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Raúl Magallanes. Un represor de los 70 en la educación bonaerense.


Raúl Magallanes, habiendo sido uno de los policías de Camps en los 70 y autor de varios secuestros en la zona sur, asumió como presidente del Consejo Escolar de Lomas de Zamora y ya está amenazando compañeros.

Raúl Magallanes es un ex policía de la dictadura, que estuvo bajo las directivas de Camps y Etchecolatz. En 1997, fue titular de la comisaría 3ra de La Plata. Fue parte de “la maldita policía” de Duhalde. Fue designado director de seguridad del municipio de Lomas de Zamora por el intendente Rossi, desde ese cargo dirigía los operativos de seguridad ante las movilizaciones docentes al consejo escolar, que hoy preside. Como si fuera poco, también está vinculado en la causa del atentado a la AMIA.
De inmediato los sindicatos vinculados con la educación, junto a organizaciones sociales y políticas de izquierda, comenzaron una campaña de repudio por la asunción de Magallanes a la presidencia del consejo escolar. Desde Ate Sur, se han encabezado acciones que tuvieron gran repercusión. Parte de las medidas de fuerza ha sido desconocer a las autoridades de dicho consejo.
Esta campaña ocasionó que, al mejor estilo patotero, los compañeros sufrieran amenazas y hechos intimidatorios por la denuncia que están llevando a cabo.
Desde el gobierno, todavía no se ha tomado ninguna medida al respecto, a pesar de que los compañeros se encargaron de presentar materiales en el Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos Aires, en la secretaría de DDHH de la nación y la provincia. y en la Comisión por la Memoria, que demuestran la participación de Magallanes en los secuestros de la dictadura.
La asunción del represor Magallanes como presidente del consejo escolar de Lomas de Zamora, promovida por el kirchnerismo que conocía perfectamente su prontuario,  evidencia que a pesar de que desde el gobierno se enjuicien a viejos genocidas se lleva adelante una política para sostener a estos elementos que, aún hoy, les son útiles
Debido a la lucha y la movilización, el escándalo fue de tal magnitud que algunos sectores del kirchnerismo que bancaban a Magallanes en la primera hora, se vieron obligados a despegarse en cuanto pudieron. Pero lo cierto es que hasta el momento el ex policía secuestrador es quien sigue al mando en el consejo y, por esta razón, la lucha contra Magallanes sigue abierta.

Un nuevo golpe contra la educación pública


El gobierno porteño, desconociendo la voluntad de los trabajadores de la educación, y sobornos, represión patoteril y policial mediante, ha asestado un nuevo golpe a la educación pública, al aprobar la eliminación de las Juntas de Clasificación docentes.

En la madrugada del pasado viernes 2 de diciembre, “entre gallos y medianoche” y entre sobornos, balas de goma y gases lacrimógenos, la legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, aprobó una ley que golpea profundamente a la escuela pública. Se trata de la ley que crea la Comisión de Registro y Evaluación de Antecedentes Profesionales (Coreap), formada íntegramente por miembros designados por el gobierno de turno, que anula el rol de garantes de la transparencia del ingreso y de la carrera docente de las Juntas de Clasificación, formadas por representantes docentes elegidos cada dos años (mayoría) y representantes del ministerio de educación (minoría).

Control y disciplinamiento
Con la creación de esta comisión, que comenzará a funcionar en 2013, todo lo que concierne a la designación y al ascenso de los docentes, en lugar de caracterizarse por la transparencia y la democracia que garantizaban las Juntas, se limita a las decisiones unilaterales del gobierno de turno, hoy el del Pro. Ahora, las Juntas pierden todo su poder y además de reducirse de 15 a 7, modificando su composición a favor del gobierno, se limitan a cumplir un rol de “contralor”.
Con la implementación de esta nueva legislación, el gobierno busca instrumentar el control y el disciplinamiento de los trabajadores de la educación, priorizando la selección de aquellos docentes que se ajusten a sus lineamientos políticos y castigando a los que no lo hagan. Esta ley trasciende al gobierno macrista actual, porque instaura una dependencia directa entre la designación de docentes por parte del gobierno de turno, coartando el carácter democrático de la educación pública y profundizando criterios privatizadores, tales como la selección del personal, no tanto por las aptitudes, capacidades y experiencia de los maestros, sino por la ideología. Es necesario recordar aquí que, desde que existen las Juntas de Clasificación, sólo habían sido derogadas por la dictadura militar.
Además, la promulgación de esta ley implica la modificación de 24 artículos del Estatuto Docente, que rige lo concerniente a las tareas y a los salarios. Así, no sólo la ley votada en la madrugada del viernes cambia los criterios públicos del ingreso y el ascenso en la docencia, hacia una orientación de control y disciplinamiento, sino que, además, se ha constituido en una avanzada gravísima, unilateral e inconsulta, sobre el Estatuto, una conquista esencial de los trabajadores de la educación.

Así es la democracia
Las Juntas de Clasificación fueron defendidas por la casi totalidad de los docentes porteños. Esto se puso de manifiesto en los paros masivos y en las crecientes movilizaciones de los últimos meses. Además, se evidenció en la masiva elección de Juntas en la que el 80% de los trabajadores de la educación respaldaron su permanencia.
El Estatuto del Docente, hace más de veinte años fue debatido y elaborado con la participación de todos los docentes, en jornadas institucionales en todas las escuelas. Es la bandera que nadie pone en cuestión entre los docentes. Para los maestros, el Estatuto no se toca.
Pues bien, la “Ley de Democratización, Transparencia y Modernización de las Juntas de Clasificación” que se votó es, justamente, antidemocrática y poco y nada transparente. El gobierno y los legisladores (Pro, Coalición Cívica) desconocieron las voluntades y las distintas expresiones de los docentes en lo que respecta a las Juntas de Clasificación y al Estatuto del Docente.
Primero, mandaron las patotas de Macri para garantizar la protección y el ingreso al edificio de los legisladores adictos, golpeando y amedrentando a los maestros. Las negociaciones previas a la sesión definitiva, se caracterizaron por las compras de votos con cargos para los legisladores salientes (puestos en el Banco Ciudad, entre tantos otros sobornos). Después, vino la represión directa con balas de goma y gases lacrimógenos tirados desde la legislatura y un extensivo operativo policial en las inmediaciones del edificio.
Es decir que 30 legisladores, amparados en la represión y accediendo a todo tipo de prebendas, violentaron,  “en democracia”, la voluntad y la elección de miles de trabajadores de la educación.

Así actuó la burocracia
Es claro que el reciente conflicto docente cobró alcance nacional. La solidaridad con la lucha de los trabajadores de la educación se hizo llegar desde varios puntos del país y hasta el ministro nacional, Sileoni, se manifestó diciendo que los docentes porteños no tenían necesidad de hacer paros, es decir, apoyando la iniciativa del macrismo. Sin embargo, la CTERA se caracterizó por ser la gran ausente. Así como ayer aisló a los docentes de Santa Cruz, hoy hace lo mismo con los porteños, transformándose en cómplice de esta avanzada contra la escuela pública.
La conducción del sindicato mayoritario y de mayor influencia de la ciudad, la UTE, se dedicó a contener un movimiento que, en un determinado momento del conflicto, no pudo controlar y se encauzó, fugazmente, en algunas iniciativas de autoconvocatoria o de Ademys. Entonces, la conducción de la UTE apostó a la negociación y no a la lucha, llegando al punto de proponer la reducción de la cantidad de juntas y a boicotear cualquier intento de profundización del conflicto, ya sea con la nacionalización o con la adopción de un plan de lucha concreto que implique paros escalonados, y a reducir los ámbitos de participación al no convocar a plenario de delegados durante los días clave y decisivos.
En el momento de la votación, los docentes porteños se encontraron desarmados para proseguir la lucha, ya que el inicio de la represión bastó para dispersar al grueso de la movilización y encontró desorganizados a los sectores que estaban dispuestos a resistir. Más allá del paro en repudio a la represión convocado por Ademys, no existió ningún plan de acción puntual, ninguna medida de fuerza para los días por venir.
Esta situación nos pone por delante la tarea de reorganizar las fuerzas que se expusieron en la importante lucha protagonizada por los trabajadores de la educación, de avanzar en la disputa contra la burocracia sindical y de balancear la pelea dada en las calles para dar un paso más en organización, para que las luchas por venir nos encuentren en mejores condiciones.

Conflicto docente en la ciudad


Una importante experiencia de organización y lucha en defensa del estatuto

Los docentes porteños vienen protagonizando una importante lucha en defensa del estatuto, que ya lleva más de un mes. El gobierno de Macri, con aval del kirchnerismo, pretende eliminar las Juntas de Clasificación y de Disciplina con todo lo que eso implica: reforma unilateral del estatuto, y el fin del acceso público y transparente a la carrera docente, entre otras cosas.

Los docentes porteños están siendo los actores centrales de un conflicto que ya está cobrando trascendencia nacional. La consigna central es la defensa incondicional del estatuto y el rechazo al proyecto de ley presentado por el macrismo que pretende eliminar las Juntas de Clasificación y de Disciplina. El pasado 3 de noviembre, la inmensa mayoría del magisterio porteño se ha manifestado a favor de la defensa del estatuto, yendo a votar en las elecciones de juntas. Paralelamente, se han realizado varios paros que se caracterizaron por su masividad y por la movilización a la legislatura de la ciudad. Es decir, los trabajadores de la educación de la Ciudad de Buenos Aires se encuentran en pie de lucha contra la avanzada gubernamental.

