Luego del escandaloso fraude perpetrado por ambos bandos burocráticos en las pasadas elecciones de la CTA, las maniobras para decidir quién administra el aparato de la central continúan, siempre a espaldas de los trabajadores.
“Estamos viviendo un proceso de crisis”, declaró Hugo Yasky, como aclarando la cosa. Es que ahora, la burocracia pinosolanista de Micheli ha decidido convocar a elecciones complementarias para el jueves 9 de diciembre. Elecciones que la burocracia kirchnerista de Yasky desconoce y propone celebrar en marzo.
Después del histórico fraude mutuo del 23 de septiembre, y ante la virtual acefalía de la central, el gobierno decidió intervenir prorrogando el mandato de Yasky, vencido el 30 de septiembre, hasta nuevo aviso.
Después de haber acordado realizar las elecciones complementarias en tres provincias y en casi 50 mesas distribuidas por el país, los burócratas no se ponen de acuerdo en cuándo hacerlas. Es que por estos días están preparando una nueva estafa. Eso es evidente. Con razón, Yasky acusa a Micheli porque “están preparando un nuevo fraude”. Por su parte, Micheli dice que Yasky le tiene “terror a la decisión popular”, es decir, a sus punteros, como Milagro Sala, y que “le sienta recontra cómodo el traje de interventor que le puso Tomada”.
La reunión de la mesa nacional en la que deberían haber consensuado una fecha para las nuevas elecciones fracasó porque el bando de Yasky no dio quórum. Sólo fueron los 17 hombres de Micheli, que decidieron convocar unilateralmente a las elecciones de diciembre. Sin embargo, el sector yaskysta desconoce esa resolución argumentando que para que sesione esa mesa debe contar con, al menos, 18 miembros. Pero la gente de Yasky tampoco reúne esa cantidad, al igual que Micheli cuenta con 17 bancas. Encima Yasky convoca a una reunión de la mesa nacional… el mismo día que Micheli llama a votar en la central. Un escándalo pocas veces visto.
Lo cierto es que la interna de la CTA es reflejo de la interna de parte del progresismo entorno al apoyo que brindarán a tal o cual partido patronal. Por un lado, el PJ kirchnerista; por el otro, Proyecto Sur y un amplio abanico de posibles aliados. Lo cierto es, también, que la crisis de la central se va a resolver entre cuatro paredes durante las extensas negociaciones entre ambos bandos de la burocracia, o bien con un nuevo fraude electoral, que ya están preparando.
La clase trabajadora nada bueno puede esperar de esta disputa en la CTA. Se imponga quien se imponga, mantendrá un modelo sindical, cada vez más burocrático.