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El Revolucionario Nº31 (Diciembre 2007)

CRISTINA FERNÁNDEZ GARANTIZA LA CONTINUIDAD
El Revolucionario Nº31 (Diciembre de 2007)

La continuidad de la política proimperialista y antipopular del nuevo gobierno kirchnerista se manifiesta en toda su extensión. La dependencia y el atraso económico, la sumisión política hacia EEUU, el superavit fiscal para el pago de la deuda, el tipo de cambio, la inflación, los acuerdos salariales, los aumentos de tarifas, los escándalos de corrupción, la represión... Todo es parte del combo que toma Fernández de Kirchner para seguir gobernando para los empresarios y contra los trabajadores y el pueblo.
Una semana antes de su asunción, la presidenta se sentó a recibir instrucciones, durante 40 minutos, del embajador norteamericano Earl Wayne quien, a través de un comunicado, explicó que apoya y promueve el modelo económico vigente. La entrega al imperio está garantizada.
Por otra parte, la conformación del gabinete de Cristina Fernández de Kirchner es una buena muestra de que este gobierno, también, es más de lo mismo. Fueron ratificados nueve miembros e incorporados otros cinco. Entre ellos cobró especial protagonismo el ministro de economía, Martín Lousteau, un hombre propuesto directamente por IDEA.
El gabinete presidencial tiene la responsabilidad de organizar, administrar y garantizar los negocios del conjunto de la burguesía argentina y sus socios. Todas las áreas tienen su función asignada. Así, mientras desde el ministerio de economía se estipulan las partidas presupuestarias para cada ministerio y desde la jefatura de gabinete y el ministerio de planificación se asignan y reasignan fondos; desde el ministerio de educación se mantiene al pueblo trabajador en la ignorancia y desde el ministerio del interior, o el ahora de justicia, seguridad y derechos humanos, se reprime a los que alzan la voz. Toda la maquinaria estatal es puesta en marcha desde allí.
Un párrafo aparte merece la fusión de justicia y derechos humanos con seguridad, creando el ministerio de justicia, seguridad y derechos humanos, a cargo de Aníbal Fernández. El objetivo: incorporar francamente la política de “defensa de los derechos humanos” al plan represivo del gobierno.
Con este elenco, la nueva presidenta se propone llevar adelante la segunda etapa kirchnerista con otros cuatro años de un gobierno que ejecuta su política contra el pueblo trabajador.
Sólo la lucha de los trabajadores y el pueblo puede hacer frente a semejantes planes.

CON EL NUEVO GOBIERNO CONTINÚA EL PAGO DE LA DEUDA

El Revolucionario Nº31 (Diciembre de 2007)

“A nuestros amigos embajadores del Club de Paris les decimos que transmitan a sus gobiernos que nosotros queremos pagar la deuda”
(Palabras de Néstor Kirchner en marzo de 2006)

Como hemos visto en estos años pasados, Néstor Kirchner es un fiel y hasta compulsivo pagador de deuda. Una deuda que no es del pueblo, sino de los capitalistas que se benefician con su sociedad con el imperialismo. Una deuda que deja caer todo su peso sobre el pueblo trabajador y sirve al imperio para imponer más fácilmente sus políticas en el país.
La gestión kirchnerista, con Lavagna como ministro de economía, ha llevado adelante la propagandizada “quita” y la emisión de los bonos atados al CER y al PBI. Como es sabido, esta operación terminó generando inconmensurables negocios para los tenedores de deuda, al tiempo que, lejos de reducir, incrementó el endeudamiento argentino. Paralelamente pagó todos y cada uno de los vencimientos de los intereses para coronar su política proimperialista pagando, bajo el slogan “desendeudarnos para ser libres”, 10.000 millones de dólares al FMI y por anticipado.
La nueva presidenta, transita ese mismo camino. Para empezar, nombró como ministro de economía a un confeso partidario del pago de la deuda. “¿Está de cuerdo con el pago por anticipado al FMI?” le preguntaba un periodista cuando Kirchner había pagado con reservas. “Sí, por supuesto” respondía categóricamente Martín Lousteau quien propone “normalizar” las relaciones con los países acreedores. Es decir, pagar.
Por su parte, el gerente del FMI, Dominique Strauss Kahn, ya ha indicado que el estado argentino debe pararle al Club de Paris con reservas. Claro que ninguna voz oficial salió a condenar tamaña injerencia. Todo lo contrario. El gobierno argentino le brindó todo su apoyo para acceder a la jefatura del Fondo y le ofreció un lugar de honor para la asunción de Cristina Fernández.
La deuda con el Club de Paris supera los 6.000 millones de dólares. Algunos de los acreedores son Estados Unidos, Alemania, Canadá, Japón e Irlanda entre otros. Las giras de la presidenta y los negocios acordados con el empresariado de estos países tuvieron como telón de fondo la cancelación de esta deuda.
Mientras tanto, los pagos y el endeudamiento continúan creciendo. Los desembolsos por los bonos atados al PBI se duplicaron este año llegando a los 2.500 millones de pesos, proyectando el doble para 2008. Por otro lado, la deuda crece a medida que el gobierno sigue sacando préstamos con los organismos tradicionales (como los 350 millones de dólares del BID), tanto como con su actual reemplazante, el gobierno de Venezuela, que el mes pasado ha sumado 500 millones de dólares (alcanzando ya unos uSs5.100 millones más de un 10% de intereses, una tasa más alta que la cobrada por el FMI) a la deuda Argentina al comprar su equivalente en bonos BODEN 2015.
Este acuerdo con los acreedores tiene como única finalidad normalizar la relación y así poder comenzar el ciclo de endeudamiento a través de los nuevos préstamos.
Por lo pronto, según el presupuesto 2008 se pagarán 20 mil millones de pesos, 5 mil millones más que lo presupuestado en este año que termina. Esta cifra supera las partidas de salud y educación juntas y multiplica varias veces los montos para servicios sociales básicos como la vivienda y la asistencia social (ver “Hacia un año más de usura, robo y ajuste” en ER N°29, octubre de 2007).
Está claro. La política seguirá siendo pagar a costa del hambre del pueblo, pero más.