Una lucha que se gesta desde abajo
La avanzada oficial movilizó a la gran mayoría de los docentes, que diariamente muestran su voluntad de lucha. En cada escuela, en cada distrito, en cada plenario o asamblea, esta voluntad se pone de manifiesto. Esta iniciativa desde las bases le ha impuesto, a su manera y con sus ritmos, la convocatoria a diversas medidas de fuerza a todas las conducciones sindicales, desde la UTE, hasta Ademys, pasando por todos los sindicatos macristas. Si la lucha se mantiene, no es por la determinación de las conducciones sindicales, sino por la voluntad de las bases.
Un rasgo distintivo de este proceso es la experiencia de organización que se va acumulando, debido a la incansable tarea militante de los activistas antiburocráticos. Las asambleas y las actividades en cada escuela se suceden casi a diario; las reuniones y la coordinación distrital ha dado lugar a importantes ámbitos de organización y lucha; el activismo da pelea en cada plenario y en cada asamblea sindical para avanzar con las medidas, y se ha logrado consagrar a la asamblea general de todos los trabajadores de la educación como órgano de debate y resolución en el lugar mismo en el que se desarrolla la lucha, es decir, en las puertas de la legislatura porteña. Este proceso se ha constituido en una experiencia y en una enseñanza valiosísima para el conjunto de la docencia y del activismo sindical.
La última asamblea multitudinaria, realizada en el marco del paro y la movilización del 4 de noviembre que logró frenar momentáneamente el proyecto, ha resuelto el paro y la movilización toda vez que se intente tratar el proyecto de ley en la legislatura. Es decir, mientras persista la iniciativa gubernamental de avanzar sobre el estatuto, los docentes mantendrán su resistencia, sobre la base de la organización y la lucha que vienen desarrollando.

El rol de la burocracia sindical
Un actor de peso en este conflicto es la conducción del sindicato mayoritario, que es la UTE, dirigida por la burocracia sindical de la kirchnerista lista Celeste, comandada por Eduardo López. Mientras el gobierno de Macri apuesta al desgaste y al agotamiento de la fuerza de la docencia, prolongando el conflicto y recurriendo a los descuentos de los días de paro, la burocracia sindical, apuesta a la desmovilización y a la negociación con el gobierno. Hasta ahora, las bases docentes, Ademys y la asamblea general, en diferentes momentos, han obligado a la directiva de la UTE a impulsar el paro, cambiando sobre la marcha su plan de acción, para no quedar al margen del conflicto y perder su hegemonía. Es decir, que las bases están desbordando a la burocracia sindical, aunque ésta se mantenga, aún, al frente del conflicto y de un movimiento que está dejando de controlar.
La CTERA es la gran ausente de este conflicto. Su silencio es cómplice de la jugada gubernamental y, con su aislamiento de la lucha, se está transformando en responsable de este golpe que se prepara contra la educación pública, que se viene a sumar a la responsabilidad y al aislamiento al que sometió a los docentes de Santa Cruz.
La burocracia docente se esta erigiendo, nuevamente, en un freno y en un dique de contención de la lucha de los trabajadores de la educación. Por eso, proseguir el camino de organización y de lucha independiente, es la única alternativa para defender este nuevo ataque sobre la educación pública.

Los docentes, en lucha en defensa del estatuto


El gobierno porteño ha desatado un paquete de medidas que atacan directamente la educación pública. El nuevo sistema punitivo de evaluación docente y los proyectos de ley que crean el cargo “maestro de maestros”, designado por decreto, y derogan parte del estatuto del docente, eliminando las juntas de clasificación, pretenden avanzar en el gerenciamiento educativo. Esta avanzada contra las condiciones laborales de los trabajadores de la educación tiene una magnitud pocas veces vista.
Tal situación ha despertado un rechazo generalizado en la docencia porteña, que se manifestará en el paro y la movilización del 4 de octubre, convocado por todos los sindicatos docentes.
El golpe macrista es tan violento, que ha obligado a la burocracia sindical de la UTE a convocar a un plenario de delegados para impulsar una medida de fuerza. Algo insólito. Esta burocracia que no ha hecho nada cuando reprimieron a los maestros de Santa Cruz en la Ciudad de Buenos Aires y entrega el salario todos los años, entra en acción, ahora, porque el gobierno toca directamente sus cargos en las juntas de clasificación y de disciplina. La organización y el desarrollo de esta pelea no puede quedar en manos de las conducciones burocráticas, que ponen una y mil trabas al inicio de un plan de lucha, única forma de detener estos planes. Para darle continuidad a esta batalla y no perder una conquista tan importante como el estatuto docente, el activismo antiburocrático debe tomar la iniciativa y aunar esfuerzos para movilizar a la docencia y enfrentar, en unidad, la burocracia sindical, que no está dispuesta a ir a fondo en esta importante lucha.
La defensa incondicional del estatuto del docente es el eje de la lucha de los trabajadores de la educación, para ponerle freno a esta avanzada gubernamental.

La lucha docente en Santa Cruz

Tras 59 días de paro, los docentes de Santa Cruz dejaron en evidencia nuevamente el desprecio total del gobierno kirchnerista hacia la educación pública y las reivindicaciones más elementales de los trabajadores. Su ejemplo marca un camino de lucha para el conjunto de la clase trabajadora.



Un gobierno patotero y nada más

Pese al ocultamiento de los medios, a la intolerancia de los gobiernos nacional y provincial, y al aislamiento por parte de las centrales sindicales, la huelga de los trabajadores de la educación de Santa Cruz se sostuvo de modo ejemplar durante 59 días, con grandes niveles de determinación, combatividad y participación de las bases. El martes 28, el congreso provincial de la ADOSAC votó el cese de las acciones directas, para continuar la lucha por otros medios.

El gobierno kirchenrista de Peralta fue todo intransigencia y represalias, que incluyó desde una multa al sindicato de $750.000, fuertes descuentos, calumnias, militarización, represión y patoteadas de todo tipo, hasta el dictado de la conciliación obligatoria y el aumento del 25% en cuotas por decreto, rompiendo toda posibilidad de diálogo y acuerdo.

En suma, un gobierno intolerante que no prioriza la escuela pública ni la negociación con los docentes, y que, en línea con la Casa Rosada, sólo jugó a quebrar la lucha.



Las demandas

El reclamo principal de los trabajadores enrolados en la ADOSAC fue un aumento salarial del 50%, que lograra recuperar la pérdida del poder adquisitivo de los docentes en la provincia con la canasta familiar más alta de Argentina, cuyo costo se estima en más de $12.000, mientras el salario inicial por cargo es de $3.500.

Luego de la represión gubernamental que sufrieron los docentes y estatales por parte de la patota oficial de la UOCRA-CGT comandada por Carlos García en la localidad de 28 de noviembre, a la demanda salarial se le sumó el juicio y castigo a los responsables políticos de la golpiza, investigación que hasta hoy no tuvo avances.



Estado de alerta y movilización

Durante los 59 días de conflicto, los docentes estuvieron movilizados para sostener el reclamo y abrir un canal de negociación paritaria con el gobierno.

Pronunciamientos públicos, petitorios, acampes, marchas locales y provinciales, como la Caminata por la Dignidad, toma de escuelas y edificios públicos, cortes de ruta, piquetes en los accesos a las petroleras, fueron algunas de las tantas medidas que llevaron adelante los trabajadores en su provincia.

El norte de Santa Cruz, esto es Caleta Olivia, Cañadón Seco, Pico Truncado y Las Heras, estuvo signado por los piquetes y por los altos niveles de adhesión a las medidas. El estado de alerta y movilización era generalizado y permanente. Quienes no estaban en el piquete aguantando el frío y el fuerte viento, visitaban las escuelas para convencer a otros docentes que se sumen a la medida, o iban a los distintos acampes para alentar a los compañeros, o a las escuelas tomadas por estudiantes y padres para asistirlos. De allí, a las asambleas de seccional, a las que acudían masivamente para debatir entre todos y votar cómo continuar la lucha.

Así, cada jornada que duró la huelga, demostró grandes niveles de entrega y firmeza.



La solidaridad de clase

La lucha de los docentes de Santa Cruz contó con la fraternidad de numerosos trabajadores, agrupaciones sindicales, estudiantiles y organizaciones sociales y políticas del país, que se unificaron tras su reclamo.

En distintos puntos, se organizaron pronunciamientos de apoyo, campañas de difusión, colectas, bonos y peñas cuya recaudación iba al fondo de huelga de la ADOSAC. Los aportes girados al sindicato superaron los $50.000.

Tras la huelga docente, hubo un pueblo movilizado. En Santa Cruz, padres y estudiantes organizaron tomas y movilizaciones a favor de los docentes y sus demandas, y salieron en masa cuando la gendarmería enviada por el gobierno nacional intentaba amedrentarlos o desalojarlos de los piquetes, dando grandes muestras de solidaridad. A su vez, en el norte de la provincia, el conflicto docente confluyó con el de los petroleros, de quienes recibieron un respaldo activo como nunca antes había ocurrido.

En este marco, distintos agrupamientos aunaron esfuerzos y organizaron la Caravana Solidaria que partió el día 10 de junio desde Buenos Aires, entre otras cosas, con el fin de darle mayor visibilidad a un conflicto tapado por el gobierno y los medios, y aislado por las burocracias sindicales de las centrales obreras.

Pese al gobierno de Peralta que, en el paso provincial, intentó detener la marcha de la Caravana Solidaria, la delegación de casi 80 compañeros arribó a la provincia de Santa Cruz, llevando alimento y un aporte al fondo de huelga que superó los $15.000.



ADOSAC en Buenos Aires

Agotadas las instancias de negociación con el gobierno provincial, el congreso de la ADOSAC votó que una delegación viajara a Buenos Aires para abrir un canal de diálogo a nivel nacional y destrabar el conflicto.

El 23 de junio hubo una jornada nacional de lucha, que consistió en una marcha al Ministerio de Trabajo. Los docentes no tuvieron respuesta a su reclamo por parte de la cartera que preside Tomada, y, esa noche, en el marco de un acampe frente al organismo, el gobierno nacional los desalojó con la Policía Federal y carros hidrantes. La represión dejó hospitalizados y un saldo de cuatro detenidos, que fueron liberados a la madrugada gracias a la movilización popular, que se agolpó frente a la comisaría y reclamó los presos.

En repudio, el viernes 24 hubo una nueva e importante marcha a Plaza de Mayo, mientras una delegación de la ADOSAC concurrió nuevamente al ministerio sin obtener respuesta.

