En esta oportunidad, dos patoteros de la CGT, expertos en armar grupos de choque para amedrentar y golpear trabajadores, que se alinearon con el kirchnerismo, siempre serviciales con las patronales.
Pablo Díaz
Pablo Díaz es un hombre clave de la burocracia sindical de la Unión Ferroviaria (UF), luego de Pedraza y el “Gallego” Fernández. Se trata del responsable del cuerpo de delegados en la zona sur del Gran Buenos Aires. Es, como denunciara un trabajador del Roca, “el que, cuando hay un acto va a buscarte y te dice: ‘Loco, subite al micro que te damos el pancho y la Coca y tenés que ir a la movilización. Y si no vas, te vamos a suspender’”.
Al momento del inicio del conflicto, de 6.000 operarios que trabajaban en el tren, 1.500 eran tercerizados. El reclamo por el pase a planta data de tiempo e incluyó varias medidas de lucha. Nadie puede desconocerlo. Mucho menos Díaz, que era el representante sindical que decidía “quién entra y quien sale de planta” ante UGOFE, un consorcio empresarial que nació a instancias del kirchnerismo y que opera por orden de la secretaría de Transporte de la Nación. Su función era contratar empresas de obras y servicios y definir quiénes son los trabajadores que pasan a planta. Esas tercerizadas, varias de las cuales son dirigidas por familiares de los burócratas, son cooperativas truchas que pagan la mitad de sueldo la misma tarea por la que un trabajador de planta cobra el doble. La diferencia es subsidio estatal que los rentistas embolsan. Un cuadro de situación que muestra una responsabilidad ineludible de la triple alianza antiobrera, en la que gobierno, empresarios y burócratas ejercen juntos la superexplotación de los obreros.
Díaz, además, se encargaba de reclutar fuerzas de choque, compuesta por hombres del ferrocarril y barrabravas, que defienden con aprietes y balas los privilegios de la burocracia de Pedraza. “Mientras nosotros estemos acá, no vamos a permitir ningún corte de vías”. “Lo único que hacemos es defender nuestra fuente de trabajo. Lo que no hacen la policía y los jueces, (…) lo vamos a hacer nosotros”, decía, exponiendo la connivencia que existen entre el estado y la burocracia.
Pablo Díaz, reclutador y organizador de la patota que asesinó a Ferreyra e hirió a otros tres compañeros, es un claro enemigo de la clase obrera, al igual que toda la podrida lista verde de la UF.
Carlos García
Carlos García es, desde 2008, interventor de la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA) en Santa Cruz Sur. Fue puesto directamente por la central, dado que, según sus propias palabras “la UOCRA, del único que está al servicio, es del secretario general nacional Gerardo Martínez y de los trabajadores”.
El gobernador Peralta y los empresarios del sector ligados al kirchnerismo como Báez, dueños de la obra pública, tienen en García un garante de la superexplotación obrera, con bajos salarios y condiciones precarias, del empleo en negro extendido en gran escala, y de los despidos con paz social. Por caso, en 2008 frenaba una denuncia por irregularidades en la seguridad de los obreros ocupados en la ampliación del municipio, porque el intendente Belloni “es un compañero”. Además, maneja una patota que se la pasa amenazando luchadores y ha formado una guardia imperial que interviene con violencia en todo conflicto sindical o social ajeno, siempre con la venia del poder y la policía, que nunca tiene “orden para actuar”. Ya en 2007, las empresas de Báez liberaban a los trabajadores de las obras y les pagaban doble para ir a formar cordón alrededor de la gobernación e impedir la llegada de las manifestaciones. En los años posteriores, hacían la protección a la legislatura, toda vez que el oficialismo impulsaba medidas antipopulares como la reforma previsional, atacando a los estatales que marcharon contra ella en diciembre último. En octubre pasado, se metían en las elecciones del gremio de comercio golpeando a la lista opositora, que protestaba en la sede sindical. En febrero, ante la postura de la ADOSAC de no iniciar las clases por la falta de propuesta del ejecutivo, el rentista advertía: “Si no inician las clases este año tal como está previsto, vamos a armar una carpa en la puerta…”. Insólito.
Para reducir costo político, el gobierno ha usado cada vez más a la patota sindical para reprimir la protesta. Más que normalizador de la UOCRA, García parece el interventor provincial, dispuesto a defender a ultranza, igual que Martínez, el orden de explotación kirchnerista.
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DESFILE DE BURÓCRATAS
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Luis D´Elía
Luis Ángel D’Elía, docente de La Matanza que apenas ejerció, líder de la Federación Tierra y Vivienda (FTV), miembro de la CTA, presidente de la Central de Movimientos Populares (CMP), e impulsor del movimiento MILES cuya máxima es “Cristina presidente 2011”, es un arribista y un oportunista de siempre, que amplió su poder arrendando terrenos a los pobres con el negocio de las cooperativas y administrando planes sociales.
Puntero del justicialismo matancero, su principal rol era movilizar gente a los actos de los candidatos de turno. De verba altisonante y cambiante, apoyó a todos y se peleó oportunamente con todos, buscando siempre en cada alianza resquicios de donde obtener poder. Afiliado al Partido Demócrata Cristiano de Abdala, en el 88’ aceptaba un puesto en la dirección de escuelas provincial bajo el gobierno de Cafiero. E inició carrera en el PJ. Ese año, el senado provincial lo designó consejero escolar. Mientras daba su apoyo al intendente menemista Cozzi, en 1994, con Alderete de la CCC, escribió una carta al ministro Cavallo agradeciéndole la estabilidad económica, “una conquista irreductible que Pueblo y Gobierno hemos alcanzado juntos, con la conducción política del presidente Menem y con la invalorable pericia técnica de Ud. (…) Sepa usted que puede contar con nosotros”. En 1995, se afilió al FREPASO, y fue de concejal en la lista de “Chacho” Álvarez, Meijide y Pinky, siendo electo en 1997, cuando esa fuerza ya integraba La Alianza con los radicales, contribuyendo así al triunfo de De La Rua en 1999. En 2001, diputado por el Polo Social de Farinello. En 2002, inmediatamente después de la masacre del Puente Pueyrredón salió por los medios a desvincularse de la medida y apuntó a una interna entre grupos piqueteros, negando la represión. En el mismo año, luego de ingresar a la CTA, empezó a trabar fluido diálogo con Rodríguez Saá, Duhalde, de quien obtuvo la administración de planes Jefes y Jefas, y finalmente con Kirchner, gobierno del que fue subsecretario de Tierras hasta 2006, momento desde el cual pasó a ser su vocero oficioso.
En fin, un chanta y un alcahuete del poder de turno, que se hizo empresario inmobiliario a costa de los pobres mientras transaba con Menem, De La Rua, Duhalde, ahora con Kirchner, y mañana…
Edgardo Depetri
Edgardo Fernando Depetri es el líder del Frente Transversal, miembro de la mesa nacional de la CTA y de la Corriente de la Militancia e impulsor del Movimiento de Trabajadores para la Victoria; fue diputado nacional por el PJ Frente para la Victoria entre 2005 y 2009, año en que le dieron un puesto en la Secretaría General hecho a medida por decreto, cuya función era tratar con las organizaciones sociales, hasta que finalmente suplantó a Kirchner en su banca cuando éste murió.
Depetri afianzó vínculo con Kirchner en los 80’, en Santa Cruz, cuando él era titular de ATE Río Turbio y el otro gobernador, lo que muestra su histórica conducta de trabar amistad más bien con agentes de la patronal que con los trabajadores. Ya desde antes de 2003, Depetri se volcaba al armado social del santacruceño ante su decisión de competir por la presidencia.
