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Raúl Magallanes. Un represor de los 70 en la educación bonaerense.


Raúl Magallanes, habiendo sido uno de los policías de Camps en los 70 y autor de varios secuestros en la zona sur, asumió como presidente del Consejo Escolar de Lomas de Zamora y ya está amenazando compañeros.

Raúl Magallanes es un ex policía de la dictadura, que estuvo bajo las directivas de Camps y Etchecolatz. En 1997, fue titular de la comisaría 3ra de La Plata. Fue parte de “la maldita policía” de Duhalde. Fue designado director de seguridad del municipio de Lomas de Zamora por el intendente Rossi, desde ese cargo dirigía los operativos de seguridad ante las movilizaciones docentes al consejo escolar, que hoy preside. Como si fuera poco, también está vinculado en la causa del atentado a la AMIA.
De inmediato los sindicatos vinculados con la educación, junto a organizaciones sociales y políticas de izquierda, comenzaron una campaña de repudio por la asunción de Magallanes a la presidencia del consejo escolar. Desde Ate Sur, se han encabezado acciones que tuvieron gran repercusión. Parte de las medidas de fuerza ha sido desconocer a las autoridades de dicho consejo.
Esta campaña ocasionó que, al mejor estilo patotero, los compañeros sufrieran amenazas y hechos intimidatorios por la denuncia que están llevando a cabo.
Desde el gobierno, todavía no se ha tomado ninguna medida al respecto, a pesar de que los compañeros se encargaron de presentar materiales en el Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos Aires, en la secretaría de DDHH de la nación y la provincia. y en la Comisión por la Memoria, que demuestran la participación de Magallanes en los secuestros de la dictadura.
La asunción del represor Magallanes como presidente del consejo escolar de Lomas de Zamora, promovida por el kirchnerismo que conocía perfectamente su prontuario,  evidencia que a pesar de que desde el gobierno se enjuicien a viejos genocidas se lleva adelante una política para sostener a estos elementos que, aún hoy, les son útiles
Debido a la lucha y la movilización, el escándalo fue de tal magnitud que algunos sectores del kirchnerismo que bancaban a Magallanes en la primera hora, se vieron obligados a despegarse en cuanto pudieron. Pero lo cierto es que hasta el momento el ex policía secuestrador es quien sigue al mando en el consejo y, por esta razón, la lucha contra Magallanes sigue abierta.

Santa Cruz. El ajuste y la lucha de los trabajadores


El plan de ajuste en curso en la provincia de Santa Cruz es una demostración clara de la voluntad del gobierno. La resistencia y la lucha de los trabajadores para ponerle un freno, da cuenta de la posición de fuerza que es capaz de conquistar la clase trabajadora.

