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El Revolucionario Nº38 (Agosto 2008)

EDITORIAL: MÁS ALLÁ DE LAS DIFERENCIAS
El Revolucionario Nº38 (Agosto de 2008)

La millonaria pelea que protagonizaron los empresarios del campo y los empresarios del gobierno dejó penas y glorias en ambos lados de la gran mesa de negociación que fue el congreso. Las cámaras empresariales del agro realizaron su principal reclamo y se erigieron con un triunfo político, cuyo máximo capitalizador es Duhalde y su cohorte. El gobierno quedó con fisuras internas, renuncias y distanciamientos significativos. También, el PJ kirchnerista. Los millones quedaron en manos de los burgueses exportadores, entre los que hay varios kirchneristas, por cierto.
Después de la derrota en la votación por las retenciones móviles en el senado, el gobierno de los Kirchner trata de recomponer algo de la legitimidad y el consenso perdidos durante el largo conflicto. Por eso, los anuncios sobre el recambio en la jefatura de gabinete, el nuevo salario mínimo, las asignaciones familiares, la “reestatización” de Aerolíneas Argentinas y la movilidad jubilatoria. Para eso también, la primera conferencia de prensa presidencial en la gestión kirchnerista. Todas, medidas anunciadas casi en simultáneo, que buscan lavarle la cara al oficialismo antes de que empiece a sentirse el nuevo aumento del boleto y la luz.
Pero más allá de las diferencias, la pelea instaló con más fuerza uno de los mayores acuerdos entre los empresarios del campo y los del gobierno: la defensa de la democracia. Todos, gobernadores, legisladores, funcionarios, empresarios, periodistas... celebraron la “reactivación del congreso”, la “independencia de poderes”, la “mejora en la calidad institucional”. “Es un triunfo de la democracia, de la república, del país”. Ésta, palabras más, palabras menos, fue la frase más recitada después de la votación parlamentaria. Es la principal conclusión que comparten las bandas capitalistas que estuvieron enfrentadas durante estos meses, y la que difundieron masivamente.
Pero si ambos sectores comparten estas ideas es, simplemente, porque la democracia es suya. La pelea que protagonizaron lo mostró muy claramente, como pocas veces. Quedó en evidencia que las dos bandas en pugna manejan al congreso y a sus legisladores, a los medios de comunicación y a sus periodistas, a las fuerzas de seguridad y a sus milicos... No hay dudas: es su democracia.
Mientras tanto, y más allá de los flashes de los noticieros y la batería de anuncios y discursos, la realidad de la clase trabajadora continúa su marcha. Bajos salarios, inflación, accidentes laborales, trabajo en negro... y para quien ose organizarse y luchar para cambiar esta situación, represión. Mantener esta realidad es otro de los grandes acuerdos que comparten “el campo” y el gobierno, más allá de las diferencias.

LA PELEA POR LAS RETENCIONES: UN REVÉS PARA EL KIRCHNERISMO

La votación del congreso golpeó al gobierno nacional, generando varias renuncias, recambios y alejamientos. También dividió al PJ, conformando una fracción que, bajo la dirección de Duhalde, se prepara para organizar el recambio presidencial.
El Revolucionario Nº38 (Agosto de 2008)
La caja es la clave del gobierno. Eso es bien claro para los kirchneristas, que se han dedicado casi exclusivamente a recaudar, engrosando el superávit fiscal y las reservas del Banco Central. Eso les permite, en primer lugar, sostener el pago de la deuda externa y los subsidios a las empresas privadas, incluyendo a las privatizadas por Menem, al tiempo que se cubren frente al impacto de posibles crisis económicas e intentan contener la indignación social por medio de precarias dádivas a los sectores más humildes... además de los infaltables negocios privados que abultan los bolsillos de funcionarios y empresarios amigos, como nos lo recuerdan De Vido y su caso Skanska, Miceli y su bolsa, los amigos de Antonini y su valija, o la presidenta y sus rolex, carteras, vestidos, viajes y demás.
Pero la agenda recaudatoria fue llevada con increíble mal tino por el gobierno, que se propuso ampliar las retenciones a la exportación agrícola enfrentando directamente al empresariado rural (y no acordando previamente, como lo venían haciendo), olvidando, entre otras cosas, que en un país atrasado y dependiente, como el nuestro, este sector es de gran importancia dentro de la burguesía local, lo que culminó con una crisis política en el interior del gobierno, que se llevó puesta a la tercera figura más importante del kirchnerismo, el ahora ex jefe de gabinete Alberto Fernández.
Representantes directos y aliados más o menos circunstanciales de la burguesía agraria salieron a flote en estos meses defendiendo esos intereses empresarios y aprovechando el traspié kirchnerista para fortalecer las líneas políticas de sus propios sectores, lo que ha llevado no sólo a un pasajero protagonismo de los partidos de oposición sino, sobre todo, a una acelerada cristalización del duhaldismo, que desde el mismo peronismo se prepara para ser recambio del gobierno actual.