CON CRISTINA FERNÁNDEZ, MÁS GANANCIAS PARA LOS CAPITALISTAS Y MÁS PRIVACIONES PARA LOS TRABAJADORES

El Revolucionario Nº31 (Diciembre de 2007)

El aumento constante de la inflación, el pago puntual y permanente de la deuda externa, la creciente extranjerización de la economía nacional, y la estructura dependiente e improductiva del país son la verdadera cara del “modelo de crecimiento” que promueve el gobierno peronista.

El fin de año viene con todo. La ya conocida inflación de más del 20% se queda corta frente a una canasta navideña que se ha incrementado cerca del 50% en relación al año anterior(1). Los precios en los lugares de veraneo y de cualquier tipo de paseo familiar son tan escandalosos que el INDEC ha decidido sacarlos de su medición. Y de yapa, a principio de año comienza la llamada “revisión tarifaria integral” a la que ya se ha comprometido Cristina Fernández con las privatizadas para aumentar gradualmente las tarifas sobre toda la población. Con ello golpearán doblemente al pueblo: en forma directa por medio del aumento del servicio e indirectamente por el aumento de los precios, que se dará cuando los empresarios trasladen a los productos de consumo los incrementos de tarifas que ellos deberían pagar.
Como está visto, el tan repetido “crecimiento” propagandizado por los Kirchner no tiene nada que ver con la vida de los trabajadores que sufren la situación a diario. Más bien se refiere a la fiesta de negocios que llevan adelante los capitalistas, beneficiados por el aplastamiento de los salarios debido a la inflación (es decir la disminución, para su conveniencia, del precio de la fuerza de trabajo), los altos precios de los productos exportables (como el petróleo o la soja) y el apoyo total del gobierno peronista para satisfacer su sed de ganancias.
Porque por más que el kirchnerismo se preocupe por hacer una suerte de “parodia” sobre un supuesto “control de precios” para los artículos de consumo popular, lo cierto es que cuando cualquier trabajador va al almacén o debe pagar el alquiler a fin de mes, sabe más que nadie que el gobierno no ha hecho nada para evitar la inflación y con ella, la caída permanente del poder de compra de la clase obrera. Por el contrario, sólo a partir de las grandes luchas, los trabajadores le han arrancado concesiones al gobierno y la patronal, paliando así, al menos parcialmente, una situación que es claramente desfavorable.
Y sin embargo, mientras no se resuelven problemas tan básicos como la salud, la educación o la vivienda, el gobierno sí interviene, y con toda su energía, para ayudar a que los ricos se enriquezcan aún más: estableciendo un dólar competitivo que les garantiza los buenos negocios(2), promocionando la exportación de productos primarios, y subsidiando incluso a las empresas privadas de servicios(3), con lo que se deja en claro cómo el gobierno no hace más que administrar los negocios de los ricos, empresarios, banqueros, terratenientes y demás burgueses.
Todas las fanfarroneadas que se hacen en nombre del pueblo, como los aumentos de las retenciones para la exportación o el aumento del impuesto a las ganancias, no son más que disputas entre distintos sectores de la burguesía por el reparto de los negocios, en lo que debe incluirse también la cuota de ganancias que los funcionarios/empresarios del gobierno nacional deciden llevarse como premio por contribuir al enriquecimiento general de los capitalistas que se instalan en nuestro país. Así, mientras desde sectores de la oposición o aún desde sus propios partidarios “críticos” (como abundan, por ejemplo, en la CTA), se reclama entre lamentaciones una “más justa distribución de la riqueza”, el kirchnerismo juega de lleno al beneficio empresario a costa del pueblo, dando rienda suelta a la explotación y sacando su propia tajada en el reparto.
Y no sólo en el día a día nos perjudica el gobierno, recortando el salario real mientras vemos pasar por delante de nuestros ojos los caudales de dólares que van a parar a los empresarios, sino que además nos condena al atraso y la pobreza poniendo a nuestro país a merced de los grandes capitales extranjeros. Para los trabajadores aumentos de precios y congelamiento salarial (o en el mejor de los casos un aumento cuyo “techo” siempre es inferior a la inflación real); y para las privatizadas, por ejemplo, que han saqueado por años nuestros recursos naturales sin reinvertir prácticamente nada, el gobierno peronista les brinda un doble premio en forma de aumento tarifario y subsidios (cuando no asume él mismo su deuda, recargándola después sobre el pueblo).
La ubicación del gobierno como súbdito del imperialismo es escandalosa. Está empeñado en pagar una millonaria deuda producida por los grandes grupos económicos y sus aliados en el estado nacional por años y años, pero que recarga sobre los trabajadores, por medio del ajuste al mínimo de los gastos más elementales en infraestructura, educación, salud y demás servicios básicos, además de golpear al pueblo con fuertes impuestos (como sucede con el IVA que agrega sobre el precio de los productos más básicos un 21% para la recaudación estatal).
Así las cosas, el “modelo de crecimiento” que Cristina Fernández viene a continuar por otros cuatro años, no sólo trae a diario más penurias para los trabajadores y el pueblo, sino que proyecta además extender en el tiempo y agravar la explotación y la entrega al imperialismo, con el único fin de beneficiar a su propia clase, reservando las ganancias para un puñado de capitalistas, principalmente extranjeros.
Sólo la clase obrera y el pueblo, organizados y en la lucha, pueden enfrentar tanta inmundicia.