Depetri es un defensor de la “política social y distributiva” del kirchnerismo, que llevó a niveles históricos la brecha entre ricos y pobres; de la “soberanía de un proyecto” que destinó más plata que ninguno al pago de la deuda externa, por supuesto a costa del pueblo; y de la “actitud dialoguista” de un gobierno que se impuso criminalizando y reprimiendo la lucha obrera con patotas sindicales y disciplinando barrios y ciudades con “esta policía del gatillo fácil”. Con argucias como la de “ni oficialistas ni opositores”, la de la “autonomía política” más la promesa de “exigir el cumplimiento” de cuanto fuera aplazado o desoído por el gobierno, y, más acá, la del “ánimo destituyente”, Depetri siempre se dedicó a integrar y subordinar todo aquello que pudo a la estrategia patronal del PJ kirchnerista. Y el gobierno, mientras hace política con los intendentes del PJ, la CGT y la UIA, o sea la “vieja política”, mantiene a tipos como Depetri, que le sirven para hablar de “nuevos aires”, endulzar a progres y darle un barniz popular a su recomposición capitalista.
En poco más, cuando Depetri suba en la política gubernamental del PJ, se verá más clarito donde siempre estuvo, del otro lado de los trabajadores.
Si bien no son dirigentes sindicales, Luis D´Elía y Edgardo Depetri, junto con las organizaciones que encabezan, forman parte de la CTA. En los últimos años, han sido kirchneristas acérrimos, funcionando en infinidad de oportunidades como voceros y fuerza de choque del gobierno
Luis D´Elía
Luis Ángel D’Elía, docente de La Matanza que apenas ejerció, líder de la Federación Tierra y Vivienda (FTV), miembro de la CTA, presidente de la Central de Movimientos Populares (CMP), e impulsor del movimiento MILES cuya máxima es “Cristina presidente 2011”, es un arribista y un oportunista de siempre, que amplió su poder arrendando terrenos a los pobres con el negocio de las cooperativas y administrando planes sociales.
Puntero del justicialismo matancero, su principal rol era movilizar gente a los actos de los candidatos de turno. De verba altisonante y cambiante, apoyó a todos y se peleó oportunamente con todos, buscando siempre en cada alianza resquicios de donde obtener poder. Afiliado al Partido Demócrata Cristiano de Abdala, en el 88’ aceptaba un puesto en la dirección de escuelas provincial bajo el gobierno de Cafiero. E inició carrera en el PJ. Ese año, el senado provincial lo designó consejero escolar. Mientras daba su apoyo al intendente menemista Cozzi, en 1994, con Alderete de la CCC, escribió una carta al ministro Cavallo agradeciéndole la estabilidad económica, “una conquista irreductible que Pueblo y Gobierno hemos alcanzado juntos, con la conducción política del presidente Menem y con la invalorable pericia técnica de Ud. (…) Sepa usted que puede contar con nosotros”. En 1995, se afilió al FREPASO, y fue de concejal en la lista de “Chacho” Álvarez, Meijide y Pinky, siendo electo en 1997, cuando esa fuerza ya integraba La Alianza con los radicales, contribuyendo así al triunfo de De La Rua en 1999. En 2001, diputado por el Polo Social de Farinello. En 2002, inmediatamente después de la masacre del Puente Pueyrredón salió por los medios a desvincularse de la medida y apuntó a una interna entre grupos piqueteros, negando la represión. En el mismo año, luego de ingresar a la CTA, empezó a trabar fluido diálogo con Rodríguez Saá, Duhalde, de quien obtuvo la administración de planes Jefes y Jefas, y finalmente con Kirchner, gobierno del que fue subsecretario de Tierras hasta 2006, momento desde el cual pasó a ser su vocero oficioso.
En fin, un chanta y un alcahuete del poder de turno, que se hizo empresario inmobiliario a costa de los pobres mientras transaba con Menem, De La Rua, Duhalde, ahora con Kirchner, y mañana…
Edgardo Depetri
Edgardo Fernando Depetri es el líder del Frente Transversal, miembro de la mesa nacional de la CTA y de la Corriente de la Militancia e impulsor del Movimiento de Trabajadores para la Victoria; fue diputado nacional por el PJ Frente para la Victoria entre 2005 y 2009, año en que le dieron un puesto en la Secretaría General hecho a medida por decreto, cuya función era tratar con las organizaciones sociales, hasta que finalmente suplantó a Kirchner en su banca cuando éste murió.
Depetri afianzó vínculo con Kirchner en los 80’, en Santa Cruz, cuando él era titular de ATE Río Turbio y el otro gobernador, lo que muestra su histórica conducta de trabar amistad más bien con agentes de la patronal que con los trabajadores. Ya desde antes de 2003, Depetri se volcaba al armado social del santacruceño ante su decisión de competir por la presidencia.
Depetri es un defensor de la “política social y distributiva” del kirchnerismo, que llevó a niveles históricos la brecha entre ricos y pobres; de la “soberanía de un proyecto” que destinó más plata que ninguno al pago de la deuda externa, por supuesto a costa del pueblo; y de la “actitud dialoguista” de un gobierno que se impuso criminalizando y reprimiendo la lucha obrera con patotas sindicales y disciplinando barrios y ciudades con “esta policía del gatillo fácil”. Con argucias como la de “ni oficialistas ni opositores”, la de la “autonomía política” más la promesa de “exigir el cumplimiento” de cuanto fuera aplazado o desoído por el gobierno, y, más acá, la del “ánimo destituyente”, Depetri siempre se dedicó a integrar y subordinar todo aquello que pudo a la estrategia patronal del PJ kirchnerista. Y el gobierno, mientras hace política con los intendentes del PJ, la CGT y la UIA, o sea la “vieja política”, mantiene a tipos como Depetri, que le sirven para hablar de “nuevos aires”, endulzar a progres y darle un barniz popular a su recomposición capitalista.
En poco más, cuando Depetri suba en la política gubernamental del PJ, se verá más clarito donde siempre estuvo, del otro lado de los trabajadores.
DESFILE DE BURÓCRATAS: Miguel Díaz y Hugo Godoy
En esta ocasión, presentamos a Miguel Díaz y Hugo Godoy. El primero, burócrata de un minoritario sindicato docente de la provincia de Buenos Aires, alineado políticamente con el duhaldismo. El segundo, de pose progresista, dirigente de ATE Buenos Aires, integra el bando burocrático de Micheli en la disputa por la conducción de la CTA.
Miguel Díaz
Miguel Ángel Díaz es el titular de la Unión de Docentes de Buenos Aires (UDocBA), un sindicato minúsculo e híper burocrático, enrolado en la CGT. Además , es miembro de la Confederación Nacional de Trabajadores de la Educación (CONTEDUC), a la que también pertenecen los sindicatos AMET (docentes técnicos) y SADOP (docentes privados) de la provincia de Buenos Aires. Fue reelecto en 2009, con lista única.
Díaz era afiliado a SUTEBA y militante de la lista Azul y Blanca. Hoy encabeza un sindicato que vino cobrando renombre en el ámbito docente durante el último tiempo, a partir de la pérdida de importantes seccionales opositoras de SUTEBA. Su estrategia de inserción en el gremio es con prebendas, que van desde licencias gremiales de varios días por asistir a marchas, hasta permanentes, para salir a cazar afiliados. Entre los miembros de su Comisión Directiva, hay conocidos punteros del PJ como el secretario de interior y titular de la seccional de Berisso, Miguel Miraz, un acérrimo apologista de la dictadura militar y reivindicador de las FFAA.
Cuando la Celeste de CTERA, bajo la conducción de Mary Sánchez, decidió separarse en los ‘90 de la CGT , Díaz, a instancias del gobernador Duhalde, creó UDocBA, con el cual apoyó entonces la reforma educativa en la provincia. En tanto, gracias a UPCN, conseguía que le asignaran un código de descuento.
Si bien es cierto que su origen y perfil político está más bien vinculado al duhaldismo, es igualmente cierto que UDocBA forma parte de una estrategia de la CGT kirchnerista. Moyano apoyó activamente medidas de este sindicato, con el fin de instalarse en un rubro que no controla, en el marco de su posible desembarco como candidato a gobernador. Y Díaz, que es un buen oportunista, viene aprovechando el estrecho compromiso entre Scioli y las burocracias del Frente Gremial, especialmente de SUTEBA, el sindicato mayoritario, sumidas en un inmovilismo funcional que le deja el campo allanado a este rentista para aparecer ante la docencia como combativo.
