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El Revolucionario Nº 52 (Noviembre de 2009)



El kirchnerismo, que no ha dejado de pagar obedientemente la deuda externa en todos estos años, avanza en las negociaciones con el FMI, y ya se comprometió a aceptar la revisión anual que impone el organismo. De esta forma, seguirá profundizando la dependencia del país, descargando, con más ajuste, todo el peso de los pagos sobre el pueblo trabajador.

Sumario

· Editorial: Avanzar en la organización independiente
· En pocas líneas: Marihuana-delivery, Con la virreina, Entre bueyes…, Hinchas oficiales.
· Asignaciones por hijo: Otra medida demagógica del kirchnerismo
· Se aprobó la ley de medios. ¿Y estas leyes de la dictadura?
· El espía PRO-PFA
· El partido de la burguesía: Siguen los reacomodos, buscando el camino a 2011
· Todo vale en la pelea del PJ
· El gobierno de los Kirchner se somete al FMI
· Cristina Fernández en India y Chile: Giras de lujos y negocios
· El Nobel de la Paz
· La lucha de Kraft
· Las luchas de los trabajadores: Subte, salud y educación
· Otro obrero muerto
· Las políticas represivas del “progresismo”
· Elecciones en Uruguay: Nada cambia para el pueblo trabajador
· Golpe en Honduras: Acuerdo al acompás de la comitiva yanqui
· Se firmó el acuerdo EEUU-Colombia
· Desfile de burócratas: Rodolfo Daer

Editorial

Avanzar en la organización independiente

Ayer, la televisación del fútbol y la ley de medios. Hoy, las asignaciones familiares.
Es evidente que desde la derrota electoral del kirchnersimo, el pasado 28 de junio, el gobierno procura posicionarse de la mejor manera posible para ganar terreno de cara a las próximas presidenciales. Las medidas de puro carácter demagógico impulsadas por Cristina Fernández persiguen un solo fin: recomponer su desgastada imagen para negociar, en las mejores condiciones posibles, el nombre de un sucesor al frente de la rosada. Y hasta el momento, el kirchnerismo no sale tan mal parado de la disputa contra sus adversarios políticos.
Pero mientras el gobierno de los Kirchner intenta desempolvar un discurso teñido de popular, avanza con una batería de medidas que, claramente, golpean al pueblo trabajador. Por un lado, la inflación prosigue su camino ascendente en forma ininterrumpida y los tarifazos, tan sentidos en las boletas de luz y gas, por ejemplo, coronan los aumentos permanentes de los precios.
Además, el gobierno de los Kirchner avanza en la segunda etapa del canje de la deuda en default y en las negociaciones con el Club de París para demostrar, por enésima vez, su decisión de pagar la deuda por sobre todas las cosas. De este modo, los Kirchner, después de años de despotricar contra el FMI, se encaminan hacia un afianzamiento de las relaciones con el organismo, ayer, tan denostado. Una realidad que no sólo demuestra la dependencia gubernamental hacia el imperialismo, sino también, la absoluta impunidad con la que los Kirchner dan vuelta 180º su discurso.
Entretanto, los partidos de la “oposición”, es decir el PJ no kirchnerista, la UCR , el PRO, el ACyS y Proyecto Sur, entre otros, se debaten entre quién es más crítico del kirchnerismo para ocupar un buen lugar en la carrera presidencial. Pero ninguno de ellos cuestiona en lo más mínimo el sistema de explotación, que arroja a miles de trabajadores a la desocupación y a la pobreza, mientras enriquece exponencialmente al empresariado. Así se evidenció en el Coloquio de IDEA, convertido, este año, en tribuna del antikirchnerismo, con la presencia de Duhalde, De Narváez, Aguad (UCR), Pérez (CC) y Pinedo (PRO). Claro, no sólo los partidos de la “oposición” se mostraron críticos al gobierno, sino que fueron los representantes de las principales cámaras empresariales quienes dejaron ver claramente su decisión de reemplazar al kirchnerismo por otra expresión política que continúe garantizando la rentabilidad empresaria.
Pero, por sobre todas estas discusiones, que nada sustancial cambiarán en la realidad del pueblo trabajador, se organiza, no sin sacrificios, paciente y abnegadamente, la clase trabajadora. Se organiza al margen, y muchas veces en contra, de las direcciones burocráticas de la CGT y la CTA. Son los casos de los trabajadores de Kraft y del Subte, por mencionar sólo a los que por estos días protagonizan conflictos no sólo contra el gobierno y la patronal, sino también contra la burocracia sindical. Y éstas, junto a un sinnúmero de otras experiencias, constituyen una seria preocupación para el empresariado, ya que las reivindicaciones de los trabajadores no se estrellan contra las maniobras burocráticas de los jerarcas sindicales y obligan a las patronales a ofrecer respuestas a los reclamos, sin la mediación del sindicato burocratizado y socio empresarial. El desarrollo de cuerpos de delegados y comisiones internas antiburocráticas también son un grave problema para la burocracia sindical, que pone en evidencia su relativa incapacidad para mantener encorsetados a los trabajadores, que ya no confían en sus promesas o, directamente, han padecido demasiadas veces sus entregas.
Ante este cuadro, el empresariado, con la inestimable colaboración de la burocracia, recurre a una y mil maniobras para desarticular el proceso, incipiente aún, de organización independiente. A los intentos de “comprar” delegados, se sucede la persecución sindical, la intervención de las patotas de la burocracia, y, cuando la situación se lo permite, avanzan con el plan de despidos selectivos bajo el brazo.
Se hace necesario perseverar en el camino de organización antiburocrática, delimitando cada vez con mayor claridad la independencia de los trabajadores de la burocracia sindical y de todos los sectores que, sin formar abiertamente parte de la burocracia, apuestan a un entendimiento con ella. Es indudable que los trabajadores no pueden depositar ninguna confianza, ninguna expectativa en la burocracia sindical. No pueden confiar en las direcciones abiertamente propatronales, representadas, fundamentalmente, por los burócratas de la CGT , que, además de ser socios de los empresarios, cuando no empresarios ellos mismos, se fusionan con los sucesivos gobiernos capitalistas, como ocurrió con Duhalde y sigue hoy con los Kirchner. Tampoco pueden confiar en las direcciones que posan de progresistas, cuyos exponentes más claros vemos en la CTA de De Genaro, Yasky y Micheli, que, en nombre de la democracia sindical, encolumnan a parte de la clase trabajadora en un proyecto de conciliación y, en no pocas ocasiones, de apoyo y seguidismo al gobierno de turno, como ocurriera con la Alianza y el kirchnerismo.
En el terreno de la lucha se mide a cada quien. Y en esta batalla no puede haber medias tintas. O se está del lado de la clase trabajadora o se está del lado de los capitalistas, de su gobierno y de su burocracia.
Hoy, mientras el oficialismo y la “oposición” se reorganizan para repartirse los cargos y los negocios del estado, los trabajadores debemos avanzar en la organización independiente, única forma cierta para resistir los permanentes ataques de los capitalistas.

Asignaciones por hijo


Otra medida demagógica del kirchnerismo

El gobierno de Cristina Fernández decretó la asignación familiar por hijo para trabajadores desocupados, en negro y el servicio doméstico registrado. Una medida más que, junto a la televisación del fútbol y la ley de medios, sólo procura maquillar el desgastado rostro del kirchnerismo, arrojando algunas migajas sobre el pueblo trabajador.

El gobierno de los Kirchner avanza con una nueva medida de un neto perfil demagógico: las asignaciones familiares. Entre bombos y autobombos, la presidenta hizo el anuncio. Habló de la redistribución de la riqueza, del combate contra la pobreza... ¿Tanto escándalo para qué? Para ofrecer unos míseros $180 por mes por hijo. $180, en un país en el que los precios suben diariamente y corroen todos los salarios.

La medida

El anuncio presidencial genera muchas lagunas. La medida alcanzaría a los hijos de los trabajadores en negro que tengan ingresos por debajo del salario mínimo (nadie explicó aún con qué artilugio corroborarán esos ingresos), de los desocupados que no perciban planes sociales y del escaso servicio doméstico que está en blanco. De este modo, el kirchnerismo, lejos de impulsar una política que acabe con el trabajo en negro y el desempleo, promueve un parche que, además de no resolver la situación, de hecho legitima ambas formas de híper explotación.
Según el decreto, $144 se cobrarían todos los meses y $36 serían depositados en una caja de ahorro hasta recibir la autorización para retirarlos. Ya que el acceso a esta asignación es para trabajadores en negro, que deben acreditar, cosa casi imposible, bajos ingresos, y es incompatible con la percepción de otros planes sociales por parte de los desocupados, evidentemente es muy difícil anticipar el costo fiscal real del nuevo plan oficial. Sin embargo, la presidenta habló de unos $10.000 millones, que serán provistos por la ANSeS , pretendiendo mostrar un gran esfuerzo gubernamental por los que menos tienen. Lo que no dijo, es que, en materia de pago de la deuda externa, se desembolsaron varios millones más.

