Nuevamente, el proyecto de presupuesto nacional refleja las prioridades que establece el gobierno de los Kirchner: ante todo, la deuda externa, luego, y con lo que queda, todo lo demás.
El Revolucionario Nº40 (Octubre de 2008)
En el congreso, y sin aceptar preguntas, el ministro de economía Carlos Fernández presentó el proyecto de presupuesto nacional para 2009. Allí explicó que el crecimiento se estima en el orden del 4% del PBI; que la inflación rondará el 8%; que el dólar será sostenido en $3,19; que el superávit fiscal ascenderá a los 36.428 millones de pesos, el 3,27% del PBI(1).
Como en todos los años de gestión kirchnerista, se subestiman los ingresos para obtener un mayor excedente fiscal. Asimismo, el jefe de gabinete mantendrá los “superpoderes” para reasignar recursos, según los intereses del gobierno. Como ejemplo de manejo a discreción, vale lo más reciente: Cristina Fernández aprobó, mediante un decreto de necesidad y urgencia(2), la reasignación de recursos extras por $36.000 millones para este año. A nadie puede extrañar que los primeros beneficiarios fueran los “operadores privados de la energía”, es decir, empresas petroleras.
El anuncio del pago de la deuda en default y la refinanciación de los préstamos garantizados impondrán grandes modificaciones al proyecto. Modificaciones que se suman a los datos mentirosos de la inflación, la recaudación y el crecimiento y hacen de la ley, un verdadero dibujo contable, igual que la contabilidad de cualquier empresa. Pero, más allá de las cifras, todas manipuladas según las conveniencias, lo más significativo del proyecto presupuestario es que evidencia las prioridades políticas, económicas y sociales del gobierno nacional.
Para el pago de la deuda pública, según el proyecto oficial, y sin contar la cancelación con el Club de París y la renegociación de la deuda en default, se destinarán 24.618 millones de pesos. Unos $5.000 millones más que lo presupuestado en 2008, unos $10.000 millones más que en 2007.
La decisión de seguir pagando la deuda como nunca antes es tal que, además, el gobierno podrá utilizar más reservas del Banco Central (BCRA) para destinarlas al “pago de obligaciones con los organismos multilaterales de crédito y al pago de obligaciones en moneda extranjera”(3) y autorizar al Banco Nación a prestarle al estado “en la medida que los fondos sean destinados al financiamiento de gastos de capital o amortización de deudas”(4).
A diferencias de los de años anteriores, este proyecto no hace público el detalle de las partidas destinadas a salud, asistencia social y educación. Sin embargo, se puede afirmar que las millonadas para el pago de la deuda superan varias veces las cifras de estas áreas tan importantes para los trabajadores y el pueblo.
Tampoco hay aumentos proyectados para los salarios de los trabajadores del estado. En el proyecto presupuestario, sólo figuran los incrementos ya otorgados durante este año. Ni un peso más.
Como siempre, llegando al final de cada año, asistimos a la elaboración del presupuesto nacional. Sin grandes novedades, la misma jugada se repite una y otra vez bajo el kirchnerismo. Pero algo queda en claro, como pocas veces. Si bien los números oficiales, poco tienen que ver con la realidad, la “ley de leyes” es una confesión franca de las prioridades que establece el gobierno de turno. Las del kirchnerismo: pagar la deuda por sobre todas las cosas.
...
NOTAS:
1) Todas estas estimaciones son más expresiones de deseo que otra cosa. El crecimiento va a estar supeditado al “enfriamineto” de la economía; el precio del dólar depende, en gran parte, de la crisis capitalista y de la cotización de esta moneda en relación al real; el superávit, de los precios internacionales de los comodities, que el gobierno prevee en alza y últimamente han descendido fuertemente en sus cotizaciones;
2) No está de más recordar que Cristina Fernández se había erigido como “tenaz opositora” a los DNU tan en boga durante los mandatos de Carlos Menem. Es más, la actual presidenta llegó incluso a plantear que su gobierno no utilizaría este tipo de decretos.
3) A través de una modificación de la carta orgánica del BCRA, el gobierno amplía sus horizontes de pago. Sin esta enmienda, las reservas del BCRA se pueden utilizar para el “pago de obligaciones con organismos multilaterales de crédito”. Así, se le pagó al FMI, pero no se le puede pagar al Club de París, ya que no es un organismo multilateral de crédito. Ahora, con la extensión de pago “en moneda extranjera”, no sólo se pueden utilizar estos adelantos transitorios para el Club, sino también para otros futuros pagos.
