Quieren entregar el salario en las paritarias
Con el comienzo de la paritaria nacional queda demostrado que la burocracia sindical no está dispuesta a reclamar el salario que les corresponde a los trabajadores de la educación, ni el gobierno está dispuesto a ceder ni un metro. Solamente la organización y la lucha de los docentes puede revertir este estado de cosas, desarrollando el paro y la movilización por un salario igual a la canasta familiar.
“En el año del Bicentenario hemos alcanzado el 6 por ciento del PBI en inversión educativa”, festeja el ministerio de educación. ¿Quiere decir que mejoró la penosa situación de la escuela pública? ¿Acaso los maestros dejaron de percibir salarios de pobreza? ¿Será que los alumnos dejaron de ver a la escuela como el lugar donde van a comer? ¿Entonces ya no se pierden días de clase porque los edificios no están aptos para enseñar y aprender? Nada de esto. La educación pública sigue en crisis pese a las palabras ministeriales.
Pero hay más. El ministro de educación, Alberto Sileone, expresó son claridad su postura ante el tímido reclamo salarial de los sindicatos docentes. Para el ministro, la propuesta de un aumento del 20% “es disparatada y completamente inaceptable, no tiene que ver con la realidad del país”, además pidió “manejar cifras que sean sensatas”. Evidentemente, para el gobierno es “inaceptable” e “insensato” que los docentes tengan un incremento salarial, aun por debajo de la inflación proyectada para 2010, y nada tendría que ver con “la realidad del país” que su gobierno esté decidido a destinar más de u$s15 mil millones al pago de la deuda.
Los cinco sindicatos docentes con “representación” nacional (CTERA, UDA, AMET, SADOP y CEA) piden un salario inicial de $1.900, es decir un aumento que aún queda por debajo de las proyecciones de inflación para este año, y cuyas cifras pasarán a engordar las sumas en negro del recibo de sueldo. El gobierno ya demostró su negativa a conceder tal aumento. Los gobiernos provinciales le siguen el paso, como quedó demostrado en provincia y Ciudad de Bs. As., donde unilateralmente suspendieron la mesa de negociación.
El alineamiento de la conducción de la CTERA con el gobierno nacional es vergonzante. Nada se puede esperar de esa mesa de negociación.
De no mediar la organización y la lucha de los trabajadores de la educación, con independencia de la burocracia, los negociadores volverán a rubricar un acuerdo que deparará un nuevo año de sacrificios y privaciones para los docentes y sus familias.
Habrá que llenar las asambleas para denunciar a la burocracia y para impulsar la organización y las movilizaciones por mejores salarios. Entre tanto, habrá que seguir avanzando en la lucha contra la burocracia para que la defensa de la escuela pública y de los docentes quede en manos de los propios trabajadores.
Con el comienzo de la paritaria nacional queda demostrado que la burocracia sindical no está dispuesta a reclamar el salario que les corresponde a los trabajadores de la educación, ni el gobierno está dispuesto a ceder ni un metro. Solamente la organización y la lucha de los docentes puede revertir este estado de cosas, desarrollando el paro y la movilización por un salario igual a la canasta familiar.
“En el año del Bicentenario hemos alcanzado el 6 por ciento del PBI en inversión educativa”, festeja el ministerio de educación. ¿Quiere decir que mejoró la penosa situación de la escuela pública? ¿Acaso los maestros dejaron de percibir salarios de pobreza? ¿Será que los alumnos dejaron de ver a la escuela como el lugar donde van a comer? ¿Entonces ya no se pierden días de clase porque los edificios no están aptos para enseñar y aprender? Nada de esto. La educación pública sigue en crisis pese a las palabras ministeriales.
Pero hay más. El ministro de educación, Alberto Sileone, expresó son claridad su postura ante el tímido reclamo salarial de los sindicatos docentes. Para el ministro, la propuesta de un aumento del 20% “es disparatada y completamente inaceptable, no tiene que ver con la realidad del país”, además pidió “manejar cifras que sean sensatas”. Evidentemente, para el gobierno es “inaceptable” e “insensato” que los docentes tengan un incremento salarial, aun por debajo de la inflación proyectada para 2010, y nada tendría que ver con “la realidad del país” que su gobierno esté decidido a destinar más de u$s15 mil millones al pago de la deuda.
Los cinco sindicatos docentes con “representación” nacional (CTERA, UDA, AMET, SADOP y CEA) piden un salario inicial de $1.900, es decir un aumento que aún queda por debajo de las proyecciones de inflación para este año, y cuyas cifras pasarán a engordar las sumas en negro del recibo de sueldo. El gobierno ya demostró su negativa a conceder tal aumento. Los gobiernos provinciales le siguen el paso, como quedó demostrado en provincia y Ciudad de Bs. As., donde unilateralmente suspendieron la mesa de negociación.
El alineamiento de la conducción de la CTERA con el gobierno nacional es vergonzante. Nada se puede esperar de esa mesa de negociación.
De no mediar la organización y la lucha de los trabajadores de la educación, con independencia de la burocracia, los negociadores volverán a rubricar un acuerdo que deparará un nuevo año de sacrificios y privaciones para los docentes y sus familias.
Habrá que llenar las asambleas para denunciar a la burocracia y para impulsar la organización y las movilizaciones por mejores salarios. Entre tanto, habrá que seguir avanzando en la lucha contra la burocracia para que la defensa de la escuela pública y de los docentes quede en manos de los propios trabajadores.