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Elecciones en Perú. Ollanta Humala: moderación y continuismo

El recientemente electo presidente peruano Ollanta Humala, viene confirmando su orientación política más cercana a la moderación y al continuismo que a la pretendida radicalidad política que le atribuyen algunos de sus seguidores.



Con frases como “Tenemos que fortalecer las relaciones con Estados Unidos en razón de nuestra lucha contra el narcotráfico”, Ollanta Humala, viene reafirmando su perfil. Como advertíamos en nuestro número anterior, Humala “se está esforzando cada vez más por lograr la gracia de los mercados, trocando su admiración por Chávez por la del más moderado Lula da Silva. Este ‘nuevo estilo pragmático’ le está rindiendo frutos consiguiendo el guiño del ultra liberal Mario Vargas Llosa y del ex presidente Alejandro Toledo”.(1)

Tanto es así, que a su alejamiento de Chávez (a quien le reclamó en su momento que “no se meta en la campaña”) y su declaraciones de que no entrará al ALBA(2), que promueve el mandatario venezolano junto a Fidel Castro, Evo Morales y otros, le siguieron ahora gestos de acercamiento a los sectores más reaccionarios del continente. Así, en su visita a Colombia, Humala no se limitó al protocolo diplomático, y en cambio se encargó de destacar su afinidad con el carnicero Santos y su acuerdo en términos militares (entiéndase, represivos): “He sido recibido y le he dicho al presidente Juan Manuel Santos que me he sentido como en mi casa. Hemos tenido una conversación franca, tocando temas, hasta coincidencias, de que el presidente también tiene una raíz militar, en la escuela naval, y yo he estado 25 años en el ejército, y temas también de carácter de seguridad, migratorios…”. Por lo que afirmó que un eje de sus acuerdos es “la cooperación en todos los ámbitos, incluido el militar”.(3) Por supuesto, el continuador de Uribe no pudo más que festejar el acuerdo que permite fortalecer su política represiva: “Ahí está una frontera común que tenemos y que nos obliga a cooperar cada vez más en el campo militar, en el campo de la seguridad”, dijo Santos.

En política interna la situación es similar. En su campaña Humala dijo ser capaz de conciliar el actual modelo liberal con políticas sociales, lo que sintetizó con la consigna “inclusión con crecimiento”. Entonces, llegó a proponer, por ejemplo, el aumento del salario mínimo y el avance sobre las ganancias del gran capital petrolero, aunque prometiendo, al mismo tiempo, que no se cambiarán las reglas de juego para los capitalistas. Mientras hoy en Perú se debate que tan (o tan poco) reales y profundas podrían ser esas medidas, una vez más, los gestos del nuevo mandatario se orientan claramente hacia la moderación, desechando cualquier medida radical. Tanto es así que está buscando incorporar al gabinete de gobierno a varios hombres de Perú Posible, el partido del ex mandatario liberal Alejandro Toledo(4).

Por más que Chávez ha indicado que el ascenso de Humala expresa un “cambio de época”, la mayoría de los intelectuales bolivarianos, que suelen ver en cada nuevo gobierno expresión de ese supuesto cambio (incluso al referirse a gobiernos moderados o liberales como el de Funes en El Salvador, Mujica en Uruguay o Lula en Brasil), están optando por el silencio o señalando al de Humala como un gobierno de rumbo incierto, reconociendo, así, que el nuevo mandatario no tiene nada que ver con el perfil radicalizado que pretendió difundir el chavismo. Su pasado militar comprometido en la represión y la tortura y su actual silencio ante la reclusión de los presos políticos en condiciones absolutamente inhumanas, no son un buen augurio.

Así las cosas, con una terrible desigualdad, una dependencia ante EEUU que ha sido ratificada con la firma del TLC y una pobreza que roza el 40% de la población, el modelo de ajuste peruano parece orientado a sostenerse, mientras dependa de estos gobernantes, hasta que el pueblo trabajador se imponga con su lucha.


NOTAS:

1) “Perú: un nuevo presidente para el mismo modelo”, ER N°69

2) La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) fue creada en diciembre de 2004 en La Habana, Cuba, como iniciativa conjunta de los gobiernos de Cuba y de Venezuela, con el impulso de sus máximos representantes, Fidel Castro y Hugo Chávez. A partir de 2006 empezaron a integrarse otros países como Bolivia, Nicaragua y Ecuador.

