FRENTE A LAS PÉSIMAS CONDICIONES LABORALES, SURGEN EJEMPLOS DE RESISTENCIA Y LUCHA OBRERA

El Revolucionario Nº31 (Diciembre de 2007)

Los trabajadores del pescado en Mar del Plata y del casino en Buenos Aires son importantes ejemplos de organización para enfrentar la alianza de las patronales con el gobierno y la burocracia sindical que sostiene las precarizadas condiciones de trabajo.

El gobierno de Kirchner, ya se sabe, ha sido un fiel continuador de la política de flexibilización que se convirtió en ley con el menemismo. Esto es así pese a que por estos días haya aprobado la ley contra el pago a través de tickets. Un aspecto absolutamente secundario teniendo en cuenta que los derechos más básicos de los trabajadores han sido barridos con acuerdo de la burocracia sindical, permitiendo que las patronales puedan imponer jornadas de trabajo extensísimas, contratar en forma temporaria o tercerizada, pagar gran parte del sueldo (o todo) en negro, deslindarse habitualmente de la responsabilidad sobre los accidentes laborales (por intermediación de las ART), despedir en cualquier momento y sin razones a los empleados (más aún luego de que Kirchner derogó la llamada “doble indemnización”), etc., etc., etc.
Y para peor, en un momento en que el empresariado nacional y extranjero se llena los bolsillos sumergido en grandes negocios, el gobierno garantiza también que nada de eso vaya a parar a los trabajadores, imponiendo o bien el congelamiento salarial, o bien un techo mínimo de “aumentos”, siempre menor a la inflación. Todo negociado abiertamente y con la conformidad de las direcciones sindicales agrupadas tanto en la CGT como en la CTA.
Por eso, contra el avance de este frente antiobrero que han establecido las patronales, el gobierno y la burocracia sindical, los trabajadores ven la necesidad de reaccionar en forma independiente, llevando adelante la lucha por condiciones más dignas de trabajo, apelando a la organización desde la base y llevando adelante luchas duras en las que debe enfrentarse, no sólo a la patronal, sino también al gobierno y su represión estatal, además de la burocracia sindical con sus maniobras y patotas.
Un ejemplo claro de esta situación es la lucha llevada adelante por los trabajadores del pescado en Mar del Plata contra la más absoluta precarización laboral. Allí miles de fileteros deben asegurar a diario su trabajo, entregándose por una suma miserable a empresas que los toman sin ningún tipo de garantías ni estabilidad, amparadas por leyes flexibilizadas para engordar un negocio que mueve millones y millones de pesos en la provincia.
Frente a esta situación, los fileteros del pescado han emprendido una larga y dura lucha que incluye movilizaciones, huelgas, enfrentamientos con la burocracia sindical y la represión estatal y privada, y la ocupación de oficinas públicas como el concejo deliberante y la sede del ministerio de trabajo en Mar del Plata. El rechazo común de empresarios grandes y PyMES se ve respaldado doblemente. En primer lugar por la dirección del sindicato del SOIP, que repudia abiertamente la lucha de los fileteros, emprendiendo contra ellos tanto acciones judiciales como enfrentamientos directos. Y en segundo lugar, por la intervención de los gobiernos local y nacional que mientras apuestan al desgaste haciendo interminables las negociaciones, refuerzan la presión empresaria militarizando el puerto de Mar del Plata hasta con el grupo albatros.
Sin embargo, la lucha de los trabajadores del pescado, que viene sosteniéndose con mucha fuerza desde junio, está causando severas pérdidas al empresariado y desgastando paulatinamente al gobierno local, dejando aún abierta la posibilidad de avanzar con algunas conquistas centrales para nuestra clase como son el derecho a la estabilidad laboral, un salario mensual, la cobertura social y médica, etc., etc.
Una situación similar puede verse en la lucha que llevan adelante los trabajadores del casino en la ciudad de Buenos Aires. Allí, en una pelea cuyo principal eje se ha vuelto la reincorporación de casi 70 despedidos, los trabajadores han mostrado la importancia de la organización con delegados desde la base, que les ha permitido no sólo enfrentar las entregas y aprietes del sindicato mayoritario, el SOMU, sino también adquirir un nivel de organización y lucha que tampoco el sindicato minoritario, ALEARA, estaba dispuesto a impulsar.
Aún con ataques de la burocracia sindical, protegida y asesorada por las fuerzas de seguridad, y con la militarización en favor de la patronal llevada a cabo por el gobierno nacional (que incluye personal de prefectura y también, como en Mar del Plata, del grupo albatros, además del vallado del ingreso al casino), los trabajadores han sostenido el paro garantizándolo incluso con piquete de huelga a la entrada del casino, paralizando así el funcionamiento de la empresa.
Y como en Mar del Plata o en el casino, las luchas de los trabajadores vienen atravesando desde hace tiempo el país, desde los petroleros hasta los trabajadores de hospitales o los docentes, marcando un camino para el conjunto de los trabajadores.
Hoy, cuando Cristina Fernández promete “profundizar” este plan de precarización y baja salarial, en defensa del empresariado y con apoyo de la burocracia sindical, los trabajadores no tenemos más camino que la organización para enfrentarlos.