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Santa Cruz. El ajuste y la lucha de los trabajadores


El plan de ajuste en curso en la provincia de Santa Cruz es una demostración clara de la voluntad del gobierno. La resistencia y la lucha de los trabajadores para ponerle un freno, da cuenta de la posición de fuerza que es capaz de conquistar la clase trabajadora.

El gobierno de Santa Cruz intentó despedir el año con un paquete de medidas, que se erigen como exponente del ajuste en marcha a nivel nacional. A través de un cúmulo de medidas avalado por la “ley de emergencia”, lo esencial del plan del gobernador kirchnerista, Daniel Peralta, consiste en elevar la edad jubilatoria, incrementar aportes, implementar un aporte que deberían pagar los jubilados, instrumentar el congelamiento de las pensiones, eliminar la movilidad jubilatoria, y suspender las negociaciones paritarias. Es decir, impulsa un contundente plan de ajuste contra la clase trabajadora santacruceña.
Sin embargo, este atropello viene siendo debidamente frenado por la lucha de los trabajadores.
Una vez difundido el proyecto del gobierno, y la disposición de aprobarlo de los legisladores provinciales, diversos sectores de la clase trabajadora se organizaron y se concentraron para enfrentar la embestida oficial. Se dieron cita frente al palacio legislativo, trabajadores del estado provincial y municipales, de luz y fuerza, de vialidad, docentes, recolectores de residuos y judiciales, entre otros tantos, y, por supuesto, los jubilados y pensionados.
Con el acampe frente a la legislatura y los piquetes bloqueando los accesos para impedir el ingreso de los legisladores, más los enfrentamientos con la policía, la fuerza y la lucha de los trabajadores, pese a la fuerte presencia de sectores kirchneristas y de la burocracia sindical, lograron ponerle un freno a la avanzada gubernamental, impidiendo la votación de la ley en el recinto, por “falta de garantías”, según explicó el vicegobernador de la provincia. Cabe mencionar que la cámara no tenía luz, no tenía personal y no tenía quórum… debido a la firmeza de la lucha de los trabajadores. La represión del gobierno dejó un saldo de 21 heridos y varios detenidos.
Finalmente, las jornadas de diciembre en Santa Cruz culminaron con la suspensión del tratamiento de la reforma previsional hasta marzo. Esto, sin dudas, constituye una importante conquista y es demostrativa de la posición de fuerza que puede ocupar la clase trabajadora. Sin embargo, ahora, el gobierno se propone consensuar un proyecto “mejor” con los “sectores gremiales representados”, es decir con la burocracia sindical. El gobierno y la Mesa de Unidad Sindical (en manos de la burocracia) firmaron un acta en la que se comprometen a ello para tratar la iniciativa en el mes de marzo. Esta situación pone de manifiesto la voluntad política de avanzar con este ataque contra todos los trabajadores. Entre tanto, Peralta, aunque no avanzó con la resistida reforma previsional, firmó un decreto con el que avanza hacia la reducción del gasto público, suspendiendo la designación de los trabajadores contratados y en planta transitoria, es decir, instrumentando despidos.
Este escenario debe mantener en alerta a los trabajadores que no pueden confiar en las conducciones sindicales burocratizadas y necesitan organizar la lucha con independencia política frente al gobierno y la burocracia, apoyándose en la fuerza de las bases, que ya ha demostrado que puede hacerle frente, con efectividad, a los ataques oficiales.

Ecotrans. Un triunfo de los trabajadores


Ante los reclamos de los trabajadores de la empresa de transporte público Ecotrans, la patronal decidió despedir a 26 compañeros.
Los trabajadores vienen denunciando desde hace tiempo desinversión en la empresa y malas condiciones de trabajo.  El cuerpo de delegados de Ecotrans denuncia que “la Empresa no ha tomado las previsiones necesarias, para mejorar las condiciones de precariedad del servicio;  no ha prevenido la necesidad de mejorar las frecuencias, ni ha mejorado el parque automotor;  por el contrario, el deterioro ha avanzado a un ritmo, que fue necesario advertir a las autoridades y los Entes reguladores sobre la posibilidad de situaciones de conflicto con pasajeros que dependen de este medio de transporte, y suelen descargar su fastidio, sobre los que sólo realizamos la tarea de conducir”.
Con conciliación obligatoria de por medio y luego de varias negociaciones y amenazas de paro por parte de los choferes, la patronal tuvo que retroceder y reincorporar a los 26 trabajadores despedidos.
Sin dudas, la firmeza y la predisposición a la lucha de los trabajadores y su cuerpo de delegados, sumado a la gran solidaridad ejercida por otros sectores de trabajadores y organizaciones, fueron un factor determinante para lograr este triunfo y así poder avanzar con las reivindicaciones planteadas.
La burocracia sindical de la UTA de Roberto Fernández, que estuvo ausente durante casi todo el conflicto haciéndole un gran favor a la patronal de Ecotrans, finalmente tuvo que intervenir para que se produzca la reincorporación de los despedidos.
Una vez más, queda demostrado que, con la organización desde abajo, los trabajadores podemos sortear los escollos que nos imponen la burocracia sindical, junto a la patronal y hacernos fuertes.

En defensa de las comisiones internas y los activistas antiburocráticos



En los últimos meses se vienen produciendo sistemáticos ataques contra las expresiones más avanzadas del movimiento obrero, las comisiones internas y los cuerpos de delegados independientes que han sido recuperados de manos de la burocracia.

En este marco se incluyen la detención del “Pollo” Sobrero, los ataques de la patota de al UOCRA a los trabajadores del SITRAIC, la represión que descargó la policía sobre los ferroviarios del Belgrano Norte, las agresiones sufridas por los delegados antiburocráticos de la línea 60, Néstor Marcolín y Daniel Farella. Además se suceden los despidos “preventivos” en distintas empresas, como en Disco y Banco Piano, y se avanza con las causas penales y los juicios de desafuero contra decenas de delegados de distintas empresas, como Kraft, Fate, Frigorífico Rioplatense o Paty. En este marco también, de persecución contra los trabajadores organizados de forma independiente contra las patronales y la burocracia, continúan encarcelados Carlos Olivera, dirigente del Sitraic, y Víctor Oñate, delegado petrolero de Santa Cruz.
Con esta campaña de hostigamiento, persecución y represión, las patronales, la burocracia y el gobierno, buscan desarticular la organización independiente de nuestra clase e infundir temor en el conjunto de los trabajadores, buscando poner un freno al proceso de construcción independiente y a la recuperación de distintas instancias gremiales.

Coordinación y movilización
De las reuniones organizadas en el Bauen, que fueran impulsadas inicialmente por delegados de la línea 60, y de las cuales participaron una gran cantidad de comisiones internas y delegados antiburocráticos, además de distintas agrupaciones y corrientes sindicales y organizaciones políticas, se organizó un plan de movilización para poder sacar a la calle la campaña contra la persecución sindical.
Desde allí, se llamó a participar de distintas convocatorias como la movilización por Olivera y la presentación del Archivo de Casos de Correpi y se organizó la marcha unitaria contra la persecución el miércoles 23 noviembre, de Congreso a Plaza de Mayo. Además, quedan por delante la convocatoria a la movilización el 20 de diciembre, la entrega del petitorio con las consignas en contra de la persecución y la organización de la campaña por un fin de año sin presos políticos.  
A pesar de que en los últimos años varias organizaciones han  demostrado su mezquindad a la hora aportar a la construcción de espacios unitarios, la posibilidad de continuar y profundizar la coordinación entre las distintas comisiones internas, cuerpos de delegados y agrupamientos de trabajadores, para organizar de conjunto la lucha contra la persecución sindical y la represión representa un avance y un desafío importante. La coordinación que se viene realizando desde hace tiempo en Zona Norte por la libertad de los presos y el desprocesamiento de los luchadores es demostración de esto.

Frigorífico Rioplatense
Mientras la justicia confirmaba el procesamiento del delegado Carlos Zerrizuela, los trabajadores del Frigorífico Rioplatense debieron hacer frente a un nuevo intento de la patronal y la burocracia de la carne, encabezada por Molina, por acabar con su organización: la convocatoria a un plebiscito para remover a los delegados, elegidos democráticamente por los obreros del frigorífico.
Frente a semejante avanzada contra su organización, los trabajadores se declararon en estado de alerta, y ante la posibilidad de que la burocracia intentara hacer fraude, convocaron a comisiones internas y sectores antiburocráticos a acompañar la jornada desde las puertas de la fábrica.
Finalmente, los resultados del plebiscito fueron favorables para los delegados antiburocráticos del Rioplatense que se impusieron contra la movida de la burocracia por 239 votos contra 173, lo que demuestra la fortaleza de la organización de base en el frigorífico y la referencia de los delegados entre la mayoría de los compañeros.

Paty
Por su parte, los obreros de Paty también debieron enfrentar una provocación de la patronal, que despidió a dos compañeros, inventando como causa el robo de mercadería. Los delegados de la fábrica actuaron inmediatamente, convocando a una asamblea, en la cual se resolvió parar la producción y movilizar a la comisaría exigiendo la libertad de uno de los compañeros que, encima, había sido detenido.
Finalmente, después de varios días de paro y de movilización, los obreros de Paty lograron la reincorporación de uno de los compañeros despedidos (el otro, lamentablemente, decidió agarrar la indemnización)  y la expulsión del jefe de seguridad de la planta, en una nueva demostración de que cuando la clase trabajadora se organiza desde las bases, con asamblea, y se decide a salir a luchar por sus reivindicaciones (en este caso la reincorporación del compañero despedido), puede alcanzar importantes triunfos.

Ante la política de persecución y de mayor represión, lanzada desde las patronales, la burocracia y el gobierno, la defensa de los compañeros y de las distintas instancias gremiales recuperadas debe construirse desde dos frentes:
Por un lado, es central redoblar los esfuerzos en el trabajo de base, con el conjunto de los compañeros de trabajo. La importancia de la organización y la movilización de base se puso en evidencia, por ejemplo, en los recientes casos de Paty y del Rioplatense, donde la pronta y firme respuesta organizada por los compañeros fue decisiva.
Por otra parte, debemos apostar a extender y profundizar las instancias que apunten a la coordinación entre  los distintos organismos gremiales antiburocráticos, para poder extender la solidaridad cuando sea necesario y poder hacer frente de forma unitaria, con más fuerza, a la embestida patronal.

Conflicto docente en la ciudad


Una importante experiencia de organización y lucha en defensa del estatuto

Los docentes porteños vienen protagonizando una importante lucha en defensa del estatuto, que ya lleva más de un mes. El gobierno de Macri, con aval del kirchnerismo, pretende eliminar las Juntas de Clasificación y de Disciplina con todo lo que eso implica: reforma unilateral del estatuto, y el fin del acceso público y transparente a la carrera docente, entre otras cosas.

Los docentes porteños están siendo los actores centrales de un conflicto que ya está cobrando trascendencia nacional. La consigna central es la defensa incondicional del estatuto y el rechazo al proyecto de ley presentado por el macrismo que pretende eliminar las Juntas de Clasificación y de Disciplina. El pasado 3 de noviembre, la inmensa mayoría del magisterio porteño se ha manifestado a favor de la defensa del estatuto, yendo a votar en las elecciones de juntas. Paralelamente, se han realizado varios paros que se caracterizaron por su masividad y por la movilización a la legislatura de la ciudad. Es decir, los trabajadores de la educación de la Ciudad de Buenos Aires se encuentran en pie de lucha contra la avanzada gubernamental.