Ninguna confianza puede despertar Díaz, gran burócrata de un sindicato ínfimo.
Hugo Godoy
Hugo “cachorro” Godoy, titular de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), provincia de Buenos Aires, fue el secretario de la CTA bonaerense hasta septiembre, cuando perdió las elecciones ante Baradel, de quien supo ser su compañero y aliado por largos años.
Los gobiernos siempre aplicaron severos ajustes a los estatales, y han avasallado sus derechos precarizando las condiciones laborales con cantidad de trabajadores fuera de planta, como ocurre en Salud, o mediante la figura del “mensualizado” en el sector educación; además, han pauperizado el salario y es histórico el pago en negro. Y han podido avanzar de tal modo por contar con aliados como Godoy, uno de los encargados de legitimar año a año los sucesivos acuerdos a la baja y las entregas del salario, tal como UPCN (el gremio cegetista), aunque con perfil progresista y discurso combativo. Recientemente, mientras pedía apertura de paritaria al gobierno, Godoy declaraba: “La inflación de este año va a estar cerca del 30%. Ya el año pasado nos hizo perder porque el aumento que otorgó fue del 9% cuando la inflación en 2009 fue del 16% (…) Los aumentos salariales corren detrás de los aumentos del costo de vida”, como si él no fuera garante de tal situación.
El ataque contra la oposición que enfrenta la política negrera y flexibilizadora del gobierno es un hecho. Probó en varias ocasiones, hasta que lo logró, dividir la seccional Gran Buenos Aires Sur en manos de la oposición, para intentar debilitar su fuerza, pero su lista no se impuso. Con igual fin, en elecciones de delegados para la junta interna del ministerio de salud, infló los padrones agregando dependencias por fuera de la sede, fraude que tampoco prosperó.
Pero la oposición crece y se extiende en ATE. Seccionales, internas, agrupaciones y delegados vienen realizando plenarios conjuntos, coordinando acciones, y organizando el activismo antiburocrático que plantea el combate contra el gobierno, en pos de forjar una dirección alternativa, clasista y de lucha, a la burocracia. Sólo así se puede quebrar a la patronal y avanzar en las conquistas de los trabajadores estatales.
DESFILE DE BURÓCRATAS: José Pedraza
DESFILE DE BURÓCRATAS
Ante el asesinato de Mariano Ferreyra, se impone denunciar nuevamente a José Pedraza, jefe de la burocracia sindical de la Unión Ferroviaria , que ha sumado a su extenso prontuario antiobrero y propatronal, el asesinato de un militante popular.
José Pedraza
José Pedraza, además de un burócrata empresarial, millonario, estafador y progubernamental es, también, un asesino. Este exponente de lo más rancio de la burocracia sindical es el secretario de la Unión Ferroviaria (UF) desde 1996, a fuerza de fraudes, palizas, persecuciones, proscripciones y amenazas contra los trabajadores del ferrocarril.
Alineado con el peronismo, estuvo con Cafiero, y no se privó de ser menemista y, también, kirchnerista. Al respecto es claro: “Apoyé a Menem como lo hizo todo el peronismo, del mismo modo que ahora apoyo a Kirchner. Y apoyé las privatizaciones, como lo hizo todo el peronismo...”, explica Pedraza. En un acto compartido con Cristina Fernández, fundamentaba su adhesión al kirchnerismo: “Hay un punto de inflexión para nosotros. Cuando asume el Presidente Néstor Kirchner, en el año 2003, (…) aumentamos la cantidad de afiliados, y también la cantidad de ingresos de la Unión Ferroviaria ”. La presidenta le devolvió el gesto: “Yo soy una profunda admiradora de este modelo sindical”, dijo. Su privilegiado vínculo con el kirchnerismo, le permitió ubicar a gente de su confianza en puestos clave del gobierno. Antonio Luna, fue a la subsecretaria de transporte ferroviario; Juan Rosauro Araya y Agustín Special, a la operadora ferroviaria sociedad del estado; y José Villafañe, a la administración de infraestructuras ferroviarias.
Al frente del sindicato, Pedraza avaló y promovió la privatización del ferrocarril dejando a 100 mil obreros en la calle, destruyendo 36.000 kilómetros de la red ferroviaria que aisló casi mil localidades, e instrumentando la extendida tercerización de los trabajadores ferroviarios.
Además, fue procesado por estafar en más de 30 millones de pesos/dólares a los trabajadores del ferrocarril, descontándoles un porcentaje de sus salarios durante cinco años a cambio de un supuesto servicio de sepelios que, prácticamente, nunca brindó. No obstante, fundió el Hospital Ferroviario, quebró la Obra Social y vació la Mutual Unión Ferroviaria, desviando fondos hacia empresas de su propiedad.
Junto a Franco Macri, Benito Roggio y Hugo Moyano administra la línea del Belgrano Cargas. También, maneja la cooperativa “Unión del Mercosur”, que terceriza el trabajo de vía y obra dentro del ferrocarril. De este modo, Pedraza es patrón y explotador de los trabajadores ferroviarios. Por eso mismo, extendió el período de prueba a seis meses, asigna vacaciones en cualquier momento del año, paga salarios fuera de convenio y niega los más básico derechos de organización sindical. Además de empresario es millonario. Posee una lujosa casa en el exclusivo barrio de Villa Sarmiento, valuada en casi un millón de dólares y una fastuosa mansión en Parque Leloir de un valor incalculable y no se priva de viajar por Europa o Brasil alojándose en los hoteles más caros como el Sheraton de Río.
Las patotas de la Unión Ferroviaria actuaron masivamente para reprimir a los trabajadores que promovían la lucha contra el desmantelamiento del ferrocarril durante de década del ´90. En el reciente conflicto de las tercerizadas, desplegó una masiva campaña contra los trabajadores con afiches, pasacalles y pintadas para intentar legitimar el accionar de sus patotas. Su hombre en el Roca, Pablo Díaz, fue el vocero de la burocracia que anticipó la represión de la patota: “Lo que no hacen la policía y los jueces lo vamos a hacer nosotros”. La burocracia de la UF se encargó de amedrentar y amenazar a los trabajadores que luchaban por la reincorporación y el pase a planta permanente de los tercerizados, es decir, contra la política de Pedraza y compañía; impidió la realización de un acto en el hall de la estación Constitución por medio de sus patotas; y coronó su actuación reprimiendo a los trabajadores que se disponían a cortar las vías a la altura de Avellaneda, asesinando a Mariano Ferreyra e hiriendo de bala a otros tres compañeros.
Por todo esto, toda la burocracia asesina de la Unión Ferroviaria con Pedraza a la cabeza, debe ser barrida, de una vez y para siempre.
DESFILE DE BURÓCRATAS
En esta oportunidad, dos burócratas al estilo de la CTA : de verba “progre” y expertos en entregar las luchas de los trabajadores.
Defile de burócratas: Daniel das Neves
Daniel das Neves es titular de la Unión de Trabajadores de Prensa de Bs. As. (UTPBA). Su lista “Celeste y Blanca”, enquistada desde 1986, fue reelecta hace días, padrón inflado y combis blancas mediante, y seguirá hasta 2013, ahora con Fagale y Dellatorre al frente.
Das Neves encabeza un grupo de rentistas “progres” de dudosa condición laboral, empezando por él, que viajan con la plata de los afiliados a Cuba, Caracas o Quito, donde hablan de “libertad de expresión” y “revolución socialista”. Pero que han vaciado el sindicato de vida gremial y no llaman a reunión de delegados desde hace 18 años para debatir nada. Estos “revolucionarios” de Ezeiza para allá hicieron del sindicato una PyME, donde ñoquis, familiares y amigos maman todo tipo de privilegios a costa de los trabajadores. Por otro lado, la Obra Social , OSTPBA, que no rinde cuentas a nadie sobre sus ingresos y gastos, acusada de desmanejos, con servicios precarios y excesivamente arancelada, está en manos de la gerenciadora Sigma, cuyos dueños aparecen vinculados a los medicamentos “truchos” y a otras causas sobre estafas, evasión y quiebras fraudulentas.
