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Presupuesto 2012: Un nuevo presupuesto para seguir pagando la deuda externa


El proyecto de presupuesto que el gobierno envió al congreso promete, para el año que viene, más dinero para pagar la deuda externa, mientras sueldos y jubilaciones son devorados por la inflación y crecen las dificultades de todos los trabajadores.

No hubo sorpresas cuando el ministro de economía presentó, ante el congreso, el proyecto de ley de presupuesto para el año que viene. Como en los años anteriores, la prioridad para el gobierno es disponer de las partidas necesarias para seguir pagando compulsivamente la deuda externa. Así, el proyecto prevé el uso de 5.674 millones de dólares para el Club de París, fortuna que saldrá de las reservas monetarias, y que, además, podrá ser arbitrariamente incrementada a través de decretos de necesidad y urgencia, o de decisiones administrativas del jefe de gabinete, que seguirá teniendo facultades extraordinarias para ello.
En materia de previsiones, el acompañante de Cristina Fernández en la fórmula presidencial explicó que el proyecto oficial parte de estimar que, en 2012, habrá un crecimiento del PBI del 5,1%; que el dólar se mantendrá en un valor de $4,40, y que la inflación anual no superará el 9,1%. Ni con los números estadísticos dibujados por el INDEC es posible, con un mínimo de seriedad, sostener esos cálculos despegados de la realidad que todos los trabajadores confrontamos a diario en el almacén o la carnicería.
Además, igual que en 2009 y 2010, el gobierno deliberadamente subestima el monto real de la recaudación impositiva y previsional, lo que va a permitir el manejo discrecional de miles de millones que podrán ser asignados a lo que se les ocurra, y disimula el verdadero alcance del déficit fiscal, que se financia con la inflación, con los recursos del BCRA y con la plata de los jubilados. Con esos datos bien dibujados, Boudou, anunció que el año que viene el superávit fiscal será de 2,22%; el superávit comercial de más de 8.500 millones y el consumo crecerá un 4,7%.
Sin aceptar preguntas de los legisladores, Boudou insistió en el discurso oficial de que Argentina, gracias al gobierno kirchnerista, “está blindada”, y afirmó que este presupuesto “ofrece certezas frente a un contexto internacional de volatilidad e incertidumbre”.
La única certeza es que, a diferencia de lo que sucedió el año pasado, cuando el presupuesto 2011 no pudo ser aprobado en el congreso, por lo que Cristina Fernández prorrogó el anterior, esta vez no habrá mayores debates, y la sanción será un trámite más formal que otra cosa.
Casi todos los bloques de la “oposición” anunciaron que darán quórum para la votación en general. Lo dijo Ricardo Alfonsín, por los radicales, y se sumaron el PRO, la Coalición Cívica, el Partido Socialista y el Peronismo Federal.
En el debate en particular, la “oposición” amenaza discutir cuestiones que hacen a sus propios intereses, como la distribución geográfica de la obra pública, donde cada cual quiere garantizar una buena cantidad de pingües negocios para sus provincias. Pero, salvo eso, y alguna oposición a la amplia autorización para el endeudamiento del ministerio de Planificación, no parece que el gobierno vaya a encontrar obstáculos para asegurarse el presupuesto que precisa para seguir usando a su antojo la caja estatal.
Aunque buena parte de los diputados y senadores no oficialistas cuestionaron la estimación de la inflación anual como de “imposible cumplimiento”, en casi nada disienten con el esquema general. Por caso, todos acuerdan en la decisión de “honrar la deuda”. “Si la oposición decide nuevamente trabar el Presupuesto, seguramente va a haber una Presidenta que se va a hacer cargo y va a tomar todas las decisiones administrativas necesarias”, amenazó el ministro de Economía. La amenaza surtió efecto, porque el Frente Amplio Progresista, el Peronismo Federal y el PRO limitaron sus críticas y anunciaron que ninguno piensa presentar proyectos alternativos, excepto la Coalición Cívica, cuyo economista estrella, Alfonso Prat Gay, dijo que están trabajando en una propuesta “más realista”.
A tal punto está ya cerrado el acuerdo, que el PRO acaba de presentar a la legislatura de la ciudad su propio proyecto local, partiendo de las mismas estimaciones mentirosas que el presupuesto nacional, como la estimación absurda de una inflación anual menor al 10%.
Este es un presupuesto del no ajuste”, mintió Amado Boudou en la presentación del proyecto, que sigue previendo el uso indiscriminado de los fondos de la ANSES, no para que los jubilados puedan llegar a fin de mes, sino para premiar a los empresarios amigos y financiar los negocios del gobierno.
Y para que quede bien claro que se trata de un acuerdo general de los capitalistas para seguir acumulando ganancias, al salir del congreso el ministro confesó a la prensa: “Hay que analizar este tema con menos ideologismo... el presupuesto es una herramienta”. Herramienta para profundizar la dependencia, el saqueo y la explotación.

