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El Revolucionario Nº47 (Junio 2009)

EDITORIAL: PARA LOS TRABAJADORES NO HAY ELECCIÓN
El Revolucionario Nº47 (Junio de 2009)
Mes electoral. Casi la totalidad de las noticias que difunden los medios masivos de comunicación se refieren a las próximas legislativas. Los políticos de todo pelaje se lanzaron a desfilar en busca de fama por los más variados programas de radio y televisión. Hasta el matrimonio presidencial, habitualmente renuente a las entrevistas, figuró en los medios. Las calles de todo el país parecen góndolas de un supermercado que ofrece caras de políticos sonrientes y frases que no dicen ninguna cosa. Pareciera que nada más importante ocurre en el país. La propaganda electoral se impone con tanta prepotencia que eclipsa problemas tan graves para el pueblo como la inflación, los despidos, las suspensiones, los desalojos y la epidemia de dengue.
Todos los partidos políticos de esta democracia se encuentran en plena recta final de la disputa electoral. Un sólo objetivo los desespera: acomodarse en algún rinconcito del poder para usufructuar negociados, privilegios y algo de prestigio personal. Por eso, todas y cada una de las alianzas y rupturas entre los partidos electorales tienen su fundamento en el tironeo de lugares en las listas. Si el reparto los satisface, se unen. De lo contrario, pasan a ser enemigos declarados. No son las ideas, ni los puntos programáticos los que los separa. La lucha es por un cargo en el estado. Simplemente eso.
Pese al particular mamarracho que caracterizan estas elecciones, la burguesía en su conjunto se preocupa por presentar como un ritual sagrado todo proceso electoral. “Ante todo la democracia”, repiten al unísono. Pero el tan propagandizado sufragio universal, es el velo que cubre e intenta dar legitimidad a la dominación de los capitalistas sobre la clase trabajadora. Nada cambia en la vida del pueblo trabajador que se renueve tal o cual banca, que este o aquel grupo político pierda o gane la mayoría en el congreso, porque una ínfima minoría de capitalistas sigue viviendo a costa del trabajo y el sudor de la gran mayoría trabajadora.
De hecho, con el voto nada elige el pueblo. Lo que podríamos llamar la verdadera disputa se desarrolla bien lejos del escenario electoral. Se da en los pasillos y las oficinas de las principales cámaras empresariales del país. Así lo atestigua la seguidilla de reuniones del autodenominado G-7 local. Es un secreto a voces que estas asociaciones de capitalistas están discutiendo cómo manejar Argentina después del 28 de junio. Sobre su mesa circulan planes para incrementar su rentabilidad, para disparar la devaluación, para implementar la política impositiva que más les convenga, para congelar y hasta recortar salarios, para desatar las suspensiones y los despidos y un sinnúmero de medidas que demuestran que son los capitalistas los únicos que gobiernan en el país a través de sus representantes, en este caso, el gobierno de los Kirchner con congreso, justicia y todo.
Evitando, debido a la crisis capitalista, todo retraso innecesario, el gobierno argentino se encargará de seguir instrumentando las medidas que necesita el empresariado para amortiguar la crisis. Claro que ninguna de estas medidas contempla la posibilidad de un mejor pasar para la clase trabajadora. Los planes capitalistas sólo consideran la mejor administración de sus negocios para seguir haciendo crecer sus ganancias.
No es menor la colaboración de la burocracia sindical. Mientras miles de trabajadores cargan el peso de la crisis, mientras la inflación corroe los salarios día tras día, mientras los puestos de trabajo son cada vez más inestables, mientras se sufren despidos masivos... los dirigentes de la CGT y la CTA, después de abrirse camino a los codazos para encontrar albergue en alguna lista patronal, están en plena campaña con sus aliados del gobierno y el empresariado. Pocas veces tan explícita la “triple alianza” antiobrera: empresariado, gobierno y burocracia unidos contra la clase trabajadora.
En las elecciones, los trabajadores no tenemos elección. Indudablemente, contamos con nuestras propias fuerzas. Ningún empresario, ni nacional, ni extranjero, ni pequeño, ni grande, ninguno; ningún partido burgués, ni de derecha, ni progresista, ni nuevo, ni viejo, ninguno; nadie más que los trabajadores organizados podremos defender los intereses de nuestra clase. Organizarse en cada lugar de trabajo para dar la pelea por salario y mejores condiciones laborales, organizarse en cada sindicato para recuperarlos es una dura tarea que debemos desarrollar pacientemente, sin distraernos de la necesaria construcción del partido revolucionario de la clase trabajadora, organización indispensable para hacer la revolución socialista en Argentina y, así, poner de pie, todo lo que hoy está de cabeza.

ELECCIONES: NADA CAMBIA PARA EL PUEBLO TRABAJADOR

El Revolucionario Nº47 (Junio de 2009)

Lo que vendrá después del 28 de junio es algo ya conocido: terminado el ritual de la campaña y las repetidas promesas sobre la pronta y efectiva resolución de tantas carencias en trabajo, vivienda, alimentación, salud, o educación; los políticos del sistema encontrarán la forma más elegante de negar todo lo dicho y plantearán que hay que esperar para ver resueltos los problemas de los pobres. En su lugar se dedicarán a gobernar para los más poderosos: millonarios de aquí y de afuera, empresarios, banqueros, grandes grupos del agro y del comercio, y se enriquecerán ellos también a costa del pueblo.
El tan mentado “derecho” al voto consiste, en realidad, en que a todos se nos exija “obligatoriamente” asistir, cada dos o cuatro años, a elegir dentro del cuarto oscuro, durante un minuto, entre varias figuras de la politiquería nacional, de las cuales todas las que pueden llegar a tener la más mínima chance de incidir en la política del país, son siempre abiertos defensores de los capitalistas.
Cada uno de los grandes políticos junto a sus alianzas circunstanciales han garantizado, antes que nada, sentarse con los grupos de empresarios, escuchando sus condicionamientos y jurando fidelidad al respeto de sus propiedades, sus inversiones, su libertad para explotar en condiciones paupérrimas a los trabajadores, o para despedir cuando les venga en gana. Y cada uno de ellos se ha esmerado, además, por juntarse con los representantes de EEUU, desde Obama hasta el ex embajador Wayne, prometiendo sostener el superávit fiscal que impusiera el FMI y el pago permanente de la deuda externa.
Ellos mismos suelen ser empresarios y magnates. Macri, Scioli, De Narváez, Kirchner, Bullrich, Reutemann, Heller y tantos otros, son todos capitalistas millonarios cuya fortuna alcanzaría para dar de comer, vestir educar y curar a todos los pobres de este país. Son ricos a costa de los pobres. Desde sus mismos puestos de gobierno dejan siempre sin resolver los problemas de los trabajadores y hacen, en su lugar, grandes negocios. Vacían los hospitales, pero crecen la fortuna y las tierras de los Kirchner; rematan las empresas estatales y a costa de ello empresarios/políticos como Macri hacen sus fortunas.
Para ellos el estado es una fuente de financiamiento. Así ajustan los derechos sociales fundamentales y se llevan la plata para la campaña por medio de los aparatos de la UCR, el PJ (sea para Kirchner o para De Narváez) o los más pequeños de los grupos locales del interior y la capital. Y en ese tren se sirven tanto del clientelismo con el que compran votos a cambio de planes, comida, chapas, o cargos públicos; como de los negocios legales e ilegales. Baste recordar, para el caso del kirchnerismo, a su eterno ministro De Vido y sus negociados con Skanska o con Antonini Wilson, o a la ex ministra de economía Miceli y su bolsa de dinero escondida en su despacho, o el millonario negociado de Cristina Kirchner con la empresas mineras del sur.
Y en la base de todo este circo, financiando a su mejor representante, siguen estando los capitalistas. Empresarios destacados apoyan y aportan al sostenimiento del kirchnerismo (Cristóbal López es el favorito) y otros tantos a la “oposición” (en primer lugar los millonarios grupos agrarios y exportadores pero también muchos industriales). Todos los capitalistas, incluyendo a los narcotraficantes, juegan este juego, como nos lo recuerda el narco Forza con su aporte al financiamiento de la campaña de Cristina Fernández.
Así las cosas: en este régimen social y sus “elecciones democráticas”, no hay ningún lugar para los que estamos abajo. Nunca el pueblo trabajador que lucha cotidianamente para llegar a fin de mes, ha tenido ni tendrá la posibilidad de la más mínima participación en las decisiones reales.
No sólo porque ningún trabajador podría jamás competir en ese juego millonario, sino porque de lo que se trata, siempre que se va a votar, es de elegir entre varios representantes de la misma clase social que viene gobernando contra el pueblo década tras década.
Eso sí, luego los votos serán esgrimidos por los ganadores para justificar cada nuevo ataque contra el pueblo, cada ajuste, cada concesión a los grandes grupos económicos, cada nuevo pago de deuda externa, y cada nuevo pedido de “paciencia” al pueblo trabajador para que espere y no reclame que se suban los salarios o las jubilaciones o se resuelvan los acuciantes problemas de alimentación, salud, educación o trabajo.