Al igual que el de Peralta, el gobierno nacional ninguneó el reclamo de los trabajadores, reprimió la protesta y volvió a mostrar su política antiobrera.

Además, hubo conferencias, radios abiertas, recorridas de escuelas, y una delegación se dirigió a la CTERA, donde no fueron recibidos.



El rol de la burocracia

Cuando un conflicto alcanza tal agudeza, se delinean claramente dos opciones: apoyar a los trabajadores o jugar a favor de la patronal. Y, a la vez, demuestra quién está de qué lado.

En contraste flagrante con la solidaridad obrera que recibieron los docentes de la ADOSAC, la burocracia sindical abandonó su lucha y mostró nuevamente lo que es.

La CTERA, conducida por la lista Celeste de Maldonado, Baradel y López, aisló y boicoteó el conflicto y, cuando ya no pudo, ofició como vocero del kircherismo planteando a la ADOSAC levantar las medidas a cambio de una promesa de audiencia con Tomada. Así, quedó nuevamente expuesto que sus dirigentes están integrados al gobierno y que, bajo su mando, la CTERA sólo es útil a la patronal.

En resumidas cuentas, la lista Celeste graficó, nuevamente en este conflicto, lo que sucede con toda la burocracia sindical, veredero agente de la patronal en las direcciones gremiales, que no sirve a los trabajadores.

Y, asimismo, para las agrupaciones antiburocráticas y los trabajadores, dejó planteada la imperiosa necesidad que hay de luchar contra esas conducciones para cambiarlas de una vez y ponerlas al servicio del avance de nuestra clase.



Balance de la lucha

Si el conflicto docente en Santa Cruz logró sostenerse en el tiempo y, pese al silenciamiento mediático y oficial, adquirir visibilidad a nivel nacional, fue únicamente por la importantísima lucha que protagonizaron los trabajadores, por la masividad de su convocatoria y la justeza de sus reclamos y por la contundencia de los métodos de acción directa que golpearon directamente al centro productivo de la provincia.

Sin embargo, todo esto no fue suficiente, y después de 60 días de lucha los docentes debieron levantar la huelga sin haber conseguido el cumplimiento sus reivindicaciones. Es que, en este caso, hasta el momento la intransigencia de la patronal (el gobierno kirchnerista de Peralta) y el aislamiento impuesto por la burocracia celeste de CTERA, se imponen evitando el triunfo de la lucha.

El peso muerto que significó la dirección burocrática del sindicato pone de manifiesto que una de las tareas que la clase trabajadora debe desarrollar para avanzar en la lucha por sus reivindicaciones es la recuperación de los sindicatos y, paralelamente, el fortalecimiento de las instancias de coordinación de las corrientes antiburocráticas para romper el aislamiento. En este sentido, la solidaridad desplegada por distintos agrupamientos docentes a lo largo del país y de distintos gremios marca un camino que debe ser profundizado.

El camino de lucha y de organización trazado por los docentes de Santa Cruz es el que debemos seguir y profundizar los trabajadores como la única vía posible para enfrentar a las patronales y a la burocracia y avanzar, de esta forma, en la conquista de nuestras reivindicaciones.

Elecciones en la UF, en ATE y en UTE. Por la recuperación sindical

En las próximas semanas, se realizarán elecciones en tres sindicatos importantes: UTE, ATE y UF. La característica común en estas instancias es la conformación de listas unitarias del activismo antiburocrático (Rosa-Marrón en UTE; Bermellón en ATE; y Gris-Bordó en el ferrocarril Roca). Por lo demás, la oposición enfrentará a distintas vertientes de la burocracia sindical: las dos bandas de la CTA (representadas por López en UTE y por Micheli en ATE) y las patotas asesinas de la CGT (representadas por Pedraza en el ferrocarril).



La clase trabajadora argentina viene protagonizando un proceso de recomposición, en cuanto a organización y lucha antiburocrática. En los últimos años, los trabajadores han protagonizado procesos como el de la lucha contra los despidos en Kraft, la ruptura del techo salarial por parte de los obreros de la alimentación cordobeses, la relegitimación del Cuerpo de Delegados en Fate y de la Seccional San Fernando del SUTNA, la de la Junta Interna del Hospital Garrahan, la lucha de los choferes de la línea 60 y la recuperación del Cuerpo de Delegados de la 41, y la reciente huelga con piquete y movilización protagonizada por los docentes de Santa Cruz, entre otras tantas experiencias de organización y lucha independiente de los trabajadores.

En la lucha por avanzar en la recuperación de las instancias de conducción sindical, una de las experiencias recientes más significativas fue la conformación de una lista unitaria de la oposición al pianellismo en el subte, que, aunque no se haya impuesto en las elecciones de la Comisión Directiva de la AGTSyP, ha representado un paso hacia adelante en la necesaria unidad para avanzar contra la burocracia sindical.

Por otra parte, el activismo antiburocrático ha logrado conformar listas unitarias para disputar contra la burocracia en distintos sindicatos. Es el caso de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), el de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), y el de la Unión Ferroviaria (UF).



Elecciones en UTE

El 14 de julio se elegirá la Comisión Directiva del sindicato docente de Capital Federal. En estas elecciones se presentan dos listas: la Celeste y la Rosa-Marrón.

La burocracia celeste, que encabeza Eduardo López, se propone proseguir en la cúpula del sindicato. Toda su política se basa en hacer campaña contra el machismo y a favor del kirchnerismo, que lleva como candidato a Daniel Filmus. Su alineamiento con Hugo Yasky y con el gobierno de Cristina Fernández lo ubica en la vereda de enfrente de los docentes de la ciudad, que necesitan mejores salarios y mejores condiciones de trabajo, entre un sinnúmero de reivindicaciones postergadas. Este seguidismo, se manifestó concretamente en la actitud hacia la lucha de los docentes santacruceños. La UTE se limitó a declararse en “estado de alerta”. Pero cuando su gobierno ordenó la represión, tampoco hizo nada, más que una solicitada simbólica y la adhesión a una jornada de repudio, que rechazó cualquier medida de apoyo real a la lucha de los docentes del sur.

Ante esta burocracia, como alternativa para la docencia porteña, se presenta la lista Rosa-Marrón, que reúne al activismo opositor en UTE. Esta experiencia deberá profundizarse con la militancia cotidiana en cada escuela, en cada distrito, para avanzar en la organización, con plena independencia de la lista celeste, para proyectar la disputa efectiva contra la burocracia docente en capital.



Elecciones en ATE

La burocracia verde de Pablo Micheli va por un nuevo período al frente de ATE. El 4 de agosto se realizarán las elecciones para elegir a la conducción nacional, a las provinciales y a las seccionales. Esta burocracia, que se separó de su ex aliado Hugo Yasky como consecuencia sus alineamientos con distintos partidos patronales, pretende mostrarse como “combativa” por su enfrentamiento al kirchnerismo, pero no representa una alternativa de independencia para los trabajadores, debido a que se encolumna tras de otro sector patronal, como el que encabeza Hermes Binner. Para graficar esto, basta mencionar que Víctor De Gennaro, padrino político de Micheli, se postula como candidato a diputado en la lista que encabeza Margarita Stolbizer, por el Frente Amplio Progresista, en la provincia de Buenos Aires.

La lista antiburocrática, La Bermellón, se presenta como alternativa a esta burocracia sindical. La unidad de todo el activismo opositor constituye un importante paso adelante en pos de la recuperación sindical en ATE, fundamentalmente de sus seccionales. Experiencia, que también será necesario balancear y profundizar para avanzar en la disputa contra la burocracia verde de Micheli.



Elecciones en la UF

Después del asesinato de Mariano Ferreyra y de la importante lucha por el pase a planta permanente de los tercerizados del ferrocarril, el 9 de agosto se realizarán elecciones para renovar el Cuerpo de Delegados en el Roca. En estas elecciones se presentarán tres listas: la verde, la azul y blanca, y la gris-bordó.

La burocracia sindical está representada, por un lado, por la lista verde de Pedraza, que es la burocracia empresaria y asesina del ferrocarril, la que batalló, junto a la patronal, contra la incorporación de los tercerizados a la planta permanente. Por otro lado, se presenta la azul y blanca, que pretende mostrarse como alternativa, pero es un desprendimiento de la verde, formada por jefes y supervisores y militantes kichneristas.

Como alternativa para los trabajadores del ferrocarril, se presenta el Frente de Unidad Ferroviaria con la lista Gris-Bordó, que propone un camino de organización y lucha independiente. Este frente plantea recuperar el Cuerpo de Delegados, para ponerlo al servicio de los trabajadores.



Sin dudas, la existencia de estas tres listas unitarias es expresión del resurgimiento de un activismo sindical independiente. Más allá de los resultados que se obtengan en cada proceso (en los que jugarán seguramente el fraude, la inexperiencia y la diferencia abismal de los recursos disponibles entre la burocracia y la oposición), el activismo deberá balancear estas experiencias para corregir errores y profundizar aciertos. Paralelamente, será necesario extender la militancia cotidiana en cada lugar de trabajo, para poder avanzar en la recuperación de los sindicatos, y de toda instancia de dirección gremial, para liberar a los trabajadores de las trabas impuestas por la burocracia.

Santa Cruz, la lucha docente: Continúa el paro por tiempo indeterminado

Son casi cincuenta días. Ante la falta de soluciones al conflicto, continúa el paro por tiempo indeterminado de los docentes santacruceños, que ya es una de las luchas más importantes de los últimos años.



El gobernador kirchnerista de Santa Cruz, Daniel Peralta, se queja, acusa y amenaza a los docentes, declarando que “están a punto de paralizar a la provincia, están atentando contra el orden institucional y están pidiendo algo que yo no les puedo dar” y que “el peronismo de Santa Cruz va a entrar en una etapa de movilización muy fuerte”.