Presupuesto 2011: Con o sin presupuesto, sólo ellos vivirán mejor

Entre sobornos, denuncias cruzadas, cachetadas y componendas, el escándalo en torno a la frustrada sanción del presupuesto 2011 es apenas una muestra de la naturaleza corrupta y oportunista de la democracia burguesa, que transa y se traiciona mientras promete sólo ajuste y más explotación al pueblo trabajador.

Cada año, en el mes de septiembre, el poder ejecutivo envía a la cámara de diputados el proyecto de presupuesto nacional, que establece las previsiones del gasto público y de los recursos necesarios para cubrirlas. El presupuesto, llamado “ley de leyes”, por la trascendencia que tiene en el manejo de los fondos públicos, fija las líneas de acción del gobierno, las prioridades del gasto público, estima la recaudación fiscal y pondera la inflación previsible para el año. Como marca el trámite parlamentario, el proyecto pasó por las comisiones, y los dictámenes llegaron al recinto, donde debía sancionarse antes del 20 de noviembre, fin del período ordinario de sesiones, y fecha tope para votarlo.
La oposición había anticipado que cuestionaría el cálculo de inflación prevista, tres veces menor al real, exigiendo que se “sinceraran las cifras”, además de incluir fondos para el pago del 82% móvil a los jubilados. Diferencias de forma o estilo, pero que, en ningún caso, ponían en debate la orientación general del proyecto presupuestario, dirigido a garantizar el pago de la deuda a costa de la salud, vivienda y educación de los trabajadores.
La sesión del 11 de noviembre, donde se debía debatir y votar el proyecto, terminó en un escándalo monumental. De los veintiún diputados de distintos tonos opositores que faltaron a la cita, muy pocos pudieron explicar su ausencia. Al día siguiente, la principal noticia de los diarios eran las denuncias de por lo menos cuatro diputados de que el oficialismo les había ofrecido sobornos para que dejaran su banca y facilitaran, así, la aprobación del proyecto oficial. Una situación, desde ya, nada novedosa. El método es parte de las habituales “negociaciones” (en realidad, pingües negocios) de los parlamentarios.
Así se votaron, por poner sólo dos ejemplos, la “reforma previsional” del menemismo y el paquete de “flexibilización laboral” de la Alianza UCR- Frepaso. Cuando un bloque necesita juntar votos o presencias; o, por el contrario, cuando precisa evitar el quorum, salen a la cancha los “operadores” de unos y otros, para buscar “acuerdos”, que, lejos de implicar debates de ideas o principios, se reducen a ofrecer beneficios de todo tipo: contratos que sirven para rentar militantes; fondos para proyectos provinciales; promesas de tratamiento de proyectos; etc., o, directamente, plata. Coimas contantes y sonantes, como la recordada “Banelco” de Flamarique.
Esta vez, la primera del kirchnerismo sin su experimentado operador, fallecido el 27 de octubre, tuvieron que encargarse del asunto reemplazantes mucho menos hábiles, y el escándalo estalló en la cara de todos(1).
El presupuesto, finalmente, nunca se votó, y todos denuncian a todos. El gobierno afirma que la oposición impidió la aprobación del presupuesto para limar su gobernabilidad en un año clave. La oposición, a la inversa, acusa al oficialismo de haber forzado la situación para reconducir el presupuesto 2010, y gobernar, en un año electoral, a su antojo, con decretos de necesidad y urgencia, sin control alguno. La presidenta, como para mostrar cómo va a ser la cosa, ya firmó el primer decreto, que incorpora los excedentes del actual presupuesto para cumplir con los salarios de noviembre y diciembre en la administración pública y para dar a los jubilados una limosna navideña extraordinaria de $500.
Se calcula que son unos 60 mil millones de pesos los dineros que el ejecutivo podrá disponer libremente, lo que explica la ausencia de toda intención de la presidenta de incluir el tratamiento del presupuesto en las sesiones extraordinarias, donde sólo se pueden discutir los asuntos expresamente incluidos en la convocatoria. Total, cuestiones como el uso de reservas para el pago de la deuda, la emisión de avales y garantías por 18.800 millones de dólares y una suerte de encaje en los bancos públicos para financiar obra pública, todo previsto en el fracasado proyecto, pueden ser sacadas por decretos.
Ninguna duda sobre cómo vivirá el pueblo trabajador el año que viene: Con o sin presupuesto, sólo habrá más ajuste y más explotación, mientras ellos arreglan sus cuentas para que les cierren los negocios.