Una lucha que se gesta desde abajo
La avanzada oficial movilizó a la gran mayoría de los docentes, que diariamente muestran su voluntad de lucha. En cada escuela, en cada distrito, en cada plenario o asamblea, esta voluntad se pone de manifiesto. Esta iniciativa desde las bases le ha impuesto, a su manera y con sus ritmos, la convocatoria a diversas medidas de fuerza a todas las conducciones sindicales, desde la UTE, hasta Ademys, pasando por todos los sindicatos macristas. Si la lucha se mantiene, no es por la determinación de las conducciones sindicales, sino por la voluntad de las bases.
Un rasgo distintivo de este proceso es la experiencia de organización que se va acumulando, debido a la incansable tarea militante de los activistas antiburocráticos. Las asambleas y las actividades en cada escuela se suceden casi a diario; las reuniones y la coordinación distrital ha dado lugar a importantes ámbitos de organización y lucha; el activismo da pelea en cada plenario y en cada asamblea sindical para avanzar con las medidas, y se ha logrado consagrar a la asamblea general de todos los trabajadores de la educación como órgano de debate y resolución en el lugar mismo en el que se desarrolla la lucha, es decir, en las puertas de la legislatura porteña. Este proceso se ha constituido en una experiencia y en una enseñanza valiosísima para el conjunto de la docencia y del activismo sindical.
La última asamblea multitudinaria, realizada en el marco del paro y la movilización del 4 de noviembre que logró frenar momentáneamente el proyecto, ha resuelto el paro y la movilización toda vez que se intente tratar el proyecto de ley en la legislatura. Es decir, mientras persista la iniciativa gubernamental de avanzar sobre el estatuto, los docentes mantendrán su resistencia, sobre la base de la organización y la lucha que vienen desarrollando.

El rol de la burocracia sindical
Un actor de peso en este conflicto es la conducción del sindicato mayoritario, que es la UTE, dirigida por la burocracia sindical de la kirchnerista lista Celeste, comandada por Eduardo López. Mientras el gobierno de Macri apuesta al desgaste y al agotamiento de la fuerza de la docencia, prolongando el conflicto y recurriendo a los descuentos de los días de paro, la burocracia sindical, apuesta a la desmovilización y a la negociación con el gobierno. Hasta ahora, las bases docentes, Ademys y la asamblea general, en diferentes momentos, han obligado a la directiva de la UTE a impulsar el paro, cambiando sobre la marcha su plan de acción, para no quedar al margen del conflicto y perder su hegemonía. Es decir, que las bases están desbordando a la burocracia sindical, aunque ésta se mantenga, aún, al frente del conflicto y de un movimiento que está dejando de controlar.
La CTERA es la gran ausente de este conflicto. Su silencio es cómplice de la jugada gubernamental y, con su aislamiento de la lucha, se está transformando en responsable de este golpe que se prepara contra la educación pública, que se viene a sumar a la responsabilidad y al aislamiento al que sometió a los docentes de Santa Cruz.
La burocracia docente se esta erigiendo, nuevamente, en un freno y en un dique de contención de la lucha de los trabajadores de la educación. Por eso, proseguir el camino de organización y de lucha independiente, es la única alternativa para defender este nuevo ataque sobre la educación pública.

La lucha de los trabajadores de la 60


Ante los constantes atropellos de la empresa Dota, que arremete contra los trabajadores con la complicidad de la burocracia de la UTA y el gobierno kirchnerista, los choferes de la línea 60 se organizan y pelean para enfrentar los ataques de la patronal, dando un importante ejemplo de lucha al conjunto de la clase trabajadora.

Desde que se hizo cargo de la línea 60, la empresa Dota viene atacando permanentemente a los choferes, buscando avanzar sobre las condiciones de trabajo y, fundamentalmente, haciendo todo lo posible para quebrar la organización independiente de los trabajadores y su cuerpo de delegados. Los conflictos entre los trabajadores y la empresa, por lo tanto, no son nuevos.
Entre la larga lista de reivindicaciones levantadas por los trabajadores están el pago de salarios adeudados, ya que la empresa viene liquidando los sueldos mal sistemáticamente; el reconocimiento del cuerpo de delegados, que se impuso en las últimas elecciones de forma contundente frente a la lista de la burocracia de Roberto Fernández; la defensa de sus condiciones de trabajo, que la patronal intenta vulnerar permanentemente, modificando francos y tiempos de descanso; el cese de los aprietes y la persecución que imponen la empresa y la burocracia a través de las patotas contratas por Dota, que incluyen a mas de 100 matones armados, cuya única tarea en la empresa es intimidar y enfrentar a los choferes, aprovechando los momentos en los que se encuentran solos en las cabeceras; etc.
En este marco, en el cual los trabajadores comenzaban a preparar medidas progresivas para avanzar con la defensa de su salario, de sus condiciones de trabajo y de su cuerpo de delegados, el conflicto estalló nuevamente ante otra provocación de la empresa, con el ataque al delegado Néstor Marcolín, con el incendio de su auto, en las puertas de su casa.

La asamblea y el paro, los métodos de los trabajadores
Para enfrentar este nuevo ataque de la empresa los trabajadores se organizaron en asamblea y convocaron a un nuevo paro hasta lograr que se garantice el cumplimiento de todas sus reivindicaciones.
Fueron cinco días de lucha, con la paralización total de la línea, con la permanencia de los trabajadores en las cabeceras de Constitución y Maschwitz, y con cortes en la Panamericana y el Puente Pueyrredón.
Una lucha en la cual los trabajadores debieron organizarse para enfrentar a las patotas de la burocracia y la patronal que atacaron en distintas oportunidades buscando quebrar el conflicto. Lejos de sentirse intimidados los trabajadores se organizaron y enfrentaron valientemente a las patotas.
También fue importante la solidaridad de otras comisiones internas, cuerpos de delegados, agrupaciones antiburocráticas y organizaciones políticas que colaboraron con la difusión del conflicto, la participación en las medidas de lucha y aportaron con el fondo de huelga.
Por su parte, el ministerio de Trabajo encabezado por Carlos Tomada, como es su costumbre, jugó para la patronal, dictando la conciliación obligatoria (no acatada por los trabajadores) y apostando al desgaste del conflicto.
Finalmente, los trabajadores se alzaron nuevamente con un triunfo dado que la empresa debió ceder, comprometiéndose a cumplir con sus reivindicaciones.
Sin embargo, ya han comenzado a surgir nuevos aprietes de la patotas y provocaciones de la empresa (por ejemplo, intentando fijar los horarios de “ida y vuelta”), por lo que los trabajadores se mantienen en estado de alerta y ya han debido convocar a nuevas medidas, como interrupciones temporales del servicio.

El ejemplo de la organización y la lucha antipatronal y antiburocrática
La organización y la lucha de los trabajadores de la 60 representan un ejemplo para el conjunto de la clase trabajadora.
Esto se debe, por un lado, a la conciencia que tienen sus trabajadores sobre la necesidad de enfrentar de forma unitaria a la patronal, que los ataca permanentemente. Se debe, también, al haber conquistado un cuerpo de delegados independiente y combativo que enfrenta a la burocracia de la UTA. A sostener siempre la asamblea de base como instancia democrática de discusión y decisión para el conjunto de los trabajadores de la línea. Y se debe por último a la decisión y la combatividad con la cual los choferes de la 60 enfrentan a las patotas de la empresa y se plantan a la hora de luchar por la defensa de sus derechos y sus condiciones de trabajo.
Por todo esto, sin dudas, los trabajadores de la línea 60, con su organización independiente y su práctica de lucha, representan un ejemplo a seguir para toda la clase trabajadora. 

Las luchas de los trabajadores

Los obreros de Kraft realizaron seis días de paro por de aumento salarial. El reclamo, que se basó en la fuerza del paro, fue acompañado por el corte de la Panamericana y la movilización al ministerio de trabajo. En esta lucha, las asambleas desempeñaron un papel fundamental. Como consecuencia de estas medidas, los trabajadores conquistaron un aumento salarial por encima de lo cerrado en paritarias por las patronales y la burocracia de la alimentación.

Por su parte, los obreros de los talleres del subte realizaron un paro en repudio al licenciamiento de tres trabajadores de la empresa tercerizadora CAF, que fue un claro intento de despedirlos, y denunciando la tercerización en el subte y el vaciamiento que está llevando adelante Metrovías. Después de esta medida, la empresa se comprometió a pasar a planta permanente a los trabajadores de CAF.

Resistiendo el permanente avance sobre los hospitales y la salud pública, los trabajadores de los hospitales Garrahan, Gutiérrez y Posadas emprendieron un plan de lucha conjunto en rechazo del acuerdo salarial insuficiente firmado por la burocracia sindical, planteando un 40% de aumento, entre otras reivindicaciones. Como parte de las medidas, se llevó a cabo el paro y la movilización al ministerio de trabajo.

Estos conflictos, vuelven a poner de manifiesto que sólo con la lucha y la movilización, la clase trabajadora puede avanzar en la conquista de sus reivindicaciones.

La lucha docente en Santa Cruz

Tras 59 días de paro, los docentes de Santa Cruz dejaron en evidencia nuevamente el desprecio total del gobierno kirchnerista hacia la educación pública y las reivindicaciones más elementales de los trabajadores. Su ejemplo marca un camino de lucha para el conjunto de la clase trabajadora.



Un gobierno patotero y nada más

Pese al ocultamiento de los medios, a la intolerancia de los gobiernos nacional y provincial, y al aislamiento por parte de las centrales sindicales, la huelga de los trabajadores de la educación de Santa Cruz se sostuvo de modo ejemplar durante 59 días, con grandes niveles de determinación, combatividad y participación de las bases. El martes 28, el congreso provincial de la ADOSAC votó el cese de las acciones directas, para continuar la lucha por otros medios.

El gobierno kirchenrista de Peralta fue todo intransigencia y represalias, que incluyó desde una multa al sindicato de $750.000, fuertes descuentos, calumnias, militarización, represión y patoteadas de todo tipo, hasta el dictado de la conciliación obligatoria y el aumento del 25% en cuotas por decreto, rompiendo toda posibilidad de diálogo y acuerdo.

En suma, un gobierno intolerante que no prioriza la escuela pública ni la negociación con los docentes, y que, en línea con la Casa Rosada, sólo jugó a quebrar la lucha.



Las demandas

El reclamo principal de los trabajadores enrolados en la ADOSAC fue un aumento salarial del 50%, que lograra recuperar la pérdida del poder adquisitivo de los docentes en la provincia con la canasta familiar más alta de Argentina, cuyo costo se estima en más de $12.000, mientras el salario inicial por cargo es de $3.500.

Luego de la represión gubernamental que sufrieron los docentes y estatales por parte de la patota oficial de la UOCRA-CGT comandada por Carlos García en la localidad de 28 de noviembre, a la demanda salarial se le sumó el juicio y castigo a los responsables políticos de la golpiza, investigación que hasta hoy no tuvo avances.



Estado de alerta y movilización

Durante los 59 días de conflicto, los docentes estuvieron movilizados para sostener el reclamo y abrir un canal de negociación paritaria con el gobierno.

Pronunciamientos públicos, petitorios, acampes, marchas locales y provinciales, como la Caminata por la Dignidad, toma de escuelas y edificios públicos, cortes de ruta, piquetes en los accesos a las petroleras, fueron algunas de las tantas medidas que llevaron adelante los trabajadores en su provincia.

El norte de Santa Cruz, esto es Caleta Olivia, Cañadón Seco, Pico Truncado y Las Heras, estuvo signado por los piquetes y por los altos niveles de adhesión a las medidas. El estado de alerta y movilización era generalizado y permanente. Quienes no estaban en el piquete aguantando el frío y el fuerte viento, visitaban las escuelas para convencer a otros docentes que se sumen a la medida, o iban a los distintos acampes para alentar a los compañeros, o a las escuelas tomadas por estudiantes y padres para asistirlos. De allí, a las asambleas de seccional, a las que acudían masivamente para debatir entre todos y votar cómo continuar la lucha.

