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El Revolucionario Nº35 (Mayo 2008)

EDITORIAL: ORGANIZARSE Y LUCHAR
El Revolucionario Nº35 (Mayo de 2008)

Mayo es el mes del “Día Internacional de los Trabajadores”. El día en que la clase obrera de todo el mundo reafirma su lucha por transformar la sociedad, su lucha por la revolución y el socialismo.
Por esos días, en nuestro país pudimos ver, por enésima vez, al gobierno del “nuevo PJ”, que se autodenomina “nacional y popular”, arrodillarse ante el imperialismo en Washington y Buenos Aires y atentar contra la vida de los trabajadores sosteniendo una inflación ya insoportable. La política de pago de la deuda, las “excelentes relaciones” con EEUU, la extranjerización de la economía, la inflación galopante, los bajos salarios, el trabajo en negro y precarizado, la desocupación... son algunos hechos que dan cuenta de esta realidad.
Podemos ver también, cómo siguen matando obreros en sus lugares de trabajo, cómo se ponen de acuerdo para aumentar los precios de los alimentos, cómo superexplotan a los trabajadores rurales...
Podemos ver cómo los empresarios se pelean por incrementar sus cuentas, cómo viven sus vidas llenas de privilegios y en la abundancia...
En fin, podemos ver cómo unos pocos viven en el lujo a costa de la clase trabajadora. Una situación indignante que sólo la revolución por el socialismo puede transformar.
Nuestra lucha solamente puede alcanzar sus metas con la autonomía, con la independencia política de los trabajadores. La independencia del estado capitalista en todas sus manifestaciones (gobiernos, partidos burgueses, burocracia sindical, iglesia...) es un requisito primordial para que la clase obrera no “pise el palito” nuevamente y sea seducida por los cantos de sirena en los que abundan las propuestas de “soluciones mágicas” como frentes populares y demás frentes electorales, mezclados con actores y programas ajenos a la clase trabajadora.

LA INFLACIÓN VA CONTRA EL PUEBLO

El Revolucionario Nº35 (Mayo de 2008)

Mientras los empresarios se benefician a costa de los bajos salarios y los altos precios de sus productos; mientras el gobierno peronista hace con ellos sus negocios y oculta el problema de la inflación; los trabajadores debemos soportar todo el peso de la escalada de precios, viendo caer nuestros ingresos que ya no alcanzan para cubrir las necesidades más básicas.

Evidentemente hay quienes se están beneficiando con el llamado “crecimiento” kirchnerista. Sin ir más lejos, a fines de abril, diputados y senadores decidieron aumentar sus sueldos a un promedio de $17.500, teniendo en cuenta los plus que cobran por “desarraigo” y viajes aéreos (canjeables por dinero), por no hablar de todo lo que además roban y que no piensan publicar.
Probablemente lo hagan estimulados por otros que también ganan y a caudales, como los empresarios rurales y comerciales que exportan productos agrícolas a altísimos precios internacionales y con un dólar preferencial, o las grandes empresas locales y extranjeras que se llevan fortunas y reciben abultados subsidios y exenciones impositivas por parte del gobierno.
Pero tanto derroche de fortuna contrasta bastante con la denigrante situación en que vive la clase obrera bajo el gobierno kirchnerista de Cristina Fernández. Más del 10% está desempleado y de los que sí trabajan, la mitad debe hacerlo en forma irregular, con trabajos en negro, “ilegales”, contratados como “autónomos” o haciendo changas... Y aun cuando se consiga trabajo en blanco, debe soportarse la flexibilización laboral, impulsada fuertemente con el anterior gobierno peronista de Carlos Menem y profundizada ahora por medio de jornadas de trabajo extendidas, no pago de horas extra, turnos rotativos, fraccionamiento de vacaciones, etc...1
Y así todo el cuadro sigue incompleto, pues es preciso considerar el gran golpe a los sectores populares que significa la baja permanente del poder de compra (o salario real) por medio de una inflación que está carcomiendo el nivel de los salarios, lo que significa más beneficio para los empresarios y peores condiciones para la clase obrera.
El gobierno de los Kirchner ha hecho de todo por ocultar la inflación bajo la alfombra. La intervención del INDEC (patotas y despidos mediante) llevó hasta el ridículo los índices de inflación, pues los artículos que aumentan de precio son eliminados y todas las cifras, retocadas a conveniencia2. Por eso las mismas oficinas estatales de provincias, como San Luis, Mendoza y más recientemente Santa Fe, están indicando aumentos que multiplican por cuatro las mentiras del índice nacional.
Aún así, hasta el mismo ministro de economía recientemente expulsado, debió plantear su “preocupación” por la escalada inflacionaria, pues, como es sabido, las estimaciones privadas (las únicas que existen ahora) hablan de una inflación de un 25% o un 30% para este año en promedio, lo que significa casi el doble para los sectores más empobrecidos, debido al sostenido aumento de los alimentos y demás bienes de primera necesidad.
Bajo esta apremiante situación, la clase obrera debió sufrir, además, otro embate inflacionario, producto del paro patronal que impulsaron los empresarios del campo para obtener mayores ganancias. Tras el desabastecimiento provocado por esta disputa entre burgueses de distinto pelaje, los precios de la carne, las verduras y los cereales treparon a cifras escandalosas superando a veces el 100% de aumento.
Mientras el peronismo en el gobierno pretende mostrar la existencia de un “estado regulador” con mecanismos de control de precios, por ejemplo, lo cierto es que el aumento no sólo es más grave justamente en lo que respecta al consumo de los sectores populares, sino que, además, estos sectores fueron duramente golpeados por el acaparamiento de los empresarios, que, en el marco del paro patronal agrario, sacaron provecho de la necesidad llevando luego los precios a las nubes.
Como es inevitable, esta política antiobrera del gobierno kirchnerista está haciendo desastres. De hecho, aun sabiendo lo mentirosas que son las cifras oficiales y lo denigrante de un índice que considera que ya no es “pobre” aquel que tiene más de $250 por mes3, cerca de 2 millones de personas pasaron entre 2007 y lo que va de 2008 al rótulo oficial de “pobres”, alcanzando de esta forma al 30% de la población4.
Evidentemente, este cuadro de inflación, precarización y flexibilización nos plantea a los trabajadores desarrollar la organización y reforzar la lucha contra la carestía y por cubrir las necesidades básicas de una canasta familiar que hoy ya supera los $3.000 por mes.
En la vereda de enfrente están los empresarios, el gobierno que es socio y parte de los capitalistas argentinos, y la burocracia sindical, también socia y parte del empresariado y el gobierno, cuyo rol es disciplinar a la clase obrera para mantener el actual estado de cosas. Su encuentro en el rearmado del PJ y su convocatoria conjunta para consolidar el “pacto social” el próximo 25 de mayo, son una muestra más de ese frente antiobrero, al que los trabajadores deberemos enfrentar para llevar adelante la lucha contra la inflación y el encarecimiento de la vida.