El gobierno de Santa Cruz intentó despedir el año con un paquete de medidas, que se erigen como exponente del ajuste en marcha a nivel nacional. A través de un cúmulo de medidas avalado por la “ley de emergencia”, lo esencial del plan del gobernador kirchnerista, Daniel Peralta, consiste en elevar la edad jubilatoria, incrementar aportes, implementar un aporte que deberían pagar los jubilados, instrumentar el congelamiento de las pensiones, eliminar la movilidad jubilatoria, y suspender las negociaciones paritarias. Es decir, impulsa un contundente plan de ajuste contra la clase trabajadora santacruceña.
Sin embargo, este atropello viene siendo debidamente frenado por la lucha de los trabajadores.
Una vez difundido el proyecto del gobierno, y la disposición de aprobarlo de los legisladores provinciales, diversos sectores de la clase trabajadora se organizaron y se concentraron para enfrentar la embestida oficial. Se dieron cita frente al palacio legislativo, trabajadores del estado provincial y municipales, de luz y fuerza, de vialidad, docentes, recolectores de residuos y judiciales, entre otros tantos, y, por supuesto, los jubilados y pensionados.
Con el acampe frente a la legislatura y los piquetes bloqueando los accesos para impedir el ingreso de los legisladores, más los enfrentamientos con la policía, la fuerza y la lucha de los trabajadores, pese a la fuerte presencia de sectores kirchneristas y de la burocracia sindical, lograron ponerle un freno a la avanzada gubernamental, impidiendo la votación de la ley en el recinto, por “falta de garantías”, según explicó el vicegobernador de la provincia. Cabe mencionar que la cámara no tenía luz, no tenía personal y no tenía quórum… debido a la firmeza de la lucha de los trabajadores. La represión del gobierno dejó un saldo de 21 heridos y varios detenidos.
Finalmente, las jornadas de diciembre en Santa Cruz culminaron con la suspensión del tratamiento de la reforma previsional hasta marzo. Esto, sin dudas, constituye una importante conquista y es demostrativa de la posición de fuerza que puede ocupar la clase trabajadora. Sin embargo, ahora, el gobierno se propone consensuar un proyecto “mejor” con los “sectores gremiales representados”, es decir con la burocracia sindical. El gobierno y la Mesa de Unidad Sindical (en manos de la burocracia) firmaron un acta en la que se comprometen a ello para tratar la iniciativa en el mes de marzo. Esta situación pone de manifiesto la voluntad política de avanzar con este ataque contra todos los trabajadores. Entre tanto, Peralta, aunque no avanzó con la resistida reforma previsional, firmó un decreto con el que avanza hacia la reducción del gasto público, suspendiendo la designación de los trabajadores contratados y en planta transitoria, es decir, instrumentando despidos.
Este escenario debe mantener en alerta a los trabajadores que no pueden confiar en las conducciones sindicales burocratizadas y necesitan organizar la lucha con independencia política frente al gobierno y la burocracia, apoyándose en la fuerza de las bases, que ya ha demostrado que puede hacerle frente, con efectividad, a los ataques oficiales.

Elecciones en el Roca y en ATE: El rol de la oposición antiburocrática


Después de las elecciones en el Roca y en ATE, la oposición antiburocrática debe avanzar en la coordinación y en la unidad desde abajo para desarrollar la lucha contra las patronales, el gobierno y la burocracia sindical.

Durante el mes pasado, se llevaron adelante dos elecciones sindicales de trascendencia para la clase trabajadora. Las elecciones en el ferrocarril Roca y en la Asociación de Trabajadores del Estado.
Tanto los trabajadores ferroviarios como los estatales vienen protagonizando procesos de reorganización antiburocrática y de lucha. Y esto constituye una base fundamental para lanzarse a la pelea por la recuperación sindical.
Los trabajadores del ferrocarril vienen de desarrollar la dura batalla por el pase a planta permanente de los tercerizados, en la que debieron resistir los despidos de la empresa, las dilaciones del ministerio de Trabajo y la represión de la patota sindical, con complicidad policial, que culminó en el asesinato de Mariano Ferreyra.
Los trabajadores del estado vienen de la lucha del Teatro Colón y de ministerio de Trabajo y de un proceso de organización antiburocrático que logró reunir a una importante cantidad de activistas en el Plenario de Seccionales, Juntas Internas, Delegados y Congresales de la Ciudad y la provincia de Buenos Aires.
Sobre este piso de organización y lucha, los activistas antiburocráticos lograron conformar una única lista de oposición en cada sector. Esto constituye, sin dudas, uno de los elementos más positivos de ambos procesos.