Efectivamente, la provincia del sur se encuentra virtualmente paralizada. La huelga docente se sostiene hace casi cincuenta días, en reivindicación de un aumento salarial del 50%. A este planteo se fueron sumando otros reclamos, como consecuencia de la política del gobierno. Ahora, los trabajadores de la educación reclaman, también, el juicio y castigo a los responsables de la represión a manos de la patota de la UOCRA y la devolución de los descuentos masivos por los días de huelga.

A la huelga, se suma la lucha en las calles: cortes de rutas, movilizaciones, tomas de escuelas y edificios públicos, acampe frente a la casa de gobierno, piquetes en los accesos a las petroleras... Y esta lucha cuenta, además, con la solidaridad de importantes sectores de la provincia, como son el resto de los trabajadores del estado, los obreros petroleros, el estudiantado y los padres.

El gobierno ha intentado mil y una formas para detener la lucha, pero no ha podido. Pese a las patotas de la burocracia, a la persecución y los procesamientos de los luchadores, al envío de gendarmería nacional y la militarización de varias localidades, al anuncio de la conciliación obligatoria, a los intentos de contratar “carneros”, a las multas de 700 mil pesos al sindicato docente ADoSaC (Asociación de Docentes de Santa Cruz), a los descuentos masivos... Pese a todo este despliegue oficial, la lucha se mantiene firme.

El reciente congreso provincial de ADoSaC, celebrado en Las Heras el 28 de mayo, resolvió ratificar el paro por tiempo indeterminado hasta obtener las reivindicaciones y exigir un paro provincial a la CTA local (que ya se impuso) y un paro nacional a la CTERA, que sigue aislando la lucha por su alineamiento con el oficialismo y siendo cómplice y responsable de la política de persecución, desgaste y represión instigada por el gobierno nacional y provincial. Este conflicto se ha profundizado con los bloqueos a los yacimientos petrolíferos, medida de lucha que pone aún más nervioso al gobierno y al empresariado, ya que la actividad petrolera es el pilar económico de la provincia y está siendo seriamente afectada. Con este método, la lucha cobra más fuerza y las presiones sobre el gobierno se multiplican.

La lucha de los docentes de Santa Cruz es una lucha de trascendencia nacional, pese al silenciamiento de los medios de comunicación. El gobierno provincial de Peralta y el nacional de Cristina Fernández, en alianza con el empresariado petrolero que opera en Santa Cruz, buscan derrotar la huelga, ya sea mediante la represión, ya sea mediante el desgaste.

Los docentes y el pueblo trabajador santacruceño se siguen mostrando con fuerza pese a todas las adversidades. En esa fuerza radica la posibilidad del triunfo de esta importante pelea, que ya se extiende como un ejemplo de lucha para todos los docentes del país.



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La lucha en Santa Cruz

Pico Truncado. Cortes en los accesos de yacimientos petrolíferos. Toma de la playa de tanques que concentra todo el petróleo de la zona, con apoyo de los vecinos. Vigilia de alumnos y toma de colegios en apoyo a la huelga. Cortes en la ruta 43. Acampe frente al municipio.

Río Gallegos. Movilizaciones a la casa de gobierno. Ocupación de oficinas oficiales. Acampe frente a la gobernación. Piquetes en la junta de clasificación para evitar que los carneros rompan la huelga.

Caleta Olivia. Cortes de la ruta 3, principal acceso a la provincia. Toma del consejo de educación. Asambleas de 400 personas y movilizaciones de 1.000. Marchas y sentadas de estudiantes en solidaridad.

Las Heras. Piquetes en los accesos de yacimientos petrolíferos. Desconocimiento de la orden de desalojo y firmeza ante la amenaza de represión. Masivo acto popular en la plaza central. Escrache al juez que ordenó el desalojo.

Río Turbio. Cortes en la ruta 20, que une a la provincia con Chile. Toma de colegios y edificios públicos.



*



Un avance en la lucha

Los gobiernos kirchneristas de Cristina Fernández y de Daniel Peralta se desviven por erradicar el conflicto de Santa Cruz. Pretenden desprestigiar la lucha diciendo que los docentes cobran salarios muy por encima de la media nacional, pero nada dicen del elevadísimo costo de vida en aquella provincia. Dicen que los docentes persiguen fines políticos, como si Peralta y todo el peronismo no lo hicieran. Dicen que no se puede negociar bajo presión, pero intentan esconder la militarización que existe en Santa Cruz. Y ahora, dicen que los docentes se boicotean a sí mismos al bloquear los accesos a los yacimientos, debido a que frenan la producción y el comercio del petróleo haciendo caer los ingresos del estado.

Sin embargo, con los piquetes en el corazón de la actividad económica de la región, los docentes instrumentaron un cambio cualitativo en su lucha, golpeando la explotación del petróleo, es decir el centro de la economía local. Tan importante fue este paso adelante, que el gobernador Peralta, presionado por esta metodología de lucha, debió viajar a Buenos Aires para entrevistarse con Eskenazi (vicepresidente de YPF) y comenzar a planificar alguna forma de destrabar el conflicto.

Con el paro por tiempo indeterminado, con los acampes, con las movilizaciones, con los cortes de rutas, con los piquetes, con la resistencia a los permanentes aprietes de las patotas, con las ocupaciones y las tomas… en síntesis, avanzando en los métodos de lucha, los docentes de Santa Cruz, ya marcan un camino a seguir.

Elecciones en ATE y en UTE: La oposición se une contra la burocracia de la CTA

Frente a las elecciones en ATE y en UTE, la oposición antiburocrática logró conformar una lista unitaria en cada uno de los sindicatos, presentándose como alternativa a la burocracia sindical que dirige ambos gremios.



En los próximos meses se realizarán elecciones en dos de los más importantes sindicatos de la fracturada Central de Trabajadores Argentinos (CTA): en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), para renovar la conducción a escala nacional, provincial y seccional; y en la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), para renovar la comisión directiva del sindicato docente de capital.

Ambos sindicatos vienen siendo dirigidos por la burocracia sindical de la CTA en sus dos variantes, por lo tanto no son opciones de organización y lucha para los trabajadores. La política de estas conducciones implica el alineamiento político con distintos sectores de la burguesía, y, por ende, la subordinación de las necesidades y las aspiraciones de la clase trabajadora a los proyectos de los capitalistas. Como correlato inevitable de este posicionamiento, son enemigos de la verdadera democracia sindical, basada en las asambleas y la representación de las minorías, y son los primeros en intentar aislar y perseguir al activismo antiburocrático que da la pelea.

La alternativa de organización y lucha independiente, que se nos plantea consolidar y profundizar, aparece representada en las listas opositoras que el activismo sindical de oposición, que no se encolumnó en ninguna de las dos bandas que aún hoy disputan el control de la CTA(1), logró conformar en este último tiempo.



UTE: La Rosa-Marrón, oposición a la burocracia celeste

El 14 de julio se realizarán las elecciones en UTE. En ellas, la burocracia celeste comandada por Eduardo López, se propone seguir perpetuándose en la conducción del sindicato. Según la gente de López, unos 13.000 afiliados están en condiciones de votar.

La mayoría de la celeste se encuentra alineada con Hugo Yasky y con el gobierno kirchnerista, aunque dentro de esta lista conviva con sectores que se declaran antikirchneristas, pero que comulgan con alguna otra expresión de los capitalistas, como puede ser la de Proyecto Sur o el “socialismo” o el radicalismo. Esto quiere decir que, hoy, la celeste representa a las dos variantes burocráticas de la CTA, a su vez expresadas en distintas formulas presidenciales para las elecciones de octubre, poniendo de manifiesto que no tienen diferencias en cómo seguir conduciendo el sindicato.

Para estas elecciones y después de la experiencia de 2008 (cuando por primera vez no hubo lista única de la burocracia y se pudo presentar la oposición, aunque dividida), el activismo opositor logró poner en pie una alternativa unitaria al conjunto de la docencia porteña, conformando la lista Rosa-Marrón.



ATE: La Bermellón enfrenta a la burocracia verde

En ATE, las elecciones se realizarán el 4 de agosto y están habilitados para votar unos 230.000 trabajadores. En esta oportunidad, la burocracia de Micheli se propone sostener el control del sindicato nacional y mantener la hegemonía casi absoluta en las provincias y las seccionales de todo el país. En el bando de Micheli, el alineamiento político se da, por estos días, con el proyecto patronal-progresista de Pino Solanas (Proyecto Sur). Esto evidencia, también, que, pese a sus declaraciones sobre la autonomía, la verde es contraria a la independencia política de la clase trabajadora. En estas elecciones, los sectores kirchneristas decidieron no presentar lista para disputar ATE nacional, seguramente para no tener que afrontar una derrota a manos de Micheli. De todos modos, sí van a disputar en Capital, en la provincia de Buenos Aires y en un sinnúmero de seccionales.

Frente a la burocracia en todas sus manifestaciones, se logró poner en pie una alternativa unitaria para el conjunto de los estatales de todo el país, con la conformación de la Lista Bermellón, que agrupa al activismo opositor dentro de ATE(2).



Las tareas del activismo antiburocrático

Sin dudas, la unidad alcanzada por la oposición, tanto en ATE como en UTE, es un hecho de suma importancia y altamente positivo.

Sin embargo, la unidad alcanzada para esta coyuntura no puede limitarse a las próximas elecciones. Para derrotar a la burocracia sindical es necesario, pero aún insuficiente, hacer un acuerdo electoral. Los procesos de conformación de las listas han puesto de manifiesto, una vez más, que entre muchas agrupaciones y organizaciones de izquierda priman intereses ajenos a los de los trabajadores del sector, u oportunistas, o prácticas pseudoburocráticas que buscan imponer en los cargos tal o cual nombre sin importar las formas o los métodos. Y éstas son conductas muy arraigadas en algunos sectores de la izquierda que no contribuyen a poner en pie una alternativa de conducción real a la burocracia sindical.