NOTAS:
1) Incluso el diario oficialita Página/12, debió tomar nota de la profundización de la flexibilización bajo el kirchnerismo, como lo hizo su suplemento Cash, el domingo 27 de abril.
2) Un nuevo ejemplo de esta farsa se publicó en Clarín el 28/04/08, el título de la nota lo resumía así: “Insólita estadística oficial sobre los precios de marzo: Según el INDEC los verduleros compran caro y venden barato. Los productos tienen valores mayoristas más bajos que los de venta al público.”
3) Hoy, según las estimaciones oficiales, la llamada “línea de pobreza” no llega a los $1.000 para una familia de cuatro miembros (a razón de $250 cada uno), lo que significa que aquel que debe afrontar pago de vivienda, alimentos, vestimenta, medicamentos, etc. con $250 (que no alcanzan para cubrir ni el primero de esos rubros) es considerado como “no pobre”.
4) Clarín, 27/04/08.

EL GOBIERNO PAGA LA DEUDA Y CUMPLE CON EL IMPERIALISMO

El Revolucionario Nº35 (Mayo de 2008)

La plana mayor del gobierno estuvo reunida con funcionarios norteamericanos y europeos. Se profundiza la dependencia del país.

El gobierno nacional lleva adelante la llamada política de “desendeudamiento”, que tuvo como momento de auge el recordado pago, en efectivo y por adelantado, de casi 10.000 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional.
Los argumentos oficiales señalan que Argentina, al no tener deudas, no queda sujeta a las supervisiones e injerencias de organismos de crédito como el FMI. Con semejantes afirmaciones, adornadas con palabras como libertad, independencia o soberanía, han transformado la consigna de “no pago de la deuda externa”, levantada tiempo atrás por algunos de sus actuales cómplices como la AMPM, en su exacto contrario: “pagar nos hace libres”.
Con esta política, el gobierno ha garantizado pagar y seguir pagando, en nombre del pueblo y de la independencia nacional, una deuda que no es del pueblo, mucho menos de la clase obrera. Esto significa, en concreto, la sistemática ejecución de políticas de ajuste y que millones de dólares salgan del país y no contribuyan, ni siquiera, a la mejora de áreas como la salud, la educación o la vivienda de las franjas más castigadas de la clase trabajadora.
Como si esto fuera poco, ya que es la clase obrera la que se hace cargo de los gastos, a este atropello se suma que la supuesta “independencia” adquirida por pagar y mostrarse orgulloso de ello, existe sólo en el mundo de las declaraciones oficialistas.
El gobierno argentino, a pesar de la no formalidad de las auditorias del Fondo, mantiene intactos los acuerdos con este organismo, como el superávit fiscal equivalente al 3% del PBI, y más también, o la ley de responsabilidad fiscal o los aumentos tarifarios. Además, ha intervenido en favor de su actual jefe, Dominique Strauss Kahn, por expreso pedido norteamericano. Por supuesto que nunca se ha planteado pensar en dejar de pertenecer a dicha institución, ni siquiera cuando decía que el Fondo era el origen de todos los males.
Pero el gobierno va más lejos ahora y admite que estaría dispuesto a recibir formalmente auditorías de organismos internacionales. Aunque aclara que solamente en los aspectos de la política económica que puedan interesarle a los acreedores y explica que se refiere a, nada más y nada menos, que a “la evolución del superávit fiscal, del superávit comercial y del monto de las reservas”. Sin perder la compostura, hasta ha propuesto ser auditado, léase controlado, por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) o la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), organismos dependientes, también, del imperialismo.