Elecciones en el Roca
En el ferrocarril Roca, se elegía el Cuerpo de Delegados. Como toda dirección burocrática, la Verde del asesino Pedraza no permite la representación de las minorías en las instancias de conducción. Así, los trabajadores debían elegir un Cuerpo de Delegado de más de cien miembros, todos, de la lista ganadora, vedando la voz y el voto de las minorías en este ámbito gremial.
Aún así, la participación del activismo antiburocrático, alertó a la dirección Verde que se movió como nunca para retener la conducción. Esta situación, demostrativa del clima de conmoción política que atraviesa el ferrocarril, derivó en una inusual participación que alcanzó al 90% del padrón.
En estas elecciones, la burocracia de la Verde, apoyada directamente por el ministerio de Trabajo, se impuso con el 59% de los votos (unos 2.570), y los supervisores y kirchneristas de la Azul y Blanca, obtuvieron un 16,5% (710 votos). Por su parte la lista antiburocrática Gris-Bordó cosechó el 24,5% (unos 1.070), lo que significa un notorio avance en la intervención del activismo antiburocrático en el Roca y plantea la necesidad y posibilidad de ampliar el desarrollo militante para lograr disputar la dirección.
Para sostenerse en la conducción, pese a su desprestigio, la Verde se basó en el clientelismo, la devolución de favores, las promesas de privilegios personales, sus vínculos con la empresa y un sinnúmero de maniobras. Contó, además, con el acuerdo tácito de sus ex socios de la Azul y Blanca, que se posicionó como “opositora”, no para corroer el caudal electoral de la burocracia, sino para dividir el voto contra la Verde. Jugó un papel muy importante, también, la elección en Constitución, donde la Verde sacó su mayor diferencia apoyándose en un sector de administrativos directamente vinculados a la empresa y al sindicato.
Sin embargo, allí donde el activismo opositor está presente, la disputa contra la burocracia se pone de manifiesto claramente. Pese a las maniobras de la Verde con el manejo discrecional de los padrones, la Gris-Bordó se impuso en los talleres de Escalada con un 65% de los votos.

Elecciones en ATE
Para la elección de la directiva nacional de ATE se presentaron dos listas: la de la burocracia sindical de la lista Verde, encabezada por Julio Fuentes, y que responde al sector de Pablo Micheli; y la lista opositora representada por la Bermellón, que reunía a todo al activismo antiburocrático. Aquí, con el peso del aparato, la burocracia se impuso con el 90% de los votos.
La elección de las directivas provinciales y seccionales tuvo la particularidad de que se presentó otra lista: la Azul, claramente alineada con el kirchnerismo y encabezada por el “Nono” Frondizi, hombre de Yasky.
Ha sido muy bajo el nivel de participación de los afiliados, hecho demostrativo de la política de no convocatoria que caracteriza a la burocracia de ATE.
Pese al triunfo de la burocracia, estas elecciones ratificaron la influencia de la militancia antiburocrática en varios sectores. La Bermellón, por ejemplo, ganó en ATE Sur (85%), en el Teatro Colón, en el Hospital Garrahan (82%), en el ministerio de Trabajo, en el Incaa (95%), en promoción social de Capital, en el Ioma (85%) y en las dependencias de educación y desarrollo social de La Plata. Esto demuestra que allí donde el activismo antiburocrático está presente, la disputa por la dirección sindical es real y la burocracia sindical va perdiendo posiciones.

Para profundizar la lucha
Es muy importante que en estas dos experiencias se haya logrado conformar una lista unitaria del activismo antiburocrático para enfrentar a las direcciones enquistadas en los sindicatos, permitiendo establecer un polo de referencia para el conjunto de los compañeros y dando lugar a un avance en la participación y la organización de la base antiburocrática.
Sin perjuicio de ello, debemos señalar que la conformación de las listas fue dificultosa y más de una vez las aspiraciones sectoriales estuvieron cerca de fracturar el necesario frente común contra la burocracia. Esto marca también la debilidad de frentes que se han constituido para dar la batalla contra los burócratas pero que carecen de un fuerte trabajo común en la militancia cotidiana.
Justamente, ahora que las elecciones gremiales han pasado, de lo que se trata es de profundizar el trabajo de construcción sindical antiburocrático con las bases, estimulando la organización independiente de los trabajadores e impulsando la lucha por las reivindicaciones de los compañeros ferroviarios y estatales.

Por la recuperación sindical: Las luchas antiburocráticas

La clase trabajadora viene recomponiendo su protagonismo en la lucha contra las patronales y el estado. Y en ese camino, también avanza en la lucha contra la burocracia sindical, bajo todas sus presentaciones. Ahora, disputando instancias de dirección en ATE y en la UF.



