LAS PELEAS EN TORNO A LAS RETENCIONES

El Revolucionario Nº31 (Diciembre de 2007)

“De ninguna manera este tipo de medidas va a afectar la rentabilidad del sector” afirmó el secretario de agricultura, pesca y alimentos, Javier de Urquiza, garantizando las ganancias del agro.

Es absolutamente lógico que las cámaras empresariales del campo hayan puesto el grito en el cielo por el aumento a las retenciones de las exportaciones. Es que cada sector de la burguesía local defiende a capa y espada sus intereses.
Sin embargo, es fundamental tener siempre presente que, en primer lugar, todas las clases dominantes locales son socias menores del imperialismo norteamericano. No pueden subsistir sin esta sociedad, sin ser parte, sin ser un engranaje más del sistema de explotación mundial, sin el mercado mundial. Son un sólo bloque contra la clase trabajadora a la que buscan, por todos los medios, explotar a la máxima potencia. Su unidad vital se centra en la defensa del capitalismo y de su propiedad privada. Esto es así, ante todo.
Pero esto no significa que no puedan tener peleas, diferencias, roces secundarios y supeditados a este acuerdo esencial. En el tema de las retenciones aparece una de esas diferencias. La inmensidad de ganancias que genera la actividad agrícola hace que el gobierno pretenda una tajada mayor para continuar organizando los negocios de toda la burguesía local. Es la cuota que los agroexportadores pagan para que los funcionarios sostengan el actual sistema de dominación de muchos y privilegios de pocos. Obviamente, esta fracción burguesa preferiría no pagar nada, no ceder ninguna porción de su plusvalía. Pero ya que debe hacerlo busca que sea la tajada más pequeña posible.
El gobierno debe llevar adelante la tarea de garantizar el sistema capitalista con su democracia y todo y con él, más y mayores ganancias para la burguesía y la explotación de la clase trabajadora. Esto es lo que hace el kirchnerismo. El aumento de las retenciones busca garantizarlo y el hecho de que un sector de la burguesía se enoje y proteste no significa que el gobierno sea popular o contrario a un sector de la burguesía.
El gobierno de los Kirchner sigue siendo burgués y proimperialista.