De este modo, y sobre la base de un disciplinado cumplimiento de todas y cada una de las directivas del FMI, es decir del imperialismo norteamericano, el gobierno de los Kirchner se ha caracterizado por ser un excelente pagador de deuda. Por estos días han cobrado un nuevo protagonismo las gestiones gubernamentales para poder pagarle al Club de París una deuda de casi u$s6.000 millones en efectivo, tal y como proponen EEUU y el director del Fondo.
Así las cosas. Por un lado, el ex ministro de economía, Lousteau, en la asamblea del FMI y el BM, reuniéndose en privado con el secretario del tesoro de EEUU, Henry Paulson, quien lo “alentó a normalizar la deuda” y con el gerente del FMI, Strauss Kahn, quien explicó que “lo importante para la Argentina es que se avance con el Club”. Por otro, la presidenta Cristina Fernández recibiendo al subsecretario de estado para asuntos del hemisferio occidental, Tom Shannon, quien destacó que “la relación entre la Argentina y los Estados Unidos es excelente”.
Es claro, el gobierno kirchnerista, gente de negocios bien entendida, pagando, cumpliendo las órdenes y predisponiéndose a ser controlado formalmente, sigue mostrándose obediente y servil ante el amo imperial.


LA DEUDA CRECE

Bajo el gobierno de Kirchner presenciamos el canje de la deuda externa con la propagandizada “quita”, o “la negociación más exitosa de la historia”, como fue bautizada por el oficialismo. También asistimos a la cancelación de la deuda con el FMI, al escandaloso pago, anticipado y en efectivo, de 9.810 millones de dólares. Todo esto, como parte de la política de “desendeudarnos para ser libres”, impulsada por el peronismo dirigido por Kirchner. Pero a pesar de los pagos y la “quita”, la deuda crece.
La deuda externa argentina, que nadie sabe exactamente a cuánto asciende, actualmente se estima en más de u$s180.000 millones1. Cifra que fue incrementando gobierno tras gobierno. Tendencia que, por supuesto, no ha revertido la administración kirchnerista. (Ver gráfico)
El pago de la deuda, además de la sangría de pesos que representa, es un eficaz mecanismo de sometimiento. Así, toda la política económica del gobierno que “honra” la deuda se basa en instrumentar las medidas necesarias para cancelar vencimientos: sostener el superávit fiscal a cualquier precio, por ejemplo.
Este año, el gobierno de Cristina Fernández deberá pagar unos u$s15.000 millones, sin tener en cuenta el acuerdo al que se llegue con el Club de Paris. Esta sola cifra duplica lo asignado en el presupuesto 2008 en concepto de “servicio de la deuda pública”y es ostentosamente mayor a las partidas de educación, salud, promoción y asistencia social y vivienda y urbanismo.2
Con estos compromisos por delante, por un lado incrementarán el endeudamiento emitiendo nuevos bonos de deuda para financiarse, como los casi $1.000 millones que ya lanzó al mercado Lousteau antes de irse. Por otro lado, acrecentarán el superávit fiscal a como dé lugar. Éstos son los próximos pasos del gobierno para garantizar el infame e incancelable pago de la deuda.
Como vimos, pagar no nos hace libres. Tampoco nos desendeuda.

NOTAS
1) Esta cifra resulta de sumar u$s137.144 millones reconocidos por el ministerio de economía en diciembre de 2007; más los u$s28.093 millones que no entraron en el canje y hoy están en default; y unos u$s20.000 de la llamada “deuda implícita”, es decir aquella que se estima por la repercusión del CER y el PBI sobre la deuda indexada. A todo esto habría que sumarle el incremento que se da por la apreciación de las otras monedas en que es contraída la deuda, como el euro o el yen, además de las deudas provinciales.
2) Según el presupuesto 2008, 19.209 millones de pesos son para el pago de la deuda; $11.290 millones, para educación; $6.195 millones, para salud; $4.045 millones, para promoción y asistencia social; y $3.108 millones, para vivienda y urbanismo.

