El kirchnerismo ha recurrido, nuevamente, a su discurso contra “los 90” para impulsar, montándose sobre una histórica reivindicación popular, el proyecto de ley que elimina el sistema de jubilación privada y pasa a la administración estatal todas las jubilaciones del país. Pero más allá de las palabras, el único objetivo que motiva esta medida es garantizar el superávit fiscal para pagar la deuda externa.
El Revolucionario Nº41 (Noviembre de 2008)
Desde la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSeS), la presidenta anunció el reemplazo de las Administradoras de Fondos de Jubilación y Pensión (AFJP) por el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). 9,5 millones de afiliados a la jubilación privada, pasarán automáticamente al sistema público. Por este proyecto, Cristina Fernández recibió calurosos aplausos de los jefes de la CGT, Hugo Moyano, y de la CTA, Hugo Yasky, entre otros aduladores.
No está de más señalar que los mismos peronistas que hoy demonizan la jubilación privada fueron quienes la impulsaron a viva voz bajo el gobierno menemista. (Ver “La única “verdad peronista” es la oportunidad”) Dicen una cosa y al tiempo afirman todo lo contrario, con total desparpajo y con total impunidad.
Los argumentos oficiales tampoco muestran coherencia y caen, uno tras otro, ante la fuerza de la realidad.
La “política previsional implantada en la década del 90 fue un saqueo”, explicó Cristina Fernández. Efectivamente fue un verdadero saqueo y un negocio formidable para los bancos que explotaron los aportes de los trabajadores. Pero el kirchnerismo oculta toda su responsabilidad y complicidad con dicho saqueo y se monta, ahora, sobre un sentido reclamo popular. Ya hemos dicho que el PJ ha sido el privatizador que ahora estatiza. Pero además, el gobierno de los Kirchner ha ocupado un puesto de controlador, de supervisor de estas empresas, a través de la Superintendencia de las Administradoras. Como si fuera poco, compartió la administración de una de ellas: Nación AFJP. Durante los catorce años de fiesta, nada dijo acerca del saqueo que, junto al gobierno, llevaban adelante.
Es una “decisión estratégica”, dice ahora la presidenta acompañada por todo su coro. Sin embargo, si nos remontamos a, por ejemplo, la plataforma electoral del kirchnerismo, tanto en 2003 como en 2007, no vamos a encontrar una sola palabra en el sentido de la reestatización de las jubilaciones. Es más, hace tan sólo un año, el gobierno impulsó la “libre” elección de los trabajadores entre el sistema público y el privado, sin plantear en ningún momento el fin de las AFJP. Más cerca aún, durante el reciente debate sobre la movilidad jubilatoria, el diputado Claudio Lozano (quien todavía no decide su voto) propuso eliminar el sistema privado y el kirchnerismo (que ahora está a favor) se opuso rotundamente. Entonces, ¿qué clase de “decisión estratégica” es, que envían un proyecto de ley sobre este tema recién después de casi seis años de gobierno?
De estratégico, este anuncio no tiene nada. Es producto de la crisis en la economía mundial. Es una medida impuesta por dicha situación. Es que hace tiempo se viene erosionando el superávit fiscal y comercial. Erosión que se perfila como crítica si se tiene en cuenta la precipitada baja en las cotizaciones de los principales productos que exporta el país, el casi nulo o muy caro crédito internacional y el crecimiento de las importaciones en relación a las exportaciones. Las necesidades de sostener el superávit para pagar, pura y exclusivamente, la deuda externa, son acuciantes. Tanto, que el gobierno renegocia frenéticamente el refinanciamiento de los millonarios vencimientos que corren en 2009. El kirchnerismo debe obtener fondos de donde sea. Ya probó aumentar las retenciones a las exportaciones, ya aumentó las tarifas y mantiene bien alta la inflación para incrementar la recaudación. Ahora, arremete contra las AFJP(1), después de haberles garantizado un negocio formidable, con el único fin de engordar su caja. Es simple. El estado administrará alrededor de 97.000 millones de pesos más y obtendrá unos $15.000 millones anuales de ingresos extra.