NOTAS:
1) Ver recuadro “Festival de coimas y cachetadas”, en esta misma página.

Hacia un mayor ajuste sobre el pueblo

La fuerte caída del superávit fiscal impone un período de regularización de las relaciones con los organismos internacionales de crédito para financiar la situación de las cuentas gubernamentales, al tiempo que proyecta una etapa de más ajuste sobre el pueblo trabajador.

El gobierno de los Kirchner hace tiempo viene haciendo malabares para sostener el superávit fiscal para garantizar, con él, el pago de la deuda. Con esta lógica, siempre es prioritario recortar, achicar o desacelerar el llamado gasto público, es decir, las partidas presupuestarias destinadas a áreas como salud o educación o a salarios. Por eso, el incremento del gasto público se redujo un 10% en el último mes. Pero también es necesario procurar el mayor incremento posible de los ingresos. Por eso, la “estatización” de las AFJP, que le posibilitó al gobierno contar con varias decenas de millones extra o el intento de incremento de las retenciones a las exportaciones. Pero, fundamentalmente, el aumento de la recaudación se realiza a través del IVA, que paga todo el pueblo trabajador y hoy constituye el principal aporte a las arcas fiscales, y que crece a medida que crece la inflación. Por lo tanto, se lo mire por donde se lo mire, el sostenimiento del superávit fiscal, bajo estos parámetros y destinado exclusivamente al pago de la deuda, es una política claramente antipopular, que hoy combina ajuste e inflación.
La retracción en la actividad económica y la caída de las exportaciones, tanto en precio como en cantidad, producto de la crisis capitalista, hace peligrar dicho saldo positivo. Concretamente, pone en riesgo la existencia del ahorro para el pago de la deuda. Por eso, el gobierno kirchnerista que, ante todo, se propone seguir pagando una deuda que no es del pueblo, hace lo imposible para revertir la caída del superávit. En los últimos meses se hizo más evidente la situación crítica de las cuentas oficiales. Más del 70% cayó el superávit primario (antes del pago de la deuda) en un año(1) y se prevé que, en relación al PBI, será el más bajo de la era kirchnerista(2). El superávit financiero (después del pago de la deuda) directamente se transformó en déficit(3). Las cuentas del gobierno están en rojo, pese al auxilio cada vez mayor de la ANSeS y el Banco Central. Tan crítica es la situación, que hasta la consultora LCG, que dirige el ex ministro kirchnerista de economía Martín Lousteau, explicó que “tan rápido es el deterioro fiscal que la meta de este año presentada hace un mes en el Presupuesto (un superávit primario de $ 15.320 millones) luce casi inalcanzable”(4).
Esta realidad explica el viraje discursivo del gobierno, que de la “política de desendeudamiento”(5) pasa a la “política de endeudamiento”, vía regularización de la deuda con el Club de París, de la deuda en default y de las relaciones con el FMI(6). Esta es la verdad aunque el ministro de economía, Amado Boudou afirme que “No vamos desesperados al mercado a buscar fondos para financiar la situación fiscal”.
Es claro que para intentar revertir el rojo financiero, el gobierno de los Kirchner no vacilará en profundizar la sumisión a los organismos internacionales, como el ayer tan denostado y hoy tan alabado, FMI, para obtener líneas de crédito que utilizará para repartir entre el empresariado, para financiar su permanente campaña electoral, arrojando algunas dádivas al pueblo, y para garantizar el superávit para seguir pagando los intereses de la deuda.
Con este panorama, el gobierno kirchnerista avanza hacia un período de mayor ajuste sobre el pueblo. Al esquema de congelamiento salarial, ya que los aumentos que puedan conceder en las paritarias serán corroídos por la inflación, se suman la inflación como política oficial, los tarifazos que se vienen y el recorte en áreas tan básicas, como la salud y la educación.
Éste es todo el plan económico del kirchnerismo para 2010: superávit para pagar la deuda, ajuste para el pueblo.
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NOTAS:
1) En octubre de 2008, el superávit fiscal primario fue de $2.508 millones. En octubre de este año, $702 millones. (Fuente: ministerio de economía).
2) El superávit primario rondaría el 0,7% del PBI.
3) El déficit financiero fue de $1.834 millones en octubre y asciende a $6.574 desde enero de 2009. (Fuente: ministerio de economía).
4) Clarín, 01/11/09. Además, LCG estima un resultado primario de $7.000 millones (0,6% del PBI) para este año y un déficit financiero de $18.000 millones.
5) No está de más recordar que durante el “período de desendeudamiento”, que comenzó con el desembolso, en efectivo y por adelantado, de u$s10.000 millones en diciembre de 2005, la deuda pública se incrementó mas de u$s15.000 millones.
6) Ver “Deuda externa: Y siguen las negociaciones…”, en este número.