Así, cada jornada que duró la huelga, demostró grandes niveles de entrega y firmeza.



La solidaridad de clase

La lucha de los docentes de Santa Cruz contó con la fraternidad de numerosos trabajadores, agrupaciones sindicales, estudiantiles y organizaciones sociales y políticas del país, que se unificaron tras su reclamo.

En distintos puntos, se organizaron pronunciamientos de apoyo, campañas de difusión, colectas, bonos y peñas cuya recaudación iba al fondo de huelga de la ADOSAC. Los aportes girados al sindicato superaron los $50.000.

Tras la huelga docente, hubo un pueblo movilizado. En Santa Cruz, padres y estudiantes organizaron tomas y movilizaciones a favor de los docentes y sus demandas, y salieron en masa cuando la gendarmería enviada por el gobierno nacional intentaba amedrentarlos o desalojarlos de los piquetes, dando grandes muestras de solidaridad. A su vez, en el norte de la provincia, el conflicto docente confluyó con el de los petroleros, de quienes recibieron un respaldo activo como nunca antes había ocurrido.

En este marco, distintos agrupamientos aunaron esfuerzos y organizaron la Caravana Solidaria que partió el día 10 de junio desde Buenos Aires, entre otras cosas, con el fin de darle mayor visibilidad a un conflicto tapado por el gobierno y los medios, y aislado por las burocracias sindicales de las centrales obreras.

Pese al gobierno de Peralta que, en el paso provincial, intentó detener la marcha de la Caravana Solidaria, la delegación de casi 80 compañeros arribó a la provincia de Santa Cruz, llevando alimento y un aporte al fondo de huelga que superó los $15.000.



ADOSAC en Buenos Aires

Agotadas las instancias de negociación con el gobierno provincial, el congreso de la ADOSAC votó que una delegación viajara a Buenos Aires para abrir un canal de diálogo a nivel nacional y destrabar el conflicto.

El 23 de junio hubo una jornada nacional de lucha, que consistió en una marcha al Ministerio de Trabajo. Los docentes no tuvieron respuesta a su reclamo por parte de la cartera que preside Tomada, y, esa noche, en el marco de un acampe frente al organismo, el gobierno nacional los desalojó con la Policía Federal y carros hidrantes. La represión dejó hospitalizados y un saldo de cuatro detenidos, que fueron liberados a la madrugada gracias a la movilización popular, que se agolpó frente a la comisaría y reclamó los presos.

En repudio, el viernes 24 hubo una nueva e importante marcha a Plaza de Mayo, mientras una delegación de la ADOSAC concurrió nuevamente al ministerio sin obtener respuesta.

Al igual que el de Peralta, el gobierno nacional ninguneó el reclamo de los trabajadores, reprimió la protesta y volvió a mostrar su política antiobrera.

Además, hubo conferencias, radios abiertas, recorridas de escuelas, y una delegación se dirigió a la CTERA, donde no fueron recibidos.



El rol de la burocracia

Cuando un conflicto alcanza tal agudeza, se delinean claramente dos opciones: apoyar a los trabajadores o jugar a favor de la patronal. Y, a la vez, demuestra quién está de qué lado.

En contraste flagrante con la solidaridad obrera que recibieron los docentes de la ADOSAC, la burocracia sindical abandonó su lucha y mostró nuevamente lo que es.

La CTERA, conducida por la lista Celeste de Maldonado, Baradel y López, aisló y boicoteó el conflicto y, cuando ya no pudo, ofició como vocero del kircherismo planteando a la ADOSAC levantar las medidas a cambio de una promesa de audiencia con Tomada. Así, quedó nuevamente expuesto que sus dirigentes están integrados al gobierno y que, bajo su mando, la CTERA sólo es útil a la patronal.

En resumidas cuentas, la lista Celeste graficó, nuevamente en este conflicto, lo que sucede con toda la burocracia sindical, veredero agente de la patronal en las direcciones gremiales, que no sirve a los trabajadores.

Y, asimismo, para las agrupaciones antiburocráticas y los trabajadores, dejó planteada la imperiosa necesidad que hay de luchar contra esas conducciones para cambiarlas de una vez y ponerlas al servicio del avance de nuestra clase.



Balance de la lucha

Si el conflicto docente en Santa Cruz logró sostenerse en el tiempo y, pese al silenciamiento mediático y oficial, adquirir visibilidad a nivel nacional, fue únicamente por la importantísima lucha que protagonizaron los trabajadores, por la masividad de su convocatoria y la justeza de sus reclamos y por la contundencia de los métodos de acción directa que golpearon directamente al centro productivo de la provincia.

Sin embargo, todo esto no fue suficiente, y después de 60 días de lucha los docentes debieron levantar la huelga sin haber conseguido el cumplimiento sus reivindicaciones. Es que, en este caso, hasta el momento la intransigencia de la patronal (el gobierno kirchnerista de Peralta) y el aislamiento impuesto por la burocracia celeste de CTERA, se imponen evitando el triunfo de la lucha.

El peso muerto que significó la dirección burocrática del sindicato pone de manifiesto que una de las tareas que la clase trabajadora debe desarrollar para avanzar en la lucha por sus reivindicaciones es la recuperación de los sindicatos y, paralelamente, el fortalecimiento de las instancias de coordinación de las corrientes antiburocráticas para romper el aislamiento. En este sentido, la solidaridad desplegada por distintos agrupamientos docentes a lo largo del país y de distintos gremios marca un camino que debe ser profundizado.

El camino de lucha y de organización trazado por los docentes de Santa Cruz es el que debemos seguir y profundizar los trabajadores como la única vía posible para enfrentar a las patronales y a la burocracia y avanzar, de esta forma, en la conquista de nuestras reivindicaciones.

Conflicto petrolero en el sur

La lucha de los petroleros sigue en pie en las zonas sur de Chubut y norte de Santa Cruz, y han logrado paralizar la producción de crudo ante la falta de respuestas por parte de las petroleras, del gobierno y de la intervención sindical.



Entre otros motivos, el conflicto se desató cuando las principales operadoras petroleras decidieron no pagar a sus empresas contratistas, situación que las patronales descargaron sobre los trabajadores cortando la cadena de pagos. A la vez, las empresas, con el pretexto de no producir, efectuaron despidos y amenazan con generalizarlos.

Por otra parte, meses atrás, la federación nacional intervino el sindicato, y convoca a los trabajadores a normalizar la producción y los responsabiliza por la crisis que se vive, colocándose claramente junto a las petroleras y el gobierno.

Además, se niega a reconocer a los delegados electos en asamblea por los trabajadores. Los petroleros, por su lado, reclaman a la intervención que explique el destino de los montos que son retenidos por afiliación y el pronto llamado a elecciones para renovar a sus representantes, puesto que los plazos de la normalización están vencidos.

Por eso es que, desde hace casi 30 días, los trabajadores permanecen apostados en los accesos a la planta Las Heras 3 y cerraron la válvula que lleva el petróleo hacia las plantas de almacenaje, presionando de ese modo a que los gobiernos nacional y provinciales y las petroleras aporten una solución ante los despidos y la falta de pagos, y a la intervención sindical, para que convoque a elecciones gremiales.

Al cierre de esta edición, los petroleros de Las Heras y Pico Truncado están realizando asambleas para discutir conjuntamente cómo seguir la lucha.



*



La activa solidaridad entre docentes y petroleros



Los trabajadores de la educación de Santa Cruz han recibido grandes muestras de solidaridad por parte del pueblo en general y de los petroleros en particular.

Estos fueron quienes les prestaron sus trajes térmicos a los docentes para soportar las duras heladas en los piquetes, retornaban a sus casas al ver los bloqueos, y hasta les aconsejaban dónde realizar los cortes. Ahora son los maestros los que acuden en apoyo y se ponen a su servicio, moviendo y dejando sus actividades sindicales para acercar su solidaridad activa a los bloqueos que sostienen los petroleros en las puertas de las empresas.

Así, la clase obrera de Santa Cruz muestra un enorme ejemplo de fraternidad y unidad de clase, imprescindible para luchar contra las patronales y los gobiernos.

Santa Cruz, la lucha docente: Continúa el paro por tiempo indeterminado

Son casi cincuenta días. Ante la falta de soluciones al conflicto, continúa el paro por tiempo indeterminado de los docentes santacruceños, que ya es una de las luchas más importantes de los últimos años.



El gobernador kirchnerista de Santa Cruz, Daniel Peralta, se queja, acusa y amenaza a los docentes, declarando que “están a punto de paralizar a la provincia, están atentando contra el orden institucional y están pidiendo algo que yo no les puedo dar” y que “el peronismo de Santa Cruz va a entrar en una etapa de movilización muy fuerte”.

Efectivamente, la provincia del sur se encuentra virtualmente paralizada. La huelga docente se sostiene hace casi cincuenta días, en reivindicación de un aumento salarial del 50%. A este planteo se fueron sumando otros reclamos, como consecuencia de la política del gobierno. Ahora, los trabajadores de la educación reclaman, también, el juicio y castigo a los responsables de la represión a manos de la patota de la UOCRA y la devolución de los descuentos masivos por los días de huelga.

A la huelga, se suma la lucha en las calles: cortes de rutas, movilizaciones, tomas de escuelas y edificios públicos, acampe frente a la casa de gobierno, piquetes en los accesos a las petroleras... Y esta lucha cuenta, además, con la solidaridad de importantes sectores de la provincia, como son el resto de los trabajadores del estado, los obreros petroleros, el estudiantado y los padres.

El gobierno ha intentado mil y una formas para detener la lucha, pero no ha podido. Pese a las patotas de la burocracia, a la persecución y los procesamientos de los luchadores, al envío de gendarmería nacional y la militarización de varias localidades, al anuncio de la conciliación obligatoria, a los intentos de contratar “carneros”, a las multas de 700 mil pesos al sindicato docente ADoSaC (Asociación de Docentes de Santa Cruz), a los descuentos masivos... Pese a todo este despliegue oficial, la lucha se mantiene firme.

El reciente congreso provincial de ADoSaC, celebrado en Las Heras el 28 de mayo, resolvió ratificar el paro por tiempo indeterminado hasta obtener las reivindicaciones y exigir un paro provincial a la CTA local (que ya se impuso) y un paro nacional a la CTERA, que sigue aislando la lucha por su alineamiento con el oficialismo y siendo cómplice y responsable de la política de persecución, desgaste y represión instigada por el gobierno nacional y provincial. Este conflicto se ha profundizado con los bloqueos a los yacimientos petrolíferos, medida de lucha que pone aún más nervioso al gobierno y al empresariado, ya que la actividad petrolera es el pilar económico de la provincia y está siendo seriamente afectada. Con este método, la lucha cobra más fuerza y las presiones sobre el gobierno se multiplican.

La lucha de los docentes de Santa Cruz es una lucha de trascendencia nacional, pese al silenciamiento de los medios de comunicación. El gobierno provincial de Peralta y el nacional de Cristina Fernández, en alianza con el empresariado petrolero que opera en Santa Cruz, buscan derrotar la huelga, ya sea mediante la represión, ya sea mediante el desgaste.

Los docentes y el pueblo trabajador santacruceño se siguen mostrando con fuerza pese a todas las adversidades. En esa fuerza radica la posibilidad del triunfo de esta importante pelea, que ya se extiende como un ejemplo de lucha para todos los docentes del país.



