El Revolucionario Nº35 (Mayo de 2008)
Gerónimo “Momo” Venegas es, desde 1991, secretario general de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), los trabajadores peor pagos del país. Por decreto menemista, desde 1996, titular de la OSPREPA, la obra social del sector. Es secretario del interior de la CGT. Además, representante de América Latina en la comisión de Agricultura de la OIT. Las 62 organizaciones peronistas de Necochea lo tuvieron como secretario general desde 1978, en plena dictadura militar. En 2003, se consagró su líder nacional, puesto que heredó del dirigente metalúrgico, Lorenzo Miguel. En la actualidad, preside por cuarta vez el Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (RENATRE), entidad que regula la actividad del sector, cuyo directorio comparte junto a los empresarios del campo de la SRA, CRA, CONINAGRO y FAA.
Junto a otros sindicalistas, Venegas está imputado por el desvío de u$s350 millones provenientes del Banco Mundial para el “Programa de Reconversión de las Obras Sociales”, monto que fue usado por los mismos para financiamiento personal y de empresas allegadas. También está implicado en la estafa de $60.000 millones a 500.000 monotributistas, a quienes el radical Rubén Cano, titular de la Superintendencia de Servicios de Salud en el año 2000, les debitó compulsivamente de sus sueldos para darles a cambio cobertura médica, prestación que jamás recibieron, y cuya cifra embolsaron las obras sociales. “De no haberse repartido, la plata habría quedado en la Superintendencia. Así, en cambio, ayudó a que las obras sociales pudieran afrontar prestaciones futuras.”, justificaba el robo Gerónimo Venegas. Este mismo rentista fue quien tuvo a cargo el traslado de los restos de Perón a la quinta de San Vicente en 2006, jornada que terminó a los tiros.
Procesista, otrora ultramenemista, empedernido duhaldista luego, furioso kirchnerista hoy día. Como vimos, nada de ello le impidió a Venegas hacer buenos negociados con el estado aun en tiempos dictatoriales o radicales, siempre a costa de los trabajadores. En síntesis, un auténtico dirigente peronista.
Gerónimo “Momo” Venegas es, desde 1991, secretario general de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), los trabajadores peor pagos del país. Por decreto menemista, desde 1996, titular de la OSPREPA, la obra social del sector. Es secretario del interior de la CGT. Además, representante de América Latina en la comisión de Agricultura de la OIT. Las 62 organizaciones peronistas de Necochea lo tuvieron como secretario general desde 1978, en plena dictadura militar. En 2003, se consagró su líder nacional, puesto que heredó del dirigente metalúrgico, Lorenzo Miguel. En la actualidad, preside por cuarta vez el Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (RENATRE), entidad que regula la actividad del sector, cuyo directorio comparte junto a los empresarios del campo de la SRA, CRA, CONINAGRO y FAA.
Junto a otros sindicalistas, Venegas está imputado por el desvío de u$s350 millones provenientes del Banco Mundial para el “Programa de Reconversión de las Obras Sociales”, monto que fue usado por los mismos para financiamiento personal y de empresas allegadas. También está implicado en la estafa de $60.000 millones a 500.000 monotributistas, a quienes el radical Rubén Cano, titular de la Superintendencia de Servicios de Salud en el año 2000, les debitó compulsivamente de sus sueldos para darles a cambio cobertura médica, prestación que jamás recibieron, y cuya cifra embolsaron las obras sociales. “De no haberse repartido, la plata habría quedado en la Superintendencia. Así, en cambio, ayudó a que las obras sociales pudieran afrontar prestaciones futuras.”, justificaba el robo Gerónimo Venegas. Este mismo rentista fue quien tuvo a cargo el traslado de los restos de Perón a la quinta de San Vicente en 2006, jornada que terminó a los tiros.
Procesista, otrora ultramenemista, empedernido duhaldista luego, furioso kirchnerista hoy día. Como vimos, nada de ello le impidió a Venegas hacer buenos negociados con el estado aun en tiempos dictatoriales o radicales, siempre a costa de los trabajadores. En síntesis, un auténtico dirigente peronista.