La UTPBA es el único sindicato del país que no discute paritarias ¡desde los años ’70! Con paso allanado, las patronales han avanzado sobre la inestabilidad y flexibilización laboral de los periodistas, desde hace tiempo muchos convertidos en facturadores, sin un valor mínimo de nota fijado por convenio, a lo que se suma un grosero cuadro de colaboradores, pasantes y becarios con tareas que exceden su rótulo de “estudiantes de periodismo”. Aún sin amparo y todo, los trabajadores de prensa, en defensa de sus puestos de trabajo, han dado grandes luchas contra las patronales, como en Crónica o en Crítica, o como hicieron en el año 2000 los empleados de Clarín, todas luchas donde la burocracia de la UTPBA se ausentó o salió a romper, avalando los despidos.
Este sindicato, en manos de das Neves, optó por la peor opinión: el silencio. Sólo cuando barran con esta burocracia, los trabajadores de prensa tendrán un sindicato, recuperarán su voz y los derechos enterrados por la “Celeste y Blanca”.
Das Neves encabeza un grupo de rentistas “progres” de dudosa condición laboral, empezando por él, que viajan con la plata de los afiliados a Cuba, Caracas o Quito, donde hablan de “libertad de expresión” y “revolución socialista”. Pero que han vaciado el sindicato de vida gremial y no llaman a reunión de delegados desde hace 18 años para debatir nada. Estos “revolucionarios” de Ezeiza para allá hicieron del sindicato una PyME, donde ñoquis, familiares y amigos maman todo tipo de privilegios a costa de los trabajadores. Por otro lado, la Obra Social , OSTPBA, que no rinde cuentas a nadie sobre sus ingresos y gastos, acusada de desmanejos, con servicios precarios y excesivamente arancelada, está en manos de la gerenciadora Sigma, cuyos dueños aparecen vinculados a los medicamentos “truchos” y a otras causas sobre estafas, evasión y quiebras fraudulentas.
La UTPBA es el único sindicato del país que no discute paritarias ¡desde los años ’70! Con paso allanado, las patronales han avanzado sobre la inestabilidad y flexibilización laboral de los periodistas, desde hace tiempo muchos convertidos en facturadores, sin un valor mínimo de nota fijado por convenio, a lo que se suma un grosero cuadro de colaboradores, pasantes y becarios con tareas que exceden su rótulo de “estudiantes de periodismo”. Aún sin amparo y todo, los trabajadores de prensa, en defensa de sus puestos de trabajo, han dado grandes luchas contra las patronales, como en Crónica o en Crítica, o como hicieron en el año 2000 los empleados de Clarín, todas luchas donde la burocracia de la UTPBA se ausentó o salió a romper, avalando los despidos.
Este sindicato, en manos de das Neves, optó por la peor opinión: el silencio. Sólo cuando barran con esta burocracia, los trabajadores de prensa tendrán un sindicato, recuperarán su voz y los derechos enterrados por la “Celeste y Blanca”.
Desfile de burócratas: Marcelo Frondizi
Marcelo “Nono” Frondizi, secretario gremial de ATE Capital, candidato adjunto de Yasky en las últimas elecciones de la CTA , fue fundador de Patria Libre. En 1999, candidato a diputado del Frente de la Resistencia. Su impronta nacionalista le trajo el apoyo del carapintada Seineldín. Jorge Reyna, el candidato presidencial, devolvió el gesto con unos afiches que reclamaban, en una escandalosa mezcla: “Libertad a Seineldín, Emilio Alí, Castells, Bértola, Quintero y demás presos políticos del liberalismo”. En 2000, Frondizi flanqueó a Manuel Gaggero en la fórmula porteña de Patria Libre. Hoy lidera la agrupación Envar El Kadri, que se define como “peronismo revolucionario”.
En 1997, cuando Menem redujo la autonomía y el presupuesto del Instituto Malbrán y cesanteó 49 personas, los trabajadores resistieron con paro activo y ocupación del edificio por más de 200 días. Mientras enfrentaban todo tipo de presiones y múltiples causas penales e intentos de desalojo, la burocracia de ATE, con Frondizi a la cabeza, llegó a negociar, firmando un convenio que dejó en la calle a 26 personas, mantuvo la reestructuración, y presentó como “gran triunfo” la reincorporación de apenas 23. Así, fue haciendo carrera en ATE.
En 2005, armó un Frente en apoyo del kirchnerista Bielsa. En 2006, con Patria Libre, el PC-CE y otros, formó Libres del Sur, la fuerza de choque de Kirchner hasta que éste prefirió privilegiar el aparato propio del PJ. Pese al desaire, Frondizi siguió apoyando al gobierno. Desde Carta Abierta, decía, en 2008: “Hay que construir la herramienta política que nos permita impedir que la derecha gane espacio institucional debilitando este Proyecto Nacional, Popular y Antiimperialista”.
En plena campaña por las elecciones de la CTA , declaró: “El enemigo son los grandes grupos económicos, Magnetto y La Rural ”; destacó “la vocación del gobierno por conocer la verdad sobre Papel Prensa, la ley de medios, la política latinoamericanista, la de DDHH, las asignaciones por hijo y el Plan Argentina Trabaja”, y remató: “Nosotros apoyamos las mejores políticas del gobierno de los Kirchner y frente a la derecha lo vamos a defender”.
Otro burócrata “estilo CTA”, especialista en entregar luchas y defender al gobierno, mientras agita con una impostada verba “progre”.
Desfile de burócratas: Eduardo Berrozpe y Horacio Arreceygor
Eduardo Berrozpe y Horacio Arreceygor son dos exponentes de la burocracia sindical peronista, enemigos de la clase trabajadora. Durante los últimos años, ambos pusieron sus sindicatos al servicio del gobierno kirchnerista.
Desfile de burócratas: Eduardo Berrozpe
Eduardo Berrozpe es el secretario de prensa de la Asociación Bancaria (AB), hoy convertido en el vocero del sindicato, a partir de la remoción de Juan José Zanola, actualmente preso en el marco de la causa conocida como la “mafia de los medicamentos”.
En 2005, Felisa Miceli intentó armarle una interna a Zanola alentando la candidatura de su amigo Luis Graña. Fue Berrozpe, quien, gracias a sus amigos ultra kirchneristas Moreno y Kunkel, transformó al viejo caudillo sindical en un ardiente militante del gobierno. De hecho, La Bancaria fue el sindicato elegido por Cristina Fernández para el lanzamiento de su campaña presidencial: “Siento esta adhesión como una condecoración”, decía la, por entonces, candidata. Preso el rey, el rentista Berrozpe hizo del sindicato una trinchera de la Rosada, acompañando cada iniciativa gubernamental, como fue, por ejemplo, la designación de Marcó del Pont al frente del Central, a quien caracterizaba como “una economista que se destacó por tener un importante compromiso con el esquema económico nacional y que dio testimonio de ese compromiso con una economía al servicio del pueblo”.
“Las ganancias de los bancos son siderales: en 2008 ha sido el mejor para el sistema financiero. Los banqueros no tienen límite. Eso hemos visto en la Argentina desde la crisis de 2001 y en la crisis internacional en la actualidad”, exponía el burócrata, como si la situación de precarización laboral de los trabajadores, que dice representar, no fuera el reverso de esas enormes fortunas que amasan los bancos. En tanto, mientras las cámaras patronales avanzaban echando 1.500 trabajadores y apretaban a otros 1.200 para que aceptaran “retiros voluntarios”, casi como con resignación, declaraba: “Nos vemos obligados a parar”. Eso sí, en medio del conflicto, se acordaba de salvar al gobierno: “Hay una disposición del gobierno nacional de reincorporar despedidos, nosotros la vamos a hacer valer en la calle.”
Zanola o Berrozpe, lo mismo da. Bien distinto será cuando los trabajadores bancarios, con organización y lucha, barran de la cúpula a su burocracia sindical.