SE REJUNTAN Y PELEAN POR LOS CARGOS Y LA PLATA

Cerraron las listas, y quedó conformado el mapa de rejuntes que disputarán los votos, o sea, cargos y plata, el 28 de junio.

El Revolucionario Nº47 (Junio de 2009)

La conformación de las alianzas, los frentes y sus listas es siempre una muestra de que el negocio y la oportunidad dirigen las acciones de los que convocan al pueblo a votarlos. Pero pocas veces eso se ve tan bien como en esta ocasión. Candidatos que avisan que no van a asumir; otros que juegan a la oposición de lo que apoyaban hasta ayer; los que renuncian para volver a presentarse; los que dicen que no son oficialistas pero arman “listas colectoras”, en fin, un sinnúmero de artilugios que muestra a las claras que su única verdad, es la oportunidad.
Moyano y D’Elía, cada uno con su estilo, reclamaron al PJ kirchnerista un lugar en el reparto. El piquetero, que hace rato olvidó su furibundo duhaldismo, primero clamó contra el “manoseo” y el “ninguneo”; siguió pidiendo por favor que no lo dejaran afuera, y al final se conformó con un lugar poco expectante para su esposa. Moyano, en cambio, metió presión a la pareja presidencial, y aseguró a Héctor Recalde en la provincia, y a tres hombres en la ciudad. “Los elegimos a dedo”, se sinceró Moyano cuando le preguntaron cuál fue el mecanismo de selección, y enseguida disparó: “¿Quién no eligió a dedo a su candidato? A ver si ahora nos vamos a sorprender por una verdad que está a la vista de todos”.
Los empresarios del campo se lanzaron a una maratón de reuniones con todos los partidos, y colocaron sus hombres por todos lados. En cinco provincias, encabezan las listas del Acuerdo Cívico y Social, pero no despreciaron al radicalismo, al socialismo y otras variantes. El candidato de Formosa lo explicó clarito a Radio América: “Vamos en listas distintas, por partidos distintos, pero cuando haya que votar cosas referidas al campo, decidiremos juntos”.
Kirchner armó su lista con el gobernador Scioli, el vicegobernador Balestrini, el jefe de gabinete Sergio Massa y 45 intendentes, más sus esposas, yernos o hermanos. El toque farandulesco lo puso con Nacha Guevara, que confesó en el teatro de La Plata “Yo no estoy aquí para hablar de política. Yo no sé nada de política”.
En la ciudad de Buenos Aires, el PJ se encolumnó detrás de la candidatura del banquero del Partido Comunista Carlos Heller, seguido por Héctor “Tito” Nenna, histórico referente de la UTE-CTA; la ex radical, ahora kirchnerista, María José Lubertino; la viceministra de trabajo, Noemí Rial, y, en la pata moyanista, Mateo Romeo, hombre del SUTERH de Víctor Santa María; Claudio Palmieri, ladero de Omar Viviani en el sindicato de taxis, y el burócrata de los judiciales, Julio Piumato. Alberto Fernández tuvo que soltarle la mano a Aníbal Ibarra para respaldar a Heller, y Jorge Telerman debió renunciar a su precandidatura.
Peronistas hay por todos lados. En el PRO porteño, detrás de la renunciante Michetti, se destacan Esteban Bullrich y el hijo del célebre burócrata peronista Jorge Triacca. En la lista del PJ-PRO bonaerense hay lugar, detrás de De Narváez, Solá y Gladys González, la incondicional de Macri, para otro vástago de la burocracia sindical, Claudia Rucci.
Martín Sabbatella, que ganó la intendencia de Morón en la lista de Cristina Kirchner, hoy encabeza el “Nuevo Encuentro”, verdadera colectora kirchnerista, con Jorge Ceballos, de los defraudados Libres del Sur, apoyados por Víctor De Gennaro, de la CTA, y el PC. Otro sector de la CTA, con Claudio Lozano y Fabio Basteiro, unió sus fuerzas con Pino Solanas para presentarse en la ciudad.
Y así sigue el panorama en todo el país y en todos los partidos. Los aliados de ayer se enfrentan, y los que se odiaban acuerdan, en medio de un festival de impugnaciones y acusaciones de traición. Así funcionan las cosas cuando no hay principios, y sólo cuentan el oportunismo, y la plata que reciben para la campaña. Todas las listas oficializadas reciben jugosos aportes del estado para propaganda, el 70% en proporción a los votos obtenidos en la última elección, y el 30% en forma igualitaria. También hay dinero para la impresión de tantas boletas como electores tenga el distrito, que se suman a los montos nada despreciables que reciben anualmente los partidos políticos con personería legal por el solo hecho de estar inscriptos. Es cuestión de ser hábil con la rendición de cuentas para que siempre quede un vueltito.
Consigan más o menos bancas, e incluso si no consiguen ninguna, el solo hecho de participar del fraude electoral es un excelente negocio para cualquiera que juegue con las reglas de las elecciones, la mejor herramienta de la democracia burguesa. Esa máscara de legalidad y legitimidad, que también permite a la burguesía llenar sus bolsillos, como siempre, a costa de los trabajadores y el pueblo.