3) “Cooperación militar, punto clave de la reunión entre Santos y Humala”, El Tiempo, 30/06/11.

4) Los tres peruposibilistas propuestos hasta ahora para el Consejo de Ministros son Carlos Ferrero, para conducir la Cancillería, Alberto Borea, para la cartera de Justicia y Juan Sheput, para el Ministerio de Trabajo.

Perú: Un nuevo presidente para el mismo modelo

Al cierre de esta edición se realizaba el balotage de la elección presidencial en Perú, en donde disputaban Keiko Fujimori y Ollanta Humala. Una de origen liberal y el otro nacionalista, los dos son responsables directos de las prácticas de terrorismo de estado, y ambos son defensores de la “estabilidad” del modelo que ahora está dando jugosas ganancias al empresariado y enormes penurias a millones de peruanos.



Perú es una de las estrellas del liberalismo latinoamericano. Viene creciendo sostenidamente (el último año lo hizo un 8,8%) mientras la pobreza alcanza al 35% de sus 30 millones de habitantes y en las zonas rurales falta el agua potable (al 56%) y la luz (al 40%). La alegría de los capitalistas y su defensa del actual modelo es tan indignante como la “sorpresa” de los analistas ante una acumulación que, con el pasar de los años, no “derrama” nada a los más necesitados.

Si hay algo que no está en duda es que el futuro presidente no irá en contra de la tendencia actual. Sucede que su orientación política no es tan contradictoria como se suele señalar... y están cada día más cerca.

La hija de Alberto Fujimori, Keiko, es simplemente la continuidad del fujimorismo, es decir, del terrorismo de estado y el ajuste. El balance de Keiko sobre el gobierno de su padre es más que claro: “Considero que el modelo es muy bueno porque genera competitividad, establece reglas claras, es predecible, atrae las inversiones”. Es justamente en defensa de ese “modelo” que Alberto Fujimori ha dirigido una campaña atroz contra la resistencia, y lo hizo en forma tan desembozada (recuérdese la masacre contra un grupo del MRTA en la embajada de Japón) que acabó preso por crímenes de lesa humanidad. Su hija se propone continuarlo. No en vano tiene como modelo a los más altos exponentes del terrorismo de estado contemporáneo latinoamericano: “A mí me gustan mucho el presidente Juan Manuel Santos y el presidente Alvaro Uribe en Colombia. El crecimiento de las inversiones en Colombia y la seguridad que impusieron en el país”. Por supuesto, es plenamente justificada la acusación de que Keiko se ocupará de dejar libre a su padre. Por de pronto, la ex primera dama, tiene en su círculo a toda una serie de viejos cuadros del fujimorismo incluyendo a Santiago Fujimori, hermano de Alberto y colaborador de su gobierno, el actual candidato a vicepresidente Jaime Yoshiyama, ministro de energía y minas y de transportes y comunicaciones en el régimen fujimorista, Rafael Rey, miembro del Opus Dei y otro defensor del golpe de estado que dio Fujimori, o Alejandro Aguinaga, ministro de salud del fujimorismo que impulsó la esterilización forzada de 300 mil mujeres indígenas campesinas.

Ollanta Humala, si bien aún no ha logrado, como quisiera, encabezar el gobierno y dirigir desde allí la represión contra la insurgencia, también ha sido un protagonista del terrorismo de estado, como cuadro del ejército, lo que le ha valido detalladas denuncias de torturas, algo para lo cual se había preparado en la Escuela de las Américas(1). Pero además de compartir con los Fujimori su práctica represiva, el antes “nacionalista autoritario”, se está esforzando cada vez más por lograr la gracia de los mercados, trocando su admiración por Chávez por la del más moderado Lula da Silva. Este “nuevo estilo pragmático” le está rindiendo frutos consiguiendo el guiño del ultra liberal Mario Vargas Llosa y del ex presidente Alejandro Toledo.

Así las cosas, en Perú se disputaban el gobierno dos enemigos del pueblo, decididos a defender a la burguesía y su reclamo de liberalismo económico, y dispuestos incluso, si les resultara necesario, a acudir a torturas y masacres contra el pueblo y sus organizaciones. No son las elecciones un lugar donde el pueblo trabajador pueda elegir su camino. Será la lucha y la organización, en todo caso, lo que abrirá otras perspectivas para los explotados.