Desfile de burócratas: Horacio Arreceygor
Carlos Horacio Arraceygor, “Chavo”, es titular del Sindicato Argentino de Televisión, Servicios Audiovisuales, Interactivos y de Datos (SATSAID), y de la Confederación nacional (COSITMECOS), que agrupa a unos 20.000 trabajadores, técnicos y administrativos de canales de aire y de cable, productoras de TV, tendido e instalación de redes, etc. Conduce desde 2001 y seguirá hasta 2014. Es, además, revisor de cuentas de la CGT y miembro de la Comisión Directiva del Club San Lorenzo.
En el pasado, presidió una seccional del Partido Intransigente (PI) y militó activamente en el FREPASO, esa coalición “progresista” que llegó al poder junto a De la Rúa en el ’99, llevó el país a la crisis, y terminó con la brutal represión en 2001. Tal como hiciera “Chacho” Álvarez, este burócrata se recicló en el kirchnerismo, y hoy es un activo militante del proyecto gubernamental y lo defiende ante cualquier cuestionamiento. Hablando sobre la “oposición”, decía: “(…) desde que perdieron las elecciones en 2007, adoptaron una conducta peligrosa para la democracia. No importa si se trata del campo, la producción industrial, los aportes jubilatorios, el blanqueo de capitales o la ley de radiodifusión; ellos se oponen”. Y remataba: “La propuesta del ejecutivo prioriza el interés de la comunidad, el interés nacional y popular”.
Estuvo en la primera línea cuando el gobierno arremetió con la Ley de Medios: “Estamos con la ley y con el gobierno. Nosotros participamos en la elaboración de los 21 puntos que este proyecto contempla”. El SAT participó “de todos los foros y todas las movilizaciones de apoyo a la ley”. Sin embargo, en 2005, cuando Kirchner extendió la licencia por 10 años a los monopolios multimedios, no se le oyó palabra.
Siempre servicial con los patrones, les desdobla las paritarias impulsando, además, acuerdos “por empresas”, a lo que suma un cuadro de tercerizados, pasantes y jornaleros fuera de convenio. Y este año acordó un aumento bien lejos de la canasta familiar, no remunerativo y en cuotas, que llevará el sueldo mínimo promedio, recién en diciembre, a $3.200. ¡Y con vigencia hasta junio de 2011!
Arreceygor, otro burócrata sindical a combatir por los trabajadores de la televisión.
Desfile de burócratas: Walter Correa
En esta oportunidad, dos burócratas cegetistas, que se alinean tras la conducción moyanista. Progubernamentales y conciliadores con las patronales, son dos enemigos a combatir por los trabajadores.
Walter Correa
Walter Correa es titular del Sindicato de Obreros Curtidores (SOC), secretario adjunto de la FATICA, la entidad nacional, y tesorero de OSPICA, la obra social. Reelecto en 2008, seguirá hasta 2012 al frente del SOC, que agrupa a 10.000 obreros distribuidos en 320 plantas.
Correa es moyanista y, por tanto, un obsecuente del gobierno nacional. En oportunidad de una concentración oficialista, afirmaba: “Los trabajadores curtidores estamos en la plaza, en esta movilización (…) de la CGT conducida por el compañero Hugo Moyano, apoyando y acompañando a la compañera presidenta de la nación Cristina Fernández de Kirchner (…)”.
Mientras las empresas exportan u$s100 millones anuales, los trabajadores venían cobrando, hasta hace pocos meses, en promedio $2.200. Y el reciente aumento salarial, anunciado por el sindicato con bombos y platillos, en nada resuelve el cuadro burdo de flexibilización y precarización laboral. Y es claro: los patrones tienen en Correa un excelente aliado. Por ejemplo, al cortar puente Alsina a favor del desalojo de las familias del predio de ACUBA(1) en Lanús; o al denunciar de “caza de brujas” los controles sobre las curtiembres: “La justicia debe saber que la mayoría del sector hace bien las cosas (…)”; o cuando hacía lobby en ministerios clamando subsidios para las empresas en crisis: “Nosotros pedimos que el gobierno incremente los reintegros de las empresas que terminen los cueros en nuestro país (…)”; o cuando, mientras las compañías despedían 1.220 obreros y otros 2.000 eran suspendidos, él, muy lejos de la lucha, se jactaba de que “ningún compañero se fue con menos de lo que correspondía” y que, “más allá de la pérdida profunda de nuestros compañeros (…), como sindicato, hemos hecho cumplir la ley”; o cuando coronó aquella entrega de los obreros obsequiándoles una placa a los ministros de trabajo nacional y provincial, Tomada y Cuartango: “Esta organización no olvidará jamás el accionar del estado nacional y provincial, que por medio de este ministerio resguardó la dignidad y el sustento de nuestras familias”.
¿Hace falta decir que este burócrata hace del SOC un apéndice de la patronal y el gobierno, y que los obreros de las curtiembres deben organizarse para desterrar a la lista Celeste que encabeza?
…
Notas:
1) Asociación de Curtiembres Bonaerenses.
Desfile de burócratas: Carlos Bounjour
Carlos Orlando Bonjour es secretario general nacional de la Unión de Trabajadores de Entidades Deportivas y Civiles (UTEDyC), gremio que comprende unos 100.000 afiliados en todo el país. Es, además, titular de su obra social, OSPEDyC, la que, por sus desmanejos, puso al borde de la quiebra hace unos años atrás. Por otra parte, es secretario de Juventud y Protección de la Niñez de la CGT y miembro de las 62 organizaciones peronistas, que encabeza Gerónimo Venegas(1).
Bajo el lema “Un sindicato distinto”, este burócrata que hoy encabeza la lista Azul y Blanca reproduce el mismo sindicato empresarial y de perfil gestionador que domina, desde antaño, en toda la CGT , más parecido a un club social que a una herramienta de lucha para los trabajadores. Y, también en línea con la central y el moyanismo, es sostén del kirchnerismo: “Este gobierno ha devuelto las paritarias, la dignidad del trabajo y no hay propuesta superadora al gobierno nacional”, declaraba Bonjour, en el marco de la campaña presidencial de 2007.
Complaciente con las necesidades de las cámaras empresariales nucleadas en la FEDECAC , el burócrata acordó, por ejemplo, que éstas capaciten a los afiliados a cambio de descuentos en el pago de los impuestos, como ocurre en el programa “Más y mejor trabajo”, y mantiene la disgregación al interior del gremio, con convenios de trabajo distintos según la rama. Este año, pactó un incremento escalonado en comodísimas cuotas para las patronales, que hará que el salario de los trabajadores, a finales de 2010, continúe por debajo del costo actual de la canasta familiar.
La continuidad está a la vista. Bonjour no es ningún advenedizo ni encabeza renovación alguna en el sindicato y sigue siendo, tal como antes, la burocracia a combatir por los trabajadores de UTEDyC.
…
Notas:
1) Ver ER, Nº 35, mayo de 2008.
