Con la votación del senado y la posterior derogación de la resolución 125 que establecía las retenciones móviles, el panorama de la recaudación fiscal se ha modificado sensiblemente. Concretamente en unos 2.000 millones de dólares. Para recomponerla, el gobierno avanza contra los trabajadores y el pueblo.
El Revolucionario Nº38 (Agosto de 2008)
Era tal la seguridad del gobierno nacional de que impondría las retenciones móviles, que la plata ya estaba distribuida. Un poco para el pago de la deuda, otro tanto para subsidiar empresas, una parte para reintegros a los empresarios del campo, y algo para las billeteras de los funcionarios kirchneristas. Ése y no otro era su destino. La confesión de Kirchner, después de la alharaca redistribucionista, no deja lugar a dudas: “Sin retenciones, ¿cómo vamos a pagar las obligaciones externas?”(1), decía un día antes de la votación. Eso de la construcción de hospitales, viviendas y caminos fue para la tribuna.
El objetivo principal de la resolución era recaudar más para sostener un superávit fiscal que permitiera mantener los gastos del gobierno nacional. Un superávit fiscal que, si bien sigue siendo elevado y acorde a las exigencias de los organismos internacionales, comienza a erosionarse, ya que los gastos están creciendo más que los ingresos(2). De allí, la necesidad de imponer una mayor recaudación vía suba de las retenciones, entre otras medidas. La participación de las retenciones en la recaudación total ronda el 15%. Por su parte, la relación entre las retenciones y el superávit fiscal no es menor y se ha incrementado año tras año, estimándose que, para 2008, serán equivalentes sus respectivos montos(3). Esta realidad demuestra no sólo el atraso de Argentina, cuyas cuentas dependen del agro y de los requerimientos del mercado mundial, sino también la fragilidad del superávit, ya que si bajan los precios internacionales de los granos que vende el país, el saldo positivo descendería considerablemente.
Pero el crecimiento de los gastos no se debe a mayores partidas destinadas al bienestar del pueblo, como miente el gobierno. Todo lo contrario. Junto al permanente pago de la deuda externa, los subsidios a las empresas explican dicho aumento. Estas últimas transferencias se han incrementado vertiginosamente en los últimos años. Lo estimado para 2008 duplica lo ejecutado en 2007 y cuadruplica las cifras de 2006(4). También, se ubica en el orden del 100% en relación al superávit primario(5). Los subsidios son para que no aumenten los precios, argumentan. Sin embargo, la inflación continúa mientras suben, también, los subsidios a las empresas para garantizar su rentabilidad, la eufemísticamente llamada seguridad jurídica.
Ahora, con el revés del congreso, el gobierno comienza a tomar medidas para seguir garantizando “la salud de las cuentas públicas” como gusta decir, en otras palabras, el superávit fiscal para pagar la deuda externa y mantener los privilegios de sus socios internos, conseguidos sobre la base de más ajuste hacia los trabajadores y el pueblo.
Los gobiernos provinciales de Córdoba y Buenos Aires, nuevo “opositor” uno y todavía oficialista otro, ya han implementado aumentos impositivos. También en Santa Fe, el “socialista” Hermes Binner se alista a seguir, luego de haber aumentado el boleto de colectivo.
Los subsidios no los van a recortar, como andan diciendo, pero sí pueden evitar incorporar otros nuevos o desacelerar su crecimiento. La contracara de esa decisión es el ya instrumentado aumento de tarifas en energía y transporte. Ahora, están preparando el del gas y el agua.
Es claro, la prioridad es mantener robusta la caja. “Hay que cuidar las finanzas públicas (...). El estado no tiene recursos infinitos para satisfacer mañana todas las necesidades”(6), le explicaba Cristina Fernández a los burócratas de la CGT. Y así es. El gobierno satisface solamente las necesidades empresarias ajustando y prometiendo más ajuste para el pueblo trabajador.
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NOTAS:
1) Clarín, 15/07/08.
2) En junio, los ingresos aumentaron un 21%, mientras los gastos, un 33,4%.
3) La consultora, Finsoport, la ubica en el 94% registrando la siguiente progresión: 53% en 2004; 58% en 2005; 61% en 2006; y 78% en 2007.
