La lucha de los tercerizados del ferrocarril: Una conquista de toda la clase trabajadora

La reincorporación de los despedidos y el compromiso de concretar el pase a planta permanente de los tercerizados es producto de la organización y la lucha independiente y constituye una importante conquista para la clase trabajadora.

Nuevamente quedó demostrado que sólo con la organización y la lucha independiente es posible avanzar en nuestras reivindicaciones.
Después de largos meses de organización independiente del gobierno, la patronal y la burocracia sindical, y de una cruenta lucha, en la que el compañero Mariano Ferreyra dejó su vida, se consiguió la reincorporación de los despedidos y el compromiso de que antes del 20 de diciembre todos los tercerizados, unos 2.000, pasen a la planta permanente del ferrocarril.
La asamblea de los trabajadores, al margen y contra la burocracia de la UF, debió ser reconocida por el gobierno como la genuina representación de los tercerizados. Y esto es demostrativo de la potencialidad de la clase trabajadora. La Comisión Negociadora de la Asamblea de Tercerizados “Mariano Ferreyra”, que no contaba con ningún reconocimiento “legal”, pero sí con el aval de los trabajadores, acompañada de una importante movilización en la puerta del ministerio de trabajo, obligó al gobierno a ratificar el pase a planta permanente de todos los trabajadores tercerizados, no sólo del Roca, sino también del Belgrano Sur y del San Martín.
La lucha, por su parte, también fue demostrativa de la potencialidad de la fuerza de la clase trabajadora, y, en este conflicto, se desenvolvió con altos y bajos. El corte de vías del 21 de julio demostró la fuerza de los trabajadores e impuso la difusión del conflicto ante el silenciamiento de los medios de comunicación, convirtiéndose en la medida más contundente de la lucha ferroviaria. Por otro lado, la imposibilidad de realizar el acto en la estación Constitución ante la embestida de la patota de la UF, puso en evidencia algunas de las limitaciones del movimiento.
Sin embargo, con el asesinato de Mariano Ferreyra a manos de la burocracia verde de Pedraza, que contó con la complicidad del gobierno y la patronal, la lucha, lejos de retrotraerse, cobró nuevos bríos. Toda la clase obrera independiente abrazó la causa de los tercerizados del Roca, como se manifestó en las movilizaciones posteriores a Plaza de Mayo, en las marchas y cortes en varios puntos del país, y en los paros de gremios como el de colectiveros, del neumático, el ferroviario, el de la alimentación, el aeronáutico y el docente, entre otros.
Así, producto de la lucha y la organización independiente se obtuvo esta importante conquista para toda la clase trabajadora. La reincorporación de los despedidos es ya una realidad. El pase a planta, hasta que no se efectivice, no deja de ser un compromiso arrancado con la lucha. No bajar la guardia es fundamental para garantizar el real pase al convenio de la Unión Ferroviaria.
La lucha de los ferroviarios sirve ahora de impulso a todos los trabajadores tercerizados, que padecen pésimas condiciones de trabajo, salarios bajísimos y una y mil trabas para organizarse sindicalmente. La experiencia de los tercerizados del Roca sirve de ejemplo para avanzar en la lucha contra la precarización laboral impulsada por el empresariado y avalada por el gobierno y la burocracia sindical.