El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner envió al congreso el proyecto de presupuesto 2010. Allí, como cada año, el gobierno nacional expone sus prioridades con suma claridad.
Los números oficiales para 2010 no dejan de ser un artilugio contable. Son cuestionados hasta por el FMI, que pronostica recesión para este año y un escueto crecimiento para el próximo. Además, el organismo internacional también pone en duda los índices de inflación, que, se sabe, son una ficción creada por el kirchnerismo. Pese a ello, en el presupuesto se manifiestan explícitamente las voluntades del gobierno de turno.
A pagar la deuda
El pago de la deuda, como de costumbre, ocupa un lugar destacado. En el primer semestre de este año, según el ministerio de economía, se cancelaron $8.972 millones en concepto de pago de deuda(1). Cifra que supera ampliamente lo invertido en salud ($3.657 millones), promoción y asistencia social ($2.451 millones), educación y cultura ($7.369 millones), ciencia y técnica ($1.697 millones), trabajo ($1.281 millones), vivienda y urbanismo ($2.924 millones) y agua potable y alcantarillado ($973 millones). Como vemos, para el gobierno de los Kirchner es más importante mostrar su “capacidad de honrar en tiempo y forma la deuda pública”(2), que mejorar las magras partidas de salud o educación, entre otras áreas sociales.
Para 2010, los pagos se profundizarán, ya que, como afirma el proyecto de ley, “Se prevé seguir avanzando en el proceso de regularización de los pagos de la deuda pendiente de reestructuración, tanto aquella no ingresada al canje del año 2005 como las mantenidas con organismos de crédito bilaterales y acreedores privados”(3). Es decir que, con fuerza de ley, se proponen pagarle la deuda a los “holdout” (u$s23.900 millones), al Club de Paris (unos u$s7.000 millones) y a cuanto buitre ande merodeando.
El cuentito de “vivir con lo nuestro” fue la excusa oficial para meter la mano en la lata como pocas veces. Al gobierno de los Kirchner no le alcanzó con la “estatización” de las AFJP y la administración de los millonarios ingresos obtenidos por esta operación. El saqueo de los fondos de la ANSeS y el PAMI es constante. Lo último: casi $2.000 millones más van al pago de la deuda(4). A esto se suman los adelantos del Banco Central y los préstamos del Banco Nación que comparten el mismo destino.
En 2010, los pagos de la deuda superarían los $26.500 millones (un 8,5% más que en 2009), sin contemplar los casi u$s30.000 millones que se proponen regularizar con los bonistas que no entraron al canje en 2005 y con los países miembros del Club de Paris. Entretanto, los presupuestos de salud e investigación sufrirán un considerable recorte.(5)
El secretario de finanzas, Hernán Lorenzino, explicaba con abrumadora tranquilidad que el gobierno echará a mano a cuanta caja ande por ahí para financiar el pago de la deuda. “Vamos a recurrir al superávit primario, a los organismos multilaterales, y por supuesto al financiamiento intrasector público”, admitió el funcionario, para culminar su confesión, explicando que las necesidades de financiamiento para el año próximo son “manejables” y que “la situación de la Argentina es muy holgada”.(6)
A ajustar al pueblo
“La situación de la Argentina es muy holgada”, dijo Lorenzino. La pregunta obligada es… ¿para quiénes? Está claro que no para la clase trabajadora y el pueblo pobre.
El ministro de economía, Amado Boudou, durante la presentación del presupuesto, explicó en el congreso que “la flotación administrada del tipo de cambio ha funcionado bien y va a seguir haciéndolo”. Lo que el ministro denomina “flotación administrada” no es más que devaluación administrada, es decir, a cuenta gotas. Y, como se sabe, devaluación es sinónimo de inflación.
La inflación permanente, o “administrada”, diría el ministro, es coronada, por estos días, con los sensibles aumentos de las tarifas de gas, luz y agua. Y el aumento imparable de los precios se inscribe en un marco de suspensiones, despidos, desempleo, trabajo en negro, bajos salarios y demás calamidades que deben padecer los trabajadores. Todos estos padeceres crecen en el país, al punto que hasta el insólito INDEC tuvo que reconocer que el desempleo aumenta y afecta a un millón de trabajadores.
Y si el gobierno sitúa la inflación en el orden del 6%, es esperable una inflación, por lo menos, tres veces mayor.
De este modo, el presupuesto 2010 se convertirá en el aval legal del creciente pago de la deuda y del ajuste del pueblo trabajador.
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NOTAS:
1) Aquí no se considera el pago más importante del año realizado en agosto, que asciende a $2.250 millones.
2) Proyecto de Presupuesto 2010.
3) Idem.
4) Una resolución del ministerio de economía dispone la emisión de dos bonos, uno por 1.350 millones de pesos y otro por 150 millones de dólares, a ser colocadas en la ANSeS.