La sangría K
La enorme torpeza gubernamental llevó al distanciamiento de muchos que hasta ahora lo acompañaban y al protagonismo de quienes no encontraban hasta ahora forma de levantar cabeza para dirigir una fracción alternativa a los Kirchner. Nada ha sido tan significativo como la renuncia del número tres del gobierno, el ahora ex jefe de gabinete Alberto Fernández (reemplazado por el también hijo del duhaldismo, Sergio Massa), quien desde el mismo centro del poder dejó en claro que el kirchnerismo había manejado en forma desastrosa el conflicto con el empresariado rural. Pero lo que acabaría siendo una crisis política al interior del círculo más cerrado del poder gubernamental impacto en sectores mucho más amplios de su base.
De hecho, algunos grupos no involucrados orgánicamente con el proyecto oficial, aunque sí simpatizantes como De Gennaro y sus hombres de la CTA o la misma Federación Agraria, ya optaron por cierto distanciamiento del gobierno. De igual modo, numerosos intendentes, diputados, dirigentes políticos del interior y gobernadores, que se vieron forzados a optar entre su gobierno y su base social y política, acabaron por abandonar el barco del kirchnerismo en este conflicto.
Más notable fue la ruptura de la dibujada “concertación plural”, pues aunque los radicales K, encabezados por Cobos, no contaron nunca con un peso importante en el gobierno, esta vez sus pocos votos fueron clave para la derrota gubernamental. Esto se vio agravado por el hecho de que fue justamente el vicepresidente (que, habitualmente, no es más que una figura decorativa), quien definió en el senado, dejando expuesta la falta de control por parte de los Kirchner. Luego de ese fiasco, la mayoría de los radicales K fueron expulsados uno a uno y quedaron sólo algunos obsecuentes de la presidenta.

La vuelta de “El padrino”
De todas formas, lo más importante del caso fue el resquebrajamiento en las propias filas peronistas, con un rol protagónico de los grandes empresarios rurales (principalmente Urquía, pero también otros como Felipe Solá) y los representantes más evidentes de este sector (como los gobernadores o ex gobernadores Reutemann, Schiaretti, De la Sota o Busti) que fueron constituyendo una columna peronista no K donde vuelven a tener lugar los más famosos impresentables del peronismo como Menem, Romero o Rodríguez Saa. El aún disperso peronismo no K (en el que se pueden incluir tanto hombres que aún no han roto definitivamente con la pareja presidencial, como Scioli o Das Neves, junto a otros más alejados como De Narváez o Lavagna), encuentra su máximo exponente y aglutinante en la figura de Eduardo Duhalde, quien ya está programando su “relanzamiento” por medio de una gira nacional para fundar locales provinciales de su Movimiento Productivo Argentino (MPA).
La influencia de Duhalde en la interna peronista y la preparación de un recambio del actual gobierno, se patentiza en la fracción que el diputado y dirigente gastronómico, Luis Barrionuevo, le armó al secretario general de la CGT, Hugo Moyano, alineado con los Kirchner. Uno de los operadores de Barrionuevo, el también dirigente sindical y diputado, Dante Camaño, explicitaba su banca política, al inaugurar la flamante CGT Azul y Blanca: “Tenemos el respaldo de todo el arco anti K: desde Eduardo Duhalde hasta Francisco De Narváez.”.
De esta forma, el peronismo, la mejor expresión partidaria que ha encontrado la burguesía para defender sus intereses y conservar el actual estado de cosas, se prepara ya para encontrar una salida a su propio desgaste, por medio del duhaldismo.

NI MOVIMIENTO, NI POPULAR

El Revolucionario Nº38 (Agosto de 2008)