REPARTO DEL BOTÍN
Peronistas, oficialistas y no, radicales, opositores y no, “socialistas”, kirchneristas y antikirchneristas, progresistas y reformadores de todo tipo, burócratas sindicales cegetistas y ceteaístas, en suma, toda la infinita gama electoral, es decir, todos los políticos de la burguesía se sacan los trapitos al sol para obtener algún tipo de ventaja electoral. Gastan millonadas, recurren al fraude y a cualquier tipo de maniobra para colocarse cerquita del poder.
Este verdadero mamarracho electoral que presenciamos evidencia, con toda claridad, que el proceso electoral es “la lucha por el poder entre los distintos partidos burgueses y pequeño burgueses, que se reparten y se vuelven a repartir el ´botín´ de los puestos burocráticos”. Con esta justeza lo explicaba, en “El estado y la revolución”, Lenin, el dirigente máximo del Partido Bolchevique que supo llevar a la clase obrera rusa al poder
Casi cien años separan estas palabras de la actual realidad. Y aún así, la exactitud de esta sentencia es irreprochable. Y así será mientras subsista el capitalismo y la democracia burguesa, su más elaborada forma de dominación.

EL CAMBIO VENDRÁ DE LA MANO DE LOS TRABAJADORES

Las elecciones no representan ninguna salida para los trabajadores. Son, en cambio, una herramienta que tienen los más poderosos para perpetuarse en el poder, reproduciendo la explotación y las nefastas condiciones de vida que existen bajo el capitalismo.
El Revolucionario Nº47 (Junio de 2009)

El resultado de las elecciones es siempre el mismo: por un lado los banqueros, los industriales, los empresarios agrícolas, los grandes comerciantes, los grupos trasnacionales y el coro de políticos que les sirven, seguirán festejando la abundancia de sus lujosas casas, sus fastuosas colecciones de autos, sus viajes por el mundo, sus negocios millonarios… Y por el otro lado, la enorme masa del pueblo trabajador se encontrará con que sigue soportando condiciones degradantes de vida, salarios miserables, pautas de trabajo inhumanas, falta de vivienda, desocupación, desmantelamiento de los servicios más básicos como la educación o la salud, muertes por accidentes de trabajo o enfermedades evitables, y tantas otras penurias.
Pero el actual régimen democrático, sostenido en la reiteración de las elecciones, no solamente no resuelve en lo más mínimo las aspiraciones más básicas y fundamentales del pueblo trabajador, sino que, además, funciona como un mecanismo de control social al instituir que los trabajadores no deben romper con lo establecido, no deben organizarse ni pelear para cambiar las cosas, sino que deben mantenerse dentro de la “legalidad”, reclamar por la vía institucional y esperar a las próximas elecciones para volver a “elegir” entre un cúmulo de candidatos que se disputan un sillón de diputado, senador o presidente para gobernar en defensa de los capitalistas.
Así como en el pasado nunca hemos conseguido cambios profundos y sostenidos en el tiempo por la vía institucional de la democracia electoral; tampoco en el futuro estará a nuestro alcance ninguna transformación estructural mientras nuestro pueblo deposite su confianza en los políticos del sistema, los burócratas sindicales o cualquier otro servidor del capitalismo.
En realidad, toda la historia de los trabajadores nos enseña que el camino es muy distinto: sólo desarrollando la lucha de los explotados contra los patrones, sólo orientando la pelea de todo el pueblo oprimido contra las imposiciones inhumanas de este sistema injusto, sólo fortaleciendo la organización del pueblo trabajador contra la clase que lo explota y desangra, sólo por ese camino de organización y lucha es como los trabajadores hemos conseguido en nuestra historia, y como podremos lograr en el futuro, la realización de verdaderas transformaciones sociales para el bienestar del conjunto del pueblo trabajador.
Numerosos ejemplos pequeños y grandes, desde la militancia cotidiana de tantos compañeros en los ámbitos de base, hasta las revoluciones en las que heroicamente se ha combatido para el triunfo de los trabajadores, constituyen un cúmulo de experiencias que nos marcan un camino a seguir: el camino de la lucha para conquistar una nueva sociedad, el camino de la revolución.
Contra la posibilidad de que nuestro pueblo se levante y luche por su emancipación, escucharemos siempre cantos de sirena que hablarán del cambio de época, de las enormes dificultades, de la pretendida eternidad del capitalismo o su posibilidad de humanizarse y demás discursos que buscan la resignación de quienes se saben explotados, oprimidos y condenados por este sistema de injusticias, y que buscan contra él el camino de la revolución.
Pero lo cierto es que, más temprano que tarde, los trabajadores, que somos la inmensa mayoría de este país, lograremos darnos la organización que nos permita levantarnos como una fuerza revolucionaria para voltear las barreras que ponen los poderosos en el camino al poder. Si no tomáramos el camino de la revolución sólo nos quedaría la pura resignación, la tolerancia frente a este sistema y sus miserias, la aceptación de que nuestros hijos y los de nuestro pueblo vivan analfabetos, dañados por enfermedades curables, sobrepasados por el paco, o mueran desnutridos o asesinados por el gatillo de la represión.
Esos llamados a la resignación no son nuestro problema, pues nuestro pueblo trabajador ha demostrado en innumerables oportunidades su disposición combativa y su aspiración de cambio.
Nuestro problema actual, para que esta situación cambie de una vez, es desarrollar urgente y cotidianamente la lucha y la organización que nos abra el camino hacia la revolución. Y eso implica una militancia constante y tenaz. La militancia en nuestros ámbitos naturales, en el trabajo, en los lugares de estudio, en nuestros barrios, para organizar a los compañeros contra las injusticias que a diario sufre nuestro pueblo como consecuencia de este sistema de explotación y miseria. Pero además, para que esas tareas de organización y esas luchas cotidianas se orienten de conjunto hacia la revolución, es preciso que logremos construir el partido en el que se organicen los trabajadores revolucionarios que dedican sus energías a la lucha por el poder contra este sistema de explotación
A esa tarea prioritaria vuelca todos sus esfuerzos nuestra organización.

LA EXTRANJERIZACIÓN DE LA ECONOMÍA

Bajo los gobiernos kirchneristas la extranjerización de la economía ha continuado su expansión, profundizando la tendencia de los años ´90. Esta es la realidad, pese al discurso “nacional y popular” del kirchnerismo.

