EDITORIAL: LOS TRABAJADORES CARGAN EL PESO DE LA CRISIS
El Revolucionario Nº41 (Noviembre de 2008)
De la “crisis internacional” hablan todos los medios de comunicación. Que “el país está aislado del mundo”, repiten, también, para explicar que “Argentina puede salvarse de la epidemia de una crisis que se desarrolla afuera, en el exterior”. Bajo estas fórmulas, intentan convencer que la crisis se produce en otros países y que Argentina es una simple víctima que sufre el contagio.
Pero no. Argentina es parte integrante del capitalismo internacional. Tiene un preciso papel asignado en el mercado mundial. Está tan íntimamente unida al mundo por infinidad de lazos, que la crisis es tan argentina como estadounidense o europea. Es una crisis del sistema capitalista en su conjunto.
La marcha de la economía sigue su rumbo depredador. Ahora, con el proyecto de reestatización de las jubilaciones para garantizar el superávit fiscal y poder pagar la deuda externa. Mientras los diputados debaten la forma más elegante de hacerlo, las suspensiones y los despidos se ponen a la orden del día. Por su parte, la inflación no se detiene y, sin embargo, el gobierno, los empresarios y la burocracia sindical explican que no es el momento de aumentar salarios.
Entre tanto, en nombre de la seguridad de unos pocos, avanza la política represiva del gobierno que asumió flameando la bandera de los derechos humanos. Más represión para el pueblo pobre y para los trabajadores que se movilizan, extradición para los presos políticos, vía libre para la policía para “detener y detener”, y un pedido claro para los jueces: “tolerancia cero”.
Sobre esta cruda realidad para los trabajadores, la burguesía se prepara para las próximas elecciones. En lucha feroz se trenzan peronistas duhaldistas y peronistas kirchneristas para disputarse, en última instancia, la administración del país.
La situación, claramente, está golpeando a la clase obrera y pretenden, encima, que el pueblo trabajador siga cargando con toda la crisis capitalista, de la que los capitalistas son los únicos responsables.
Pero no. Argentina es parte integrante del capitalismo internacional. Tiene un preciso papel asignado en el mercado mundial. Está tan íntimamente unida al mundo por infinidad de lazos, que la crisis es tan argentina como estadounidense o europea. Es una crisis del sistema capitalista en su conjunto.
La marcha de la economía sigue su rumbo depredador. Ahora, con el proyecto de reestatización de las jubilaciones para garantizar el superávit fiscal y poder pagar la deuda externa. Mientras los diputados debaten la forma más elegante de hacerlo, las suspensiones y los despidos se ponen a la orden del día. Por su parte, la inflación no se detiene y, sin embargo, el gobierno, los empresarios y la burocracia sindical explican que no es el momento de aumentar salarios.
Entre tanto, en nombre de la seguridad de unos pocos, avanza la política represiva del gobierno que asumió flameando la bandera de los derechos humanos. Más represión para el pueblo pobre y para los trabajadores que se movilizan, extradición para los presos políticos, vía libre para la policía para “detener y detener”, y un pedido claro para los jueces: “tolerancia cero”.
Sobre esta cruda realidad para los trabajadores, la burguesía se prepara para las próximas elecciones. En lucha feroz se trenzan peronistas duhaldistas y peronistas kirchneristas para disputarse, en última instancia, la administración del país.
La situación, claramente, está golpeando a la clase obrera y pretenden, encima, que el pueblo trabajador siga cargando con toda la crisis capitalista, de la que los capitalistas son los únicos responsables.