Con un argumento que hubiera conmovido al más frío, el gobierno llamó al pueblo a enfrentar a la “podrida oligarquía”, para defender la “mesa de los argentinos”, “darle a los que menos tienen” y “construir escuelas y hospitales”. Pero el pueblo no acudió al llamado. Es que desde hace cinco años, blandiendo el mismo latiguillo de “redistribución de la riqueza”, el gobierno no hace más que profundizar la pobreza y la marginación, bajar los niveles salariales, y eso sí... engordar enormemente los bolsillos de empresarios y políticos kirchneristas.
Así, aun manejando un gran aparato (como es el PJ, sus gobernadores, intendentes y su amplia red de punteros, a lo que debe sumarse la obsecuente CGT moyanista y los grupos de piqueteros K), el kirchnerismo que discursea con la “mística” y extender la “lucha nacional y popular”, fue derrotado también en la calle en la primera oportunidad en que debió movilizar en serio, más allá del puñado de adictos que suele participar de los actos o escraches progubernamentales.
El kirchnerismo, que sostiene su política antiobrera argumentando que es un representante del campo popular, no pudo convencer de que estaba dispuesto a distribuir algo de su frondosa caja entre los sectores populares, y terminó perdiendo en la calle contra una “movilización” dirigida por lo más concentrado del empresariado rural, de la que se hicieron eco los sectores acomodados de la ciudad de Bs. As.
De esta forma, esta disputa interempresaria mostró también lo lejos que está el kirchnerismo de ser siquiera algo parecido a un movimiento popular. Mostró cómo ese enorme castillo construido con palabras se desvanece en un instante, por la fuerza de la realidad.

EL CONFLICTO ENTRE LOS EMPRESARIOS DEL CAMPO Y LOS DEL GOBIERNO ¿EN QUÉ QUEDARON?

La pelea entre el gobierno y los empresarios del campo concluyó su primera etapa con la votación del vicepresidente Cobos, quien rechazó el proyecto oficial. Ahora, la disputa y la negociación continúan por otros caminos.
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Mientras el gobierno y los empresarios agrarios evaluaban cómo seguir cuando la cámara de senadores ratificara la resolución 125 y sus modificatorias, el vicepresidente Julio Cobos coronó la votación rechazando el proyecto del ejecutivo. El inesperado desenlace dio por tierra los pronósticos que unos y otros imaginaron, lo que desató desbandes, reacomodamientos y rejuntes varios. En consecuencia, las retenciones a las exportaciones volvieron a ser fijas, aplicándose el mismo rasero para todos los empresarios agrícolas, independientemente de su tamaño y producción.
Al kirchnerismo se le abrió un PJ disidente que comenzó a aglutinarse en torno a la figura de Duhalde, con vistas al recambio. Los radicales K, ninguneados hasta aquí por el kirchnerismo, vieron la oportunidad de posicionarse de otro modo dentro del mapa político. Por otro lado, estos meses de disputa con el campo le ocasionaron un desgaste al gobierno(1), que lo llevó a realizar algunos retoques imprescindibles para restituir su imagen, lanzarse a la reconquista de “defeccionadores” y heridos y trazar nuevas alianzas.
En otro orden de cosas, al derogarse la resolución 125 y sus agregados, se cumplió el programa que se trazaron los grandes capitalistas agrícolas, los más beneficiados con los resultados obtenidos. Así es: los pequeños y medianos empresarios no se beneficiarán con el esquema de subsidios, compensaciones y reintegros que establecían las modificaciones hechas al proyecto oficial por los diputados, quedando los mismos en una situación más desfavorable que la que hubieran tenido en caso de aprobarse el proyecto, tal cual salió de la cámara baja. Hasta el propio dirigente de la Federación Agraria se vio obligado a reconocer que “no puede ser necio” y que con las enmiendas hechas “los pequeños productores estaban mejor”. Es por eso que, aun cuando se auguran cosechas récord y ganancias exorbitantes para todos, entre los empresarios del campo hay algunos más satisfechos que otros. Sin embargo, todos estos explotadores marchan unidos para negociar en mejores condiciones con el gobierno.
De hecho, ya están circulando propuestas para acordar cómo quedan repartidas las ganancias extraordinarias. El oficialismo estaría dispuesto a ceder la movilidad de las retenciones a cambio de instrumentar un aumento en los derechos de exportación de la soja. Los ruralistas aceptarían esto, si el gobierno incrementa los subsidios y baja las retenciones del maíz y el trigo. Como vemos, la negociación sigue abierta, pero con “el campo” en una mejor posición. Si prospera este plan, el gobierno se embolsaría unos 1.200 millones de dólares. Algo menos que lo estipulado en el plan original.
Así las cosas. El conflicto no terminó. Sigue en pie la necesidad de recaudar más por parte del kirchnerismo. También sigue en pie la necesidad del campo de contar con un gobierno que le garantice sus grandes ganancias. La plata debe ser distribuida, más temprano que tarde.
Mientras tanto, más empobrecido y golpeado que al inicio del conflicto, queda quien nada tuvo que ver con la disputa: el pueblo trabajador.
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NOTAS:
1) Ver “Un revés para el kirchnerismo”, en esta edición.