El Revolucionario Nº47 (Junio de 2009)

Las estadísticas existentes sobre la participación de capitales extranjeros en la economía argentina demienten de forma rotunda el discurso de defensa de los intereses nacionales que levanta el kirchnerismo. Un informe realizado por el empresario y economista de la CTA, Claudio Lozano, en base a los datos publicados por el INDEC, señala que la cantidad de empresas en manos de capitales extranjeros creció en los últimos diez años de forma ininterrumpida. La tendencia muestra no sólo que dentro del grupo de las 200 empresas de mayor facturación aumentó la participación extranjera, sino que también este reducido grupo expandió considerablemente su peso en la economía en general, llevando su participación en el PBI del 31,6% en 1997 a 56% en 2007. Por su parte, la consultora dirigida por el economista Orlando Ferreres señala que desde 2003 se vendieron 438 empresas por un valor de u$s18.700 millones. Entre las más destacadas están Acindar, Alpargatas, Quilmes, Loma Negra y QuickFood. La lista de compradores en el período en cuestión esta liderada por EEUU con el 34% de participación, seguido por Brasil, que llega al 24%.
En el mismo sentido, un reciente informe de la Comisión Económica Para América Latina, confirma que la mayor parte de las inversiones que se radican en nuestro país y en Latinoamérica en general, se concentran en la explotación de los recursos naturales, fundamentalmente minería e hidrocarburos.
En síntesis, la realidad muestra que las puertas abiertas para saquear los recursos naturales, los subsidios de toda clase, el tipo de cambio, las ventajas impositivas, los bajos salarios y la flexibilización laboral, con trabajo en negro y tercerización, encabezan una extensa lista de ventajas que los capitales extranjeros no dejan pasar. Para los capitalistas, Argentina es un país para saquear. Sus inversiones, lejos de contribuir con el desarrollo de la economía nacional, como gustan señalar algunos, constituyen la base del atraso y la dependencia de nuestro país. Más de las tres cuartas partes de las jugosas ganancias obtenidas por estas empresas son giradas a las casas matrices en sus respectivos países de origen, donde se decide luego el mejor destino para reinvertir el dinero. Esta tendencia se profundiza actualmente como consecuencia de la crisis económica que lleva a las multinacionales a reorientar sus inversiones o directamente a abandonar el país, como el caso de las autopartistas Mahle y Autoliv. La burguesía nacional juega su papel en esta realidad como cómplice y socia de los capitales extranjeros. No existe antagonismo entre estos dos actores. Ya sea vendiendo sus propiedades, actuando como apéndice de las empresas extranjeras u ocupando los negocios que estas dejan de lado por falta de rentabilidad, capitalistas nacionales y extranjeros se complementan. Incluso en los negocios dejados de lado por estos últimos, como sucede con la alemana Mahle, la burguesía nacional encuentra su oportunidad. Actualmente el empresario autopartista Norberto Taranto, negocia con el gobierno y la dirección de la UOM, para hacerse cargo de la empresa.
El kirchnerismo, por lo tanto, que asumió intentando diferenciarse de las “políticas privatizadoras y entreguistas de los ‘90”, profundizó la extranjerización y el consiguiente saqueo de la economía nacional y sus riquezas. No podría ser de otra manera en un país dependiente como Argentina, dirigido por un gobierno de empresarios, como el de los Kirchner.

SOCIOS MENORES
“Lo único que trajo la idea de vivir con lo nuestro fue pobreza y nos alejó cada vez más del mundo, por lo que es hora de pensar de una vez por todas en ser un país desarrollado”. Por más que algunos apologistas de la burguesía criolla intenten vincularlo con un sector “antinacional”, lo cierto es que estas palabras de Cristiano Rattazzi expresan fielmente el pensamiento de los capitalistas argentinos de conjunto. Con esta sentencia, este empresario, que es ejemplo, como tantos otros, de cómo la burguesía diversifica sus inversiones (dejando en ridículo el supuesto antagonismo entre burguesía industrial y empresarios del campo) siendo titular de Fiat, vice-presidente de la UIA, tambero y productor agropecuario, no hace más que sincerar el vínculo de dependencia que une a Argentina con el imperialismo; vínculo en el cual los capitalistas locales fundan sus jugosos negocios. Más allá de los intereses puntuales que puedan llevar a unos a exigir que se protejan ciertos sectores de la producción o a que otros reclamen mayor liberalización (o a su diferencia de tamaño) todos están profundamente ligados a los capitales imperialistas, dependiendo del crédito internacional o del consumo del mercado mundial, para desarrollar sus negocios. Milcíades Peña definía con palabras de absoluta actualidad esta relación, remarcando que “el capital financiero internacional cobra su precio, pero brinda a la burguesía argentina lo que ésta necesita para ensanchar sus beneficios: capital, mercados, técnica. En torno al monopolio de la capacidad financiera del mundo capitalista, que se halla en manos de las metrópolis, se establece entre éstas y la burguesía nacional una comunidad de intereses económicos basados en la apropiación en común de la plusvalía producida en los países atrasados. En esta vasta empresa, el capital imperialista es el socio más fuerte”.

MÁS SAQUEO DEL GOBIERNO Y GANANCIAS PARA LAS EMPRESAS

La“estatización” de AA y la “nacionalización” de los fondos de las AFJP
El Revolucionario Nº47 (Junio de 2009)

Aerolíneas y los fondos de las AFJP son sólo dos ejemplos más de las “medidas nacionales y populares” del kirchnerismo, puro espejismo para la propaganda, puro saqueo del gobierno, más ganancias para las empresas y más empobrecimiento para el pueblo trabajador.

La “estatización” de Aerolíneas Argentinas y la “nacionalización” de los fondos de las AFJP fueron presentadas, y son propagandizadas por el gobierno kirchnerista y sus aliados como grandes medidas populares, destinadas a recuperar el patrimonio estatal desguazado por el que ahora llaman “neoliberalismo de los ‘90”, que no fue otra cosa que el peronismo al uso de esa década, con singular protagonismo de ambos Kirchner, y del resto de los actuales funcionarios.
La campaña electoral volvió a traer al ruedo la situación de la línea aérea, defendida a los gritos por Kirchner en sus actos, apelando a la necesidad de contar con una línea de bandera como servicio público. Lo que no dijo es que, mientras el estado argentino se hizo cargo de la deuda de u$s 890 millones de Aerolíneas, y aumentó la deuda externa con un crédito del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil para comprar 20 aviones nuevos, la española Marsans sigue siendo, formal y legalmente, la dueña de la empresa.
Como ya ocurrió con la cacareada “estatización” del correo en 2003, el grupo Marsans puede iniciar un juicio al estado argentino, y, eventualmente, ganarlo. Así pasó con Franco Macri, que ganó la demanda por el correo, y ya tiene una sentencia favorable que lo habilita a pasar por caja para cobrar u$s 500 millones.
No menos fraudulenta es la apropiación de los fondos de las AFJP. Está claro que las empresas que lucraban con los aportes jubilatorios no los usaron ni los hubieran usado jamás en beneficio de los trabajadores y jubilados argentinos. Pero es igual de evidente lo que está haciendo el gobierno con esa fabulosa inyección de efectivo, que hubiera permitido aumentar razonablemente la miserable mínima, entre $700 y $800, que cobra casi el 80% de los jubilados y pensionados.
Los $101.000 millones que maneja ahora la ANSeS, con un superávit de $18.000 millones, están engordando los bolsillos de empresarios amigos del gobierno, y no, precisamente, para garantizar que no apliquen despidos, suspensiones u otras medidas similares para “paliar la crisis”, medidas que, por otro lado, están en marcha. Lo que esos fondos van a evitar es que disminuyan las ganancias de las empresas, como en el caso de las generadores privadas eléctricas que operan las centrales térmicas Belgrano y San Martín. Cada una está recibiendo unos u$s5 millones por año con fondos de la ANSeS, y al cabo de diez años, esas firmas (Pampa Holding, Endesa y Aes, entre otras), se quedarán con la mayor parte de las usinas.
La misma semana que la empresa General Motors presentó su quiebra en EEUU, la presidenta argentina anunció un programa de inversión de $500 millones para su filial local en Rosario, siempre con fondos de los jubilados. Frente al congreso, el administrador de la ANSeS, Amado Boudou, admitió que más de $1 millón fue destinado a un estudio sobre el sector automotriz, maquinaria agrícola y camiones encargado a la UBA. “Hay un nuevo paradigma respecto al manejo de los recursos de los jubilados”, dijo el funcionario, para justificar que, en lugar de usarlos para aumentar las jubilaciones, se los emplee para rescatar empresarios en problemas.
Ya han ido, o están yendo, fondos de la ANSeS a la cementera Minetti, Edenor, Mindlin, Aluar, Quickfood, papelera Massuh, Mercedes Benz y la agrícola Syngenta. A cambio de los préstamos, el estado sienta alguno de sus hombres en el directorio de las empresas, para dar la impresión de “control del estado” mientras todos ellos sacan, y nadie, más que los trabajadores y el pueblo, ponen.