Haciendo caja


La situación fiscal del gobierno kirchnerista viene deteriorándose hace tiempo. Entre enero y septiembre de 2008, el superávit fiscal superó los $30.000 millones. En el mismo período de este año, sólo $8.000, es decir, $22.000 millones menos. El decreto de asignaciones familiares, lejos de perseguir la redistribución de la riqueza o el combate contra la pobreza, se propone un fin bastante menos loable: hacer caja.
Debido a la incompatibilidad de la percepción de la asignación por hijo y algún plan social, en muchos casos se recurrirá al traspaso de un plan por otro, ya que la nueva asignación supera en $20 o $30 los planes actuales. Hoy, los planes como el Familias o el Jefes de Hogar son financiados con fondos impositivos y las partidas figuran en el presupuesto nacional.(1) Con el cambio, muchos de esos fondos quedarán libres ya que la ANSeS deberá hacerse cargo, centralizando, además, el enorme aparato clientelar en una sola oficina. Con esta maniobra, el gobierno se ahorraría unos $5.000 millones para destinar, como siempre, al pago de la deuda reabriendo el canje con los tenedores de bonos en default y regularizando la situación con el Club de París.

Repartiendo la pobreza

Desde hace tiempo, desde la iglesia hasta la CTA , pasando por Macri y Carrió, vienen insistiendo en la necesidad de impulsar la asignación universal por hijo. Por eso, aunque cuestionando aspectos de forma, tales como la autoproclamación de universal, la fuente de financiamiento, la falta de debate en el congreso, o el clientelismo que conlleva, todos celebraron la iniciativa oficial.(2)
Pero ni siquiera se les saca algo a los ricos para dárselo a los pobres. Lo que realmente ocurre es un reparto de la pobreza entre los propios pobres, para garantizar la riqueza de los que más tienen. Se resignan fondos de la ANSeS , que podrían contribuir a un alza en las jubilaciones, para sustituir un plan social por otro. ¿Quién gana? El gobierno. Los empresarios, que instrumentan despidos masivos ampliando la desocupación entre los trabajadores y extienden la pobreza sobre el pueblo trabajador pagando salarios de hambre, nada resignan.
Por todo esto, y reafirmando lo que decíamos hace unos meses sobre este tema, “La asignación universal por hijo (...) es presentada como la solución más seria para erradicar la pobreza. Pero no es más que una variante del reparto y la administración de la miseria que todos proponen: 100, 200, 500 pesos más por familia... nada más. Así, buscan esconder la pobreza debajo de la alfombra y permanecer de brazos cruzados frente al enriquecimiento de los ricos.”(3)
De este modo, la tan promocionada medida es parte del plan de recomposición de la desgastada imagen del kirchnerismo. Además, es otra herramienta que permite saquear los fondos de la ANSeS para garantizar el superávit y, con él, el pago de la deuda. Como vemos, todo un gesto nacional y popular.
.....
NOTAS:
1) El presupuesto 2010 destina unos $2.300 millones al Plan Familias y unos $2.000 millones al Plan Jefes de Hogar. Junto a otros planes vinculados a la niñez, las partidas presupuestarias superan los $5.000 millones.
2) Ver “Todos de acuerdo”, en este número.
3) “Falsas salidas”, en ER Nº50, septiembre de 2009.


Hijos de la abundancia

“Obviamente que esto no puede ser para los hijos de aquellos que tenemos la inmensa suerte de poder darles a nuestros hijos todo lo que ellos merecen y todo lo que se les ocurre y tienen ganas. Los que tenemos dinero, no necesitamos asignaciones familiares, esto está muy claro.”(1)
Con estas palabras, Cristina Fernández pretendió mostrarse popular, generosa, mostrando un supuesto espíritu de sacrificio personal para beneficio del pueblo pobre. Pero con sus palabras no hace más que reafirmar, ostentando los lujos y caprichos satisfechos de su familia ante todo el pueblo trabajador, su condición de millonaria en medio de un pueblo sumido en la pobreza.
Es imponente el patrimonio declarado de la familia presidencial, que supera los $46 millones. También, es indudable que sus hijos hacen “todo lo que se les ocurre y tienen ganas”: Florencia Kirchner usa el Tango01 como aerotaxi personal para llevarla y traerla de Río Gallegos. Una realidad completamente opuesta a la de los millones de chicos pobres, de los hijos de los trabajadores que, a duras penas, luchan por tener una vida medianamente digna en este sistema de injusticias y explotación.
.....
NOTAS:
1) Discurso de anuncio del decreto 1.602, 29/10/09. Destacados nuestros.


Todos de acuerdo

Elisa Carrió: “La Presidenta ha cedido a la agenda social que le pidió la oposición. Tengo una enorme alegría que después de tantos años se reconozca que hay pobres”.
Gerardo Morales: “Es fuerte y es lindo lo que pasó hoy aunque venga con doble cordón umbilical”.
Francisco de Narváez: “La asignación es bienvenida”.
Felipe Solá: “Hay un cambio de actitud del Gobierno, que ahora reconoce el reclamo que veníamos haciendo desde distintos sectores”
Martín Sabatella: “Aún sin conocer la letra chica del decreto presidencial, es evidente que se trata de un paso importantísimo”
Hugo Yasky: “Esta decisión significa un avance trascendental y es parte de una lucha histórica de los trabajadores de esta Central”.
Ariel Basteiro: “Si bien, como la Presidenta misma planteó, no se termina así con la pobreza, sí se la deja en knock out”
Hugo Moyano: “A mi entender es un anuncio revolucionario, porque no creo que en muchas partes del mundo se aplique una ley de esta naturaleza”.

Se aprobó la ley de medios

Como parte de su estrategia post electoral en la búsqueda por recuperar la iniciativa política, el kirchnerismo irrumpió con un batería de anuncios y medidas, entre las que se cuentan el “fútbol para todos” y las asignaciones por hijo. Entre ambas, se destacó el debate que impulsó en torno de la ley de medios.

Empleando el mismo método que usó en la disputa con los empresarios del campo, sólo que esta vez, con argumentos como la “lucha contra los monopolios” y la derogación de “una ley de la dictadura”, el kirchnerismo buscó polarizar la discusión, generando dos bandos. En uno, los “pro monopolios” y “pro dictadura”, y, en el otro, encolumnados con el gobierno, los “defensores del derecho a la información” y los “democráticos”.
De este modo, no sólo cosechó el apoyo de los dirigentes y organizaciones que le son adictos, como el jefe de la CGT , Hugo Moyano, o la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe Pastor de Bonafini, que descaradamente hicieron propaganda del proyecto oficial en cuanta oportunidad tuvieron, sino que sumó a una pléyade de “progresistas” y “librepensadores”, incluso, en ocasiones, críticos del gobierno, como Solanas, Lozano o los “socialistas”.
Para consensuar la letra de la ley, el gobierno usó una treta de negociación bien conocida por cualquier negociador de fuste: salió a la cancha con una hipótesis de máxima, y muchos pusieron el grito en el cielo contra la habilitación del gran negociado que se veía venir con las empresas telefónicas, “triple play” mediante. Cuando todos se comieron el amague, y despotricaron a gusto, retiró el artículo en cuestión, y los “objetores” quedaron sin argumentos, y, encima, convencidos de que habían ganado una gran discusión. El resultado fue el camino allanado para que la ley oficialista se aprobara, sin mayor dificultad, en diputados.
Para obtener la sanción completa en la cámara de senadores, el gobierno recurrió a un recurso más clásico. Lisa y llanamente, compró votos. Así, la senadora peronista riojana Teresita Quintela canjeó su voto positivo por la reactivación de 400 Programas de Empleo y Capacitación (PEC) para su municipio, y su colega correntina María Dora Sánchez, que había dicho que el proyecto era “un mamarracho y un mamotreto”, cambió su voto “para mejorar el vínculo entre la Casa Rosada y el gobernador Arturo Colombi, jaqueado por las finanzas de su provincia”. Hasta reconoció, en una radio, que el gobierno nacional “disciplina con plata a los gobernadores”.
Y como frutilla del postre, ya aprobada la ley, le cambiaron dos o tres artículos antes de pasar el texto definitivo al Boletín Oficial, con la excusa de una “fe de erratas”, lo que originó varias denuncias judiciales de la “oposición”.
En lo concreto, la nueva ley no tendrá muchas más consecuencias que traspasar buena parte del paquete de medios audiovisuales de sus actuales manos no kirchneristas a otras en mejores relaciones políticas y comerciales con el gobierno. Así, por ejemplo, se enriquecerán aún más los amigos del kirchnerismo, como el grupo Electroingeniería, Spolski o Aldo Ferrer, o sus propios hombres, como el secretario del SUTERH, Santamaría.
No habrá, pues, mayores cambios en la información que recibamos, ni se modificará la injerencia que pueda tener el pueblo trabajador. En lugar de mentirnos unos, nos mentirán otros.