Millones que no piensan ser destinados a una mejora en las condiciones de vida del pueblo, ya que la única estrategia del kirchnerismo, su única prioridad impostergable, es pagar la deuda a como dé lugar.
La única “verdad peronista” es la oportunidad
Cuando el gobierno anunció la reestatización del sistema de jubilaciones y pensiones, La Nación tituló “Los estatistas de hoy, privatistas de ayer”. No exagera el diario favorito de la gran burguesía. No fueron sólo Corach, Toma, Pierri, Matzkin, Ruckauf, Patricia Bullrich, el ingeniero Alsogaray y su dipupolicía Albamonte los que defendieron, y votaron la ley que creó el sistema de AFJP en 1993. Muchos de los actuales kirchneristas se batieron en el congreso para lograr la aprobación de la ley 24.241 que hoy quieren derogar para hacer caja.
Oscar Parrilli, secretario general de la presidencia de ambos Kirchner, fue el miembro informante del bloque de diputados del PJ en aquella oportunidad. “Estamos absolutamente convencidos de que la reforma estructural del sistema de previsión que hoy proponemos a esta Cámara obedece a estos claros principios de nuestra doctrina y accionar políticos”, clamó, vibrante, el 29 de abril de 1993. Cuando terminó de hablar, todo el bloque peronista lo aplaudió de pie, y muchos se amontonaron para abrazarlo. Entre ellos, estaban Alberto Balestrini, Graciela Camaño de Barrionuevo, la suegra de Sergio Massa, Marcela Durrieu, José Luis Gioja, Eduardo Fellner, Juan González Gaviola y los diputados de Santa Cruz, que respondían a su gobernador, Néstor Kirchner.
Son bien claros los “principios y accionar políticos” del peronismo: los que mejor convengan a sus negocios, según la ocasión.
Todos quieren sumarse al saqueo
Anticipaba el jefe de gabinete, Sergio Massa, que “se creará una comisión bilateral y una mesa de seguimiento integrada por las centrales sindicales y empresarias” para controlar la administración de los fondos previsionales.
Esto explica la euforia con que Hugo Moyano y Hugo Yasky festejan y defienden el proyecto oficial. Es que también pueden disfrutar de la millonaria caja.
También explica el afán de la oposición por agrandar e integrar la comisión bilateral de “control”. Es que un lugar en esa mesa, garantiza el acceso directo a fondos nada despreciables.
Privada o pública, pero no de los trabajadores
Siempre es preferible que las jubilaciones corran por cuenta del estado, dicen muchas voces. Hasta Cristina Fernández dijo que prefiere defender la caja de la ANSeS y no la caja de los bancos.
Pero se silencia que tanto las AFJP como el estado argentino, están en manos de los capitalistas. Poco cambia la situación para un trabajador jubilado, de mantener una actitud pasiva, que la administración de sus aportes sean manejados por Amado Boudou, titular de la ANSeS, o por Sebastián Palla, presidente de la Unión de AFJP. En ambos casos, las jubilaciones apenas alcanzan para vivir, pese a la reciente ley de movilidad que no promete grandes incrementos, y la atención de su obra social es deficiente.
La caja de las AFJP no está en manos de los trabajadores. Las del estado, tampoco. Sin embargo, ahora, estas bandas capitalistas deben preocuparse por rendir cuentas ante la sociedad sobre el manejo de los millonarios fondos. Su plan es que vayan a parar al pago de la deuda. Pero esa inmensidad de dinero es producto del trabajo y de los aportes de la clase obrera y como tal, debe volver al pueblo trabajador en forma de más y mejores escuelas, más y mejores hospitales, más y mejores viviendas… Plata hay. Habrá que profundizar la lucha para lograr la mayor cantidad de mejoras para el pueblo. Ésta es la tarea hasta tanto los trabajadores no lo cambiemos todo e impongamos nuestro propio gobierno y nuestro propio estado.