5) Ver “Menos plata para salud”, en este número.
6) iEco, 30/09/2009.
Los números oficiales para 2010 no dejan de ser un artilugio contable. Son cuestionados hasta por el FMI, que pronostica recesión para este año y un escueto crecimiento para el próximo. Además, el organismo internacional también pone en duda los índices de inflación, que, se sabe, son una ficción creada por el kirchnerismo. Pese a ello, en el presupuesto se manifiestan explícitamente las voluntades del gobierno de turno.
A pagar la deuda
El pago de la deuda, como de costumbre, ocupa un lugar destacado. En el primer semestre de este año, según el ministerio de economía, se cancelaron $8.972 millones en concepto de pago de deuda(1). Cifra que supera ampliamente lo invertido en salud ($3.657 millones), promoción y asistencia social ($2.451 millones), educación y cultura ($7.369 millones), ciencia y técnica ($1.697 millones), trabajo ($1.281 millones), vivienda y urbanismo ($2.924 millones) y agua potable y alcantarillado ($973 millones). Como vemos, para el gobierno de los Kirchner es más importante mostrar su “capacidad de honrar en tiempo y forma la deuda pública”(2), que mejorar las magras partidas de salud o educación, entre otras áreas sociales.
Para 2010, los pagos se profundizarán, ya que, como afirma el proyecto de ley, “Se prevé seguir avanzando en el proceso de regularización de los pagos de la deuda pendiente de reestructuración, tanto aquella no ingresada al canje del año 2005 como las mantenidas con organismos de crédito bilaterales y acreedores privados”(3). Es decir que, con fuerza de ley, se proponen pagarle la deuda a los “holdout” (u$s23.900 millones), al Club de Paris (unos u$s7.000 millones) y a cuanto buitre ande merodeando.
El cuentito de “vivir con lo nuestro” fue la excusa oficial para meter la mano en la lata como pocas veces. Al gobierno de los Kirchner no le alcanzó con la “estatización” de las AFJP y la administración de los millonarios ingresos obtenidos por esta operación. El saqueo de los fondos de la ANSeS y el PAMI es constante. Lo último: casi $2.000 millones más van al pago de la deuda(4). A esto se suman los adelantos del Banco Central y los préstamos del Banco Nación que comparten el mismo destino.
En 2010, los pagos de la deuda superarían los $26.500 millones (un 8,5% más que en 2009), sin contemplar los casi u$s30.000 millones que se proponen regularizar con los bonistas que no entraron al canje en 2005 y con los países miembros del Club de Paris. Entretanto, los presupuestos de salud e investigación sufrirán un considerable recorte.(5)
El secretario de finanzas, Hernán Lorenzino, explicaba con abrumadora tranquilidad que el gobierno echará a mano a cuanta caja ande por ahí para financiar el pago de la deuda. “Vamos a recurrir al superávit primario, a los organismos multilaterales, y por supuesto al financiamiento intrasector público”, admitió el funcionario, para culminar su confesión, explicando que las necesidades de financiamiento para el año próximo son “manejables” y que “la situación de la Argentina es muy holgada”.(6)
A ajustar al pueblo
“La situación de la Argentina es muy holgada”, dijo Lorenzino. La pregunta obligada es… ¿para quiénes? Está claro que no para la clase trabajadora y el pueblo pobre.
El ministro de economía, Amado Boudou, durante la presentación del presupuesto, explicó en el congreso que “la flotación administrada del tipo de cambio ha funcionado bien y va a seguir haciéndolo”. Lo que el ministro denomina “flotación administrada” no es más que devaluación administrada, es decir, a cuenta gotas. Y, como se sabe, devaluación es sinónimo de inflación.
La inflación permanente, o “administrada”, diría el ministro, es coronada, por estos días, con los sensibles aumentos de las tarifas de gas, luz y agua. Y el aumento imparable de los precios se inscribe en un marco de suspensiones, despidos, desempleo, trabajo en negro, bajos salarios y demás calamidades que deben padecer los trabajadores. Todos estos padeceres crecen en el país, al punto que hasta el insólito INDEC tuvo que reconocer que el desempleo aumenta y afecta a un millón de trabajadores.
Y si el gobierno sitúa la inflación en el orden del 6%, es esperable una inflación, por lo menos, tres veces mayor.
De este modo, el presupuesto 2010 se convertirá en el aval legal del creciente pago de la deuda y del ajuste del pueblo trabajador.
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NOTAS:
1) Aquí no se considera el pago más importante del año realizado en agosto, que asciende a $2.250 millones.
2) Proyecto de Presupuesto 2010.
3) Idem.
4) Una resolución del ministerio de economía dispone la emisión de dos bonos, uno por 1.350 millones de pesos y otro por 150 millones de dólares, a ser colocadas en la ANSeS.
5) Ver “Menos plata para salud”, en este número.
6) iEco, 30/09/2009.