La CTA, en otro armado patronal

La fracción de la CTA que encabeza Pablo Micheli organizó un congreso en Mar del Plata, que se convirtió en un desfile de candidatos de los partidos patronales, que en plena campaña, aprovecharon el encuentro para avanzar con los armados electorales que buscarán poner de pie una “nueva” alternativa progresista y propatronal, al mejor estilo de La Alianza.


A poco de andar, la CTA de Micheli mostró con toda claridad su verdadera política. Después de haber hecho campaña criticando al gobierno nacional y planteando la independencia de los trabajadores, puso en evidencia, una vez más, su verdadero carácter burocrático.

Hemos remarcado varias veces que la participación en los armados políticos de los partidos patronales, ha sido una de prioridades, desde siempre, de la conducción de la CTA. De hecho, la actual división entre el bando de Yasky y el Micheli/De Gennaro no se debe a diferencias de fondo, ni de principios, sino que, por el contrario, es una consecuencia de que, en esta oportunidad, se han inclinado por distintas alternativas políticas, ambas igualmente antiobreras. Hugo Yasky, junto a sus aliados Martín Sabbatella y Carlos Heller, se decidió por mantenerse en el apoyo al gobierno kirchnerista. Mientras tanto, Víctor De Gennaro y Pablo Micheli, acompañados, entre otros, por Claudio Lozano, optaron por pasarse a la “oposición” y se encolumnan tras Pino Solanas en Proyecto Sur.

En este marco, la fracción que encabeza Micheli realizó un congreso en la ciudad de Mar del Plata. Se votó, entre otras cosas, la convocatoria a un paro nacional para el 8 de junio, en coincidencia con las mil marchas de los jubilados que reclaman el 82% móvil para las jubilaciones. Esta medida es, claramente, parte de la campaña que comienza a desplegar la gente de Micheli y no forma parte de ningún plan de lucha concreto que busque conquistar las reivindicaciones de los trabajadores.

Pero en el congreso de la CTA, la convocatoria al paro estuvo lejos de ser lo más relevante. La actividad principal, en los dos días que duró el encuentro, estuvo marcada por la vista de varios de los principales dirigentes de la “oposición”. Margarita Stolbizer, Roy Cortina, Eduardo Macaluse, Victoria Donda y Graciela Ocaña desfilaron, a su turno, por las tribunas. Si hasta Ricardo Alfonsín tuvo su lugar para hacer campaña en el congreso organizado por Micheli. Y fue el propio Micheli el que se encargó de callar a los congresales que se indignaron ante semejante concurrencia antiobrera. “Seamos tolerantes, no los invitamos para agredirlos (…) Por favor, están a favor de la personería gremial. Hay que ser tolerantes”, gritó desde el escenario.

En los hechos, por lo tanto, el encuentro de Mar del Plata sirvió como acto de campaña para los principales dirigentes del arco progresista de la “oposición”. Y también para que unos y otros aprovecharan para continuar discutiendo sobre posibles armados, frentes y alianzas varias, de cara a las elecciones de octubre. Claro que en el bando de Micheli no son meros espectadores de estos armados sino que, por el contrario, participan activamente en la formación de esta “nueva” alternativa política propatronal. Por caso, el economista de la CTA, Claudio Lozano, ya está lanzado como precandidato a jefe de gobierno porteño por el rejunte que viene armando Pino Solanas, bajo el nombre de Proyecto Sur (Pino Solanas, Libres del Sur, y el MST, entre otros). Lozano, por lo tanto, no perdió el tiempo y aprovechó el congreso para sacarse una foto con la ex ministra de salud kirchnerista, y protegida de Elisa Carrió, Graciela Ocaña, y para avanzar con las discusiones de cara al armado de la fórmula para las elecciones de la ciudad de Buenos Aires. “La idea de ir juntos de alguna manera está definida. Aunque lo que no está definido es el orden”, celebró el economista como balance de sus gestiones en el congreso.

De esta forma, a paso acelerado, andan los que ayudaron otrora a encumbrar al gobierno progre de La Alianza, que avanzó con más ajuste sobre los trabajadores y avaló la flexibilización laboral. Los mismos que se esforzaron durante años por contribuir a la legitimación del antipopular e igualmente ajustador gobierno kirchnerista. Esos mismos son los que ahora, pretendidamente en defensa de los trabajadores, avanzan en la construcción de un “nueva” estafa progresista, que será, como siempre ha sido, profundamente propatronal y antiobrera.