¿Y estas leyes de la dictadura?

Durante el debate por la ley de medios, el kirchnerismo pretendió mostrarse como “el gran derogador” de leyes de la dictadura. Sin embargo, la realidad muestra su oportunismo.
Entre el 23 de marzo de 1976 y el 10 de diciembre de 1983 la dictadura militar dictó 1.774 “leyes”, de las cuales sólo 147 fueron derogadas desde diciembre de 1983. Es decir, hoy hay 1.627 leyes de la dictadura vigentes. Algunas no son poca cosa: la ley de entidades financieras, la ley de marcas, la ley de hidrocarburos, la reforma al código minero o el código aduanero.
Ninguna de esas leyes, tan de la dictadura como la de medios, preocupó jamás al kirchnerismo ni a ningún otro gobierno posterior a 1983. Esto es así porque, en definitiva, de la dictadura o de la democracia, son todas leyes de la burguesía.

El espía PRO-PFA

Ciro Gerardo James tiene 36 años. Acumula un curriculum que muestra que no hace falta haberse formado en la ESMA o haber servido con Etchecolatz para ser un cuadro represor, especialista en tareas de inteligencia. Hizo el secundario en el Liceo Naval de Córdoba y se recibió de abogado en la Universidad de Morón. En 1994 entró a la Contaduría General del Ejército. Después, trabajó seis años en la consultora de seguridad Lyon SRL, cuyos dueños y directores eran, desde luego, militares. Ingresó a la policía federal en 2003, y un año después cambió la consultora por STI (Sistemas Telefónicos Integrales), de otro militar, empresa dedicada a todo tipo comunicaciones, incluyendo sofisticados sistemas de intercepción y escucha. Obtuvo un puesto como asesor en la Universidad de La Matanza , y, finalmente, otro similar en el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, todo sin dejar de ser policía. Recién en septiembre de este año tramitó la baja, porque iba a ingresar a la nueva policía metropolitana.
El escándalo se armó cuando un dirigente de los familiares de víctimas de la masacre de la AMIA recibió un llamado que lo alertó de que su teléfono estaba intervenido. Resultó ser que James, a través de la policía de Misiones, había pedido a un juez de esa provincia que interceptara y grabara varios números “sospechosos”. Uno era el de Burstein, otro el del empresario Carlos Vila. Macri quedó arrinconado cuando, al mismo tiempo que su ministro de educación juraba en todos los medios, ante la legislatura y al juez que no sabía que James era policía, su ministro de seguridad tuvo que reconocer que el espía había presentado sus antecedentes policiales completos a la Metropolitana.
A partir de ahí, se desató un show de acusaciones cruzadas entre el macrismo y el kirchnerismo. Macri y su ministro de seguridad, el ex juez federal Montenegro, denunciaron que la federal les mandó un infiltrado por orden del gobierno nacional. El jefe de gabinete Aníbal Fernández les contestó con lo obvio: James fue recomendado por el amigo de Macri, el “Fino” Palacios, que se lo presentó a su segundo, el comisario Chamorro. El “progresismo” porteño, tratando de ganarle algo de terreno a Macri en la ciudad e incapaz de ir más allá del insuficiente argumento del “complot de la derecha”, terminó dándole oxígeno al gobierno nacional, sin advertir que James trabajaba tanto para Macri como para Kirchner. El episodio, más allá de sus ribetes anecdóticos, no es sorprendente, pero muestra cómo funciona el aparato de seguridad estatal, en este caso en materia de inteligencia. Un policía joven, se forma en las estructuras de inteligencia de la fuerza, se perfecciona en empresas privadas de seguridad y de control de comunicaciones y pule su curriculum en universidades. Maneja a su antojo a jueces que hacen lo que les pide, sin preguntar. Espía e informa. Si trasciende accidentalmente su tarea, todos se hacen las víctimas, dicen que no lo conocían, y lo reemplazan con algún otro peón.

El partido de la burguesía


Siguen los reacomodos, buscando el camino a 2011

Duhalde anunció su “regreso” a la conducción del PJ. Kirchner busca la manera de llegar como candidato a 2011. El resto del PJ mide chances con uno y otro. Macri tiene problemas. El Acuerdo Cívico y Social trata de disimular que tiene cada vez menos acuerdos. Todos, en el partido de la burguesía, buscan la mejor manera de reacomodarse para seguir gobernando en los tiempos que vienen.

Vemos a diario los enfrentamientos entre los distintos sectores del gran partido de la burguesía, pero su puja no es por principios ni programas, sino solamente por resolver cómo se ordenan en el reparto del poder. Con diferencias apenas de forma, como se ve con el canje de la deuda o la relación con el FMI, acuerdan básicamente en profundizar la explotación y la entrega, aunque pugnen por acomodarse mejor hacia las próximas elecciones.
El día de la “lealtad”, el partido peronista mostró sus fracciones. En la quinta de San Vicente estuvo el kirchnerismo más “puro”, que hizo bis en el Teatro Argentino de La Plata , con una versión más “bonaerense”, con Scioli y un homenaje al simbólico Cafiero. El “peronismo tradicional”, bajo la batuta de Felipe Solá, sin De Narváez ni Macri, se juntó en Obras. El peronismo porteño, para no tener que elegir entre uno u otro, hizo su propio acto con la excusa de inaugurar un local. Fernando “Pino” Solanas encabezó una conmemoración en el Club Universal. Y en cada provincia, según la ubicación de las lealtades, hubo uno o más actos. La presidenta trató de minimizar las marcadas divisiones: “Son muchos actos porque somos muchos peronistas”, dijo. Pero no pudo ocupar el centro de la foto en un escenario marcado por las francas palabras de Eduardo Duhalde, apenas unos días antes: “He decidido hacerme cargo de la reconstrucción del peronismo”.
Recién llegado de España, Duhalde eligió un acto junto a Luis Barrionuevo, de la CGT Azul y Blanca, para blanquear sus aspiraciones. Usó su origen sindical para compararse con Lula y envió un claro mensaje a Hugo Moyano: “Voy a visitar todos los gremios, sin exclusiones” y otro a Néstor Kirchner: “Va a ser tan fuerte lo que vamos a armar que vamos a ganar por abandono”.
Barrionuevo fue el primero en festejar el fin de la incertidumbre. En el mismo acto, dijo que ponía a los 56 gremios que le responden a su disposición, dando por un hecho la reunificación cegetista: “No falta mucho tiempo para que volvamos a nuestra casa de Azopardo”.
La pública admisión del ex bañero provocó una catarata de adhesiones entusiastas. El ex ministro de economía Roberto Lavagna dio el presente y se anotó para algún carguito. En representación del “peronismo tradicional”, el primero en aplaudir fue el sonriente Carlos Ruckauf. En el acto en Obras, donde habló frente a Jorge Obeid, Jorge Busti, Ramón Puerta, Juan Carlos Romero, Alberto y Adolfo Rodríguez Saá, Solá dijo que se sintió “acompañado por Duhalde aunque no viniera”, y aseguró que lo va a apoyar, renegando públicamente de la alianza en cuyo nombre va a asumir como diputado en menos de dos meses. Advirtió a su socio en Unión Pro, Mauricio Macri, que, si pretende ser presidente, no cuente con él.
Hilda “Chiche” Duhalde fue la encargada de decir lo que su marido calló. Preguntada sobre los distintos actos, dijo: “Si tengo que adherir, voy a adherir al de Felipe”, e insistió con que, en 2003, Duhalde entregó a Kirchner un país “medianamente pacificado”, en el que el matrimonio presidencial impuso “un modelo de crispación, de violencia y de enfrentamiento con todos los sectores de la sociedad”.
Como en 2001, Duhalde reapareció como el salvador, haciendo honor a su fama de “piloto de tormentas”. Reutemann no se anima. El trío Solá-Macri-De Narváez tiene más diferencias que acuerdos, y a los candidatos “novedosos”, como Das Neves o Urtubey, solos no les alcanza para enfrentar, por ejemplo, la posible candidatura del vicepresidente Julio Cobos.
Al mismo tiempo, y sin mencionar para nada a Duhalde, desde el oficialismo empezaron a circular la versión de Kirchner presidente para 2011. En varios actos públicos, el kirchnerismo reverdeció sus lazos con las llamadas “organizaciones sociales”, en un intento por mostrar que no necesita al aparato pejotista más tradicional. También planea una “reforma electoral” con internas abiertas, que le permitiría aprovechar los fondos y recursos del estado para contrarrestarlo. Mientras tanto, busca los votos del “progresismo” en el congreso.
El radicalismo todavía no sabe qué va a hacer, y se debate entre Cobos, Morales o Sanz. El Acuerdo Cívico y Social tiene cada vez menos acuerdos entre sus socios. Mientras Stolbizer insiste con la alianza con Cobos, Carrió funda un nuevo partido y el “socialismo” vota con el kirchnerismo en el congreso. Ni siquiera saben si los legisladores que obtuvieron el 28 de junio formarán un mismo bloque a partir del 10 de diciembre.
El progresismo de la alianza de Solanas, Lozano y el PC trata de capitalizar algo en la disputa con Macri en la ciudad, aprovechando el tropezón del jefe de gobierno con el affaire del espía, y no deja de mostrar su permeabilidad a los acuerdos. Votó con el kirchnerismo la ley de medios, y ahora conversa con Margarita Stolbizer, enfrentada a Carrió.
Mientras tanto, sin pausa, Duhalde sigue tejiendo el complicado entramado. Ya dijo públicamente que no apoyará a De Narváez ni a Macri, y, por las dudas, descartó todo posible acuerdo con Cobos. Lamentó que el gobierno nacional “humille a Scioli” y fue orador estrella ante los más poderosos empresarios del país en el Coloquio de IDEA.
Unos y otros cuentan sus fichas, las mueven en el tablero, negocian, se traicionan, vuelven a negociar, hacen acuerdos, los rompen y siguen negociando. El partido de la burguesía, a pleno, busca el mejor camino para seguir gobernando, siempre en contra del pueblo trabajador.