*



La lucha en Santa Cruz

Pico Truncado. Cortes en los accesos de yacimientos petrolíferos. Toma de la playa de tanques que concentra todo el petróleo de la zona, con apoyo de los vecinos. Vigilia de alumnos y toma de colegios en apoyo a la huelga. Cortes en la ruta 43. Acampe frente al municipio.

Río Gallegos. Movilizaciones a la casa de gobierno. Ocupación de oficinas oficiales. Acampe frente a la gobernación. Piquetes en la junta de clasificación para evitar que los carneros rompan la huelga.

Caleta Olivia. Cortes de la ruta 3, principal acceso a la provincia. Toma del consejo de educación. Asambleas de 400 personas y movilizaciones de 1.000. Marchas y sentadas de estudiantes en solidaridad.

Las Heras. Piquetes en los accesos de yacimientos petrolíferos. Desconocimiento de la orden de desalojo y firmeza ante la amenaza de represión. Masivo acto popular en la plaza central. Escrache al juez que ordenó el desalojo.

Río Turbio. Cortes en la ruta 20, que une a la provincia con Chile. Toma de colegios y edificios públicos.



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Un avance en la lucha

Los gobiernos kirchneristas de Cristina Fernández y de Daniel Peralta se desviven por erradicar el conflicto de Santa Cruz. Pretenden desprestigiar la lucha diciendo que los docentes cobran salarios muy por encima de la media nacional, pero nada dicen del elevadísimo costo de vida en aquella provincia. Dicen que los docentes persiguen fines políticos, como si Peralta y todo el peronismo no lo hicieran. Dicen que no se puede negociar bajo presión, pero intentan esconder la militarización que existe en Santa Cruz. Y ahora, dicen que los docentes se boicotean a sí mismos al bloquear los accesos a los yacimientos, debido a que frenan la producción y el comercio del petróleo haciendo caer los ingresos del estado.

Sin embargo, con los piquetes en el corazón de la actividad económica de la región, los docentes instrumentaron un cambio cualitativo en su lucha, golpeando la explotación del petróleo, es decir el centro de la economía local. Tan importante fue este paso adelante, que el gobernador Peralta, presionado por esta metodología de lucha, debió viajar a Buenos Aires para entrevistarse con Eskenazi (vicepresidente de YPF) y comenzar a planificar alguna forma de destrabar el conflicto.

Con el paro por tiempo indeterminado, con los acampes, con las movilizaciones, con los cortes de rutas, con los piquetes, con la resistencia a los permanentes aprietes de las patotas, con las ocupaciones y las tomas… en síntesis, avanzando en los métodos de lucha, los docentes de Santa Cruz, ya marcan un camino a seguir.

Alerta y movilización en la línea 60

Después de la importante lucha que protagonizaron los trabajadores de la línea 60, encabezados por su Cuerpo de Delegados, y que obligó a la patronal a comprometerse a conceder las reivindicaciones de los choferes, el conflicto vuelve a asomar(1).

La nueva patronal, integrada por los grupos DOTA, Rosario Bus, Nuevos Rumbos y Línea 720, sigue sin pagar en tiempo y forma los salarios y comenzaron a incumplir el convenio colectivo, en detrimento de las condiciones de trabajo y del servicio de transporte. Al mismo tiempo, “renueva” personal y arma sus patotas para intentar quebrar la organización antiburocrática de los choferes de la línea.

Ante estos hechos, los trabajadores se declaran en estado de alerta y movilización, debido al incumplimiento patronal y a la persecución que instrumenta la empresa, responsabilizándola de cualquier ataque a los trabajadores.

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NOTAS:

1) Ver “Con la lucha, los trabajadores de la 60 conquistaron sus reclamos”, en ER N°68 de mayo de 2011.

Frigorífico Rioplatense: En lucha contra los despidos y por aumento salarial

Durante el mes de abril los trabajadores del Frigorífico Rioplatense protagonizaron un importante proceso de lucha por recomposición salarial y contra los despidos impulsados por la empresa.


Como tantas otras patronales, la del Frigorífico Rioplatense, aprovecha al máximo las ventajas del modelo kirchnerista, y se apoya en los bajos salarios y la tercerización de una buena parte de sus trabajadores para obtener millonarias ganancias.

Desde principios del mes de abril, los obreros del Rioplatense vienen protagonizando una importante lucha. Por un lado, exigiendo un aumento salarial que la empresa se niega a conceder a pesar de que había prometido abrir las negociaciones meses atrás. Pero además deben enfrentar una serie de despidos que impulsa una de las tercerizadas. Y, en ese sentido, la reincorporación de los compañeros se ha vuelto uno de los ejes centrales de la lucha.

Como parte del plan de acción los obreros del Rioplatense garantizaron varios días de paro, conjuntamente con el bloqueo de la planta para evitar la salida de mercadería. Además, contando con el apoyo de trabajadores de otras fábricas de la zona, organizaron dos cortes de la autopista Panamericana y se movilizaron, bloqueando el puente de Pachaco.

El ministerio de Trabajo, por su parte, intervino dictando la conciliación obligatoria, que no fue respetada por la empresa. Sin embargo, ante la avanzada de la patronal y la complicidad del ministerio, los trabajadores no bajan los brazos y buscan mantener la lucha activa hasta alcanzar la reincorporación de todos los compañeros despedidos y la recomposición salarial.

La lucha en el Rioplatense es un ejemplo más de cómo los trabajadores debemos tomar el camino de la organización de base y la lucha por nuestras reivindicaciones, para poner un freno a la avanzada patronal.

Con la lucha, los trabajadores de la 60 conquistaron sus reclamos

Los trabajadores de la línea 60 han protagonizado uno de los conflictos más importantes en lo que va del año. En esta lucha es necesario destacar el rol que puede cumplir el paro, la movilización y la disposición combativa de la clase obrera con la dirección de un Cuerpo de Delegados independiente de la burocracia sindical.

Los trabajadores de la línea 60 venían reclamando varios puntos: la liquidación de las vacaciones, de los aguinaldos impagos, y de los salarios de los delegados que la empresa se resistía a pagar; mejores condiciones de limpieza e higiene de las cabeceras de Constitución e Ingeniero Maschwitz, ya que son “una mugre”; la renovación de las unidades que no cumplen con los requisitos necesarios poniendo en riesgo la vida de los choferes y los pasajeros; el respeto de los tiempos de espera entre viaje y viaje y de frecuencia de las unidades, para mejorar las condiciones de trabajo y el servicio; tareas livianas para compañeros con problemas de salud, ocasionados por las malas condiciones laborales, que afectan la audición y la columna; y el reconocimiento del Cuerpo de Delegados independiente de la burocracia de la UTA.

Organización y lucha independiente

La falta de respuesta de la patronal desencadenó una importante y dura lucha, que se caracterizó por el protagonismo masivo de las bases. Primero el paro y, ante la decisión de cortar la Panamericana por parte de los trabajadores, el ministerio de trabajo convocó rápidamente a una reunión en la que hizo promesas varias. Luego, ante la falta de soluciones concretas, vino el corte de ruta y la contundente movilización al ministerio de Tomada, que obligó a las patronales a ceder.

El ejercicio constante de la democracia sindical, a través de las asambleas como instancia superior de debate y resolución, fue uno de los pilares que permitió sostener la huelga durante tres días, forjando y afianzando la voluntad de lucha y garantizando que los delegados representen directamente a la mayoría de los trabajadores en las negociaciones con la empresa y el gobierno. En asamblea, los trabajadores debatieron y balancearon la aceptación o el rechazo de las propuestas de la empresa. Fue en asamblea que resolvieron comenzar el paro y fue en asamblea, también, donde acordaron levantarlo, tras la satisfacción de sus demandas.

La movilización permanente y la disposición combativa, sin dudas, fue otra de las fortalezas con la que contaron los colectiveros de la 60. El corte de la ruta Panamericana para poner en boca de todo el país e instalar el conflicto en la agenda política nacional, evidentemente cumplió su cometido. La masiva movilización al ministerio de trabajo para presionar al ministro Tomada, a los empresarios de MONSA-DOTA y a los burócratas de la UTA, que contó, además, con la solidaridad de varios sectores de trabajadores antiburocráticos, fue determinante para que la patronal ceda a las exigencias de los trabajadores.

De este modo, la fuerza de los trabajadores se hizo sentir y se impuso sobre la patronal. “Doblegamos a una empresa monopólica”, declararon con orgullo los delegados de la 60 al imponer los reclamos más sentidos de los colectiveros. Vencer en esta batalla a la patronal de MONSA-DOTA fue posible gracias a la organización y la lucha independiente de los trabajadores.



La importancia de una dirección independiente

El Cuerpo de Delegados de la Línea 60 es independiente, no sólo del gobierno y la patronal, sino también de la burocracia sindical de la UTA, encarnada en la figura de Roberto Fernández.

Una de las causas del triunfo de los colectiveros es, sin dudas, la existencia de un Cuerpo de Delegados independiente, es decir que no responde a la política de la burocracia, sino a la voluntad real de los trabajadores. Para esto, el respeto de las asambleas es esencial.

De no existir un Cuerpo de Delegados con estas características, no hubiese sido posible el protagonismo de las asambleas, es decir, la participación de la mayor cantidad posible de trabajadores, un requisito fundamental para el ejercicio de la democracia sindical. Como es sabido, y padecido por millones de trabajadores, la burocracia sindical de la CGT y la CTA niega sistemáticamente la realización de asambleas en los lugares de trabajo y, ni qué decir, las asambleas generales de todo un gremio.

Por su parte, los piquetes y las movilizaciones tampoco hubiesen sido posibles sin el encuentro de los choferes en las asambleas, impulsadas y orientadas por un Cuerpo de Delegados independiente. En cada asamblea, además del debate necesario, los trabajadores pueden tener conocimiento y medir sus propias fuerzas antes de ponerlas en juego frente a la patronal y todos sus cómplices. Esta situación imprime una importante cuota de combatividad, que se ha manifestado en las calles. En este sentido, también ha cobrado un rol central el hecho de que el Cuerpo de Delegados promueva entre los trabajadores la lucha como único camino para resolver favorablemente el conflicto.

La reciente experiencia de los trabajadores de la 60, pone de manifiesto, una vez más, que la clase trabajadora, con independencia del gobierno, la patronal y la burocracia, debe avanzar en la pelea para recuperar las instancias de dirección sindical, para ponerlas a funcionar al servicio de la organización y la lucha.



La empresa

La línea 60, en sus 19 ramales, transporta más de 250.000 pasajeros diariamente. La empresa que históricamente la administraba, MONSA, recientemente fue comprada por DOTA, dueña de varias líneas de colectivos. La patronal de DOTA viene comprando empresas a precio de remate, convirtiéndose en uno de los pulpos empresarios en el rubro del transporte.

Contribuyendo a la rentabilidad de este monstruo empresarial, el gobierno kirchnerista subsidia con unos $30.000 mensuales cada unidad, además de garantizarle gasoil a un precio preferencial, también mediante subsidios.

Con la máxima explotación posible de los trabajadores y con los enormes subsidios gubernamentales, como denuncian los trabajadores, “todo es ganancia para la empresa”.

Santa Cruz: La lucha de los trabajadores de la educación

Durante las últimas semanas, los docentes santacruceños protagonizaron una nueva huelga de trascendencia nacional, pese y contra la represión de las patotas kirchneristas y la inacción cómplice de la burocracia de la CTERA.


