El Revolucionario Nº41 (Noviembre de 2008)
Omar Arístides Maturano es titular del gremio La Fraternidad, que nuclea a choferes de trenes. En 1992, ingresó a la conducción nacional y seguirá al frente hasta 2012. Además de vocal titular de la CGT, es patrón de sus propios afiliados, pues forma parte del consorcio del Belgrano Cargas junto a Franco Macri, Benito Roggio (Metrovías), accionistas chinos, Moyano y Pedraza (UF). O sea, uno de los grandes beneficiados con la política de subsidios del gobierno. Por ello, suele felicitar la gestión de los, según él, “compañeros” Jaime y De Vido.
Junto a Pedraza, Maturano avaló la política desmanteladora de “ramal que para, ramal que cierra” (antesala del proceso privatizador que implicó el desguace del sistema ferroviario), y mandó una y otra vez sus patotas a las “seccionales rebeldes” y trabajadores que sostuvieron, contra el menemismo, las huelgas a principios de los ‘90. Cuando los incidentes en Haedo, responsabilizó a “dirigentes de ultraizquierda que buscan manchar la democracia y desestabilizar”. Hace poco, luego del incendio de dos vagones, decretó un paro reclamando más policías y gendarmes para “evitar vandalismos” y hasta se crispó porque no hubo castigo ejemplar hacia estos “sectores que intentan promover un estado de desorden e intranquilidad con aviesas finalidades”. Es decir, jamás señaló a las privatizadas por su pésimo servicio y, en cambio, convalidó siempre, cual empresario o funcionario, las posturas del gobierno contra la legítima bronca popular.
Ante la asunción de Fernández, el burócrata advertía: “Sabemos lo que tenemos que hacer y hasta dónde dar la lealtad que tenemos que dar. No podemos firmar cheques en blanco como lo hicimos con Menem, ya que tenemos formas de protestar, el paro y todo eso”. Hoy, es un claro defensor del pacto social con la rosada. De hecho hace poco, en un acto gremial, expresaba: “La presidente apuesta a nuestra industria y nosotros vamos a acompañar todas las transformaciones con ideas y proyectos.”. Y como buen peronista, instaba a los demás burócratas a ganar “la representatividad que nos merecemos y cambiar un poco la imagen”, así nada cambia.
Maturano, parte integrante de la burguesía, defensor enfurecido de sus instituciones y “su democracia”, otro enemigo de la clase trabajadora.
Omar Arístides Maturano es titular del gremio La Fraternidad, que nuclea a choferes de trenes. En 1992, ingresó a la conducción nacional y seguirá al frente hasta 2012. Además de vocal titular de la CGT, es patrón de sus propios afiliados, pues forma parte del consorcio del Belgrano Cargas junto a Franco Macri, Benito Roggio (Metrovías), accionistas chinos, Moyano y Pedraza (UF). O sea, uno de los grandes beneficiados con la política de subsidios del gobierno. Por ello, suele felicitar la gestión de los, según él, “compañeros” Jaime y De Vido.
Junto a Pedraza, Maturano avaló la política desmanteladora de “ramal que para, ramal que cierra” (antesala del proceso privatizador que implicó el desguace del sistema ferroviario), y mandó una y otra vez sus patotas a las “seccionales rebeldes” y trabajadores que sostuvieron, contra el menemismo, las huelgas a principios de los ‘90. Cuando los incidentes en Haedo, responsabilizó a “dirigentes de ultraizquierda que buscan manchar la democracia y desestabilizar”. Hace poco, luego del incendio de dos vagones, decretó un paro reclamando más policías y gendarmes para “evitar vandalismos” y hasta se crispó porque no hubo castigo ejemplar hacia estos “sectores que intentan promover un estado de desorden e intranquilidad con aviesas finalidades”. Es decir, jamás señaló a las privatizadas por su pésimo servicio y, en cambio, convalidó siempre, cual empresario o funcionario, las posturas del gobierno contra la legítima bronca popular.
Ante la asunción de Fernández, el burócrata advertía: “Sabemos lo que tenemos que hacer y hasta dónde dar la lealtad que tenemos que dar. No podemos firmar cheques en blanco como lo hicimos con Menem, ya que tenemos formas de protestar, el paro y todo eso”. Hoy, es un claro defensor del pacto social con la rosada. De hecho hace poco, en un acto gremial, expresaba: “La presidente apuesta a nuestra industria y nosotros vamos a acompañar todas las transformaciones con ideas y proyectos.”. Y como buen peronista, instaba a los demás burócratas a ganar “la representatividad que nos merecemos y cambiar un poco la imagen”, así nada cambia.
Maturano, parte integrante de la burguesía, defensor enfurecido de sus instituciones y “su democracia”, otro enemigo de la clase trabajadora.