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NOTAS
1) Un reelevamiento de “Consumidores Libres” (organizado por el funcionario del PS, Polino) habla, por ejemplo, de un aumento del 60% en la sidra Real, y del 40% para un combo de alimentos navideños.
2) Para que los capitalistas hagan los mejores negocios, el gobierno impone una cotización del dólar diferenciada para cada sector de la burguesía argentina.
3) Este año el gobierno entregó a las empresas más de 11 mil millones de pesos, orientados principalmente a financiar obras para la energía o el transporte, cubriendo así el vacío que dejó la desinversión de las empresas privatizadas.

UNA ECONOMÍA CADA VEZ MENOS “INDUSTRIALIZADA”

El Revolucionario Nº31 (Diciembre de 2007)

La “profundización” del plan económico kirchnerista que trae Cristina Fernández, augura una lisa y llana postración ante el gran capital, y no tiene nada que ver con esas palabrerías repetidas una y otra vez en campaña electoral sobre un “modelo de desarrollo industrial”, que genere trabajo, capacidad productiva y demás mentiras.
Muy por el contrario, ha sido justamente con el kirchnerismo cuando se ha llegado al más alto nivel de extranjerización de la economía, entregando los resortes de la producción local casi completamente a manos extranjeras (ver “La extranjerización de la economía” en ER Nº30), a lo que debe agregarse el mantenimiento de una estructura económica plenamente dependiente (productora de materias primas e importadora de productos elaborados), que lleva al atraso de la industria y a la preponderancia de la producción agrícola y a una saturación de las empresas de servicios sobre cualquier emprendimiento productivo.
Así, mientras las industrias productoras son absoluta minoría y se hallan al límite de capacidad instalada, los trabajadores se amontonan en las empresas de servicios, conformando una economía improductiva y totalmente dependiente de la importación. Como ejemplo, vale recordar que entre las diez empresas que cuentan con más trabajadores del país, la mayoría de las cuales son de capitales extranjeros, sólo una produce bienes... De está forma se entiende que casi el 70% de los trabajadores registrados está fuera de la producción industrial, fundamentalmente en servicios y comercio.
Esta es la raquítica estructura económica que viene a profundizar la nueva presidenta.

43° COLOQUIO DE IDEA: SE REUNIERON LOS VERDADEROS DUEÑOS DEL PAÍS

Entre los empresarios y el gobierno reina la paz y auguran buenos negocios. Cristina Fernández ya está lista para ejecutar los planes empresariales. Para los trabajadores continúan los bajos salarios y la explotación.

El Revolucionario Nº31 (Diciembre de 2007)
Del 7 al 9 de noviembre se realizó el 43º coloquio del Grupo IDEA en el Sheraton Hotel de Mar del Plata. El evento estuvo patrocinado por más de 80 empresas, entre las que podemos destacar a OCA, Expofrut, American Express, Petrobras, Ford, Arcor, HSBC, Quilmes, IBM, LAN, Techint, Telecom, Telefónica, Edenor, Edesur, Toyota, Microsoft, YPF, Clarín, La Nación, Perfil, Página/12, etc., etc.
Los temas más resonantes dentro de este nuevo encuentro empresarial fueron el problema energético y el pacto social de Cristina Fernández.
La mayoría de los empresarios coincidió en que el problema de la energía es muy grave y que para incentivar la inversión hay que revertirlo. Aquí se anotan ya varios que ven la gran oportunidad para hacer negocios con al energía y el gas como los dueños de Aeropuertos Argentina o Techint. La propuesta de los empresarios, por supuesto, se traduce siempre en la necesidad de un aumento de las tarifas, que si bien el gobierno ya lo acordó para principios de 2008, ellos plantean que el porcentaje debe ser mayor. Uno de los economistas dijo que era absurdo pensar que un sistema con precios retrasados en un 200% pudiera normalizarse con un aumento inminente del 15%, como se especula. Es que parece que los empresarios aún se resisten a aceptar que el gobierno, para poder garantizar los negocios de la burguesía, hoy tiene que dedicar parte de su tiempo a parar la bronca y que en el marco de una inflación galopante, el aumento de las tarifas les conviene que sea paulatino. Es decir, que el pueblo siga financiándoles el negocio, pero en cuotas. De todas maneras, los desacuerdos entre empresarios y gobierno sólo se basan en la diferencia de tiempos que se manejan para realizar sus ganancias.
A pesar de la ausencia de la figura presidencial el clima de tranquilidad fue notable. Las cuestiones más importantes ya habían sido acordadas anteriormente, Cristina Ferrnández ya había concurrido a los precoloquios para garantizar el cumplimiento del programa empresarial y ahora el gobierno se encamina para ejecutarlas.
El otro gran tema fue el famoso pacto social de la nueva presidenta con el que los empresarios también mostraron general acuerdo. Sólo se dedicaron a agregar que el pacto no debía limitarse a precios y salario solamente, sino que debía incluir modificaciones en cuanto a política fiscal (eliminación de impuestos distorsivos) e inversiones. La tranquilidad está garantizada bajo un plan de gobierno que presenta la continuidad, sentando en la mesa a la patronal y la burocracia sindical a negociar los salarios de los trabajadores y mostrando disposición a mantener el orden con leyes flexibilizadoras y la represión cuando es necesario. Por supuesto que no faltan los que anhelan vivir a la europea sin tener que compartir la mesa de negociación con Moyano o Recalde, que también quieren participar de los negocios. “Yo sueño con un pacto al estilo de España”, afirmó el presidente del grupo Fiat en Argentina, Cristiano Ratazzi, en declaraciones periodísticas. (La Nación 9 de noviembre de 2007).
La burguesía que hace negocios en el país hizo su congreso y está tranquila. Elaboró su política y ahora le encarga toda su puesta en marcha a la nueva elegida.