LA SITUACIÓN DE LOS TRABAJADORES RURALES

El Revolucionario Nº35 (Mayo de 2008)

El gobierno y los empresarios del campo discuten en la abundancia. Y lo pueden hacer sobre la base de que ambos socios mantienen a los trabajadores rurales en una situación miserable.
De 1.300.000 trabajadores1, sólo están registrados 325.000. La inmensa mayoría trabaja en la informalidad, por lo cual no acceden a derechos básicos como salud, jubilación, salario familiar, etc.. Además, hay 350.000 trabajadores golondrinas, y se explota a 290.000 adolescentes entre 14 y 17 años y a 160.000 niños entre 4 y 13 años. Por otra parte, los peones rurales, quienes no son dueños ni del colchón en que duermen, son los peores pagos del país: quienes trabajan en negro muchas veces perciben 60% menos que el salario real, y el ínfimo grupo de “privilegiados” que está en blanco cobra en promedio, según UATRE, $1100 al mes, cifra ya de por sí insuficiente en esta Argentina de la inflación.
Sus condiciones de existencia son primitivas e insalubres, con familias hacinadas en viviendas de paja, donde se aloja la vinchuca y propaga el mal de Chagas, una enfermedad de la pobreza extrema. Hay “4 millones de chagásicos en nuestro país, azote mucho más importante que el SIDA.”2
La explotación infantil en el campo es moneda común en todo el territorio y en los más diversos cultivos. El uso indebido de herramientas mecánicas a temprana edad ocasiona trastornos en el crecimiento como reumas (artrosis, artritis), deformaciones, etc. Por otro lado, el envenenamiento por plaguicidas, fertilizantes o herbicidas es una de las consecuencias más documentadas del trabajo infantil. El uso de agroquímicos de alta toxicidad, como el heptacloro y el bromuro de metilo, produce malformaciones congénitas y las nuevas generaciones nacen con insuficiencias y atrofias de todo tipo. Una buena porción de esos chicos no asiste a la escuela y un alto porcentaje repitió algún grado3. En resumen, para los niños del campo, una vida sin juegos, sin escuela, sin niñez, y soportando, además, la rudeza del régimen agrario.
El descarado Gerónimo Venegas4 explica que esta cruel realidad que sufren las familias rurales es producto de “una tradición de más de 100 años (...) de una cultura y de tantos años de trabajo no regulado por libreta”. Para el burócrata, dicha situación se debe a “la cultura”, es decir, al estilo costumbrista de vida, según él, propio de los trabajadores del campo. De este modo, la burocracia sindical, socia y cómplice de los empresarios, justifica la miseria y, por tanto, la sumisión que las patronales imponen a sus obreros.
Así son las cosas. Mientras los empresarios del gobierno y del campo acumulan ganancias que marcan niveles históricos y ambicionan más, y su burocracia pasea seguido por las oficinas de Puerto Madero, los trabajadores rurales sufren pésimas condiciones de vida y trabajan en la superexplotación, sin empleo fijo, sin horarios y meses sin descanso. En suma, una situación absolutamente denigrante, opresora, esclavizante, producto de estas patronales, cuyo trato hacia los trabajadores poco se diferencia del que ejercían los antiguos señores feudales de la edad media para con sus siervos.

...
NOTAS
1) No hay cifras certeras al respecto. Todos los datos son estimativos.
2.) “El mapa siniestro de la explotación infantil”, parte II, informe de Elena Luz González Bazán, junio 2007.
3) Ver “Protocolo de intención para la erradicación del trabajo infantil”, firmado en junio de 2007 por distintas entidades en Argentina.
4) Además de titular de UATRE, Venegas es presidente del RENATRE, entidad llamada a velar por la seguridad social de los trabajadores rurales. Comparte el directorio junto a Roberto Petrochi (UATRE), vicepresidente; Abel Guerrieri (SRA), tesorero; Alfonso Máculas (CRA), secretario; y los directores Ramón Ayala (UATRE), Guillermo Giannasi (FAA), Oscar Ceriotti (UATRE) y Héctor Zarzón (CONINAGRO). Ver “Desfile de burócratas”.

YA TIENE PRESIDENTE EL PARTIDO DE LA BURGUESÍA

El Revolucionario Nº35 (Mayo de 2008)

A contrapelo de los que auguraban una dura interna, y señalaban indisciplinas de algunos dirigentes o resquebrajamientos del poder kirchnerista, el nuevo consejo superior del PJ expresa, bajo la dirección de Kirchner, la unidad del peronismo puro, el partido más útil para la burguesía y el imperialismo.