COMPRA A TECHINT
Cristina Fernández se encargó personalmente, a principios de año, de gestionar en Venezuela el monto y forma de pago que recibiría el grupo Techint por la compra de su empresa Sidor. Los diarios publicaron entonces que, a cambio de la “gauchada”, Paolo Rocca y Luis Betnaza invertirían en Argentina todo el dinero que recibieran del gobierno venezolano. Fieles a su único principio, ganar cada vez más, los empresarios se llevaron al exterior los 400 millones de dólares del primer pago.
Frente al nuevo anuncio del presidente Hugo Chávez de la compra de las empresas Tavsa, Matesi y Comsigua, del mismo grupo Techint, el gobierno argentino volvió a correr en auxilio de sus amigos empresarios. Como declaró el canciller Taiana: “Vamos a expresar el interés que el Gobierno argentino le asigna a que se respeten los derechos de una empresa, pero en el marco de que tenemos que respetar también la soberanía de otros países”.

LA BUROCRACIA DE CAMPAÑA

El Revolucionario Nº47 (Junio de 2009)

El cierre de las listas para las elecciones legislativas dejó como balance un importante avance de la burocracia sindical en este terreno. Hasta Página/12 se atrevió a ironizar titulando: El gremio de los candidatos. El reproche que Moyano recibió de parte de varios dirigentes cegetistas, no se debió, pues, a la falta de candidatos conseguidos, sino a que el camionero “volvió a cortarse solo” a la hora de definir nombres, elegidos, según él mismo, “a dedo”. Tanto la CGT como la CTA ubicaron a varios de sus referentes en los primeros lugares de las listas de los partidos patronales, fundamentalmente del PJ kirchnerista, aunque también aparecen en el peronismo de De Narváez y en espacios menores, como el que encabeza Martín Sabbatella, junto a otros “desencantados” del gobierno.
Los burócratas de la CGT y la CTA nutrirán una vez más las listas kirchneristas y de la oposición en todo el país. Ni la búsqueda de bancas en el congreso ni la activa participación en los partidos patronales son novedad para la burocracia sindical. Es ya una costumbre, que forma parte de su objetivo fundamental que es mantener a la clase obrera acorralada dentro de los límites de este sistema, que sólo puede ofrecerle más explotación.

En la ciudad de Buenos Aires, la lista del kirchnerista Frente para la Victoria encabezada por el banquero Carlos Heller, tiene como tercer candidato al dirigente de los judiciales, Julio Piumato. La CTA no se quedó atrás ubicando al burócrata de la UTE, Francisco “Tito” Nenna, encabezando la lista de legisladores, en la que se destaca también de Claudio Palmieri, del sindicato de taxistas, en el cuarto lugar.
En la provincia de Buenos Aires, por su parte, Moyano metió en el quinto lugar de la lista de diputados a uno de sus hombres de confianza, Hétor Recalde, que renovará su banca, y un poco más relegado a otro de sus hombres, Omar Plaini, secretario general del Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas. Como candidato a senador provincial irá en tercer lugar el dirigente de camioneros de Mar del Plata, Héctor Martínez.

LA LUCHA CONTRA LOS DESPIDOS Y LAS SUSPENSIONES

Mientras la burocracia sindical toda se aboca a la militancia electoral, la crisis se descarga sobre los trabajadores, multiplicando los despidos y las suspensiones. Ante esta situación, la lucha y la organización antiburocrática se alzan como la única alternativa.
El Revolucionario Nº47 (Junio de 2009)


Incluso el Ministerio de Trabajo se vio obligado a admitir, desmintiendo al INDEC, que la desocupación crece en todo el país. Así lo marca el aumento de pedidos de mediación ministerial ante situaciones de despido. Asimismo, aunque ya no ocupa primeras planas la inflación persiste y continúa deteriorando mes a mes el salario. Las promesas de paritarias y recomposición salarial con las cuales la burocracia arrancó el 2009, como señaláramos en aquel momento, jamás pasaron de los anuncios. En cambio, en la mayoría de los casos, los aumentos, cuando llegaron, fueron a través de sumas fijas, que no alcanzan ni de casualidad los niveles de inflación. Ante esta situación, la burocracia sindical se encuentra sumergida en el debate electoral, haciendo de cuanto acto exista un acto de campaña, como hiciera Moyano con el del 1º Mayo. La CTA, por su parte, busca salvar su imagen con los paros que ha organizado recientemente, que no fueron otra cosa que la repetición de consignas vacías al viento, mientras que, de la misma forma que la CGT, está incorporada de lleno en las listas del kirchnerismo.
Lejos de toda la farsa electoral se desarrollan los conflictos enfrentando el aumento de despidos y las suspensiones. Los trabajadores de la autopartista Pilkington consiguieron tras un importante plan de lucha que incluyó movilizaciones, acampes y un corte de la Panamericana, que la empresa reincorporara a todos los trabajadores despedidos y una recomposición salarial. En Tucumán, se realizaron paros en varias localidades por parte de los obreros azucareros y rurales, en respuesta a suspensiones en el primer caso y como repudio al miserable aumento salarial acordado por la burocracia de la UATRE, en el segundo. En Quilmes, por otra parte, después de meses de conflicto, los trabajadores de la papelera Massuh lograron que se garantizará la fuente de trabajo.
La organización independiente de la burocracia y del gobierno, siguiendo el camino de la organización de base y las prácticas antiburocráticas, e impulsando el surgimiento de nuevos delegados y la disputa de las comisiones internas. Ese es el único camino posible con el que contamos los trabajadores para enfrentar esta situación.
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Según datos oficiales publicados por la AFIP, 228.000 trabajadores registrados fueron despedidos en los últimos nueve meses. Contabilizando el empleo en negro que afecta a la mitad de los trabajadores, esta cifra se multiplicaría varias veces.
La masividad de los despidos es una muestra más de que la crisis capitalista, la está pagando la clase trabajadora.

ELECCIONES EN SUTEBA: LA BUROCRACIA SE PREPARA PARA UN NUEVO PERÍODO DE ENTREGAS

Roberto Baradel pretende ser reelegido al frente del SUTEBA para darle continuidad a la política antieducativa de la burocracia docente. La única alternativa real para los trabajadores de la educación consiste en organizarse pacientemente desde cada escuela, desde cada distrito, para recuperar el sindicato y ponerlo al servicio de los maestros y de la educación pública.