DOS ACTOS, EL MISMO CIRCO

El Revolucionario Nº38 (Agosto de 2008)

El día que los empresarios del campo y del gobierno compitieron con sus actos, el periodismo adicto a unos y otros pasó revista a las banderas, consignas y precios del marketing y choripanes.
Por un lado, mostraron a las señoras palermitanas, con su bijou resplandeciente, las botas italianas y los jeans de marca, sin darse cuenta que criticaban, cartera Vuitton incluida, el look de la presidenta. Por el otro, despotricaron sobre las filas de colectivos fletados por los barones del PJ a Congreso, no muy distintos al aporte del mismo PJ en Palermo.
En Congreso estuvo Moyano. En Palermo, la CGT Azul y Blanca, sin Barrionuevo, que justo tuvo que operarse.
En Palermo, el PJ de Duhalde, De la Sota, Schiaretti, Reutemann, Busti, Rodríguez Saá, Romero. En Congreso, el PJ de Kirchner, los Fernández, Kunkel, De Vido, Scioli, Pichetto, Uribarri, Capitanich, Urtubey.
Con los empresarios del campo se mostraron Carrió, Gil Lavedra, López Murphy, P. Bullrich, Blumberg, Binner, Castells, el PCR, el MST y otros grupos menores. Con el gobierno, Yasky, Tumini, D’Elía, Bonafini, Sabatella, el cura Farinello, el PC y el PH. Compitieron el toro inflable Alfredito con los nueve pingüinos cuyas panzas formaban la palabra “Cristina” y el gorila marioneta.
Cada acto quiso ser el “auténtico”, el de manifestantes “espontáneos”, el de reclamos “democráticos”, el que expresaba “la patria”.
En uno se defendían las ganancias de la soja. En otro, las de las empresas y el superávit fiscal. Intereses, ocasionalmente enfrentados, de una misma clase: la burguesía, que aunque se divida en fracciones que compitan para ver quién se queda con la mejor parte del saqueo, no pierde su única cara, la de la explotación.

CAMPO Y GOBIERNO: LAS CUENTAS DE UNOS Y OTROS

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En el primer semestre de 2008, el superávit fiscal alcanzó $20.310 millones. En este tiempo, el gobierno acumuló “casi $6.000 millones más que en el mismo período de 2007...”(1), lo que significa un aumento interanual del 41,8%. Esta cifra permite proyectar un 20% más que en 2007. En estos pocos meses de retenciones móviles, ingresaron por ese concepto al menos u$s300 millones, aunque, por la decisión del senado, el kirchnerismo no podrá retener los u$s1.200 millones que esperaba quedarse hasta diciembre. Esto es todo. Seguirán garantizando el superávit, gracias a los altos precios de los commodities, pero viéndose obligados a realizar cada vez más ajustes sobre el pueblo y maniobras financieras para mantenerlo, como la participación del Banco Central o el traspaso de fondos de las AFJP.
Por su parte, los balances entre los empresarios del campo no son nada desestimables. La alta demanda internacional de alimentos y, sumado a ello, el especulador acopio de millones de toneladas por parte de las corporaciones agrícolas, produjo que la soja cotice con ganancias en el mercado de futuro. En razón de su bajo costo y alta rentabilidad, para la campaña 2008/09 la siembra de soja crecerá 900.000 hectáreas más con relación al año pasado, desplazando a otros cultivos y marcando un nuevo récord histórico. De este modo, la oleaginosa tocará casi los 18 millones de hectáreas(2), más de la mitad de la zona cultivable del país(3).
Como vemos, ambos, empresarios del campo y del gobierno, viven del atraso del país.
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NOTAS:
1) Ámbito financiero, 22/07/08.
2) El diario de Paraná, 24/07/08.
3) Vale recordar que menos del 10% de este cultivo se destina para consumo interno.

