La fuerte caída del superávit fiscal impone un período de regularización de las relaciones con los organismos internacionales de crédito para financiar la situación de las cuentas gubernamentales, al tiempo que proyecta una etapa de más ajuste sobre el pueblo trabajador.
El gobierno de los Kirchner hace tiempo viene haciendo malabares para sostener el superávit fiscal para garantizar, con él, el pago de la deuda. Con esta lógica, siempre es prioritario recortar, achicar o desacelerar el llamado gasto público, es decir, las partidas presupuestarias destinadas a áreas como salud o educación o a salarios. Por eso, el incremento del gasto público se redujo un 10% en el último mes. Pero también es necesario procurar el mayor incremento posible de los ingresos. Por eso, la “estatización” de las AFJP, que le posibilitó al gobierno contar con varias decenas de millones extra o el intento de incremento de las retenciones a las exportaciones. Pero, fundamentalmente, el aumento de la recaudación se realiza a través del IVA, que paga todo el pueblo trabajador y hoy constituye el principal aporte a las arcas fiscales, y que crece a medida que crece la inflación. Por lo tanto, se lo mire por donde se lo mire, el sostenimiento del superávit fiscal, bajo estos parámetros y destinado exclusivamente al pago de la deuda, es una política claramente antipopular, que hoy combina ajuste e inflación.
La retracción en la actividad económica y la caída de las exportaciones, tanto en precio como en cantidad, producto de la crisis capitalista, hace peligrar dicho saldo positivo. Concretamente, pone en riesgo la existencia del ahorro para el pago de la deuda. Por eso, el gobierno kirchnerista que, ante todo, se propone seguir pagando una deuda que no es del pueblo, hace lo imposible para revertir la caída del superávit. En los últimos meses se hizo más evidente la situación crítica de las cuentas oficiales. Más del 70% cayó el superávit primario (antes del pago de la deuda) en un año(1) y se prevé que, en relación al PBI, será el más bajo de la era kirchnerista(2). El superávit financiero (después del pago de la deuda) directamente se transformó en déficit(3). Las cuentas del gobierno están en rojo, pese al auxilio cada vez mayor de la ANSeS y el Banco Central. Tan crítica es la situación, que hasta la consultora LCG, que dirige el ex ministro kirchnerista de economía Martín Lousteau, explicó que “tan rápido es el deterioro fiscal que la meta de este año presentada hace un mes en el Presupuesto (un superávit primario de $ 15.320 millones) luce casi inalcanzable”(4).
Esta realidad explica el viraje discursivo del gobierno, que de la “política de desendeudamiento”(5) pasa a la “política de endeudamiento”, vía regularización de la deuda con el Club de París, de la deuda en default y de las relaciones con el FMI(6). Esta es la verdad aunque el ministro de economía, Amado Boudou afirme que “No vamos desesperados al mercado a buscar fondos para financiar la situación fiscal”.
Es claro que para intentar revertir el rojo financiero, el gobierno de los Kirchner no vacilará en profundizar la sumisión a los organismos internacionales, como el ayer tan denostado y hoy tan alabado, FMI, para obtener líneas de crédito que utilizará para repartir entre el empresariado, para financiar su permanente campaña electoral, arrojando algunas dádivas al pueblo, y para garantizar el superávit para seguir pagando los intereses de la deuda.
Con este panorama, el gobierno kirchnerista avanza hacia un período de mayor ajuste sobre el pueblo. Al esquema de congelamiento salarial, ya que los aumentos que puedan conceder en las paritarias serán corroídos por la inflación, se suman la inflación como política oficial, los tarifazos que se vienen y el recorte en áreas tan básicas, como la salud y la educación.
Éste es todo el plan económico del kirchnerismo para 2010: superávit para pagar la deuda, ajuste para el pueblo.
.....
NOTAS:
1) En octubre de 2008, el superávit fiscal primario fue de $2.508 millones. En octubre de este año, $702 millones. (Fuente: ministerio de economía).