Desde hace tiempo, la clase trabajadora argentina viene recuperando protagonismo en la lucha contra el gobierno, las patronales y la burocracia. La conflictividad sindical se reproduce constantemente, debido a la intervención del activismo antiburocrático y al surgimiento de un nuevo activismo obrero, que continúa dando sus primeros pasos en la lucha gremial, acumulando experiencia y fogueándose en la pelea.

Así, en los últimos tiempos, hemos asistido a la lucha de los trabajadores del Garrahan dirigidos por su Junta Interna, contra la patota sindical y el gobierno nacional, con el ex ministro de salud, Ginés González García, encabezando el ataque contra los trabajadores. Vimos a los docentes salteños, organizados en asambleas al margen de la conducción oficial, pelear contra la represión del gobierno del peronista Romero, y sorteando el aislamiento de la conducción burocrática de la CTERA. Presenciamos el ejemplo de los trabajadores del subte, que, con la acción de su Cuerpo de Delegados antiburocrático, conquistaron la jornada de seis horas, pese a la resistencia y los ataques de la patota de la UTA, la militarización del gobierno y las dilaciones de la empresa y el ministerio de trabajo. También, los obreros del neumático, con los delegados independientes de Fate a la cabeza, llevaron adelante la lucha contra los despidos, enfrentando a la patronal de Madanes y la militarización de la planta por parte del kirchnerismo. Los obreros de la alimentación, con las Comisiones Internas de Kraft y Arcor al frente, lucharon contra los despidos y lograron romper el techo salarial impuesto por la burocracia de Daer en el sector. La lucha contra la tercerización, tuvo su máxima expresión en la pelea dada por los ferroviarios del Roca, organizados al margen y contra la burocracia verde de Pedraza, que, tras una larga y dura batalla que se cobró la vida de Mariano Ferreyra, consiguieron el pase a planta permanente de más de 1.500 trabajadores. Más recientemente, los maestros de Santa Cruz marcaron un camino de lucha al enfrentar al gobierno, a las patotas, a la represión policial, y a la burocracia docente, reclamando aumento salarial con la fuerza del paro, el piquete y la movilización permanente durante casi sesenta días.

Hasta aquí, un breve repaso de las luchas más trascendentes de la clase trabajadora. Son muchos más los conflictos que se suceden, donde el rol del activismo independiente y antiburocrático cobra un papel central en la orientación de la lucha, que se multiplica considerablemente cuando las instancias de dirección sindical se encuentran en manos de este sector de la clase trabajadora, como se puso de manifiesto en los conflictos antes señalados.

Por eso, junto a la militancia cotidiana en cada lugar de trabajo y la construcción desde las bases, la disputa contra la burocracia sindical para conquistar las conducciones gremiales, adquiere una importancia clave.

En este marco, en el mes de agosto, tendrán lugar dos hechos de importancia en la lucha que está llevando adelante la clase trabajadora por la recuperación sindical. Nos referimos a las elecciones del Cuerpo de Delegados del ferrocarril Roca, enrolado en la Unión Ferroviaria, y las elecciones de las Comisiones Directivas nacional, provinciales y seccionales de la Asociación de Trabajadores del Estado.

En ambos casos, la burocracia sindical se presenta dividida, como consecuencia de las disputas entre los distintos bandos capitalistas. Por su parte, las listas antiburocráticas (Bermellón en ATE y Gris-Bordó en el Roca) se construyeron con la unidad del activismo opositor. Esto, indudablemente, constituye un importante paso adelante en la lucha por la recuperación sindical, que es necesario consolidar, para que no se limite a un simple acuerdo electoral, con una militancia cotidiana que coordine y permita establecer criterios y prácticas comunes en la lucha contra el gobierno, las patronales y la burocracia sindical.