RETENCIONES, SUBSIDIOS Y SUPERÁVIT

Con la votación del senado y la posterior derogación de la resolución 125 que establecía las retenciones móviles, el panorama de la recaudación fiscal se ha modificado sensiblemente. Concretamente en unos 2.000 millones de dólares. Para recomponerla, el gobierno avanza contra los trabajadores y el pueblo.
El Revolucionario Nº38 (Agosto de 2008)
Era tal la seguridad del gobierno nacional de que impondría las retenciones móviles, que la plata ya estaba distribuida. Un poco para el pago de la deuda, otro tanto para subsidiar empresas, una parte para reintegros a los empresarios del campo, y algo para las billeteras de los funcionarios kirchneristas. Ése y no otro era su destino. La confesión de Kirchner, después de la alharaca redistribucionista, no deja lugar a dudas: “Sin retenciones, ¿cómo vamos a pagar las obligaciones externas?”(1), decía un día antes de la votación. Eso de la construcción de hospitales, viviendas y caminos fue para la tribuna.
El objetivo principal de la resolución era recaudar más para sostener un superávit fiscal que permitiera mantener los gastos del gobierno nacional. Un superávit fiscal que, si bien sigue siendo elevado y acorde a las exigencias de los organismos internacionales, comienza a erosionarse, ya que los gastos están creciendo más que los ingresos(2). De allí, la necesidad de imponer una mayor recaudación vía suba de las retenciones, entre otras medidas. La participación de las retenciones en la recaudación total ronda el 15%. Por su parte, la relación entre las retenciones y el superávit fiscal no es menor y se ha incrementado año tras año, estimándose que, para 2008, serán equivalentes sus respectivos montos(3). Esta realidad demuestra no sólo el atraso de Argentina, cuyas cuentas dependen del agro y de los requerimientos del mercado mundial, sino también la fragilidad del superávit, ya que si bajan los precios internacionales de los granos que vende el país, el saldo positivo descendería considerablemente.
Pero el crecimiento de los gastos no se debe a mayores partidas destinadas al bienestar del pueblo, como miente el gobierno. Todo lo contrario. Junto al permanente pago de la deuda externa, los subsidios a las empresas explican dicho aumento. Estas últimas transferencias se han incrementado vertiginosamente en los últimos años. Lo estimado para 2008 duplica lo ejecutado en 2007 y cuadruplica las cifras de 2006(4). También, se ubica en el orden del 100% en relación al superávit primario(5). Los subsidios son para que no aumenten los precios, argumentan. Sin embargo, la inflación continúa mientras suben, también, los subsidios a las empresas para garantizar su rentabilidad, la eufemísticamente llamada seguridad jurídica.
Ahora, con el revés del congreso, el gobierno comienza a tomar medidas para seguir garantizando “la salud de las cuentas públicas” como gusta decir, en otras palabras, el superávit fiscal para pagar la deuda externa y mantener los privilegios de sus socios internos, conseguidos sobre la base de más ajuste hacia los trabajadores y el pueblo.
Los gobiernos provinciales de Córdoba y Buenos Aires, nuevo “opositor” uno y todavía oficialista otro, ya han implementado aumentos impositivos. También en Santa Fe, el “socialista” Hermes Binner se alista a seguir, luego de haber aumentado el boleto de colectivo.
Los subsidios no los van a recortar, como andan diciendo, pero sí pueden evitar incorporar otros nuevos o desacelerar su crecimiento. La contracara de esa decisión es el ya instrumentado aumento de tarifas en energía y transporte. Ahora, están preparando el del gas y el agua.
Es claro, la prioridad es mantener robusta la caja. “Hay que cuidar las finanzas públicas (...). El estado no tiene recursos infinitos para satisfacer mañana todas las necesidades”(6), le explicaba Cristina Fernández a los burócratas de la CGT. Y así es. El gobierno satisface solamente las necesidades empresarias ajustando y prometiendo más ajuste para el pueblo trabajador.
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NOTAS:
1) Clarín, 15/07/08.
2) En junio, los ingresos aumentaron un 21%, mientras los gastos, un 33,4%.
3) La consultora, Finsoport, la ubica en el 94% registrando la siguiente progresión: 53% en 2004; 58% en 2005; 61% en 2006; y 78% en 2007.
4) Según el ministerio de economía (que no computa todas las transferencias), en 2006 los subsidios fueron 6.485 millones de pesos; en 2007, de $14.624 millones; y de $28.000 millones para este año. Otras fuentes, como Ecolatina, los cifran en $35.000 millones. Como porcentaje del PBI, la relación es la siguiente: 1,8% en 2006; 2,3% en 2007; y 3,5% en 2008.
5) Según Ecolatina sería del 107%.
6) La Nación, 01/08/08.

LA LLEGADA DE LAS PYMES AGRÍCOLAS A LA SOCIEDAD RURAL

El Revolucionario Nº38 (Agosto de 2008)

El reciente conflicto del campo tuvo en el centro de la escena al pequeño empresario, ése que sueña con ser un gran capitalista y que, en ese camino, es el primero en negrear y superexplotar a los peones a su cargo. Desde la más rancia oligarquía hasta los autoproclamados “progresistas”, pasando por el gobierno de empresarios kirchneristas, todos agitaron como bandera el reclamo de una mejora en las condiciones (ganancias) de estas PyMES rurales, disputándose su apoyo.
Entre los dos bandos empresarios, los pequeños explotadores (muchos de los cuales eran antiguos simpatizantes del kirchnerismo) se ubicaron de lleno junto a sus hermanos mayores del campo, encabezados por la Sociedad Rural. Su “solidaridad de clase” fue tanta, que no abandonaron a los jefes terratenientes ni siquiera cuando el kirchnerismo les otorgó algunos beneficios para que se abrieran del bloque agrario... y esa “fidelidad” les costó quedarse sin nada, cuando una vez derogada la resolución 125, fueron suspendidas las compensaciones y reintegros, con lo cual los grandes ganadores de la disputa fueron los más acaudalados empresarios agrícolas.
De todas formas, a los jefes de los chacareros se los vio contentos ocupando un nuevo puesto, ahora como segundones en la feria de la Sociedad Rural, junto al golpista Miguens, a quien Buzzi y Cía. consideran un “socialdemócrata”. Es parte de la escala de valores que establecen entre empresarios. Éstos pueden ser más o menos amigos, tener mayor o menor fortuna, pero todos comparten lo esencial: se enriquecen a costa del trabajo ajeno, de la explotación de los trabajadores, los más claros perdedores en medio de este conflicto entre empresarios.