2) El superávit primario rondaría el 0,7% del PBI.
3) El déficit financiero fue de $1.834 millones en octubre y asciende a $6.574 desde enero de 2009. (Fuente: ministerio de economía).
4) Clarín, 01/11/09. Además, LCG estima un resultado primario de $7.000 millones (0,6% del PBI) para este año y un déficit financiero de $18.000 millones.
5) No está de más recordar que durante el “período de desendeudamiento”, que comenzó con el desembolso, en efectivo y por adelantado, de u$s10.000 millones en diciembre de 2005, la deuda pública se incrementó mas de u$s15.000 millones.
6) Ver “Deuda externa: Y siguen las negociaciones…”, en este número.
Desocupación, subocupación y sobreocupación
Que la crisis capitalista golpea con toda su violencia a la clase trabajadora ya es algo fuera de toda discusión. En un año, y siempre considerando los datos expuestos por los propios capitalistas, 300.000 trabajadores pasaron a incrementar las filas de los desocupados. Según el insólito INDEC, la desocupación afecta a 1.500.000 trabajadores(1). Sumando los 2.000.000 de subocupados, por lo menos 3.500.000 trabajadores tienen problemas de empleo.
Mientras una gran parte de la clase trabajadora padece la desocupación y la subocupación, otra importante porción está sobreocupada, es decir, trabaja extensísimas jornadas, incluso mucho más que las ocho horas reglamentadas.
Así, la desocupación, que obliga a los trabajadores a subsistir con limosnas, y la sobreocupación, que les impone dejar la vida en el trabajo, se complementan como las dos caras de una misma moneda bajo este sistema de explotación. Un sistema, del que sólo se benefician los capitalistas y sus socios.
.....
NOTAS:
1) El INDEC considera desocupado a la persona sin empleo que buscó trabajo durante la última semana. Anteriormente, se consideraba desocupado a quien buscó empleo durante los últimos 30 días. Por lo tanto, la medición oficial siempre, ahora más que antes, subestima la cantidad real de desocupados en el país.
El gobierno de los Kirchner hace tiempo viene haciendo malabares para sostener el superávit fiscal para garantizar, con él, el pago de la deuda. Con esta lógica, siempre es prioritario recortar, achicar o desacelerar el llamado gasto público, es decir, las partidas presupuestarias destinadas a áreas como salud o educación o a salarios. Por eso, el incremento del gasto público se redujo un 10% en el último mes. Pero también es necesario procurar el mayor incremento posible de los ingresos. Por eso, la “estatización” de las AFJP, que le posibilitó al gobierno contar con varias decenas de millones extra o el intento de incremento de las retenciones a las exportaciones. Pero, fundamentalmente, el aumento de la recaudación se realiza a través del IVA, que paga todo el pueblo trabajador y hoy constituye el principal aporte a las arcas fiscales, y que crece a medida que crece la inflación. Por lo tanto, se lo mire por donde se lo mire, el sostenimiento del superávit fiscal, bajo estos parámetros y destinado exclusivamente al pago de la deuda, es una política claramente antipopular, que hoy combina ajuste e inflación.
La retracción en la actividad económica y la caída de las exportaciones, tanto en precio como en cantidad, producto de la crisis capitalista, hace peligrar dicho saldo positivo. Concretamente, pone en riesgo la existencia del ahorro para el pago de la deuda. Por eso, el gobierno kirchnerista que, ante todo, se propone seguir pagando una deuda que no es del pueblo, hace lo imposible para revertir la caída del superávit. En los últimos meses se hizo más evidente la situación crítica de las cuentas oficiales. Más del 70% cayó el superávit primario (antes del pago de la deuda) en un año(1) y se prevé que, en relación al PBI, será el más bajo de la era kirchnerista(2). El superávit financiero (después del pago de la deuda) directamente se transformó en déficit(3). Las cuentas del gobierno están en rojo, pese al auxilio cada vez mayor de la ANSeS y el Banco Central. Tan crítica es la situación, que hasta la consultora LCG, que dirige el ex ministro kirchnerista de economía Martín Lousteau, explicó que “tan rápido es el deterioro fiscal que la meta de este año presentada hace un mes en el Presupuesto (un superávit primario de $ 15.320 millones) luce casi inalcanzable”(4).
