación con la burocracia está abierta. Es una pelea que no podemos eludir los trabajadores para avanzar en la recuperación de los sindicatos y librar la lucha por todas las reivindicaciones postergadas de la clase trabajadora. Es necesario promover delegados en cada lugar de trabajo, construir agrupaciones antiburocráticas, conquistar los Cuerpos de Delegados y las Comisiones Internas para avanzar en el camino de la transformación de los sindicatos en instrumentos de lucha de los trabajadores contra los capitalistas.”
Si bien hoy el movimiento sindical se encuentra bajo la tutela de la burocracia en sus dos variantes más importantes, existen varios y muy importantes ejemplos de organización y lucha contra ésta.
En forma sostenida y sin bajar los brazos, los trabajadores del subte continúan la lucha por quitarse de encima el peso de la burocracia de la UTA y obtener el reconocimiento de su Asociación Gremial, constituyéndose en uno de los puntos de avanzada de la clase trabajadora argentina. Los obreros de Kraft, luego de enfrentar los despidos patronales, la militarización de la fábrica y la represión gubernamental, derrotaron a la burocracia sindical de Daer, profundizando el proceso de conformación de una Comisión Interna antiburocrática. Por su parte, los obreros de Fate, habiendo enfrentado también la militarización de la planta, la persecución sindical, las causas penales y los pedidos de desafuero, volvieron a derrotar, con más contundencia aún, a la burocracia de Wasiejko. El mismo proceso de construcción de un sindicalismo independiente lleva adelante los obreros de Zanón.
En distintos momentos, estas experiencias han ubicado a la clase obrera en el centro de la escena política nacional. Las luchas le han dado el protagonismo que los dueños del poder sistemáticamente se niegan a otorgarle. Además, son una demostración clara y palpable de que se puede vencer a la burocracia sindical, ya sea a la de la CGT, como en el caso de Kraft, o como a la de la CTA, como ocurre en Fate.
Así, con incontables casos de enfrentamientos a la burocracia, se asoma, incipientemente aún, un movimiento sindical enfrentado a la burocracia que será necesario desarrollar, organizar y encauzar hacia una posición de independencia política e irreconciliable con los explotadores y sus socios.



Dos avances sobre la burocracia
En los últimos meses, los trabajadores llevaron adelante dos importantes demostraciones de que se puede vencer a la burocracia sindical. Son los casos de Kraft (noviembre) y de Fate (diciembre).

Elecciones en Fate:
La Lista Marrón venció a la Lista Violeta de la burocracia que encabeza Pedro Wasiejko del SUTNA (CTA), logrando ratificar la Comisión Interna antiburocrática dentro de la fábrica y en la Seccional San Fernando.

Elecciones en Kraft:
La Lista 1 se impuso sobre las Listas 2 (que firmó el acta dejando afuera a los despedidos) y la Lista 3 de la burocracia de Daer (CGT), logrando la conformación de una Nueva Comisión Interna antiburocrática dentro de la planta.

La organización política de los trabajadores

La lucha de los trabajadores tiene una doble cara: se libra en el terreno sindical, pero es también una lucha política. Para llevar al triunfo la lucha y cambiarlo todo, para edificar una nueva sociedad, es imprescindible la organización política de la clase trabajadora, la construcción del Partido Revolucionario.

