Por la recuperación sindical: Las luchas antiburocráticas

La clase trabajadora viene recomponiendo su protagonismo en la lucha contra las patronales y el estado. Y en ese camino, también avanza en la lucha contra la burocracia sindical, bajo todas sus presentaciones. Ahora, disputando instancias de dirección en ATE y en la UF.



Desde hace tiempo, la clase trabajadora argentina viene recuperando protagonismo en la lucha contra el gobierno, las patronales y la burocracia. La conflictividad sindical se reproduce constantemente, debido a la intervención del activismo antiburocrático y al surgimiento de un nuevo activismo obrero, que continúa dando sus primeros pasos en la lucha gremial, acumulando experiencia y fogueándose en la pelea.

Así, en los últimos tiempos, hemos asistido a la lucha de los trabajadores del Garrahan dirigidos por su Junta Interna, contra la patota sindical y el gobierno nacional, con el ex ministro de salud, Ginés González García, encabezando el ataque contra los trabajadores. Vimos a los docentes salteños, organizados en asambleas al margen de la conducción oficial, pelear contra la represión del gobierno del peronista Romero, y sorteando el aislamiento de la conducción burocrática de la CTERA. Presenciamos el ejemplo de los trabajadores del subte, que, con la acción de su Cuerpo de Delegados antiburocrático, conquistaron la jornada de seis horas, pese a la resistencia y los ataques de la patota de la UTA, la militarización del gobierno y las dilaciones de la empresa y el ministerio de trabajo. También, los obreros del neumático, con los delegados independientes de Fate a la cabeza, llevaron adelante la lucha contra los despidos, enfrentando a la patronal de Madanes y la militarización de la planta por parte del kirchnerismo. Los obreros de la alimentación, con las Comisiones Internas de Kraft y Arcor al frente, lucharon contra los despidos y lograron romper el techo salarial impuesto por la burocracia de Daer en el sector. La lucha contra la tercerización, tuvo su máxima expresión en la pelea dada por los ferroviarios del Roca, organizados al margen y contra la burocracia verde de Pedraza, que, tras una larga y dura batalla que se cobró la vida de Mariano Ferreyra, consiguieron el pase a planta permanente de más de 1.500 trabajadores. Más recientemente, los maestros de Santa Cruz marcaron un camino de lucha al enfrentar al gobierno, a las patotas, a la represión policial, y a la burocracia docente, reclamando aumento salarial con la fuerza del paro, el piquete y la movilización permanente durante casi sesenta días.

Hasta aquí, un breve repaso de las luchas más trascendentes de la clase trabajadora. Son muchos más los conflictos que se suceden, donde el rol del activismo independiente y antiburocrático cobra un papel central en la orientación de la lucha, que se multiplica considerablemente cuando las instancias de dirección sindical se encuentran en manos de este sector de la clase trabajadora, como se puso de manifiesto en los conflictos antes señalados.

Por eso, junto a la militancia cotidiana en cada lugar de trabajo y la construcción desde las bases, la disputa contra la burocracia sindical para conquistar las conducciones gremiales, adquiere una importancia clave.

En este marco, en el mes de agosto, tendrán lugar dos hechos de importancia en la lucha que está llevando adelante la clase trabajadora por la recuperación sindical. Nos referimos a las elecciones del Cuerpo de Delegados del ferrocarril Roca, enrolado en la Unión Ferroviaria, y las elecciones de las Comisiones Directivas nacional, provinciales y seccionales de la Asociación de Trabajadores del Estado.

En ambos casos, la burocracia sindical se presenta dividida, como consecuencia de las disputas entre los distintos bandos capitalistas. Por su parte, las listas antiburocráticas (Bermellón en ATE y Gris-Bordó en el Roca) se construyeron con la unidad del activismo opositor. Esto, indudablemente, constituye un importante paso adelante en la lucha por la recuperación sindical, que es necesario consolidar, para que no se limite a un simple acuerdo electoral, con una militancia cotidiana que coordine y permita establecer criterios y prácticas comunes en la lucha contra el gobierno, las patronales y la burocracia sindical.



Elecciones en ATE

El 4 de agosto, se realizarán las elecciones en ATE para elegir la conducción nacional, las provinciales y las seccionales.

Este sindicato viene siendo dirigido por la burocracia de la lista Verde, que comandan Víctor De Gennaro y Pablo Micheli. Esta burocracia, ahora enfrentada con el kirchnerismo, está alineada con los proyectos patronales que representan personajes como Hermes Binner o Fernando “Pino” Solanas, exponentes del empresariado del campo cuando estalló el conflicto por las retenciones a las exportaciones. Es decir, que, pese a sus declaraciones, la Verde atenta contra los intereses de los trabajadores.

El otro sector de la burocracia en ATE está integrado por los kirchneristas agrupados en la lista Azul. Si bien este sector, ante la certeza de un amplio triunfo michelista, no disputará la conducción nacional del sindicato, sí se presentará en varias provincias y seccionales para intentar minar el poder de la Verde y ganar posiciones dentro de la disputa aún abierta dentro de la CTA.

Es claro que ninguno de estos dos sectores constituye una alternativa para los trabajadores del estado. La clase trabajadora necesita sindicatos antipatronales, antigubernamentales y antiburocráticos. Para ello, en ese camino encara su trabajo la lista Bermellón. Este frente plantea un programa de lucha por mejores salarios, por el blanqueo de las sumas en negro y contra la precarización laboral. Además, se propone avanzar en la organización antiburocrática planteando la reforma de los estatutos, la representación de las minorías, la revocabilidad de los mandatos, y el protagonismo de las asambleas, como organismo supremo de debate y toma de decisiones.

Por eso, frente a las dos variantes burocráticas, la única alternativa para los trabajadores es la lista Bermellón.



Elecciones en el Roca

El 9 de agosto, en el ramal Roca del ferrocarril se realizarán las elecciones para renovar el Cuerpo de Delegados. En estas elecciones se presentan tres listas. La burocracia de la Verde de José Pedraza, el amigo del ministro Tomada, y cabeza visible de la burocracia empresaria y asesina, responsable del asesinato de Mariano Ferreyra. La lista Azul y Blanca, que nuclea a ex verdes, supervisores y a los kirchneristas de La Cámpora. Y, por otro lado, se presenta el frente Gris-Bordó, que reúne a la oposición antiburocrática en el ferrocarril, a los compañeros que vienen enfrentando sistemáticamente a la burocracia y a los protagonistas de la reciente lucha contra la tercerización.

Sin dudas, esta elección cobra una importancia mayúscula, debido a la trascendencia que tuvo la lucha de los trabajadores ferroviarios. La división de la burocracia es una de las manifestaciones de la crisis que atraviesa, por el desprestigio que cosechó entre los trabajadores, tras el asesinato de Ferreyra, la defensa de la patota sindical y el encarcelamiento de sus dirigentes. La Verde pretende perpetuarse en la conducción, y la Azul y Blanca, lavarle la cara a la burocracia en el ramal.

Solamente la Gris-Bordó se constituye como alternativa para los más de 5.000 ferroviarios, que tienen la oportunidad real de recuperar su Cuerpo de Delegados.



Sobre este escenario, y como afirmábamos en nuestro número anterior, el activismo antiburocrático tiene la tarea de “extender la militancia cotidiana en cada lugar de trabajo, para poder avanzar en la recuperación de los sindicatos, y de toda instancia de dirección gremial, para liberar a los trabajadores de las trabas impuestas por la burocracia”.