La organización política de los trabajadores

La lucha de los trabajadores tiene una doble cara: se libra en el terreno sindical, pero es también una lucha política. Para llevar al triunfo la lucha y cambiarlo todo, para edificar una nueva sociedad, es imprescindible la organización política de la clase trabajadora, la construcción del Partido Revolucionario.

Lucha sindical y lucha política
Los trabajadores, cada vez más, nos organizamos sindicalmente, para luchar por mejores condiciones salariales, de salubridad, derechos de organización y demás; enfrentando de esa forma las avanzadas de la patronal o del gobierno de turno. También en nuestros barrios, en las escuelas de nuestros hijos, en los distintos lugares en los que está la clase trabajadora, se nos plantea la necesidad de organizarnos por mejorar nuestra situación, para que el gobierno no escamotee el presupuesto para salud o educación, para enfrentar la represión, para conseguir lugares dignos donde vivir... Todas estas luchas son muy importantes, puesto que nos permiten defendernos, poner algunos límites al nivel de explotación, y mejorar algunas de nuestras condiciones de vida. Y además, con ellas vamos juntando fuerzas, vamos aprendiendo a organizarnos y a enfrentar a los enemigos del pueblo trabajador.
Pero la clase trabajadora debe enfrentar un problema aún mayor. Las condiciones actuales de sometimiento, pobreza y explotación que sufrimos los trabajadores y nuestras familias, no se deben sólo a la avaricia de tal o cual patrón al que le disputamos un mejor salario, ni a la incapacidad de tal o cual gobierno que evitó poner el dinero público en las escuelas, los hospitales o en nuestros barrios.
El problema central que tenemos los trabajadores es que, bajo el capitalismo, toda la sociedad está organizada de manera tal que todo nuestro esfuerzo cotidiano es usado para el beneficio de los empresarios y sus socios, los gobernantes y los burócratas, mientras la enorme mayoría, los que en verdad trabajamos y sostenemos con nuestros hombros el desarrollo de la sociedad, estamos siempre relegados a vivir con lo mínimo, en condiciones lamentables e indignas. Y en los países pobres como el nuestro, que se han convertido en dependientes de las grandes potencias como EEUU o Europa, menos hay aún para quienes trabajamos y más para los capitalistas internacionales y sus socios locales.
Por eso, para que el fruto de nuestras luchas cotidianas abone un camino de cambios duraderos y profundos, es central que los trabajadores, al tiempo que desarrollamos la lucha sindical, logremos organizarnos políticamente, orientando nuestra pelea hacia una verdadera transformación social en función de los intereses de nuestra clase, la clase trabajadora.

Organizarnos por nuestros intereses como clase trabajadora
Así como los patrones, sus políticos y sus burócratas defienden a muerte la permanencia del capitalismo (porque saben que es el sistema que les garantiza llenarse de lujos a costa de la explotación de los trabajadores y de la miseria de gran parte del pueblo), así también nosotros debemos tener bien presente que, además de conformar la gran mayoría de la sociedad, los trabajadores somos quienes la hacemos andar, los que tenemos la capacidad y la fuerza para derribar al actual sistema de explotación, y los que podemos organizar, en cambio, una sociedad para beneficio del conjunto del pueblo trabajador.
La lucha por esa nueva organización social, por el socialismo, es, por supuesto, una lucha política que va mucho más allá de una pelea sindical que se libra contra un empresario o un gobierno para el mejoramiento circunstancial de las condiciones de vida. Por eso, la lucha política de los trabajadores es larga y también dificultosa, aunque sea, al mismo tiempo, la única que puede resolver los problemas de fondo de los trabajadores.
Esta lucha política, la lucha por el socialismo, no sustituye ni minimiza las tareas necesarias de la lucha social, de la organización sindical por el mejoramiento de algunas condiciones de vida. Pero al ser una lucha que ataca la raíz de los problemas de los trabajadores, marca una orientación para el conjunto del pueblo explotado que lucha, y plantea, además, tareas específicas, como es la necesidad de construir la organización política de los trabajadores.

El camino para nuestra lucha es la revolución
Todo trabajador que se ha planteado enfrentar a su patronal sabe de las dificultades que tiene la lucha y la organización: para conquistar alguna reivindicación hay que unir fuerzas, sumar a los compañeros a una misma causa, prepararse para enfrentar las represalias de la patronal y la violencia que vendrá de la mano de las patotas sindicales o de la represión estatal.
Del mismo modo, la posibilidad de que los trabajadores cambiemos la situación, no en una u otra empresa, sino en toda la Argentina, depende de que logremos organizarnos para enfrentar, no a uno u otro patrón en particular, sino al conjunto de los patrones junto a sus políticos y a la represión que pondrán a su servicio.
Por supuesto, esto no podrá conseguirse siguiendo las reglas que ellos ponen. Por el contrario, así como sucede en cada trabajo, también al nivel de toda la sociedad los trabajadores debemos apelar a los métodos que tenemos en nuestras manos para enfrentarlos: la organización y la lucha contra el poder de los que mandan. Por eso, la lucha de los trabajadores no es una lucha que se atenga a los condicionamientos que nos ponen los capitalistas y sus gobernantes como es la disputa electoral. No es una lucha de respeto a las pautas institucionales de esta democracia para ricos, sino que es una lucha revolucionaria, una lucha de confrontación con los que hoy tienen el poder, para enfrentarlos y derrotarlos, para que, de ese modo, los trabajadores conquistemos el poder y organicemos una sociedad sin explotación ni miseria, una sociedad socialista.

Una tarea urgente: construir el partido de los trabajadores revolucionarios
Para que los trabajadores nos organicemos en función de librar la lucha más importante que tenemos por delante, la que nos permitirá cambiar de raíz esta realidad y proyectar una nueva sociedad para nuestros hijos; es preciso que construyamos nuestra propia organización política, nuestro propio partido.
Conformar un partido del conjunto de los trabajadores que se organizan para acabar con el sistema actual, que se disponen a desarrollar la lucha revolucionaria contra los explotadores y sus representantes, es una tarea de vital importancia para que las organizaciones que hoy se construyen y las luchas que hoy se libran a todo nivel no queden a medio camino, sino que contribuyan a una transformación definitiva de la sociedad.
En ese sentido, en el camino de forjar el partido de los trabajadores revolucionarios, es que hemos conformado nuestra organización, como un paso en esa dirección. Para seguir y profundizar esa tarea, convocamos a todos los compañeros que asuman esta necesidad para lograr organizarnos políticamente todos los que nos proponemos dar impulso a la lucha revolucionaria por el socialismo en Argentina.