El Revolucionario Nº47 (Junio de 2009)

La burocracia docente que encabeza Roberto Baradel y su Lista Celeste en la provincia de Buenos Aires va por la reelección. Se propone continuar con su política de entrega de la educación pública y de pauperización de los salarios docentes. Basta recordar que, siguiendo los lineamientos de la CTERA de Maldonado, la conducción burocrática del SUTEBA apoyó y propagandizó todas y cada una de las leyes educativas del kirchnerismo, como la de financiamiento educativo, la técnico profesional y la nacional(1), y todas y cada una de las pautas salariales oficiales, que, con el último acuerdo obliga a la mayoría de los maestros a trabajar dos o tres turnos. Además, la actual conducción del SUTEBA es cómplice del saqueo liso y llano de los recursos del IPS, la institución que administra los aportes jubilatorios(2).
El apoyo de este sindicato, uno de los más importantes dentro de la CTA, al gobierno nacional se inscribe en el apoyo que profesa la mayoría de la conducción de la Central, a la que pertenece y con la que comparte los posicionamientos políticos. Podríamos citar un extenso listado que va desde el apoyo al gobierno en su conflicto con los empresarios del campo(3), hasta los candidatos ceteaístas que van en las boletas oficiales, pasando por la preocupación casi exclusiva de no denunciar al gobierno de los Kirchner ante la represión en Neuquén que culminó con el asesinato de Fuentealba y la represión porteña hacia los maestros movilizados. La comunión es tan grande, que el actual secretario general de la CTA, Hugo Yasky, trepó en la pirámide sindical desde el SUTEBA, a la CTERA y, desde allí, a la Central.
En estas próximas elecciones son tres las listas que se presentan: la Lista Celeste, la Lista Lila(4) y la Lista Rosa-Fucsia-Lila-Gris-Marrón(5).
La burocracia celeste propone nuevamente a Baradel como candidato a secretario general. Propone más de lo mismo: un sindicato cerrado a los trabajadores, donde los dirigentes están atornillados a sus sillones y no viven del salario docente, y una política gremial afín a los intereses del gobierno de turno.
Entre tanto, la Lila propone al actual secretario de organización del SUTEBA, Darío Perillo. Perillo, dirigente de la Lista Azul y Blanca, es aliado político y comparte la conducción del SUTEBA con la burocracia de Baradel, aunque ante cada elección finja un distanciamiento para disputar puestos en la estructura del sindicato. Hoy, la gran mayoría de los distritos son conducidos por la alianza Celeste-Azul y Blanca. Así, la Lista Lila, pese a su discurso, es parte integrante de la burocracia sindical docente.
Por su parte, la tercera lista se basa en el cuestionamiento, la denuncia y la crítica de la burocracia docente. Críticas, sin dudas, justas y acertadas. Sin embargo, este frente no es capaz de construir un agrupamiento sindical verdaderamente antiburocrático. De hecho, en algunas seccionales, varias agrupaciones que conforman esta tercera lista se presentan junto a la Lila de Perillo, es decir critican a la burocracia a nivel provincial, pero comulgan con parte de ella a nivel distrital. Con esta actitud, dejan a un lado los acuerdos programáticos antiburocráticos, para darle lugar a la posibilidad de obtener algún cargo en el sindicato. Pero además, una característica atraviesa la conformación de esta tercera lista: la unidad no se basa, como vemos, en irrenunciables principios antiburocráticos, sino sólo en la denuncia común de la burocracia celeste; no los une la idea de recuperar seriamente el sindicato, sino la necesidad de conformar una lista, que no es más que una sumatoria de agrupaciones a último momento.
Lamentablemente, todo indica que la burocracia del SUTEBA volverá a imponerse como conducción sindical. La responsabilidad que nos cabe a los trabajadores de la educación que nos organizamos y luchamos diariamente por la defensa de la educación pública es sacarnos de encima la lacra que representa la burocracia. Esto sólo es posible organizándose pacientemente desde las bases, ganando delegados en todas las escuelas, construyendo agrupaciones antiburocráticas y clasistas, discutiendo sin medias tintas un programa que tenga como respaldo una militancia consecuente en cada escuela y cada seccional. Sólo con una organización antiburocrática sólida y fuerte, podremos recuperar el SUTEBA para los trabajadores y ponerlo a funcionar como corresponde.
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NOTAS:
1) La Ley de Financiamiento Educativo deja supeditado el presupuesto a los vaivenes del PBI. La Ley de Educación Técnico Profesional profundiza la injerencia empresarial en los planes de estudio. La Ley de Educación Nacional, legitima las leyes anteriores y no es más que una reescritura de la Ley Federal menemista.
2) El gobierno de Scioli ya retiró cerca de $1.800 millones del Instituto de Previsión Social para su campaña electoral.
3) Roberto Baradel en persona ofició de defensor del kirchnerismo durante el conflicto en torno a las retenciones, como miembro del “Espacio Carta Abierta”
4) Alianza entre agrupaciones como la Azul y Blanca y Alternativa Docente, fundamentalmente.
5) Lista compuesta por agrupaciones como Tribuna Docente, Opción Unidad y Lucha, Docentes en Marcha

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HACIENDO MEMORIA
Hace nueve años, toda la actual “oposición” a la celeste se presentó en una sola lista en la seccional La Matanza y ganó las elecciones. Lamentablemente, era una alianza sin principios clasistas y conformada a último momento. Como era previsible, poco tardó en deshacerse esa alianza. La “opositora” Azul y Blanca acordó con la burocracia Celeste y volvieron a recuperar la seccional.
Hace seis años, un nuevo alianza anticeleste, acordada contrareloj, ganó la seccional Lomas de Zamora. Poco después, la alianza se desintegraba. Hoy, su secretario general vota en el plenario de secretarios generales junto a la burocracia de Baradel.
Sin sacar un justo balance de estas experiencias, hoy, muchas agrupaciones anticelestes, vuelven a unirse con sectores de la burocracia o que comulgan con ella.

LA “INSEGURIDAD” QUE NOS TRAE EL CAPITALISMO

El Revolucionario Nº47 (Junio de 2009)

