Luego de una prolongada huelga, cuyo signo distintivo fue la participación de las bases, concluyó la lucha docente en Neuquén. Este conflicto expuso, nuevamente, el abandono al que es sometida la educación pública por parte de los gobiernos, con la complicidad de la burocracia sindical.
Como todos los años, la discusión salarial comenzó por el gremio docente. La burocracia sindical, la Lista Celeste que hoy encabezan Stella Maldonado, Eduardo López y Roberto Baradel, entre otros burócratas, firmó un mísero aumento salarial que se ubica por muy por debajo del aumento general de precios. Pero por sobre todas las cosas, la conducción de la CTERA pactó la “paz social” y dejó abandonados a su suerte a los docentes de las provincias.
El objetivo central del gobierno nacional y el sindicato era comenzar sin conflictos el ciclo lectivo en todo el país. Sin embargo, pese a la voluntad y las maniobras emprendidas por funcionarios y burócratas, el inicio de las clases no fue nada armonioso y en varias provincias la lucha de los trabajadores docentes expuso el abandono al que es sometida la educación pública por parte de los gobiernos nacional y provinciales. Así, el conflicto docente se extendió y tuvo sus experiencias de lucha más importantes en Jujuy, Tierra del Fuego, San Luis y Neuquén.
La lucha en Neuquén
En esta provincia, los trabajadores de la educación protagonizaron el conflicto más importante de este año. Desde el comienzo del mes de marzo, los docentes impulsaron un plan de lucha por un aumento salarial del 35%, entre otras tantas reivindicaciones: reintegración de prestaciones de la obra social, anulación de los impuestos al salario, mejoras edilicias, más refrigerios... La lucha incluyó una extensa huelga, cortes de rutas y movilizaciones. Además, debió enfrentar la campaña difamatoria del gobierno y la prensa, que calumnió a los trabajadores en lucha; el descuento de los días de paro; la conciliación obligatoria dictada por el ministerio de Trabajo, que no fue acatada por los huelguistas; la condena de la huelga por “ilegal”; la declaración de la educación como “servicio público esencial”, cercenando el derecho de huelga; la carnereada del paro, con “suplentes” mandados a las escuelas; los aprietes de punteros; la persecución administrativa a los docentes en lucha; y el aislamiento absoluto por parte de la conducción de la CTERA y la CTA.
Por su importancia y extensión en el tiempo, sin dudas, este conflicto concentró todo el protagonismo de la política provincial.
Un protagonismo que es consecuencia directa del proceso de organización independiente que rebasó los estrechos cauces validados por la conducción provincial y que, con el desarrollo y el fortalecimiento de las asambleas de base, que en reiteradas ocasiones se opusieron rotundamente a las directivas de ATEN, se logró sostener la prolongada lucha.
El acuerdo
Tras varios meses de conflicto, la Asociación de Trabajadores de la Educación de Neuquén (ATEN) aceptó la oferta gubernamental en votación dividida: 15 seccionales se pronunciaron a favor, 6, en contra. A su vez, en cada una de las seccionales, las votaciones estuvieron muy parejas.
El gobierno, que cuando comenzó el conflicto ofrecía un irrisorio 0,5%, ofertó un incremento salarial de 5,6% para media y 11,5% para inicial, primaria y especial, bien lejos del reclamo de los docentes. Además, el gobierno pretende recuperar los días sin clases, pero no garantiza el reintegro de los masivos descuentos instrumentados. La conducción burocrática provincial, dirigida por Marcelo Guagliardo de la Lista Azul y Blanca, y de la capital neuquina, dirigida por la Lista Naranja (integrante de la Lista Lila ), empujaron la aceptación de la propuesta oficial y, por ende, el levantamiento de la huelga. Después de varios intentos infructuosos, debido a la determinación de las asambleas de base de proseguir la lucha, finalmente, la gente de Guagliardo logró abortar la lucha, usufructuando el cansancio y engañando a la docencia.
El rol de la burocracia y el rol de los docentes antiburocráticos
Es bien evidente que la burocracia sindical docente se encuentra representada por la Lista Celeste , que destacó reconocidos burócratas, como Hugo Yasky, Stella Maldonado, Roberto Baradel, Francisco Nenna o Eduardo López.
Sin embargo, existen varias listas y agrupamientos que, sin ser la burocracia tradicional de la Celeste , juegan un rol similar, entregando la lucha de los trabajadores. Esto es lo que sucede en Neuquén, donde la dirección Azul y Blanca de Guagliardo, desde el primer momento, se esforzó por evitar la lucha y no tuvo más remedio que intentar controlarla después, para, llegado el momento más oportuno, entregarla sin más.
Pese al rol burocrático de la conducción provincial y del sabor amargo que pueda tener la resolución del conflicto, la lucha de los docentes neuquinos fue importante: una prolongada huelga que incluyó cortes de ruta y movilizaciones, acompañamiento de padres y alumnos, concurridas asambleas de base y una participación activa y masiva de los docentes en cada paso del conflicto son enseñanzas y aspectos valorables.
Una vez más, se pone en evidencia que una de las tareas más importantes que tienen por delante los trabajadores docentes antiburocráticos es librar la lucha contra la burocracia sindical, ocupando los puestos de delegados y organizándose para recuperar los sindicatos y ponerlos de pie, para que sirvan a la docencia y a la escuela pública.