PRESUPUESTO 2008: HACIA UN AÑO MÁS DE USURA, ROBO Y AJUSTE

El Revolucionario Nº29 (Octubre de 2007)

“Toda la política económica del gobierno de Kichner muestra su carácter proimperialista y antipopular. Toda su política deja en claro la esencia del plan económico. Pago de la deuda sobre la base de un elevado superávit fiscal garantizado mediante el ajuste del llamado gasto público y los bajos salarios.”
(ER N°20, diciembre de 2006, con motivo de la aprobación del presupuesto 2007)

Nuevamente, con la ya conocida subestimación de la recaudación y la subejecución de las partidas presupuestarias, el gobierno, mediante el presupuesto 2008, organiza sus cuentas para sostener su política de pago de la deuda “a costa del hambre del pueblo”.

El gobierno de los Kirchner ya ha presentado el proyecto de presupuesto 2008, exponiendo, como cada año, los aspectos salientes de su política económica. En esta ocasión, a través del monólogo del ministro de economía, Miguel Peirano, en el congreso.
La política, cambiando las cifras, es la de siempre. Como primerísima preocupación, garantizar el pago de la deuda. Luego, repartir todo lo que se pueda entre los entreguistas y explotadores locales. Todo, a expensas de la clase trabajadora y el pueblo.

Más para la deuda
La letra oficial estipula un superávit fiscal primario de 3,15% con respecto al PBI, es decir unos 27.185 millones de pesos. $5.405 millones más que el calculado para este año.
Junto con este superávit, crece también, porque es su razón de ser, el pago de los intereses de la deuda. $5.310 millones, por encima de lo presupuestado para el corriente año. Unos $19.209 millones en total. Pero no conforme con semejante entrega, el gobierno también se dispone nuevamente a pagar, con una buena tajada del superávit financiero (es decir aquello que queda una vez que se pagan los intereses de la deuda, unos $7.976 millones, $860 mil millones más que 2007), más deuda ya que, según mienten, “pagar nos hace libres”. Y este gobierno, evidentemente, pretende ser “muy libre”.
Sólo el pago presupuestado de la deuda supera las partidas de salud y educación juntas y multiplica varias veces los “servicios sociales” básicos como la vivienda y la asistencia social. (ver gráfico)
Aquí los números y los planes que proyecta el kirchnerismo. Números que dan cuenta de los millones de pesos, extraídos mediante la mayor explotación y el empeoramiento de las condiciones de vida de la clase trabajadora, que se dirigen directamente hacia los organismos de la usura internacional.

Menos para el pueblo
Es sabido que el gobierno tergiversa escandalosamente los índices inflacionarios, entre otros indicadores. Y así como es política oficial ocultar la inflación en los papeles, también lo es incrementar dicha inflación en la realidad.
La política kirchnerista de dólar alto o competitivo, en un país absolutamente dependiente de la industria extranjera y primordialmente exportador de materias primas con elevados precios en el mercado mundial, trae consigo una inevitable escalada inflacionaria. No hay artículo que no sea o no requiera productos importados tasados, lógicamente, en dólares. No hay alimento, cuyo precio interno, a pesar de los millonarios subsidios estatales, no sea arrastrado por los altos valores internacionales, también en dólares.
Pues bien, el gobierno de los Kirchner ya ha pautado, para el siguiente año, un dólar a $3,21. Sumiso gesto hacia los yanquis, ya que mientras su moneda se devalúa en casi todo el mundo, en Argentina es sostenida por el banco central dirigido por el ahora “fuertemente preocupado” por la inflación, Martín Redrado. Precio que, para ser sostenido, requiere una mayor emisión de moneda para la compra de dólares, generando más inflación a la vez que mayor deuda.
Es grotesco el índice inflacionario de 7,7% para 2008. Cualquier previsión conservadora de los propios consejeros gubernamentales, lo sitúa por encima del 20% en general y 40% en los productos de la canasta familiar, consumo casi íntegro de los salarios de la clase trabajadora. Esta descarada mentira en torno a la inflación actual y la por venir, tiene varias implicancias sobre el presupuesto.
Por un lado, amplía aún más, el ya reducido cálculo de la recaudación. El IVA, por ejemplo, constituye más del 30% de los ingresos tributarios totales. Con un sostenido aumento de precios, muy por encima del ficticio 7,7%, este impuesto, que recae con más peso sobre las espaldas de los trabajadores, al incrementarse, elevará considerablemente la recaudación del próximo gobierno. Por lo tanto, los ingresos de algo más que $169.462 millones (17,3% más que 2007) serán superados ampliamente.
Por su parte, los gastos, estimados en poco más de $161.484 millones que representan una suba del 15,9% con respecto a 2007, además de verse recortados por la ya conocida subejecución de partidas, son insignificantes, y en muchos casos directamente recortes, si se tiene en cuenta que la inflación real superará ese porcentaje.
De este modo, y con una política inflacionaria que atenta directamente contra la clase trabajadora, el gobierno de los Kirchner se propone mantener las conquistas de la burguesía sobre el pueblo trabajador y volver a avanzar sobre sus condiciones de vida.

Robo a discreción
Como dijimos, el gobierno estima ingresos por casi $170 mil millones y poco más de $160 mil millones de gasto. Como hemos visto, esta diferencia va a parar, casi en forma completa, a las arcas de los países imperialistas.
Subestimando los ingresos que tendrá el gobierno durante el próximo año, junto a una reducción del gasto presupuestado, el gobierno garantiza una cuantiosa suma de pesos sin destino preciso. Así, ya ha manejado más de $50 millones entre 2004 y 2007. Pero como ya viene haciendo el gobierno actual, la nueva administración kirchnerista tendrá a su disposición el manejo, sin tantas formalidades, de varios miles de millones, gracias a las facultades concedidas por ley al jefe de gabinete para reasignar partidas sin tanta consulta.
Sencillamente, una enorme caja para que los funcionarios roben a discreción.

Independientemente de la aplicación, recaudación y gasto real que el gobierno lleve adelante el próximo año, todo el presupuesto es una demostración política clara, tan categórica como las declaraciones de Kirchner en la ONU siguiendo la política de EEUU contra Irán, de que el gobierno argentino, no es más que un servil seguidor de los mandatos del imperialismo.