Sin necesidad de elecciones internas y sin sorpresas, Néstor Kirchner fue confirmado como presidente del Partido Justicialista. El último escollo, una impugnación judicial presentada por los hermanos Rodríguez Saá, fue removido por la jueza federal María Romilda Servini de Cubría, siempre lista para servir al poder de turno.
Fueron consagrados como vicepresidentes, en riguroso orden, el gobernador bonaerense Daniel Scioli, el gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, el titular de la CGT, Hugo Moyano, la tucumana Beatriz Rojkes de Alperovich y Sergio Uribarri, el gobernador de Entre Ríos.
Aunque Scioli ocupa el primer lugar de la estructura después de Kirchner, nuevamente aparece Alberto Balestrini, desde la secretaría política, como su comisario, para evitar cualquier intento de insubordinación. El tercer vice, Capitanich, fue el jefe de gabinete de Eduardo Duhalde, y por lo tanto fue co-responsable de la masacre del Puente Pueyrredón. Su historia incluye vinculaciones con el lavador de dinero Aldo Ducler, investigado en EEUU, el vaciamiento del banco de Formosa, y un patrimonio escandaloso1. Beatriz Rojkes, como ella misma lo admitió en su primera declaración después de ser seleccionada para el cargo, no tiene mucho más mérito que ser la esposa del incondicional José Alperovich, un típico espécimen radical-peronista, que se desafilió de la UCR y se unió al PJ en 2001 para ser ministro provincial, todo sin renegar de su vieja amistad con el genocida Bussi. Dice que su lema es “todo lo que puedo comprar es barato”, y lo cumple. A fuerza de chequera, prácticamente no tiene oposición en su provincia, y se ha asegurado el manejo, a través de evidentes testaferros, de radios y diarios locales2. Sergio Uribarri fue premiado por haberse mantenido leal al gobierno kirchnerista durante la disputa con los ruralistas.
En el cuidadoso mapa de reparto de poder partidario, la burocracia sindical no tiene de qué quejarse. Además del estrellato de Moyano, sumó siete caciques entre los primeros 28 cargos: Antonio Caló (UOM), Gerardo Martínez (UOCRA), Julio Piumato (judiciales), Víctor Santamaría (SUTERyH), José Luis Lingieri (Obras Sanitarias), Andrés Rodríguez (UPCN) y el abogado de la CGT, Héctor Recalde. Más abajo, como vocal suplente, ingresó el taxista Omar Viviani. Eso sí, todos disciplinados por Moyano, lo que augura su permanencia al frente de la CGT, sin chance para barrionuevistas y “Gordos”.
El ajustado sistema de pesos y contrapesos en la elección de los nombres impide hablar de preeminencia de un sector sobre otro, y garantiza la férrea dirección de Kirchner. Así como los sindicalistas fieles tienen su lugar, están casi todos los gobernadores e intendentes, es decir, los que tienen el poder territorial. También, por supuesto, Alberto Fernández y Julio De Vido; Díaz Bancalari y Carlos Kunkel; Dante Gullo, Eduardo Fellner y Felipe Solá. No faltan los representantes de La Cámpora, la agrupación juvenil de Kirchner hijo, y hasta quedó un lugarcito para Emilio Pérsico, en la inventada secretaría de relación con las organizaciones sociales, evidente premio menor por haberse diferenciado de sus aliados de Libres del Sur, que cuestionaron tibiamente el sinceramiento kirchnerista de consagrar al PJ como núcleo de su armado político, olvidando el “movimiento transversal”, que Kirchner usó y luego descartó para concentrarse en su partido de siempre.
Lavagna, seducido en los jardines de Olivos y abandonado una vez que dio su prueba de amor, se quedó sin silla, con la limosna de una simple vocalía para su operador Eduardo Camaño. Otro que se quedó afuera fue Venegas, de las 62 Organizaciones y secretario general de la UATRE3, como castigo por su faltazo al acto de apoyo al gobierno durante el lock out del campo.
Algunos analistas habían hablado de “fisuras y resquebrajamientos” en el poder kirchnerista, a raíz de las posiciones críticas sobre el conflicto agropecuario del gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, y del ex gobernador santafesino, Carlos Reutemann, (ellos mismos propietarios de grandes campos) o por algunos roces con el gobernador de Chubut, Mario Das Neves. Los que se sorprendieron por su inclusión en la lista oficial, no habían tenido en cuenta, al anunciar apocalípticas “indisciplinas” y augurar poco menos que la ruptura del peronismo, la lógica interna de un partido que, aunque esté atravesado por disputas sectoriales, tiene como único objetivo defender los intereses de la burguesía en su conjunto. El peronismo ha sido, y seguirá siendo útil a la burguesía y servilmente sumiso al imperialismo.
Es el partido del pago compulsivo de la deuda, de la profundización de la entrega, de las tropas en Haití, de la represión a los trabajadores y el pueblo. Es el partido que mejor representa a los capitalistas, y la actual composición de su consejo superior ratifica esa naturaleza.