LAS PELEAS EN TORNO A LAS RETENCIONES

El Revolucionario Nº31 (Diciembre de 2007)

“De ninguna manera este tipo de medidas va a afectar la rentabilidad del sector” afirmó el secretario de agricultura, pesca y alimentos, Javier de Urquiza, garantizando las ganancias del agro.

Es absolutamente lógico que las cámaras empresariales del campo hayan puesto el grito en el cielo por el aumento a las retenciones de las exportaciones. Es que cada sector de la burguesía local defiende a capa y espada sus intereses.
Sin embargo, es fundamental tener siempre presente que, en primer lugar, todas las clases dominantes locales son socias menores del imperialismo norteamericano. No pueden subsistir sin esta sociedad, sin ser parte, sin ser un engranaje más del sistema de explotación mundial, sin el mercado mundial. Son un sólo bloque contra la clase trabajadora a la que buscan, por todos los medios, explotar a la máxima potencia. Su unidad vital se centra en la defensa del capitalismo y de su propiedad privada. Esto es así, ante todo.
Pero esto no significa que no puedan tener peleas, diferencias, roces secundarios y supeditados a este acuerdo esencial. En el tema de las retenciones aparece una de esas diferencias. La inmensidad de ganancias que genera la actividad agrícola hace que el gobierno pretenda una tajada mayor para continuar organizando los negocios de toda la burguesía local. Es la cuota que los agroexportadores pagan para que los funcionarios sostengan el actual sistema de dominación de muchos y privilegios de pocos. Obviamente, esta fracción burguesa preferiría no pagar nada, no ceder ninguna porción de su plusvalía. Pero ya que debe hacerlo busca que sea la tajada más pequeña posible.
El gobierno debe llevar adelante la tarea de garantizar el sistema capitalista con su democracia y todo y con él, más y mayores ganancias para la burguesía y la explotación de la clase trabajadora. Esto es lo que hace el kirchnerismo. El aumento de las retenciones busca garantizarlo y el hecho de que un sector de la burguesía se enoje y proteste no significa que el gobierno sea popular o contrario a un sector de la burguesía.
El gobierno de los Kirchner sigue siendo burgués y proimperialista.

LOUSTEAU, EL NUEVO MINISTRO DE ECONOMÍA

El Revolucionario Nº31 (Diciembre de 2007)

Entre los ministros designados, ocupa un lugar fundamental Martín Lousteau quien encabezará la cartera económica.
A pesar de su juventud, como se encargan de remarcar los medios, el nuevo ministro tiene un historial que lo ubica abiertamente del lado empresarial. Es miembro y representante de la burguesía argentina y admirador de países potencia como Inglaterra y EEUU.
“Es lógico que los empresarios quieran recuperar con rapidez márgenes de ganancia porque en tres años el país podría ingresar en otra crisis”, explicaba Lousteau en uno de los coloquios de IDEA en noviembre de 2006. En esta frase se puede sintetizar toda su futura gestión: diseñar las políticas necesarias para que el empresariado acumule la mayor cantidad posible de ganancias y en el menor tiempo posible.
Las voces empresariales no tardaron en brindar sus apoyos a la designación. Así, al que supo ser expositor especial en los coloquios de IDEA, lo elogiaron el presidente de la UIA, Juan Carlos Lascuraín, el presidente de la CAC, Carlos de la Vega, y también el presidente de la SRA, Luciano Miguens.
Es que Martín Lousteau es un hombre de la burguesía. El nuevo ministro obtuvo su licenciatura en economía en la exclusiva Universidad de San Andrés y un Master of Science in Economics en la no menos exclusiva London School of Economics and Politicals Sciences.
Posteriormente, integró la consultora APL Economía de Alfonso Prat Gay donde llegó a ser el director. Fue asesor del Banco Central bajo la administración de su padrino político, Prat Gay. Bajo la gestión kirchnerista fue jefe de gabinete en el ministerio de producción de la provincia de Buenos Aires para terminar siendo el encargado de esa cartera.
Actualmente, es presidente del Grupo BAPRO, un holding de trece empresas de capitales públicos argentinos y extranjeros. (Banco Provincia, Provincia Seguros, Provincia ART, Provincia Vida, Provincia Bursátil, Provinfondos SA, Provincia Leasing, BAPRO Pagos, BAPRO Mandato y Negocios, Orígenes AFJP, Orígenes Seguros de Retiro, Internacional Vida y Buenos Aires Desing) y del Banco de la Provincia de Buenos Aires que a fines de noviembre atravesaba un conflicto contra el trabajo en negro.
Siempre en las filas del peronismo, militó en el grupo unidos del sud fundado por el duhaldista Francisco De Narváez. Ahora con Cristina Fernández, el nuevo ministro viene a continuar la política económica kirchnerista. Una política de y para los empresarios y descarnadamente contra el pueblo.

