CRISTINA FERNÁNDEZ GARANTIZA LA CONTINUIDAD
El Revolucionario Nº31 (Diciembre de 2007)
La continuidad de la política proimperialista y antipopular del nuevo gobierno kirchnerista se manifiesta en toda su extensión. La dependencia y el atraso económico, la sumisión política hacia EEUU, el superavit fiscal para el pago de la deuda, el tipo de cambio, la inflación, los acuerdos salariales, los aumentos de tarifas, los escándalos de corrupción, la represión... Todo es parte del combo que toma Fernández de Kirchner para seguir gobernando para los empresarios y contra los trabajadores y el pueblo.
Una semana antes de su asunción, la presidenta se sentó a recibir instrucciones, durante 40 minutos, del embajador norteamericano Earl Wayne quien, a través de un comunicado, explicó que apoya y promueve el modelo económico vigente. La entrega al imperio está garantizada.
Por otra parte, la conformación del gabinete de Cristina Fernández de Kirchner es una buena muestra de que este gobierno, también, es más de lo mismo. Fueron ratificados nueve miembros e incorporados otros cinco. Entre ellos cobró especial protagonismo el ministro de economía, Martín Lousteau, un hombre propuesto directamente por IDEA.
El gabinete presidencial tiene la responsabilidad de organizar, administrar y garantizar los negocios del conjunto de la burguesía argentina y sus socios. Todas las áreas tienen su función asignada. Así, mientras desde el ministerio de economía se estipulan las partidas presupuestarias para cada ministerio y desde la jefatura de gabinete y el ministerio de planificación se asignan y reasignan fondos; desde el ministerio de educación se mantiene al pueblo trabajador en la ignorancia y desde el ministerio del interior, o el ahora de justicia, seguridad y derechos humanos, se reprime a los que alzan la voz. Toda la maquinaria estatal es puesta en marcha desde allí.
Un párrafo aparte merece la fusión de justicia y derechos humanos con seguridad, creando el ministerio de justicia, seguridad y derechos humanos, a cargo de Aníbal Fernández. El objetivo: incorporar francamente la política de “defensa de los derechos humanos” al plan represivo del gobierno.
Con este elenco, la nueva presidenta se propone llevar adelante la segunda etapa kirchnerista con otros cuatro años de un gobierno que ejecuta su política contra el pueblo trabajador.
Sólo la lucha de los trabajadores y el pueblo puede hacer frente a semejantes planes.
La continuidad de la política proimperialista y antipopular del nuevo gobierno kirchnerista se manifiesta en toda su extensión. La dependencia y el atraso económico, la sumisión política hacia EEUU, el superavit fiscal para el pago de la deuda, el tipo de cambio, la inflación, los acuerdos salariales, los aumentos de tarifas, los escándalos de corrupción, la represión... Todo es parte del combo que toma Fernández de Kirchner para seguir gobernando para los empresarios y contra los trabajadores y el pueblo.
Una semana antes de su asunción, la presidenta se sentó a recibir instrucciones, durante 40 minutos, del embajador norteamericano Earl Wayne quien, a través de un comunicado, explicó que apoya y promueve el modelo económico vigente. La entrega al imperio está garantizada.
Por otra parte, la conformación del gabinete de Cristina Fernández de Kirchner es una buena muestra de que este gobierno, también, es más de lo mismo. Fueron ratificados nueve miembros e incorporados otros cinco. Entre ellos cobró especial protagonismo el ministro de economía, Martín Lousteau, un hombre propuesto directamente por IDEA.
El gabinete presidencial tiene la responsabilidad de organizar, administrar y garantizar los negocios del conjunto de la burguesía argentina y sus socios. Todas las áreas tienen su función asignada. Así, mientras desde el ministerio de economía se estipulan las partidas presupuestarias para cada ministerio y desde la jefatura de gabinete y el ministerio de planificación se asignan y reasignan fondos; desde el ministerio de educación se mantiene al pueblo trabajador en la ignorancia y desde el ministerio del interior, o el ahora de justicia, seguridad y derechos humanos, se reprime a los que alzan la voz. Toda la maquinaria estatal es puesta en marcha desde allí.
Un párrafo aparte merece la fusión de justicia y derechos humanos con seguridad, creando el ministerio de justicia, seguridad y derechos humanos, a cargo de Aníbal Fernández. El objetivo: incorporar francamente la política de “defensa de los derechos humanos” al plan represivo del gobierno.
Con este elenco, la nueva presidenta se propone llevar adelante la segunda etapa kirchnerista con otros cuatro años de un gobierno que ejecuta su política contra el pueblo trabajador.
Sólo la lucha de los trabajadores y el pueblo puede hacer frente a semejantes planes.