La interna de la CTA : Ni con la burocracia de Yasky, ni con la burocracia de De Gennaro
La burocracia sindical de |
En septiembre, |
Las discusiones y los reacomodos en vistas de las próximas internas, giran alrededor de las disputas protagonizadas entre dos sectores de la burocracia. Por un lado, el abiertamente kirchnerista, que responde a Hugo Yasky, actual secretario general, y que cuenta en sus filas con personajes como Edgardo Depetri (funcionario gubernamental y vocal de la central) y Luis D´Elía (ex funcionario y jefe de |
Si bien no vacilan en acusarse de divisionistas unos a otros, esto no implica que necesariamente se presenten en listas separadas. Es una práctica habitual de la burocracia cerrar acuerdos a último momento, en función del reparto de los cargos en la cúpula sindical. Pero ahora, mientras esas negociaciones siguen su rumbo, la interna de |
Dos versiones de una misma burocracia |
El bando de Yasky y el de De Gennaro hoy se muestran como adversarios y se cruzan acusaciones mutuamente. Sin embargo, comparten la concepción del mismo modelo sindical burocratizado, enfrentado a la organización independiente de la clase trabajadora, y de seguidismo hacia los distintos partidos y organizaciones patronales. Lo que se traduce en un profundo respeto, expectativa y defensa del sistema capitalista y su democracia. |
En este sentido, es necesario recordar el apoyo que los máximos referentes de |
Como contraparte inseparable de su apoyo a tal o cual fracción patronal, los dirigentes de |
De este modo, la interna de |
Una sola alternativa, organización y lucha independiente |
Entre la falsa disyuntiva planteada en la cúpula de |
Sin embargo, el sector adversario de Yasky, que amenaza con la candidatura de Micheli, es una cara más de la burocracia sindical de la “central alternativa”. Este grupo, confiesa que aspira construir una “alternativa electoral” del estilo del PT brasileño de Lula Da Silva, es decir, promete una falsa salida a los problemas de los trabajadores dentro de los marcos del sistema capitalista. Por eso, se lo puede ver en cuanto encuentro progresista sea convocado codeándose con cuanto candidato patronal ande por ahí. Lejos se encuentra este bando de ofrecer una opción de organización independiente para la clase trabajadora. De hecho, constantemente busca concretar una alianza con algún sector capitalista y combatir cualquier experiencia antiburocrática. |
En lugar de prestar su apoyo a tal o cual versión de la burocracia, los trabajadores enrolados en |
Por esto, ante la interna burocrática, la clase trabajadora tiene una sola elección: avanzar en la organización y la lucha independiente contra la burocracia sindical, en cualquiera de sus expresiones. |
Desfile de burócratas: Luis Morán y Héctor Morcillo
En esta edición, presentamos a Morán y Morcillo, cabezas de la lista verde en el gremio de la alimentación. Amables y conciliadores con las multinacionales del sector, enemigos acérrimos de la lucha independiente de los trabajadores, son dos claros representantes de la burocracia argentina.
Luis Morán y Héctor Morcillo
Luis Bernabé Morán y Héctor Morcillo son dos históricos de la CGT. Se trata del secretario general y el adjunto de la Federación de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (FTIA), respectivamente, gremio que comprende a más de 80.000 trabajadores en todo el país. Morcillo, además, es titular del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) filial Córdoba. Estos burócratas ubaldinistas y moyanistas, hicieron pie en la conducción de la CGT, cuando Rodolfo Daer(1) se desempeñó como su secretario general, entre 1997 y 2004.
Morán es un histórico de la central, siempre vinculado al Partido Justicilista, y atornillado a su sillón desde hace más de 25 años. Morcillo, ex legislador peronista por el delasotismo, rentista que siempre se caracterizó por su moderación, trabajó activamente en su provincia por la conformación del frente sindical “Kirchner 2007” . Hablamos, pues, de dos hombres integrados plenamente al partido de gobierno y, por tanto, a la burguesía.
Mientras las empresas del sector alimenticio vienen ganando inmensas fortunas(2), los obreros cobran en promedio un salario de $2.000, en tanto el propio sindicato, con total descaro, fija la canasta familiar en $3.800. A eso se suma un cuadro de flexibilización laboral (donde hacer horas extras es común para redondear un salario algo más digno) con contratos esclavistas, como el de Mantecol y Cadbury, y miles de contratados y tercerizados en toda la industria. “Las empresas están haciendo mucho dinero. Que lo hagan, está bien, pero que no se olviden de los trabajadores y trabajadoras que somos quienes ponemos el hombro”, alegaba Morán, como si las multimillonarias ganancias de las empresas no fueran a causa de la explotación de sus trabajadores y como si nada tuviera él que ver con la precarización laboral del sector y los pobrísimos salarios que las compañías pagan a los empleados.
“El gremio siempre está dispuesto al diálogo”, declaraba Morcillo. Siempre más proclives a la mesa de negociación con las multinacionales que a la lucha, el rol burocrático de Morán y su adjunto en el reciente conflicto salarial fue aleccionador. “Todavía estamos muy lejos y si no hay avances, la situación se va a volver crítica, porque las bases presionan por un aumento urgente”, debieron admitir desde la conducción gremial de la alimentación. Efectivamente, presionados por la lucha independiente de los trabajadores, ambos rentistas sacaron medidas a regañadientes en tanto pedían “gestos” a los empresarios para evitar que la situación desatada en Córdoba, donde los trabajadores de Arcor paralizaron totalmente la producción, yendo al paro por tiempo indeterminado y al corte de ruta, se extendiera a toda la actividad. Su lista verde jamás encaró un plan de lucha en serio, se negó a organizar un fondo de huelga mientras las patronales aplicaban severas retenciones a los obreros, llamó a acatar la conciliación obligatoria del gobierno nacional mientras las bases la rechazaron, permitió que partieran camiones con producción, e intervino, allí donde los trabajadores impulsaban asambleas, infundiendo temor con los despidos y los descuentos, oponiéndose y boicoteando las medidas de acción, desactivando los piquetes y aislando a los obreros de las distintas fábricas.
“Estamos dispuestos a dialogar para llegar a un acuerdo favorable para todos”. “Nosotros pedimos $3.200 de básico pero no es nuestro número final; si hay una propuesta que se acerque, podemos analizarla”, asumía el titular del gremio cordobés. Finalmente, satisfechos por un acuerdo insuficiente que jamás se propusieron alcanzar, Morán y Morcillo aprovecharon el desgaste de los obreros y cerraron un acuerdo en cómodas cuotas para las multinacionales, que incluye cifras no remunerativas, obviando, en su resolución, el reclamo salarial propuesto por los trabajadores, claros protagonistas de las últimas luchas y que, además, no garantiza el cobro de los días de paro.
Debido al surgimiento de nuevas comisiones internas y cuerpos de delegados antiburocráticos, el rechazo hacia la conducción crece y se extiende entre los obreros. No por nada los trabajadores de Arcor en Córdoba, en medio del plan de lucha, golpearon y echaron de una asamblea al secretario provincial.
La organización y la lucha independiente es el camino que deberán seguir los obreros de toda la alimentación para barrer definitivamente del gremio a Morán y Morcillo, dos claros exponentes de la burocracia sindical argentina.
…
NOTAS:
1) Ver ER, Nº 52, noviembre de 2009.
2) Kraft aumentó 185% sus ganancias. Con la compra de Cadbury, facturará anualmente 600 millones de dólares. Felfort tiene $160 millones en ventas anuales. Arcor, emporio de los Pagani, ganó en 2009 u$s2.300 millones. Nestlé factura $1.800 millones al año.
Luis Morán y Héctor Morcillo
Luis Bernabé Morán y Héctor Morcillo son dos históricos de la CGT. Se trata del secretario general y el adjunto de la Federación de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (FTIA), respectivamente, gremio que comprende a más de 80.000 trabajadores en todo el país. Morcillo, además, es titular del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) filial Córdoba. Estos burócratas ubaldinistas y moyanistas, hicieron pie en la conducción de la CGT, cuando Rodolfo Daer(1) se desempeñó como su secretario general, entre 1997 y 2004.
Morán es un histórico de la central, siempre vinculado al Partido Justicilista, y atornillado a su sillón desde hace más de 25 años. Morcillo, ex legislador peronista por el delasotismo, rentista que siempre se caracterizó por su moderación, trabajó activamente en su provincia por la conformación del frente sindical “Kirchner 2007” . Hablamos, pues, de dos hombres integrados plenamente al partido de gobierno y, por tanto, a la burguesía.
Mientras las empresas del sector alimenticio vienen ganando inmensas fortunas(2), los obreros cobran en promedio un salario de $2.000, en tanto el propio sindicato, con total descaro, fija la canasta familiar en $3.800. A eso se suma un cuadro de flexibilización laboral (donde hacer horas extras es común para redondear un salario algo más digno) con contratos esclavistas, como el de Mantecol y Cadbury, y miles de contratados y tercerizados en toda la industria. “Las empresas están haciendo mucho dinero. Que lo hagan, está bien, pero que no se olviden de los trabajadores y trabajadoras que somos quienes ponemos el hombro”, alegaba Morán, como si las multimillonarias ganancias de las empresas no fueran a causa de la explotación de sus trabajadores y como si nada tuviera él que ver con la precarización laboral del sector y los pobrísimos salarios que las compañías pagan a los empleados.
