El Revolucionario Nº35 (Mayo de 2008)
A contrapelo de los que auguraban una dura interna, y señalaban indisciplinas de algunos dirigentes o resquebrajamientos del poder kirchnerista, el nuevo consejo superior del PJ expresa, bajo la dirección de Kirchner, la unidad del peronismo puro, el partido más útil para la burguesía y el imperialismo.
Sin necesidad de elecciones internas y sin sorpresas, Néstor Kirchner fue confirmado como presidente del Partido Justicialista. El último escollo, una impugnación judicial presentada por los hermanos Rodríguez Saá, fue removido por la jueza federal María Romilda Servini de Cubría, siempre lista para servir al poder de turno.
Fueron consagrados como vicepresidentes, en riguroso orden, el gobernador bonaerense Daniel Scioli, el gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, el titular de la CGT, Hugo Moyano, la tucumana Beatriz Rojkes de Alperovich y Sergio Uribarri, el gobernador de Entre Ríos.
Aunque Scioli ocupa el primer lugar de la estructura después de Kirchner, nuevamente aparece Alberto Balestrini, desde la secretaría política, como su comisario, para evitar cualquier intento de insubordinación. El tercer vice, Capitanich, fue el jefe de gabinete de Eduardo Duhalde, y por lo tanto fue co-responsable de la masacre del Puente Pueyrredón. Su historia incluye vinculaciones con el lavador de dinero Aldo Ducler, investigado en EEUU, el vaciamiento del banco de Formosa, y un patrimonio escandaloso1. Beatriz Rojkes, como ella misma lo admitió en su primera declaración después de ser seleccionada para el cargo, no tiene mucho más mérito que ser la esposa del incondicional José Alperovich, un típico espécimen radical-peronista, que se desafilió de la UCR y se unió al PJ en 2001 para ser ministro provincial, todo sin renegar de su vieja amistad con el genocida Bussi. Dice que su lema es “todo lo que puedo comprar es barato”, y lo cumple. A fuerza de chequera, prácticamente no tiene oposición en su provincia, y se ha asegurado el manejo, a través de evidentes testaferros, de radios y diarios locales2. Sergio Uribarri fue premiado por haberse mantenido leal al gobierno kirchnerista durante la disputa con los ruralistas.
En el cuidadoso mapa de reparto de poder partidario, la burocracia sindical no tiene de qué quejarse. Además del estrellato de Moyano, sumó siete caciques entre los primeros 28 cargos: Antonio Caló (UOM), Gerardo Martínez (UOCRA), Julio Piumato (judiciales), Víctor Santamaría (SUTERyH), José Luis Lingieri (Obras Sanitarias), Andrés Rodríguez (UPCN) y el abogado de la CGT, Héctor Recalde. Más abajo, como vocal suplente, ingresó el taxista Omar Viviani. Eso sí, todos disciplinados por Moyano, lo que augura su permanencia al frente de la CGT, sin chance para barrionuevistas y “Gordos”.
El ajustado sistema de pesos y contrapesos en la elección de los nombres impide hablar de preeminencia de un sector sobre otro, y garantiza la férrea dirección de Kirchner. Así como los sindicalistas fieles tienen su lugar, están casi todos los gobernadores e intendentes, es decir, los que tienen el poder territorial. También, por supuesto, Alberto Fernández y Julio De Vido; Díaz Bancalari y Carlos Kunkel; Dante Gullo, Eduardo Fellner y Felipe Solá. No faltan los representantes de La Cámpora, la agrupación juvenil de Kirchner hijo, y hasta quedó un lugarcito para Emilio Pérsico, en la inventada secretaría de relación con las organizaciones sociales, evidente premio menor por haberse diferenciado de sus aliados de Libres del Sur, que cuestionaron tibiamente el sinceramiento kirchnerista de consagrar al PJ como núcleo de su armado político, olvidando el “movimiento transversal”, que Kirchner usó y luego descartó para concentrarse en su partido de siempre.
Lavagna, seducido en los jardines de Olivos y abandonado una vez que dio su prueba de amor, se quedó sin silla, con la limosna de una simple vocalía para su operador Eduardo Camaño. Otro que se quedó afuera fue Venegas, de las 62 Organizaciones y secretario general de la UATRE3, como castigo por su faltazo al acto de apoyo al gobierno durante el lock out del campo.
Algunos analistas habían hablado de “fisuras y resquebrajamientos” en el poder kirchnerista, a raíz de las posiciones críticas sobre el conflicto agropecuario del gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, y del ex gobernador santafesino, Carlos Reutemann, (ellos mismos propietarios de grandes campos) o por algunos roces con el gobernador de Chubut, Mario Das Neves. Los que se sorprendieron por su inclusión en la lista oficial, no habían tenido en cuenta, al anunciar apocalípticas “indisciplinas” y augurar poco menos que la ruptura del peronismo, la lógica interna de un partido que, aunque esté atravesado por disputas sectoriales, tiene como único objetivo defender los intereses de la burguesía en su conjunto. El peronismo ha sido, y seguirá siendo útil a la burguesía y servilmente sumiso al imperialismo.
Es el partido del pago compulsivo de la deuda, de la profundización de la entrega, de las tropas en Haití, de la represión a los trabajadores y el pueblo. Es el partido que mejor representa a los capitalistas, y la actual composición de su consejo superior ratifica esa naturaleza.
…
NOTAS:
1) Capitanich, además de costosas propiedades, es dueño de las empresas Agronea S.A., ARROZ NEA y M_UNIT Consultora. Con su mujer tiene una cuenta en el CITIBANK de Nueva York con u$s 134.000, y compró por una fortuna el 50% de Canal 9 de TV de Resistencia, Chaco.
2) Diarios La Gaceta y El Siglo de Tucumán.
