EDITORIAL: Y PASARON LAS ELECCIONESEl Revolucionario Nº48 (Julio de 2009)
Después de un desfile interminable de candidatos sonrientes, todos con una importante historia antipopular; después de un sinnúmero de slogans marquetineros, detrás del que se escondía la disputa de cargos y nada más; después de la periódica batería de amenazas y castigos a quienes no hacen propio el “entusiasmo” democrático y, o fueron a votar por obligación o, directamente, no fueron; después de un millonario y obsceno gasto publicitario pocas veces visto en campañas proselitistas; en suma, después de tanta puesta en escena para que ganen los mismos de siempre, pasaron las elecciones.
Pasaron las elecciones y, curiosamente, las principales bandas que se anotaron en la competencia para juntar votos tienen algo para festejar. El grupo de De Narváez, Macri y Solá festeja porque superó a los Kirchner, nada más y nada menos que en Buenos Aires, y porque se perfila, más claramente, como recambio de gobierno para las próximas presidenciales. El rejunte de Carrió, Morales y Giustiniani celebra por haberse posicionado como la primera “oposición” nacional al kirchnerismo y porque, también dice, se muestra como alternativa para 2011. También festejan los “progres” semikirchneristas de Solanas/Lozano y Sabatella/Yasky por haber ubicado más legisladores que los proyectados. Hasta los kirchneristas confesos intentaron disimular la pésima elección, explicando que sacaron la mayor cantidad de votos a escala nacional.
No hay dudas de que el gran derrotado en las pasadas legislativas es el kirchnerismo. La nueva configuración del congreso así lo atestigua. Esta derrota, aun bajo una intensa propaganda oficial y con las cifras del INDEC truchadas, demuestra el amplio rechazo que el actual gobierno ha cosechado entre el pueblo con su política de inflación y despidos.
Además, haber perdido frente a otra fracción del PJ en la provincia de Buenos Aires, que representa el 37% del padrón electoral de todo el país, no es gratuito. Sobre todo, siendo gobierno y después de haber jugado las cartas más fuertes. En la práctica, se ha dirimido la interna peronista.
Inmediatamente, Néstor Kirchner renuncia a la presidencia del PJ anticipándose a la ola de reclamos que se veía venir. Pero las críticas, rápidamente cayeron sobre su heredero, Daniel Scioli. Los reacomodamientos dentro del peronismo siguen. Ahora, el malón peronista continuará abandonando el barco kirchnerista, igual que ayer abandonó el menemismo. Llegó el momento de organizar la transición y allanar el terreno para otro caudillo al que todos juren lealtad, como periódicamente ocurre. De menemistas, todos se pasaron al duhaldismo y, desde allí, al kirchnerismo. La conducción del peronismo es la negociación que se viene. Para esa tarea ya se anotan personajes como Reutemann o Das Neves, además de Solá, Macri, Menem, al tiempo que Duhalde, oportunamente, volvió de Europa una vez concluida la votación, porque “va a trabajar para reordenar el PJ”.
“En la CGT está pasando lo mismo que en el PJ” explica uno de sus burócratas. Es que Moyano, muy tímidamente, deslizó alguna crítica a su, hasta ayer nomás, jefe indiscutido. También, previendo las críticas que se le venían, declaró que está dispuesto a renunciar a la conducción de la CGT. Venegas , que apoyó a De Narváez, no vaciló ni un instante en reclamar el auxilio de Duhalde para ordenar el PJ. Por su parte, Belén hace equilibrio para ubicarse, cuando llegue el momento, al lado del más fuerte. Incluso, hasta los barrionuevistas, que anticipadamente se alinearon con Duhalde, están reclamando un lugar para “Luisito” y destronar al camionero.
El sacudón, por supuesto, también se siente en la rosada. A la renuncia de la ministra de salud, Graciela Ocaña, se sucede la del ultra defendido por el matrimonio presidencial y secretario de transporte, Ricardo Jaime. Además, sobre la mesa ya circulan varios análisis de cambios en el gabinete. Es que es inevitable que el gobierno se maquille un poco y negocie algo más con la otra pata del peronismo para afrontar, sin mayoría parlamentaria, los dos largos años que tiene por delante hasta que finalice el mandato de Cristina Fernández.
Después del “fervor” kirchnerista que presentaron como invencible, sobreviene su debacle. Dentro de las filas del peronismo, sigue ahora, una fuerte disputa interna para conducir el PJ. Ante la urgencia de las próximas presidenciales, los peronistas procurarán inventar un nuevo líder que surja desde las entrañas del partido o bien traerlo desde afuera. Todo, para seguir encumbrados en el poder y gobernar contra el pueblo trabajador.
Entre tanto, las medidas pos campaña no se demoran nada. Aumentos de combustibles con el consiguiente impacto que este producto genera sobre todos los artículos de consumo; cierres de empresas, como el caso de C&A, es decir, más trabajadores desocupados; nombramiento de “El Fino” Palacios al frente de la policía porteña... Son sólo algunas de las primeras medidas que evitaron presentar durante la campaña. Seguirán con más inflación, más suspensiones, más despidos y, para el que levante la voz, más represión.
Esto es lo que dejan las elecciones para el pueblo trabajador. Las condiciones de vida son cada vez peores, y cada gobierno, después de su desgaste y caída, cede el paso a una nueva figura que viene a representar los mismos intereses. Esto será así una y otra vez hasta tanto los trabajadores no desarrollemos la organización y lucha independiente que nos permita enfrentar este régimen de capitalistas para enterrarlo de una vez por todas.