Todo vale en la pelea del PJ

En la pelea del PJ no hay reglas, salvo la que impone ganar. El kirchnerismo, debilitado por el resultado electoral de junio y acosado por la reaparición de Duhalde, usa todos sus recursos para recuperar terreno. En un momento de mayor esplendor, cuando obtuvo el control del aparato partidario, a Kirchner no le importó que se alejaran los “movimientos sociales” a los que tanta seducción dedicó en sus primeros años de gestión, “transversalidad” mediante. Pero ahora, dejando de lado el desprecio que mostró entonces, los necesita de nuevo. Los “movimientos sociales”, tanto los que se mantuvieron fieles, como los que se alejaron un poco denunciando el “ninguneo”, y hasta los que rompieron ruidosamente, estudian el nuevo convite, sazonado con nuevos aportes económicos bajo la forma de subsidios, cargos y planes. Algunos, que no se habían subido al carro kirchnerista, advirtieron el cambio de viento, y ya dan señales de acercamiento.
Así, en los actos de apoyo a la piquetera kirchnerista Milagro Sala, cuya agrupación escrachó al senador radical Gerardo Morales en Jujuy, se pudo ver, juntos y en línea, a D’Elía, los “intelectuales” de Carta Abierta, Hugo Yasky, de la CTA y Fernando Esteche, de Quebracho.
Por su parte, el líder del Movimiento Evita, Emilio Pérsico, anunció que tiene un “acuerdo central y estratégico” con el jefe de la CGT , Hugo Moyano, y adhirió a la corriente político-sindical que propone el camionero, que también encara conversaciones avanzadas con la FTV de D’Elía y otros más reticentes, como Raúl Castells.
Lo dicho, todo vale en la pelea por el poder. El kirchnerismo sabe que, cuando se abre el tarro de miel, las moscas se amontonan.

El gobierno de los Kirchner se somete al FMI




De ser ayer demonizado en cada discurso, a la defensa actual del “Nuevo FMI”. El kirchnerismo sigue preparando el terreno para poder avanzar con más pagos y más endeudamiento.

En las últimas semanas continuaron, con mayor intensidad, las reuniones entre los funcionarios del gobierno kirchnerista y el Fondo Monetario Internacional. En la reunión anual del FMI y del Banco Mundial, que se desarrolló en Estambul a principios de octubre, volvieron a juntarse el ministro Amado Boudou y el chileno Nicolás Eyzaguirre, jefe del departamento occidental del Fondo. Según lo confirmaron los mismos Boudou y Eyzaguirre, estaría todo arreglado para que los funcionarios del FMI vuelvan a realizar, por primera vez desde 2005, la revisión anual de la economía argentina como lo prevé el artículo IV de su estatuto. De esta forma, a pesar de que el organismo que dirige Strauss Kahn nunca dejó de tener incidencia en la economía nacional(1), a través de la restitución de este canal formal de control, el gobierno daría un paso más en camino de volver a acceder al crédito del FMI.
Por otra parte, además del acercamiento al Fondo, el gobierno reafirmó, en los últimos días, que no planea detenerse en el pago de la deuda. Ya están reiniciadas las tratativas para cancelarla con el Club de París, que, como le confesara Boudou a la ministra de economía francesa, Christine Lagarde, en la reunión del G-20, es una prioridad para el gobierno kirchnerista. Recordemos que el anuncio de cancelar esta deuda, que, desde luego, nunca fue puesta en duda por este gobierno, de casi u$s7.000 millones, ya había sido lanzado el año pasado, pero debió ser suspendido debido al desbarranco financiero. Por estos días, en que el gobierno y el empresariado nacional están ávidos de acceder al crédito internacional, el nuevo anuncio con respecto al Club de París es sólo cuestión de tiempo.

La reapertura del canje
Y como si todo este festival de entrega no fuera suficiente, el gobierno anunció recientemente que se hará una nueva reapertura de la deuda para los bonos en default que no entraron en el canje en 2005. De la misma forma que el año pasado, en la primera reapertura de canje, el negocio esta garantizado para las grandes entidades bancarias que han concentrado la mayor parte de los bonos(2). Los principales bancos que participan en esta negociación, cuya concreción el gobierno yanqui “espera con ansia”, son el Citigroup, el Deutsche y el Barclay’s. Por supuesto, los elogios para con este anuncio tampoco se hicieron esperar en los pasillos del FMI y de Wall Street.
Actualmente, esta porción de la deuda en default, conformada por los tenedores de bonos que no entraron en el canje en 2005, incluye aproximadamente u$s29.000 millones, de los cuales us$s20.000 millones son de capital, mientras que los restantes u$s9.000 millones son intereses, es decir, el 31% del total, una contundente muestra de su carácter usurero. En esta oportunidad, el gobierno aspira a que entren, en el nuevo canje, más del 60% de los bonos.
Más allá de que todavía no se conocen públicamente los términos de la reapertura, las declaraciones de la vicepresidenta del Credit Suisse, no dejan dudas sobre cómo serán los términos del acuerdo. “La señal es positiva. El gobierno dio a conocer cuáles son las medidas que va a tomar y reveló oficialmente que hay inversores que tienen 10.000 millones de dólares en bonos argentinos en default que están dispuestos a participar. Si ha convencido a todos esos inversores podemos deducir que la oferta no va ser pobre”. Más claro…

La intervención de EEUU
Como es costumbre, el gobierno de EEUU intervino directamente en la elaboración del acuerdo. La embajadora Vilma Martínez, anticipó, luego de varios encuentros con funcionarios de primera línea del kirchnerismo, incluida la presidenta y el jefe de gabinete, que estaba entre sus objetivos el “ayudar en todo lo posible para que la Argentina asuma esos compromisos y regrese al mercado de capitales”. Una vez realizado el anuncio, hasta la jefa del Departamento de Estado yanqui, Hillary Clinton, salió a dar el visto bueno y afirmó que “Estados Unidos da la bienvenida a la anunciada intención de la Argentina de llegar a un acuerdo con los tenedores de bonos de deuda y espera con ansia conocer los detalles de su aplicación”.