Desocupación, subocupación y sobreocupación

Que la crisis capitalista golpea con toda su violencia a la clase trabajadora ya es algo fuera de toda discusión. En un año, y siempre considerando los datos expuestos por los propios capitalistas, 300.000 trabajadores pasaron a incrementar las filas de los desocupados. Según el insólito INDEC, la desocupación afecta a 1.500.000 trabajadores(1). Sumando los 2.000.000 de subocupados, por lo menos 3.500.000 trabajadores tienen problemas de empleo.
Mientras una gran parte de la clase trabajadora padece la desocupación y la subocupación, otra importante porción está sobreocupada, es decir, trabaja extensísimas jornadas, incluso mucho más que las ocho horas reglamentadas.
Así, la desocupación, que obliga a los trabajadores a subsistir con limosnas, y la sobreocupación, que les impone dejar la vida en el trabajo, se complementan como las dos caras de una misma moneda bajo este sistema de explotación. Un sistema, del que sólo se benefician los capitalistas y sus socios.
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NOTAS:
1) El INDEC considera desocupado a la persona sin empleo que buscó trabajo durante la última semana. Anteriormente, se consideraba desocupado a quien buscó empleo durante los últimos 30 días. Por lo tanto, la medición oficial siempre, ahora más que antes, subestima la cantidad real de desocupados en el país.

