TRATA DE PERSONAS: OTRO NEGOCIO DE LOS CAPITALISTAS

El Revolucionario Nº48 (Julio de 2009)

Aunque poco se hable y nada se haga sobre el asunto, en Argentina, la trata de personas que lleva a la prostitución forzada de miles de mujeres y niñas crece constantemente. Cuando no son engañadas por gente dedicada a su búsqueda, son directamente secuestradas para luego ser vendidas en el mercado de la prostitución, como ya sucede hoy en nuestro país con al menos 600 chicas. Para que se sometan, suelen ser violadas, torturadas y drogadas, y pasan así a vivir prostituyéndose diariamente para el enriquecimiento exclusivo de su patrón, bajo encierro constante, con custodia armada, sin derecho a llamadas ni salidas.
Las posibilidades de caer bajo la red de trata para la prostitución están en relación directa con el nivel de pobreza, como lo han ratificado informes de organismos locales e internacionales. La OIM(1) explica que las victimas de esta explotación sexual son siempre mujeres que “viven en zonas muy pobres, con un precario nivel educativo, pocas posibilidades laborales y un entorno familiar inestable”(2). Es lo que ratificaba este año la RATT(3) para el caso de Argentina: “El modus operandum es engañando a jóvenes adolescentes y niñas púberes de familias extremadamente pobres y numerosas: les ofrecen trabajos en otras provincias de mucamas, meseras, cuidadoras de niños o ancianos, por fantásticos sueldos a los que jamás accederían en sus lugares de origen (chacras aisladas, en pueblos pequeños)”.
El tema no está muy de “moda”, como tampoco lo está el crecimiento del trabajo en negro y a destajo, de las muertes en el trabajo por falta de condiciones de seguridad, del gatillo fácil, del narcotráfico y de tantas otras calamidades a las que someten al pueblo. Pero sin duda nos equivocaríamos si pensáramos que los grandes problemas sociales pasan por lo que discuten los poderosos, como los políticos durante y después de la campaña, o los medios de comunicación, manejados siempre por grandes magnates empresarios.
De hecho, si hay algo en lo que ellos están de acuerdo es en ocultar las condiciones denigrantes en que se vive bajo esta democracia capitalista que defienden a coro. No es extraño: entre los distintos representantes de la clase dominante se disputan tajadas de la torta y debaten sobre cómo mantener controlados a los millones de explotados que aún no han hecho escuchar su voz, pero nunca jamás van en contra de su sistema, el sistema que les ha dado millones, mansiones, viajes, lujos, fama… aunque eso el pueblo trabajador lo pague constantemente con frustraciones, miseria, enfermedad, indignidad, y la propia muerte.
Sin embargo, aunque tantos voceros del capitalismo se esmeren en dificultar el entendimiento del pueblo, tratando de mostrar a la política como algo inaccesible de lo que sólo podrían hablar los “expertos” (políticos, periodistas, etc.), la verdad es que a nadie le resulta tan difícil descubrir lo que ellos se esmeran en ocultar: si a algunos pocos les va tan bien es a costa de que otros tantos la pasen tan, pero tan mal.
En la base de esta polarización entre los que más y los que menos tienen hay una dinámica, que es propia del capitalismo. Consiste en transformar todo, absolutamente todo, en una mercancía susceptible de ser vendida en el mercado, como objeto de lucro y acumulación para beneficio de sus explotadores. Hombres, mujeres, adultos, chicos… ninguno es la excepción en esta lógica de la explotación, porque para los capitalistas todo vale, mientras les genere una ganancia.
También en el caso de la prostitución y su crecimiento en base a la trata de mujeres, es evidente que hay muchos capitalistas de “la noche” que se están haciendo la América , sin importar que con ello se vaya la vida de las chicas pobres de nuestro país. Por eso, por ejemplo, sólo en la Triple Frontera hay al menos 3.500 chicos y chicas de menos de 18 años bajo explotación sexual, según informa la OIT(4). De hecho, en nuestro país, Misiones se ha convertido en el área principal de reclutamiento, para abastecer de prostitutas a provincias como Buenos Aires, Córdoba, La Pampa , Entre Ríos, Santa Cruz, Chubut y Tierra del Fuego. No en vano, la directora de la Fundación Mujeres en Igualdad (MEI), Monique Thiteux Altschul, considera que “la trata de personas es el delito que más dinero reúne después del narcotráfico; se piensa que incluso ha superado el tráfico de armas”(5).
Cada negocio que a ellos les brinda una ganancia, al pueblo trabajador le significa más explotación y opresión. En la fábrica, en el taller, en el barrio; por medio de la prostitución o de la droga; por todos lados están denigrando a nuestro pueblo para llenar sus bolsillos. Por el contrario, la finalización de tanta opresión y denigración llegará cuando logremos organizarnos y luchar hasta desbancar a estos miserables explotadores para el bienestar de todo el pueblo trabajador.
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NOTAS;
1) Organización internacional para las migraciones.
2) Trata y explotación de niños y niñas, Cielo Salviolo, secretaria ejecutiva del CASACIDN (Comité argentino de seguimiento y aplicación de la convención internacional sobre los derechos del niño)
3) Red nacional alto al tráfico, la trata y a la explotación sexual comercial de niño, niñas y adolescentes.
4) Organización Internacional del Trabajo
5) La Prensa , 28/06/09