Gobierno y “oposición”, todos por el pago
No es necesario aclarar que el gobierno contará con amplio apoyo de la “oposición” a la hora de tratar en el congreso la “ley cerrojo”, que necesita ser suspendida para poder reabrirse el canje. La necesidad del pago de la deuda externa unifica a todos los representantes de la burguesía, y limita la discusión, en todo caso, a la forma o los tiempos en los cuales es conveniente pagar. Ya han hecho llegar su aprobación respecto al pago varios de los principales líderes de la “oposición”, como los radicales Sanz y Morales y el ex ministro de economía Ricardo López Murphy.
De esta forma, el gobierno “nacional y popular” de los Kirchner, el mismo que en 2005 anunció eufórico que seríamos libres al cancelar la deuda con el FMI, fortalece sus acuerdos con los organismos internacionales, pagando más y más y haciendo crecer más y más el endeudamiento. El mayor ajuste sobre el pueblo trabajador, tan descarado que el presupuesto 2010 prevé una reducción de la partida destinada a salud(3), es la contracara del crecimiento del endeudamiento y los pagos de la deuda.
...
NOTAS:
1) Para empezar, Argentina nunca dejó de ser miembro del FMI. El ajuste fiscal, el superávit y el pago compulsivo de la deuda externa son las directrices que el gobierno ha cumplido al pie de la letra, independientemente de la retórica “anti-fondo”, ganando reiterados elogios del organismo internacional. Y, como si fuera poco, las últimas medidas oficiales en relación a la reapertura del canje y el arreglo con el Club de París, también fueron impuestas por el FMI: “Tiene que repactar con los acreedores que no participaron en el canje anterior [y] necesitan arreglarse con el Club de París”, dictaminó Eyzaguirre.
2) Ver El pago de la deuda: el único plan económico del gobierno. ER N°40, octubre de 2008
3) La ley de presupuesto enviada al congreso por el gobierno en septiembre prevé una reducción en las partidas de salud de 7,1%. En 2010, habrá $5.665 millones frente a los $6.101 que hubo en 2009.

Cristina Fernández en India y Chile

Giras de lujos y negocios
Con su habitual séquito de funcionarios y empresarios, la presidenta viajó a India y a Chile. Como siempre, las giras estuvieron marcadas por los negocios y el lujo. Buenos negocios que seguirán llenando los bolsillos de los empresarios, acá y allá, y de los funcionarios de gobierno, acá y allá. Nada para el pueblo trabajador, que sólo participa para pagar los lujos que se dan sus explotadores.

En India
La presidenta viajó a India con los ministros Jorge Taiana, Julio De Vido, Lino Barañao y Débora Georgi, los gobernadores de San Juan y de La Pampa , y casi un centenar de empresarios argentinos, que, con la bendición de su gobierno, acumularon más de 900 entrevistas en tres días, en especial con las doce empresas indias que operan en Argentina (ver recuadro).
Uno de los mejores negocios es el acuerdo, que prevé una inversión de más de 24 millones de dólares para la fabricación de camiones y colectivos, entre la automotriz Tecnología Avanzada de Transporte S.A. (TATSA), del Grupo Cometrans que dirige Cirigliano, y el grupo indio Ashok Leyland, subsidiaria local de la célebre homónima inglesa, cuyos grises colectivos circularon en los años ’50 y ’60 por Buenos Aires.
El gobernador Gioja, por su parte, se dedicó a propagandizar el paso internacional Agua Negra, en San Juan, alternativa para el transporte de mercaderías hacia Chile. El sueño del sanjuanino es lograr inversiones para el llamado “corredor bioceánico”, de Porto Alegre, Brasil, a Coquimbo, Chile, con la construcción de un túnel trasandino.
La presidenta, mostrando lo bien que cumple su rol de administrar los negocios de los empresarios, participó de rondas de negocios con la Cámara Empresarial India y otras en la capital económica india, Mumbai. Tuvo un encuentro exclusivo con Ratán Tata, titular del Tata Group.(1).
Las reuniones se realizaron en lujosos hoteles como el ITC Maurya New Delhi, donde se alojó la presidenta. Perteneciente a la cadena Sheraton y bien lejos de las barriadas donde se hacina el paupérrimo pueblo trabajador indio, el impresionante hotel tiene siete restaurantes y bares, más de 400 habitaciones y 29 suites equipadas con tecnología “inteligente”, y todo el confort imaginable, incluyendo un piso bautizado EVA, exclusivo para mujeres.
La cena de despedida fue en el no menos lujoso Taj Mahal & Towers. Allí Cristina Fernández dijo que India y Argentina son “dos países emergentes y protagonistas en el nuevo orden mundial”, y destacó que el viaje “nos trajo suerte, ya que clasificamos para el Mundial”. Los empresarios no entendieron bien la relación, pero como tenían la boca ocupada masticando y la cabeza puesta en la plata que van a ganar, aplaudieron con ganas.


En Chile
Como siempre, lujos y negocios. Un almuerzo de honor, con el embajador argentino, Ginés González García, de anfitrión, con humita norteña y lomo envuelto en jamón serrano. Enseguida, negocios y más negocios. Como en India, el túnel en el paso Aguas Negras fue tema central. También el proyectado ferrocarril trasandino, que requiere una inversión de u$s3.500 millones. Para sellar los acuerdos, las presidentas Fernández y Bachelet posaron abrazadas frente al famoso óleo del encuentro de San Martín y O’Higgins después de la batalla de Maipú.
Curiosamente, igual que en India, Cristina Fernández dejó una reflexión futbolística. Inopinadamente, defendió al actual técnico de la selección chilena de fútbol, el argentino Marcelo Bielsa: “Aquí le reconocen su tarea. En la Argentina , era muy maltratado, no por la sociedad, sino por las empresas mediáticas”.
Como vemos, los viajes de la presidenta, que no escatima en lujos y placeres, persiguen un único fin: realizar negocios para el empresariado al que representa.

NOTAS:
1) Se trata de una vieja empresa familiar creada en 1868, en pleno periodo colonial, por el bisabuelo de su actual presidente. El emporio, que abarca desde el té a la construcción de vehículos, pasando por la siderurgia, la química, las telecomunicaciones, la informática o los servicios financieros, explota unos 200.000 trabajadores en 96 empresas de 54 países. El grupo produce el 3% del PBI de India, con una ingente tasa de ganancias que obtiene, entre otros recursos, con la expropiación escandalosa de tierras a agricultores para instalar sus plantas, como la que a principios de este año generó grandes protestas reprimidas por las fuerzas de seguridad, en Singur, cerca de Calcuta. Fuente: Diario Gara, Euskal Herría, 4 de febrero de 2003.

El Nobel de la Paz

El Comité Nobel decidió dar al presidente yanqui, Barack Obama, el premio a la Paz , destinado "a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz". Así premia la burguesía a sus mejores masacradores.
Desde que es presidente, Obama aumentó las tropas en Afganistán de 32.000 a 68.000 y desplegó una enorme ofensiva militar para aplastar la resistencia en la provincia de Helmand. En Pakistán, manda incursiones aéreas diarias para bombardear pueblos. Mantiene la ocupación militar en Irak y Haití. No ha mermado su apoyo al terrorismo estatal israelí contra el pueblo palestino. Operó en forma encubierta a favor del golpe en Honduras, mientras fortalece al régimen de Uribe con la instalación de nuevas bases militares en Colombia. Allí siguen Guantánamo, y las cárceles secretas de la CIA , llenas de presos políticos cuya única certeza es la tortura.
Ya antes, otros gobernantes de la nación más guerrerista de la tierra recibieron el mismo galardón, como Theodore Roosevelt, el de la política del “gran garrote”, que invadió República Dominicana y Cuba, instaló la base de Guantánamo e inició la construcción del canal de Panamá. También fue premiado Woodrow Wilson, el presidente de la 1° guerra mundial, sin olvidar a James Carter y su canciller Henry Kissinger. Mientras éste se reunía con los dictadores del cono sur y los urgía a terminar rápido con la “limpieza” de marxistas de sus países, Carter sonreía y hablaba de los DDHH.
Ése es el pacifismo que premia el Nobel: poner freno universal a las luchas populares, y defender, violentamente, la explotación capitalista.

La lucha de Kraft

El conflicto en la planta alimentaria de Kraft-Foods sigue abierto. Se firmó un acta que deja afuera a más de 50 trabajadores, no se ha prorrogado el mandato de la Comisión Interna y la lucha por la reincorporación de todos los despedidos sigue en pie.