NOTAS:
1) Capitanich, además de costosas propiedades, es dueño de las empresas Agronea S.A., ARROZ NEA y M_UNIT Consultora. Con su mujer tiene una cuenta en el CITIBANK de Nueva York con u$s 134.000, y compró por una fortuna el 50% de Canal 9 de TV de Resistencia, Chaco.
2) Diarios La Gaceta y El Siglo de Tucumán.
3) Ver contratapa.

LAS EMPRESAS EXTRANJERAS SACAN DEL PAÍS EL 75% DE SUS GANANCIAS

El Revolucionario Nº35 (Mayo de 2008)

Desde la asunción de Kirchner como presidente, se avanzó considerablemente con la extranjerización de la economía. Como venimos insistiendo, las condiciones establecidas por el gobierno le permiten a los capitales extranjeros realizar excelentes negocios, continuando con el saqueo del país.

De las 500 empresas líderes en Argentina, el 72%, 360, son de capitales extranjeros. Entre las 10 industriales de mayor facturación, sólo dos son de un grupo local, Techint. Estos escasos datos publicados por el INDEC son una demostración del nivel al que se ha llegado en el sometimiento y la dependencia del capital extranjero. Esta extranjerización supera ampliamente la de los ´90, más allá de lo que digan los apologistas del gobierno. Así lo demuestran las estadísticas y las recientes ventas: el frigorífico Quickfood y la textil Alpargatas, ahora en manos de capitales brasileños, y Acindar, comprada por el gigante anglo-indio ArcelorMittal, por nombrar sólo algunos de los casos más resonantes.1
Las empresas extranjeras no desaprovechan las ventajas que les ofrece la economía argentina. Los bajos salarios, el tipo de cambio competitivo para las exportaciones, los subsidios, la libertad para explotar y saquear los recursos naturales de todo tipo, les permiten obtener increíbles ganancias. Según el mismo informe del INDEC, el negocio más rentable es el de la explotación de la minería y el petróleo, debido a la reducida inversión y a los altos precios del crudo en el mercado mundial. También se señala una característica común del accionar de las empresas extranjeras: casi la totalidad de las ganancias se giran al exterior. En 2007, transfirieron a sus casas matrices 4.556 millones de dólares, cifra que equivale a las tres cuartas partes de las ganancias obtenidas en ese período. No hay, por lo tanto, reinversión en el país, sino, por el contrario, una transferencia de miles de millones de dólares a sus respectivos países, que serán utilizados, luego, para lo que más les convenga. Éste es el accionar de las empresas extranjeras en países dependientes como Argentina.
Los empresarios locales también participan activamente de este negocio, vendiendo sus plantas y convirtiéndose en socios o administradores de los capitales extranjeros, según el caso. Así lo hacen los Acevedo, los Fortabat, los Pérez Companc, los Bemberg. En vano, los defensores de la burguesía nacional critican al gobierno por la “falta de políticas que estimulen el desarrollo de los capitales nacionales”, siendo que los capitalistas locales son los primeros en subirse a los negocios de las multinacionales.
No puede creerse que la instalación de capitales extranjeros, como se da en nuestro país, sea beneficiosa para el desarrollo de la estructura productiva de Argentina y la creación de puestos de trabajo, como dicen sus defensores. Por el contrario, este mecanismo sólo continúa con la dependencia y permite a los empresarios internacionales hacer millonarios negocios a costa de la explotación de los trabajadores y los recursos naturales. Además, en la mayoría de los casos, el gobierno concede condiciones ampliamente favorables, que rayan con la entrega lisa y llana, como subsidios, exenciones impositivas…2
Por si todo esto fuera poco, la permanencia de estos capitales en nuestro país se mantiene sólo mientras duran los buenos negocios para la burguesía internacional. En cuanto se modifica este estado de cosas, se van, como vinieron, en busca de mejores oportunidades, pero dejando un país saqueado.
El PJ, con Kirchner a la cabeza, profundiza la extranjerización de la economía, que no es otra cosa que la continuación de la entrega y el sometimiento nacional.

...
NOTAS:
1) Sobre este tema ver “La exranjerización de la economía” y “En venta”, en ER N°30, noviembre de 2007.
2) Un nuevo ejemplo de esta práctica recurrente es el subsidio que el gobernador de Córdoba, el kirchnerista Schiaretti, otorgó a la automotriz Volkswagen, pagándole $400 mensuales por cada empleado (lo que en los próximos dos años significa 10 millones de pesos por cuenta de la provincia), y brindándole además una exención impositiva del 100%, un subsidio equivalente al 25% del consumo eléctrico, la construcción de obras de infraestructura por parte del estado (para ingreso y egreso de camiones) y la gestión ante las empresas de electricidad y agua para garantizarle un servicio exclusivo (Clarín 24/04/08).

