En esta ocasión, dos burócratas, no del estilo empresario y ostentoso de la CGT, sino del estilo “progre” de la CTA. Dos burócratas que siempre convocan a los trabajadores a confiar en algún sector de la burguesía local o a algún partido del sistema y, por ende, combaten todo intento de organización independiente de la clase trabajadora.
Eduardo López
Eduardo López es, desde octubre del año 2008, Secretario General de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), el sindicato que agrupa a la mayoría de los docentes porteños. Antes, supo desempeñarse como Secretario Gremial del sindicato.López es hombre de confianza del titular de la CTA, Hugo Yasky(1) y “mano derecha” del anterior jefe de UTE, Francisco “Tito” Nenna,(2) ahora legislador electo de la Ciudad de Buenos Aires por el kirchnerismo. Precisamente, de la mano de este último pudo acceder a la conducción del sindicato docente.
Durante la primera mitad de 2009, el flamante Secretario General de UTE volcó todos sus esfuerzos a la campaña electoral del kirchnerista Encuentro Popular para la Victoria, que postulaba a la dupla Heller-Nenna, bajo el apadrinamiento político del ex ministro de educación Daniel Filmus, autor de buena parte de leyes educativas que atentan contra la educación pública y que, por supuesto, López avala.
Fiel a su gobierno nacional, este burócrata se dedica a denunciar a Macri, no para movilizar a la docencia en forma independiente, sino para jugar a favor del kirchnerismo en su disputa con el jefe de gobierno porteño.
López repite incansablemente que “no hay docentes porque hay bajas condiciones salariales y porque no se paga en tiempo y forma”. Su prédica pareciera desconocer que los bajos salarios (que no alcanzan a cubrir la canasta familiar, con altos índices de sumas en negro…) y las pésimas condiciones de trabajo (sobrepoblación de aulas, necesidad de trabajar hasta tres cargos, contratos fuera de convenio, etc.) son su responsabilidad, como actual Secretario General y como anterior Secretario Gremial.
Así las cosas, Eduardo López, con sólo un año al frente de la UTE, pero con varios años en la escuela de la entrega, característica de la CTA, ocupa un lugar en la extensa galería de personajes de la burocracia sindical argentina.
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NOTAS:
1) Ver “Desfile de burócratas”, en ER Nº31, diciembre de 2007. Toda la sección disponible en http://elrevolucionario-otr.blogspot.com
2) Ver “Desfile de burócratas”, en ER Nº49, agosto de 2009.
Darío Perillo
Darío Perillo es el dirigente de la lista Azul y Blanca del SUTEBA. Es militante del Partido Comunista Revolucionario (PCR), que en los años 70 defendía al gobierno de Isabel Martínez de Perón y López Rega (que dirigía las bandas fascistas de la triple A), y, un poco más acá en el tiempo, al ex presidente Menem y al coronel Seineldín.Desde 2003, fue ladero de la burocracia de la lista Celeste, que hoy encabeza Roberto Baradel.(1), llegando a convertirse en secretario de organización del sindicato y en jefe de la patota de la burocracia contra la oposición. Cinco años después, la Celeste “le suelta la mano”, entonces Perillo decide presentarse a elecciones conformando un frente entre su lista Azul y Blanca y otros sectores disidentes.
Hasta hace no mucho, su obsecuencia hacia el kirchnerismo en nada se diferenciaba de la del jefe del SUTEBA. Fue condescendiente con los funcionarios del gobierno provincial a la hora de negociar los salarios y las condiciones laborales de los docentes, y verdugo de los trabajadores, condenándolos a subsistir con bajos ingresos. Todo, para no embarrarle la cancha al gobierno y su proyecto “Nacional y Popular”.
El conflicto entre el gobierno y los empresarios del campo consumó una separación del kirchnerismo. En marzo de 2008, cuando despuntaba el conflicto por las retenciones a las exportaciones, Perillo declaró, en una asamblea de empresarios agrarios, “vinimos a traer el apoyo de los docentes de la corriente Azul y Blanca a la lucha de los productores autoconvocados”. Unos meses más tarde, encolumnado ya detrás de la Sociedad Rural y demás organizaciones patronales, convocaba a movilizarse “junto a otras organizaciones populares al monumento de los españoles”, con la idea de concurrir al acto que organizaba allí la dirigencia del “campo”.
Este es el perfil de “Comunista Revolucionario” de Darío Perillo, que marcha tanto del brazo de la burocracia oficialista, como detrás de proyectos patronales, y busca destruir la organización independiente de los trabajadores y condenarlos a una vida de miseria. Por todo esto, se ha ganado, con méritos de sobra, un lugar dentro de la burocracia sindical.
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NOTAS:
1) Ver “Desfile de burócratas”, en ER Nº32, febrero de 2008.
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