Elecciones en ATE

El 4 de agosto, se realizarán las elecciones en ATE para elegir la conducción nacional, las provinciales y las seccionales.

Este sindicato viene siendo dirigido por la burocracia de la lista Verde, que comandan Víctor De Gennaro y Pablo Micheli. Esta burocracia, ahora enfrentada con el kirchnerismo, está alineada con los proyectos patronales que representan personajes como Hermes Binner o Fernando “Pino” Solanas, exponentes del empresariado del campo cuando estalló el conflicto por las retenciones a las exportaciones. Es decir, que, pese a sus declaraciones, la Verde atenta contra los intereses de los trabajadores.

El otro sector de la burocracia en ATE está integrado por los kirchneristas agrupados en la lista Azul. Si bien este sector, ante la certeza de un amplio triunfo michelista, no disputará la conducción nacional del sindicato, sí se presentará en varias provincias y seccionales para intentar minar el poder de la Verde y ganar posiciones dentro de la disputa aún abierta dentro de la CTA.

Es claro que ninguno de estos dos sectores constituye una alternativa para los trabajadores del estado. La clase trabajadora necesita sindicatos antipatronales, antigubernamentales y antiburocráticos. Para ello, en ese camino encara su trabajo la lista Bermellón. Este frente plantea un programa de lucha por mejores salarios, por el blanqueo de las sumas en negro y contra la precarización laboral. Además, se propone avanzar en la organización antiburocrática planteando la reforma de los estatutos, la representación de las minorías, la revocabilidad de los mandatos, y el protagonismo de las asambleas, como organismo supremo de debate y toma de decisiones.

Por eso, frente a las dos variantes burocráticas, la única alternativa para los trabajadores es la lista Bermellón.



Elecciones en el Roca

El 9 de agosto, en el ramal Roca del ferrocarril se realizarán las elecciones para renovar el Cuerpo de Delegados. En estas elecciones se presentan tres listas. La burocracia de la Verde de José Pedraza, el amigo del ministro Tomada, y cabeza visible de la burocracia empresaria y asesina, responsable del asesinato de Mariano Ferreyra. La lista Azul y Blanca, que nuclea a ex verdes, supervisores y a los kirchneristas de La Cámpora. Y, por otro lado, se presenta el frente Gris-Bordó, que reúne a la oposición antiburocrática en el ferrocarril, a los compañeros que vienen enfrentando sistemáticamente a la burocracia y a los protagonistas de la reciente lucha contra la tercerización.

Sin dudas, esta elección cobra una importancia mayúscula, debido a la trascendencia que tuvo la lucha de los trabajadores ferroviarios. La división de la burocracia es una de las manifestaciones de la crisis que atraviesa, por el desprestigio que cosechó entre los trabajadores, tras el asesinato de Ferreyra, la defensa de la patota sindical y el encarcelamiento de sus dirigentes. La Verde pretende perpetuarse en la conducción, y la Azul y Blanca, lavarle la cara a la burocracia en el ramal.

Solamente la Gris-Bordó se constituye como alternativa para los más de 5.000 ferroviarios, que tienen la oportunidad real de recuperar su Cuerpo de Delegados.



Sobre este escenario, y como afirmábamos en nuestro número anterior, el activismo antiburocrático tiene la tarea de “extender la militancia cotidiana en cada lugar de trabajo, para poder avanzar en la recuperación de los sindicatos, y de toda instancia de dirección gremial, para liberar a los trabajadores de las trabas impuestas por la burocracia”.

Elecciones en la UF, en ATE y en UTE. Por la recuperación sindical

En las próximas semanas, se realizarán elecciones en tres sindicatos importantes: UTE, ATE y UF. La característica común en estas instancias es la conformación de listas unitarias del activismo antiburocrático (Rosa-Marrón en UTE; Bermellón en ATE; y Gris-Bordó en el ferrocarril Roca). Por lo demás, la oposición enfrentará a distintas vertientes de la burocracia sindical: las dos bandas de la CTA (representadas por López en UTE y por Micheli en ATE) y las patotas asesinas de la CGT (representadas por Pedraza en el ferrocarril).