A COSTA DE LA VIDA DE LOS TRABAJADORES, CRECE EL CONSUMO DE LOS MUY RICOS

El Revolucionario Nº35 (Mayo de 2008)

El consumo representa, según los muy oficiales datos del INDEC, más del 77% del PBI1, y es lo que, según los especialistas, “motoriza” la economía. Pero cuando cuatro papas de regular tamaño cuestan $6 o tres zanahorias $3, no es el consumo del pueblo el que crece. Lo que empuja para arriba las estadísticas es el segmento “premium” o de “alta gama”, que aumenta de la mano de las escandalosas ganancias que tienen unos pocos, a costa del pueblo.
La importación de productos “gourmet” crece al 50% mensual. Los muy ricos compran quesos franceses, cervezas finlandesas, fiambres alemanes, galletitas israelíes o chocolates suizos de $20 la tableta. La multinacional Pernod Ricard presentó localmente su whisky Chivas Regal 25, que se vende a pedido y con lista de espera, y cuesta $1.500 la botella. En Córdoba, la demanda de “delicatessen” creció entre un 26 y 38% en el primer trimestre del año. Incluso en provincias más pobres como Santiago del Estero, se triplicó la venta de autos importados de alta gama, como Mercedes Benz, BMW y Audi, con precios entre 120 mil y 400 mil pesos2. Se multiplican en todo el país los “hoteles de diseño” donde dormir una noche cuesta de 300 a 500 dólares, privilegio de los mismos que en el Calafate pagan una fortuna para enfriar su whisky con trozos del glaciar.
Con bombos y platillos el gobierno anuncia “obras públicas” para disfrute de los ricos, que además hacen negocio financiándolas, como el tren bala, la ampliación del tranvía turístico de Puerto Madero (a un costo de u$s70 millones), o una urbanización de lujo (a un costo inicial de u$s50 millones), de 232 hectáreas costeras de los municipios de Avellaneda y Quilmes, financiada por el grupo Techint, en terrenos que son propiedad de la familia Rocca desde hace siete años, cuando los recibieron, literalmente a precio de basura, como parte del pago por el relleno sanitario que hizo otra empresa del grupo.
Coherente con su condición de multimillonaria, la presidenta exhibe sin pudores su propio consumo “premium”. En su último discurso en Plaza de Mayo, lució un reloj Rolex Presidente que cuesta u$s20.000, y dos anillos y aros que, sumados, superan los u$s40.000. Bastan las fotos de cualquiera de sus apariciones para hacer cálculos semejantes, de collares, pulseras o broches. Su vertiginoso cambio de vestuario en la reciente gira europea sorprendió hasta a los cronistas de la moda. Usó cinco equipos diferentes, todos de diseño exclusivo, en 48 horas. Un cálculo benevolente estima que no repitió su vestuario ni sus accesorios una sola vez desde que es presidenta.
El costo de esas ostentaciones es el sufrimiento del pueblo. Los lujos “premium” se financian con la explotación creciente de los trabajadores, con condiciones laborales cada vez más precarias. La misma semana de la boina parisina, dos trabajadores de un depósito de Dock Sud murieron al explotar un tanque de combustible que soldaban. La empresa, que podría ser de cualquiera de los que toman whisky con hielo del glaciar, emitió un comunicado, diciendo que la culpa fue de las víctimas. Dos trabajadores más que se suman a los que cotidianamente mueren por falta de medidas de seguridad (como un medidor de los gases en el tanque), por el incremento de los ritmos de producción y las jornadas más extensas.
Acumulan millones a costa del hambre y la explotación del pueblo. Lo que les queda, después de pagar la deuda externa o de mantener las tropas en Haití, lo gastan en el lujo obsceno que comparten gobernantes y empresarios explotadores.


NOTAS:
1) Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) que elabora el INDEC, primer bimestre 2008.
2) Fuentes: diarios La Voz del Interior, Córdoba, y Panorama, Santiago del Estero.

DEL ESTADO Y SU REPRESIÓN

El Revolucionario Nº35 (Mayo de 2008)

El sistema, interesado en conservar el estado actual de cosas, recurre necesariamente a la represión. Ésa es su esencia, más allá del gobierno que lo regentea. Y cuando tortura o asesina (en manifestaciones populares, en cárceles y comisarías, a través del gatillo fácil o la patota, etc.) se las ingenia para salvar a su funcionario ejecutor del crimen o soltarle la mano, cuando el hecho cobra demasiada repercusión. Entonces explica la situación como si se tratara de “excesos individuales”, de “personas díscolas”, intentando, así, ocultar su responsabilidad institucional, procurando deslindar el poder político que da la orden y el contexto social en que ejecuta la muerte.
Tal es el caso (por nombrar el más reciente en manifestaciones populares) del docente Fuentealba, de cuyo fusilamiento se cumplió un año en abril de 2008. La justicia no hizo lugar al pedido de ATEN, el sindicato neuquino, para presentarse como querellante en la causa; sólo admitió a Sandra Rodríguez, su esposa. Asimismo, tampoco están presos los funcionarios que ordenaron la represión, sino únicamente el policía que gatilló sobre la nuca del maestro: el cabo Poblete. De este modo, la causa se enmarca jurídicamente en un homicidio calificado, es decir, en un delito común, en que uno mata a otro, y no como lo que es: un crimen de estado en el que su gobierno decidió reprimir la protesta social de trabajadores que reclaman sus derechos.
En conclusión, el estado mata, se deshace de su responsabilidad institucional en el asesinato, e intenta ocultar el evidente contenido de clase de su represión.

