El Revolucionario Nº31 (Diciembre de 2007)
“A nuestros amigos embajadores del Club de Paris les decimos que transmitan a sus gobiernos que nosotros queremos pagar la deuda”
(Palabras de Néstor Kirchner en marzo de 2006)
Como hemos visto en estos años pasados, Néstor Kirchner es un fiel y hasta compulsivo pagador de deuda. Una deuda que no es del pueblo, sino de los capitalistas que se benefician con su sociedad con el imperialismo. Una deuda que deja caer todo su peso sobre el pueblo trabajador y sirve al imperio para imponer más fácilmente sus políticas en el país.
La gestión kirchnerista, con Lavagna como ministro de economía, ha llevado adelante la propagandizada “quita” y la emisión de los bonos atados al CER y al PBI. Como es sabido, esta operación terminó generando inconmensurables negocios para los tenedores de deuda, al tiempo que, lejos de reducir, incrementó el endeudamiento argentino. Paralelamente pagó todos y cada uno de los vencimientos de los intereses para coronar su política proimperialista pagando, bajo el slogan “desendeudarnos para ser libres”, 10.000 millones de dólares al FMI y por anticipado.
La nueva presidenta, transita ese mismo camino. Para empezar, nombró como ministro de economía a un confeso partidario del pago de la deuda. “¿Está de cuerdo con el pago por anticipado al FMI?” le preguntaba un periodista cuando Kirchner había pagado con reservas. “Sí, por supuesto” respondía categóricamente Martín Lousteau quien propone “normalizar” las relaciones con los países acreedores. Es decir, pagar.
Por su parte, el gerente del FMI, Dominique Strauss Kahn, ya ha indicado que el estado argentino debe pararle al Club de Paris con reservas. Claro que ninguna voz oficial salió a condenar tamaña injerencia. Todo lo contrario. El gobierno argentino le brindó todo su apoyo para acceder a la jefatura del Fondo y le ofreció un lugar de honor para la asunción de Cristina Fernández.
La deuda con el Club de Paris supera los 6.000 millones de dólares. Algunos de los acreedores son Estados Unidos, Alemania, Canadá, Japón e Irlanda entre otros. Las giras de la presidenta y los negocios acordados con el empresariado de estos países tuvieron como telón de fondo la cancelación de esta deuda.
Mientras tanto, los pagos y el endeudamiento continúan creciendo. Los desembolsos por los bonos atados al PBI se duplicaron este año llegando a los 2.500 millones de pesos, proyectando el doble para 2008. Por otro lado, la deuda crece a medida que el gobierno sigue sacando préstamos con los organismos tradicionales (como los 350 millones de dólares del BID), tanto como con su actual reemplazante, el gobierno de Venezuela, que el mes pasado ha sumado 500 millones de dólares (alcanzando ya unos uSs5.100 millones más de un 10% de intereses, una tasa más alta que la cobrada por el FMI) a la deuda Argentina al comprar su equivalente en bonos BODEN 2015.
Este acuerdo con los acreedores tiene como única finalidad normalizar la relación y así poder comenzar el ciclo de endeudamiento a través de los nuevos préstamos.
Por lo pronto, según el presupuesto 2008 se pagarán 20 mil millones de pesos, 5 mil millones más que lo presupuestado en este año que termina. Esta cifra supera las partidas de salud y educación juntas y multiplica varias veces los montos para servicios sociales básicos como la vivienda y la asistencia social (ver “Hacia un año más de usura, robo y ajuste” en ER N°29, octubre de 2007).
Está claro. La política seguirá siendo pagar a costa del hambre del pueblo, pero más.
“A nuestros amigos embajadores del Club de Paris les decimos que transmitan a sus gobiernos que nosotros queremos pagar la deuda”
(Palabras de Néstor Kirchner en marzo de 2006)
Como hemos visto en estos años pasados, Néstor Kirchner es un fiel y hasta compulsivo pagador de deuda. Una deuda que no es del pueblo, sino de los capitalistas que se benefician con su sociedad con el imperialismo. Una deuda que deja caer todo su peso sobre el pueblo trabajador y sirve al imperio para imponer más fácilmente sus políticas en el país.
La gestión kirchnerista, con Lavagna como ministro de economía, ha llevado adelante la propagandizada “quita” y la emisión de los bonos atados al CER y al PBI. Como es sabido, esta operación terminó generando inconmensurables negocios para los tenedores de deuda, al tiempo que, lejos de reducir, incrementó el endeudamiento argentino. Paralelamente pagó todos y cada uno de los vencimientos de los intereses para coronar su política proimperialista pagando, bajo el slogan “desendeudarnos para ser libres”, 10.000 millones de dólares al FMI y por anticipado.
La nueva presidenta, transita ese mismo camino. Para empezar, nombró como ministro de economía a un confeso partidario del pago de la deuda. “¿Está de cuerdo con el pago por anticipado al FMI?” le preguntaba un periodista cuando Kirchner había pagado con reservas. “Sí, por supuesto” respondía categóricamente Martín Lousteau quien propone “normalizar” las relaciones con los países acreedores. Es decir, pagar.
Por su parte, el gerente del FMI, Dominique Strauss Kahn, ya ha indicado que el estado argentino debe pararle al Club de Paris con reservas. Claro que ninguna voz oficial salió a condenar tamaña injerencia. Todo lo contrario. El gobierno argentino le brindó todo su apoyo para acceder a la jefatura del Fondo y le ofreció un lugar de honor para la asunción de Cristina Fernández.
La deuda con el Club de Paris supera los 6.000 millones de dólares. Algunos de los acreedores son Estados Unidos, Alemania, Canadá, Japón e Irlanda entre otros. Las giras de la presidenta y los negocios acordados con el empresariado de estos países tuvieron como telón de fondo la cancelación de esta deuda.
Mientras tanto, los pagos y el endeudamiento continúan creciendo. Los desembolsos por los bonos atados al PBI se duplicaron este año llegando a los 2.500 millones de pesos, proyectando el doble para 2008. Por otro lado, la deuda crece a medida que el gobierno sigue sacando préstamos con los organismos tradicionales (como los 350 millones de dólares del BID), tanto como con su actual reemplazante, el gobierno de Venezuela, que el mes pasado ha sumado 500 millones de dólares (alcanzando ya unos uSs5.100 millones más de un 10% de intereses, una tasa más alta que la cobrada por el FMI) a la deuda Argentina al comprar su equivalente en bonos BODEN 2015.
Este acuerdo con los acreedores tiene como única finalidad normalizar la relación y así poder comenzar el ciclo de endeudamiento a través de los nuevos préstamos.
Por lo pronto, según el presupuesto 2008 se pagarán 20 mil millones de pesos, 5 mil millones más que lo presupuestado en este año que termina. Esta cifra supera las partidas de salud y educación juntas y multiplica varias veces los montos para servicios sociales básicos como la vivienda y la asistencia social (ver “Hacia un año más de usura, robo y ajuste” en ER N°29, octubre de 2007).
Está claro. La política seguirá siendo pagar a costa del hambre del pueblo, pero más.