TRABAJO TEMPORARIO: MÁS PRECARIEDAD LABORAL BAJO EL KIRCHNERISMO

Antes se las llamaba “agencias de empleo” o “de colocaciones”. A menudo aparecían bajo el disfraz de supuestas “bolsas de trabajo” en parroquias o sindicatos. Su función era proveer personal a particulares o empresas. Ahora, se las llama “empresas de trabajo temporario”, y ocupan un lugar mucho más relevante en un mercado de trabajo cada vez más precarizado y explotador.

El Revolucionario Nº41 (Noviembre de 2008)

La ley de contrato de trabajo denomina “personal permanente discontinuo” al que está bajo relación de dependencia con una empresa de trabajo temporario, pero presta servicios en diferentes asignaciones dentro de las empresas clientes, que se liberan de toda obligación referente a cargas laborales y sociales, vacaciones, licencias, accidentes, enfermedades profesionales, y, por supuesto, indemnizaciones. Con la “tercerización”, quien aprovecha el trabajo no debe preocuparse de nada. En cualquier caso, el empleado será reemplazado por otro de las mismas capacidades y al mismo costo. La persona es irrelevante, sólo se mensura su fuerza de trabajo, indistintamente explotada por uno u otro patrón, sea éste grande o pequeño, nacional o extranjero.
Empresarios y gobierno defienden el sistema diciendo que son tareas eventuales o estacionales. En esos casos, aprovechan el trabajo en épocas de bonanza, y lo descartan sin costo alguno cuando baja la producción. Pero en la mayoría de los casos, son tareas permanentes. La cíclica rotación impide que los trabajadores desarrollen vínculos que los lleven a discutir sus condiciones de vida y trabajo. Además, las empresas de trabajo temporario no permiten ningún tipo de agremiación. El gobierno, los empresarios y la burocracia sindical han acordado obstaculizar la organización de estos trabajadores.
En Argentina, el trabajo temporario no era medido antes de 1995. Desde entonces sólo se mide el regularizado, dejando afuera los numerosos casos que simulan una “locación de servicios” y obligan al trabajador a anotarse como monotributista y extender facturas, consagrando su total indefensión.
En plena reelección menemista, el INDEC determinó que había 36.795 trabajadores afectados al sistema. En 1997, la cifra había crecido un 20%, llegando al 3,76% del total de personas ocupadas. Desde 2003, cuando hubo un crecimiento del 54%, la tendencia alcista fue ininterrumpida. Éstos son los “puestos de trabajo” que el gobierno peronista se ufana de haber creado. Trabajo tercerizado, precario, sin garantías ni protección para el trabajador, al menor costo posible.
No hay empresa que no utilice, en un porcentaje elevado, trabajadores temporarios. También el estado los usa ampliamente, a través de los “contratados”. Según el INDEC, 96.117 personas trabajaron bajo esta modalidad en 2007, 8,92% más que en 2006. En el primer trimestre de 2008, se llegó a 105.527 registrados, con un incremento de casi el 9% anual. En septiembre de 2008, según datos de la cámara empresaria del sector, FAETT(1), la demanda de trabajadores temporarios alcanzó al 24,19% sobre el total de líneas publicadas en avisos clasificados. El trabajo temporario es el único indicador del mercado laboral que ha mantenido un crecimiento sostenido en los últimos años. La FAETT explica que éste es un “claro indicador de la efectividad que alcanza esta actividad y los beneficios que aporta.” (2).
Todos, menos los trabajadores, ganan con el sistema. Las empresas clientes tienen un ejército de trabajadores disponible, a un costo laboral mínimo. Las de trabajo temporario regulan a su antojo las condiciones laborales y acuerdan entre ellas la base salarial para mantenerla baja(3). El estado, que regula el marco para que el negocio funcione, tiene su ganancia a través de la recaudación. La misma cámara empresarial estima, sobre datos del INDEC, que en 2007 el sector aportó $310 millones en concepto de contribuciones patronales y $486 millones de IVA. Como dijo Vicente Stagno, presidente de la Federación: “Existe una perfecta alineación de intereses entre el Estado y FAETT”.
Las cámaras empresariales de trabajo temporario de todo el mundo conforman la Confederación Internacional de Agencias de Empleo Privado (CIETT por sus siglas en inglés), cuyo principio básico es “optimizar las estrategias de recursos humanos con los más bajos costos posibles”(4). Sostiene la CIETT que “Globalización significa competencia, y competencia significa productividad. Productividad significa usar el trabajo de la forma más eficiente que sea posible”. Su objetivo es ayudar a que sus miembros no sean “hostigados por cargas legales innecesarias”, o por “legislación potencialmente mala a nivel nacional”, y están “listos para intervenir cuando aparece la amenaza de innecesarias restricciones a nivel internacional, de instituciones como la OIT”(5). Para ello, se dedican a “educar a quienes toman decisiones, a legisladores y parlamentarios, a periodistas y funcionarios, para ayudarlos a que comprendan lo que significa nuestro negocio y los beneficios que aporta al crecimiento económico”.
El trabajo temporario, tercerizado o eventual, con su saldo de precarización, bajas de salarios, mayor explotación y vulnerabilidad de los trabajadores, se hizo visible en Argentina con el menemismo, y se expandió bajo el kirchnerismo. Como el trabajo en negro y el trabajo infantil, es prueba evidente de la política antiobrera, decidida por el peronismo y acordada con empresarios y burócratas sindicales, para bajar el costo salarial.

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NOTAS:
1) Índice de Tendencia de Demanda Laboral Publicada elaborado por la FAETT, Federación Argentina de Empresas de Trabajo Temporario.
2) www.faett.com.ar.
3) Una buena prueba de la rentabilidad en alza de las empresas de trabajo temporario es que, según datos del INDEC publicados por la FAETT, la facturación del sector aumentó el 33,45% el 1º trimestre de 2008 respecto del mismo período de 2007, mientras que los salarios brutos devengados sólo crecieron 26%.
4) www.ciett.org
5) Se refiere a la Organización Internacional del Trabajo, que, por cierto, nada tiene de combativa. En su página web explica que “es la única agencia de carácter “tripartito” de las Naciones Unidas ya que reúne representantes de gobiernos, empleadores y trabajadores para la elaboración conjunta de políticas y programas.”