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NOTAS:
1) El gobierno de los Kirchner ya ha avanzado sobre esta inmensa caja, primero mediante la colocación de títulos públicos; luego, con el traspaso al sistema de reparto de todos los docentes del país.
El Revolucionario Nº41 (Noviembre de 2008)
Desde la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSeS), la presidenta anunció el reemplazo de las Administradoras de Fondos de Jubilación y Pensión (AFJP) por el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). 9,5 millones de afiliados a la jubilación privada, pasarán automáticamente al sistema público. Por este proyecto, Cristina Fernández recibió calurosos aplausos de los jefes de la CGT, Hugo Moyano, y de la CTA, Hugo Yasky, entre otros aduladores.
No está de más señalar que los mismos peronistas que hoy demonizan la jubilación privada fueron quienes la impulsaron a viva voz bajo el gobierno menemista. (Ver “La única “verdad peronista” es la oportunidad”) Dicen una cosa y al tiempo afirman todo lo contrario, con total desparpajo y con total impunidad.
Los argumentos oficiales tampoco muestran coherencia y caen, uno tras otro, ante la fuerza de la realidad.
La “política previsional implantada en la década del 90 fue un saqueo”, explicó Cristina Fernández. Efectivamente fue un verdadero saqueo y un negocio formidable para los bancos que explotaron los aportes de los trabajadores. Pero el kirchnerismo oculta toda su responsabilidad y complicidad con dicho saqueo y se monta, ahora, sobre un sentido reclamo popular. Ya hemos dicho que el PJ ha sido el privatizador que ahora estatiza. Pero además, el gobierno de los Kirchner ha ocupado un puesto de controlador, de supervisor de estas empresas, a través de la Superintendencia de las Administradoras. Como si fuera poco, compartió la administración de una de ellas: Nación AFJP. Durante los catorce años de fiesta, nada dijo acerca del saqueo que, junto al gobierno, llevaban adelante.
Es una “decisión estratégica”, dice ahora la presidenta acompañada por todo su coro. Sin embargo, si nos remontamos a, por ejemplo, la plataforma electoral del kirchnerismo, tanto en 2003 como en 2007, no vamos a encontrar una sola palabra en el sentido de la reestatización de las jubilaciones. Es más, hace tan sólo un año, el gobierno impulsó la “libre” elección de los trabajadores entre el sistema público y el privado, sin plantear en ningún momento el fin de las AFJP. Más cerca aún, durante el reciente debate sobre la movilidad jubilatoria, el diputado Claudio Lozano (quien todavía no decide su voto) propuso eliminar el sistema privado y el kirchnerismo (que ahora está a favor) se opuso rotundamente. Entonces, ¿qué clase de “decisión estratégica” es, que envían un proyecto de ley sobre este tema recién después de casi seis años de gobierno?
De estratégico, este anuncio no tiene nada. Es producto de la crisis en la economía mundial. Es una medida impuesta por dicha situación. Es que hace tiempo se viene erosionando el superávit fiscal y comercial. Erosión que se perfila como crítica si se tiene en cuenta la precipitada baja en las cotizaciones de los principales productos que exporta el país, el casi nulo o muy caro crédito internacional y el crecimiento de las importaciones en relación a las exportaciones. Las necesidades de sostener el superávit para pagar, pura y exclusivamente, la deuda externa, son acuciantes. Tanto, que el gobierno renegocia frenéticamente el refinanciamiento de los millonarios vencimientos que corren en 2009. El kirchnerismo debe obtener fondos de donde sea. Ya probó aumentar las retenciones a las exportaciones, ya aumentó las tarifas y mantiene bien alta la inflación para incrementar la recaudación. Ahora, arremete contra las AFJP(1), después de haberles garantizado un negocio formidable, con el único fin de engordar su caja. Es simple. El estado administrará alrededor de 97.000 millones de pesos más y obtendrá unos $15.000 millones anuales de ingresos extra.
Millones que no piensan ser destinados a una mejora en las condiciones de vida del pueblo, ya que la única estrategia del kirchnerismo, su única prioridad impostergable, es pagar la deuda a como dé lugar.