El pueblo pobre que vive entre la explotación y la miseria, aguanta, además, la obscena ostentación de las riquezas que acumulan exclusivamente unos pocos. En los barrios ricos o en la televisión pueden verse sus mansiones y autos caros, sus empresas y colegios privados, sus casas acogedoras con heladeras desbordantes y calefacción central... toda una vida de beneficios se presenta como una provocación frente a una gran mayoría a la que se le ha negado lo más elemental. En su lugar, para muchas familias humildes la vida diaria es un martirio, pues deben vivir cotidianamente entre el hambre, el frío, la inundación, la enfermedad, la ignorancia de los que no pueden educarse, la humillación de quienes no consiguen trabajo, la drogadicción, la degradación de caer en la prostitución...
No se puede empezar ninguna discusión sin partir de esta distinción entre los que tienen y los que no, entre los que han acumulado para sí a costa del trabajo de los demás y los que, en cambio, han entregado toda su vida al trabajo sin que les quede nada o casi nada para ellos y sus familias, entre la clase de los que explotan y acumulan y la de quienes sufren las consecuencias de esa explotación, sumidos en la opresión de un trabajo que no alcanza para vivir o directamente en el abandono de la miseria.
Dicho esto, debemos revisar la postura oficial según la cual la “inseguridad” es “un problema de todos”. Con ese discurso, los voceros del sistema ocultan en primer lugar la distinción que existe entre los crímenes que provienen del afán de lucro de los capitalistas o sus agentes (como las fuerzas represivas, jueces, etc.) y los actos que son realizados por los pobres que no encuentran salida en el sistema actual. Y en segundo lugar, ocultan el hecho fundamental de que esos pobres han llegado a esa situación de miseria, marginalidad y delincuencia empujados por quienes mandan en este sistema y se enriquecen en función de la creciente pobreza y desesperación de los trabajadores, llevando a muchos de ellos a vivir en las condiciones más indignas.
La comprensión de esas causas permite ver que no es lo mismo el robo a un trabajador que vive en el conurbano que a un empresario en su 4X4 o su country. Pues mientras el trabajador sufre las consecuencias de un sistema social al cual está sometido y del que nunca recibirá los beneficios, el empresario es parte de una clase que es responsable de la pobreza y sus consecuencias, puesto que la fortuna que él y su familia han hecho está siempre sostenida en la explotación y el empobrecimiento del pueblo trabajador, cuya expresión más crítica es la que ha llegado a una condición tan degradante que acaba por salir a robar para sobrevivir.
Todas las respuestas que ensayan los políticos del sistema frente a la “inseguridad”, con sus variantes “progresistas” o de “mano dura”, no pueden llevar más que al sostenimiento y la profundización de la situación actual, ya que no atacan la raíz del problema social que le da origen: las relaciones de explotación propias del capitalismo. Para poder evitar que los pibes más humildes caigan en la delincuencia es imprescindible erradicar la pobreza y la opresión social que hoy los está arrastrando a esa situación. Pero ese cambio no lo podrán concretar nunca los políticos del sistema porque ellos defienden permanentemente a los poderosos y sus ganancias, y para ello condenan al conjunto de los trabajadores a la explotación y llevan a la más dura pobreza a sus capas más humildes.
En el capitalismo, la delincuencia originada en la pobreza no sólo es inevitable sino endémica. Sólo en una sociedad donde no haya poderosos privilegiados y, por eso mismo, no haya pobres a los que los ricos le sacan todo, en una sociedad así, socialista, donde todos trabajemos para todos y nadie viva a costa de los demás, allí pues, erradicaremos esta delincuencia, porque habrá perdido su base social.

MÁS PRESOS POLÍTICOS (Y NINGÚN POLÍTICO PRESO)

El Revolucionario Nº47 (Junio de 2009)

La justicia no es “neutral”. Cuando de los ricos y poderosos se trata, no hay argumento, ni prueba, ni nada que sea suficiente para que a ellos los metan presos. Ningún presidente es condenado por los millones que se robó ni por los muertos que dejó su represión (recuérdese a Alfonsín, Menem, De la Rúa, Duhalde...). Tampoco van presos los otros políticos y funcionarios importantes, ni los empresarios destacados, ni ningún peso pesado por más que robe, mate, estafe, contrabandee o haga todo eso junto y más. Los trabajadores también conocemos la impunidad con la que se manejan los servidores de estos poderosos, se trate de la policía o cualquier otra fuerza o funcionario público, o se trate de las patotas sindicales o de barrabravas que actúan bajo orden y cuidado de empresarios y políticos sin que jamás sean condenados, por más que aparezcan en directo por TV intentando romper a los tiros las huelgas y movilizaciones del pueblo.
Por el contrario, cuando se trata del pueblo trabajador, la justicia actúa rápidamente para detener y condenar a los más pobres, incluso cuando a los “acusados” no se les ha probado ningún delito estatuido. Así, mientras los grandes delincuentes siguen estafando al pueblo desde el poder, las cárceles se llenan de presos “preventivos” y ladrones de gallinas. Ni que hablar entonces del rol de la justicia cuando se trata de activistas u organizaciones del pueblo que luchan para cambiar este injusto estado de cosas. Contra ellos, lejos de toda pretendida “neutralidad”, la justicia ha creado leyes específicas (o adaptado otras) para tipificar como “delito” la organización y la lucha popular. Así, la participación en una huelga, un escrache, o cualquier otra movilización en defensa de los intereses populares se convierte en motivo de persecución y encarcelamiento de los militantes sociales.
Sin ir más lejos, a mediados de mayo, luego de un escrache a un acto pro-israelí en el centro porteño, la justicia detuvo por su condición política a 15 miembros de organizaciones populares. En este caso, la misma justicia que no determinó culpables por el asesinato de Kosteki y Santillán o por los fusilados el 20 de diciembre de 2001, ordenó en forma urgente el allanamiento de locales barriales de organizaciones sociales y detuvo a numerosos militantes, armándoles causas con delitos no excarcelables en virtud de su actividad política. De esos 15 compañeros, 12 siguen detenidos y son ahora presos políticos que se encuentran distribuidos en distintas dependencias policiales y cárceles. Como parte integral de nuestra lucha cotidiana por la transformación de esta sociedad hacemos propio el reclamo y la lucha por su inmediata libertad.

OBAMA SOSTIENE LA POLÍTICA GUERRERISTA DEL IMPERIALISMO

A seis años de la invasión de Irak
El Revolucionario Nº47 (Junio de 2009)

Pese a la encendida propaganda que toda la prensa le hace al presidente Obama, mostrándolo como la encarnación de un supuesto viraje en la política exterior estadounidense, toda la realidad evidencia que no es más que una prolija continuación de la política imperialista de su antecesor, Bush.