Sin dudas, la lucha protagonizada por los obreros de Kraft-Terrabusi es, por varias razones, una de las más importantes de los últimos años.
En primer lugar, la huelga en una de las plantas más importantes del país, con la participación de más de 2.500 obreros, fue sostenida, casi ininterrumpidamente, durante varias semanas. La lucha se libró contra una poderosa patronal imperialista, de capitales norteamericanos y la segunda más grande a escala mundial. Además, la lucha de Kraft contó con la solidaridad de importantes sectores de la clase trabajadora organizada (sindicatos, seccionales, comisiones internas, cuerpos de delegados, agrupaciones sindicales...) y del pueblo (centros de estudiantes, agrupaciones estudiantiles, organizaciones antirrepresivas...). Por todo esto, el conflicto por los despidos en Kraft no pasó desapercibido, se impuso en la agenda política del país, pese a los esfuerzos coordinados del empresariado, el gobierno, la burocracia sindical y los medios de comunicación, y encontró simpatía en una parte importante de la sociedad.(1) Por esto, constituye una clara y contundente muestra de la fortaleza que puede desarrollar la clase trabajadora organizada y en lucha independiente.
Como explicábamos el mes pasado, la lucha de los obreros de Kraft-Terrabusi “...rápidamente se transforma en una aguda pelea que trasciende el hecho puntual que la origina. Se convierte en un claro y abierto choque entre clases sociales.”(2) Por eso, la respuesta conjunta entre la embajada norteamericana, el gobierno nacional y provincial, la empresa y la burocracia del STIA,(3) frente a un conflicto que no controlaban. Fue necesario que corra demasiada agua bajo el puente, desgaste y represión mediante, para que “la triple alianza antiobrera”, con el acuerdo de una parte de la Comisión Interna , impusiera la firma de un acta que deja afuera a más de cincuenta trabajadores.(4)
Como parte del plan empresarial y de la burocracia de Daer que se proponen avanzar sobre la organización y los delegados antiburocráticos de la planta, con no pocas irregularidades(5), se desarrollan las elecciones gremiales dentro de la fábrica para renovar los cargos de los delegados.
La única opción válida para los trabajadores de Kraft es convertirse en guardianes de la independencia de clase. No confiar en los acuerdos con la empresa, ni con la burocracia, ni con el gobierno y denunciar a quienes procuren un entendimiento con ellos y abandonen el reclamo de la reincorporación de todos los despedidos. Habrá que seguir la lucha, no sólo por los trabajadores que están afuera, sino por la clase trabajadora en su conjunto. Como explicábamos el mes pasado, “La clase trabajadora no puede ceder, porque la avanzada patronal avasallará aún más a todos los trabajadores. Y así como van contra los delegados de Kraft, si los capitalistas salen fortalecidos, irán por todos los cuerpos de delegados y las comisiones internas antiburocráticas. Es necesario ponerle un freno al atropello de la burguesía.”(6)
Este capítulo en la lucha de la clase obrera argentina, aún no se cierra. En él, se dirime una importante puja. No hay punto medio: o se impone la empresa instrumentando los despidos o se imponen los trabajadores con la reincorporación de todos los que están afuera. Solo la claridad y la contundencia en la lucha pueden inclinar la balanza del lado de los trabajadores.




.....
NOTAS:
1) Ver “Los trabajadores de Kraft marcan un camino de lucha”, en ER Nº51, octubre de 2009.
2) “La importancia de la lucha en Kraft”, ER Nº51, octubre de 2009.
3) Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación. Es dirigido por Rodolfo Daer. Ver, “Desfile de burócratas”, en este número.
4) Ver “Una lucha que todavía sigue”, en este número.
5) Los trabajadores de Kraft denuncian que la junta electoral, formada por hombres de Daer, no dio a conocer los padrones, que se deberían elegir mucho más que once delegados, que los despedidos están proscriptos y que se teme fraude en las elecciones.
6) “La importancia de la lucha en Kraft”, ER Nº51, octubre de 2009.

Una lucha que aún sigue

La firma del acuerdo entre una parte de la Comisión Interna de Kraft, la empresa, el ministerio de trabajo y la burocracia del STIA, no contempla la reincorporación de todos los despedidos y deja en la calle a 53 familias obreras, arrojando por la borda varias semanas de lucha.
La estrategia burocrático-patronal-gubernamental de encauzar la lucha hacia una mesa de negociaciones para lograr que los obreros levanten la huelga, lamentablemente, dio algunos resultados. Hoy, en nombre de la “paz social” reclamada por el empresariado y el gobierno, la planta está produciendo, pese a que medio centenar de trabajadores siguen en la calle. Las conversaciones cuatripartitas generaron una grieta en la Comisión Interna que culminó con una división a la hora de firmar el acuerdo. El sector mayoritario de la comisión se mostró conciliador y negoció con la empresa, mientras que la minoría respetó el reclamo de “ningún despido” y se negó a avalar el acuerdo.
Hoy, es necesario continuar levantando la voz hasta que se consiga la reincorporación de todos los despedidos. Reincorporación que sólo será posible de la mano de la lucha, retomando las medidas de fuerza con las que cuenta la clase obrera y con las que puede, como quedó demostrado varias veces, imponerse sobre la voluntad empresarial.

Las luchas de los trabajadores

Subte, salud y educación
Hoy, los trabajadores del subte siguen siendo el puesto de lucha más avanzado en la pelea contra la patronal y la burocracia sindical. Por su parte, como consecuencia de los sucesivos ajustes de los gobiernos nacional y provinciales, los estatales salen al paro.

Los trabajadores del subte imprimieron un nuevo impulso a la lucha por el reconocimiento del nuevo sindicato, la Asociación Gremial de Trabajadores del Subterráneo y Premetro (AGTSyP), avalada por el 90% de los empleados de Metrovías. Es que el ministerio de trabajado les niega, no sólo la personería, sino también la simple inscripción gremial. Por eso, la necesidad de continuar con las medidas de fuerza que van desde la apertura de molinetes hasta la paralización de todas las líneas.
Pero los trabajadores del subte, además de luchar contra la empresa y el gobierno, deben enfrentar a la burocracia sindical de la Unión Tranviarios Automotor (UTA). Los ataques de la patota de la UTA son permanentes y cotidianos y se evidenciaron, claramente, durante el último paro, en las estaciones Constitución, de la Línea C , y Federico Lacroze, de la B.
Por su parte, los docentes han realizado importantes paros por mejoras salariales y más presupuesto en varias provincias: Buenos Aires, Catamarca, Chaco, Entre Ríos, Córdoba, Neuquén, Santa Fe y la Ciudad de Buenos Aires...
En Tucumán, los trabajadores de la salud siguen en pie de lucha por mejores salarios y por el pase a planta permanente de los contratados.
Mientras tanto, en Santa fe, los trabajadores de Mahle continúan la pelea en defensa de los puestos de trabajo, con la ocupación de la planta, acampes y movilizaciones.
La lucha de los trabajadores debe avanzar en la organización independiente. Es claro que en el caso del subte es casi impensable un entendimiento con la burocracia de Fernández, que abiertamente enfrenta al Cuerpo de Delegados. Igual de clara debe ser la necesidad de organizarse independientemente de las direcciones de la CTA aunque, en algunos casos, frente a la CGT , parezca el “mal menor”. Para los trabajadores estatales, nucleados fundamentalmente en CTERA y ATE, ambos seguidores de la política de la CTA , es más que evidente que la burocracia es la CTA de Yasky, Baradel, Micheli y sus aliados. Por eso, allí, se trata de fortalecer la organización antiburocrática, eligiendo delegados en cada lugar de trabajo, conformando agrupaciones que se dispongan recuperar los cuerpos de delegados, las comisiones internas y las seccionales para destronar a la burocracia y, librarse de este modo, de las trabas en la pelea contra el gobierno.

Otro obrero muerto



Otro obrero muerto en su trabajo. No es ninguna abstracción afirmar que el capitalismo mata. Las condiciones laborales a las que son sometidos los trabajadores, además de insalubres, son, en muchos casos, mortales.

Gustavo Silvero Lescano, un obrero de la construcción, murió en una obra de la Ciudad de Buenos Aires, al ser aplastado por una medianera que se derrumbó.
Como es habitual, eran reiterados los incumplimientos en las medidas de seguridad para los trabajadores por parte de la empresa. Es que toda empresa sólo está interesada en obtener la mayor ganancia posible con el menor costo posible, escatimando, para ello, no sólo los salarios de los trabajadores, sino también, los instrumentos y las medidas básicas de seguridad. Pese a todo esto, la Dirección de Relaciones Laborales y Protección del Trabajo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la burocracia sindical de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) hicieron la vista gorda y dieron el visto bueno para que la patronal avanzara con sus negocios, a costa, literalmente, de la vida de los trabajadores.
La burocracia de Gerardo Martínez, por su parte, se limitó a llenar algunos formularios asentando “Las denuncias por incumplimiento y las correspondientes solicitudes de inspección”, con lo que pretende lavar sus culpas y ocultar su complicidad con la empresa, al permitir semejantes condiciones laborales, que, inexorablemente, conducen a los trabajadores a una muerte segura.

