El Revolucionario Nº38 (Agosto de 2008)
Pedraza es un caso ejemplificador de burócrata sindical patrón y enemigo de los trabajadores. Su erradicación de las direcciones gremiales es una tarea acuciante de la clase obrera.
José Pedraza es, a fuerza de fraudes, palizas, persecuciones, proscripciones y amenazas, secretario general de la Unión Ferroviaria (UF) desde 1996 y secretario de cultura, ciencia y técnica en el nuevo armado de la CGT. En su juventud, mientras estudiaba derecho, comulgaba con sectores del socialismo. “Entonces mi militancia estaba profundamente impregnada por el marxismo-leninismo, así que solíamos agarrarnos a tiros con los de la extrema derecha detrás de la Facultad, sobre todo cuando había elecciones en el centro de estudiantes”. Luego se dio con extrema disciplina al justicialismo y acompañó, entonces, a Cafiero y su renovación peronista, a Menem y, por supuesto, a Kirchner.
Por otro lado, Pedraza es patrón del Belgrano Cargas, la línea férrea de logística más extensa del país, directorio que comparte junto a Franco Macri, accionistas chinos, Moyano y Benito Roggio, empresario de Metrovías. Menem, antes de irse, dio a Pedraza la concesión del ferrocarril y el 99% del paquete accionario (porcentaje que retuvo hasta hace dos años), y éste puso como presidenta a su esposa, la contadora Graciela Coria.
Entre 1993 y 1998, Pedraza les descontó compulsivamente a sus trabajadores un porcentaje de sus salarios para cubrir prestaciones de sepelio, y, si bien se dio algún servicio (aunque por montos mucho menores), el rentista se amarrocó 34 millones de pesos/dólares. Ante la acusación por estafa, Pedraza esgrimía: “Todo esto es sólo la opinión arbitraria de un fiscal o de un juez. Por mi parte, estoy con Kirchner y sigo creyendo en la justicia.”. Recién en 2006 fue procesado y lo embargaron sólo en 50 millones de pesos. Esa ínfima suma se entiende si notamos el asesoramiento jurídico con el que contaba el rentista, quien fue defendido por el ex ministro montonero de Cámpora, el abogado penalista y actual Procurador General de la Nación, Esteban Righi, de quien se jacta ser “amigo”. Entre otras personalidades que asumieron su defensa, consignamos a Carlos Tomada y Noemi Rial, actual ministro y secretaria del MTySS, respectivamente.
“Yo sé lo que es limpiarme la cola con papel de diario en un excusado, y también sé lo que es dormirse sin comer, con un mate cocido en el estómago. Nunca quise que mis hijas tuvieran que pasar por eso.”. Quizás todo eso explica por qué Pedraza procuró para su familia una casa en el exclusivo barrio de Villa Sarmiento, inmueble que adquirió en 1998 valuado por entonces en 700.000 dólares, y que, al parecer, es nada al lado de su fastuosa mansión en Parque Leloir, Castelar.
Pedraza avaló la política desmanteladora de “ramal que para, ramal que cierra”, al punto que mandó una y otra vez sus patotas contra las seccionales ferroviarias rebeldes que sostuvieron, contra el gobierno y la burocracia, las huelgas a principios de los ’90, estilo que conserva hasta el presente. Su persona al frente del gremio y del gestionamiento de la empresa significó que, de 114 mil ferroviarios, actualmente haya poco más de 14 mil, infinidad de personal tercerizado y flexibilizado y una red devastada con 36.000km. menos de vías que aisló a casi 900 pueblos. Por aquel tiempo, Pedraza firmaba un acta acuerdo con el Banco Mundial para financiar los retiros “voluntarios”. Ante el vaciamiento empresarial que él mismo provocó, explicaba: “La gente huía de la empresa, pero, claro, después se dieron cuenta de que el kiosquito que se pusieron con el retiro no funcionó.”. Sin palabras.
“Apoyé a Menem como lo hizo todo el peronismo, del mismo modo que ahora apoyo a Kirchner. Y apoyé las privatizaciones, como lo hizo todo el peronismo...”, disparaba el burócrata cegetista y resumía magistralmente la lógica del PJ, escuela de cuadros de la burguesía, en este caso, para hacerse empresario, enriquecerse y entregar a la clase obrera atada de pies y manos.