Presupuesto 2010. Más pagos de la deuda, más ajuste para el pueblo trabajador


El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner envió al congreso el proyecto de presupuesto 2010. Allí, como cada año, el gobierno nacional expone sus prioridades con suma claridad.
Los números oficiales para 2010 no dejan de ser un artilugio contable. Son cuestionados hasta por el FMI, que pronostica recesión para este año y un escueto crecimiento para el próximo. Además, el organismo internacional también pone en duda los índices de inflación, que, se sabe, son una ficción creada por el kirchnerismo. Pese a ello, en el presupuesto se manifiestan explícitamente las voluntades del gobierno de turno.
A pagar la deuda
El pago de la deuda, como de costumbre, ocupa un lugar destacado. En el primer semestre de este año, según el ministerio de economía, se cancelaron $8.972 millones en concepto de pago de deuda(1). Cifra que supera ampliamente lo invertido en salud ($3.657 millones), promoción y asistencia social ($2.451 millones), educación y cultura ($7.369 millones), ciencia y técnica ($1.697 millones), trabajo ($1.281 millones), vivienda y urbanismo ($2.924 millones) y agua potable y alcantarillado ($973 millones). Como vemos, para el gobierno de los Kirchner es más importante mostrar su “capacidad de honrar en tiempo y forma la deuda pública”(2), que mejorar las magras partidas de salud o educación, entre otras áreas sociales.
Para 2010, los pagos se profundizarán, ya que, como afirma el proyecto de ley, “Se prevé seguir avanzando en el proceso de regularización de los pagos de la deuda pendiente de reestructuración, tanto aquella no ingresada al canje del año 2005 como las mantenidas con organismos de crédito bilaterales y acreedores privados”(3). Es decir que, con fuerza de ley, se proponen pagarle la deuda a los “holdout” (u$s23.900 millones), al Club de Paris (unos u$s7.000 millones) y a cuanto buitre ande merodeando.
El cuentito de “vivir con lo nuestro” fue la excusa oficial para meter la mano en la lata como pocas veces. Al gobierno de los Kirchner no le alcanzó con la “estatización” de las AFJP y la administración de los millonarios ingresos obtenidos por esta operación. El saqueo de los fondos de la ANSeS y el PAMI es constante. Lo último: casi $2.000 millones más van al pago de la deuda(4). A esto se suman los adelantos del Banco Central y los préstamos del Banco Nación que comparten el mismo destino.
En 2010, los pagos de la deuda superarían los $26.500 millones (un 8,5% más que en 2009), sin contemplar los casi u$s30.000 millones que se proponen regularizar con los bonistas que no entraron al canje en 2005 y con los países miembros del Club de Paris. Entretanto, los presupuestos de salud e investigación sufrirán un considerable recorte.(5)
El secretario de finanzas, Hernán Lorenzino, explicaba con abrumadora tranquilidad que el gobierno echará a mano a cuanta caja ande por ahí para financiar el pago de la deuda. “Vamos a recurrir al superávit primario, a los organismos multilaterales, y por supuesto al financiamiento intrasector público”, admitió el funcionario, para culminar su confesión, explicando que las necesidades de financiamiento para el año próximo son “manejables” y que “la situación de la Argentina es muy holgada”.(6)
A ajustar al pueblo
“La situación de la Argentina es muy holgada”, dijo Lorenzino. La pregunta obligada es… ¿para quiénes? Está claro que no para la clase trabajadora y el pueblo pobre.
El ministro de economía, Amado Boudou, durante la presentación del presupuesto, explicó en el congreso que “la flotación administrada del tipo de cambio ha funcionado bien y va a seguir haciéndolo”. Lo que el ministro denomina “flotación administrada” no es más que devaluación administrada, es decir, a cuenta gotas. Y, como se sabe, devaluación es sinónimo de inflación.
La inflación permanente, o “administrada”, diría el ministro, es coronada, por estos días, con los sensibles aumentos de las tarifas de gas, luz y agua. Y el aumento imparable de los precios se inscribe en un marco de suspensiones, despidos, desempleo, trabajo en negro, bajos salarios y demás calamidades que deben padecer los trabajadores. Todos estos padeceres crecen en el país, al punto que hasta el insólito INDEC tuvo que reconocer que el desempleo aumenta y afecta a un millón de trabajadores.
Y si el gobierno sitúa la inflación en el orden del 6%, es esperable una inflación, por lo menos, tres veces mayor.
De este modo, el presupuesto 2010 se convertirá en el aval legal del creciente pago de la deuda y del ajuste del pueblo trabajador.
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NOTAS:
1) Aquí no se considera el pago más importante del año realizado en agosto, que asciende a $2.250 millones.
2) Proyecto de Presupuesto 2010.
3) Idem.
4) Una resolución del ministerio de economía dispone la emisión de dos bonos, uno por 1.350 millones de pesos y otro por 150 millones de dólares, a ser colocadas en la ANSeS.
5) Ver “Menos plata para salud”, en este número.
6) iEco, 30/09/2009.