Aún se esfuerzan en pretender mostrar un cambio en la política internacional de EEUU con la asunción del gobierno de Barack Obama. Hablan de un gobierno que dialoga, que no se impone, que defiende los derechos humanos, a las minorías, etc., etc., etc. Podríamos decir que toda esta propaganda queda sintetizada en el slogan “La era Obama”, que pretende mostrar un “quiebre”, que algo nuevo está comenzando.
Pero lo único novedoso que trae consigo la administración Obama es la preocupación casi exclusiva por maquillar la mala cara del imperialismo norteamericano. Por lo demás, en lo fundamental, sostiene y hasta profundiza, con la legitimidad que le brinda su reciente elección, la política imperialista por la que se caracterizó el gobierno de Bush. Los salvatajes de empresas y el nuevo protagonismo del FMI, por ejemplo, así lo atestiguan. El gobierno de Obama es su continuidad. Su cara más terrible, es sin dudas, el guerrerismo de Obama.
Ahí tenemos, para comenzar, el sostenimiento de la ocupación militar y de las masacres en Irak. El presidente norteamericano no hace más que repetir las promesas de su predecesor sobre una futura y lejana retirada, mientras cientos de iraquíes mueren a diario a manos de los marines y los colaboracionistas locales.
Al mismo tiempo, en Afganistán no sólo mantiene sus tropas, sino que las incrementa, al igual que los recursos económicos para su “reconstrucción”. Evidenciando sus planes, Obama puso al mando de las operaciones en Afganistán al general McChrystal, un veterano de la guerra de Irak, especializado en contrainsurgencia e infiltración.
Pakistán no quedó al margen de la guerra impulsada por EEUU. El mes pasado, dos misiles norteamericanos fueron lanzados por un avión sin piloto sobre una población pakistaní, causando, al menos, 25 muertes. Inmediatamente, los enviados de Obama se pusieron a dirigir al ejército local para que concrete la persecución de los resistentes.
Paralelamente, el gobierno norteamericano mantiene su intervención directa en Colombia, donde cuenta con la colaboración estrecha del gobierno de Álvaro Uribe, mantiene el control sobre la política expansionista del estado israelí sobre territorio palestino, y monitorea las tropas de sus colaboradores en Haití, entre ellas, las argentinas.
Obama no vaciló en apoyar militarmente a Corea del Sur en su latente conflicto con el estado norcoreano, del mismo modo que Bush se ubicó con Georgia durante los ataques de Rusia.
Como si fuera poco, EEUU cuenta con más de mil bases militares repartidas en unos cien países. La IV flota patrulla aguas latinoamericanas... De este modo, mantiene su presencia bélica en casi todo el planeta, reafirmando su rol de gendarme del mundo.
Además, en su planteo de “combatir al terrorismo en el marco de la constitución”, el presidente norteamericano da vía libre a la continuidad de los tribunales militares instrumentados por Bush, que aceptan como prueba las declaraciones obtenidas bajo tortura; brinda impunidad a los torturadores por considerar que “cumplen órdenes”; y se propone darle una fachada más presentable a la política carcelera de Guantánamo y las cárceles “secretas” de la CIA.
Una realidad es clara. En su necesidad de mantener su poderío económico y político, los imperialistas norteamericanos, como todos los imperialistas, no dudan a la hora de imponerse por la fuerza de las armas en cualquier rincón del mundo.
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LA GUERRA EN NÚMEROS
6 años de ocupación militar
1 millón de iraquíes muertos
5 millones de refugiados

MIGUEL ÁNGEL QUIROGA

El Revolucionario Nº47 (Junio de 2009)

“Yo tengo 44 años acá, tengo descendencia dentro del Hipódromo”. Así se presenta Miguel Ángel Quiroga, el secretario general de la Asociación Gremial del Personal de Hipódromos de Buenos Aires, San Isidro y Agencias Hípicas Provinciales y Nacionales.
Peronista desde siempre, recita de memoria frases de Juan Perón y Eva Duarte. Se acomodó a cada gobierno justicialista al igual que la CGT. Moyanista a más no poder, Quiroga se deshace en halagos hacia su jefe sindical y sus laderos afirmando que “la tarea llevada a cabo por Moyano y Venegas es brillante.”
Quiroga es antiobrero de pies a cabeza. Mantiene una alianza indisoluble con la patronal para despedir a aquellos trabajadores que se organizan sin su consentimiento. En 2008, cuando un trabajador recurrió a la justicia ya que “fue despedido porque, junto con otros compañeros, promovió la organización de los trabajadores del Hipódromo de Palermo en defensa de sus derechos laborales y a contrapelo del sindicato”, la cámara laboral destacó en su fallo la “encendida defensa de la postura patronal” de Quiroga y reconoció que en el Hipódromo “no había representantes sindicales orgánicos, ni elecciones a esos fines desde 1990”.
Se podría decir que este burócrata obtuvo una inusitada fama cuando organizó una “contramarcha” de su patota sindical, con un evidente aval patronal, gubernamental y policial, para evitar el escrache que los trabajadores del Casino Flotante se disponían a hacerle al multiempresario kirchnerista Cristóbal López, dueño de la mitad de las máquinas tragamonedas del hipódromo, entre otros negocios.
Como pocos, Quiroga es un proimperialista y lamebotas descarado. “En mi calidad de Secretario General del Personal de los Hipódromos de Bs. As. S. Isidro y Agencias Hípicas Provinciales y Nacionales, Miguel Ángel Quiroga, envía sus saludos por intermedio del Sr. Embajador con motivo de la asunción del electo Presidente de su país Barack Obama, deseándole el mayor de los éxitos en su mandato...”, le escribía al entonces embajador de EEUU en Argentina, Earl Anthony Wayne, para culminar: “...como digiera el General Perón ni yanquis ni marcistas, PERONISTAS.”(1)
Obama, más tranquilo porque cuenta con el apoyo de este burócrata argentino.
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NOTAS:
1) Los errores de redacción y ortografía son de entera responsabilidad de Quiroga. Nos limitamos a transcribir la carta documento tal y como fue remitida a la embajada de EEUU.

JORGE ANRÓ

El Revolucionario Nº47 (Junio de 2009)

Desde 2002, Jorge Anró es el secretario general de la Asociación del Personal de la Universidad de Buenos Aires (APUBA). Es, además, consejero de relaciones institucionales y sociales de la Dirección General de la Obra Social de la Universidad de Buenos Aires (DOSUBA).
Ex menemista, hoy es un ferviente kirchnerista. En palabras de Aníbal Fernández, “...es cercano al kirchnerismo.” Desde las publicaciones del sindicato, Anró apoya la llamada “política de derechos humanos” del kirchnerismo y sus colaboradores; declaró asueto en la universidad para movilizar en apoyo al gobierno, cuando el conflicto con “el campo”; y supo explotar su relación con Fidel Castro (cuando éste vino a apoyar al naciente gobierno de Kirchner en 2003) y sus viajes a Cuba para posar de “progre”. Si de viajes se trata, es necesario destacar que, con salarios cercanos a los $2.000, sólo un no docente de la UBA pudo viajar a Japón para ver una final de fútbol: Jorge Anró.
Sin embargo, este burócrata conoció el estrellato cuando organizó la patota sindical, con barrabravas y la Franja Morada, para reprimir, con lógico aval gubernamental y policial, a los estudiantes que protestaban en la Facultad de Medicina contra la candidatura a rector de la UBA de Atilio Alterini, funcionario y defensor de la dictadura militar. El escándalo, que se televisó impunemente, culminó con un estudiante internado. Anró intento justificarse explicando que “...un grupo minoritario de estudiantes (...) tomó la facultad por la fuerza y (...) no le permitió a los trabajadores no docentes entrar a trabajar como les corresponde.” “Muchos pueden decir que esto es la patota sindical”, confesó finalmente.
Pero no se limitó a la política patoteril. Inmediatamente convocó a un día de paro en repudio de los hechos, es decir, en repudio a los estudiantes y en apoyo al candidato Alterini.
Poco tiempo después, se alineó con el ministerio de trabajo ante un conflicto gremial en el Hospital de Clínicas: declaró ilegal un paro por tiempo indeterminado en reclamo de insumos y en rechazo de designaciones sin concurso.
Ya en 2008, como premio por su “trabajo”, accedió a la administración de los negocios de la obra social, desde donde impulsó la privatización de algunos servicios, como al área de reconocimientos médicos.
Peronista, patotero, antiobrero y progubernamental, Jorge Anró, otro miembro de la burocracia sindical argentina.