Su plan es el pago de la deuda

En torno al debate sobre la creación del llamado “Fondo del Bicentenario”, con el primordial fin de garantizar el pago de la deuda, el gobierno y toda la “oposición” vuelven a demostrar su completo acuerdo sobre la necesidad de cancelar los vencimientos, aunque difieran en las formas en que deben hacerlo.
Desde que el gobierno de los Kirchner realizó el vergonzoso pago de 10 mil millones de dólares al FMI, en efectivo y por adelantado, insiste en su supuesta política de desendeudamiento. Sin embargo, toda la deuda argentina se mantiene en el orden de los u$s200 mil millones, incluyendo la del Club de Paris y la que está en default, que nunca entran en los cómputos oficiales.
Desde el mismísimo momento de su asunción, después de afirmar que no pagaría la deuda a costa del hambre del pueblo, el gobierno se dedicó a pagar y a refinanciar puntualmente todos los vencimientos, generando, así, más y más endeudamiento. En el camino, saqueó los fondos de la ANSeS e incremento el endeudamiento con el Banco Central.(1)
Ahora, con la creación del Fondo del Bicentenario, un fondo especial de u$s6.500 millones conformado con las reservas del Banco Central, se propone dar un paso más en su plan de pago compulsivo de la deuda, para tener acceso a los créditos que los capitalistas locales, y sus propias necesidades políticas, le reclaman. Además, satisface los reclamos de los impacientes acreedores internacionales.
Nada nuevo hay en la política kirchnerista. Sólo profundiza su plan de pagos, intentando arremeter con cualquier escollo que se le presente.
Redrado, afuera
Martín Redrado, el ex presidente del Banco Central, oponiéndose a la creación del Fondo del Bicentenario con reservas, primero, y a acatar el decreto que lo removió de su cargo, después, pretendió erigirse en una especie de símbolo de la oposición, en una especie de clon de Julio Cobos. Sin embargo, toda su actitud no puede pasar de una pose.
Redrado apoyó todas y cada una de las medidas kirchneristas a la hora de garantizar el pago de la deuda. Desde el desembolso de los u$s10 mil millones, hasta las modificaciones de la carta orgánica del banco que presidía, para disponer de más recursos para cancelar los vencimientos que correspondieran.
De repente, sin mediar explicación alguna, intentó oficiar como el defensor de las reservas “del país” (que no son más que las reservas de los empresarios que administran el estado). Pero en realidad, como otros tantos, aprovecha el momento de desgaste del kirchnerismo, después de haberle rendido un tributo fiel, para ir en busca de nuevos horizontes.
Entonces, a pesar de lo que digan, Redrado, sin más, es uno de los exponentes del pago compulsivo de la deuda bajo el gobierno de los Kirchner, que ya cumplió su función.
El rol de la oposición
Todo el arco opositor, ante todo, se manifiesta de acuerdo con pagar la deuda externa, “honrar las obligaciones externas”, como dicen. Es que los principales críticos del gobierno no cuestionan en ningún momento la necesidad del pago, sino el cómo hacerlo, de dónde obtener los recursos. Cuestionan la forma, no el contenido.
Toda la carga está puesta sobre la legitimidad del uso de las reservas, que cambió la actitud de muchos cuando el gobierno abrió la puerta a la posibilidad de compartir con las provincias parte de los fondos del central. Es decir, cuando los invitó a compartir el saqueo. Así, como exponentes de los “críticos”, el “socialista” Hermes Binner defiende “el derecho del gobierno de tener injerencia en el uso de reservas” y la arista Fabiana Ríos explica que “el gobierno tiene el derecho en términos políticos de elegir la forma para financiar su funcionamiento y el pago de deuda”. De este modo, con algo de plata fresca oficiando de “zanahoria”, el gobierno ya cosechó el apoyo de la mayoría de los gobernadores.(2) Por otro lado, y como la voz representante del antikirchnerismo, Mauricio Macri es claro y plantea, sin más, que la deuda “se tiene que pagar con superávit”, es decir ajustando aún más al pueblo.(3) A otros, como Stolbizer, les molesta que las decisiones se instrumenten a través de decretos y no con la mediación del congreso... puras formalidades.
Entre toda esta maraña de fieles pagadores de deuda, se distingue el grupo que dirigen Claudio Lozano y Fernando “Pino” Solanas. Pero no por su actitud de principio ante el pago de la deuda, sino por esforzarse en diferenciar una supuesta deuda “legal” de otra “ilegal”. Proyecto Sur propone pagar sólo la deuda “legal”, la “legitima”, la “no investigada”. Explican que habría que “frenar el pago de toda la deuda investigada que tenga algún trámite judicial iniciado” y que “en donde no haya un juicio iniciado, hay que revisar todo, suspender el pago de capital y seguir abonando los intereses, hasta que termine la investigación”. Como vemos, el planteo es “seguir abonando los intereses” y, una vez que los jueces y los legisladores dictaminen lo único que pueden dictaminar, es decir que la deuda hay que pagarla, entonces sí, podrán pagar y ajustar al pueblo sin cargo de conciencia, en nombre de la legalidad.
Así, los principales representantes del capitalismo argentino prometen no sacar los pies del plato y “honrar la deuda”, que siempre implica condenar al hambre al pueblo trabajador.
Qué implica el pago de la deuda
Este año, los vencimientos de deuda rondan los u$s16.500 millones. El gobierno tiene asegurada la cancelación de unos u$s10.000 millones. Para el resto, el Fondo del Bicentenario con reservas del Banco Central.
Pese a lo que repitan incansablemente los dirigentes de la “oposición”, el problema no es utilizar reservas para el pago de la deuda. El problema es el pago de la deuda en sí mismo. Por más vueltas que se le dé al asunto, por más planes alternativos que se propongan, la sola decisión de seguir y seguir pagando acarrea más ajuste sobre los trabajadores y el pueblo.
Si los vencimientos se refinancian, se incrementan los intereses, es decir, más deuda. Si se busca financiamiento externo, se aceptan tasas de interés altísimas, es decir, más deuda. Si se paga con superávit, es necesario recortar el gasto social o incrementar los ingresos, vía más impuestos o a través de una mayor inflación... Cualquier salida va contra los intereses de los trabajadores y el pueblo, que no pueden destinar millones a una banda de especuladores cargando sobre sus espaldas el peso del superávit.
El problema de la deuda no se reduce a una cuestión de legalidad o ilegalidad. Es una cuestión de clases sociales. La deuda es responsabilidad de los capitalistas locales y sus gobiernos. Ellos se han enriquecido y han hecho negocios con este mecanismo. La clase trabajadora no tiene ninguna responsabilidad en esta historia de saqueos y estafas. Por eso, solamente los trabajadores, cuando seamos gobierno, podremos poner fin al flagelo de la deuda, desconociéndola. Es la única solución posible.
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NOTAS:
1) La deuda con la ANSeS asciende a u$s20 mil millones, mientras que con el BCRA supera los u$s26 mil millones.
2) Ya se manifestaron a favor de la conformación del Fondo del Bicentenario: Binner (Santa Fe), Schiaretti (Córdoba), Colombi (Corrientes), Sapag (Neuquén), Urtubey (Salta), Gioja (San Juan), Ríos (Tierra del Fuego), Capitanich (Chaco), Alperovich (Tucumán), y Uribarri (Entre Ríos), entre otros.
3) Con matices, la posición de Macri es la misma de Das Neves (Chubut) y Rodríguez Saá (San Luis), que plantean que la deuda debe pagarse con superávit o financiamiento externo.
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