Lucha sindical y lucha política
Los trabajadores, cada vez más, nos organizamos sindicalmente, para luchar por mejores condiciones salariales, de salubridad, derechos de organización y demás; enfrentando de esa forma las avanzadas de la patronal o del gobierno de turno. También en nuestros barrios, en las escuelas de nuestros hijos, en los distintos lugares en los que está la clase trabajadora, se nos plantea la necesidad de organizarnos por mejorar nuestra situación, para que el gobierno no escamotee el presupuesto para salud o educación, para enfrentar la represión, para conseguir lugares dignos donde vivir... Todas estas luchas son muy importantes, puesto que nos permiten defendernos, poner algunos límites al nivel de explotación, y mejorar algunas de nuestras condiciones de vida. Y además, con ellas vamos juntando fuerzas, vamos aprendiendo a organizarnos y a enfrentar a los enemigos del pueblo trabajador.
Pero la clase trabajadora debe enfrentar un problema aún mayor. Las condiciones actuales de sometimiento, pobreza y explotación que sufrimos los trabajadores y nuestras familias, no se deben sólo a la avaricia de tal o cual patrón al que le disputamos un mejor salario, ni a la incapacidad de tal o cual gobierno que evitó poner el dinero público en las escuelas, los hospitales o en nuestros barrios.
El problema central que tenemos los trabajadores es que, bajo el capitalismo, toda la sociedad está organizada de manera tal que todo nuestro esfuerzo cotidiano es usado para el beneficio de los empresarios y sus socios, los gobernantes y los burócratas, mientras la enorme mayoría, los que en verdad trabajamos y sostenemos con nuestros hombros el desarrollo de la sociedad, estamos siempre relegados a vivir con lo mínimo, en condiciones lamentables e indignas. Y en los países pobres como el nuestro, que se han convertido en dependientes de las grandes potencias como EEUU o Europa, menos hay aún para quienes trabajamos y más para los capitalistas internacionales y sus socios locales.
Por eso, para que el fruto de nuestras luchas cotidianas abone un camino de cambios duraderos y profundos, es central que los trabajadores, al tiempo que desarrollamos la lucha sindical, logremos organizarnos políticamente, orientando nuestra pelea hacia una verdadera transformación social en función de los intereses de nuestra clase, la clase trabajadora.

Organizarnos por nuestros intereses como clase trabajadora
Así como los patrones, sus políticos y sus burócratas defienden a muerte la permanencia del capitalismo (porque saben que es el sistema que les garantiza llenarse de lujos a costa de la explotación de los trabajadores y de la miseria de gran parte del pueblo), así también nosotros debemos tener bien presente que, además de conformar la gran mayoría de la sociedad, los trabajadores somos quienes la hacemos andar, los que tenemos la capacidad y la fuerza para derribar al actual sistema de explotación, y los que podemos organizar, en cambio, una sociedad para beneficio del conjunto del pueblo trabajador.
La lucha por esa nueva organización social, por el socialismo, es, por supuesto, una lucha política que va mucho más allá de una pelea sindical que se libra contra un empresario o un gobierno para el mejoramiento circunstancial de las condiciones de vida. Por eso, la lucha política de los trabajadores es larga y también dificultosa, aunque sea, al mismo tiempo, la única que puede resolver los problemas de fondo de los trabajadores.
Esta lucha política, la lucha por el socialismo, no sustituye ni minimiza las tareas necesarias de la lucha social, de la organización sindical por el mejoramiento de algunas condiciones de vida. Pero al ser una lucha que ataca la raíz de los problemas de los trabajadores, marca una orientación para el conjunto del pueblo explotado que lucha, y plantea, además, tareas específicas, como es la necesidad de construir la organización política de los trabajadores.

El camino para nuestra lucha es la revolución
Todo trabajador que se ha planteado enfrentar a su patronal sabe de las dificultades que tiene la lucha y la organización: para conquistar alguna reivindicación hay que unir fuerzas, sumar a los compañeros a una misma causa, prepararse para enfrentar las represalias de la patronal y la violencia que vendrá de la mano de las patotas sindicales o de la represión estatal.
Del mismo modo, la posibilidad de que los trabajadores cambiemos la situación, no en una u otra empresa, sino en toda la Argentina, depende de que logremos organizarnos para enfrentar, no a uno u otro patrón en particular, sino al conjunto de los patrones junto a sus políticos y a la represión que pondrán a su servicio.
Por supuesto, esto no podrá conseguirse siguiendo las reglas que ellos ponen. Por el contrario, así como sucede en cada trabajo, también al nivel de toda la sociedad los trabajadores debemos apelar a los métodos que tenemos en nuestras manos para enfrentarlos: la organización y la lucha contra el poder de los que mandan. Por eso, la lucha de los trabajadores no es una lucha que se atenga a los condicionamientos que nos ponen los capitalistas y sus gobernantes como es la disputa electoral. No es una lucha de respeto a las pautas institucionales de esta democracia para ricos, sino que es una lucha revolucionaria, una lucha de confrontación con los que hoy tienen el poder, para enfrentarlos y derrotarlos, para que, de ese modo, los trabajadores conquistemos el poder y organicemos una sociedad sin explotación ni miseria, una sociedad socialista.