FELLNER, EL NUEVO PRESIDENTE DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS

El Revolucionario Nº31 (Diciembre de 2007)

Eduardo Alfredo Fellner fue fiel a Menem y Duhalde, pero sobre todo, fiel a Kirchner. Gobernador de Jujuy desde 1998, fue el primero en apoyar públicamente la candidatura presidencial del santacruceño en 2003. Aunque fue impulsado entonces por Kirchner, se frustró su designación como ministro del interior, y el jujeño tuvo que esperar varios años para cosechar su premio. Mientras tanto, manejó su provincia con mano de hierro, reprimiendo todo tipo de manifestación popular.
El 10 de octubre de 2003 hubo una masiva manifestación frente a la comisaría de Libertador General San Martín, donde días antes había sido asesinado en la tortura el joven Cristian Ibáñez. Fellner mandó al Cuerpo Especial de Operaciones Policiales (CEOP) a “poner orden” a fuerza de balas y gases. Luis Marcelo Cuéllar, de 19 años, se convirtió en el primer muerto en la represión a una manifestación popular del entonces nuevo gobierno. Ningún funcionario nacional, mucho menos el presidente, calificó de criminal a su aliado, como harían cuatro años después con su circunstancial opositor electoral, el neuquino Sobisch, tras el asesinato de Carlos Fuentealba. En un primer pago a la lealtad, ese muerto, fusilado en una movilización igual que Fuentealba, fue cuidadosamente sepultado en el olvido.
A fines del año pasado, Kirchner puso nuevamente a prueba al jujeño. Después de la derrota electoral del candidato oficial Rovira en Misiones, le exigió a su aliado incondicional que desistiera de ser nuevamente reelecto, y se conformara con una banca en el congreso nacional a partir de diciembre de 2007. Fellner obedeció una vez más, y se ganó que el presidente le dedicara una catarata de elogios, destacando “la actitud cívica (...) del gobernador que dijo primero la patria y después cualquier aspiración personal”.
La lealtad de Fellner ya produjo buenos frutos bajo la forma de aportes del tesoro nacional a la provincia. Sólo en 2006 se adjudicaron a Jujuy $ 181.582.429 para planes sociales, pensiones asistenciales, construcción de complejos habitacionales o programas como “El Hambre Urgente” o el “Riesgo Nutricional”, todos discrecionalmente administrados por el gobernador.
Pero el verdadero premio al fiel ladero norteño llegará a partir de que sea ungido titular de la cámara de diputados, en reemplazo del electo vicegobernador bonaerense Alberto Balestrini, y desplazando al candidato natural, el nuevo diputado Felipe Solá. Fellner será el cuarto hombre en la línea sucesoria de Cristina Kirchner, y el tercero en ejercicio de poder efectivo. Justa retribución para cuatro años de abnegada función al servicio de la explotación.

FRENTE A LAS PÉSIMAS CONDICIONES LABORALES, SURGEN EJEMPLOS DE RESISTENCIA Y LUCHA OBRERA

El Revolucionario Nº31 (Diciembre de 2007)

Los trabajadores del pescado en Mar del Plata y del casino en Buenos Aires son importantes ejemplos de organización para enfrentar la alianza de las patronales con el gobierno y la burocracia sindical que sostiene las precarizadas condiciones de trabajo.

