Daniel das Neves es titular de la Unión de Trabajadores de Prensa de Bs. As. (UTPBA). Su lista “Celeste y Blanca”, enquistada desde 1986, fue reelecta hace días, padrón inflado y combis blancas mediante, y seguirá hasta 2013, ahora con Fagale y Dellatorre al frente.
Das Neves encabeza un grupo de rentistas “progres” de dudosa condición laboral, empezando por él, que viajan con la plata de los afiliados a Cuba, Caracas o Quito, donde hablan de “libertad de expresión” y “revolución socialista”. Pero que han vaciado el sindicato de vida gremial y no llaman a reunión de delegados desde hace 18 años para debatir nada. Estos “revolucionarios” de Ezeiza para allá hicieron del sindicato una PyME, donde ñoquis, familiares y amigos maman todo tipo de privilegios a costa de los trabajadores. Por otro lado, la Obra Social , OSTPBA, que no rinde cuentas a nadie sobre sus ingresos y gastos, acusada de desmanejos, con servicios precarios y excesivamente arancelada, está en manos de la gerenciadora Sigma, cuyos dueños aparecen vinculados a los medicamentos “truchos” y a otras causas sobre estafas, evasión y quiebras fraudulentas.
La UTPBA es el único sindicato del país que no discute paritarias ¡desde los años ’70! Con paso allanado, las patronales han avanzado sobre la inestabilidad y flexibilización laboral de los periodistas, desde hace tiempo muchos convertidos en facturadores, sin un valor mínimo de nota fijado por convenio, a lo que se suma un grosero cuadro de colaboradores, pasantes y becarios con tareas que exceden su rótulo de “estudiantes de periodismo”. Aún sin amparo y todo, los trabajadores de prensa, en defensa de sus puestos de trabajo, han dado grandes luchas contra las patronales, como en Crónica o en Crítica, o como hicieron en el año 2000 los empleados de Clarín, todas luchas donde la burocracia de la UTPBA se ausentó o salió a romper, avalando los despidos.
Este sindicato, en manos de das Neves, optó por la peor opinión: el silencio. Sólo cuando barran con esta burocracia, los trabajadores de prensa tendrán un sindicato, recuperarán su voz y los derechos enterrados por la “Celeste y Blanca”.