Menos plata para salud

Incontables muertes por la epidemia de gripe A en invierno. Incontables muertes por la epidemia de dengue en verano. Hospitales abarrotados de pacientes. Médicos con pésimos salarios. La salud de todo un pueblo pende de un hilo. Y, sin embargo, el gobierno “popular” de los Kirchner recorta el presupuesto de salud para 2010. $6.101 millones estuvieron disponibles en 2009. $5.665 millones, en 2010. $436 millones menos, un recorte del 7,1%.
Lógicamente, no es de esperar que sean los legisladores quienes reviertan este nuevo plan de ajuste. Solamente la lucha de los trabajadores de la salud puede motorizar la pelea por mayor presupuesto.

Proyecciones del presupuesto 2010

Crecimiento del PBI: 2,5%
Inflación anual: 6,6%
Cotización del dólar: $3,95
Ingresos: $273.750 millones
(16,9% más que en 2009)
Gastos: $273.129 millones
(12% más que en 2009)
Superávit primario(1): $27.158 millones
(%2,17 del PBI)
Resultado financiero(2): $621 millones
(%0,05 del PBI)
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NOTAS:
1) Superávit primario: “ahorro” antes de efectuar los pagos de la deuda.
2) Resultado financiero: lo que queda después de pagar la deuda.

SE ENVIÓ EL PROYECTO DE PRESUPUESTO 2009

Nuevamente, el proyecto de presupuesto nacional refleja las prioridades que establece el gobierno de los Kirchner: ante todo, la deuda externa, luego, y con lo que queda, todo lo demás.
El Revolucionario Nº40 (Octubre de 2008)

En el congreso, y sin aceptar preguntas, el ministro de economía Carlos Fernández presentó el proyecto de presupuesto nacional para 2009. Allí explicó que el crecimiento se estima en el orden del 4% del PBI; que la inflación rondará el 8%; que el dólar será sostenido en $3,19; que el superávit fiscal ascenderá a los 36.428 millones de pesos, el 3,27% del PBI(1).
Como en todos los años de gestión kirchnerista, se subestiman los ingresos para obtener un mayor excedente fiscal. Asimismo, el jefe de gabinete mantendrá los “superpoderes” para reasignar recursos, según los intereses del gobierno. Como ejemplo de manejo a discreción, vale lo más reciente: Cristina Fernández aprobó, mediante un decreto de necesidad y urgencia(2), la reasignación de recursos extras por $36.000 millones para este año. A nadie puede extrañar que los primeros beneficiarios fueran los “operadores privados de la energía”, es decir, empresas petroleras.
El anuncio del pago de la deuda en default y la refinanciación de los préstamos garantizados impondrán grandes modificaciones al proyecto. Modificaciones que se suman a los datos mentirosos de la inflación, la recaudación y el crecimiento y hacen de la ley, un verdadero dibujo contable, igual que la contabilidad de cualquier empresa. Pero, más allá de las cifras, todas manipuladas según las conveniencias, lo más significativo del proyecto presupuestario es que evidencia las prioridades políticas, económicas y sociales del gobierno nacional.
Para el pago de la deuda pública, según el proyecto oficial, y sin contar la cancelación con el Club de París y la renegociación de la deuda en default, se destinarán 24.618 millones de pesos. Unos $5.000 millones más que lo presupuestado en 2008, unos $10.000 millones más que en 2007.
La decisión de seguir pagando la deuda como nunca antes es tal que, además, el gobierno podrá utilizar más reservas del Banco Central (BCRA) para destinarlas al “pago de obligaciones con los organismos multilaterales de crédito y al pago de obligaciones en moneda extranjera”(3) y autorizar al Banco Nación a prestarle al estado “en la medida que los fondos sean destinados al financiamiento de gastos de capital o amortización de deudas”(4).
A diferencias de los de años anteriores, este proyecto no hace público el detalle de las partidas destinadas a salud, asistencia social y educación. Sin embargo, se puede afirmar que las millonadas para el pago de la deuda superan varias veces las cifras de estas áreas tan importantes para los trabajadores y el pueblo.
Tampoco hay aumentos proyectados para los salarios de los trabajadores del estado. En el proyecto presupuestario, sólo figuran los incrementos ya otorgados durante este año. Ni un peso más.
Como siempre, llegando al final de cada año, asistimos a la elaboración del presupuesto nacional. Sin grandes novedades, la misma jugada se repite una y otra vez bajo el kirchnerismo. Pero algo queda en claro, como pocas veces. Si bien los números oficiales, poco tienen que ver con la realidad, la “ley de leyes” es una confesión franca de las prioridades que establece el gobierno de turno. Las del kirchnerismo: pagar la deuda por sobre todas las cosas.