Esta realidad explica el viraje discursivo del gobierno, que de la “política de desendeudamiento”(5) pasa a la “política de endeudamiento”, vía regularización de la deuda con el Club de París, de la deuda en default y de las relaciones con el FMI(6). Esta es la verdad aunque el ministro de economía, Amado Boudou afirme que “No vamos desesperados al mercado a buscar fondos para financiar la situación fiscal”.
Es claro que para intentar revertir el rojo financiero, el gobierno de los Kirchner no vacilará en profundizar la sumisión a los organismos internacionales, como el ayer tan denostado y hoy tan alabado, FMI, para obtener líneas de crédito que utilizará para repartir entre el empresariado, para financiar su permanente campaña electoral, arrojando algunas dádivas al pueblo, y para garantizar el superávit para seguir pagando los intereses de la deuda.
Con este panorama, el gobierno kirchnerista avanza hacia un período de mayor ajuste sobre el pueblo. Al esquema de congelamiento salarial, ya que los aumentos que puedan conceder en las paritarias serán corroídos por la inflación, se suman la inflación como política oficial, los tarifazos que se vienen y el recorte en áreas tan básicas, como la salud y la educación.
Éste es todo el plan económico del kirchnerismo para 2010: superávit para pagar la deuda, ajuste para el pueblo.
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NOTAS:
1) En octubre de 2008, el superávit fiscal primario fue de $2.508 millones. En octubre de este año, $702 millones. (Fuente: ministerio de economía).
2) El superávit primario rondaría el 0,7% del PBI.
3) El déficit financiero fue de $1.834 millones en octubre y asciende a $6.574 desde enero de 2009. (Fuente: ministerio de economía).
4) Clarín, 01/11/09. Además, LCG estima un resultado primario de $7.000 millones (0,6% del PBI) para este año y un déficit financiero de $18.000 millones.
5) No está de más recordar que durante el “período de desendeudamiento”, que comenzó con el desembolso, en efectivo y por adelantado, de u$s10.000 millones en diciembre de 2005, la deuda pública se incrementó mas de u$s15.000 millones.
6) Ver “Deuda externa: Y siguen las negociaciones…”, en este número.
Desocupación, subocupación y sobreocupación
Que la crisis capitalista golpea con toda su violencia a la clase trabajadora ya es algo fuera de toda discusión. En un año, y siempre considerando los datos expuestos por los propios capitalistas, 300.000 trabajadores pasaron a incrementar las filas de los desocupados. Según el insólito INDEC, la desocupación afecta a 1.500.000 trabajadores(1). Sumando los 2.000.000 de subocupados, por lo menos 3.500.000 trabajadores tienen problemas de empleo.
Mientras una gran parte de la clase trabajadora padece la desocupación y la subocupación, otra importante porción está sobreocupada, es decir, trabaja extensísimas jornadas, incluso mucho más que las ocho horas reglamentadas.
Así, la desocupación, que obliga a los trabajadores a subsistir con limosnas, y la sobreocupación, que les impone dejar la vida en el trabajo, se complementan como las dos caras de una misma moneda bajo este sistema de explotación. Un sistema, del que sólo se benefician los capitalistas y sus socios.
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NOTAS:
1) El INDEC considera desocupado a la persona sin empleo que buscó trabajo durante la última semana. Anteriormente, se consideraba desocupado a quien buscó empleo durante los últimos 30 días. Por lo tanto, la medición oficial siempre, ahora más que antes, subestima la cantidad real de desocupados en el país.