El 12 de abril, los docentes santacruceños nucleados en la Asociación Docentes de Santa Cruz (ADOSAC) lanzaron un paro por 72 horas en reclamo de un aumento salarial del 50%. Durante la primera jornada de lucha, en el marco de una volanteada, junto a estatales, al costado de la ruta que une las localidades de 28 de noviembre y Río Turbio, irrumpió una patota de la UOCRA local, que responde al burócrata Carlos García. En varias camionetas, trafics y un colectivo de la municipalidad de “El Calafate”, se trasladaban los matones de la UOCRA, que iban al acto del gobernador kirchnerista, Daniel Peralta. La agresión de la patota oficialista no se hizo esperar y dejó varios compañeros heridos. Esta fue una de las primeras respuestas represivas del kirchnerismo, ante el reclamo de los maestros.

Frente a este nuevo ataque contra los docentes, la solidaridad de la clase trabajadora se manifestó en forma inmediata. Los trabajadores estatales y los mineros realizaron un paro en solidaridad. La ADOSAC, en su congreso provincial, impulsó un paro por tiempo indeterminado, apoyado con movilizaciones y un acampe frente a la casa de gobierno, y exigió a la CTERA la convocatoria a un paro nacional, reclamando, ahora, no sólo el incremento salarial que desencadenó la lucha, sino también, el castigo a los responsables de la represión. Las muestras de solidaridad hacia los docentes santacruceños en lucha se puso de manifiesto, también en Buenos Aires con movilizaciones y cortes de calle en la ciudad y recibiendo la solidaridad de un sinnúmero de agrupaciones docentes de todo el país.

Frente a la decisión de los maestros de proseguir la pelea, la política de amedrentamiento del oficialismo no se detuvo ni mucho menos. El gobierno desató una fuerte saturación policial ante cada nueva concentración docente y, particularmente, frente a la carpa instalada en las puertas de la gobernación. También se encargó de organizar una “contramarcha” de “padres”, en la que la mayoría vestía camisetas de “La Cámpora”, la agrupación peronista dirigida por el hijo de Néstor Kirchner. Y, constantemente, se suceden los ataques nocturnos de la patota sindical a los trabajadores que realizan las guardias en la carpa docente.

Al cierre de esta edición, a casi 20 días de iniciada la huelga, la lucha de los trabajadores de la educación de Santa Cruz sigue en pie, ahora con el sostenimiento del paro, con vigilias en las escuelas, con una importante movilización del gremio y con una marcha que atraviesa una buena parte de la provincia para desembocar frente a la casa de gobierno que dirige el kirchnerista Peralta.

Como lo demuestran los docentes de Santa Cruz que se mantienen de pie, la lucha es la única alternativa que tienen los trabajadores de la educación para conquistar sus reivindicaciones, enfrentando a las conducciones burocráticas que hoy silencian, aíslan y frenan las luchas y al gobierno y a su represión, bajo cualquiera de sus formas.

Después de las elecciones en el subte: Luchar por la representación de la oposición antiburocrática

Después de haber obtenido el apoyo de más de la tercera parte de los trabajadores del subte, la lista antiburocrática (Naranja-Bordó-Violeta) da la pelea por conquistar la representación que le corresponde en la nueva comisión directiva de la AGTSyP.


El 23 de marzo se realizaron las primeras elecciones en el subte para elegir la comisión directiva de la AGTSyP. Finalmente, se presentaron dos listas: la Roja y Negra de Roberto Pianelli y Néstor Segovia, por un lado, y, por el otro, la Naranja-Bordó-Violeta, encabezada por Charly Pérez y Claudio Dellecarbonara. Como era de esperarse, se impuso el sector liderado por Pianelli, que hace ya mucho abandonó los métodos de la democracia sindical y se alineó con dos kirchneristas: con el burócrata de la CTA, Hugo Yasky, y con el ministro de trabajo, Carlos Tomada. Sin embargo, la oposición antiburocrática, la Tricolor, realizó una muy buena elección obteniendo el 34% de los votos. Ahora, la lucha continúa para que en la conformación de la comisión directiva esté representada la minoría, tal y cómo lo resolvió la última asamblea general.



Las listas y los resultados

Un sector del cuerpo de delegados, cuya referencia máxima es Pianelli, se agrupó en torno a la lista Roja y Negra. Este sector viene atentando contra la democracia sindical y la asamblea como instancia superior de debate y resolución de los trabajadores, y se ha encolumnado detrás del proyecto burocrático del yaskysmo/kirchnerismo en la CTA, integrándose a su lista. Paralelamente, ha dejado atrás los planteos de independencia política de los trabajadores y se ha alineado con el ministro de trabajo kirchnerista, Carlos Tomada. Los candidatos de la Roja y Negra, encarnan hitos contrarios a los intereses de los trabajadores como la firma de la paz social con el gobierno y la empresa (que ató de pies y manos a los trabajadores para desarrollar cualquier plan de lucha) el freno a las luchas reivindicativas (salario, ascensos, viáticos, condiciones de seguridad, bolsa de trabajo, etc.), el ingreso inconsulto a la CTA y el alineamiento con Yasky (integrando la lista 10 con Pianelli como candidato a secretario general a la CTA capital), el apoyo a la precandidatura a jefe de gobierno de Tomada (también con Pianelli participando en el acto de lanzamiento del ministro), entre otras tantas entregas.

Por el contrario, la lista opositora ha logrado reunir a los delegados y al activismo antiburocrático dentro del subte. Ha conseguido agrupar a quienes vienen resistiendo la burocratización y planteando la necesidad de profundizar la democracia sindical, recuperando y promoviendo las asambleas. Ha logrado aglutinar a quienes mantienen como un principio fundamental la independencia de cualquiera de las variantes de la burocracia sindical (tanto de la UTA, como así también de la CTA) y de los partidos políticos patronales. Con la conformación de la lista unitaria de la oposición se abre la perspectiva de trabajar en pos de una alternativa real a la actual dirección en la AGTSyP.

Con este escenario, sobre un total de 1.300 afiliados a la AGTSyP, votaron 1.035 trabajadores. La Roja y Negra consiguió 679 votos, mientras que la Tricolor, cosechó 347. Es necesario destacar que la Naranja-Bordó-Violeta se impuso en dos líneas: en la B y en la H, en las que se logró demostrar que los trabajadores rechazan la política de Pianelli y la Roja y Negra.



La lucha continúa

La Roja y Negra se viene negando a respetar la representación de la minoría en la nueva comisión directiva. Ya había boicoteado esta propuesta en la última asamblea general, se negó a promover las asambleas por línea para resolver las proporciones de la representatividad de las listas, había hecho una propuesta de representación que no refleja la verdadera relación de fuerzas en el subte y, hasta el momento, no hay nada definido al respecto.

No se puede permitir que una porción tan significativa de los trabajadores no tenga ni voz ni voto en la conducción del sindicato. Ante esta situación, es necesario multiplicar los esfuerzos para luchar por la representación de la lista antiburocrática, que obtuvo el apoyo de más de la tercera parte de los trabajadores, en la nueva conducción de la AGTSyP.


 
La importancia de la unidad de la oposición antiburocrática

Un debate recurrente en el activismo sindical es la necesidad de la unidad de la oposición antiburocrática, no sólo como unidad de acción frente al gobierno y la patronal, sino también, para encarar la organización y la lucha por la recuperación sindical, de los cuerpos de delegados, de las comisiones internas y de las seccionales.

Tomando la coyuntura del subte, en nuestro número anterior, planteábamos que “...es fundamental que toda la oposición siga avanzando en la unidad. Las experiencias unitarias, como la del rechazo conjunto al ingreso a la CTA, evidencian la potencialidad de la fuerza que puede tener la oposición en el subte. Para avanzar en este sentido, la participación en el plenario de la oposición, convocado para el 3 de marzo, es una oportunidad muy valiosa para construir una sola lista antiburocrática, que enfrente al sector de Pianelli, y que, más allá de estas elecciones, se pueda transformar en un polo de organización y lucha para recuperar las mejores tradiciones antiburocráticas, y así, erigirse en una alternativa real para todos los trabajadores del subte”.

Finalmente, en ese plenario, que nucleó a casi 200 compañeros, se resolvió conformar una sola lista antiburocrática, sobre la base de la independencia de clase. Allí mismo, se votó, también, qué compañeros encabezarían dicha lista, resultando elegidos Charly Pérez y Claudio Dellecarbonara. De este modo, se puso a prueba, una vez más, la democracia sindical, saliendo fortalecida, y primaron los intereses del conjunto del activismo.

La importancia de que se haya presentado unida toda la oposición al pianellismo, radica, no sólo en el hecho de que se aunaron esfuerzos para enfrentarlo, sino también en que la tricolor se constituyó en una referencia para muchos trabajadores, que de haberse presentado divida la oposición hubiesen dispersado su fuerza o se hubiesen abstenido de participar. Ahora, el desafío es sostener un ámbito permanente de debate, organización y lucha antiburocrática, para que esta experiencia tan importante no quede limitada al proceso electoral.

Además, la lista antiburocrática unitaria, decidida en asamblea, es una enseñanza para toda la clase trabajadora que se propone enfrentar a la burocracia sindical. La unidad permanente de la oposición antiburocrática en la lucha por la recuperación sindical es fundamental, y la democracia sindical es el método para resolver las diferencias existentes en el seno del activismo obrero. La reciente experiencia del subte, así lo demuestra. Es importante tomar este ejemplo y debatirlo y llevarlo adelante entre todos los compañeros que están combatiendo contra la burocracia sindical, para avanzar en el camino de la recuperación de los sindicatos para ponerlos al servicio de la clase trabajadora.

Elecciones en el subte: Por una dirección antiburocrática

El 23 de marzo se realizarán las primeras elecciones en el subte para elegir la comisión directiva de la AGTSyP. En este marco, los trabajadores tienen la posibilidad de poner en pie una conducción que profundice la democracia sindical y defienda la independencia política.



La lucha de los trabajadores del subte se ha destacado en los últimos años, logrando conquistas tan importantes como la reducción de la jornada laboral a seis horas, la recuperación salarial y el pase a planta de los tercerizados, enfrentando a la patronal, al gobierno y a las patotas de la UTA.

En forma paralela a la lucha por salario y por mejores condiciones laborales contra la empresa Metrovías, los trabajadores llevaron, y llevan, adelante un proceso de organización y lucha antiburocrática, en la que fueron recuperando el cuerpo de delegados y profundizando la pelea para expulsar definitivamente del subte a la burocracia patoteril de la UTA, socia del gobierno y de la patronal. En este camino, la inmensa mayoría de los trabajadores resolvió conformar un nuevo sindicato: la AGTSyP, que, hoy, cuenta con 1.700 afiliados, superando en número a la burocrática UTA. Para lograr el reconocimiento de su sindicato, los trabajadores desplegaron una importante campaña que fue acompañada por la determinación a dar la pelea hasta que el gobierno firme la inscripción gremial. Con movilizaciones, aperturas de molinetes y paros mediante, consiguieron que el ministerio de trabajo inscriba a la AGTSyP.

Con esta nueva etapa abierta, hoy, los trabajadores del subte están protagonizando uno de los debates más importantes en los últimos años: el 23 de marzo se realizarán las primeras elecciones para elegir a la comisión directiva de la AGTSyP.



Dos modelos en pugna

Lo importante en estas elecciones no es sólo quiénes integrarán la comisión directiva, sino, el importante debate sobre qué tipo de sindicato necesitan construir los trabajadores y sobre cuáles serán sus estatutos(1). Concretamente, se ponen en juego dos modelos de sindicalismo.

Por un lado, el sector encabezado por Roberto Pianelli, y que hoy es mayoría en el cuerpo de delegados, viene desarrollando una práctica sindical alejada de los intereses de los trabajadores(2). Este sector hace ya mucho tiempo ha dejado atrás la democracia sindical y la independencia política, dos principios fundamentales del sindicalismo antiburocrático.