Una tarea urgente: construir el partido de los trabajadores revolucionarios
Para que los trabajadores nos organicemos en función de librar la lucha más importante que tenemos por delante, la que nos permitirá cambiar de raíz esta realidad y proyectar una nueva sociedad para nuestros hijos; es preciso que construyamos nuestra propia organización política, nuestro propio partido.
Conformar un partido del conjunto de los trabajadores que se organizan para acabar con el sistema actual, que se disponen a desarrollar la lucha revolucionaria contra los explotadores y sus representantes, es una tarea de vital importancia para que las organizaciones que hoy se construyen y las luchas que hoy se libran a todo nivel no queden a medio camino, sino que contribuyan a una transformación definitiva de la sociedad.
En ese sentido, en el camino de forjar el partido de los trabajadores revolucionarios, es que hemos conformado nuestra organización, como un paso en esa dirección. Para seguir y profundizar esa tarea, convocamos a todos los compañeros que asuman esta necesidad para lograr organizarnos políticamente todos los que nos proponemos dar impulso a la lucha revolucionaria por el socialismo en Argentina.

Chile: Empresario, multimillonario y presidente



Después de 20 años, la Concertación, alianza entre el Partido Socialista y la Democracia Cristiana, dejará el gobierno en Chile. La segunda vuelta dejó como ganador al empresario y multimillonario Sebastián Piñera que será el encargado de profundizar el camino andado en las últimas décadas.

Una vez más, el proceso electoral en Chile, como hace unos meses lo fue el de Uruguay y próximamente lo será el de Brasil, fue la oportunidad perfecta para la prensa y los defensores del sistema capitalista para hacer una apología del gran funcionamiento de la democracia y del respeto cívico en los vecinos países. Insistieron hasta el hartazgo en señalar la amplitud con la cual se desarrolló el debate entre los candidatos, así como también la honestidad de la coalición perdedora para reconocer la derrota inmediatamente o la actitud ejemplar de la transición hacia el nuevo gobierno, que incluyó hasta una visita de la actual presidenta, Michelle Bachelet, al multimillonario electo, Sebastián Piñera, en su casa, para desayunar.
No fueron pocos, sin embargo, los que mostraron algún reparo o alguna preocupación dentro de tanto elogio por el hecho de que un multimillonario que se autodefine sin problemas como de “centro derecha” y que mantiene una alianza con sectores abiertamente defensores del gobierno de Pinochet llegue a la presidencia.
Lo cierto es que, como incluso el mismo Piñera lo ha señalado, quienes temen grandes cambios con respecto a los anteriores gobiernos no tienen nada de que preocuparse. Es más, incluso en campaña, el empresario, dueño de LAN y de Chilevisión, entre otras empresas, no pudo más que reconocer los grandes aciertos de la política económica los últimos gobiernos, al mando de la Concertación. Grandes aciertos, claro está, en la defensa de los intereses de los capitalistas de su país, de los cuales Piñera es uno de los máximos exponentes.
Es que repasando algunos de los ejes más importantes de los gobiernos de la coalición entre “socialistas” y democristianos, salta a la vista que los sucesivos gobiernos no sólo no han revertido la política económica iniciada durante la dictadura pinochetista, sino que, por el contrario, han profundizado sus principales lineamientos, como la sumisión directa a los EEUU. Como prueba de esto, baste el Tratado de Libre Comercio (TLC) firmado con el gobierno yanqui o recordar, simplemente, que fue el “socialista” Lagos uno de los principales impulsores del ALCA en la Cumbre de las Américas que se desarrolló en Mar del Plata en 2005. En el mismo sentido, Chile es un caso paradigmático en América Latina de la aplicación a raja tabla de las políticas sociales establecidas por el Banco Mundial y el FMI. Da cuenta de esto, por ejemplo, su sistema educativo absolutamente restrictivo, con una educación superior completamente arancelada, que niega la posibilidad de estudiar a la gran mayoría del pueblo chileno.
Al mismo tiempo, como parte del cumplimiento de los acuerdos con el gobierno de EEUU y los organismos internacionales de crédito, los gobiernos de la Concertación han profundizado el atraso de la economía chilena que se sostiene casi exclusivamente gracias a la explotación primaria del cobre, el hierro, y otros minerales que existen en abundancia.
Como parte de esta política abiertamente proempresaria, la represión ha estado a la orden del día durante los últimos años. Así sucedió en cada una de las multitudinarias movilizaciones estudiantiles que se desarrollaron en rechazo a las políticas educativas, y que fueron, casi sin excepción, enfrentadas violentamente por la policía y después de las cuales los detenidos se contaron de a cientos. La misma brutalidad, dejando varios muertos víctimas de la represión, se descargó sobre las organizaciones del pueblo mapuche en el enfrentamiento por la propiedad de tierras.
No gratuitamente, por lo tanto, se ha ganado la Concertación tantos elogios de parte de los defensores del capitalismo en Latinoamérica y en EEUU. Los gobiernos a su cargo han trabajado efectivamente para garantizar las ganancias de los empresarios chilenos a la par que profundizaban el atraso y la dependencia de su país, a tal punto que han preparado el terreno para que sea uno de los máximos exponentes de la burguesía local, Sebastián Piñera, el que se haga cargo directamente del gobierno, para continuar con el camino trazado por la coalición progresista.