4) Según el ministerio de economía (que no computa todas las transferencias), en 2006 los subsidios fueron 6.485 millones de pesos; en 2007, de $14.624 millones; y de $28.000 millones para este año. Otras fuentes, como Ecolatina, los cifran en $35.000 millones. Como porcentaje del PBI, la relación es la siguiente: 1,8% en 2006; 2,3% en 2007; y 3,5% en 2008.
5) Según Ecolatina sería del 107%.
6) La Nación, 01/08/08.
El objetivo principal de la resolución era recaudar más para sostener un superávit fiscal que permitiera mantener los gastos del gobierno nacional. Un superávit fiscal que, si bien sigue siendo elevado y acorde a las exigencias de los organismos internacionales, comienza a erosionarse, ya que los gastos están creciendo más que los ingresos(2). De allí, la necesidad de imponer una mayor recaudación vía suba de las retenciones, entre otras medidas. La participación de las retenciones en la recaudación total ronda el 15%. Por su parte, la relación entre las retenciones y el superávit fiscal no es menor y se ha incrementado año tras año, estimándose que, para 2008, serán equivalentes sus respectivos montos(3). Esta realidad demuestra no sólo el atraso de Argentina, cuyas cuentas dependen del agro y de los requerimientos del mercado mundial, sino también la fragilidad del superávit, ya que si bajan los precios internacionales de los granos que vende el país, el saldo positivo descendería considerablemente.
Pero el crecimiento de los gastos no se debe a mayores partidas destinadas al bienestar del pueblo, como miente el gobierno. Todo lo contrario. Junto al permanente pago de la deuda externa, los subsidios a las empresas explican dicho aumento. Estas últimas transferencias se han incrementado vertiginosamente en los últimos años. Lo estimado para 2008 duplica lo ejecutado en 2007 y cuadruplica las cifras de 2006(4). También, se ubica en el orden del 100% en relación al superávit primario(5). Los subsidios son para que no aumenten los precios, argumentan. Sin embargo, la inflación continúa mientras suben, también, los subsidios a las empresas para garantizar su rentabilidad, la eufemísticamente llamada seguridad jurídica.
Ahora, con el revés del congreso, el gobierno comienza a tomar medidas para seguir garantizando “la salud de las cuentas públicas” como gusta decir, en otras palabras, el superávit fiscal para pagar la deuda externa y mantener los privilegios de sus socios internos, conseguidos sobre la base de más ajuste hacia los trabajadores y el pueblo.
Los gobiernos provinciales de Córdoba y Buenos Aires, nuevo “opositor” uno y todavía oficialista otro, ya han implementado aumentos impositivos. También en Santa Fe, el “socialista” Hermes Binner se alista a seguir, luego de haber aumentado el boleto de colectivo.
Los subsidios no los van a recortar, como andan diciendo, pero sí pueden evitar incorporar otros nuevos o desacelerar su crecimiento. La contracara de esa decisión es el ya instrumentado aumento de tarifas en energía y transporte. Ahora, están preparando el del gas y el agua.
Es claro, la prioridad es mantener robusta la caja. “Hay que cuidar las finanzas públicas (...). El estado no tiene recursos infinitos para satisfacer mañana todas las necesidades”(6), le explicaba Cristina Fernández a los burócratas de la CGT. Y así es. El gobierno satisface solamente las necesidades empresarias ajustando y prometiendo más ajuste para el pueblo trabajador.
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NOTAS:
1) Clarín, 15/07/08.
2) En junio, los ingresos aumentaron un 21%, mientras los gastos, un 33,4%.
3) La consultora, Finsoport, la ubica en el 94% registrando la siguiente progresión: 53% en 2004; 58% en 2005; 61% en 2006; y 78% en 2007.
4) Según el ministerio de economía (que no computa todas las transferencias), en 2006 los subsidios fueron 6.485 millones de pesos; en 2007, de $14.624 millones; y de $28.000 millones para este año. Otras fuentes, como Ecolatina, los cifran en $35.000 millones. Como porcentaje del PBI, la relación es la siguiente: 1,8% en 2006; 2,3% en 2007; y 3,5% en 2008.
5) Según Ecolatina sería del 107%.
6) La Nación, 01/08/08.