Sin consultar a las bases, ha firmado un acta de paz social con el gobierno y la empresa, que le puso un freno a la lucha de los trabajadores por sus reivindicaciones más sentidas (salario, ascensos, bolsa de trabajo, viáticos, condiciones de seguridad, etc.). Posteriormente, también sin previa consulta, empadronó a los afiliados de la AGTSyP a la CTA, sellando un acuerdo con la burocracia kirchnerista de Hugo Yasky, alineándose políticamente con éste e integrando sus listas. Recientemente, y a modo de coronación de su política, apoyó la precandidatura a jefe de gobierno del ministro Tomada, participando en su acto de lanzamiento(3).

Por otro lado, en contraposición al sector liderado por Pianelli, que, como vimos ha dejado de lado la construcción antiburocrática y las mejores tradiciones de organización y lucha del subte, existe un importante sector de los trabajadores que viene resistiendo esta tendencia y planteando la necesidad de recuperar y profundizar la democracia sindical, sobre la base de la independencia política del nuevo sindicato. Allí están los compañeros que defienden la asamblea como método fundamental de discusión y resolución; que se proponen fortalecer los cuerpos de delegados; que se opusieron y denunciaron la paz social firmada en forma inconsulta; que han rechazado el ingreso a la CTA, negándose a participar de las elecciones de la central(4); quienes, consecuentemente con esto, mantienen la independencia del gobierno y la patronal.

En la reciente asamblea general extraordinaria convocada por la comisión directiva provisoria (no con el ánimo de debatir con los trabajadores, sino obligada por el estatuto), que contó con la participación de unos 150 trabajadores, se debatió cómo organizar las próximas elecciones. Allí, se volvieron a poner en evidencia las diferencias políticas y organizativas que existen en el subte. El sector encabezado por Pianelli pretendía avalar la no representación de la minoría en la futura comisión directiva. Sin embargo, este nuevo intento acallar a la oposición antiburocrática no prosperó ya que, después de un arduo debate, se vieron obligados a proponer que se convoque a asambleas en las diferentes líneas para debatir el método de representación de los distintos sectores en la futura comisión directiva.

Frente a este panorama, se impone la lucha para conseguir la representación de todas las tendencias en la comisión directiva, en forma proporcional a la cantidad de votos. De este modo, la dirección de la AGTSyP reflejará con mayor fidelidad las diferentes posiciones del conjunto de los trabajadores.

Al mismo tiempo, es fundamental que toda la oposición siga avanzando en unidad. Las experiencias unitarias, como la del rechazo conjunto al ingreso a la CTA, evidencian la potencialidad de la fuerza que puede tener la oposición en el subte. Para avanzar en este sentido, la participación en el plenario de la oposición, convocado para el jueves 3 de marzo, es una oportunidad muy valiosa para construir una sola lista antiburocrática, que enfrente al sector de Pianelli, y que, más allá de estas elecciones, se pueda transformar en un polo de organización y lucha para recuperar las mejores tradiciones antiburocráticas, y así, erigirse en una alternativa real para todos los trabajadores del subte.



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NOTAS:

1) Hoy, el estatuto que “rige” a la AGTSyP es un estatuto provisorio que se “copió” de los modelos estatutarios de los sindicatos burocráticos, al solo efecto de ser presentado ante el ministerio de trabajo para que firme la inscripción gremial.

2) Para mas información sobre el desempeño del sector de Pianelli en el subte, ver “El ingreso del subte a la CTA”, en ER Nº60, de agosto de 2010, disponible en http://blog-otr.blogspot.com

3) Ver “Pianelli con Yasky y con Tomada” en este mismo número de ER, página 7.

4) Para esto, los compañeros, en forma unitaria, impulsaron una campaña de denuncia de la maniobra de Pianelli, logrando juntar 564 firmas de todos aquellos trabajadores que estaban en desacuerdo con dicho ingreso. Además, promovieron la no participación en las elecciones de la CTA, justamente por desconocer el ingreso de la AGTSyP. La cantidad de firmas juntadas superó los 520 votos que “respaldaron” la elección de la CTA en el subte.





Un avance en la Línea B

La lucha sigue siendo el único camino para conquistar las reivindicaciones. Así lo volvieron a demostrar los trabajadores de la Línea B que, en asamblea, habían decidido convocar a un paro en reclamo de la puesta en funcionamiento de más servicios, generando, además de una mejora en la frecuencia del subte, ascensos y toma de personal.

Ante la determinación de los trabajadores, la secretaría de transporte debió ceder y se comprometió a incrementar la cantidad de trenes, a ascender a unos 30 trabajadores y a darle continuidad a las reuniones para resolver los problemas planteados por los trabajadores.

Ahora, es necesario no bajar la guardia y mantenerse en pie de lucha para que la empresa cumpla los acuerdos.

Ferrocarril: Continúa la lucha de los tercerizados

La lucha de los tercerizados del ferrocarril no se detiene debido a la negativa del gobierno y la patronal a darle un cierre definitivo, incorporando a todos los trabajadores a planta permanente.



El pase a planta permanente de todos los tercerizados del ferrocarril Roca, del Belgrano Sur y del San Martín, todos bajo la órbita de la UGOFE, se realiza a cuentagotas. Es que la misma UGOFE, gestionada por empresarios, funcionarios y burócratas, pone mil y una trabas para garantizar el cumplimiento de las actas tantas veces firmadas. Y esto no puede ser de otra manera, ya que la UGOFE concedió las licencias necesarias para facilitar el accionar de la patota que asesinó a Mariano Ferreyra. Por eso, ante las permanentes dilaciones, las asambleas, los bloqueos de boleterías y los cortes de vías se suceden con frecuencia.

A comienzos de febrero, después de varios meses de espera, trabajadores del San Martín cortaron las vías a la altura de Chacarita para exigir el cumplimiento de la reincorporación de los despedidos de las tercerizadas y el pase a planta. La respuesta oficial fue una imponente militarización de la zona para intimidar a los trabajadores, tras la orden judicial de proceder al desalojo. La burocracia de la UF no se quedó atrás y, a modo de advertencia, amenazó: “Ninguno de los trabajadores ferroviarios está de acuerdo con el corte de vías. No queremos que pase lo que ocurrió en el Roca”, recordando, así, la campaña que precedió al asesinato de Ferreyra, que decía “Los ferroviarios no cortamos vías”, y pedía represión a viva voz.

A fines de febrero, unos 50 trabajadores del Roca se presentaron ante las oficinas de la UGOFE para efectivizar el ingreso, pero éste fue negado por la empresa. Entonces, se impuso un nuevo corte de vías, pese a la contundente presencia policial. Debido a esta decisión de los trabajadores, la empresa comenzó a citarlos para el ingreso desde el día siguiente. De este modo, se van sumando a los cerca de mil ex tercerizados que ya ingresaron a la planta permanente del ferrocarril.

Para los que ya están adentro, la actitud de la patronal y de la burocracia es de presión y persecución. Los trabajadores denuncian, también, que no les han reconocido la antigüedad ni la categoría, y a muchos de ellos les han negado la afiliación al sindicato que debería representarlos. Encima, ante la ausencia del cumplimiento de las condiciones necesarias de seguridad, Leonardo Cherluscosqui, un obrero de vía y obra de la tercerizada Sogesic, perdió la vida al ser arrollado por una formación mientras realizaba su trabajo sin los elementos de seguridad correspondientes.

Toda esta situación, plagada de idas y venidas, de interminables negociaciones, de incumplimientos por parte de la empresa y el gobierno, de persecución hacia los trabajadores... hacen que la lucha del ferrocarril se mantenga vigente y en estado de alerta permanente. Y todo, pone manifiesto que es necesario continuar la lucha hasta el final.

La lucha de los tercerizados del ferrocarril: Una conquista de toda la clase trabajadora

La reincorporación de los despedidos y el compromiso de concretar el pase a planta permanente de los tercerizados es producto de la organización y la lucha independiente y constituye una importante conquista para la clase trabajadora.

Nuevamente quedó demostrado que sólo con la organización y la lucha independiente es posible avanzar en nuestras reivindicaciones.
Después de largos meses de organización independiente del gobierno, la patronal y la burocracia sindical, y de una cruenta lucha, en la que el compañero Mariano Ferreyra dejó su vida, se consiguió la reincorporación de los despedidos y el compromiso de que antes del 20 de diciembre todos los tercerizados, unos 2.000, pasen a la planta permanente del ferrocarril.
La asamblea de los trabajadores, al margen y contra la burocracia de la UF, debió ser reconocida por el gobierno como la genuina representación de los tercerizados. Y esto es demostrativo de la potencialidad de la clase trabajadora. La Comisión Negociadora de la Asamblea de Tercerizados “Mariano Ferreyra”, que no contaba con ningún reconocimiento “legal”, pero sí con el aval de los trabajadores, acompañada de una importante movilización en la puerta del ministerio de trabajo, obligó al gobierno a ratificar el pase a planta permanente de todos los trabajadores tercerizados, no sólo del Roca, sino también del Belgrano Sur y del San Martín.
La lucha, por su parte, también fue demostrativa de la potencialidad de la fuerza de la clase trabajadora, y, en este conflicto, se desenvolvió con altos y bajos. El corte de vías del 21 de julio demostró la fuerza de los trabajadores e impuso la difusión del conflicto ante el silenciamiento de los medios de comunicación, convirtiéndose en la medida más contundente de la lucha ferroviaria. Por otro lado, la imposibilidad de realizar el acto en la estación Constitución ante la embestida de la patota de la UF, puso en evidencia algunas de las limitaciones del movimiento.
Sin embargo, con el asesinato de Mariano Ferreyra a manos de la burocracia verde de Pedraza, que contó con la complicidad del gobierno y la patronal, la lucha, lejos de retrotraerse, cobró nuevos bríos. Toda la clase obrera independiente abrazó la causa de los tercerizados del Roca, como se manifestó en las movilizaciones posteriores a Plaza de Mayo, en las marchas y cortes en varios puntos del país, y en los paros de gremios como el de colectiveros, del neumático, el ferroviario, el de la alimentación, el aeronáutico y el docente, entre otros.
Así, producto de la lucha y la organización independiente se obtuvo esta importante conquista para toda la clase trabajadora. La reincorporación de los despedidos es ya una realidad. El pase a planta, hasta que no se efectivice, no deja de ser un compromiso arrancado con la lucha. No bajar la guardia es fundamental para garantizar el real pase al convenio de la Unión Ferroviaria.
La lucha de los ferroviarios sirve ahora de impulso a todos los trabajadores tercerizados, que padecen pésimas condiciones de trabajo, salarios bajísimos y una y mil trabas para organizarse sindicalmente. La experiencia de los tercerizados del Roca sirve de ejemplo para avanzar en la lucha contra la precarización laboral impulsada por el empresariado y avalada por el gobierno y la burocracia sindical.

LA CLASE TRABAJADORA VA RECUPERANDO EL PROTAGONISMO

Como un aporte central para el impulso de la revolución socialista es fundamental desarrollar la organización y la lucha independiente de la clase trabajadora y avanzar en la construcción de una dirección antiburocrática, clasista y combativa para el movimiento obrero.