Las políticas represivas del “progresismo”

El reciente episodio del “espía” porteño, o el funcionamiento de la patota administrativa llamada UCEP (Unidad de Control del Espacio Público), son usados por el arco opositor a Macri en pleno (kirchneristas, radicales, socialistas, lozanistas, solanistas, etc.) para hacer ardientes declaraciones públicas, acusando al jefe de gobierno de no respetar los derechos individuales ni los derechos humanos. Todo el tiempo tratan de imponer la idea de que hay una manera “autoritaria y represora” de gobernar, y otra, “democrática y tolerante”, que encarnarían los “progresistas”, esos que, nos dicen, “no son lo mismo”.

Es más que evidente que Macri encarna una versión explícita de la derecha represora. Como Sobisch, o antes la línea Ruckauf-Toma, no disimula su autoritarismo ni lo disfraza con un discurso democrático. Simulando estar en otra vereda, peronistas kirchneristas y de los otros, radicales y “progresistas” de toda laya lo confrontan y acusan, tratando de mostrarse distintos. Ya vimos la misma película, cuando, lo que después fue la Alianza (rejunte de peronistas “de izquierda”, como Chacho Álvarez o Juan Pablo Cafiero, ex “comunistas” del Frente Grande, radicales y socialistas), disputaba con el peronismo, entonces en la versión menemista.
El propio kirchnerismo ha usado, y sigue usando, este discurso, a pesar de que son incontables, en todo el país, los hechos represivos ejecutados por las fuerzas de seguridad bajo la dirección del gobierno nacional. Basta mencionar Las Heras; la represión de miles de manifestaciones populares, con más presos políticos que ningún otro gobierno desde 1983; el uso de patotas de la burocracia sindical o los grupos de choque del PJ o sus aliados para atacar trabajadores y opositores; la militarización de lugares de trabajo durante conflictos gremiales, como en el Hospital Francés y Kraft-Terrabusi, y tantos otros. Junto a la continua y creciente represión a los trabajadores organizados en lucha, la no menos continua y creciente, pero más silenciada todavía, utilización del gatillo fácil y la tortura para disciplinar jóvenes y pobres.
Además del uso sistemático de todas las formas represivas, el gobierno kirchnerista prosiguió y profundizó el endurecimiento del sistema penal, con reformas legislativas y judiciales que duplicaron la cantidad de personas hacinadas en cárceles, comisarías e institutos de menores, e incrementó, todavía más, el arsenal para criminalizar trabajadores y luchadores populares, con el dictado de varias leyes “antiterroristas”.
Como decíamos hace casi dos años(1), bajo la máscara del “progresismo”, su “política de DDHH” le proveyó un efectivo recurso represivo, al generar un marco de consenso y simpatía por el “gobierno nacional y popular”, convertido en compañero de ruta para enjuiciar tardíamente a los genocidas de la dictadura, ahora que ya son otros los que gerencian el aparato represivo. Aun sin analizar el diminuto saldo de condenas y encarcelamientos, y esos poquísimos casos, en jaula de oro, a esta altura está más que probado que ni hubo un “giro represivo” del gobierno, que se inició tolerante y se volvió represor, ni existe una parte “buena” de su política que entra en contradicción con otra parte, atribuida sectores de “derecha” infiltrados en el tan amplio peronismo kirchnerista.
Del mismo modo, basta dar una mirada sobre los gobiernos de los representantes del “progresismo” de hoy para ver con claridad que la represión no es exclusiva de la “derecha” de Macri, Sobich, Duhalde o Sapag.
La ciudad de Rosario lleva ya 16 años ininterrumpidos de gobierno del Partido Socialista, desde Cavallero, pasando por Binner, hasta el actual intendente Lifschitz. Hoy, la provincia es gobernada por ese partido. Tierra del Fuego es gobernada por Fabiana Ríos, del ARI. Ellos, como el intendente de Morón, el ex militante del PC Martín Sabatella, el “peronista de izquierda” Pino Solanas o el referente de la CTA Claudio Lozano, son “progresistas”.
En Rosario no existe la UCEP , pero está la GUM (Guardia Urbana Municipal). Cuando se creó, el gobierno “socialista” contrató al premio Nobel de la Paz , Adolfo Pérez Esquivel, para darles cursos de DDHH. La GUM se especializa, igual que la UCEP , en “mantener libre el espacio público”. Por ejemplo, apaleando brutalmente un inmigrante liberiano durante un raid para expulsar de las calles a vendedores ambulantes.
Binner, cuando era intendente de Rosario, integró, junto al entonces gobernador Reutemann, el “comité de crisis” que, en diciembre de 2001, dirigió la represión a los saqueos y dejó siete muertos en la provincia. Ya gobernador, actuó de la misma manera en cada ocasión que decidió reprimir trabajadores, como hace muy poco, cuando mandó a la guardia de infantería provincial a cargar contra un piquete de trabajadores del pescado que intentaron protestar sobre el puente Rosario-Victoria. Palazos, balas de goma, heridos y 19 detenidos. O cuando el pueblo rosarino quiso movilizarse contra un nuevo aumento del transporte público, en julio de 2008. Santa Fe es la provincia con mayor índice de muertes por el gatillo fácil y la tortura en cárceles y comisarías, según denuncia la CORREPI(2). Y el intendente Lifschitz acaba de declarar: “Necesitamos más policías porque Rosario ha cambiado. Hay nuevos barrios, nuevos asentamientos irregulares”.
En Tierra del Fuego, el gobierno de Ríos recurre a recetas típicas de la “derecha” que dice combatir, como la confección de “mapas del delito” para señalar las zonas “más inseguras” (o sea, las más pobres) y la instalación de cámaras de “seguridad ciudadana” que transmiten por fibra óptica, casualmente donadas por la misma empresa que tiene la exclusividad para la transmisión de TV por cable en la provincia.
No se queda atrás Martín Sabbatella. En Morón hay 150 cámaras en la vía pública, policías consigna con adicionales a cargo del municipio para los centros comerciales, teléfonos celulares para los foros de seguridad y estudiantes contratados como “pasantes” (en negro) en las comisarías, para contar con más efectivos en la calle. Se llevan a cabo operativos conjuntos y simultáneos de patrullaje y control de vehículos entre Gendarmería Nacional, Policía Bonaerense, Policía Buenos Aires 2, el Grupo de Apoyo Departamental (GAD) y las direcciones de Seguridad Ciudadana y Tránsito y Transporte del Municipio de Morón.
El recontraprogre Lozano tiene, como legislador porteño, a Martín Hourest, como él, economista de la CTA. En diciembre de 1999, después que el gobierno de la Alianza masacró a los autoconvocados en el Puente de Corrientes, Hourest fue el ministro de gobierno del interventor Ramón Mestre.
Progresistas. Todos grandes defensores de los derechos humanos, que se esfuerzan por diferenciarse de la “derecha”. Pero, cuando gobiernan, muestran que la dictadura de clase también se esconde tras la variante más “progresista” de la democracia burguesa.

NOTAS:
1) “Lo que el gobierno viene diciendo y haciendo en materia de DDHH no es una “contradicción” con la política represiva que tantas veces describimos. A la inversa, es un condicionante para optimizarla, para hacerla más efectiva. La política kirchnerista de DDHH es un importante recurso en su arsenal represivo. Le permitió, a lo largo de estos años, reprimir más que ninguno de sus antecesores, al compás de los aplausos del coro de vencidos y conversos”. “La ´política de DDHH´ del gobierno es parte de su política represiva”, en ER Nº31, diciembre de 2007. 2) Ver “Archivo de Casos 2008” de CORREPI

Estado y represión

“El estado (...) es exclusivamente el estado de la clase dominante y, en todos los casos, una máquina esencialmente destinada a reprimir a la clase oprimida y explotada”, explica Federico Engels en “El Origen de la Familia , la Propiedad Privada y el Estado” de 1884, y, por eso, “uno de los caracteres esenciales del estado consiste en una fuerza pública aparte de la masa del pueblo”.
Como el estado nació de la necesidad de refrenar los antagonismos de clase, en medio del conflicto de esas clases, es obvio que necesita tener medios para la represión y la explotación de la clase oprimida. Para eso necesita sus fuerzas de seguridad, encargadas de someter al pueblo trabajador, de disciplinarlo y mantenerlo en condiciones que garanticen la explotación. Por eso, mientras exista el estado burgués, gobierne quien gobierne, estarán siempre la policía y las demás fuerzas de seguridad, y ésa será su tarea.

