LAS EMPRESAS EXTRANJERAS SACAN DEL PAÍS EL 75% DE SUS GANANCIAS

El Revolucionario Nº35 (Mayo de 2008)

Desde la asunción de Kirchner como presidente, se avanzó considerablemente con la extranjerización de la economía. Como venimos insistiendo, las condiciones establecidas por el gobierno le permiten a los capitales extranjeros realizar excelentes negocios, continuando con el saqueo del país.

De las 500 empresas líderes en Argentina, el 72%, 360, son de capitales extranjeros. Entre las 10 industriales de mayor facturación, sólo dos son de un grupo local, Techint. Estos escasos datos publicados por el INDEC son una demostración del nivel al que se ha llegado en el sometimiento y la dependencia del capital extranjero. Esta extranjerización supera ampliamente la de los ´90, más allá de lo que digan los apologistas del gobierno. Así lo demuestran las estadísticas y las recientes ventas: el frigorífico Quickfood y la textil Alpargatas, ahora en manos de capitales brasileños, y Acindar, comprada por el gigante anglo-indio ArcelorMittal, por nombrar sólo algunos de los casos más resonantes.1
Las empresas extranjeras no desaprovechan las ventajas que les ofrece la economía argentina. Los bajos salarios, el tipo de cambio competitivo para las exportaciones, los subsidios, la libertad para explotar y saquear los recursos naturales de todo tipo, les permiten obtener increíbles ganancias. Según el mismo informe del INDEC, el negocio más rentable es el de la explotación de la minería y el petróleo, debido a la reducida inversión y a los altos precios del crudo en el mercado mundial. También se señala una característica común del accionar de las empresas extranjeras: casi la totalidad de las ganancias se giran al exterior. En 2007, transfirieron a sus casas matrices 4.556 millones de dólares, cifra que equivale a las tres cuartas partes de las ganancias obtenidas en ese período. No hay, por lo tanto, reinversión en el país, sino, por el contrario, una transferencia de miles de millones de dólares a sus respectivos países, que serán utilizados, luego, para lo que más les convenga. Éste es el accionar de las empresas extranjeras en países dependientes como Argentina.
Los empresarios locales también participan activamente de este negocio, vendiendo sus plantas y convirtiéndose en socios o administradores de los capitales extranjeros, según el caso. Así lo hacen los Acevedo, los Fortabat, los Pérez Companc, los Bemberg. En vano, los defensores de la burguesía nacional critican al gobierno por la “falta de políticas que estimulen el desarrollo de los capitales nacionales”, siendo que los capitalistas locales son los primeros en subirse a los negocios de las multinacionales.
No puede creerse que la instalación de capitales extranjeros, como se da en nuestro país, sea beneficiosa para el desarrollo de la estructura productiva de Argentina y la creación de puestos de trabajo, como dicen sus defensores. Por el contrario, este mecanismo sólo continúa con la dependencia y permite a los empresarios internacionales hacer millonarios negocios a costa de la explotación de los trabajadores y los recursos naturales. Además, en la mayoría de los casos, el gobierno concede condiciones ampliamente favorables, que rayan con la entrega lisa y llana, como subsidios, exenciones impositivas…2
Por si todo esto fuera poco, la permanencia de estos capitales en nuestro país se mantiene sólo mientras duran los buenos negocios para la burguesía internacional. En cuanto se modifica este estado de cosas, se van, como vinieron, en busca de mejores oportunidades, pero dejando un país saqueado.
El PJ, con Kirchner a la cabeza, profundiza la extranjerización de la economía, que no es otra cosa que la continuación de la entrega y el sometimiento nacional.

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NOTAS:
1) Sobre este tema ver “La exranjerización de la economía” y “En venta”, en ER N°30, noviembre de 2007.
2) Un nuevo ejemplo de esta práctica recurrente es el subsidio que el gobernador de Córdoba, el kirchnerista Schiaretti, otorgó a la automotriz Volkswagen, pagándole $400 mensuales por cada empleado (lo que en los próximos dos años significa 10 millones de pesos por cuenta de la provincia), y brindándole además una exención impositiva del 100%, un subsidio equivalente al 25% del consumo eléctrico, la construcción de obras de infraestructura por parte del estado (para ingreso y egreso de camiones) y la gestión ante las empresas de electricidad y agua para garantizarle un servicio exclusivo (Clarín 24/04/08).