La lucha revolucionaria y por el socialismo nos exige el desarrollo de la organización de la clase trabajadora en todos sus niveles. En el plano sindical, enfrentando a la burocracia para desplazarla de la dirección de los sindicatos y construir un movimiento sindical clasista, antiburocrático y combativo, que represente, organice y conduzca la lucha de la clase trabajadora. En el nivel político, mediante la construcción del partido revolucionario, que nuclee a la vanguardia de la  clase obrera y el pueblo trabajador, a aquellos que se asuman como revolucionarios y sean consecuentes en la práctica, para desplegar el combate contra la burguesía y el capitalismo en todos los terrenos de lucha.
En esta nota, haremos un análisis de las características de la lucha sindical que desarrolla la clase trabajadora en nuestro país, repasando su situación estructural, su organización antiburocrática y la lucha contra la avanzada de los capitalistas.

La importancia de la clase trabajadora

 En Argentina, la enorme mayoría de la sociedad es parte de la clase trabajadora(1), la única clase que produce, con su trabajo, la riqueza social. Según los datos oficiales, los asalariados constituyen aproximadamente el 94% de la población económicamente activa, estimada en casi 20 millones de habitantes, mientras que los patrones, tan solo, el 6%. Y, entre los asalariados, más del 90% cumplen funciones como operarios o trabajadores sin personal a cargo y solamente una ínfima minoría se desempeña en cargos jerárquicos.
Estos primeros datos, dan cuenta clara del peso que tiene la clase trabajadora en la estructura económica y social del país, al tiempo que reafirman el carácter minoritario de la burguesía, clase que vive de la explotación de la enorme mayoría de la sociedad.
A su vez, dentro de la clase trabajadora, los trabajadores ocupados rondan (siguiendo datos oficiales) aproximadamente el 80%, mientras que los desocupados y los subocupados, el 10% y el 13% respectivamente. Esta situación, también pone en evidencia que la clase trabajadora ocupada, atravesada por una heterogénea realidad laboral(2), constituye el sector mayoritario en Argentina.
En esta situación, cobra singular relieve la clase obrera vinculada directamente a la producción. Es que la cuarta parte de los trabajadores registrados se desempeña en áreas fundamentales para el capitalismo local, como son la industria manufacturera, la construcción, la minería y la actividad agropecuaria(3). Y, a pesar de la fragmentación de la producción a través de las PyMES, que explotan a una buena parte de la clase obrera, aproximadamente la mitad de los obreros vinculados directamente a la producción trabaja para grandes empresas que concentran cientos y, en algunos casos, miles de trabajadores(4). A esto se suma la concentración de la inmensa mayoría de este sector de la clase obrera en los centros urbanos, fundamentalmente Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, que concentran casi las tres cuartas partes de la población económicamente activa de todo el país. A su vez, una importante cantidad del resto de los trabajadores, desarrolla su actividad en sectores también vitales para la economía, como el trasporte, las comunicaciones y los servicios.
Este panorama demuestra la importancia que tiene, en la estructura económica y social de Argentina, la clase trabajadora en su conjunto, y, particularmente, la clase obrera industrial, que se concentra en las grandes fábricas de las principales ciudades del país.

Las direcciones burocráticas

 En la actualidad, si bien se desarrollan importantes conflictos obreros a diario, la gran mayoría son monopolizados por las direcciones burocráticas. Para mantener controlada y disciplinada a la clase trabajadora y sus luchas, la burguesía se encarga de sostener a una casta de dirigentes sindicales que, por sus posiciones políticas, sus métodos y sus privilegios, conforman la burocracia sindical. Esta burocracia es la voz y la representación de los intereses del empresariado y el gobierno entre los trabajadores y es uno de los obstáculos que debe derribar la clase trabajadora para desatar la lucha contra el capitalismo.
En Argentina, la burocracia sindical está representada por la CGT, una central abiertamente empresarial y oficialista, y la CTA, una burocracia más “progresista”, también propatronal y progubernamental(5). Pese al desprestigio de muchos de sus dirigentes, ambas centrales sindicales ejercen una fuerte y casi hegemónica influencia sobre la mayoría de la clase trabajadora argentina. Por esto mismo, entre otros tantos factores, la mayoría de los trabajadores están educados en las ideas de la defensa del capitalismo, de sus instituciones, de su democracia y de la conciliación de clases, como consecuencia de la ausencia de un movimiento antiburocrático que pueda disputar a la burocracia la dirección de la clase obrera.
Sin embargo, a pesar del chaleco de fuerza que impone la burocracia sobre la clase trabajadora, ésta logra ofrecer cierta resistencia a los ataques de las patronales, desbordando y muchas veces enfrentando a la conducción de la burocracia.


La cotidiana lucha de clases

 Durante los últimos años, la clase trabajadora argentina viene recobrando el protagonismo perdido en la vida política nacional. La conflictividad entre trabajadores y capitalistas ocupa un lugar de importancia en la realidad social y pone en evidencia el carácter permanente que tiene la lucha de clases. En su necesidad de aumentar los niveles de explotación de la clase trabajadora para incrementar sus ganancias, los capitalistas arremeten con violencia sobre los salarios y las condiciones laborales, e instrumentan suspensiones y despidos con el mismo objetivo. Por supuesto, esta avanzada constante del capitalismo encuentra resistencia entre los trabajadores y sus organizaciones sindicales.
Así se pone en evidencia, en los conflictos que se desarrollan en forma sistemática, que la clase trabajadora enfrenta la avanzada empresarial(6).
Además, es creciente la importancia de las luchas en el sector privado por sobre el público. En la actualidad, tres de cada cuatro conflictos se producen en el sector privado de la economía(7). Esta situación es demostrativa de la confrontación directa que asume la clase obrera contra la patronal, en cada establecimiento laboral.
Es necesario señalar, además, que los principales rubros donde se desarrollaron la mayor cantidad de conflictos constituyen lo fundamental de la economía capitalista. Desde 2005 a la actualidad, la industria manufacturera, el transporte, el almacenamiento y las comunicaciones se han alternado entre los sectores de mayor conflictividad laboral.
El desplazamiento de las luchas desde el sector público al privado y el protagonismo en las ramas principales de la economía marcan un cambio cualitativo en la lucha del conjunto de la clase trabajadora. Es decir que, si bien en los últimos años la cantidad de conflictos se mantiene relativamente estable, se observa un avance en la calidad de las luchas, ya que se desarrollan en los principales rubros de la actividad económica del país y pone de manifiesto la determinación de enfrentar directamente a los capitalistas en cada lugar de trabajo.
En sintonía con este proceso, uno de los datos más significativos de la conflictividad obrera en los últimos años está relacionado con el carácter de base de las luchas y los reclamos. Se está desarrollando un proceso en el que los organismos de base de la clase trabajadora (Cuerpos de Delegados y Comisiones Internas) van asumiendo un protagonismo creciente en la organización y la instrumentación de las medidas de fuerza contra los capitalistas, poniendo en evidencia el proceso embrionario aún de organización obrera desde cada establecimiento laboral(8). En muchos casos, los conflictos se desarrollan sin, o contra, la representación burocrática(9).
En este escenario, es necesario destacar que esta lucha cotidiana de los trabajadores se desarrolla a pesar de que una escasa porción de la clase trabajadora se encuentra sindicalizada, aproximadamente el 37%, y pese a que sólo el 12,4% de las empresas que operan en el país cuenta con presencia de delegados sindicales(10).
Todo esto pone en evidencia el lugar de importancia que está ocupando la lucha sindical de la clase trabajadora contra la burguesía, sobre todo en el sector privado de la economía y en rubros tan delicados para el capitalismo, como la industria y el transporte. Al mismo tiempo, son demostrativos del proceso, incipiente aún, de organización independiente, desde cada lugar de trabajo, sin la tutela o directamente contra la burocracia sindical de la CGT y la CTA, que protagoniza la clase trabajadora argentina.

 El movimiento independiente

 Entre todos los conflictos y luchas desarrollados en los últimos años, se han destacado experiencias tan importantes como las del Subte(11), Kraft, Fate, Arcor, Zanón, el Hospital Garrahan, los SUTEBAs recuperados, entre tantas otras.
Sin dudas, todas estas experiencias reflejan el punto más avanzado al que ha llegado la clase obrera en los últimos años en organización y lucha, en el plano sindical, contra la burguesía, sus gobiernos y la burocracia. Son experiencias construidas a lo largo de varios años y que representan los ejemplos más importantes de organización independiente, donde los obreros han recuperado (o construido, como en el caso del subte) los organismos sindicales, como los Cuerpos de Delegados, las Comisiones Internas y las Seccionales, y han apelado a los métodos de lucha de los trabajadores, como la huelga, el piquete, el sabotaje, la movilización y la ocupación de la planta o, como en Zanón, la puesta en marcha de la producción bajo el control obrero. Estas experiencias del movimiento independiente, en su momento, han puesto en el centro de la escena política el debate planteado por los trabajadores y se han constituido en ejemplos para el conjunto de la clase trabajadora.
En cada una de estas luchas puntuales, toda la clase trabajadora ve una referencia a seguir. Por eso, el encono con el que las ataca toda la burguesía, con su amplio arsenal: gobierno, justicia, represión, burocracia, prensa, como se evidenció en el conflicto de Kraft. Es que en cada uno de estos conflictos se enfrentan, a pequeña escala, los trabajadores y los capitalistas, como clase. Se dirime quién se impone en la batalla. Por eso, una derrota se convierte en un importante revés para todos los trabajadores y en un fortalecimiento de las filas de los capitalistas. El caso del paso a la burocracia de un sector del Cuerpo de Delegados del subte, es un ejemplo de esto. Asimismo, un triunfo de los obreros en lucha robustece los ánimos y la predisposición a la pelea de toda la clase trabajadora, como ocurrió con la ruptura del techo salarial impuesto por los obreros de la alimentación, que repercutió favorablemente en otros rubros(12).
En la actualidad, sin dudas, existe y, no exento de contradicciones, se desarrolla un movimiento de los trabajadores independiente de la burocracia sindical, de los gobiernos de turno y de los capitalistas. Una prueba irrefutable de ello, han sido los sucesivos encuentros obreros celebrados en la zona norte del Gran Buenos Aires, donde está radicada una de las concentraciones fabriles más importantes del país. Hace más de tres décadas que no se desarrollaba en Argentina un encuentro obrero de semejantes características (antiburocrático y antipatronal) y de tales dimensiones (casi 500 delegados y activistas sindicales). Sobre la base de innumerables conflictos, luchas y experiencias sindicales, se ha logrado avizorar una perspectiva de coordinación y fortalecimiento de la organización y la lucha de la clase trabajadora.
El movimiento independiente aun es incipiente y representa a un sector muy reducido de la clase trabajadora. Es una tarea central del momento el fortalecimiento de este movimiento que pueda enfrentar a la burocracia sindical y se plantee como una alternativa para la lucha de los trabajadores.