LA “REESTATIZACIÓN” DE AEROLÍNEAS: OTRO GRAN “NEGOCIO” KIRCHNERISTA

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La fiesta de privatizaciones de los ’90 llenó los bolsillos del gobierno y las multinacionales. Las empresas de servicios se vendieron o concesionaron a precio vil, o se “pagaron” con títulos de la deuda externa, es decir, con su propio pasivo, absorbido por el estado. Tanto en las ventas como en las concesiones, el estado entregó las empresas sin deudas y con todos sus activos. Los procesos de “racionalización del personal”, con despidos masivos disfrazados de retiros voluntarios, completaron el negocio en el que ganaron los buitres del capital, y perdieron los trabajadores y los usuarios.
Pero la avidez de los chupasangre no tiene límite. Como con el correo y con Aguas Argentinas, al agotarse la posibilidad de saqueo, las empresas, totalmente fundidas, vuelven al estado, que las recompra carísimas.
Es el turno de Aerolíneas Argentinas, vendida en 1991, desde luego que sin deuda alguna, por el presidente peronista Carlos Menem a Iberia. En 1996, la empresa española cedió la gestión a la yanqui American Airlines. Un año después, Aerolíneas pasó a la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales) de España, que la vendió, en 2001, al Grupo Marsans, por el precio simbólico de un dólar.
Durante todo ese tiempo, los aportes de capital y subsidios del estado argentino fueron enormes. Con los 50 millones de pesos recientemente otorgados para pagar salarios y garantizar operaciones, totalizaron más de 700 millones, sin que esas siderales sumas tuvieran efecto alguno en la sangría de personal, reducido en un 40% desde la privatización, ni en la brutal descapitalización. Hoy Austral tiene 6 aviones, y sólo funcionan 26 de Aerolíneas. Entre ambas redondean un pasivo de 890 millones de dólares, de los cuales $240 millones son inmediatamente exigibles. Como cuando se privatizó, esa deuda se transferirá al estado.
Los capitalistas españoles, que ya le sacaron todo el jugo posible, ofrecieron venderla al estado argentino, que rápidamente accedió. El anuncio oficial fue hecho por el secretario de transporte, Ricardo Jaime, quien calificó de “importantísimo este paso que da el estado nacional”. Por su parte, la compañía española dijo: “Estamos bastante satisfechos”, y explicó que, con la operación, Marsans “evitó entrar en una batalla legal que podría haber llevado a caminos no mercantiles”. La parte más sofisticada del fraude es que el principal acreedor de la empresa, que cobrará del nuevo dueño, es el propio grupo Marsans que la fundió.
Como en el caso de AySA, la privatización permitía la adquisición de acciones de la sociedad por los trabajadores, pero el PPP (Programa de Propiedad Participada) es administrado por la burocracia de los sindicatos, que por algo manifestó su alegría con el negociado. Edgardo Llano, titular de APA (Asociación del Personal Aeronáutico) y miembro de la conducción de la CTA, declaró: “esto significa un día histórico para los trabajadores aeronáuticos de la APA”.
Después del acto encabezado por la presidenta Cristina Fernández, el secretario de transporte Ricardo Jaime y el ministro de planificación, Julio De Vido, al que asistieron los burócratas de los gremios, todos brindaron por el nuevo negocio, que ni siquiera es una “reestatización” real. “La incorporación de capitales privados será el horizonte una vez que se ponga en valor a las compañías”, indicó Jaime a la prensa, es decir que las privatizarán, de nuevo, sin deuda. No pueden suceder las cosas de otra manera en una semicolonia como Argentina, y bajo un gobierno propatronal y proimperialista.