Notas:

1) Para una caracterización más pormenorizada se pude leer: “Perú: Ollanta Humala, la nueva apuesta del nacionalismo populista” en ER Nº12. Disponible en http://blog-otr.blogspot.com

PERÚ: REPRESIÓN EN LA LUCHA POR LOS RECURSOS NATURALES

El Revolucionario Nº48 (Julio de 2009)

"No son ciudadanos de primera clase y no vamos a sobreponer los intereses de estos indígenas por encima de los de 28 millones de peruanos"
(Palabras del presidente Alan García, después de la represión del 8 de junio de 2009)

A pocos días de comenzado el mes de junio, los medios oficiales hicieron trascender su preocupación por el asesinato de una veintena de policías peruanos en manos de un grupo de indígenas que bloqueaban una ruta en defensa de los recursos naturales.
Bien avanzada la lectura, recién se podía encontrar la razón del reclamo. El presidente Alan García, según informa La Nación , “emitió un centenar de leyes para acondicionar la normatividad nacional a las exigencias del TLC con EEUU. En ese paquete se incluyeron las llamadas “leyes de la selva”, que afectan la propiedad de los pueblos indígenas sobre 24 millones de hectáreas.” Por supuesto que estas leyes fueron sancionadas sin el consentimiento de los líderes indígenas, a pesar de tener un convenio con la OIT , que obligaría al mandatario a consultar con las organizaciones afectadas.
Aparentemente, esta disputa entre el presidente García y las organizaciones indígenas y campesinas dataría de 2007, cuando ya se había hecho el primer intento de avanzar sobre estas tierras argumentando que las comunidades sufrían “el síndrome del perro del hortelano”, ya que las mantenían “improductivas”.
No son noticia las nefastas condiciones de vida que tienen las comunidades indígenas en América Latina. Tampoco son noticia los enormes negociados de los gobiernos con las transnacionales que rifan permanentemente los recursos naturales, entre los cuales se encuentran, nada más y nada menos, que la vivienda, las tierras (es decir el medio de vida), el agua de muchos pueblos. Lo que sí parece haber sido noticia, y por cierto muy mala para la burguesía peruana y su gobierno, fue que 38 policías fueran tomados como rehenes en una planta petrolera ocupada por los manifestantes y que nueve hubieran muerto. Esta fue la respuesta al desalojo de la ruta que estaban bloqueando para lo cual el gobierno mandó 600 efectivos con armamento importante.
Sabiendo que “el desalojo violento a un pueblo caracterizado por defender hasta la muerte su territorio, era como arrojar nafta a una hoguera”, en alianza con el fujimorismo, Alan García daba curso a la nueva legislación.
Lo que tampoco hoy es noticia es el número de indígenas asesinados en estas jornadas. No hay cifras oficiales al respecto pero los líderes de las organizaciones afirman que serían más de 30 los muertos y que muchos de ellos permanecen en los cerros porque los militares les han impedido acudir a recogerlos. Además se han encontrado cuerpos en el río y fosas comunes.
Como se ve, los gobiernos proimperialistas de América Latina, están dispuestos a defender los negocios con Estados Unidos, a punta de fusil si es necesario.

PERU: OLLANTA HUMALA, LA NUEVA APUESTA DEL NACIONALISMO POPULISTA

El Revolucionario Nº12 (Abril de 2006)

El profesor entró al aula y saludó marcialmente. Los alum­nos, parados junto a sus pupitres, se cuadraron y respondieron al uní­sono, pero pese a lo idéntico del gesto mecánico, sus diferentes acentos y entonaciones delataban que no eran coterráneos. El profe­sor repartió tres hojas a cada uno, y les dio algunas instrucciones. Todos escucharon con atención, sin levantar la vista de los papeles, y empezaron a escribir. Después de cinco semanas de durísima exigencia académica y de agotadoras prácticas, era el examen final. Los que aprobaran tendrían asegurada una carrera mejor y otro respeto en sus respectivos países.

Horas después comentaban las preguntas en un bar tropical. Todos coincidieron en que la más difícil fue la que planteaba un ejer­cicio practico, esa que decía:

B. SITUACION ESPECIAL:

Ud. esta asignado a la sección de interrogadores de la 2da Zona Militar en el Departamento de Chalatenango, Republica de El Salvador. Un numero de terroris­tas/asesinos, pertenecientes al grupo subversivo FMLN, han sido capturados y traídos a los cuarte­les de la 2da Zona Militar de Cha­latenango. A usted se le han asig­nado varias fuentes y Ud. comien­za su fase de planificación y preparación para el primero.