Más allá de estas consideraciones, en esta oportunidad, el conjunto de la docencia en capital y de los estatales en el país tendrán una opción única a la burocracia sindical, que históricamente viene dirigiendo ambos sindicatos. Esta situación permitirá cosechar el apoyo de muchos trabajadores que, ante la fragmentación de la oposición que se vivió en las elecciones de CTERA o en las de la CTA, dividieron sus fuerzas u optaron por abstenerse de participar. Por lo tanto, impulsar la campaña y convocar a votar por la oposición es una tarea ineludible. Y para que la participación de los trabajadores no se reduzca a esto, es fundamental extender y profundizar la militancia de base, desde cada lugar de trabajo para seguir disputando los puestos de delegados, las juntas internas, las seccionales, para avanzar en la coordinación, el intercambio de experiencia y la conformación de un polo antiburocrático que sea capaz de derrotar a la burocracia sindical.

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NOTAS:

1) Para estas elecciones, se consiguió la unidad entre los agrupamientos que se presentaron divididos en las pasadas elecciones de la CTA: Las Listas 3, 4 y 5, más otros compañeros y agrupaciones que no integraron ninguna de estas listas.

2) Esta Lista nuclea a los compañeros de la seccional ATE Sur, de las Junta Interna del Garrahan, del IOMA, del Teatro Colón, del INDEC, del Ministerio de Trabajo, del INCAA, de Educación de La Plata, de desarrollo Social, entre otros tantos agrupamientos opositores.

Santa Cruz: La lucha de los trabajadores de la educación

Durante las últimas semanas, los docentes santacruceños protagonizaron una nueva huelga de trascendencia nacional, pese y contra la represión de las patotas kirchneristas y la inacción cómplice de la burocracia de la CTERA.


El 12 de abril, los docentes santacruceños nucleados en la Asociación Docentes de Santa Cruz (ADOSAC) lanzaron un paro por 72 horas en reclamo de un aumento salarial del 50%. Durante la primera jornada de lucha, en el marco de una volanteada, junto a estatales, al costado de la ruta que une las localidades de 28 de noviembre y Río Turbio, irrumpió una patota de la UOCRA local, que responde al burócrata Carlos García. En varias camionetas, trafics y un colectivo de la municipalidad de “El Calafate”, se trasladaban los matones de la UOCRA, que iban al acto del gobernador kirchnerista, Daniel Peralta. La agresión de la patota oficialista no se hizo esperar y dejó varios compañeros heridos. Esta fue una de las primeras respuestas represivas del kirchnerismo, ante el reclamo de los maestros.

Frente a este nuevo ataque contra los docentes, la solidaridad de la clase trabajadora se manifestó en forma inmediata. Los trabajadores estatales y los mineros realizaron un paro en solidaridad. La ADOSAC, en su congreso provincial, impulsó un paro por tiempo indeterminado, apoyado con movilizaciones y un acampe frente a la casa de gobierno, y exigió a la CTERA la convocatoria a un paro nacional, reclamando, ahora, no sólo el incremento salarial que desencadenó la lucha, sino también, el castigo a los responsables de la represión. Las muestras de solidaridad hacia los docentes santacruceños en lucha se puso de manifiesto, también en Buenos Aires con movilizaciones y cortes de calle en la ciudad y recibiendo la solidaridad de un sinnúmero de agrupaciones docentes de todo el país.

Frente a la decisión de los maestros de proseguir la pelea, la política de amedrentamiento del oficialismo no se detuvo ni mucho menos. El gobierno desató una fuerte saturación policial ante cada nueva concentración docente y, particularmente, frente a la carpa instalada en las puertas de la gobernación. También se encargó de organizar una “contramarcha” de “padres”, en la que la mayoría vestía camisetas de “La Cámpora”, la agrupación peronista dirigida por el hijo de Néstor Kirchner. Y, constantemente, se suceden los ataques nocturnos de la patota sindical a los trabajadores que realizan las guardias en la carpa docente.

Al cierre de esta edición, a casi 20 días de iniciada la huelga, la lucha de los trabajadores de la educación de Santa Cruz sigue en pie, ahora con el sostenimiento del paro, con vigilias en las escuelas, con una importante movilización del gremio y con una marcha que atraviesa una buena parte de la provincia para desembocar frente a la casa de gobierno que dirige el kirchnerista Peralta.

Como lo demuestran los docentes de Santa Cruz que se mantienen de pie, la lucha es la única alternativa que tienen los trabajadores de la educación para conquistar sus reivindicaciones, enfrentando a las conducciones burocráticas que hoy silencian, aíslan y frenan las luchas y al gobierno y a su represión, bajo cualquiera de sus formas.

El rol de la burocracia docente

Frente a la represión, en el congreso de ADOSAC, los maestros santacruceños no dudaron en llamar y organizar el paro provincial, encontrando apoyo y solidaridad en una buena parte del pueblo trabajador de Santa Cruz. Pero el congreso provincial fue por más y le exigió a la CTERA un paro de alcance nacional.

Es un hecho que la represión a los trabajadores de la educación sureños, generó bronca e indignación en todo el país. Pero la burocracia sindical docente, alineada en su inmensa mayoría con el kirchnerismo, se encargó de aplacarla y de encarrilarla emitiendo tibios comunicados y declaraciones, cumpliendo, así, su rol al pie de la letra. Por eso, se negó a llamar a toda la docencia del país a parar en apoyo a los trabajadores en lucha y se limitó a pedir el “esclarecimiento de los hechos”. En la Capital Federal, la dirección celeste de la UTE, en lugar de hacerse eco del reclamo de los docentes del sur, se contentó con declarar el “estado de alerta”. Similar, fue la reacción de la conducción del SUTEBA.

Evidentemente, la burocracia celeste ni siquiera se hace cargo de las palabras de su jefe máximo, Hugo Yasky, quien, cuando el fusilamiento de nuestro compañero Carlos Fuentealba, declaró que “el límite es la represión”. Si ni la CTERA, ni ninguna de las CTA, convoca a la lucha ante estos hechos represivos contra los trabajadores, es evidente que con su política están dando vía libre a la represión de su gobierno. Situación que los hace tan responsables como el gobierno, la policía y la patota sindical.

El aislamiento de la lucha de los docentes de Santa Cruz y la inacción frente a la represión oficialista, es una de las tantas consecuencias directas del alineamiento de la conducción sindical con un gobierno patronal como es el que regentea el kirchnerismo, tanto a nivel nacional con Cristina Fernández al frente, como a nivel provincial con Daniel Peralta. En los hechos, la CTERA está apostando a la derrota de la lucha en el sur del país.

Las patotas kirchneristas

La represión sufrida por los docentes de Santa Cruz, a manos de la patota de la UOCRA, lejos de ser un hecho aislado, forma parte de una política represiva digitada desde el gobierno, que se ha repetido en los últimos años. Éstos son sólo algunos ejemplos de la larga lista de hechos represivos contra el pueblo trabajador en que los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner prefirieron utilizar el mecanismo de la “tercerización de la represión”, que les permite preservar la imagen de su aparato represivo oficial y desligarse de la represión:

En Tucumán y en Rosario, durante actos del día de la Independencia y de la Bandera, sendas patotas de Patria Libre y Barrios de Pie, entonces oficialistas, atacaron a trabajadores desocupados que intentaban repudiar a Néstor Kirchner.

Frente a las repetidas movilizaciones de los estudiantes contra el intento de nombrar a Atilio Alterini como decano de la UBA, el sindicato de no docentes APUBA los atacó en la Facultad de Medicina.

En Neuquén, patotas de la UOCRA desalojaron a golpes a los docentes que cortaban un acceso a una planta de Repsol YPF.

Durante el conflicto del hospital Francés, irrumpió la patota al mando de “Tuta” Mohamad, dirigente kirchnerista y hombre de Alberto Fernández, a desalojar la toma.

Cuando los trabajadores del hospital Garrahan quisieron hacer un acto de repudio al ministro de salud, los atacaron patoteros del gremio municipal oficialista.

Los estudiantes de Bellas Artes de Quilmes fueron reprimidos por una patota del sindicato de empleados municipales.

Los trabajadores del subte han enfrentado infinidad de veces la patota de la UTA, igual que los trabajadores de la línea 60, atacados una vez en la puerta misma del ministerio de trabajo.

Y continúa, larguísima, la lista, en la que se destaca la patota de la Unión Ferroviaria que atacó trabajadores tercerizados del Roca y a Mariano Ferreyra, hasta llegar a los casos más recientes de los trabajadores del SITRAIC, atacados en Lomas de Zamora por patotas de la UOCRA, o a la patota del mismo sindicato, que atacó a los trabajadores docentes en Santa Cruz.

Paritarias docentes: Salarios de pobreza, otra vez a espaldas de los trabajadores

Sin convocar a la participación y el debate de los trabajadores, la burocracia docente cerró un nuevo acuerdo que mantiene los salarios mínimos bien lejos de los valores de la canasta familiar.


El acuerdo nacional

A principios de febrero, las conducciones nacionales docentes de CTERA, CEA, UDA, AMET y SADOP planteaban llevar el mínimo salarial a $2.500, lo que implicaba una suba del 35%, con la condición de volver a negociar en julio, lo que el ministro de educación calificó de “inaceptable”: “Está lejos de lo que nosotros estamos pensando”. Y agregó: “Lo que no puede ocurrir es que las clases no empiecen, así que no hay modo de no arreglar”. Conocedor del terreno, Sileoni se mostraba confiadísimo en lograr un acuerdo, a sabiendas que, desde hace años, tales direcciones no ofrecen mayor resistencia, dado que son aliadas del gobierno.

El acuerdo pactado implica llevar el salario de bolsillo de $1.840 a $2.250, más $90 de incentivo docente que se pagará en dos etapas, $50 a partir de marzo y los $40 restantes desde julio, para alcanzar, a fin de año, un total de $2.340. De esta manera, la pauta salarial acordada representa un incremento del 27% con respecto al sueldo inicial del año anterior.

Así, las burocracias docentes vuelven a cerrar un acuerdo, dicho sea de paso, inconsulto, que raya la pobreza, lejos del valor de la canasta familiar y, como en años anteriores, por debajo de los niveles de inflación proyectados. Y, además, aceptando (y reclamando) más sumas en negro, que forman actualmente casi el 50% del salario docente e impactan negativamente en el escalafón, y firmando un acuerdo que garantiza paz social al gobierno durante todo 2011.