3) Ver contratapa.
A contrapelo de los que auguraban una dura interna, y señalaban indisciplinas de algunos dirigentes o resquebrajamientos del poder kirchnerista, el nuevo consejo superior del PJ expresa, bajo la dirección de Kirchner, la unidad del peronismo puro, el partido más útil para la burguesía y el imperialismo.
Sin necesidad de elecciones internas y sin sorpresas, Néstor Kirchner fue confirmado como presidente del Partido Justicialista. El último escollo, una impugnación judicial presentada por los hermanos Rodríguez Saá, fue removido por la jueza federal María Romilda Servini de Cubría, siempre lista para servir al poder de turno.
Fueron consagrados como vicepresidentes, en riguroso orden, el gobernador bonaerense Daniel Scioli, el gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, el titular de la CGT, Hugo Moyano, la tucumana Beatriz Rojkes de Alperovich y Sergio Uribarri, el gobernador de Entre Ríos.
Aunque Scioli ocupa el primer lugar de la estructura después de Kirchner, nuevamente aparece Alberto Balestrini, desde la secretaría política, como su comisario, para evitar cualquier intento de insubordinación. El tercer vice, Capitanich, fue el jefe de gabinete de Eduardo Duhalde, y por lo tanto fue co-responsable de la masacre del Puente Pueyrredón. Su historia incluye vinculaciones con el lavador de dinero Aldo Ducler, investigado en EEUU, el vaciamiento del banco de Formosa, y un patrimonio escandaloso1. Beatriz Rojkes, como ella misma lo admitió en su primera declaración después de ser seleccionada para el cargo, no tiene mucho más mérito que ser la esposa del incondicional José Alperovich, un típico espécimen radical-peronista, que se desafilió de la UCR y se unió al PJ en 2001 para ser ministro provincial, todo sin renegar de su vieja amistad con el genocida Bussi. Dice que su lema es “todo lo que puedo comprar es barato”, y lo cumple. A fuerza de chequera, prácticamente no tiene oposición en su provincia, y se ha asegurado el manejo, a través de evidentes testaferros, de radios y diarios locales2. Sergio Uribarri fue premiado por haberse mantenido leal al gobierno kirchnerista durante la disputa con los ruralistas.
En el cuidadoso mapa de reparto de poder partidario, la burocracia sindical no tiene de qué quejarse. Además del estrellato de Moyano, sumó siete caciques entre los primeros 28 cargos: Antonio Caló (UOM), Gerardo Martínez (UOCRA), Julio Piumato (judiciales), Víctor Santamaría (SUTERyH), José Luis Lingieri (Obras Sanitarias), Andrés Rodríguez (UPCN) y el abogado de la CGT, Héctor Recalde. Más abajo, como vocal suplente, ingresó el taxista Omar Viviani. Eso sí, todos disciplinados por Moyano, lo que augura su permanencia al frente de la CGT, sin chance para barrionuevistas y “Gordos”.
El ajustado sistema de pesos y contrapesos en la elección de los nombres impide hablar de preeminencia de un sector sobre otro, y garantiza la férrea dirección de Kirchner. Así como los sindicalistas fieles tienen su lugar, están casi todos los gobernadores e intendentes, es decir, los que tienen el poder territorial. También, por supuesto, Alberto Fernández y Julio De Vido; Díaz Bancalari y Carlos Kunkel; Dante Gullo, Eduardo Fellner y Felipe Solá. No faltan los representantes de La Cámpora, la agrupación juvenil de Kirchner hijo, y hasta quedó un lugarcito para Emilio Pérsico, en la inventada secretaría de relación con las organizaciones sociales, evidente premio menor por haberse diferenciado de sus aliados de Libres del Sur, que cuestionaron tibiamente el sinceramiento kirchnerista de consagrar al PJ como núcleo de su armado político, olvidando el “movimiento transversal”, que Kirchner usó y luego descartó para concentrarse en su partido de siempre.
Lavagna, seducido en los jardines de Olivos y abandonado una vez que dio su prueba de amor, se quedó sin silla, con la limosna de una simple vocalía para su operador Eduardo Camaño. Otro que se quedó afuera fue Venegas, de las 62 Organizaciones y secretario general de la UATRE3, como castigo por su faltazo al acto de apoyo al gobierno durante el lock out del campo.
Algunos analistas habían hablado de “fisuras y resquebrajamientos” en el poder kirchnerista, a raíz de las posiciones críticas sobre el conflicto agropecuario del gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, y del ex gobernador santafesino, Carlos Reutemann, (ellos mismos propietarios de grandes campos) o por algunos roces con el gobernador de Chubut, Mario Das Neves. Los que se sorprendieron por su inclusión en la lista oficial, no habían tenido en cuenta, al anunciar apocalípticas “indisciplinas” y augurar poco menos que la ruptura del peronismo, la lógica interna de un partido que, aunque esté atravesado por disputas sectoriales, tiene como único objetivo defender los intereses de la burguesía en su conjunto. El peronismo ha sido, y seguirá siendo útil a la burguesía y servilmente sumiso al imperialismo.
Es el partido del pago compulsivo de la deuda, de la profundización de la entrega, de las tropas en Haití, de la represión a los trabajadores y el pueblo. Es el partido que mejor representa a los capitalistas, y la actual composición de su consejo superior ratifica esa naturaleza.
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NOTAS:
1) Capitanich, además de costosas propiedades, es dueño de las empresas Agronea S.A., ARROZ NEA y M_UNIT Consultora. Con su mujer tiene una cuenta en el CITIBANK de Nueva York con u$s 134.000, y compró por una fortuna el 50% de Canal 9 de TV de Resistencia, Chaco.
2) Diarios La Gaceta y El Siglo de Tucumán.
3) Ver contratapa.