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Ahora, EEUU va por Yemen

Apenas una tonalidad superficial diferencia a Barack Obama de sus predecesores en la presidencia de EEUU. Cada uno de sus actos y anuncios ratifica que, sea el presidente negro y demócrata, o blanco y republicano, la política de EEUU es la misma de siempre.

“No descansaremos hasta dar con todos los implicados, con los que han puesto en peligro vidas inocentes, vengan de donde vengan, de Afganistán, de Somalia, de Yemen, de cualquier sitio”, prometió el presidente norteamericano en su primera declaración pública después de que un nigeriano, acusado de atentar contra un avión en pleno vuelo, confesara sus aparentes vínculos con Al Qaeda. La secretaria de estado, Hillary Clinton, dijo que la situación en Yemen es una “amenaza para la estabilidad regional y global”. La embajada de EEUU fue cerrada, y el gobierno difundió un alerta a los viajeros, desaconsejando toda visita al país ya incorporado al “eje del mal”, a la par de Sudán, Irán, Cuba, Siria, Nigeria y Paquistán.
En lugar del peligro de inexistentes “armas químicas” usado por Bush con Irak, la avanzada yanqui sobre el país más pobre de Medio Oriente usa la excusa de los vínculos con Yemen del nigeriano, que parece haber confesado hasta lo que no le preguntaron. Y coincidió con un gran aumento de los fondos para financiar operaciones contra bases fantasmas de Al-Qaeda en la zona y el aporte de 67 millones de dólares, más del doble de lo recibido en 2009, para “ayuda antiterrorista” al sumiso gobierno yemenita, que éste destina a reprimir movimientos insurgentes locales que lo denuncian como títere de los yanquis.
Yemen está en la estratégica ruta a los principales yacimientos de petróleo, además de poseer reservas sin explotar en cantidades exorbitantes. Ello, sin dudas, explica el interés norteamericano en controlar la región mucho mejor que los vínculos incomprobados de los movimientos locales con el ubicuo Ben Laden.
Más de lo mismo en la escalada bélica del presidente Barack Obama, que acaba de anunciar un presupuesto de u$s548.900 millones para gastos de guerra en el próximo año fiscal, el envío de 30.000 soldados que se sumarán a los 70.000 que ya hay en Afganistán y una nueva estrategia de defensa de misiles balísticos, llamada Phased Adaptive Approach.
Ni rastros de la “sinceridad” y “buena voluntad” que algunos esperaban de Obama, que cumple a pies juntillas lo que se espera del presidente del imperio.

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Haití: Se abre una nueva fase de la ocupación militar

Haití es tierra arrasada. Ocupado militarmente por el ejército norteamericano y los cascos azules, devastado por el terremoto que mató a 250.000 personas, y marcado por una historia de intervención militar y dependencia político económica, el pueblo de Haití sobrevive en las peores condiciones de miseria y desesperación.

Haití es el país más pobre del continente. Ha sido sometido por los más poderosos países de Europa y EEUU al atraso y la dependencia económica. En junio pasado la deuda externa contraída principalmente con el FMI (Fondo Monetario Internacional) y el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) llegaba a los 1.884 millones de dólares. Eso por ahora, que aún no se ha iniciado el gigantesco negocio de la reconstrucción, sobre el que ya disputan las potencias imperialistas.
La miseria afecta a la enorme mayoría de sus 9 millones de habitantes. Antes del terremoto la expectativa de vida era de 52 años, la mortalidad infantil de 77‰, mientras el 50% vivía con menos de un dólar y el 75% con menos de dos dólares diarios.
El atraso y la dependencia marcan una economía centrada en las remesas que envían los haitianos que huyeron hacia el exterior y en donde el 55% de los productos alimenticios para el consumo básico deben ser importados.
Sólo una minoría de burgueses locales, socios menores de las multinacionales, vive en el lujo, encerrada en sus barrios privados que cuentan ahora con vigilancia militar internacional.