...
NOTAS:
1) Todas estas estimaciones son más expresiones de deseo que otra cosa. El crecimiento va a estar supeditado al “enfriamineto” de la economía; el precio del dólar depende, en gran parte, de la crisis capitalista y de la cotización de esta moneda en relación al real; el superávit, de los precios internacionales de los comodities, que el gobierno prevee en alza y últimamente han descendido fuertemente en sus cotizaciones;
2) No está de más recordar que Cristina Fernández se había erigido como “tenaz opositora” a los DNU tan en boga durante los mandatos de Carlos Menem. Es más, la actual presidenta llegó incluso a plantear que su gobierno no utilizaría este tipo de decretos.
3) A través de una modificación de la carta orgánica del BCRA, el gobierno amplía sus horizontes de pago. Sin esta enmienda, las reservas del BCRA se pueden utilizar para el “pago de obligaciones con organismos multilaterales de crédito”. Así, se le pagó al FMI, pero no se le puede pagar al Club de París, ya que no es un organismo multilateral de crédito. Ahora, con la extensión de pago “en moneda extranjera”, no sólo se pueden utilizar estos adelantos transitorios para el Club, sino también para otros futuros pagos.
4) También se propone modificar la carta orgánica del BN para que pueda prestarle al estado en todos sus niveles sin el otorgamiento de garantías especiales de la secretaría de hacienda.

PRESUPUESTO 2008: HACIA UN AÑO MÁS DE USURA, ROBO Y AJUSTE

El Revolucionario Nº29 (Octubre de 2007)

“Toda la política económica del gobierno de Kichner muestra su carácter proimperialista y antipopular. Toda su política deja en claro la esencia del plan económico. Pago de la deuda sobre la base de un elevado superávit fiscal garantizado mediante el ajuste del llamado gasto público y los bajos salarios.”
(ER N°20, diciembre de 2006, con motivo de la aprobación del presupuesto 2007)

Nuevamente, con la ya conocida subestimación de la recaudación y la subejecución de las partidas presupuestarias, el gobierno, mediante el presupuesto 2008, organiza sus cuentas para sostener su política de pago de la deuda “a costa del hambre del pueblo”.

El gobierno de los Kirchner ya ha presentado el proyecto de presupuesto 2008, exponiendo, como cada año, los aspectos salientes de su política económica. En esta ocasión, a través del monólogo del ministro de economía, Miguel Peirano, en el congreso.
La política, cambiando las cifras, es la de siempre. Como primerísima preocupación, garantizar el pago de la deuda. Luego, repartir todo lo que se pueda entre los entreguistas y explotadores locales. Todo, a expensas de la clase trabajadora y el pueblo.

Más para la deuda
La letra oficial estipula un superávit fiscal primario de 3,15% con respecto al PBI, es decir unos 27.185 millones de pesos. $5.405 millones más que el calculado para este año.
Junto con este superávit, crece también, porque es su razón de ser, el pago de los intereses de la deuda. $5.310 millones, por encima de lo presupuestado para el corriente año. Unos $19.209 millones en total. Pero no conforme con semejante entrega, el gobierno también se dispone nuevamente a pagar, con una buena tajada del superávit financiero (es decir aquello que queda una vez que se pagan los intereses de la deuda, unos $7.976 millones, $860 mil millones más que 2007), más deuda ya que, según mienten, “pagar nos hace libres”. Y este gobierno, evidentemente, pretende ser “muy libre”.
Sólo el pago presupuestado de la deuda supera las partidas de salud y educación juntas y multiplica varias veces los “servicios sociales” básicos como la vivienda y la asistencia social. (ver gráfico)
Aquí los números y los planes que proyecta el kirchnerismo. Números que dan cuenta de los millones de pesos, extraídos mediante la mayor explotación y el empeoramiento de las condiciones de vida de la clase trabajadora, que se dirigen directamente hacia los organismos de la usura internacional.