La única “verdad peronista” es la oportunidad
Cuando el gobierno anunció la reestatización del sistema de jubilaciones y pensiones, La Nación tituló “Los estatistas de hoy, privatistas de ayer”. No exagera el diario favorito de la gran burguesía. No fueron sólo Corach, Toma, Pierri, Matzkin, Ruckauf, Patricia Bullrich, el ingeniero Alsogaray y su dipupolicía Albamonte los que defendieron, y votaron la ley que creó el sistema de AFJP en 1993. Muchos de los actuales kirchneristas se batieron en el congreso para lograr la aprobación de la ley 24.241 que hoy quieren derogar para hacer caja.
Oscar Parrilli, secretario general de la presidencia de ambos Kirchner, fue el miembro informante del bloque de diputados del PJ en aquella oportunidad. “Estamos absolutamente convencidos de que la reforma estructural del sistema de previsión que hoy proponemos a esta Cámara obedece a estos claros principios de nuestra doctrina y accionar políticos”, clamó, vibrante, el 29 de abril de 1993. Cuando terminó de hablar, todo el bloque peronista lo aplaudió de pie, y muchos se amontonaron para abrazarlo. Entre ellos, estaban Alberto Balestrini, Graciela Camaño de Barrionuevo, la suegra de Sergio Massa, Marcela Durrieu, José Luis Gioja, Eduardo Fellner, Juan González Gaviola y los diputados de Santa Cruz, que respondían a su gobernador, Néstor Kirchner.
Son bien claros los “principios y accionar políticos” del peronismo: los que mejor convengan a sus negocios, según la ocasión.
Todos quieren sumarse al saqueo
Anticipaba el jefe de gabinete, Sergio Massa, que “se creará una comisión bilateral y una mesa de seguimiento integrada por las centrales sindicales y empresarias” para controlar la administración de los fondos previsionales.
Esto explica la euforia con que Hugo Moyano y Hugo Yasky festejan y defienden el proyecto oficial. Es que también pueden disfrutar de la millonaria caja.
También explica el afán de la oposición por agrandar e integrar la comisión bilateral de “control”. Es que un lugar en esa mesa, garantiza el acceso directo a fondos nada despreciables.
Privada o pública, pero no de los trabajadores
Siempre es preferible que las jubilaciones corran por cuenta del estado, dicen muchas voces. Hasta Cristina Fernández dijo que prefiere defender la caja de la ANSeS y no la caja de los bancos.
Pero se silencia que tanto las AFJP como el estado argentino, están en manos de los capitalistas. Poco cambia la situación para un trabajador jubilado, de mantener una actitud pasiva, que la administración de sus aportes sean manejados por Amado Boudou, titular de la ANSeS, o por Sebastián Palla, presidente de la Unión de AFJP. En ambos casos, las jubilaciones apenas alcanzan para vivir, pese a la reciente ley de movilidad que no promete grandes incrementos, y la atención de su obra social es deficiente.
La caja de las AFJP no está en manos de los trabajadores. Las del estado, tampoco. Sin embargo, ahora, estas bandas capitalistas deben preocuparse por rendir cuentas ante la sociedad sobre el manejo de los millonarios fondos. Su plan es que vayan a parar al pago de la deuda. Pero esa inmensidad de dinero es producto del trabajo y de los aportes de la clase obrera y como tal, debe volver al pueblo trabajador en forma de más y mejores escuelas, más y mejores hospitales, más y mejores viviendas… Plata hay. Habrá que profundizar la lucha para lograr la mayor cantidad de mejoras para el pueblo. Ésta es la tarea hasta tanto los trabajadores no lo cambiemos todo e impongamos nuestro propio gobierno y nuestro propio estado.
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NOTAS:
1) El gobierno de los Kirchner ya ha avanzado sobre esta inmensa caja, primero mediante la colocación de títulos públicos; luego, con el traspaso al sistema de reparto de todos los docentes del país.