Una historia de intervención y dependencia
La injerencia norteamericana sobre Haití ha sido permanente. Puede remontarse hasta los inicios mismos de la vida independiente de ese país, cuando EEUU brindó su apoyo a Francia en su lucha contra la independencia haitiana (1791-1804) y en sus intentos de restaurar el dominio de Napoleón Bonaparte. Desde entonces los norteamericanos impusieron sanciones económicas faustuosas junto a Francia, ocuparon y gobernaron directamente Haití entre 1915 y 1934, manipularon los distintos gobiernos estableciendo las dictaduras de los Duvalier primero, entre 1957 y 1986, y luego democracias que fueron manejadas a discreción por los EEUU, quienes se encargaron de sacar y poner presidentes, derrocarlos, llevárselos del país y volver a ponerlos en función de sus necesidades.
En este curso, los EEUU volvieron a la intervención directa por la vía militar en 2004, desplegando tropas y sacando ellos mismos del país al presidente haitiano en lo que llamaron la operación “mañana seguro”. Cientos de haitianos fueron asesinados entonces por las tropas estadounidenses.
Esta injerencia militar norteamericana sobre Haití se dio en el marco de la ampliación del guerrerismo post 2001 que viene teniendo como centro la invasión y ocupación militar de Irak y Afganistán. Pero en su escalada internacional, los EEUU pronto se vieron desbordados por la magnitud que adquirió la resistencia antimperialista en Medio Oriente y decidieron el envío masivo de tropas hacia Irak y Afganistan, movilizando hacia allá numerosos contingentes militares apostados en distintos lugares del mundo. Ante esa situación los EEUU organizaron su reemplazo en Haití, dejando la ocupación a cargo de la ONU. Para ello, junto a numerosos estados del mundo, también los latinoamericanos han dado su buena cuota de militares, policías y demás fuerzas de ocupación. Allí, como parte de la Minustah, vienen sosteniendo efectivos los gobiernos de Lula (Brasil), Tabaré (Uruguay), Evo Morales (Bolivia), Rafael Correa (Ecuador), Bachelet (Chile), Funes (El Salvador), Lugo (Paraguay), A. García (Perú), Uribe (Colombia), y, por supuesto, Cristina Fernández.
Desde 2004 esta fuerza conjunta entrena y dirige a las fuerzas de seguridad locales y garantiza ella misma la ocupación militar sobre Haití, que se ha cobrado centenares de muertos, además de las infinitas denuncias por violaciones, torturas y demás que estas mal llamadas “tropas de paz” tienen allí y a lo largo del mundo. Tras una elección controlada por la ONU en 2006 asumió un nuevo presidente, pero manteniendo hasta ahora la ocupación militar.