Por una dirección antiburocrática, clasista y combativa

 Hoy, la clase trabajadora argentina carece de una dirección antiburocrática, clasista y combativa.
Entre las corrientes políticas que intervienen y tienen cierta influencia en el movimiento sindical por fuera de la burocracia, se encuentran las que no bregan por la independencia de clase, sino por las alianzas con algún sector de la burguesía o de la burocracia sindical(13). Estas organizaciones están muy lejos de convertirse en una alternativa real para la clase obrera, ya que no confían en la fuerza de los trabajadores, por eso depositan sus esperanzas en el auxilio de sectores enemigos de la clase obrera, como los capitalistas y los burócratas.
Por otro lado, existen varias organizaciones y experiencias de lucha que abrazan las banderas de la independencia de clase. Sin embargo, por sus concepciones políticas, estas organizaciones enarbolan el pacifismo y la denuncia de los métodos de lucha que no se ajustan a la legalidad del régimen; y promueven un falso atajo institucional, que deposita en las elecciones la confianza que no tienen en la lucha(14). De este modo, si bien son parte integrante del movimiento independiente de los trabajadores, muchas veces ponen un freno a la lucha de la clase obrera contra los capitalistas y los burócratas.
En los límites que encuentra la lucha reivindicativa de la clase trabajadora se pone de manifiesto la ausencia de una dirección antiburocrática, clasista y combativa. La decisión política de no impulsar más allá de los carriles institucionales la lucha obrera contra la burguesía por parte de organizaciones reformistas se evidencia por ejemplo en la falta de preparación para resistir los golpes de la represión en cada conflicto.
El escándalo en el último encuentro obrero de zona norte, al que organizaciones como el PO directamente ignoraron, también evidencia la carencia de una organización que priorice el desarrollo organizativo de los trabajadores y no las apetencias electoralistas, como hicieron el PTS y el MAS(15), intentando dirimir sus diferencias sobre candidaturas en ese ámbito o “construir un gran partido de los trabajadores”(16), confundiendo las organización sindical con la partidaria.
En la actualidad, la clase obrera destaca un conjunto cada vez más importante de activistas y delegados antiburocráticos para la lucha. Esto constituye un gran paso adelante, que debemos extender y desarrollar para construir una dirección clasista y combativa, que sea parte protagónica y oriente el cauce de la organización y la lucha sindical, como parte fundamental para el enfrentamiento general contra la burguesía.

 

Conclusiones

 Como hemos visto, es la clase trabajadora, la inmensa mayoría de la sociedad, quien hace funcionar el país.
Además, el sector ocupado en las ramas fundamentales de la economía nacional posee un peso considerable en la estructura económica y social argentina y existen importantes concentraciones obreras en las grandes fábricas de los principales centros urbanos.
En los últimos años, pese a que, en su gran mayoría, la clase trabajadora se encuentra encorsetada, política y organizativamente, por la burocracia sindical de la CGT y la CTA, la lucha obrera viene recuperando el protagonismo perdido. La conflictividad obrera se fue desplazando de los sectores estatales a los de la industria, el transporte y las comunicaciones, evidenciando un avance cualitativo en la lucha de la clase trabajadora porque, además, de la mano de este proceso, se va poniendo de manifiesto el insipiente cuestionamiento a las direcciones burocráticas, a través del desarrollo de conflictos conducidos por los organismos sindicales de base.
Hoy, sobre la base de este proceso de desarrollo de la lucha sindical en los sectores más importantes del proletariado argentino, va apareciendo un movimiento sindical independiente de los capitalistas, los gobiernos y la burocracia sindical.
En este escenario, y ante lo incipiente del movimiento independiente, es necesario contribuir al desarrollo de la organización clasista, antiburocrática y combativa de la clase trabajadora desde cada lugar de trabajo, desde cada coordinación, para avanzar en este sentido y forjar, al calor de la lucha, otra dirección para la clase obrera argentina. Esta tarea, junto a la construcción del partido revolucionario de la clase obrera, es fundamental para avanzar por el camino de la revolución socialista.

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NOTAS:
1) Para ver un panorama más amplio de la estructura social en Argentina, y de la clase trabajadora en particular, ver nuestro “Análisis de Situación 2010”, en http://blog-otr.blogspot.com.
2) Entre los trabajadores ocupados, un alto porcentaje trabaja “en negro”. De los aproximadamente 15 millones de trabajadores ocupados que existen en la actualidad, entre 5 y 6 millones se encuentran en negro, y entre 9 y 10 millones, en blanco. Además, hay cerca de 2 millones de trabajadores “autónomos”. Hay que tener en cuenta que estos números son aproximados ya que es de público conocimiento que las estadísticas son manipuladas según quién las realice.
3) En esta relación no consideramos a los trabajadores en negro que, como hemos visto, oscilan entre el 33% y el 40% del total de trabajadores.
4) Algunos ejemplos: Arcor tiene 20.000 obreros; Telefónica, 10.000; Ledesma, 7.300; Peugeot, 5.900; Siderar, 5.700; Wolkswagen, 5.600; IMPSA, 5.6000; Molinos, 5.000; Cargill, 4.400; Quilmes, 3.700; Sancor, 3.700; La Serenísima, 3.600; Ford, 3.200; Kraft, 3.200; Toyota, 3.000...
5) Para ver el historial de los principales dirigentes de la CGT y la CTA, ver nuestra sección “Desfile de burócratas”, disponible en http://blog-otr.blogspot.com.
6) Por ejemplo la CTA en su informe “Estudios sobre conflictividad laboral y negociación colectiva”, elaborado por el Observatorio del derecho social que publica desde mayo de 2005 hace mención a que se produce un conflicto laboral por día y que la gran mayoría de estos conflictos se vinculan a reclamos salariales y a la lucha contra las suspensiones y los despidos, como respuesta a la crisis capitalista.
7) De 2005 en adelante, los conflictos en el ámbito privado ascendieron del 57% al 74%, registrado en el primer trimestre de este año. (62% en 2006, 68% en 2007, 74% en 2008 y 2009).
8) En el año 2006, el 73% de los conflictos en el sector privado se desarrolló a nivel empresa, con el protagonismo de la representación sindical en cada lugar de trabajo. Ese porcentaje, con la excepción del año 2007 (68%), ascendió (75% en 2008, y 78% en 2009) hasta alcanzar el 89% actual, que evidencia el proceso de organización obrera desde cada establecimiento laboral.
9) Este porcentaje oscila entre el 12% y el 15% de los conflictos sindicales.
10) El detalle de la presencia de delegados por empresa es el siguiente: de las PyMES con entre 10 y 49 empleados, sólo el 7,5% cuenta con delegados sindicales; de las empresas con entre 50 y 200 trabajadores, sólo el 27,7%; y de las grandes empresas con más de 200 empleados, se llega al 52,2%.
11) Si bien la experiencia del Subte es una de las más importantes de los últimos años y se ha referenciado como la vanguardia del movimiento obrero, recientemente, debido a las posiciones políticas de varios de sus dirigentes, la burocracia de la CTA ha cooptado a una buena parte de los delegados del subte, integrándolos a la lista de Yasky. Ver este proceso en “El ingreso del subte a la CTA”, en ER Nº60, agosto de 2010, disponible en http://blog-otr.blogspot.com.
12) A raíz de la ruptura del techo salarial con la lucha de la alimentación protagonizada por los obreros cordobeses de Arcor, los trabajadores de empresas como Fate y Metrovías tomaron las banderas de un aumento salarial similar al obtenido por el gremio alimenticio.
13) Es el caso del PCR, el MST e IS que apoyaron al empresariado rural en su disputa con el gobierno kirchnerista. Los dos primeros sumaron su apoyo a la burocracia de De Gennaro/Micheli contra Yasky. Esto, por no hablar del PC que hace mucho ya se ha pasado abiertamente a las filas de la burguesía.
14) Entre estas organizaciones contamos al PO, al PTS y al MAS, entre otras.
15) Ambas organizaciones rompieron el encuentro al pretender imponer sus propios candidatos en las listas para las elecciones de la CTA. Finalmente, cada una impuso a un militante propio a la cabeza de las listas de oposición de la central.
16) Esta consigna, enarbolada hoy por el PTS, es la expresión del reformismo encarnado también por otras organizaciones, como el PO y el MAS. Buscan fundir la organización sindical con la revolucionaria, confundiendo sus tareas y exigiéndole al movimiento sindical que levante consignas propias de un partido revolucionario y al partido que se amolde al sindicalismo. Esta concepción de partido sobre la base de los sindicatos o del sindicalismo es parte de una estrategia de poder que no contempla la lucha revolucionaria por el socialismo, y que implica, en los hechos, la orientación hacia un camino gradual de reformas, movilizaciones y huelgas, no sólo que no rompan, sino que también se adapten al régimen institucional de la burguesía.


LA CLASE OBRERA ES EL SUJETO DE LA REVOLUCIÓN

Los enemigos declarados del marxismo y, por ende, de la revolución socialista, han hecho, y continúan haciendo, denodados esfuerzos por negar los pilares del marxismo revolucionario. Pretenden negar, por ejemplo, la división de la sociedad en dos clases sociales antagónicas y la lucha ininterrumpida entre éstas. Algunos diluyen la división clasista de la sociedad invocando unos supuestos “intereses comunes de toda la sociedad”. Otros, reconociendo la existencia de la clase obrera y la burguesía, bregan por una imposible conciliación entre los intereses de unos y otros. Ambas posiciones, y los incontables matices intermedios entre una y otra postura, niegan y combaten los intereses y las aspiraciones de la clase trabajadora, preservando la realidad existente en la que impera el dominio de los capitalistas.
Sin embargo, muchas veces, los ataques más camuflados a la teoría de la lucha de clases y, por ende, a la lucha revolucionaria de la clase obrera por el poder, provienen desde las filas de los que se refieren a la necesidad del “cambio social” o de la “construcción de poder popular”, eufemismos que muchas veces son empleados para no referirse a la revolución socialista y mucho menos a la toma del poder por parte de la clase trabajadora. Para ello, hay quienes han revisado la teoría de Marx (aunque en muchos casos también la han ignorado o directamente la han combatido) y, sin dejar de reconocer que la sociedad se encuentra dividida en clases que luchan entre sí, han negado a la clase obrera como el sujeto de cambio, es decir, como el único capaz de desarrollar la lucha de clases por el camino de la revolución y el socialismo; o han planteado que debido a las diversas formas que reviste la explotación, la esencia de ésta y, por ende, del capitalismo, requiere abandonar la perspectiva de la revolución con la clase trabajadora como actor principal. En este afán, han aparecido conceptos antimarxistas que “reemplazan” a la clase obrera por las llamadas “multitudes”, como lo ha hecho Toni Negri y lo reprodujo en nuestro país Luis Mattini; o surgen formulaciones igualmente antimarxistas, como la de “sujeto-pueblo”, adoptada por el PC. Todas estas concepciones niegan la existencia de la clase obrera como una clase independiente enfrentada irreconciliablemente a la burguesía y, por eso mismo, la lucha por la revolución socialista.
Otras tendencias, en cambio, desorientadas por la coyuntura o directamente impulsadas por un espíritu oportunista, trasladan a otros sectores sociales el papel principal que tiene la clase obrera en la lucha por la revolución socialista, como sucedió en nuestro país con el auge del movimiento de desocupados.
En la mayoría de los casos, se hace referencia a la “desaparición” de la clase obrera como tal, como clase independiente capaz de llevar la lucha por el camino de la revolución y el socialismo.
Pese a los cambios producidos en la realidad laboral a lo largo de los años, el capitalismo mantiene y se sostiene sobre la explotación de la clase obrera. La fragmentación de la clase trabajadora a través de la proliferación de la PyMES, la disminución de la cantidad de obreros en cada fábrica debido al progreso técnico, la tercerización instrumentada por las grandes empresas, y la precariedad laboral bajo todas sus formas (desocupación, trabajo en negro, con contratos basura, con monotributo...), no alteran lo fundamental de las relaciones sociales entre la clase trabajadora y la burguesía. Una minoría de capitalistas sigue siendo la propietaria de los medios de producción. La mayoría trabajadora no tiene otra alternativa que vender su fuerza de trabajo para sobrevivir, bajo la explotación del sistema. Al mismo tiempo, sigue siendo la clase trabajadora la única capaz de poner y mantener en funcionamiento, o no, los pilares fundamentales de toda la economía, como son las fábricas, los transportes y las comunicaciones.
Por todo esto, el rol de la clase trabajadora en la estructura económica y social de la sociedad y su lucha irreconciliable contra la burguesía tiene una importancia central para derrotar al capitalismo.