Pese al acuerdo entre la CTERA y el gobierno nacional, no iniciarán las clases y harán paros los maestros de Santa Cruz, Chaco, Santiago del Estero, Catamarca y Entre Ríos, ante la falta de convocatoria a paritarias y en desacuerdo con la oferta, mientras que, al cierre de esta edición, los sindicatos de Tierra del Fuego y Jujuy decidían si aceptaban o no las propuestas salariales de sus gobiernos.



El acuerdo en provincia de Bs. As.

El planteo original de SUTEBA (CTERA-CTA), como del resto de los sindicatos que componen el Frente Docente (FEB, UDA, AMET y SADOP) era, tal como a nivel nacional, llevar el salario inicial para aquel maestro que recién empieza a $2.500 y de una vez. Eso significaba una suba del 30%, dado que en provincia el sueldo inicial está por encima del nacional, exigencia que en sí misma es mala puesto que, en cifras, está muy lejos de lo que un trabajador precisa para cubrir todas las necesidades de su familia.

Esta propuesta, además, no representa lo reclamado por los trabajadores de la educación, sencillamente porque fue hecha por los técnicos del Frente Docente sin participación ni debate de la base. Por otra parte, la burocracia aspiraba a un acuerdo semestral, la eliminación del impuesto a las ganancias para los docentes que alcanzan la 4ª categoría y del tope en el salario familiar.

Como era de esperarse, a último momento, las conducciones arreglaron con el gobierno. El acuerdo consiste en que el salario inicial para el maestro sin antigüedad será de $2.340 en marzo y $2.400 desde julio, esto es una suba del 26% hasta 2012. 0 sea, ni $2.500, ni el 30%, en cuotas, nada de revisión salarial en julio, y ninguna solución sobre el mínimo no imponible y el salario familiar. De este modo, buena e importante parte de los reclamos no tuvieron respuesta.

Nuevamente, la burocracia celeste de Baradel selló un mal acuerdo, que no es ni siquiera lo propuesto por ella, al que las escuelas no fueron convocadas a participar ni antes ni después. El resto, pura formalidad. Mientras la burocracia declaraba a la prensa que se había arreglado y que el lunes comenzaban las clases, las asambleas funcionaron como un simulacro de participación, donde se decidía lo que ya estaba resuelto de antemano.



El acuerdo en Capital

El acuerdo alcanzado por la UTE (CTERA-CTA) y los demás sindicatos con el gobierno de Macri también es anual y lleva el salario inicial a $2.410 en marzo y $2.525 a partir de julio, a cobrar en abril y agosto respectivamente. Si bien el incremento representa un 31%, sólo el 26% es remunerativo, lo que significa, por parte de la conducción sindical, continuar avalando el pago en negro, pues buena proporción de las cifras que componen el sueldo estarán por fuera del básico.

Por lo demás, la participación que la burocracia progresista de López dio a los docentes en la elaboración del pliego de reclamos así como en la aceptación de la oferta, fue nula o a lo sumo ficticia, tal como en provincia de Bs. As. Posando falsamente de democrático, el secretario general de la UTE repetía en los medios que iba a consultar a las bases antes de aceptar o rechazar nada. Sin embargo, en el plenario de delegados convocado para el viernes 25 a las 18 horas ni siquiera se conocía la opinión de los docentes porteños, aprovechando que el gobierno de Macri dio a conocer la oferta salarial unos minutos antes de la hora pautada para dar inicio al plenario. Por lo tanto, no existió ninguna asamblea docente que discutiera el tema, los mandatos de los delegados habían perdido su vigencia, y la Celeste se apresuraba a aceptar la oferta, mientras coreaba “Néstor vive”, cuando algún compañero denunciaba la política antieducativa del gobierno nacional.



Más allá de la coyuntura

Las fechas imponen la agenda salarial en el sector, pero el movimiento docente tiene una tarea importante y central que desarrollar: barrer con su burocracia, la que constituye una traba concreta para impulsar la lucha por los derechos postergados, dado que no es independiente del gobierno ni democrática.

Para eso, se plantea levantar propuestas sindicales antiburocráticas allí donde no existan, el fortalecimiento de las existentes, la unidad de acción, la disputa de los cuerpos de delegados, el desarrollo de una política en la base que organice más y mejor a las escuelas, abriendo de ese modo canales a mayor participación y compromiso de los docentes ante un gobierno que posterga la escuela pública y una conducción entreguista que desmoviliza a los trabajadores, al no plantearse la lucha seriamente.

En suma, mostrar una perspectiva clara de que recuperar el sindicato y organizarlo sobre bases democráticas es realmente posible, y es lo que se impone como tarea para las agrupaciones opositoras y clasistas así como para todos los compañeros que rechazan los métodos burocráticos de la Celeste.

CTERA: Se impuso la burocracia kirchnerista

La burocracia docente, encabezada por Stella Maldonado, volvió a imponerse en las elecciones nacionales de la CTERA. De este modo, el kirchnerismo se reafirma al frente de sindicato de la educación.


La burocracia kirchnerista celeste-violeta de Maldonado-Yasky, fue reelegida al frente de la CTERA. Así como ayer estuvo aliada a la lista Azul y Blanca comandada por el PCR, en esta oportunidad la alianza fue con la lista violeta, dirigida por el PC, reafirmando el rol burocrático y progubernamental de estas corrientes. Según sus propios cálculos, obtuvo el 76% de los votos. Lo curioso es que cuando difundía estas cifras, no se habían escrutado las mesas más importantes de sindicatos, como el SUTEBA.

Como segunda fuerza se ubicó la otra variante de la burocracia, la lista lila, alineada con las patronales del campo y con De Gennaro en la CTA.

Como siempre, a lo largo y a lo ancho del país, la burocracia celeste recurrió al fraude (seccionales donde no hubo un solo voto opositor o mesas donde votaron más docentes que los habilitados para hacerlo), a la extorsión de trabajadores, al aparato clientelar y a un sinnúmero de maniobras, con las que nada le puede envidiar a la burocracia de la CGT y sus métodos.

Lo concreto es que el kirchnerismo tiene garantizado un nuevo período de entregas de la educación pública, a través del apoyo de la CTERA a sus iniciativas, y de entrega del salario de los trabajadores, como ocurre cada vez que comienza el ciclo lectivo.

Ante este escenario ya conocido por los trabajadores de la educación, la defensa de la escuela pública y el salario de sus trabajadores, requiere, necesariamente, recuperar la dirección sindical en manos de la burocracia. Para eso, se impone desarrollar todas las experiencias de construcción sindical antiburocrática, impulsando la participación desde las bases, la elección de nuevos delegados y el desarrollo de agrupaciones clasistas, independientes de una u otra variante de la burocracia docente.

Con la complicidad de Maldonado, el gobierno de los Kirchner se propone continuar avanzando contra el salario de los trabajadores y la educación del pueblo. Sólo la organización y la lucha puede ponerle un freno.

Elecciones en CTERA: Con la permanencia de la burocracia Celeste, el kirchnerismo se consolida en la CTERA.

La Confederación de Trabajadores de la Educción de la Republica Argentina (CTERA), es la entidad nacional mayoritaria que nuclea a los trabajadores de la educación. Desde hace décadas la CETRA está dirigida por una burocracia que contribuye a la descomposición de la educación pública, que arregla salarios miserables y persigue a los docentes que se organizan para conseguir mejoras en la educación pública y en las condiciones de enseñanza. La burocracia, organizada en la lista Celeste, ha brindado su apoyo a distintos gobiernos nacionales y provinciales, alineándose también con el gobierno de los Kirchner. Como sucede en el conjunto de los ámbitos sindicales, los trabajadores tenemos planteada la necesidad de la recuperación sindical para poner a los sindicatos al servicio de las necesidades de los trabajadores.
El 2 de septiembre habrá elecciones en CTERA y la burocracia Celeste mantendrá su conducción. Irá encabezada nuevamente por Stella Maldonado, la sucesora fiel y directa de Yasky, y se presentará, en esta ocasión, en alianza con la Violeta, otro sector oficialista orientado por el Partido Comunista, incorporado también desde hace tiempo al proyecto político del gobierno.
Esta burocracia ha apoyado todas y cada una de las iniciativas del kirchnerismo para el sector docente. En materia educativa, militó activamente la Ley de Financiamiento (que ajustó el gasto en educación a una variable relativa como es el PBI), la Ley de Educación Técnico-Profesional (que legalizó la intervención y el patrocinio de las empresas en la educación), y la Ley de Educación Nacional, una reedición con lenguaje progresista que conserva lo esencial de la Ley Federal de Educación menemista. En cuanto a lo salarial, ha sido responsable, año tras año, de los peores acuerdos (como el de este año, de tan solo un 23%), que pauperizaron el salario, haciendo que el mismo hoy día esté compuesto en casi un 50% de sumas en negro, y de salarios de bolsillo de pobreza, siempre por debajo de los niveles de la inflación. Además, jamás encaró un plan de lucha, habida cuenta de la situación de abandono de las escuelas por parte del estado. Es más, jugó siempre en contra de la nacionalización del conflicto docente y aisló, para que no triunfen, las luchas provinciales de los últimos años. Los pocos paros y movilizaciones fueron en apoyo de la agenda de la Casa Rosada o en función de confrontar con posibles adversarios políticos del gobierno.
Se trata, en fin, de una lista que ha hecho del sindicato docente un apéndice del kirchnerismo, suprimiendo toda democracia sindical interna, y, por tanto, la principal burocracia a barrer por la docencia organizada.
Por otra parte, un desprendimiento burocrático de la Celeste, que ha codirigido el sindicato durante el mandato de Néstor Kirchner y, que, por ende, le cabe muy bien las mismas críticas que a la Celeste, se presentará en otra lista, la Lila. Los principales sectores que la impulsan, la Azul y Blanca (PCR) y Alternativa Docente (MST), apoyaron a las patronales de la Sociedad Rural en su disputa con el gobierno, conducen varias seccionales importantes del país, donde han tenido una política conciliadora con los gobiernos, dando sobradas pruebas de su rol burocrático. Por ejemplo, en ATEN Capital (Neuquén) y en ADOSAC (Santa Cruz), donde son conducción, desactivaron la lucha y, aprovechando el desgaste de las bases, cerraron acuerdos pésimos y opuestos al reclamo de los trabajadores, iguales o peores que los de la burocracia Celeste. En fin, no es una opción para los docentes.
Frente a este escenario, las seccionales, las agrupaciones y los delegados opositores confluyeron mayoritariamente en la Lista Rosa-Gris-Verde, que sostienen una posición de independencia frente al gobierno y las patronales. Únicamente el PTS, nucleado en la Lista Marrón, decidió presentarse solo, por disputas de cúpula entre las organizaciones que orientan estas listas en relación al reparto de candidaturas.
En lo que respecta a las próximas elecciones, y siendo críticos de la dirección de la lista Rosa-Gris-Verde por sus limitaciones en relación a no llevar adelante una construcción desde las bases y sostenida, más allá de los momentos de disputa electoral, consideramos que es importante apoyar a este nucleamiento que se constituye como la confluencia de la docencia antiburocrática enfrentada a las dos opciones de la burocracia.
De todos modos, para los trabajadores de la educación es importante no abandonar en ningún momento el eje central de la construcción antiburocrática. En este sentido sigue siendo fundamental la participación desde las bases, la elección de nuevos delegados, el desarrollo o formación de agrupaciones clasistas, la participación y el impulso de la lucha desde cada lugar de trabajo, para poder derrotar, efectivamente, a la burocracia docente.

