Como ya es costumbre en el gobierno kirchnerista, el jefe de la CGT se adelantó a la mayor parte de las paritarias y firmó un acuerdo salarial que quedará por debajo de los índices de inflación, buscando fijar un techo para las negociaciones en los otros gremios y garantizar, de esta forma, la continuidad del ajuste sobre la clase trabajadora.
Una vez más, Moyano adelantó varios meses la mesa de negociaciones paritarias de su gremio para hacer público el anuncio del porcentaje que busca establecer como “referencia” para los restantes gremios. O lo que es lo mismo, busca poner un techo a los aumentos salariales. Techo que, como ha sucedido en los últimos años, se encuentra por debajo de todas las estimaciones de inflación, garantizando, por lo tanto, la continuidad del ajuste sobre el salario.
El acuerdo fue firmado entre patronal y burocracia en la Casa Rosada, en presencia de la presidenta Cristina Fernández y de los ministros Boudou y Tomada. Desde el gobierno, desde luego, se saludó efusivamente la jugada del burócrata camionero, que le da continuidad a este modelo de ajuste que el kirchnerismo y la burocracia sindical han venido aplicando durante los últimos años y que golpea el salario de los trabajadores. El ministro Boudou (candidato impulsado por Moyano y lo conducción cegetista para jefe de gobierno porteño) lo elogió diciendo que es “un muy buen acuerdo (…) un acuerdo muy racional, que da previsibilidad, en un país que está creciendo. Tiene que ver con la realidad de la Argentina”.
En el mismo sentido se pronunciaron desde la patronal, lo que demuestra a las claras, la comunión de intereses de esta alianza antiobrera de empresarios, gobierno y burocracia, a la hora de ajustar sobre los trabajadores. Luis Morales, el presidente de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Carga (FADEEAC) celebró las virtudes del acuerdo y de los métodos antidemocráticos de la burocracia: “Estuvo muy contenta la presidenta, porque creo que fue un acuerdo en el cual no hubo ningún comentario, no se manejó ningún tipo de inconveniente, no hubo ningún tipo de asamblea en ninguna empresa. Se hizo con absoluta reserva y seriedad, fue un arreglo muy importante y la presidenta estaba conforme”.
El acuerdo firmado por el jefe de la CGT, para los camioneros, fija un aumento para todo el año, en cuotas, y con el compromiso de no reabrir la negociación. En concreto, será un 12% de aumento en julio, 6% desde noviembre y 6% más en marzo de 2012, es decir un total del 24% para dentro de un año, que alcanzan apenas el 27% con el agregado de un plus vacacional.
La burda entrega de Moyano fue aprovechada por sus coyunturales adversarios dentro de la burocracia sindical, para salir a denunciar al jefe de la CGT. Eso hicieron Barrionuevo, Cavallieri y Lescano, entre otros. “Lo felicito a Moyano por el 24% de aumento que consiguió para todo el año. La verdad es que no creo que nadie más firme por ese porcentaje”, ironizó el secretario general de Luz y Fuerza. Claro, que sus dichos no son más que pirotecnia verbal en el marco de sus disputas con la conducción de la CGT, ya que ninguno de ellos (que cuentan con una tradición burocrática y antiobrera tan amplia como la de Moyano) planea defender verdaderamente los intereses ni el salario de los trabajadores.
Con este nuevo acuerdo, por lo tanto, el gobierno de Cristina Fernández y la burocracia sindical, buscan avanzar con un nuevo ajuste sobre la clase trabajadora. Con la garantía de que la inflación seguirá destruyendo los salarios mes tras mes, los empresarios tienen asegurada la continuidad y la prosperidad de sus millonarios negociados.
Como quedó demostrado el año pasado con el ejemplo de los obreros de la alimentación que rompieron el techo salarial, que el único camino que tenemos los trabajadores para enfrentar el ajuste que aplican el kirchnerismo y la burocracia sindical está en profundizar la organización independiente y avanzar con las medidas de lucha que sean necesarias para romper con su techo salarial y comenzar a dar impulso a la lucha por la recuperación del salario.
El paro que no fue
El 17 de marzo, Moyano, por boca de sus seguidores más fieles como Viviani, Recalde y Schimd, anunció un paro y una movilización a Plaza de Mayo que fue levantada al día siguiente. El objetivo de realizar una demostración de sus fuerzas estaba cumplido.
Por un lado, Moyano y su gente buscan reclamar lugares de peso dentro de las listas electorales del kirchnerismo. En un marco en el cual las huestes del gobierno están en plena disputa de cara al armado electoral, la burocracia buscó recordarle a Cristina Fernández que ha jugado un rol protagónico en los últimos años y que es imprescindible de cara un futuro gobierno que planee continuar con el ajuste sobre los trabajadores (como, sin dudas, planea el kirchnerismo). Su objetivo de máxima, en este plano, es ubicar a Recalde como vice de Cristina Fernández, además de varios puestos clave en las listas de la provincia de Buenos Aires y otras provincias.
Por otra parte, Moyano quiere garantías de que cuenta con la protección firme del gobierno frente a las investigaciones judiciales en su contra, por algunas de las tantas estafas y negociados sucios del camionero, como el de los medicamentos truchos. Y en ese sentido, quiere demostrar también que, como sucediera con Venegas y a diferencia de Zanola y de Pedraza, cuenta con varios aliados leales que están dispuestos a defenderlo.
Al cierre del mes de marzo, con la firma de la paritaria de camioneros en Casa Rosada y el acuerdo de la suba del mínimo no imponible para Ganancias (también en Casa Rosada), Moyano y Cristina Fernández confirmaron que su alianza sigue firme. El gobierno apuesta por la continuidad de la burocracia moyanista para seguir controlando al movimiento obrero y la burocracia apuesta por el kirchnerismo como el gobierno patronal que defienda su poder y también sus negociados y sus millones.
Ambos demostraron que uno de los objetivos centrales de su alianza estratégica se mantiene tan firme como el primer día: profundizar el ajuste sobre la clase trabajadora.