La burocracia, de lleno en la interna patronal

Mientras distintos grupos de trabajadores se organizan y luchan por salario, la burocracia sindical, en todas sus variantes, se encuentra sumergida de lleno en la rosca electoral buscando encontrar un lugar para sus candidatos en las listas de los principales partidos patronales.



Cada dos años, con cada proceso electoral, la burocracia sindical se mete a fondo en las internas de los partidos patronales. No puede sorprender de ninguno de ellos. No, de la cúpula cegetista, apéndice histórico del PJ en el movimiento obrero. Tampoco de la burocracia “progre” de la CTA, que en sus veinte años de historia ha participado de distintos armados electorales y ha contribuido a encumbrar más de una experiencia propatronal, como la Alianza (UCR-Frepaso) y el kirchnerismo. Ante estas elecciones, la participación en distintos partidos patronales ha conducido a divisiones en ambas centrales, tanto en la CGT, cuya fractura lleva ya varios años, como la más reciente de la CTA.

Dentro de la CGT, el grupo mayoritario, que encabeza Moyano, se mantiene firme en su apoyo al gobierno kirchnerista. Junto a él se ubican sus soldados más fieles como Viviani, Recalde, Plaini y Schimd. La aspiración actual del burócrata camionero pasa por poder continuar ubicando gente propia (incluso sonaba el nombre de su hijo Facundo, jefe del sindicato de trabajadores de peajes) en el congreso y en cuanto espacio de poder tenga a su alcance.

Distanciado hace tiempo del kirchnerismo, Gerónimo Venegas, de la UATRE, impulsa la candidatura presidencial de Eduardo Duhalde. Lo mismo hace el burócrata gastronómico y jefe de la CGT Azul y Blanca, Luis Barrionuevo, que logró ubicar a su mujer como candidata a gobernadora de la provincia de Buenos Aires.

Dentro de la CTA, el grupo de Yasky viene reforzando a pasos agigantados su alianza con el kirchnerismo, al tiempo que profundiza sus “relaciones amistosas” con la CGT de Moyano. A principios de mayo, junto con Maldonado, Baradel, Depetri y Frondizi, entre otros, fue recibido en la Casa Rosada por Cristina Fernández y los ministros Tomada y Boudou. Políticamente, Yasky se organiza junto al kirchnerista de Morón, Martín Sabbatella.

La otra fracción de la burocracia de la CTA, que encabezan De Gennaro y Lozano, se agrupó bajo el nombre de Corriente Nacional por la Unidad Popular, e impulsa Proyecto Sur, mientras sueña con instalar la fórmula Binner-De Gennaro para competir en las presidenciales.

Más allá de sus diferencias, que van desde las posturas “progre” de los De Gennaro-Yasky hasta el perfil empresarial de los Moyano-Barrionuevo, todos estos exponentes de la burocracia sindical comparten su decisión de conducir al movimiento obrero detrás de las alternativas patronales y son, por tanto, enemigos de la clase trabajadora.