El gobierno de Kirchner, ya se sabe, ha sido un fiel continuador de la política de flexibilización que se convirtió en ley con el menemismo. Esto es así pese a que por estos días haya aprobado la ley contra el pago a través de tickets. Un aspecto absolutamente secundario teniendo en cuenta que los derechos más básicos de los trabajadores han sido barridos con acuerdo de la burocracia sindical, permitiendo que las patronales puedan imponer jornadas de trabajo extensísimas, contratar en forma temporaria o tercerizada, pagar gran parte del sueldo (o todo) en negro, deslindarse habitualmente de la responsabilidad sobre los accidentes laborales (por intermediación de las ART), despedir en cualquier momento y sin razones a los empleados (más aún luego de que Kirchner derogó la llamada “doble indemnización”), etc., etc., etc.
Y para peor, en un momento en que el empresariado nacional y extranjero se llena los bolsillos sumergido en grandes negocios, el gobierno garantiza también que nada de eso vaya a parar a los trabajadores, imponiendo o bien el congelamiento salarial, o bien un techo mínimo de “aumentos”, siempre menor a la inflación. Todo negociado abiertamente y con la conformidad de las direcciones sindicales agrupadas tanto en la CGT como en la CTA.
Por eso, contra el avance de este frente antiobrero que han establecido las patronales, el gobierno y la burocracia sindical, los trabajadores ven la necesidad de reaccionar en forma independiente, llevando adelante la lucha por condiciones más dignas de trabajo, apelando a la organización desde la base y llevando adelante luchas duras en las que debe enfrentarse, no sólo a la patronal, sino también al gobierno y su represión estatal, además de la burocracia sindical con sus maniobras y patotas.
Un ejemplo claro de esta situación es la lucha llevada adelante por los trabajadores del pescado en Mar del Plata contra la más absoluta precarización laboral. Allí miles de fileteros deben asegurar a diario su trabajo, entregándose por una suma miserable a empresas que los toman sin ningún tipo de garantías ni estabilidad, amparadas por leyes flexibilizadas para engordar un negocio que mueve millones y millones de pesos en la provincia.
Frente a esta situación, los fileteros del pescado han emprendido una larga y dura lucha que incluye movilizaciones, huelgas, enfrentamientos con la burocracia sindical y la represión estatal y privada, y la ocupación de oficinas públicas como el concejo deliberante y la sede del ministerio de trabajo en Mar del Plata. El rechazo común de empresarios grandes y PyMES se ve respaldado doblemente. En primer lugar por la dirección del sindicato del SOIP, que repudia abiertamente la lucha de los fileteros, emprendiendo contra ellos tanto acciones judiciales como enfrentamientos directos. Y en segundo lugar, por la intervención de los gobiernos local y nacional que mientras apuestan al desgaste haciendo interminables las negociaciones, refuerzan la presión empresaria militarizando el puerto de Mar del Plata hasta con el grupo albatros.
Sin embargo, la lucha de los trabajadores del pescado, que viene sosteniéndose con mucha fuerza desde junio, está causando severas pérdidas al empresariado y desgastando paulatinamente al gobierno local, dejando aún abierta la posibilidad de avanzar con algunas conquistas centrales para nuestra clase como son el derecho a la estabilidad laboral, un salario mensual, la cobertura social y médica, etc., etc.
Una situación similar puede verse en la lucha que llevan adelante los trabajadores del casino en la ciudad de Buenos Aires. Allí, en una pelea cuyo principal eje se ha vuelto la reincorporación de casi 70 despedidos, los trabajadores han mostrado la importancia de la organización con delegados desde la base, que les ha permitido no sólo enfrentar las entregas y aprietes del sindicato mayoritario, el SOMU, sino también adquirir un nivel de organización y lucha que tampoco el sindicato minoritario, ALEARA, estaba dispuesto a impulsar.
Aún con ataques de la burocracia sindical, protegida y asesorada por las fuerzas de seguridad, y con la militarización en favor de la patronal llevada a cabo por el gobierno nacional (que incluye personal de prefectura y también, como en Mar del Plata, del grupo albatros, además del vallado del ingreso al casino), los trabajadores han sostenido el paro garantizándolo incluso con piquete de huelga a la entrada del casino, paralizando así el funcionamiento de la empresa.
Y como en Mar del Plata o en el casino, las luchas de los trabajadores vienen atravesando desde hace tiempo el país, desde los petroleros hasta los trabajadores de hospitales o los docentes, marcando un camino para el conjunto de los trabajadores.
Hoy, cuando Cristina Fernández promete “profundizar” este plan de precarización y baja salarial, en defensa del empresariado y con apoyo de la burocracia sindical, los trabajadores no tenemos más camino que la organización para enfrentarlos.

LA “POLÍTICA DE DDHH” DEL GOBIERNO ES PARTE DE SU POLÍTICA REPRESIVA

El Revolucionario Nº31 (Diciembre de 2007)

El kirchnerismo usa la “defensa de los DDHH” del pasado como recurso para reprimir mejor en el presente.