PREGUNTAS:

1. Enumere sus requerimien­tos Prioritarios de Inteligencia.

2. Prepare el Plan de Acer­camiento, explicando que recur­sos utilizará y porque.

3. Desarrolle dos hipótesis de Plan de Interrogación con dos técnicas diferentes o. tres combi­nadas.

4. Elabore el Reporte de Información obtenida incluyendo su evaluación de la veracidad. (1)

El curso de formación mili­tar en Operaciones de Selva en la Escuela de las Américas había ter­minado. En unos días volverían graduados a sus países, a poner en practica lo aprendido en situacio­nes nada hipotéticas.

El capitán Carlos

En 1992, en Tingo Maria, ple­na selva del departamento de Huá­nuco, entre los gritos de los prisio­neros torturados ("fuentes interro­gadas", en el aséptico lenguaje de los Manuales) y el olor de los cuer­pos despedazados y quemados de los campesinos clasificados como población civil hostil, el capitán del ejército peruano Ollanta Humala Tasso habrá recordado muchas veces aquel curso de cinco semanas en Fort Gullick, Pana­má cuando era un joven cadete. Su nombre de guerra era "Capitán Carlos", y por ese seudónimo ha sido identificado públicamente por varias de sus victimas que sobrevivieron. Javier Saravia Alanya, por ejemplo, fue prisionero del Capitán Carlos durante un mes y medio. "Me comienzan a gol­pear con el garrote, sobre la cabeza, los . hombros, barriga, me caía. Me pusieron delante del capitán, me dice 'por las s puras te haces maltratar'. Sentí que me ponían un fusil en la garganta y me lo metieron, empecé a sangrar. Me encendieron fuego en el brazo y me revolqué. Estaba en el agua y ponían elec­tricidad", denunció.

El candidato presidencial mas votado en la prime­ra vuelta electoral reivindica su formación militar: “Me siento orgulloso de ser un soldado y de haber peleado contra Sendero Luminoso por la pacificación del país, y en el 95 contra Ecuador. Los políticos quie­ren destruir un soldado, pero ellos nunca han hecho el servicio mili­tar. No saben como ponerse casco o amarrarse una bota militar", declaró. En algún lugar de su biblioteca personal debe estar el ajado Manual de Interrogatorio de la Escuela de las Américas, que explica “El uso de interrogadores adecuadamente cualificados y entrenados es un requerimiento fundamental para la explotación eficiente de fuentes humanas y materiales que son de interés potencial para la inteligencia. Estos interrogadores deben de ser seleccionados por sus cualidades personales y habilidades y destrezas especiales ".

Etnocacerismo y naciona­lismo

Isaac Humala Nunez, ideó­logo fundador del llamado "etno­cacerismo", doctrina que su hijo mayor Antauro define como el nacionalismo en versión castren­se, puso a sus ocho hijos nombres incaicos. Al segundo lo llamó Ollanta, que significa en aymara "el guerrero que desde su atalaya lo ve todo". Luego de estudiar en un colegio peruano-japonés, Ollanta Humala siguió los pasos de Antauro, y con 14 años comenzóo su carrera militar. Después del curso de combate en la Escuela de las Américas participó en las operaciones de contrainsurgencia en Huanuco y en el conflicto bélico con Ecuador.

El 29 de octubre de 2000, acompañado por su hermano mayor que ya estaba retirado del ejercito, y 69 reservistas, en su mayoría veteranos de la guerra contra Ecuador y de la lucha con­tra Sendero Luminoso, asaltó una instalación minera para exigir la renuncia del entonces presidente del país, Alberto Fujimori, cuyo régimen se estaba desmoronando. El Gobierno transitorio que asu­mió ante la huida de Fujimori le ofreció una amnistía y el ascenso al grado de coronel si deponía las armas.

De 2001 a 2002 fue director ejecutivo en la Secretaria de Defensa Nacional, mientras estu­diaba Ciencias Políticas en la Pon­tificia Universidad Católica y Defensa Nacional en el Centro de Altos Estudios Militares. Luego fue agregado militar en las Emba­jadas de Perú en Francia y Corea del Sur, hasta que pasó a retiro y decidió dedicarse de lleno a la política, fundando el Partido Nacionalista Peruano, desde donde prego­na un sistema donde haya orden, credibilidad en el Estado y la cla­se política, donde se generen las condiciones para la estabilidad y donde haya paz y reconciliación.