La clase trabajadora argentina viene protagonizando un proceso de recomposición, en cuanto a organización y lucha antiburocrática. En los últimos años, los trabajadores han protagonizado procesos como el de la lucha contra los despidos en Kraft, la ruptura del techo salarial por parte de los obreros de la alimentación cordobeses, la relegitimación del Cuerpo de Delegados en Fate y de la Seccional San Fernando del SUTNA, la de la Junta Interna del Hospital Garrahan, la lucha de los choferes de la línea 60 y la recuperación del Cuerpo de Delegados de la 41, y la reciente huelga con piquete y movilización protagonizada por los docentes de Santa Cruz, entre otras tantas experiencias de organización y lucha independiente de los trabajadores.

En la lucha por avanzar en la recuperación de las instancias de conducción sindical, una de las experiencias recientes más significativas fue la conformación de una lista unitaria de la oposición al pianellismo en el subte, que, aunque no se haya impuesto en las elecciones de la Comisión Directiva de la AGTSyP, ha representado un paso hacia adelante en la necesaria unidad para avanzar contra la burocracia sindical.

Por otra parte, el activismo antiburocrático ha logrado conformar listas unitarias para disputar contra la burocracia en distintos sindicatos. Es el caso de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), el de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), y el de la Unión Ferroviaria (UF).



Elecciones en UTE

El 14 de julio se elegirá la Comisión Directiva del sindicato docente de Capital Federal. En estas elecciones se presentan dos listas: la Celeste y la Rosa-Marrón.

La burocracia celeste, que encabeza Eduardo López, se propone proseguir en la cúpula del sindicato. Toda su política se basa en hacer campaña contra el machismo y a favor del kirchnerismo, que lleva como candidato a Daniel Filmus. Su alineamiento con Hugo Yasky y con el gobierno de Cristina Fernández lo ubica en la vereda de enfrente de los docentes de la ciudad, que necesitan mejores salarios y mejores condiciones de trabajo, entre un sinnúmero de reivindicaciones postergadas. Este seguidismo, se manifestó concretamente en la actitud hacia la lucha de los docentes santacruceños. La UTE se limitó a declararse en “estado de alerta”. Pero cuando su gobierno ordenó la represión, tampoco hizo nada, más que una solicitada simbólica y la adhesión a una jornada de repudio, que rechazó cualquier medida de apoyo real a la lucha de los docentes del sur.

Ante esta burocracia, como alternativa para la docencia porteña, se presenta la lista Rosa-Marrón, que reúne al activismo opositor en UTE. Esta experiencia deberá profundizarse con la militancia cotidiana en cada escuela, en cada distrito, para avanzar en la organización, con plena independencia de la lista celeste, para proyectar la disputa efectiva contra la burocracia docente en capital.



Elecciones en ATE

La burocracia verde de Pablo Micheli va por un nuevo período al frente de ATE. El 4 de agosto se realizarán las elecciones para elegir a la conducción nacional, a las provinciales y a las seccionales. Esta burocracia, que se separó de su ex aliado Hugo Yasky como consecuencia sus alineamientos con distintos partidos patronales, pretende mostrarse como “combativa” por su enfrentamiento al kirchnerismo, pero no representa una alternativa de independencia para los trabajadores, debido a que se encolumna tras de otro sector patronal, como el que encabeza Hermes Binner. Para graficar esto, basta mencionar que Víctor De Gennaro, padrino político de Micheli, se postula como candidato a diputado en la lista que encabeza Margarita Stolbizer, por el Frente Amplio Progresista, en la provincia de Buenos Aires.

La lista antiburocrática, La Bermellón, se presenta como alternativa a esta burocracia sindical. La unidad de todo el activismo opositor constituye un importante paso adelante en pos de la recuperación sindical en ATE, fundamentalmente de sus seccionales. Experiencia, que también será necesario balancear y profundizar para avanzar en la disputa contra la burocracia verde de Micheli.