Pedraza es un caso ejemplificador de burócrata sindical patrón y enemigo de los trabajadores. Su erradicación de las direcciones gremiales es una tarea acuciante de la clase obrera.
José Pedraza es, a fuerza de fraudes, palizas, persecuciones, proscripciones y amenazas, secretario general de la Unión Ferroviaria (UF) desde 1996 y secretario de cultura, ciencia y técnica en el nuevo armado de la CGT. En su juventud, mientras estudiaba derecho, comulgaba con sectores del socialismo. “Entonces mi militancia estaba profundamente impregnada por el marxismo-leninismo, así que solíamos agarrarnos a tiros con los de la extrema derecha detrás de la Facultad, sobre todo cuando había elecciones en el centro de estudiantes”. Luego se dio con extrema disciplina al justicialismo y acompañó, entonces, a Cafiero y su renovación peronista, a Menem y, por supuesto, a Kirchner.
Por otro lado, Pedraza es patrón del Belgrano Cargas, la línea férrea de logística más extensa del país, directorio que comparte junto a Franco Macri, accionistas chinos, Moyano y Benito Roggio, empresario de Metrovías. Menem, antes de irse, dio a Pedraza la concesión del ferrocarril y el 99% del paquete accionario (porcentaje que retuvo hasta hace dos años), y éste puso como presidenta a su esposa, la contadora Graciela Coria.
Entre 1993 y 1998, Pedraza les descontó compulsivamente a sus trabajadores un porcentaje de sus salarios para cubrir prestaciones de sepelio, y, si bien se dio algún servicio (aunque por montos mucho menores), el rentista se amarrocó 34 millones de pesos/dólares. Ante la acusación por estafa, Pedraza esgrimía: “Todo esto es sólo la opinión arbitraria de un fiscal o de un juez. Por mi parte, estoy con Kirchner y sigo creyendo en la justicia.”. Recién en 2006 fue procesado y lo embargaron sólo en 50 millones de pesos. Esa ínfima suma se entiende si notamos el asesoramiento jurídico con el que contaba el rentista, quien fue defendido por el ex ministro montonero de Cámpora, el abogado penalista y actual Procurador General de la Nación, Esteban Righi, de quien se jacta ser “amigo”. Entre otras personalidades que asumieron su defensa, consignamos a Carlos Tomada y Noemi Rial, actual ministro y secretaria del MTySS, respectivamente.
“Yo sé lo que es limpiarme la cola con papel de diario en un excusado, y también sé lo que es dormirse sin comer, con un mate cocido en el estómago. Nunca quise que mis hijas tuvieran que pasar por eso.”. Quizás todo eso explica por qué Pedraza procuró para su familia una casa en el exclusivo barrio de Villa Sarmiento, inmueble que adquirió en 1998 valuado por entonces en 700.000 dólares, y que, al parecer, es nada al lado de su fastuosa mansión en Parque Leloir, Castelar.
Pedraza avaló la política desmanteladora de “ramal que para, ramal que cierra”, al punto que mandó una y otra vez sus patotas contra las seccionales ferroviarias rebeldes que sostuvieron, contra el gobierno y la burocracia, las huelgas a principios de los ’90, estilo que conserva hasta el presente. Su persona al frente del gremio y del gestionamiento de la empresa significó que, de 114 mil ferroviarios, actualmente haya poco más de 14 mil, infinidad de personal tercerizado y flexibilizado y una red devastada con 36.000km. menos de vías que aisló a casi 900 pueblos. Por aquel tiempo, Pedraza firmaba un acta acuerdo con el Banco Mundial para financiar los retiros “voluntarios”. Ante el vaciamiento empresarial que él mismo provocó, explicaba: “La gente huía de la empresa, pero, claro, después se dieron cuenta de que el kiosquito que se pusieron con el retiro no funcionó.”. Sin palabras.
“Apoyé a Menem como lo hizo todo el peronismo, del mismo modo que ahora apoyo a Kirchner. Y apoyé las privatizaciones, como lo hizo todo el peronismo...”, disparaba el burócrata cegetista y resumía magistralmente la lógica del PJ, escuela de cuadros de la burguesía, en este caso, para hacerse empresario, enriquecerse y entregar a la clase obrera atada de pies y manos.