“El gremio siempre está dispuesto al diálogo”, declaraba Morcillo. Siempre más proclives a la mesa de negociación con las multinacionales que a la lucha, el rol burocrático de Morán y su adjunto en el reciente conflicto salarial fue aleccionador. “Todavía estamos muy lejos y si no hay avances, la situación se va a volver crítica, porque las bases presionan por un aumento urgente”, debieron admitir desde la conducción gremial de la alimentación. Efectivamente, presionados por la lucha independiente de los trabajadores, ambos rentistas sacaron medidas a regañadientes en tanto pedían “gestos” a los empresarios para evitar que la situación desatada en Córdoba, donde los trabajadores de Arcor paralizaron totalmente la producción, yendo al paro por tiempo indeterminado y al corte de ruta, se extendiera a toda la actividad. Su lista verde jamás encaró un plan de lucha en serio, se negó a organizar un fondo de huelga mientras las patronales aplicaban severas retenciones a los obreros, llamó a acatar la conciliación obligatoria del gobierno nacional mientras las bases la rechazaron, permitió que partieran camiones con producción, e intervino, allí donde los trabajadores impulsaban asambleas, infundiendo temor con los despidos y los descuentos, oponiéndose y boicoteando las medidas de acción, desactivando los piquetes y aislando a los obreros de las distintas fábricas.
“Estamos dispuestos a dialogar para llegar a un acuerdo favorable para todos”. “Nosotros pedimos $3.200 de básico pero no es nuestro número final; si hay una propuesta que se acerque, podemos analizarla”, asumía el titular del gremio cordobés. Finalmente, satisfechos por un acuerdo insuficiente que jamás se propusieron alcanzar, Morán y Morcillo aprovecharon el desgaste de los obreros y cerraron un acuerdo en cómodas cuotas para las multinacionales, que incluye cifras no remunerativas, obviando, en su resolución, el reclamo salarial propuesto por los trabajadores, claros protagonistas de las últimas luchas y que, además, no garantiza el cobro de los días de paro.
Debido al surgimiento de nuevas comisiones internas y cuerpos de delegados antiburocráticos, el rechazo hacia la conducción crece y se extiende entre los obreros. No por nada los trabajadores de Arcor en Córdoba, en medio del plan de lucha, golpearon y echaron de una asamblea al secretario provincial.
La organización y la lucha independiente es el camino que deberán seguir los obreros de toda la alimentación para barrer definitivamente del gremio a Morán y Morcillo, dos claros exponentes de la burocracia sindical argentina.
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NOTAS:
1) Ver ER, Nº 52, noviembre de 2009.
2) Kraft aumentó 185% sus ganancias. Con la compra de Cadbury, facturará anualmente 600 millones de dólares. Felfort tiene $160 millones en ventas anuales. Arcor, emporio de los Pagani, ganó en 2009 u$s2.300 millones. Nestlé factura $1.800 millones al año.
Desfile de burócratas: Omar Plaini y Ramón Baldassini
En esta edición, dos burócratas de la CGT. Primero, Plaini, un arribista que, ni bien pisó el sindicato, se zambulló de lleno en el gobierno empresarial de los Kirchner. Segundo, Baldassini, un burócrata de larga y probada tradición antiobrera, al servicio del oficialismo de cada época.
Omar Plaini
Omar Plaini es titular del Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas (SIVENDIA) de Capital y provincia de Bs. As. desde 2006, y su representante nacional a partir de 2007. Preside, además, la mutual creada por él mismo, MUVENDIA. Amigo y admirador del burócrata mayor, Moyano, militaba ya su postulación desde el Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA) en los ‘90, lo cual le valió hoy día una vocalía en la central, y ser uno de los elegidos por el camionero para sumar a la boleta del PJ en las legislativas pasadas.
Plaini se erigió prontamente en un defensor del proyecto capitalista del kirchnerismo. “Creo que hay que profundizar el modelo. La mejor manera de abordar la crisis es profundizar la línea actual de Cristina”. Siguiendo directivas de la Corriente Peronista Sindical, el año pasado integró las testimoniales bonaerenses encabezadas por Kirchner y, tras la abdicación de Scioli, se hizo con una banca en diputados: “No eran testimoniales, daban testimonio del modelo de gobierno. El compromiso era dar testimonio de un modelo de país”.
También en 2009, en el marco de una de las luchas obreras más importantes de los últimos años, como fue la de Kraft, Plaini se posicionó junto al empresariado. Mientras los trabajadores luchaban contra la compañía imperialista por la reincorporación de los despedidos, desde la CGT , el burócrata no sólo les soltaba la mano sino que, además, se organizaba contra el ánimo “destituyente” y firmaba, junto a otros, un comunicado donde llamaba “a los trabajadores organizados a no caer en la provocación ni en el reclamo desmedido, que sin lugar a dudas es funcional a la derecha”. Apenas días después, fue uno de los que agasajaba en Azopardo a la embajadora Vilma Martínez, representante del capital yanqui, encuentro en el que todos hallaron “muchas cosas en común”.
Como vimos, a poco de andar al frente del sindicato, Plaini reveló claramente su perfil proempresarial, progubernamental y proyanqui, y estar muy lejos de ser una alternativa siquiera obrera para los canillitas. No puede ser de otro modo.
Omar Plaini
Omar Plaini es titular del Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas (SIVENDIA) de Capital y provincia de Bs. As. desde 2006, y su representante nacional a partir de 2007. Preside, además, la mutual creada por él mismo, MUVENDIA. Amigo y admirador del burócrata mayor, Moyano, militaba ya su postulación desde el Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA) en los ‘90, lo cual le valió hoy día una vocalía en la central, y ser uno de los elegidos por el camionero para sumar a la boleta del PJ en las legislativas pasadas.
Plaini se erigió prontamente en un defensor del proyecto capitalista del kirchnerismo. “Creo que hay que profundizar el modelo. La mejor manera de abordar la crisis es profundizar la línea actual de Cristina”. Siguiendo directivas de la Corriente Peronista Sindical, el año pasado integró las testimoniales bonaerenses encabezadas por Kirchner y, tras la abdicación de Scioli, se hizo con una banca en diputados: “No eran testimoniales, daban testimonio del modelo de gobierno. El compromiso era dar testimonio de un modelo de país”.
También en 2009, en el marco de una de las luchas obreras más importantes de los últimos años, como fue la de Kraft, Plaini se posicionó junto al empresariado. Mientras los trabajadores luchaban contra la compañía imperialista por la reincorporación de los despedidos, desde la CGT , el burócrata no sólo les soltaba la mano sino que, además, se organizaba contra el ánimo “destituyente” y firmaba, junto a otros, un comunicado donde llamaba “a los trabajadores organizados a no caer en la provocación ni en el reclamo desmedido, que sin lugar a dudas es funcional a la derecha”. Apenas días después, fue uno de los que agasajaba en Azopardo a la embajadora Vilma Martínez, representante del capital yanqui, encuentro en el que todos hallaron “muchas cosas en común”.
Como vimos, a poco de andar al frente del sindicato, Plaini reveló claramente su perfil proempresarial, progubernamental y proyanqui, y estar muy lejos de ser una alternativa siquiera obrera para los canillitas. No puede ser de otro modo.
Ramón Baldassini
Ramón Antonio Baldassini es titular de la Federación de Obreros y Empleados de Correo y Telecomunicaciones (FOECyT), desde hace más de 30 años. Reelecto en 2009 (asunción que presenció la viceministra de trabajo, Noemí Rial), seguirá hasta 2013. Gracias al pacto entre Gordos y moyanistas, está dentro de la CGT , en carácter de vocal.