LA RELACIÓN CON EEUU: MARINES Y ENVIADOS DIPLOMÁTICOS PARA GARANTIZAR LA DEPENDENCIA

Mientras la IV Flota patrulla los mares sudamericanos y los marines yanquis desembarcan en nuestras costas bajo la máscara de los “ejercicios conjuntos”, el gobierno recibe con alfombra roja una visita tras otra de enviados del departamento de estado que vienen a asegurarse que la semicolonia esté en orden.
El Revolucionario Nº38 (Agosto de 2008)

La IV Flota de EEUU, creada en 1943 con el argumento de que era necesario patrullar las costas latinoamericanas para controlar el avance de Alemania y Japón, fue desactivada en 1950. Cincuenta y ocho años después fue reactivada, y ya surca nuevamente las aguas de América Latina.
La iniciativa, parte del conjunto de políticas yanquis para la región, es justificada como “misión humanitaria” por los funcionarios del departamento de estado, que, como Thomas Shannon, aseguran que no tiene “capacidad ofensiva” y que su buque más grande es un hospital.
La explicación queda desvirtuada cuando se comprueba que su nuevo comandante, el contralmirante Joseph Kernan, no es un enfermero, sino el ex jefe del Comando de Tácticas Especiales de Guerra Naval, un grupo de elite para operaciones especiales en condiciones adversas, entrenado para misiones, sin dudas, nada “humanitarias”. La flota, integrada por once navíos de guerra, incluyendo un portaaviones, el George Washington, depende del Comando Sur, que desde un primer momento esgrimió la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico y la prevención de “oleadas de refugiados” como los motivos del relanzamiento.
El regreso de la IV Flota no se restringirá a las aguas adyacentes al Caribe y de los países atlánticos de Centro y Sudamérica. Como lo plantea un documento de la Marina de Guerra yanqui de 2007, las fuerzas de tarea navales contarán con nuevos buques de “combate litoral”, en consonancia con los ejercicios anfibios que en estos mismos días se están desarrollando en territorio argentino(1). El comandante de la marina James Stevenson fue bastante más sincero que Shannon, y admitió que sus naves llegarán hasta las “aguas marrones” de nuestro amplio sistema de ríos, desde la cuenca amazónica hasta los mantos subterráneos del Sistema Acuífero Guaraní, la misma zona donde se realizan los ejercicios “Unitas Ribereños” dirigidos por el Pentágono, que con la excusa de impulsar proyectos de ingeniería y entrenamiento médico, realizan tareas de inteligencia, reconocimiento regional y estudios topográficos de importancia geoestratégica.
Mientras la flota se aprestaba para dejar su puerto en Florida, se sucedían en Argentina las visitas de notables yanquis.
En mayo vino el jefe del Comando Sur, James Stavridis, que habló a la prensa de las “excelentes” relaciones entre las fuerzas armadas de su país y de la Argentina. Pero la visita más destacada fue la misión encabezada por el subsecretario de estado para el hemisferio occidental, Shannon, y el subsecretario del tesoro, Brian O’Neill, que fueron recibidos con honores por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Shannon se entrevistó, además, con el canciller, Jorge Taiana; con el ministro de economía, Carlos Fernández; con el ministro del interior, Aníbal Fernández; con los jueces de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, Ricardo Maqueda y Elena Highton de Nolasco, y con el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri. También visitó el Centro Argentino de Entrenamiento Conjunto para Operaciones de Paz.
O’Neill, para no ser menos, se reunió con banqueros del Citibank, del HSBC, de Prudencial y de American Express, con los que discutió las condiciones de EEUU respecto de la deuda argentina con el Club de París.
Verdaderos virreyes a los que el gobierno kirchnerista se encarga de demostrar, día a día, que sigue siendo su mejor alumno, el del pago compulsivo de la deuda, el de las tropas en Haití, el del saqueo y la entrega.
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NOTAS:
1) Ver recuadro “Desembarco yanqui en Bahía Blanca”.

DESEMBARCO YANQUI EN BAHÍA BLANCA

El Revolucionario Nº38 (Agosto de 2008)

Unos 150 infantes de marina argentinos, brasileños y chilenos, dirigidos por marines yanquis, desembarcaron el 24 de julio en una playa del sector Baterías de Puerto Belgrano, a unos 40km. de Bahía Blanca. Se trata del ejercicio conjunto Intercambio Sur 2008, que simula una operación de imposición de paz bajo mandato de Naciones Unidas.
En la operación participaron dos buques de la Armada Argentina, el transporte “Hércules” y el aviso “Teniente Olivieri”, y lanchas rápidas de desembarco MK5, que son parte de un programa de modernización logística de la marina(1).
El objetivo del desembarco era la “recuperación de funcionarios de la Cruz Roja retenidos por una milicia irregular, la protección de los civiles atrapados en el conflicto y la preservación de una vital planta potabilizadora de agua”, y su intención “hablar un lenguaje común para el momento en que la ONU requiera el servicio de estas fuerzas”.
El jefe del cuerpo de marines del Comando Sur, brigadier general John Croley, que supervisó los ejercicios, declaró a la prensa: “Más allá del adiestramiento, lo positivo es juntar a los militares de países amigos” (el destacado es nuestro).
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NOTAS:
1) El gobierno destinó más de 5 millones de pesos para recuperar esas lanchas, y otros 9 millones para la recuperación de catorce tanquetas Panhard anfibias.

