Entre los empresarios y el gobierno reina la paz y auguran buenos negocios. Cristina Fernández ya está lista para ejecutar los planes empresariales. Para los trabajadores continúan los bajos salarios y la explotación.
El Revolucionario Nº31 (Diciembre de 2007)
Del 7 al 9 de noviembre se realizó el 43º coloquio del Grupo IDEA en el Sheraton Hotel de Mar del Plata. El evento estuvo patrocinado por más de 80 empresas, entre las que podemos destacar a OCA, Expofrut, American Express, Petrobras, Ford, Arcor, HSBC, Quilmes, IBM, LAN, Techint, Telecom, Telefónica, Edenor, Edesur, Toyota, Microsoft, YPF, Clarín, La Nación, Perfil, Página/12, etc., etc.
Los temas más resonantes dentro de este nuevo encuentro empresarial fueron el problema energético y el pacto social de Cristina Fernández.
La mayoría de los empresarios coincidió en que el problema de la energía es muy grave y que para incentivar la inversión hay que revertirlo. Aquí se anotan ya varios que ven la gran oportunidad para hacer negocios con al energía y el gas como los dueños de Aeropuertos Argentina o Techint. La propuesta de los empresarios, por supuesto, se traduce siempre en la necesidad de un aumento de las tarifas, que si bien el gobierno ya lo acordó para principios de 2008, ellos plantean que el porcentaje debe ser mayor. Uno de los economistas dijo que era absurdo pensar que un sistema con precios retrasados en un 200% pudiera normalizarse con un aumento inminente del 15%, como se especula. Es que parece que los empresarios aún se resisten a aceptar que el gobierno, para poder garantizar los negocios de la burguesía, hoy tiene que dedicar parte de su tiempo a parar la bronca y que en el marco de una inflación galopante, el aumento de las tarifas les conviene que sea paulatino. Es decir, que el pueblo siga financiándoles el negocio, pero en cuotas. De todas maneras, los desacuerdos entre empresarios y gobierno sólo se basan en la diferencia de tiempos que se manejan para realizar sus ganancias.
A pesar de la ausencia de la figura presidencial el clima de tranquilidad fue notable. Las cuestiones más importantes ya habían sido acordadas anteriormente, Cristina Ferrnández ya había concurrido a los precoloquios para garantizar el cumplimiento del programa empresarial y ahora el gobierno se encamina para ejecutarlas.
El otro gran tema fue el famoso pacto social de la nueva presidenta con el que los empresarios también mostraron general acuerdo. Sólo se dedicaron a agregar que el pacto no debía limitarse a precios y salario solamente, sino que debía incluir modificaciones en cuanto a política fiscal (eliminación de impuestos distorsivos) e inversiones. La tranquilidad está garantizada bajo un plan de gobierno que presenta la continuidad, sentando en la mesa a la patronal y la burocracia sindical a negociar los salarios de los trabajadores y mostrando disposición a mantener el orden con leyes flexibilizadoras y la represión cuando es necesario. Por supuesto que no faltan los que anhelan vivir a la europea sin tener que compartir la mesa de negociación con Moyano o Recalde, que también quieren participar de los negocios. “Yo sueño con un pacto al estilo de España”, afirmó el presidente del grupo Fiat en Argentina, Cristiano Ratazzi, en declaraciones periodísticas. (La Nación 9 de noviembre de 2007).
La burguesía que hace negocios en el país hizo su congreso y está tranquila. Elaboró su política y ahora le encarga toda su puesta en marcha a la nueva elegida.
Los temas más resonantes dentro de este nuevo encuentro empresarial fueron el problema energético y el pacto social de Cristina Fernández.
La mayoría de los empresarios coincidió en que el problema de la energía es muy grave y que para incentivar la inversión hay que revertirlo. Aquí se anotan ya varios que ven la gran oportunidad para hacer negocios con al energía y el gas como los dueños de Aeropuertos Argentina o Techint. La propuesta de los empresarios, por supuesto, se traduce siempre en la necesidad de un aumento de las tarifas, que si bien el gobierno ya lo acordó para principios de 2008, ellos plantean que el porcentaje debe ser mayor. Uno de los economistas dijo que era absurdo pensar que un sistema con precios retrasados en un 200% pudiera normalizarse con un aumento inminente del 15%, como se especula. Es que parece que los empresarios aún se resisten a aceptar que el gobierno, para poder garantizar los negocios de la burguesía, hoy tiene que dedicar parte de su tiempo a parar la bronca y que en el marco de una inflación galopante, el aumento de las tarifas les conviene que sea paulatino. Es decir, que el pueblo siga financiándoles el negocio, pero en cuotas. De todas maneras, los desacuerdos entre empresarios y gobierno sólo se basan en la diferencia de tiempos que se manejan para realizar sus ganancias.
A pesar de la ausencia de la figura presidencial el clima de tranquilidad fue notable. Las cuestiones más importantes ya habían sido acordadas anteriormente, Cristina Ferrnández ya había concurrido a los precoloquios para garantizar el cumplimiento del programa empresarial y ahora el gobierno se encamina para ejecutarlas.
El otro gran tema fue el famoso pacto social de la nueva presidenta con el que los empresarios también mostraron general acuerdo. Sólo se dedicaron a agregar que el pacto no debía limitarse a precios y salario solamente, sino que debía incluir modificaciones en cuanto a política fiscal (eliminación de impuestos distorsivos) e inversiones. La tranquilidad está garantizada bajo un plan de gobierno que presenta la continuidad, sentando en la mesa a la patronal y la burocracia sindical a negociar los salarios de los trabajadores y mostrando disposición a mantener el orden con leyes flexibilizadoras y la represión cuando es necesario. Por supuesto que no faltan los que anhelan vivir a la europea sin tener que compartir la mesa de negociación con Moyano o Recalde, que también quieren participar de los negocios. “Yo sueño con un pacto al estilo de España”, afirmó el presidente del grupo Fiat en Argentina, Cristiano Ratazzi, en declaraciones periodísticas. (La Nación 9 de noviembre de 2007).
La burguesía que hace negocios en el país hizo su congreso y está tranquila. Elaboró su política y ahora le encarga toda su puesta en marcha a la nueva elegida.