Después de un desfile interminable de candidatos sonrientes, todos con una importante historia antipopular; después de un sinnúmero de slogans marquetineros, detrás del que se escondía la disputa de cargos y nada más; después de la periódica batería de amenazas y castigos a quienes no hacen propio el “entusiasmo” democrático y, o fueron a votar por obligación o, directamente, no fueron; después de un millonario y obsceno gasto publicitario pocas veces visto en campañas proselitistas; en suma, después de tanta puesta en escena para que ganen los mismos de siempre, pasaron las elecciones.
Pasaron las elecciones y, curiosamente, las principales bandas que se anotaron en la competencia para juntar votos tienen algo para festejar. El grupo de De Narváez, Macri y Solá festeja porque superó a los Kirchner, nada más y nada menos que en Buenos Aires, y porque se perfila, más claramente, como recambio de gobierno para las próximas presidenciales. El rejunte de Carrió, Morales y Giustiniani celebra por haberse posicionado como la primera “oposición” nacional al kirchnerismo y porque, también dice, se muestra como alternativa para 2011. También festejan los “progres” semikirchneristas de Solanas/Lozano y Sabatella/Yasky por haber ubicado más legisladores que los proyectados. Hasta los kirchneristas confesos intentaron disimular la pésima elección, explicando que sacaron la mayor cantidad de votos a escala nacional.
No hay dudas de que el gran derrotado en las pasadas legislativas es el kirchnerismo. La nueva configuración del congreso así lo atestigua. Esta derrota, aun bajo una intensa propaganda oficial y con las cifras del INDEC truchadas, demuestra el amplio rechazo que el actual gobierno ha cosechado entre el pueblo con su política de inflación y despidos.
Además, haber perdido frente a otra fracción del PJ en la provincia de Buenos Aires, que representa el 37% del padrón electoral de todo el país, no es gratuito. Sobre todo, siendo gobierno y después de haber jugado las cartas más fuertes. En la práctica, se ha dirimido la interna peronista.
Inmediatamente, Néstor Kirchner renuncia a la presidencia del PJ anticipándose a la ola de reclamos que se veía venir. Pero las críticas, rápidamente cayeron sobre su heredero, Daniel Scioli. Los reacomodamientos dentro del peronismo siguen. Ahora, el malón peronista continuará abandonando el barco kirchnerista, igual que ayer abandonó el menemismo. Llegó el momento de organizar la transición y allanar el terreno para otro caudillo al que todos juren lealtad, como periódicamente ocurre. De menemistas, todos se pasaron al duhaldismo y, desde allí, al kirchnerismo. La conducción del peronismo es la negociación que se viene. Para esa tarea ya se anotan personajes como Reutemann o Das Neves, además de Solá, Macri, Menem, al tiempo que Duhalde, oportunamente, volvió de Europa una vez concluida la votación, porque “va a trabajar para reordenar el PJ”.
“En la CGT está pasando lo mismo que en el PJ” explica uno de sus burócratas. Es que Moyano, muy tímidamente, deslizó alguna crítica a su, hasta ayer nomás, jefe indiscutido. También, previendo las críticas que se le venían, declaró que está dispuesto a renunciar a la conducción de la CGT. Venegas , que apoyó a De Narváez, no vaciló ni un instante en reclamar el auxilio de Duhalde para ordenar el PJ. Por su parte, Belén hace equilibrio para ubicarse, cuando llegue el momento, al lado del más fuerte. Incluso, hasta los barrionuevistas, que anticipadamente se alinearon con Duhalde, están reclamando un lugar para “Luisito” y destronar al camionero.
El sacudón, por supuesto, también se siente en la rosada. A la renuncia de la ministra de salud, Graciela Ocaña, se sucede la del ultra defendido por el matrimonio presidencial y secretario de transporte, Ricardo Jaime. Además, sobre la mesa ya circulan varios análisis de cambios en el gabinete. Es que es inevitable que el gobierno se maquille un poco y negocie algo más con la otra pata del peronismo para afrontar, sin mayoría parlamentaria, los dos largos años que tiene por delante hasta que finalice el mandato de Cristina Fernández.
Después del “fervor” kirchnerista que presentaron como invencible, sobreviene su debacle. Dentro de las filas del peronismo, sigue ahora, una fuerte disputa interna para conducir el PJ. Ante la urgencia de las próximas presidenciales, los peronistas procurarán inventar un nuevo líder que surja desde las entrañas del partido o bien traerlo desde afuera. Todo, para seguir encumbrados en el poder y gobernar contra el pueblo trabajador.
Entre tanto, las medidas pos campaña no se demoran nada. Aumentos de combustibles con el consiguiente impacto que este producto genera sobre todos los artículos de consumo; cierres de empresas, como el caso de C&A, es decir, más trabajadores desocupados; nombramiento de “El Fino” Palacios al frente de la policía porteña... Son sólo algunas de las primeras medidas que evitaron presentar durante la campaña. Seguirán con más inflación, más suspensiones, más despidos y, para el que levante la voz, más represión.
Esto es lo que dejan las elecciones para el pueblo trabajador. Las condiciones de vida son cada vez peores, y cada gobierno, después de su desgaste y caída, cede el paso a una nueva figura que viene a representar los mismos intereses. Esto será así una y otra vez hasta tanto los trabajadores no desarrollemos la organización y lucha independiente que nos permita enfrentar este régimen de capitalistas para enterrarlo de una vez por todas.