JOSÉ PEDRAZA

El Revolucionario Nº38 (Agosto de 2008)

Pedraza es un caso ejemplificador de burócrata sindical patrón y enemigo de los trabajadores. Su erradicación de las direcciones gremiales es una tarea acuciante de la clase obrera.

José Pedraza es, a fuerza de fraudes, palizas, persecuciones, proscripciones y amenazas, secretario general de la Unión Ferroviaria (UF) desde 1996 y secretario de cultura, ciencia y técnica en el nuevo armado de la CGT. En su juventud, mientras estudiaba derecho, comulgaba con sectores del socialismo. “Entonces mi militancia estaba profundamente impregnada por el marxismo-leninismo, así que solíamos agarrarnos a tiros con los de la extrema derecha detrás de la Facultad, sobre todo cuando había elecciones en el centro de estudiantes”. Luego se dio con extrema disciplina al justicialismo y acompañó, entonces, a Cafiero y su renovación peronista, a Menem y, por supuesto, a Kirchner.
Por otro lado, Pedraza es patrón del Belgrano Cargas, la línea férrea de logística más extensa del país, directorio que comparte junto a Franco Macri, accionistas chinos, Moyano y Benito Roggio, empresario de Metrovías. Menem, antes de irse, dio a Pedraza la concesión del ferrocarril y el 99% del paquete accionario (porcentaje que retuvo hasta hace dos años), y éste puso como presidenta a su esposa, la contadora Graciela Coria.
Entre 1993 y 1998, Pedraza les descontó compulsivamente a sus trabajadores un porcentaje de sus salarios para cubrir prestaciones de sepelio, y, si bien se dio algún servicio (aunque por montos mucho menores), el rentista se amarrocó 34 millones de pesos/dólares. Ante la acusación por estafa, Pedraza esgrimía: “Todo esto es sólo la opinión arbitraria de un fiscal o de un juez. Por mi parte, estoy con Kirchner y sigo creyendo en la justicia.”. Recién en 2006 fue procesado y lo embargaron sólo en 50 millones de pesos. Esa ínfima suma se entiende si notamos el asesoramiento jurídico con el que contaba el rentista, quien fue defendido por el ex ministro montonero de Cámpora, el abogado penalista y actual Procurador General de la Nación, Esteban Righi, de quien se jacta ser “amigo”. Entre otras personalidades que asumieron su defensa, consignamos a Carlos Tomada y Noemi Rial, actual ministro y secretaria del MTySS, respectivamente.
“Yo sé lo que es limpiarme la cola con papel de diario en un excusado, y también sé lo que es dormirse sin comer, con un mate cocido en el estómago. Nunca quise que mis hijas tuvieran que pasar por eso.”. Quizás todo eso explica por qué Pedraza procuró para su familia una casa en el exclusivo barrio de Villa Sarmiento, inmueble que adquirió en 1998 valuado por entonces en 700.000 dólares, y que, al parecer, es nada al lado de su fastuosa mansión en Parque Leloir, Castelar.
Pedraza avaló la política desmanteladora de “ramal que para, ramal que cierra”, al punto que mandó una y otra vez sus patotas contra las seccionales ferroviarias rebeldes que sostuvieron, contra el gobierno y la burocracia, las huelgas a principios de los ’90, estilo que conserva hasta el presente. Su persona al frente del gremio y del gestionamiento de la empresa significó que, de 114 mil ferroviarios, actualmente haya poco más de 14 mil, infinidad de personal tercerizado y flexibilizado y una red devastada con 36.000km. menos de vías que aisló a casi 900 pueblos. Por aquel tiempo, Pedraza firmaba un acta acuerdo con el Banco Mundial para financiar los retiros “voluntarios”. Ante el vaciamiento empresarial que él mismo provocó, explicaba: “La gente huía de la empresa, pero, claro, después se dieron cuenta de que el kiosquito que se pusieron con el retiro no funcionó.”. Sin palabras.
“Apoyé a Menem como lo hizo todo el peronismo, del mismo modo que ahora apoyo a Kirchner. Y apoyé las privatizaciones, como lo hizo todo el peronismo...”, disparaba el burócrata cegetista y resumía magistralmente la lógica del PJ, escuela de cuadros de la burguesía, en este caso, para hacerse empresario, enriquecerse y entregar a la clase obrera atada de pies y manos.