Por la mañana del 24 de marzo de 2004, en el Colegio Militar, el presidente Kirchner ordenó al general Bendini que descolgara los cuadros de Videla y Bignone. Esa tarde, junto al jefe de gobierno Aníbal Ibarra, anunció en la ESMA el inminente desalojo de ese predio para construir el Museo de la Memoria. Lo acompañaban en el palco representantes de HIJOS, Abuelas y Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y Familiares de detenidos y desaparecidos. El 20 de noviembre de este año, de nuevo en la ESMA, y cediendo buena parte del protagonismo a su sucesora esposa, Cristina Fernández, repitió aquella ceremonia, esta vez con su elenco derechohumanista completo. Se destacó la presencia del capital más importante adquirido por el gobierno peronista en la materia: la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe Pastor de Bonafini, que dirigirá en las instalaciones del Liceo Naval una “Escuela de Militantes”. Como nota de color, bajo la bandera de la Asociación y escoltada por Sergio Schoklender, se veía a la eternamente sonriente ex ministra de economía Felisa Miceli. Sin bolsas a la vista, no se la veía preocupada por su inminente citación judicial para explicar el origen de la pequeña fortuna hallada en el baño de su despacho, asunto en el que ya le deben haber prometido impunidad. Miceli debutó ese día como la nueva administradora de los más de 40 millones de pesos que anualmente entregan los gobiernos nacional y de la ciudad a la fundación que dirige Bonafini.
Siguiendo al pie de la letra las directivas imperiales, Kirchner logró lo que se propuso desde el inicio de su gestión: tener una excelente herramienta de propaganda de su gobierno, que además sirve para silenciar sus propios y cotidianos crímenes represivos. Hace rato que los yanquis se dieron cuenta que, terminada la tarea de exterminio para la que usaron dictaduras militares en todo el continente, podían recurrir a gobiernos civiles igualmente obedientes, instalando como eje de su política continental la defensa de la “gobernabilidad democrática” y de los derechos humanos, siempre flanqueados por el impulso al libre comercio (libre para que ellos nos exploten, desde luego) y la cooperación militar (dirigida por ellos). Ya en 1976 habían advertido al gobierno militar que se tenía que apurar con la “limpieza a fondo”, ya que en los años siguientes EEUU se convertiría en autoproclamado paladín internacional contra las violaciones a los DDHH(1).
Un cuidadoso plan, monitoreado desde la Casa Blanca, permitió al kirchnerismo fagocitar prácticamente todo el “movimiento de DDHH” argentino, como lo sacó a relucir en la ESMA y en la inauguración del “monumento al desaparecido” en la Costanera unos días antes. Esos renegados, que ayer gritaban Aparición con Vida y No al Pago de la Deuda, hoy trabajan para el gobierno más represor desde 1983 y comen de la mano del Gran Pagador de la deuda. Buena parte del trabajo que hacen es usar su prestigio, ganado en el pasado, para intervenir en conflictos donde tienen mejor llegada que otros funcionarios del gobierno. Lo vimos con Pastor de Bonafini queriendo “mediar” entre los represores y los trabajadores en La Heras, con las “Madres del Dolor”, que se apuran a llegar a los casos de gatillo fácil y torturas para evitar la denuncia y la movilización independiente, o con los operativos de “contención y subsidio” para familiares de masacres como la de Magdalena o Santiago del Estero.
El plan incluyó también encendidos discursos hablando de los compañeros caídos, de la gloriosa generación que los Kirchner sostienen haber integrado, y alguna que otra lágrima de cocodrilo. Finalmente, algunas medidas de gobierno que, aunque hayan permitido algún avance en los juicios, la tardía prisión de algunos genocidas y hasta su condena en una ínfima cantidad de casos, resultaron mucho más útiles para que Kirchner y sus amigos las agiten como prueba de que este es el “gobierno de los DDHH”, mientras reprimen y asesinan trabajadores, torturan y matan en las cárceles y fusilan pibes en los barrios. La nulidad de las leyes de impunidad, el impulso a los juicios con la secretaría de DDHH como querellante, y los reclamos discursivos del presidente instando a los jueces a acelerar las causas o a mandar a cárceles comunes a los pocos represores presos, por caso, son un bajo precio, en moneda devaluada, pagado por el gobierno a cambio de la enorme ganancia de ponerse “del lado de los buenos”. Hasta lograron que muchos, que no dudan del carácter explotador y proimperialista del gobierno, digan que tiene un “doble discurso”, es decir, que dice una cosa, pero hace lo contrario. No es así. Lo que el gobierno viene diciendo y haciendo en materia de DDHH no es una “contradicción” con la política represiva que tantas veces describimos. A la inversa, es un condicionante para optimizarla, para hacerla más efectiva. La política kirchnerista de DDHH es un importante recurso en su arsenal represivo. Le permitió, a lo largo de estos años, reprimir más que ninguno de sus antecesores, al compás de los aplausos del coro de vencidos y conversos.

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NOTAS
1) Los memos de dos reuniones entre el secretario de estado Henry Kissinger y el canciller almirante César Guzzetti tomaron estado público al ser desclasificados documentos secretos yanquis en los últimos años. En Santiago de Chile en el mes de julio, durante la reunión de cancilleres de la OEA, Kissinger ratificó el apoyo yanqui para la represión a fondo. En octubre, en una suite del hotel Waldorf Astoria de Nueva York, Kissinger pidió al gobierno militar que se apurara para terminar la matanza antes de que se reanudaran las sesiones del congreso yanqui (ver “El dilema del mejor alumno” en ER N°18, octubre de 2006).

LA MASACRE DEL PENAL DE VARONES DE SANTIAGO DEL ESTERO

El Revolucionario Nº31 (Diciembre de 2007)

El 2 de noviembre pasado, los diarios informaron sobre una audiencia pública en la Corte de la provincia de Buenos Aires, para revisar el cumplimiento de las resoluciones dictadas por la Corte de la Nación en una audiencia similar hace dos años. En ambas ocasiones intervinieron como peticionantes, entre otros, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y Human Rights Watch (HRW). Al terminar la audiencia, el presidente de la Corte provincial ponderó la participación de “todas las organizaciones de la sociedad civil y las autoridades estatales” y subrayó el carácter “constructivo” de estas iniciativas.
Uno de los grandes problemas que trataron en la primera audiencia fue el de los presos sin condena, casi el 80% de la población carcelaria. En la segunda, todos los asistentes celebraron como un “triunfo de la democracia” que el pasado 28 de octubre muchos de ellos, aunque siguieran presos y sin condena, pudieron votar en las elecciones nacionales.
El 4 de noviembre, apenas 48 horas después de esa payasada, 35 presos, la mayoría sin condena, morían en el penal de varones de Santiago del Estero. Habían iniciado una protesta contra las condiciones infrahumanas de vida, el maltrato a sus familiares en las visitas y la lentitud de los procesos judiciales. La respuesta oficial fue la represión, que desencadenó un motín. Se encendieron colchones y frazadas para ahuyentar con el humo a los guardiacárceles, o al menos dificultarles hacer blanco con sus armas largas. Como hace dos años en la cárcel de Magdalena, una vez iniciado el fuego, los guardiacárceles trabaron las puertas del pabellón y se fueron. El fuego y el humo ahorraron el costo de 35 balas al erario público.
Frente a la masacre (que ellos llaman “tragedia”) el estado nacional no se quedó inmóvil. De inmediato, la secretaría de derechos humanos envió dos psicólogos para “contener y asistir” a los familiares de las víctimas, es decir, para evitar que se organicen, neutralizando cualquier reclamo.
Como escribimos hace más de dos años, “El sistema carcelario es producto necesario y requisito indispensable del orden jurídico burgués. No es posible solución alguna al ‘problema carcelario’ en ese marco, como no lo hay para el resto de los problemas de la clase trabajadora. Sólo son imaginables respuestas reformistas que en la sociedad de opresores y oprimidos son tan estériles como imaginar reestructuras democráticas del aparato represivo o como soñar con ‘mejorar’ los mecanismos de distribución de la riqueza sin cambiar las relaciones de producción”. (“Otra masacre y van...” con motivo de las muertes en el penal de Magdalena, en ER N°8, noviembre de 2005)