Elecciones en la UF

Después del asesinato de Mariano Ferreyra y de la importante lucha por el pase a planta permanente de los tercerizados del ferrocarril, el 9 de agosto se realizarán elecciones para renovar el Cuerpo de Delegados en el Roca. En estas elecciones se presentarán tres listas: la verde, la azul y blanca, y la gris-bordó.

La burocracia sindical está representada, por un lado, por la lista verde de Pedraza, que es la burocracia empresaria y asesina del ferrocarril, la que batalló, junto a la patronal, contra la incorporación de los tercerizados a la planta permanente. Por otro lado, se presenta la azul y blanca, que pretende mostrarse como alternativa, pero es un desprendimiento de la verde, formada por jefes y supervisores y militantes kichneristas.

Como alternativa para los trabajadores del ferrocarril, se presenta el Frente de Unidad Ferroviaria con la lista Gris-Bordó, que propone un camino de organización y lucha independiente. Este frente plantea recuperar el Cuerpo de Delegados, para ponerlo al servicio de los trabajadores.



Sin dudas, la existencia de estas tres listas unitarias es expresión del resurgimiento de un activismo sindical independiente. Más allá de los resultados que se obtengan en cada proceso (en los que jugarán seguramente el fraude, la inexperiencia y la diferencia abismal de los recursos disponibles entre la burocracia y la oposición), el activismo deberá balancear estas experiencias para corregir errores y profundizar aciertos. Paralelamente, será necesario extender la militancia cotidiana en cada lugar de trabajo, para poder avanzar en la recuperación de los sindicatos, y de toda instancia de dirección gremial, para liberar a los trabajadores de las trabas impuestas por la burocracia.

Elecciones en ATE y en UTE: La oposición se une contra la burocracia de la CTA

Frente a las elecciones en ATE y en UTE, la oposición antiburocrática logró conformar una lista unitaria en cada uno de los sindicatos, presentándose como alternativa a la burocracia sindical que dirige ambos gremios.



En los próximos meses se realizarán elecciones en dos de los más importantes sindicatos de la fracturada Central de Trabajadores Argentinos (CTA): en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), para renovar la conducción a escala nacional, provincial y seccional; y en la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), para renovar la comisión directiva del sindicato docente de capital.

Ambos sindicatos vienen siendo dirigidos por la burocracia sindical de la CTA en sus dos variantes, por lo tanto no son opciones de organización y lucha para los trabajadores. La política de estas conducciones implica el alineamiento político con distintos sectores de la burguesía, y, por ende, la subordinación de las necesidades y las aspiraciones de la clase trabajadora a los proyectos de los capitalistas. Como correlato inevitable de este posicionamiento, son enemigos de la verdadera democracia sindical, basada en las asambleas y la representación de las minorías, y son los primeros en intentar aislar y perseguir al activismo antiburocrático que da la pelea.

La alternativa de organización y lucha independiente, que se nos plantea consolidar y profundizar, aparece representada en las listas opositoras que el activismo sindical de oposición, que no se encolumnó en ninguna de las dos bandas que aún hoy disputan el control de la CTA(1), logró conformar en este último tiempo.



UTE: La Rosa-Marrón, oposición a la burocracia celeste

El 14 de julio se realizarán las elecciones en UTE. En ellas, la burocracia celeste comandada por Eduardo López, se propone seguir perpetuándose en la conducción del sindicato. Según la gente de López, unos 13.000 afiliados están en condiciones de votar.

La mayoría de la celeste se encuentra alineada con Hugo Yasky y con el gobierno kirchnerista, aunque dentro de esta lista conviva con sectores que se declaran antikirchneristas, pero que comulgan con alguna otra expresión de los capitalistas, como puede ser la de Proyecto Sur o el “socialismo” o el radicalismo. Esto quiere decir que, hoy, la celeste representa a las dos variantes burocráticas de la CTA, a su vez expresadas en distintas formulas presidenciales para las elecciones de octubre, poniendo de manifiesto que no tienen diferencias en cómo seguir conduciendo el sindicato.

