El culebrón del verano

El culebrón del verano

Martín Redrado, presidente del BCRA, se negó a obedecer un DNU de la presidenta, que ordenaba poner a su disposición 6.500 millones de dólares de las reservas para el pago de la deuda externa. El gobierno le exigió la renuncia. Redrado no dimitió. El ex Golden Boy menemista se convirtió en protagonista del culebrón del verano, desbancando de las primeras planas los funerales de Sandro y las vicisitudes del jet-set en las playas de moda, para que, finalmente, nada cambiara.

Cristina Kirchner convocó de urgencia al gabinete (algunos llegaron en short y ojotas) para firmar un nuevo DNU (decreto de necesidad y urgencia) que removía a Redrado del cargo. El “rebelde” exigió una decisión legislativa. Con el congreso en receso y ninguna intención presidencial de convocarlo, la discusión viró al debate de su autoconvocatoria. La defensa del rubio economista aglutinó a toda la oposición, que, con pocos matices, lo encumbró como modelo de resistencia a la “prepotencia kirchnerista”.
Llegaron apoyos de Federico Pinedo y otros del PRO, la UCR, el Partido Socialista y Prat Gay de la Coalición Cívica. Pino Solanas dijo que el pedido de renuncia era un “disparate” y acusó al gobierno de “alterar el estado de derecho, la continuidad jurídica”. Felipe Solá enfatizó que “el kirchnerismo se ha convertido en una máquina de atropellar las instituciones”. Elisa Carrió dijo que “La presidenta Kirchner se está poniendo en una posición de abuso de poder y exponiendo a un juicio político”, y un sector de la izquierda convocó a un acto frente al Banco Central para colocar “un candado en la puerta, como símbolo de la protesta”, lo que motivó que el diario Clarín titulara “Un apoyo inesperado”.
Mientras tanto, se desató el sainete judicial. El gobernador de San Luis, Rodríguez Saá, planteó ante la Corte la nulidad del DNU que ordenaba la disponibilidad de las reservas para el pago de la deuda. Causas similares fueron iniciadas por la UCR y el PRO. Solanas y Lozano denunciaron a la presidenta y a Boudou y batieron el parche sobre la distinción entre “deuda legítima” e “ilegítima”, admitiendo que hay una parte “legal” de la dependencia, junto a un coro de peronistas ex kirchneristas como Donda y Bonasso. En respuesta, el ex PC y ex Frente Grande Eduardo Barcesat acusó a Redrado por malversación de fondos públicos.
Redrado interpuso un recurso de amparo y la jueza en lo contencioso administrativo, María José Sarmiento, anuló el DNU que lo echó. Aníbal Fernández puso un patrullero frente a la casa de la jueza y mandó a un comisario, un sábado, para entregarle la apelación. Como fracasó, la presentación se hizo, el mismo día, en el domicilio de uno de los camaristas, más amable. Redrado amenazó con difundir la lista de “amigos del gobierno” que compraron millones de dólares en plena crisis, especulando con datos privilegiados.
En el ámbito internacional, un juez norteamericano aprovechó el anuncio del uso de reservas para embargar fondos en EEUU, que ya no eran intocables. El descuido le costó el cargo al Procurador General del Tesoro, el ex juez Guglielmino, aunque las malas lenguas dicen que no fue ajena la falta de eficiencia para disciplinar a sus ex colegas del fuero contencioso.
La convocatoria de la comisión bicameral dejó de lado el debate por la autoconvocatoria del congreso. Al mismo tiempo que la cámara contencioso administrativa dictaba un confuso fallo que sumió a periodistas y opinólogos en un pantano de interpretaciones, la comisión empezó a funcionar. Apenas 48 horas antes que se expidiera recomendando la remoción, Redrado anunció que, ahora sí, presentaba su “renuncia indeclinable, con la satisfacción del deber cumplido”. Para cerrar el círculo, Aníbal Fernández fue el encargado de retrucar: “La renuncia no existe”…
El final era cantado. Redrado volverá a alguna consultora privada. El BCRA tiene nueva presidenta. El gobierno seguirá pagando compulsivamente la deuda, a costa del pueblo trabajador, sin arte ni parte en este entuerto. Finalmente, queda claro que todos, aunque se acusen y peleen, coinciden en una cosa: Pagar la deuda.

Nuevas coincidencias

La burocracia sindical de la CGT y la CTA vuelve a manifestar acuerdo en relación a la política del gobierno de los Kirchner. Ahora, celebran la designación de Marcó del Pont al frente del Banco Central.

“…su designación en el Banco Central constituye un hito histórico en la vida de esa importante entidad. Habrá que bucear en el tiempo para encontrar algún precedente de alguien tan claramente comprometido con la causa nacional y popular a la cabeza del Banco Central”. Comunicado de prensa del 03/02.

“La designación de Marcó del Pont es una primera señal positiva que rompe con la tradición de estas últimas décadas de poner al frente de ese organismo a tecnócratas salidos de las incubadoras del neoliberalismo”, declaró el secretario general de la CTA, Yasky.