HUGO YASKY

El Revolucionario Nº31 (Diciembre de 2007)
Hugo Yasky se ha ganado también un lugar de privilegio dentro del arco de la burocracia sindical argentina. El actual Secretario General de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y ex dirigente de la CTERA, juega un rol importante en el sostenimiento del gobierno kirchnerista. Participó, entre otras cosas, como redactor e impulsor de la Nueva Ley de Educación (profundización de Ley Federal de Educación) y apoyó públicamente la candidatura a Jefe de Gobierno de Daniel Filmus. Ejemplificador fue el rol que jugó luego del fusilamiento del docente Carlos Fuentealba, haciendo lo imposible para despegar al gobierno nacional del asesinato, intentando explicar las diferencias entre un supuesto Kirchner negociador y respetuoso de los reclamos de los trabajadores y un Sobisch represor. Así, como hiciera Bonafini ante el secuestro de López, Yasky se comportó como un ministro más del gobierno de Kirchner, dando conferencias en casa de gobierno y con la cúpula de la CGT (previa reunión con Aníbal Fernández), contribuyendo a superar la situación en plena campaña electoral porteña.
En las últimas semanas, la CTA con Yasky a la cabeza, lanzó una campaña llamando a la “Paritaria Social”, que plantea como objetivo la “distribución de la riqueza”. Este proyecto es presentado en unidad con el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, dirigido por el banquero y compañero de fórmula de Filmus, Carlos Heller, la Asociación de la Pequeña y Mediana Empresa (Apyme) y la Federación Agraria, Además, en el acto de lanzamiento del 22 de noviembre estuvieron presentes organizaciones integrantes y/o sostenedoras del actual gobierno como Libres del Sur, el Movimiento Evita, el PCA o la FTV, con sus respectivos dirigentes. “...tenemos que elegir quiénes son nuestros aliados en ésta etapa histórica y en éste momento. Por eso estamos con la FAA, que son los medianos y pequeños productores del campo; por eso estamos con la APyME, que son los medianos y pequeños empresarios; por eso estamos con el movimiento cooperativo, que es aquél sector de la burguesía que es capaz de compartir con nosotros demandas nacionales de justicia social, y compromiso antiimperialista.”. De esta forma descarada, Yasky explica su voluntad de alianza con los pequeños y medianos empresarios, argumentando supuestos intereses comunes entre estos sectores y la clase trabajadora. Como venimos desarrollando, no hay ninguna posibilidad de acuerdo entre explotadores (por más pequeños que sean) y explotados. Y no hay mejor prueba para esto que la realidad, que demuestra que son las PyMES las que pagan el menor salario, se oponen a los aumentos de sueldos, tienen el mayor porcentaje de trabajo en negro, las jornadas más extensas, etc.
Yasky, propagandizador de la alianza con los empresarios y defensor de este gobierno: otro representante de la burocracia sindical.

JUAN MANUEL PALACIOS

El Revolucionario Nº31 (Diciembre de 2007)

Juan Manuel Palacios es un ejemplo paradigmático de la burocracia sindical argentina. Estuvo al frente de la UTA (Unión Tranviarios Automotor) como Secretario General desde 1985 hasta principios de este año. A lo largo de esas más de dos décadas, Palacios se convirtió en un exitoso empresario rural, al mismo tiempo que se encargaba de controlar férreamente la capacidad de lucha de los trabajadores de su gremio y, como todo burócrata, de perseguir y atacar a los que intentaron organizarse de forma independiente para enfrentar a la patronal. Actualmente, como mano derecha de Hugo Moyano, Palacios ocupa la Secretaría de Prensa y Comunicación de la CGT.
En su patrimonio encontramos Calema SA. Esta empresa, cuyo directorio ocupan su hijo, Gabriel Adrián Palacios, su mujer, Alicia Marchetti y su segundo (actual dirigente de la UTA) Roberto Carlos Fernández, posee tierras en Buenos Aires y en La Pampa por más de diez millones de dólares, para la cría de ganado y el cultivo de cereales. Cuenta, entre otras, con la propiedad de la histórica estancia San Ignacio de 380 hectáreas. A través de esta empresa, Palacios y Moyano, financiaron parte de la campaña electoral de Adolfo Rodríguez Saá en 2003, acompañado entonces por Abel Posse y Aldo Rico, lo que obviamente no les impidió a ambos convertirse en fervientes kirchneristas unos meses más tarde.
Su apoyo al gobierno al igual que el del resto de la burocracia sindical es abierto. De la misma forma, Palacios tampoco disimula su carácter proempresarial y enfrentado a los trabajadores. Como muestra de esto, sobra el rol desempeñado por la UTA ante la lucha de los trabajadores del subte, en la cual se ubica cabeza a cabeza con la empresa Metrovias, en la persecución y el ataque a los delegados y a los trabajadores que se organizan para luchar por mejorar las condiciones de trabajo, incluyendo desde amenazas y golpizas, hasta persecuciones legales.
En definitiva, Palacios constituye un ejemplo de manual de burócrata y como tal es un aliado fundamental del gobierno y las empresas y enemigo de la clase trabajadora y el pueblo.