Durante las últimas semanas, los docentes santacruceños protagonizaron una nueva huelga de trascendencia nacional, pese y contra la represión de las patotas kirchneristas y la inacción cómplice de la burocracia de la CTERA.
El 12 de abril, los docentes santacruceños nucleados en la Asociación Docentes de Santa Cruz (ADOSAC) lanzaron un paro por 72 horas en reclamo de un aumento salarial del 50%. Durante la primera jornada de lucha, en el marco de una volanteada, junto a estatales, al costado de la ruta que une las localidades de 28 de noviembre y Río Turbio, irrumpió una patota de la UOCRA local, que responde al burócrata Carlos García. En varias camionetas, trafics y un colectivo de la municipalidad de “El Calafate”, se trasladaban los matones de la UOCRA, que iban al acto del gobernador kirchnerista, Daniel Peralta. La agresión de la patota oficialista no se hizo esperar y dejó varios compañeros heridos. Esta fue una de las primeras respuestas represivas del kirchnerismo, ante el reclamo de los maestros.
Frente a este nuevo ataque contra los docentes, la solidaridad de la clase trabajadora se manifestó en forma inmediata. Los trabajadores estatales y los mineros realizaron un paro en solidaridad. La ADOSAC, en su congreso provincial, impulsó un paro por tiempo indeterminado, apoyado con movilizaciones y un acampe frente a la casa de gobierno, y exigió a la CTERA la convocatoria a un paro nacional, reclamando, ahora, no sólo el incremento salarial que desencadenó la lucha, sino también, el castigo a los responsables de la represión. Las muestras de solidaridad hacia los docentes santacruceños en lucha se puso de manifiesto, también en Buenos Aires con movilizaciones y cortes de calle en la ciudad y recibiendo la solidaridad de un sinnúmero de agrupaciones docentes de todo el país.
Frente a la decisión de los maestros de proseguir la pelea, la política de amedrentamiento del oficialismo no se detuvo ni mucho menos. El gobierno desató una fuerte saturación policial ante cada nueva concentración docente y, particularmente, frente a la carpa instalada en las puertas de la gobernación. También se encargó de organizar una “contramarcha” de “padres”, en la que la mayoría vestía camisetas de “La Cámpora”, la agrupación peronista dirigida por el hijo de Néstor Kirchner. Y, constantemente, se suceden los ataques nocturnos de la patota sindical a los trabajadores que realizan las guardias en la carpa docente.
Al cierre de esta edición, a casi 20 días de iniciada la huelga, la lucha de los trabajadores de la educación de Santa Cruz sigue en pie, ahora con el sostenimiento del paro, con vigilias en las escuelas, con una importante movilización del gremio y con una marcha que atraviesa una buena parte de la provincia para desembocar frente a la casa de gobierno que dirige el kirchnerista Peralta.
Como lo demuestran los docentes de Santa Cruz que se mantienen de pie, la lucha es la única alternativa que tienen los trabajadores de la educación para conquistar sus reivindicaciones, enfrentando a las conducciones burocráticas que hoy silencian, aíslan y frenan las luchas y al gobierno y a su represión, bajo cualquiera de sus formas.