Neuquén: ATEN levanta la huelga docente

Luego de una prolongada huelga, cuyo signo distintivo fue la participación de las bases, concluyó la lucha docente en Neuquén. Este conflicto expuso, nuevamente, el abandono al que es sometida la educación pública por parte de los gobiernos, con la complicidad de la burocracia sindical.



Como todos los años, la discusión salarial comenzó por el gremio docente. La burocracia sindical, la Lista Celeste que hoy encabezan Stella Maldonado, Eduardo López y Roberto Baradel, entre otros burócratas, firmó un mísero aumento salarial que se ubica por muy por debajo del aumento general de precios. Pero por sobre todas las cosas, la conducción de la CTERA pactó la “paz social” y dejó abandonados a su suerte a los docentes de las provincias.

El objetivo central del gobierno nacional y el sindicato era comenzar sin conflictos el ciclo lectivo en todo el país. Sin embargo, pese a la voluntad y las maniobras emprendidas por funcionarios y burócratas, el inicio de las clases no fue nada armonioso y en varias provincias la lucha de los trabajadores docentes expuso el abandono al que es sometida la educación pública por parte de los gobiernos nacional y provinciales. Así, el conflicto docente se extendió y tuvo sus experiencias de lucha más importantes en Jujuy, Tierra del Fuego, San Luis y Neuquén.



La lucha en Neuquén

En esta provincia, los trabajadores de la educación protagonizaron el conflicto más importante de este año. Desde el comienzo del mes de marzo, los docentes impulsaron un plan de lucha por un aumento salarial del 35%, entre otras tantas reivindicaciones: reintegración de prestaciones de la obra social, anulación de los impuestos al salario, mejoras edilicias, más refrigerios... La lucha incluyó una extensa huelga, cortes de rutas y movilizaciones. Además, debió enfrentar la campaña difamatoria del gobierno y la prensa, que calumnió a los trabajadores en lucha; el descuento de los días de paro; la conciliación obligatoria dictada por el ministerio de Trabajo, que no fue acatada por los huelguistas; la condena de la huelga por “ilegal”; la declaración de la educación como “servicio público esencial”, cercenando el derecho de huelga; la carnereada del paro, con “suplentes” mandados a las escuelas; los aprietes de punteros; la persecución administrativa a los docentes en lucha; y el aislamiento absoluto por parte de la conducción de la CTERA y la CTA.

Por su importancia y extensión en el tiempo, sin dudas, este conflicto concentró todo el protagonismo de la política provincial.

Un protagonismo que es consecuencia directa del proceso de organización independiente que rebasó los estrechos cauces validados por la conducción provincial y que, con el desarrollo y el fortalecimiento de las asambleas de base, que en reiteradas ocasiones se opusieron rotundamente a las directivas de ATEN, se logró sostener la prolongada lucha.



El acuerdo

Tras varios meses de conflicto, la Asociación de Trabajadores de la Educación de Neuquén (ATEN) aceptó la oferta gubernamental en votación dividida: 15 seccionales se pronunciaron a favor, 6, en contra. A su vez, en cada una de las seccionales, las votaciones estuvieron muy parejas.

El gobierno, que cuando comenzó el conflicto ofrecía un irrisorio 0,5%, ofertó un incremento salarial de 5,6% para media y 11,5% para inicial, primaria y especial, bien lejos del reclamo de los docentes. Además, el gobierno pretende recuperar los días sin clases, pero no garantiza el reintegro de los masivos descuentos instrumentados. La conducción burocrática provincial, dirigida por Marcelo Guagliardo de la Lista Azul y Blanca, y de la capital neuquina, dirigida por la Lista Naranja (integrante de la Lista Lila ), empujaron la aceptación de la propuesta oficial y, por ende, el levantamiento de la huelga. Después de varios intentos infructuosos, debido a la determinación de las asambleas de base de proseguir la lucha, finalmente, la gente de Guagliardo logró abortar la lucha, usufructuando el cansancio y engañando a la docencia.



El rol de la burocracia y el rol de los docentes antiburocráticos

Es bien evidente que la burocracia sindical docente se encuentra representada por la Lista Celeste , que destacó reconocidos burócratas, como Hugo Yasky, Stella Maldonado, Roberto Baradel, Francisco Nenna o Eduardo López.

Sin embargo, existen varias listas y agrupamientos que, sin ser la burocracia tradicional de la Celeste , juegan un rol similar, entregando la lucha de los trabajadores. Esto es lo que sucede en Neuquén, donde la dirección Azul y Blanca de Guagliardo, desde el primer momento, se esforzó por evitar la lucha y no tuvo más remedio que intentar controlarla después, para, llegado el momento más oportuno, entregarla sin más.

Pese al rol burocrático de la conducción provincial y del sabor amargo que pueda tener la resolución del conflicto, la lucha de los docentes neuquinos fue importante: una prolongada huelga que incluyó cortes de ruta y movilizaciones, acompañamiento de padres y alumnos, concurridas asambleas de base y una participación activa y masiva de los docentes en cada paso del conflicto son enseñanzas y aspectos valorables.

Una vez más, se pone en evidencia que una de las tareas más importantes que tienen por delante los trabajadores docentes antiburocráticos es librar la lucha contra la burocracia sindical, ocupando los puestos de delegados y organizándose para recuperar los sindicatos y ponerlos de pie, para que sirvan a la docencia y a la escuela pública.

La lucha contra la inflación es la lucha de los trabajadores

La lucha contra la inflación, que corroe cotidianamente el salario de la clase trabajadora, solamente puede ser llevada adelante por los trabajadores organizados con independencia del gobierno, el empresariado y la burocracia sindical.

La pauta salarial acordada por el gobierno, las cámaras empresariales y la burocracia sindical de la CGT y la CTA , ronda el 20% y, encima, en cuotas. Un porcentaje que ni siquiera alcanza los niveles de inflación padecidos en 2009, ni los que ya se están sufriendo durante este año. De este modo, la burocracia sindical se erige, una vez más, como defensora de la ganancia empresaria, que encuentra en el salario, la primera variable de ajuste para incrementar sus millones. Con la excusa de que los aumentos salariales generan inflación, las patronales y sus cómplices ponen topo a la discusión salarial, pero nada dicen sobre sus márgenes de ganancias.

Sin embargo, son varios los sectores de la clase trabajadora que se han puesto de pie en la pelea salarial y marcan un camino a seguir.

La lucha salarial que rompa el techo acordado por la burocracia sindical, solamente puede llegar a buen puerto de la mano de la organización y la lucha independiente de los trabajadores. Por eso, toma cuerpo en aquellas empresas donde los trabajadores han logrado vencer a la burocracia y recuperar la dirección sindical, como es el caso de la Comisión Interna de Kraft, y de Fate y del Cuerpo de Delegados del subte.

Las asambleas de los obreros de Kraft, por ejemplo, promueven un 35% de aumento salarial y han garantizado masivamente los paros de dos horas por turno lanzados, casi obligadamente y con el fin de apaciguar la bronca, por la burocracia de Daer. Además, la movilización y el corte de la Panamericana se reiteran, como forma de proseguir la lucha y la difusión del conflicto que persiste dentro de la planta alimenticia.

Lo mismo ocurre en Fate, donde desde las asambleas se propusieron conseguir un incremento similar, la reapertura de las paritarias y han lanzado un plan de lucha para lograrlo. El quite de colaboración aprobado ha sido acompañado por una movilización a la sede central del SUTNA y al ministerio de trabajo, el pasado 30 de abril.

Por su parte, los trabajadores del subte, mantienen en pie el reclamo del reconocimiento de su sindicato, la AGTSyP , y la reapertura de las paritarias para impulsar el reclamo salarial, entre otras tantas reivindicaciones. Con ese objetivo, han realizado la apertura de molinetes el pasado 9 de abril. En este marco, la lucha contra la burocracia y la patronal no cesa, y por eso se instrumenta el quite de colaboración y el paro en varias líneas.

La lucha por salario, que es la única lucha contra la inflación, no puede quedar en manos de quienes no representan a los trabajadores, es decir, de la burocracia sindical. Para eso, debemos tomar en nuestras manos la organización y la lucha contra la burocracia, ya sea de la CGT o de la CTA. En cada lugar de trabajo, deberemos recuperar los puestos de delegados y poner los Cuerpos de Delegados, las Comisiones, las Juntas Internas, en suma, los sindicatos, al servicio de la clase trabajadora.

