EL PAPEL DEL ESTADO FRENTE A LA CRISIS

El Revolucionario Nº48 (Julio de 2009)

La crisis económica pone de manifiesto, una vez más y con absoluta claridad, a quién sirve el estado.
En su discurso ante la asamblea de la OIT , la presidenta Cristina Fernández explicó orgullosa: “...mi gobierno dio un préstamo a la empresa multinacional norteamericana General Motors para que no cerrara sus puertas y pudieran mantenerse las fuentes de trabajo.” En estas breves líneas, además del proimperialismo sin tapujos del gobierno, queda expuesto el rol del estado ante la actual crisis económica: el estado, administrado hoy por los Kirchner, interviene sin vacilaciones para intentar recomponer el sistema, salvaguardando al empresariado, sus negocios y sus ganancias.
Con fondos de la ANSeS , el kirchnerismo instrumentó el salvataje de General Motors, al tiempo que el mismísimo gobierno norteamericano de Barack Obama “estatizaba” la automotriz multinacional. Ésta es, quizás, la medida más escandalosa del oficialismo a este respecto. Medida que se inscribe en el plan general de resguardo del empresariado en su conjunto. “Ir en auxilio de cada empresa” es la consigna que desarrolló Cristina Fernández en Suiza y aplica a rajatabla en Argentina. A través de programas especiales del ministerio de trabajo y de créditos blandos, la ayuda llega a “cada empresario”(1). Hoy, el estado subsidia directamente los costos laborales de las empresas haciéndose cargo de una importante parte de los salarios obreros, para que los capitalistas puedan instrumentar las suspensiones tranquilamente. Es el caso de más de mil quinientas empresas y es lo que están analizando para toda la provincia de Santa Fe.
Pero no hay “auxilio” para los salarios obreros cuando aumenta el alquiler, los alimentos, el transporte, los medicamentos... ¡Qué distinta es la política estatal hacia la clase trabajadora! Mientras a los empresarios les brindan muchos y variados beneficios, a los trabajadores pretenden conformarlos con míseros acuerdos salariales que, en muchos casos, implican reducciones de sueldos, y los condenan a la desocupación instrumentando miles de suspensiones, que no son otra cosa que la antesala de los despidos.
Subsidiar la producción del empresariado, pequeño y grande, nacional y multinacional; ofrecerle facilidades impositivas; hacerse cargo de una parte de sus costos; entre otras tantas medidas de “auxilio”, es lo que hace el estado de los capitalistas. Es parte fundamental de su rol.
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NOTAS:
1) Ver, por ejemplo, los casos de Aerolíneas Argentinas y la papelera Massuh, en “Ayer privatizadores, hoy estatizadores”, en este número.

ADMINISTRADORES
El gobierno, los gobiernos capitalistas, gobierna, valga la redundancia, para los capitalistas.
Los funcionarios representan los intereses de los empresarios, cuando no son empresarios ellos mismos o se hacen empresarios en el camino. Son parte de una misma clase, de la burguesía. De hecho, entre empresarios y funcionarios no hay límite preciso. Hay empresarios que son funcionarios y funcionarios que son empresarios. Algunos son más funcionarios que empresarios y viceversa. Son la misma cosa. Son integrantes de la misma clase. Por eso, no se puede esperar otra cosa del estado manejado por capitalistas. Ya lo explicaban Marx y Engels en el “Manifiesto del partido comunista” en 1848: “El gobierno del estado moderno no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa”.