Menos para el pueblo
Es sabido que el gobierno tergiversa escandalosamente los índices inflacionarios, entre otros indicadores. Y así como es política oficial ocultar la inflación en los papeles, también lo es incrementar dicha inflación en la realidad.
La política kirchnerista de dólar alto o competitivo, en un país absolutamente dependiente de la industria extranjera y primordialmente exportador de materias primas con elevados precios en el mercado mundial, trae consigo una inevitable escalada inflacionaria. No hay artículo que no sea o no requiera productos importados tasados, lógicamente, en dólares. No hay alimento, cuyo precio interno, a pesar de los millonarios subsidios estatales, no sea arrastrado por los altos valores internacionales, también en dólares.
Pues bien, el gobierno de los Kirchner ya ha pautado, para el siguiente año, un dólar a $3,21. Sumiso gesto hacia los yanquis, ya que mientras su moneda se devalúa en casi todo el mundo, en Argentina es sostenida por el banco central dirigido por el ahora “fuertemente preocupado” por la inflación, Martín Redrado. Precio que, para ser sostenido, requiere una mayor emisión de moneda para la compra de dólares, generando más inflación a la vez que mayor deuda.
Es grotesco el índice inflacionario de 7,7% para 2008. Cualquier previsión conservadora de los propios consejeros gubernamentales, lo sitúa por encima del 20% en general y 40% en los productos de la canasta familiar, consumo casi íntegro de los salarios de la clase trabajadora. Esta descarada mentira en torno a la inflación actual y la por venir, tiene varias implicancias sobre el presupuesto.
Por un lado, amplía aún más, el ya reducido cálculo de la recaudación. El IVA, por ejemplo, constituye más del 30% de los ingresos tributarios totales. Con un sostenido aumento de precios, muy por encima del ficticio 7,7%, este impuesto, que recae con más peso sobre las espaldas de los trabajadores, al incrementarse, elevará considerablemente la recaudación del próximo gobierno. Por lo tanto, los ingresos de algo más que $169.462 millones (17,3% más que 2007) serán superados ampliamente.
Por su parte, los gastos, estimados en poco más de $161.484 millones que representan una suba del 15,9% con respecto a 2007, además de verse recortados por la ya conocida subejecución de partidas, son insignificantes, y en muchos casos directamente recortes, si se tiene en cuenta que la inflación real superará ese porcentaje.
De este modo, y con una política inflacionaria que atenta directamente contra la clase trabajadora, el gobierno de los Kirchner se propone mantener las conquistas de la burguesía sobre el pueblo trabajador y volver a avanzar sobre sus condiciones de vida.

Robo a discreción
Como dijimos, el gobierno estima ingresos por casi $170 mil millones y poco más de $160 mil millones de gasto. Como hemos visto, esta diferencia va a parar, casi en forma completa, a las arcas de los países imperialistas.
Subestimando los ingresos que tendrá el gobierno durante el próximo año, junto a una reducción del gasto presupuestado, el gobierno garantiza una cuantiosa suma de pesos sin destino preciso. Así, ya ha manejado más de $50 millones entre 2004 y 2007. Pero como ya viene haciendo el gobierno actual, la nueva administración kirchnerista tendrá a su disposición el manejo, sin tantas formalidades, de varios miles de millones, gracias a las facultades concedidas por ley al jefe de gabinete para reasignar partidas sin tanta consulta.
Sencillamente, una enorme caja para que los funcionarios roben a discreción.

Independientemente de la aplicación, recaudación y gasto real que el gobierno lleve adelante el próximo año, todo el presupuesto es una demostración política clara, tan categórica como las declaraciones de Kirchner en la ONU siguiendo la política de EEUU contra Irán, de que el gobierno argentino, no es más que un servil seguidor de los mandatos del imperialismo.