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Crítica, Arcor, LV2, Mecca, Royal Canin, docentes...

Pese a la burocracia, los trabajadores se organizan y luchan por aumento salarial, contra los despidos y por el pago de sueldos adeudados.

En las plantas alimenticias que Arcor tiene en la provincia de Córdoba, los obreros resolvieron realizar el paro de dos horas decretado a regañadientes por el STIA y fueron por más. Prolongaron la medida de fuerza en reclamo de un incremento salarial del 35%. Cuando el ministerio de trabajo dictó la conciliación obligatoria, rápidamente acatada y promovida por la burocracia de Daer, los trabajadores optaron por desconocerla, ya que la única beneficiaria con la suspensión de la lucha sería la empresa. Ahora, los obreros de Arcor votaron un paro por tiempo indeterminado, que es acompañado por los cortes de ruta. Y se disponen a profundizar la lucha si la patronal toma represalias e instrumenta despidos.

Los trabajadores del diario Crítica han emprendido un plan de lucha en reclamo del pago en tiempo y forma de los salarios atrasados. El paro comenzó el 8 de abril, impidiendo la salida habitual y regular de la publicación. El día 12, organizaron un acto de denuncia frente a las puertas del diario y, en asamblea general, resolvieron extender la medida de fuerza hasta el 14 de abril, cuando se manifestaron frente al ministerio de trabajo, donde se realizaba la audiencia entre las partes. Ante el incumplimiento patronal, los trabajadores proclamaron el paro por tiempo indeterminado. Con el mismo reclamo, los trabajadores de la radio LV2, en Córdoba, sostienen la ocupación del edificio hace más de dos meses.

En la fábrica metalúrgica Mecca, en Morón, y en la de alimentos balanceados, Royal Canin, en La Matanza , los obreros llevaron adelante una lucha, que incluyó la paralización de la planta, en rechazo a los despidos instrumentados por la patronal.

Los docentes neuquinos prosiguen su pelea, que data de comienzos de marzo, por aumento salarial, combatiendo la intransigencia del gobierno y el carácter conciliador de la conducción de ATEN. Al paro, le suceden los cortes de ruta y las movilizaciones.

Estas luchas, en las que los trabajadores emprenden la organización independiente, al margen e incluso contra la burocracia sindical, y con la asamblea como método de debate y resolución, y con la lucha como una arma efectiva contra las patronales, son sólo algunas de las que se desarrollan en varios puntos del país y son una demostración clara de que la clase trabajadora puede enfrentar la prepotencia de los capitalistas, pese a la complicidad del gobierno, la burocracia y al silenciamiento que pretenden imponer los medios.

DOCENTES: MAGROS AUMENTOS EN CÓMODAS CUOTAS PARA EL GOBIERNO

Los gremios nacionales aceptaron la propuesta del gobierno nacional sin consultar a las bases. El acuerdo consiste en un incremento del salario de bolsillo a pagar en cómodas cuotas: $1.740 a partir de marzo (pagadero en abril) y $1.840 desde julio (a cobrar en agosto) para el salario inicial. Hablaron de un 23% de aumento, que, en verdad, es un engaño, pues partieron del último acuerdo de $1490, que ya casi ninguna provincia paga.

Lo aceptado por los gremios nacionales (CTERA, UDA, CEA, AMET y SADOP) no representa un avance para los trabajadores de la educación. En primer lugar, porque no contempla el deterioro salarial en relación a la inflación real de 2009 y la de 2010. En segundo lugar, se trata de un acuerdo inferior en relación con los de años anteriores, que eran de una sola vez mientras el actual consiste en un pago desdoblado, que, por otra parte, ata las negociaciones salariales hasta 2011 y cercena el derecho a huelga, pues, en el acta firmada, los gremios se comprometen a “garantizar el dictado de al menos 180 días de clases”. Tercero, es válido sólo para unas pocas jurisdicciones, ya que la mayoría supera ese mínimo, lo que implica una negociación a la baja. Por último, conserva un alto componente de sumas fijas y, por eso, no ataca el mayor problema que afecta a los trabajadores del sector: el salario básico, que raya la pobreza. Así, la burocracia sindical nacional continúa avalando la política gubernamental de pago en negro, abandonando a los docentes de las provincias a su propia suerte.

El acuerdo en Ciudad de Buenos Aires
El acta firmada por la casi totalidad de los sindicatos docentes porteños (UTE, SADOP, SUTECBA, UDA y SEDEBA, entre tantos otros) no se sale de los carrilles de la paritaria nacional. Sin asambleas o, en el mejor de los casos, con asambleas relámpago copadas por la burocracia, se resolvió entregar el salario de los trabajadores y atarlos de pies y manos hasta fin de año, ya que, ante todo, se impone cumplir con los 180 días de clases pactados por la CTERA. La burocracia celeste de la UTE, que hoy encabeza Eduardo López, por ser el sindicato mayoritario, jugó un papel central en esta nueva entrega.
$1.800 en marzo y $1.900 en julio, más el traspaso de algunas cifras al básico en noviembre y en diciembre son los aspectos centrales del acuerdo firmado entre la burocracia y la administración macrista. Intentan convencer a la docencia de que el aumento es del 23%, cuando recién se estaría rozando ese índice en... diciembre. Por lo demás, ningún otro reclamo fue contemplado ni atendido satisfactoriamente en las discusiones: ni la situación de los contratados, ni el cobro en tiempo y forma de los suplentes, ni la devolución de los días descontados, ni el cierre de 82 cargos en la ciudad. El acuerdo se cerró y la paz social se selló, pese al paro de 48hs, lamentablemente más testimonial que real, convocado por ADEMyS y a las promesas de futuras luchas hechas por la UTE.
Entre tanto, el gobierno, la burocracia y los medios masivos de comunicación se encargan de mostrar que se resolvió el problema en capital. Pero nada de esto es así. El vaciamiento de la escuela pública sigue su curso, de la mano de Macri y Eduardo López.

El acuerdo en Provincia de Buenos Aires
El acuerdo aceptado en provincia por la burocracia del Frente Gremial Docente (SUTEBA, FEB, UDA, AMET Y SADOP) siguió la misma lógica de la negociación nacional. Casi sin debate, los sindicatos aceptaron una oferta por la que sintieron “un gran entusiasmo” y estimaron “un avance fundamental”.
Según los gremios, los docentes llegarán en agosto a un salario de bolsillo de $1.900 y, para fin de año, se habrán incorporado $190 al salario básico de manera escalonada en 4 cuotas: 100, 50, 20 y 20. Por otro lado, la negociación no contempla la tan reclamada devolución de los días descontados por medidas de fuerza en 2008 y 2009, por lo cual, en los hechos, tal incremento se lo financiarán los propios trabajadores.
A fin de año, y según el SUTEBA de Baradel y los demás gremios, dicha suba implicará un aumento “del 24%”. Así lo hizo saber en las asambleas, en las que, por supuesto, impulsó su aceptación. Pero la cifra es falsa. De hecho, el ministro de educación, Oporto, una vez asegurado el acuerdo, salió a cruzar a la burocracia docente negando que el aumento aceptado fuera del 24%: “No hay que ser engañosos porque a mí me parece que no es de buena fe agitar un aumento salarial del 24 por ciento, porque el aumento salarial es de entre el 17 y el 18 para toda la carrera”, afirmó. Así, de parte del gobierno los docentes se enteraron que la suba no era tal como afirmaron los sindicatos.
De tal modo, la burocracia provincial, sin consultar a las bases, decidió las demandas del sector y cerró un acuerdo en cómodas cuotas para el ejecutivo provincial, que no contempla el deterioro salarial del 2009 ni la inflación real de 2010, ni tampoco los fuertes descuentos efectuados a principios de febrero; que implica más sumas en negro, achatando la escala salarial; propuesta que, además, fue aprobada en tiempo record en asambleas sin convocatoria de un día para otro. Una vez más, la conducción puso todos los métodos burocráticos al servicio del gobierno, contra los trabajadores. El kirchnerismo no le pidió tanto.

Por un sindicato independiente del estado y sus gobiernos
En la UTE y el SUTEBA, los sindicatos mayoritarios de Buenos Aires, el objetivo de la burocracia kirchnerista es, claramente, darle un perfil cada vez más empresarial y gestionador, barrer con toda participación y atisbo de democracia y vaciar los cuerpos de delegados, verdaderos representantes de la voz de los compañeros en las escuelas. Es imperioso y necesario entonces desterrar a la lista Celeste de López y Baradel, que hizo del sindicato un apéndice del gobierno, obstruye las demandas de los docentes y frena la lucha con métodos antidemocráticos.
Fortalecer el desarrollo de las agrupaciones antiburocráticas o crearlas allí donde no las hay, abriendo canales de participación y democracia sindical, disputar fuertemente las seccionales y los cuerpos de delegados para que sean elementos activos y herramientas de lucha, y finalmente prepararnos para sustituir a la burocracia y recuperar nuestro sindicato en manos del kirchnerismo, son tareas fundamentales que, desde los sectores de oposición, debemos tomar para avanzar en las conquistas de los trabajadores de la educación, y construir un sindicato independiente del estado y sus gobiernos.


Las provincias que luchan
El gobierno, la burocracia y los medios masivos de comunicación se esfuerzan por mostrar que reina la paz en el sistema educativo nacional. Con el acuerdo de la CTERA y el comienzo de clases en los principales distritos del país, muestran una realidad inventada. Es que, en varias provincias, los docentes no aceptan las propuestas oficiales y los trabajadores comienzan el ciclo lectivo luchando. Es el caso de Santa Fe, Santiago del Estero, Tierra del Fuego y San Luis, que comienzan con paros. Es el caso de Santa Cruz, Tucumán, La Rioja y Jujuy que, al cierre de esta edición, aún no llegaron a un acuerdo con los respectivos gobiernos provinciales.