Elecciones en Uruguay


Nada cambia para el pueblo trabajador
El Frente Amplio, con José Mujica, y el Partido Nacional, con Luis Alberto Lacalle, se disputan el sillón presidencial uruguayo. A pesar de las superfluas diferencias que esgrimen en la campaña electoral, ambas expresiones políticas se postulan como guardianes del sistema del que tanto se beneficia el empresariado.

El partido que hoy postula al ex guerrillero Mujica como sucesor del “socialista” Tabaré Vázquez es el favorito en el ballotage que se realizará a fin de mes. Con un discurso “renovador”, “popular”, y con un pintoresco candidato, el Frente Amplio se encamina hacia un nuevo mandato en Uruguay.
Como dijéramos en febrero de 2006: “Están bien claras cuáles son las prioridades en la política del gobierno uruguayo: están trazadas ante todo por el sostenimiento de las buenas relaciones con EEUU y las empresas privadas. (...) La política de continuidad absoluta para garantizar la plena vigencia del capitalismo es la que lleva a cabo Tabaré Vázquez en Uruguay. (...) La socialdemocracia gobierna para la clase dominante sumiendo a los trabajadores en la peor explotación.”(1)
Tras la experiencia de varios años de gobierno frenteamplista, queda en evidencia, con suma claridad, que el rol del frente de Mujica y Tabaré ha sido, y aún hoy continúa siendo, el de oxigenar, maquillar la democracia y el capitalismo para que nada sustancial cambie en Uruguay: los empresarios se siguen enriqueciendo y los trabajadores siguen luchando por subsistir. Todo, bajo la fachada de un gobierno de “izquierda”.
Pero el gobierno del Frente Amplio ha dado sobradas muestras de su carácter, no sólo antipopular, sino también proimperialista. Basta recordar el intento de acuerdo de libre comercio con EEUU, el envío de tropas a Haití o, simplemente, el asado de bienvenida que preparó, y sirvió, el propio Tabaré al ex presidente norteamericano, George Bush. Pero tampoco hay que olvidar la acusación de sedición a los manifestantes que protestaron contra la visita de Bush o el respeto de la Ley de Caducidad que garantiza la impunidad de los represores durante la dictadura militar.
Es el rol que viene a cumplir la fórmula Mujica-Astori: presentar una variante con careta “popular” a la histórica alternancia entre blancos y colorados. La figura de Mujica, con su estilo campechano y con su pasado combativo, tiene como principal objetivo legitimar la democracia y el capitalismo presentándolo con un rostro más humano ante el pueblo trabajador. Un engaño más. Pues mientras se conserven las relaciones de explotación capitalista, gobierne un ex obrero, como Lula Da Silva, un ex cura, como Lugo, un ex campesino, como Morales, o un ex guerrillero, como Mujica, para el pueblo trabajador siempre habrá privaciones y postergaciones. Una vez más, con la democracia y los gobiernos capitalistas, nada cambia para el pueblo trabajador.
…..
NOTAS:
1) “El progresismo, como la mentira, tiene patas cortas”, en ER Nº10, febrero de 2006.

El golpe en Honduras

Acuerdo al compás de la comitiva yanqui
Los delegados de la dictadura cívico-militar encabezada por Micheletti y los del grupo del derrocado Zelaya han alcanzado, con la mediación del gobierno de los EEUU y luego de las incontables reuniones, un acuerdo buscando poner fin a la crisis.

Día tras día se sucedieron las rondas de negociaciones donde los golpistas, las principales cámaras empresarias y el derrocado Zelaya se dieron debate para buscar una salida acordada al conflicto actual.
La insistencia, por un lado, de los golpistas en la convocatoria a elecciones para fin de noviembre, con el llamado a la conformación de un “gobierno de transición y reconciliación nacional”, y, por el otro lado, de Zelaya exigiendo su restitución como paso previo para avanzar en futuros acuerdos, llevó a una prolongación de las negociaciones.
En los últimos días, el grupo de Zelaya, que siempre ha demostrado, más allá de las idas y vueltas, su profunda búsqueda de acuerdo, nada menos que con quienes lo derrocaron, ha pedido con mayor énfasis la intervención del gobierno de EEUU en el conflicto de su país: desde la participación de la OEA , como mediador en las rondas de negociación, hasta el bloqueo económico al actual gobierno. Sin siquiera avergonzarse, Rasel Tomé, uno de los asesores de Zelaya, propuso, en una auténtica apología de la dependencia de su país: “…en Estados Unidos se encuentran las reservas internacionales de Honduras. El gobierno democrático de Barack Obama podría ordenar que se reconozca únicamente la firma del presidente Zelaya para tener acceso al dinero. Si eso sucediera, este régimen de facto se derrumbaría inmediatamente”.
Desde los últimos días de octubre se encuentra en la capital hondureña una nutrida delegación de funcionarios yanquis, encabezada nada menos que por el asesor de la Casa Blanca , Dan Restrepo, y el subsecretario de estado para América Latina, Thomas Shannon. Finalmente, la comitiva yanqui encontró el tan buscado acuerdo: será el congreso nacional el que decidirá sobre la restitución de Zelaya, que negoció la no-reforma de la constitución, al mismo tiempo que se mantienen las elecciones para el 29 de noviembre y se convoca a la formación de un “gobierno de unidad nacional”. Así, zelayistas y golpistas continuarán negociando, al compás de la embajada yanqui y las organizaciones empresarias de su país, una salida a sus disputas. Como venimos insistiendo, mes tras mes, ninguna alternativa ofrecerán al pueblo trabajador, más que continuar con la explotación y profundizar la dependencia de Honduras.
Los delegados de la dictadura cívico-militar encabezada por Micheletti y los del grupo del derrocado Zelaya han alcanzado, con la mediación del gobierno de los EEUU y luego de las incontables reuniones, un acuerdo buscando poner fin a la crisis.

Día tras día se sucedieron las rondas de negociaciones donde los golpistas, las principales cámaras empresarias y el derrocado Zelaya se dieron debate para buscar una salida acordada al conflicto actual.
La insistencia, por un lado, de los golpistas en la convocatoria a elecciones para fin de noviembre, con el llamado a la conformación de un “gobierno de transición y reconciliación nacional”, y, por el otro lado, de Zelaya exigiendo su restitución como paso previo para avanzar en futuros acuerdos, llevó a una prolongación de las negociaciones.
En los últimos días, el grupo de Zelaya, que siempre ha demostrado, más allá de las idas y vueltas, su profunda búsqueda de acuerdo, nada menos que con quienes lo derrocaron, ha pedido con mayor énfasis la intervención del gobierno de EEUU en el conflicto de su país: desde la participación de la OEA , como mediador en las rondas de negociación, hasta el bloqueo económico al actual gobierno. Sin siquiera avergonzarse, Rasel Tomé, uno de los asesores de Zelaya, propuso, en una auténtica apología de la dependencia de su país: “…en Estados Unidos se encuentran las reservas internacionales de Honduras. El gobierno democrático de Barack Obama podría ordenar que se reconozca únicamente la firma del presidente Zelaya para tener acceso al dinero. Si eso sucediera, este régimen de facto se derrumbaría inmediatamente”.
Desde los últimos días de octubre se encuentra en la capital hondureña una nutrida delegación de funcionarios yanquis, encabezada nada menos que por el asesor de la Casa Blanca , Dan Restrepo, y el subsecretario de estado para América Latina, Thomas Shannon. Finalmente, la comitiva yanqui encontró el tan buscado acuerdo: será el congreso nacional el que decidirá sobre la restitución de Zelaya, que negoció la no-reforma de la constitución, al mismo tiempo que se mantienen las elecciones para el 29 de noviembre y se convoca a la formación de un “gobierno de unidad nacional”. Así, zelayistas y golpistas continuarán negociando, al compás de la embajada yanqui y las organizaciones empresarias de su país, una salida a sus disputas. Como venimos insistiendo, mes tras mes, ninguna alternativa ofrecerán al pueblo trabajador, más que continuar con la explotación y profundizar la dependencia de Honduras.