ANDRÉS RODRÍGUEZ

El Revolucionario Nº35 (Mayo de 2008)

Andrés Rodríguez Llerena siempre integró las filas del partido peronista. Desde los ’90, el “centauro” (como le dicen, por su afición al polo y a la carrera de “Emprendados” en la Sociedad Rural) se atornilló con lista única en la Unión de Personal Civil de la Nación (UPCN), gremio que nuclea a la mayoría de los trabajadores estatales. Hoy día, ocupa la secretaría de relaciones institucionales de la CGT. Por otra parte, es consejero y congresal nacional y vicepresidente 3º de la Capital Federal por el PJ, distrito liderado por el jefe de gabinete, Alberto Fernández. El gobierno de Menem le otorgó el manejo de la obra social (UP), y le reconoció la representación del 72% de los estatales.
Si bien fue uno de los más acérrimos defensores gremiales de la política del peronismo menemista, supo disciplinarse a las sucesivas conducciones partidarias hasta ser, actualmente, un ferviente kirchnerista. Su vínculo con Alberto Fernández vía Domingo Cavallo (ex padrino político del vocero presidencial) le sirvió como nexo para ganar la confianza del santacruceño. No obstante ello, Rodríguez hizo mérito propio. Ante la escandalosa manipulación de los índices del INDEC por parte del gobierno nacional, ofició como el brazo patoteril (tarea que cumplió en vastas ocasiones) de la intervención del ente, persiguiendo y matoneando a los trabajadores. El día de la asunción de Cristina Fernández, aportó una de las columnas más nutridas al acto en Plaza de Mayo. Aunque integra los cuerpos directivos de la Sociedad Rural como miembro de su “Comité de Tradición”, por ser propietario de campos, Rodríguez apoyó al gobierno en la reciente disputa con los patrones rurales, y sumó activistas cuando el oficialismo organizó un acto de apoyo a sí mismo. En esa ocasión, el rentista se pronunció por “un estricto y absoluto respaldo al gobierno democráticamente elegido.”
El enconado tesón de Rodríguez, que supo integrar el denominado “club de amigos” de Menem, tuvo finalmente sus frutos: una vocalía en la lista del peronismo, el partido predilecto de las patronales argentinas, hoy bajo la órbita de Kirchner.

GERÓNIMO VENEGAS

El Revolucionario Nº35 (Mayo de 2008)

Gerónimo “Momo” Venegas es, desde 1991, secretario general de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), los trabajadores peor pagos del país. Por decreto menemista, desde 1996, titular de la OSPREPA, la obra social del sector. Es secretario del interior de la CGT. Además, representante de América Latina en la comisión de Agricultura de la OIT. Las 62 organizaciones peronistas de Necochea lo tuvieron como secretario general desde 1978, en plena dictadura militar. En 2003, se consagró su líder nacional, puesto que heredó del dirigente metalúrgico, Lorenzo Miguel. En la actualidad, preside por cuarta vez el Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (RENATRE), entidad que regula la actividad del sector, cuyo directorio comparte junto a los empresarios del campo de la SRA, CRA, CONINAGRO y FAA.
Junto a otros sindicalistas, Venegas está imputado por el desvío de u$s350 millones provenientes del Banco Mundial para el “Programa de Reconversión de las Obras Sociales”, monto que fue usado por los mismos para financiamiento personal y de empresas allegadas. También está implicado en la estafa de $60.000 millones a 500.000 monotributistas, a quienes el radical Rubén Cano, titular de la Superintendencia de Servicios de Salud en el año 2000, les debitó compulsivamente de sus sueldos para darles a cambio cobertura médica, prestación que jamás recibieron, y cuya cifra embolsaron las obras sociales. “De no haberse repartido, la plata habría quedado en la Superintendencia. Así, en cambio, ayudó a que las obras sociales pudieran afrontar prestaciones futuras.”, justificaba el robo Gerónimo Venegas. Este mismo rentista fue quien tuvo a cargo el traslado de los restos de Perón a la quinta de San Vicente en 2006, jornada que terminó a los tiros.
Procesista, otrora ultramenemista, empedernido duhaldista luego, furioso kirchnerista hoy día. Como vimos, nada de ello le impidió a Venegas hacer buenos negociados con el estado aun en tiempos dictatoriales o radicales, siempre a costa de los trabajadores. En síntesis, un auténtico dirigente peronista.