Para estas elecciones y después de la experiencia de 2008 (cuando por primera vez no hubo lista única de la burocracia y se pudo presentar la oposición, aunque dividida), el activismo opositor logró poner en pie una alternativa unitaria al conjunto de la docencia porteña, conformando la lista Rosa-Marrón.



ATE: La Bermellón enfrenta a la burocracia verde

En ATE, las elecciones se realizarán el 4 de agosto y están habilitados para votar unos 230.000 trabajadores. En esta oportunidad, la burocracia de Micheli se propone sostener el control del sindicato nacional y mantener la hegemonía casi absoluta en las provincias y las seccionales de todo el país. En el bando de Micheli, el alineamiento político se da, por estos días, con el proyecto patronal-progresista de Pino Solanas (Proyecto Sur). Esto evidencia, también, que, pese a sus declaraciones sobre la autonomía, la verde es contraria a la independencia política de la clase trabajadora. En estas elecciones, los sectores kirchneristas decidieron no presentar lista para disputar ATE nacional, seguramente para no tener que afrontar una derrota a manos de Micheli. De todos modos, sí van a disputar en Capital, en la provincia de Buenos Aires y en un sinnúmero de seccionales.

Frente a la burocracia en todas sus manifestaciones, se logró poner en pie una alternativa unitaria para el conjunto de los estatales de todo el país, con la conformación de la Lista Bermellón, que agrupa al activismo opositor dentro de ATE(2).



Las tareas del activismo antiburocrático

Sin dudas, la unidad alcanzada por la oposición, tanto en ATE como en UTE, es un hecho de suma importancia y altamente positivo.

Sin embargo, la unidad alcanzada para esta coyuntura no puede limitarse a las próximas elecciones. Para derrotar a la burocracia sindical es necesario, pero aún insuficiente, hacer un acuerdo electoral. Los procesos de conformación de las listas han puesto de manifiesto, una vez más, que entre muchas agrupaciones y organizaciones de izquierda priman intereses ajenos a los de los trabajadores del sector, u oportunistas, o prácticas pseudoburocráticas que buscan imponer en los cargos tal o cual nombre sin importar las formas o los métodos. Y éstas son conductas muy arraigadas en algunos sectores de la izquierda que no contribuyen a poner en pie una alternativa de conducción real a la burocracia sindical.

Más allá de estas consideraciones, en esta oportunidad, el conjunto de la docencia en capital y de los estatales en el país tendrán una opción única a la burocracia sindical, que históricamente viene dirigiendo ambos sindicatos. Esta situación permitirá cosechar el apoyo de muchos trabajadores que, ante la fragmentación de la oposición que se vivió en las elecciones de CTERA o en las de la CTA, dividieron sus fuerzas u optaron por abstenerse de participar. Por lo tanto, impulsar la campaña y convocar a votar por la oposición es una tarea ineludible. Y para que la participación de los trabajadores no se reduzca a esto, es fundamental extender y profundizar la militancia de base, desde cada lugar de trabajo para seguir disputando los puestos de delegados, las juntas internas, las seccionales, para avanzar en la coordinación, el intercambio de experiencia y la conformación de un polo antiburocrático que sea capaz de derrotar a la burocracia sindical.

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NOTAS:

1) Para estas elecciones, se consiguió la unidad entre los agrupamientos que se presentaron divididos en las pasadas elecciones de la CTA: Las Listas 3, 4 y 5, más otros compañeros y agrupaciones que no integraron ninguna de estas listas.

2) Esta Lista nuclea a los compañeros de la seccional ATE Sur, de las Junta Interna del Garrahan, del IOMA, del Teatro Colón, del INDEC, del Ministerio de Trabajo, del INCAA, de Educación de La Plata, de desarrollo Social, entre otros tantos agrupamientos opositores.