Durante la Dictadura , mientras cientos de trabajadores postales eran perseguidos y desaparecidos, oficiaba de alcahuete de los militares, encabezando la comisión de gestión y trabajo y participando ante la OIT. Durante la guerra de Malvinas, viajó a las islas con Videla, la UIA y la Sociedad Rural a la asunción del “gobernador” Luciano B. Menéndez. Ya en el ‘85, interrogado en el juicio a las Juntas, el burócrata declaraba: “No recuerdo ningún dirigente obrero desaparecido”.
En los ‘90, fue ladero del menemismo y encabezó los procesos de privatización y flexibilización laboral. Junto a Macri, transó un nuevo convenio laboral que, entre otras cosas, prolongó la jornada de trabajo de 36 a 48 horas semanales y amplió el período de prueba. Mientras 10 mil obreros eran echados, el 14% de la propiedad del Correo quedaba en manos del sindicato. Así, Baldassini devenía empresario.
“Los telepostales argentinos reiteramos nuestro reconocimiento al presidente Kirchner, por haber dispuesto una estructura empresarial. Nos enorgullece que la modalidad jurídica y funcional de la nueva empresa haya recogido aspectos sustanciales del proyecto que nuestra organización hiciera…”. Lejos de un cambio, la “reestatización” kirchnerista del Correo significó bien poco para los telepostales: siguió la jornada laboral de 48hs, los contratos basura por agencia y en condiciones de superexplotación, un salario para los empleados de planta que no cubre la mitad de la canasta familiar y con buena parte del mismo abonado en negro. En tanto, el rentista continúa en el directorio del Correo, ahora junto a ex directivos de Macri y funcionarios kirchneristas.
Como la víbora, el peronista Baldassini mudó de piel en cada época, siempre contra los trabajadores y el pueblo
Durante la Dictadura , mientras cientos de trabajadores postales eran perseguidos y desaparecidos, oficiaba de alcahuete de los militares, encabezando la comisión de gestión y trabajo y participando ante la OIT. Durante la guerra de Malvinas, viajó a las islas con Videla, la UIA y la Sociedad Rural a la asunción del “gobernador” Luciano B. Menéndez. Ya en el ‘85, interrogado en el juicio a las Juntas, el burócrata declaraba: “No recuerdo ningún dirigente obrero desaparecido”.
En los ‘90, fue ladero del menemismo y encabezó los procesos de privatización y flexibilización laboral. Junto a Macri, transó un nuevo convenio laboral que, entre otras cosas, prolongó la jornada de trabajo de 36 a 48 horas semanales y amplió el período de prueba. Mientras 10 mil obreros eran echados, el 14% de la propiedad del Correo quedaba en manos del sindicato. Así, Baldassini devenía empresario.
“Los telepostales argentinos reiteramos nuestro reconocimiento al presidente Kirchner, por haber dispuesto una estructura empresarial. Nos enorgullece que la modalidad jurídica y funcional de la nueva empresa haya recogido aspectos sustanciales del proyecto que nuestra organización hiciera…”. Lejos de un cambio, la “reestatización” kirchnerista del Correo significó bien poco para los telepostales: siguió la jornada laboral de 48hs, los contratos basura por agencia y en condiciones de superexplotación, un salario para los empleados de planta que no cubre la mitad de la canasta familiar y con buena parte del mismo abonado en negro. En tanto, el rentista continúa en el directorio del Correo, ahora junto a ex directivos de Macri y funcionarios kirchneristas.
Como la víbora, el peronista Baldassini mudó de piel en cada época, siempre contra los trabajadores y el pueblo
Desfile de burócratas: Héctor Ponce y Guillermo Pereyra
Progubernamentales, propatronales, patoteros, mafiosos, maniobreros y cínicos, son algunos de los calificativos que muy bien les caben a estos dos groseros burócratas que, en esta edición, presentamos
Héctor Ponce
Héctor Luis Ponce, “Etín”, es secretario nacional de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera (ATILRA), sindicato con más de 20.000 afiliados. Ganó la titularidad del gremio en 2002, desplazando al bonaerense Troncoso, y seguirá al frente hasta 2014. Alineado fuertemente con Moyano y el gobierno kirchnerista, es, por eso, un gendarme de las patronales y opuesto a los trabajadores.
En 2006, se alió con Taselli en Parmalat y avaló su vaciamiento y quiebra, el pago en cuotas, los retiros voluntarios, las suspensiones, los despidos, y más: boicoteó asambleas y luchas y transó la paz social. Ya en 2007, en connivencia con La Serenísima, les negó el encuadramiento sindical a los repositores, firmando un acuerdo a la baja. Y en 2009, permitió el vaciamiento y cierre de Cotar, una marca de SanCor, dejando indefensos a los obreros y atacándolos abiertamente. Él mismo aclara el rol que desempeña: “Cada vez que existió un conflicto entre la producción primaria, las industrias y el estado argentino (…), nosotros hemos hecho los esfuerzos necesarios para acercar esas posturas…”. “Siempre buscamos discutir (…) teniendo en cuenta las necesidades y expectativas de los trabajadores, pero también teniendo en cuenta las necesidades y expectativas de las usinas lácteas, habida cuenta que siempre nos hemos constituido en celosos guardianes de nuestras fuentes de trabajo (…), no somos ‘anti’ empresas”.
Patotero, en 2008 una fuerza de choque coló SanCor y golpeó a los delegados. A los días, ATILRA Rosario hizo un acto en repudio. Gracias a la policía de Binner, que dio paso, Ponce en persona, al frente de su patota, atacó a los manifestantes, dejando apaleados, heridos de bala y un muerto. A las semanas intervino la seccional, la dividió, con la anuencia del ministerio de trabajo hizo falaces elecciones con padrones armados a conveniencia, y ganó. Así, la triple alianza antiobrera, junto a las fuerzas represivas, se combinó contra los obreros.
No hay dudas: Ponce está enfrentado a la clase trabajadora.
Guillermo Pereyra
Guillermo “Caballo” Pereyra es el eterno cacique del Sindicato Petroleros, regional Río Negro, Neuquén y La Pampa. En 2008, al no poder ganar la Federación Petrolera, rompió con ella para armar su propia obra social, OSPEPRI, y recaudar sin intermediarios. Siempre rodeado de funcionarios, a quienes llama “amigos”, tiene bancada propia en la legislatura provincial dentro del Movimiento Popular Neuquino, a la vez que apoya a Kirchner: “Nosotros nos hemos alineado con el PJ, de esto no cabe la menor duda”, confiesa.
Pereyra es un activista de las multinacionales: “Las empresas están empeñadas en invertir pero tiene que haber reglas claras.”. En 2006, militó la Ley de Hidrocarburos sancionada por el kirchnerismo, de fuertes subsidios y exenciones impositivas. En 2007, defendía a los patrones de Repsol, planteando que no eran ‘demonios incumplidores’. En 2008, apoyó las renegociaciones de contratos con las privatizadas. Y, más de una vez, hizo medidas para que subiera el valor de los hidrocarburos, así hacían caja compañías y ‘amigos’ gobernadores.
Incontables son las veces que Pereyra carnereó luchas y atacó petroleros. En 2009, tras levantar medidas, literalmente ‘entre gallos y medianoche’, decía: “A las 2 me llamó la presidenta para pedirme por favor que levantáramos la medida.”. En 2007, boicoteó la huelga de los obreros de Pride, y amenazó con aplicar la mayor severidad “para expulsar a estos verdaderos apóstoles de la violencia y enemigos de las filas de nuestro sindicato.” Es, además, un maniobrero descarado: “Los acuerdos llegan fuera de la mesa de negociación, con llamados telefónicos, salidas a comer algo con los que tienen poder de decisión. Hablar por fuera de la mesa para luego, con todo acordado o semi acordado, ir a la reunión. Si no es perder el tiempo. Nos conocemos hasta las mañas.”.
Pereyra, el burócrata que califica de ‘¡Fantásticas!’ las negociaciones con las petroleras imperialistas, es un enemigo de los petroleros y de toda la clase obrera.