4) También se propone modificar la carta orgánica del BN para que pueda prestarle al estado en todos sus niveles sin el otorgamiento de garantías especiales de la secretaría de hacienda.
En el congreso, y sin aceptar preguntas, el ministro de economía Carlos Fernández presentó el proyecto de presupuesto nacional para 2009. Allí explicó que el crecimiento se estima en el orden del 4% del PBI; que la inflación rondará el 8%; que el dólar será sostenido en $3,19; que el superávit fiscal ascenderá a los 36.428 millones de pesos, el 3,27% del PBI(1).
Como en todos los años de gestión kirchnerista, se subestiman los ingresos para obtener un mayor excedente fiscal. Asimismo, el jefe de gabinete mantendrá los “superpoderes” para reasignar recursos, según los intereses del gobierno. Como ejemplo de manejo a discreción, vale lo más reciente: Cristina Fernández aprobó, mediante un decreto de necesidad y urgencia(2), la reasignación de recursos extras por $36.000 millones para este año. A nadie puede extrañar que los primeros beneficiarios fueran los “operadores privados de la energía”, es decir, empresas petroleras.
El anuncio del pago de la deuda en default y la refinanciación de los préstamos garantizados impondrán grandes modificaciones al proyecto. Modificaciones que se suman a los datos mentirosos de la inflación, la recaudación y el crecimiento y hacen de la ley, un verdadero dibujo contable, igual que la contabilidad de cualquier empresa. Pero, más allá de las cifras, todas manipuladas según las conveniencias, lo más significativo del proyecto presupuestario es que evidencia las prioridades políticas, económicas y sociales del gobierno nacional.
Para el pago de la deuda pública, según el proyecto oficial, y sin contar la cancelación con el Club de París y la renegociación de la deuda en default, se destinarán 24.618 millones de pesos. Unos $5.000 millones más que lo presupuestado en 2008, unos $10.000 millones más que en 2007.
La decisión de seguir pagando la deuda como nunca antes es tal que, además, el gobierno podrá utilizar más reservas del Banco Central (BCRA) para destinarlas al “pago de obligaciones con los organismos multilaterales de crédito y al pago de obligaciones en moneda extranjera”(3) y autorizar al Banco Nación a prestarle al estado “en la medida que los fondos sean destinados al financiamiento de gastos de capital o amortización de deudas”(4).
A diferencias de los de años anteriores, este proyecto no hace público el detalle de las partidas destinadas a salud, asistencia social y educación. Sin embargo, se puede afirmar que las millonadas para el pago de la deuda superan varias veces las cifras de estas áreas tan importantes para los trabajadores y el pueblo.
Tampoco hay aumentos proyectados para los salarios de los trabajadores del estado. En el proyecto presupuestario, sólo figuran los incrementos ya otorgados durante este año. Ni un peso más.
Como siempre, llegando al final de cada año, asistimos a la elaboración del presupuesto nacional. Sin grandes novedades, la misma jugada se repite una y otra vez bajo el kirchnerismo. Pero algo queda en claro, como pocas veces. Si bien los números oficiales, poco tienen que ver con la realidad, la “ley de leyes” es una confesión franca de las prioridades que establece el gobierno de turno. Las del kirchnerismo: pagar la deuda por sobre todas las cosas.
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NOTAS:
1) Todas estas estimaciones son más expresiones de deseo que otra cosa. El crecimiento va a estar supeditado al “enfriamineto” de la economía; el precio del dólar depende, en gran parte, de la crisis capitalista y de la cotización de esta moneda en relación al real; el superávit, de los precios internacionales de los comodities, que el gobierno prevee en alza y últimamente han descendido fuertemente en sus cotizaciones;
2) No está de más recordar que Cristina Fernández se había erigido como “tenaz opositora” a los DNU tan en boga durante los mandatos de Carlos Menem. Es más, la actual presidenta llegó incluso a plantear que su gobierno no utilizaría este tipo de decretos.
3) A través de una modificación de la carta orgánica del BCRA, el gobierno amplía sus horizontes de pago. Sin esta enmienda, las reservas del BCRA se pueden utilizar para el “pago de obligaciones con organismos multilaterales de crédito”. Así, se le pagó al FMI, pero no se le puede pagar al Club de París, ya que no es un organismo multilateral de crédito. Ahora, con la extensión de pago “en moneda extranjera”, no sólo se pueden utilizar estos adelantos transitorios para el Club, sino también para otros futuros pagos.
4) También se propone modificar la carta orgánica del BN para que pueda prestarle al estado en todos sus niveles sin el otorgamiento de garantías especiales de la secretaría de hacienda.