Del terremoto a la vuelta de la invasión norteamericana
Luego del terremoto del 13 de enero, con lo que parecería ser una desgracia apocalíptica desconectada de su contexto social, los grandes medios de comunicación parecen descubrir ahora el desastre en Haití.
Allí están desde canal 7, que encubre sistemáticamente la gravedad de la ocupación de la que participa el gobierno argentino, hasta la CNN, promotora de la expansión militar yanqui en el mundo. Unos hablan de sus “cascos azules” y lloran a un gendarme que se encargaba de instruir a una de las policías más sangrientas del continente, evitando consignar los cientos de haitianos muertos bajo los fusiles de sus “tropas de paz”. Los otros encubren a sus estados imperialistas que, al tiempo que se ufanan de enviar “ayuda humanitaria”, se preparan a iniciar el fabuloso negocio de la reconstrucción. Con ello, como lo hacen en Irak, empresarios y banqueros internacionales descargarán sobre el pueblo haitiano una pesada deuda impagable, obligándolos a extender su dependencia.
Poco y nada dicen sobre lo que podría haber hecho Haití frente a un terremoto si no fuera la nación pobre que le han obligado a ser, sometida por los EEUU y ocupada por sus pequeños socios como Argentina. Los miles de hombres que se hubieran salvado si allí hubiera hospitales, médicos, rutas, aeropuertos; si allí hubiera planificación social y previsión de los acontecimientos. Pocos recuerdan, por ejemplo, que ante un mismo fenómeno natural como los huracanes que azotan a todo el caribe, en los últimos años vienen muriendo 260 haitianos por cada fallecido que hay en la isla de Cuba, que aunque tiene pocos recursos, se preocupa por su pueblo y planifica la reacción ante los golpes de la naturaleza.
Ahora, con la excusa del terremoto, junto a la Minustah de la ONU, se han vuelto a instalar las tropas yanquis con un despliegue espectacular de efectivos y tecnología militar, en lo que promete ser una nueva etapa de la ocupación sobre Haití, esta vez sin intermediaciones de los socios menores como Argentina o Brasil. La vuelta a la ocupación directa que, como afirmó el coronel Kane, perdurará “el tiempo que se necesario”, además de servir como garantía de los empresarios norteamericanos para sus negocios en la reconstrucción, es un nuevo paso de EEUU en su política de extensión regional para el control de los recursos y el combate a todas las formas de resistencia, sumándose al impulso de la IV Flota y al despliegue de cada vez más bases en el continente, particularmente en Colombia.

Desfile de buròcratas: Eduardo López y Darío Perillo

En esta ocasión, dos burócratas, no del estilo empresario y ostentoso de la CGT, sino del estilo “progre” de la CTA. Dos burócratas que siempre convocan a los trabajadores a confiar en algún sector de la burguesía local o a algún partido del sistema y, por ende, combaten todo intento de organización independiente de la clase trabajadora.

Eduardo López
Eduardo López es, desde octubre del año 2008, Secretario General de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), el sindicato que agrupa a la mayoría de los docentes porteños. Antes, supo desempeñarse como Secretario Gremial del sindicato.
López es hombre de confianza del titular de la CTA, Hugo Yasky(1) y “mano derecha” del anterior jefe de UTE, Francisco “Tito” Nenna,(2) ahora legislador electo de la Ciudad de Buenos Aires por el kirchnerismo. Precisamente, de la mano de este último pudo acceder a la conducción del sindicato docente.
Durante la primera mitad de 2009, el flamante Secretario General de UTE volcó todos sus esfuerzos a la campaña electoral del kirchnerista Encuentro Popular para la Victoria, que postulaba a la dupla Heller-Nenna, bajo el apadrinamiento político del ex ministro de educación Daniel Filmus, autor de buena parte de leyes educativas que atentan contra la educación pública y que, por supuesto, López avala.
Fiel a su gobierno nacional, este burócrata se dedica a denunciar a Macri, no para movilizar a la docencia en forma independiente, sino para jugar a favor del kirchnerismo en su disputa con el jefe de gobierno porteño.
López repite incansablemente que “no hay docentes porque hay bajas condiciones salariales y porque no se paga en tiempo y forma”. Su prédica pareciera desconocer que los bajos salarios (que no alcanzan a cubrir la canasta familiar, con altos índices de sumas en negro…) y las pésimas condiciones de trabajo (sobrepoblación de aulas, necesidad de trabajar hasta tres cargos, contratos fuera de convenio, etc.) son su responsabilidad, como actual Secretario General y como anterior Secretario Gremial.
Así las cosas, Eduardo López, con sólo un año al frente de la UTE, pero con varios años en la escuela de la entrega, característica de la CTA, ocupa un lugar en la extensa galería de personajes de la burocracia sindical argentina.
...
NOTAS:
1) Ver “Desfile de burócratas”, en ER Nº31, diciembre de 2007. Toda la sección disponible en http://elrevolucionario-otr.blogspot.com
2) Ver “Desfile de burócratas”, en ER Nº49, agosto de 2009.