El candidato que conquistó la primera minoría en las recientes elecciones no esta solo frente a los cargos como genocida y tortura­dor. Su casi seguro contendiente en la segunda vuelta, Alan García, lleva en su boleta electoral varios ex militares seriamente comprometidos en hechos para nada menores a los de Tingo Maria; y Lourdes Flores, y la tercera en disputa, tiene una clara posición de defensa de la política de exter­minio militar que cos­tó al Perú 70.000 muertos y 9.000 desa­parecidos, en su enor­me mayoría campesi­nos desarmados, con la excusa de la guerra "contra la subver­sión". Tampoco son mejores quienes lo acusan, desde Mario Vargas Llosa haciendo base en Miami, el "transgresor" Jaime Baily, las ONGs peruanas digitadas desde Washington y financiadas por la Fun­dación Ford, o Human Rights Watch.

En el sitio web del PNP se explica su ideario, basado en un Nacionalismo Inte­grador, con un modelo de desarrollo de . Nación, sin exclusión alguna de las diferentes clases sociales y etnias culturales del país como condición indispensable para hacer realidad las aspiraciones sociales, económicas y culturales del pueblo peruano. Su indigenismo reivindica a Cáceres y Velasco, dos militares que dirigieron revueltas indígenas que terminaron con decenas de miles de sus propios partidarios fusilados por oponerse al férreo control caudillista que impedía toda democracia interna en el .movimiento. En lo económico, define su programa como un neo-keynesianismo de izquierda, en palabras de su candidato a vicepresidente, quien ya aclaró que, de ganar el gobierno, no afectaran relaciones de propiedad y propondrán un bloque de capitalistas nacionales que quieran apoyar el proyecto, pequeños productores agrarios y urbanos, obreros orga­nizados, intelectuales y profesio­nales, que se enfrenten al bloque transnacionalizado y al neolibera­lismo facineroso. No puede sor­prender que Néstor Kirchner lo recibiera en su visita a la Argentina con los honores de un mandatario electo.

Dime con quien andas, y te diré quien te cree

Humala manifiesta, siempre que puede, su .admiración por el presidente venezolano Hugo Chávez y por el líder cubano Fidel Cas­tro, y frecuentemente cita a Maria­tegui, Gramsci o Noam Chomsky en sus discursos y documentos.

No necesita mucho mas la izquier­da populista, siempre dispuesta a sumarse a los proyectos de la burguesía nacional, para celebrar el advenimiento de un nuevo socio al Eje del Bien. Gustavo Torrico, diputado del MAS boliviano y hombre de confianza de Evo Mora­les, ha declarado que Ollanta Humala "es del lado contestata­rio", y que, aunque no comparte algunas visiones del peruano, como la relación con Chile, sumó su apoyo al que, dijo, ya existe entre los lideres de izquierda en el continente, como Castro o Chá­vez, quien alabo recientemente a Humala.

Le basta a Ollanta Humala cerrar un discurso diciendo “Con Venezuela Bolivariana, con Cuba Socialista, con Bolivia antiimperialista, venceremos" para ganar­se a los que con desesperación bus­can una salida dentro del sistema.

En otra pagina web, encon­tramos esta cita: "Somos hijos de la gran Patria lberoamericana; o nos convertimos en indignos y bas­tardos esclavos del imperialismo. La consigna sigue siendo idéntica: LIBERACION 0 DEPENDENCIA, para poner en marcha un eficiente y autentico Movimiento Nacional, que permi­ta encarar las difíciles circunstancias a que nos llevaría la partido­cracia, e impulsar el renacimiento de una Segunda Republica, defini­da como mas nacional, mas parti­cipativa, mas representativa, mas democrática y autenticamente federal". No lo escribieron Ollanta Humala, Hugo Chávez ni Evo Morales, a pesar de que a nadie sorprendería escucharlo de cualquie­ra de ellos. Lo dijo el argentino Mohamed Ali Seineldin, el 28 -de agosto de 2002, al presentar el Par­tido Popular de la Reconstrucción. EI mismo coronel Seineldin que en 1999 llamo a sus seguidores a votar a Jorge Reyna, el candidato de Patria Libre, la corriente que hoy anuncia su disolución para integrarse mejor al proyecto kir­chnerista.

(1) Extraído del Manual de Inte­rrogatorio de la Escuela de las Américas, publicado en la Biblioteca Vir­tual del Equipo Nizkor, España.