Darío Perillo
Darío Perillo es el dirigente de la lista Azul y Blanca del SUTEBA. Es militante del Partido Comunista Revolucionario (PCR), que en los años 70 defendía al gobierno de Isabel Martínez de Perón y López Rega (que dirigía las bandas fascistas de la triple A), y, un poco más acá en el tiempo, al ex presidente Menem y al coronel Seineldín.
Desde 2003, fue ladero de la burocracia de la lista Celeste, que hoy encabeza Roberto Baradel.(1), llegando a convertirse en secretario de organización del sindicato y en jefe de la patota de la burocracia contra la oposición. Cinco años después, la Celeste “le suelta la mano”, entonces Perillo decide presentarse a elecciones conformando un frente entre su lista Azul y Blanca y otros sectores disidentes.
Hasta hace no mucho, su obsecuencia hacia el kirchnerismo en nada se diferenciaba de la del jefe del SUTEBA. Fue condescendiente con los funcionarios del gobierno provincial a la hora de negociar los salarios y las condiciones laborales de los docentes, y verdugo de los trabajadores, condenándolos a subsistir con bajos ingresos. Todo, para no embarrarle la cancha al gobierno y su proyecto “Nacional y Popular”.
El conflicto entre el gobierno y los empresarios del campo consumó una separación del kirchnerismo. En marzo de 2008, cuando despuntaba el conflicto por las retenciones a las exportaciones, Perillo declaró, en una asamblea de empresarios agrarios, “vinimos a traer el apoyo de los docentes de la corriente Azul y Blanca a la lucha de los productores autoconvocados”. Unos meses más tarde, encolumnado ya detrás de la Sociedad Rural y demás organizaciones patronales, convocaba a movilizarse “junto a otras organizaciones populares al monumento de los españoles”, con la idea de concurrir al acto que organizaba allí la dirigencia del “campo”.
Este es el perfil de “Comunista Revolucionario” de Darío Perillo, que marcha tanto del brazo de la burocracia oficialista, como detrás de proyectos patronales, y busca destruir la organización independiente de los trabajadores y condenarlos a una vida de miseria. Por todo esto, se ha ganado, con méritos de sobra, un lugar dentro de la burocracia sindical.
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NOTAS:
1) Ver “Desfile de burócratas”, en ER Nº32, febrero de 2008.

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En pocas Lìneas

El “drama” de Kirchner
No fue mayor sorpresa que en la lista de “amigos del poder”, que especularon con datos privilegiados y aprovecharon el dólar planchado en plena crisis, apareciera Néstor Kirchner comprando 2 millones de dólares. “Era para pagar un hotel”, dijo, como si aclarara, el ex presidente, diputado y marido presidencial. “El drama de Kirchner es vivir en blanco en una Argentina acostumbrada a vivir en negro” explicó la presidenta. A la obscenidad de la fortuna, se suma la impudicia de querer justificarla.

Picana metropolitana
Unos 500 nuevos policías dirigidos por Macri ya patrullan la ciudad. Pronto serán miles, según anunció el nuevo jefe, Burzaco. La “metropolitana”, nacida en medio del escándalo que mandó presos al “Fino” Palacios y su espía Ciro James, usará la pistola Taser X26, que produce una descarga eléctrica paralizante. El chiche no es novedoso: ya lo usan los grupos de elite ETER de Córdoba, GEOF de la Federal, Halcón de Buenos Aires, GES de Mendoza y TOE de Santa Fe. Como se ve, la represión y la tortura, lejos de ser patrimonio exclusivo de Macri, son compartidas por todos los gobiernos.

Neuquén: dos obreros muertos
Gustavo Fernández y Sergio Vázquez, dos operarios de mantenimiento de Geo Services, tercerizada de la petrolera Total Austral, murieron en pleno trabajo. La burocracia sindical, como siempre, se limitó a avisar que “las medidas de seguridad no eran las favorables”. Luego, llamó a un tardío paro. El gobernador, Sapag, se lamentó: “esto no tiene que volver a ocurrir”. Así, a la explotación hasta la muerte por parte de los capitalistas, se suma la complicidad del gobierno y la burocracia, que nada hacen, más que expresar falsas condolencias

Asadito con los yanquis
En los primeros días de enero, un grupo de cuatro legisladores yanquis del partido demócrata visitó el país. Además de las reuniones obligadas con la presidenta y el jefe de gobierno porteño, la comitiva rompió el protocolo y participó de un agasajo que le organizaron los máximos exponentes de la burocracia sindical en la sede de la CGT, con Hugo Moyano y Omar Viviani a la cabeza. Fue, según dicen, un “suculento asado” del cual participó, también, la embajadora Vilma Martínez y donde, en un clima distendido, intercambiaron opiniones sobre la realidad nacional.